Bueno, aquí está al actualización... Pueden lanzarme todos los tomatazos que quieran por la tardanza y porque aparte el capítulo me quedó extremadamente corto a comparación de los anteriores. T-T
¡Pero no se preocupen!, éste capítulo realmente solo fue la introducción al que viene, el cual tiene alrededor de 10 hojas en Word, y no me tardaré demasiado en actualizar.
Capítulo 14.
Revelación.
Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación de cierto peliverde cayendo directamente en su rostro provocándole cierto malestar. Ante aquello frunció el seño para después revolverse entre su cama intentando conseguir una posición mucho más cómoda para poder volver a dormir. Era un cálido domingo, y era el día continuo al festival musical en el cual habían ganado el segundo lugar.
Sin abrir los ojos comenzó a rememorar aquél día fatídico; A todos les había impresionado que Trafalgar Law cuya banda había sido la primera en hacer acto de presencia, pudiera tocar el violín de aquella manera tan fenomenal. En la prueba que había participado Usopp había destacado un violinista perteneciente a la banda del mismo, éste había sido la razón por la que el narizón se distrajera tocando el piano y obtuviera aquella mísera puntuación. Pero ahora, quedaba más que claro que quien destacaba tocando aquél instrumento era nada más ni nada menos que ése sujeto al cual solían llamar "el cirujano de la muerte". Kid por su parte había sido el último en presentarse justo después de Mugiwara Boys, éste ciertamente estaba un tanto molesto después de escuchar lo bueno que eran sus dos oponentes, pero por misma razón uso ésa ira como impulso para potenciar su voz, tocando un rock fenomenal, con aquella voz gruesa tan característica de él.
Justo terminando el festival, él junto con los demás se habían dirigido a los espectadores recibiendo halagos, felicitaciones y demás. De más está decir que su pequeño hermanito Chopper estaba que brillaba de alegría, podía comprenderlo ya que desde que tenía memoria éste le había suplicado poder tocar junto a su héroe encima de un escenario, y ahora ése sueño se le había cumplido.
Ahora que recordaba, Portgas se había comportado muy raro después de aquello. Y es que él, siendo tan observador había podido notar pánico impregnado en el rostro del pecoso, cosa que le llamó la atención. Razón por la que comenzó a buscar con la mirada la razón por la que éste se encontraba tan angustiado y se encontró con una extraña mujer de cabello lacio color rosa pálido que lo miraba furiosa. Ladeando la cabeza se preguntó ¿Quien podría ser aquella mujer?, pero no pudo siquiera formular la pregunta, cuando vio a Portgas echar a correr, como si estuviera en pleno festival deportivo.
Lo que más extraño a Roronoa es que después de la huida de ése molesto sujeto, Robin estuvo de muy mal humor, cosa que de cierta forma le molestaba. Él no era ningún idiota, se había dado cuenta desde el escenario que al parecer ella y el pecoso estaban más cercanos de lo habitual y podía llegar a imaginar hasta cierto punto que es lo que estaba ocurriendo; Cosa que le causaba demasiada repugnancia, ya que era bien sabido que él le tenía rencor a Ace por todas las travesuras que le había jugado simplemente por sus celos enfermizos.
Aunque gracias a que Ace se fue por cuenta propia, Luffy tuvo la oportunidad de reunirse con Hancock quien tenía puesto aún ése ridículo disfraz. Éste por supuesto le había pedido permiso a Sabo como si fuera aún un niño pequeño, y por supuesto éste no se negó, él ya estaba consciente de la situación y pues él es el más normal de los 3 hermanos, además de que éste parecía estar mucho más preocupado en pasar su tiempo con su novia.
Si todo se hubiera terminado ahí a Zoro le hubiera parecido perfecto, ya que las personas restantes podrían ir a cualquier restaurante a festejar por su éxito, y él podría brindar con una buena copa de sake sin mayor percance. Sin embargo... La suerte no parecía querer acompañarlo; Ésta siempre se encargaba de darle un golpe fuerte en el estómago como si intentara advertirle que estaba destinado a vivir en desgracia.
Cuando el grupo había decidido a marcharse de una buena vez de aquél parque y se encontraban en plena avenida, un auto negro apareció de la nada dando una vuelta en U ilegal y estacionándose de forma brusca frente a ellos. Ante aquello Perona sonrió mientras que Zoro comenzó a sudar frío.
-¡Papi!, ¿Viniste por mí?, ¡Qué atento eres! - Cantó Perona con voz melosa.
Aquél sujeto de cabello corto color negro, le sonrió de buena manera... Incluso parecía ser una buena persona si lo veías sonreír de aquella manera... Pero eso a él no lo convencía, sabía que el que ésa persona estuviera en ése lugar significaba nada más que problemas. Mihawk salió del coche y de manera caballerosa le abrió la puerta del auto a su hija para que ésta pudiera subirse sin mayor problema.
-Qué amable. - Agradeció la peli rosa mientras le plantaba un beso en la mejilla derecha y se subía, sin objetar absolutamente nada. Si bien no era común que su padre bajara del auto solo para abrirle la puerta, éste resultaba ser un acto bastante lindo. Aunque... Como era de esperarse, había una trampa oculta.
En un rápido movimiento Mihawk se colocó tras el peliverde golpeando de manera rápida la nuca de éste dejándolo inconsciente para a continuación empujarlo dentro del automóvil siendo recibido por la peli rosa quien no objeto absolutamente nada. Después aquél hombre regresó al asiento del conductor y desapareció de la escena. Y como Zoro tiene los mejores amigos del mundo... A nadie pareció importarle en lo más mínimo aquél extraño suceso y siguieron su vida con total normalidad. Al único que pareció importarle fue a Chopper quien se encontraba dando vueltas en círculos entrando en un estado de completo pánico.
-Ahhhhh, ¡Zoro fue secuestrado!, ¡Llamen a la policía!
Robin tomando el cuello de la camisa de su pequeño hermano comenzó a jalarlo dirigiéndose a casa. En ése momento no estaba de humor como para tomarle importancia al secuestro de su otro hermano por parte del padre de su novia. Pensándolo de cierta manera, considerando la cuestión psicológica de aquella peli rosa... La locura debía ser parte de la genética familiar, así que suponía que debía ser algo normal.
Después de aquello había despertado sentado en una silla de madera con las muñecas atadas tras el respaldo de ésta. Se encontraba en el centro de una habitación obscura en donde lo único que la alumbraba era un pequeño foco ubicado encima de su posición. Confundido y asustado comenzó a mirar a su alrededor intentando asimilar lo sucedido, rememorando su dichoso secuestro en tan solo milésimas de segundos.
Y tras aquella revelación una nueva luz se encendió alumbrándolo directamente a la cara logrando que éste se cegara por unos momentos. Después de parpadear un par de veces pudo acostumbrarse a ésta y de ésa manera pudo notar la silueta de una persona que se escondía entre aquella obscuridad, ésta se encontraba claramente recargada en la pared y podía olfatear un tenue olor a tabaco que lograba marearlo un poco. Nunca le había gustado el cigarro, prefería mil veces el alcohol.
-Roronoa Zoro, hace unos años tu viniste a mí retándome a un duelo, por tu estúpido deseo de ser el mejor en el Kendo. - Escuchó la gruesa y tétrica voz de aquél hombre, el cual era conocido como taka no me. - En ése momento por supuesto acepte, pensando que podría ser entretenido y perdiste de manera patética. - El peli verde gruñó molesto ante eso recordando la derrota total que había tenido por aquellos tiempos. - Sin embargo reconocí tu determinación e inclusive pensé que podrías llegar a ser mi sucesor y podrías llegar a superarme en algún momento.
-¿A qué viene todo eso? - Bramó molesto. - ¿Acaso te vas a poner sentimental?
Ante aquél comentario pudo escuchar los pasos de aquél individuo acercarse hasta su posición, lo único que podía distinguir entre tanta obscuridad eran esos penetrantes ojos color dorado que lo miraban con frialdad. Eso logró que un nuevo escalofrío le corriera por la espalda, a la vez que su instinto de supervivencia se activara, comenzando a liberar adrenalina. Pudo observar un pequeño destello surgir entre aquella habitación y al instante supo de dónde provenía éste.
-Espera, espera, espera, espera, ¡No hagas locuras!, ¡Es un mal entendido!
-Yo que pensaba haber encontrado a un muy buen discípulo... Incluso había sentido cierto grado de respeto por tu persona... Y sin embargo tú. - Su voz cada vez se escuchaba más y más escalofriante. - Cuando te quite la mirada de encima, ya estabas tras mi pequeño sol, intentando corromperla con tus asquerosas manos.
-¡Te digo que es un mal entendido!, ¡Ella es quién me sigue a mí!
-¿Esperas que me crea esa patraña?
Mihawk se acerco a una distancia suficiente para que su rostro pudiera ser alumbrado por aquél único foco encendido, dejando ver en plenitud la katana que tenía desenvainada entre manos. En un rápido movimiento clavo ésta a un costado del cuello de Zoro logrando dejar una horrible marca en la silla, logrando que el rostro de éste se pusiera completamente azul y empezara a gritar en completo pánico.
-Obviamente hay leyes que te protegen, Roronoa... Y no estoy tan loco para cometer un crimen de ésa magnitud, además de que Perona aún me necesita a su lado, por lo que no puedo permitirme ir a la cárcel. - Apartó la espada para apuntarla ésta vez a escasos centímetros de la entrepierna del peliverde. - Pero déjame decirte algo... Ella al parecer se ha encariñado mucho contigo... Todo por culpa de tus sucios trucos.
-¡Ya dije que no le hice nada! - Volvió a gritar asustado luchando por liberarse de las cuerdas aterrado.
-Ya que has empezado con tus engaños, tienes que hacerte responsable de ello. ¡Tienes que hacer feliz a mi pequeña o me encargaré de que no tengas descendencia nunca! - Zoro cerró las piernas asustado en un vano intento de poner a su "amigo" a salvo - Es lo mínimo que ella se merece después de que tú le arrebataras aquello único preciado para una mujer.
-Espera... ¡¿Qué?!, ¡Ni siquiera hemos llegado a tanto!
-No eres muy sensato Roronoa... Aún sigues negando tu pecado... Tendré que enseñarte una lección.
-¡Ahhhhhhhhhhh! - Moviéndose de manera brusca comenzó a dar pequeños saltos junto con la silla escapando de Mihawk de una manera bastante cómica.
Entre tantos movimientos bruscos había logrado ponerse de pie con dificultad aún con ésa molesta silla pegada a su trasero, por lo que en un rápido movimiento le pego a uno de los extremos de la pared logrando romperla y de ésa manera quedar medianamente liberado. Sus muñecas aún seguían atadas al igual que sus pies los cuales estaban atados, razón por la que aún no podía moverse con la facilidad esperada.
Haciendo un enorme esfuerzo, intentaba sacar una navaja que llevaba en todo momento guardada en el bolsillo de su pantalón pero aquello estaba resultando muy difícil y aquél psicópata ya se encontraba bastante cerca, por lo que tenía que volverse a fugar antes de que lo atrapara. Comenzó a dar pequeños brincos dirigiéndose a la sala de la casa, escondiéndose en un pequeño hueco que había bajo las escaleras, logrando tener un poco de privacidad, en la cual se dedico a intentar sacar la dichosa navaja que lo sacaría de tantos problemas.
Después de forcejear unos instantes por fin ésta salió del bolsillo y él tras voltearse pudo tomarla entre sus manos y de ésa manera comenzó a cortar esas molestas cuerdas que ya habían comenzado a dejarle las muñecas marcadas. Tras liberar sus manos, liberar sus pies no fue para nada difícil. Podía escuchar los pasos de Mihawk alrededor de la casa buscándolo, ahora lo único que le quedaba era poder huir de aquél infierno. Por suerte era bastante bueno escabulléndose pero lo malo de todo eso es que... Su sentido de la orientación no mejoraría de un día para otro. Resultaba bastante increíble que pudiera perderse en el interior de una casa.
Tras recorrer el lugar por un buen rato pudo encontrarse con unos cabellos rosados, y de pronto sintió una enorme rabia naciente en su pecho, debido a que ésa mujer era la responsable de todo ése embrollo. Perona por su parte se encontraba haciéndole señas para que entrara al interior de una habitación, y él definitivamente no quería hacerle caso. Ya estaba consciente de que ésa mujer estaba completamente loca, y sabía que ella sólo terminaría complicando la situación aún más. Sin embargo, al escuchar los pasos de Mihawk acercándose no le quedó más opción que entrar al cuarto de la chica.
Cuando pudo sentir la presencia de su persecutor alejarse, pudo respirar tranquilo, y sólo en ése momento se dio cuenta de que Perona estaba nuevamente abrazándolo, ella tenía pegada su cabeza en su pecho. Nuevamente podía comenzar a olfatear ése delicioso olor a fresas, el cual disfrutaba y odiaba al mismo tiempo, ¿Qué es lo que le sucedía?, mientras más tiempo pasaba con ésa mujer, más comenzaba a sentirse masoquista.
-¡Aléjate! - Ordenó mientras la empujaba con la suficiente fuerza para apartarla sin lastimarla. - ¡Todo esto es tú culpa, mujer loca!, ¡Casi me castran!, ¿Sabes lo que es eso? - Estalló mientras su rostro se coloreaba de rojo debido a la rabia y una horrible vena salía a flote en su frente, cuello y demás partes del cuerpo remarcando su ira. - ¡Pues claro que no lo sabes!, porque tú pareces estar muy tranquila mientras tú demente padre tiene como rehén a una persona, ¿Qué sucede contigo?, ¿Son de una descendencia de acosadores?, ¡Qué miedo!
Perona no había tenido ni la más mínima oportunidad de contestar a alguno de sus cuestionamientos cuando se empezaron a escuchar pasos regresando. Al parecer no había sido muy inteligente ponerse a gritar de ésa manera, había terminado descubriéndose solo. Cuando taka no me llegó a la habitación, Zoro había saltado por la ventana para darse a la fuga, no tenía ni la más mínima intención de quedarse ahí ni un segundo más. Mihawk al ver esto hizo un quejido molesto debido a que su presa había huido pero se tranquilizo al observar el rostro de su hija, el cual estaba sumido en tristeza. Solo en ése instante la cordura regresó a su cuerpo, y tras mirar hacia sus manos observo que aún sostenía aquella espada, por lo cual la soltó rápidamente y se dirigió hacia su hija preocupado.
-Estás loco... - Susurro ella. - Me habías dicho que sólo querías hablar con él y ahora provocaste que me odiara... No... - Se apresuró a corregir. - Es culpa mía por no haberlo previsto desde un principio.
Antes de que él pudiera responder algo, ella comenzó a lanzarle todos los peluches que se encontraban a su alcancé exigiéndole que se marchara, después comenzó a lanzar almohada, lápices, cuadernos, lámparas, y demás cosas cada una más pesada que la anterior. Al hombre no le quedó otra opción mas que dejarla sola... Él solía dejarse llevar mucho por sus emociones cuando se trataba de Perona, ya que después de todo ella era su única hija, a la cual había tenido que criar solo debido a la muerte de su esposa.
Perona, tras quedarse sola se había sentado sobre su cama abrazando una almohada, sumiéndose en sus pensamientos. Ella sabía que no tenía control total de sus emociones, y que solía actuar de manera precipitada, pero eso en ningún momento había sido para intentar ocasionarle daño al peli verde, sino todo lo contrario. Había estado muy feliz de volverlo a ver y simplemente, estando cerca suya dejaba de pensar de manera racional.
Ella no se había esperado el dichoso secuestro de Zoro, a decir verdad le había sorprendido mucho al ver como su papá lo dejaba inconsciente y luego lo metía a la fuerza en el auto... Lo cual era lógico ¿A quién no le sorprendería aquello?, cuando el auto arrancó, ella no tardo ni un momento en cuestionarlo.
Mihawk le había respondido que no se trataba de nada serio, que él sabía que no había otra forma de que Roronoa aceptara acercarse a él para tener una extendida charla de "hombre a hombre", ella como era de esperarse se había quejado mucho. Estaba bien que soliera actuar como una acosadora psicópata la mayor parte de su tiempo... Pero eso solo era una faceta que utilizaba para intentar borrar la propia pena que sentía cada que se le acercaba al chico. Al final no le había quedado más opción que aceptar que su padre hablara con él, ya que después de todo... Ya lo había golpeado.
A su lado, había un pequeño peluche de un oso, éste tenía algunos parches azules con franjas blancas cosidos con unos puntos bastante torpes e irregulares, tenía unos cuantos vendajes alrededor de sus patas, y un enorme sombrero encima de su cabeza. Sin poder evitarlo sus ojos se empaparon en lágrimas.
-Kumashi... - Susurro mientras escondía su rostro en sus piernas, empezando a sollozar en silencio, culpándose así misma por no pensar demasiado las cosas antes de realizarlas.
Zoro después de aquello había logrado llegar a casa a eso de las 4:30 de la mañana, y ésa era la razón por la que ahora se encontraba tan cansado. No solo había tenido que lidiar con el peso del festival musical, sino que había sido amenazado a muerte por un maniático. Girando su cabeza se dedicó a mirar el reloj, el cual marcaba que eran las 12:40 de la tarde, cosa que le causaba mucho más pesar. Deseaba poder quedarse en cama todo el día, pero al parecer no podría hacerlo y la razón de eso era que Robin ya estaba tocando a su puerta incitándolo a levantarse puesto que tenía que ingerir algo de alimento.
Después de revolverse en su cama por otros 5 minutos por fin se paró, dado que su estómago no paraba de gruñir dándole la razón a su hermana. Tras bajar a la cocina, empezó a comer huevos con tocino junto con pan tostado. Todo lo había preparado Chopper, quien había estado completamente preocupado con la desaparición del mayor y había querido hacer algo para que éste se sintiera mejor.
El día transcurrió con verdadera tranquilidad, después de terminar su comida subió nuevamente a seguir durmiendo, despertando a las 3:20 de la tarde, hora a la que se duchó, se arregló, vio la tele y tras aburrirse se puso unos audífonos comenzando a escuchar algo de buena música para variar. Al hacerlo no pudo evitar recordar a su gran amigo Luffy, a quien no había visto para preguntarle como había salido su fuga con Boa Hancock. Ya se encargaría de preguntarle, en ése momento no se encontraba con ganas de interrogarlo.
Tras aburrirse, salió de la casa alrededor de las 5:20 pm, y comenzó a dar un paseo buscando algo con qué entretenerse, ya que... A pesar de que estuvo la mayor parte del día durmiendo, éste se le estaba haciendo realmente largo. Había algo que no estaba bien... Sentía que algo estaba diferente... No quiso pensar demasiado en eso, y tras dirigirse a una tienda cualquiera compró unos onigiris empaquetados para poder comer a manera de botana. Se sentó en una banca de un parque que estaba cercano a su casa y comenzó a comer.
-Ahhh... Que día tan aburrido.
Al estar sin nada que hacer, su mente comenzó a divagar en alguna parte de su pasado, en un intento de poder escapar de su realidad para que así el día pudiera pasársele mucho más rápido, y ya el Lunes pudiera asistir a la escuela, lo cual le ayudaría a des aburrirse. Por supuesto... La primera persona que cruzó por su cabeza, fue nuevamente ésa hermosa niña de cabello azul a la cual ya no podría ver nunca.
La muerte de Kuina había significado un golpe muy fuerte tanto para él como para Tashigi, aunque si había algo de lo que se arrepentía en esos tiempos es en que en esos momentos él se había preocupado más por si mismo y se había encerrado en su dolor sin haberse puesto a pensar en cómo debió de haberse sentido Tashigi al perder a su preciada gemela. No la había apoyado, ni brindado la compañía que se merecía, y es por ésa razón que no podía comprender como es que ella seguía a su lado sin reprocharle absolutamente nada.
A continuación se cruzó por su cabeza un recuerdo de él, sentado en algún lugar de su primaria. Estaba recostado sobre el pasto mirando hacia el cielo, dejando que el aire entrara por sus fosas nasales. En él se podía percibir el olor del pasto semi-húmedo, el olor a tierra, a flores... Y un tenue olor a fresas. Girando su cabeza hacia la derecha se había topado con una niña a la cual difícilmente podía llegar a verle el rostro debido a que siempre tenía puesta una capucha perteneciente a su suéter color verde. A Zoro le brillaron los ojos levemente al ver a ésa persona y tras llamarla para preguntarle quien era, ésta simplemente lo miró y le regaló una enorme sonrisa de oreja a oreja que lo dejo mudo por unos instantes.
-Kumashi - Tras escuchar la voz de Perona llamarlo, regresó a la actualidad.
-¿Qué quieres? - Respondió éste de manera fría, teniendo aún fresco aquél suceso.
Ella desvió la mirada y comenzó a apretar su vestido con fuerza a la vez que sus mejillas se sonrojaban y en su rostro se plasmaba claro arrepentimiento, razón por la que se gano la completa atención del chico.
-Yo... Quería disculparme por parte de mi estúpido padre... Él... Él me había dicho que sólo quería hablar.
-Si claro... ¿Y tú vas y le crees? - Su enojo regresó. - No me interesa lo que paso... Simplemente deja de seguirme, desde que apareciste no has causado más que problemas.
Las tenues lágrimas que comenzaron a formarse en los ojos de la mujer fueron suficientes para que el chico se tensara de sobre manera, ¡Detestaba hacer llorar a las mujeres!, realmente... Por loco que pareciera, él no estaba enojado con Perona, o con las cosas raras que acostumbraba a hacerle... De alguna manera eso lograba soportarlo, no podía enojarse realmente con ella... Pero la cosa era distinta cuando se trataba de Mihawk, y es que ése tipo le recordaba los traumas que sufrió con ése desgraciado de Portgas.
-Ya lo sé. - Respondió ella al momento que su voz se cortaba. - Yo... Cuando te vi participando en aquella competencia de Kendo... Realmente no sabía como podía acercarme a ti... ¿Sabes?, cuando estoy nerviosa simplemente me dejo guiar por mis impulsos... Pero eso solo te ha traído molestias.
-No se ni a qué se debe tu obsesión conmigo, ¿Tanto te impresiono que retara a Mihawk hace 4 años?, no deberías de enamorarte tan fácilmente.
-¡Eso no es cierto! - Se apresuró a corregir. - Eres un idiota Zoro. - Por primera vez lo llamó por su nombre mientras lo retaba con la mirada. - Eres un verdadero idiota - Lo cortó cuando vio que éste estaba a punto de quejarse. - Yo no hubiera hecho todo esto si tú no fueras tan tonto.
Por primera vez él la miró desconcertado, había arqueado una ceja y ahora la miraba dudoso, invitándola a que continuara con su extraña explicación. Perona por su parte tras sostenerle la mirada por unos instantes, no pudo evitar soltar un pesado suspiro a manera de resignación. A continuación comenzó a juguetear con uno de los mechones rosados de su cabello y había bajado la mirada en señal de decepción.
-¿Así que es verdad?, ¿No te acuerdas de nada?
-¿Ah?
-Era de esperarse... Al final creo que "eso" sólo fue especial para mí.
-¿De qué estas...
-¿Reconoces esto? - En un rápido movimiento le lanzó su peluche de osito con puntos desiguales y descuidados.
Zoro había atrapado aquél extraño juguete y había comenzado a examinarlo curioso. Había tardado unos instantes en reaccionar pero cuando por fin se acordó. Su mandíbula se abrió tanto que casi amenazaba con tocar el piso, y sus ojos se abrieron cual platos al momento que volteaba a ver a la chica que tenía enfrente. Ella por su parte comenzó a rebuscar dentro de una pequeña mochila rosa con negro que había traído consigo. De su interior sacó un suéter nuevo color verde obscuro que había comprado hace tan sólo unos días en un intento de hacer que ése idiota marimo se diera cuenta de un par de cosas.
Sin esperar demasiado comenzó a colocarse aquél abrigo, al momento que se colocaba la capucha cubriendo su rosado cabello en su totalidad, tras recogérselo en un chongo improvisado, esto con el objetivo de que no se viera en lo absoluto. Luego bajó aún más la capucha cubriendo parte de su rostro y cuando termino con aquello levantó la mirada enfrentando al sujeto que tenía enfrente quien había enmudecido en su totalidad.
-Tú eras... ¿Tú eras ésa chica? - Logró articular a duras penas.
Miles de recuerdos comenzaron a invadir al chico, todos sobre una extraña niña que siempre llevaba un horrible suéter color verde cubriendo su cabeza. Ella le había llamado la atención ya que siempre solía sentarse a su lado a la hora del almuerzo sin articular palabra alguna. Eso había sido aproximadamente a sus 8 años de edad, en ésa edad fue donde Kuina falleció. La había visto un par de veces alejada del resto de sus compañeros, comiendo su almuerzo en completa soledad, y después de un tiempo había decidido disfrutar su comida sentada a su lado. Al principio no cruzaban palabras, ya que no había nada que decir, además de que a ninguno de los dos parecía disgustarle la presencia del otro; Pero con el tiempo comenzaron a compartir uno que otro dialogo, hasta el punto en que comenzaron a tener conversaciones completas en las cuales ambos podían sonreír de manera amplia, después ésa niña había desaparecido y nunca la había vuelto a ver.
-Tú eras... ¿Ésa niña? - Sin poder decir más observó como ella asentía con la cabeza y sin poder evitarlo se sumió de nuevo en el mar de los recuerdos.
Continuara...
pbgg: Woooo, me conseguí un nuevo lector. *0*, ¡Qué bueno que te haya gustado!, eso me pone muy feliz, y no te preocupes, me esfuerzo por no dejar ésta historia a medias ya que me gusta demasiado.
StArLoRdMac: ¿Enserio estuvo tan épico?, a decir verdad a mí me costó un tremendo trabajo redactar el capítulo anterior, y éste pues... También un poco... Tuve que reescribirlo porque no me había gustado como quedo al principio y ya me estaba desviando demasiado de lo que quería hacer así que pues... No me quedó opción. Para que te des una idea... Empecé a escribir el capítulo a las 12:30 am y ahora son las 3:33 am, TTT-TTT ya me quiero dormir... Pero es que ya quería subir éste capítulo, y aproveche ahora que estaba inspirada. Qué bueno que te guste mi estilo de escribir... A decir verdad a veces yo me ando quemando el coco para ver como redactar, porque simplemente las palabras no me vienen a la cabeza pero al final... De alguna manera sale.
Kumikoson4: Jajajajaja... No, no... Aún no llegan hasta el nivel de golpearse, ¿Tal vez lo considere?... O tal vez no xD, lo de Chopper participando en la banda a decir verdad fue una idea que se me ocurrió a última hora, pero a decir verdad resulto bastante bien, imaginarlo arriba del escenario se me hizo demasiado mono y no pude evitar agregarlo. Sobre la votación... Mmmm nop... No me gusta mucho la votación por aplausos o cosas así, siento que son más justas cuando se juzgan de ésta manera, por habilidad y conocimientos, y pues un dato curioso es que dejé los puestos en ésos lugares por dos razones. La primera es porque amo a Kid, a Law y a Luffy, y puse a Kid en primer lugar porque en el anime, Kid le gana en recompensa a Luffy en Shabondy.
veizser: Sí... T.T Es creo el capítulo más largo que me va a salir en todo el fanfic. Me costó un trabajo redactarlo porque pensé que podrían aburrirse si lo alargaba demasiado, pero al final creo que lo medio arreglé con la aparición de Chopper y la prueba final, jejejeje.
Tomo-chan: Lo único que tengo que decirte es... Aquí está el inicio a lo que tanto estabas esperando... Espero no haya sido muy aburrido. xD
