Capítulo 16.
Impresiones.
La impresión estaba completamente marcada en la expresión de Roronoa Zoro, él nunca se hubiera esperado que esa chica que había conocido en primaria y Perona fueran la misma persona, aquella idea ni siquiera se le había cruzado por la cabeza. Las pruebas eran claras, lo que tenía en manos era sin duda aquél extraño peluche de oso que había arreglado con tanto esfuerzo después de pincharse el dedo un par de veces. Podía reconocer a la perfección esos puntos mal realizados y aquella extraña apariencia zombie que había quedado al final. Por otra parte... Ella se había comprado aquella chaqueta verde a manera de réplica de la que solía usar en aquellos días, y a decir verdad... Al verla con aquello puesto, no pudo evitar sentir una pequeña opresión en el pecho.
Veía el rostro de la chica el cual estaba afligido, lleno de una serie de emociones que probablemente él no sería capaz de llegar a comprender. Comenzaba a sentir un tanto de culpa por no haberla reconocido desde un principio pero es que... Solo la vio en aquella ocasión sin la capucha, además de que su actitud actual estaba completamente modificada a como era antes.
-Yo... En ése momento estaba muy feliz. - Susurro por lo bajo recordando la ocasión en la que para su sorpresa, Zoro había aparecido en el dojo familiar retando a su papá a un duelo.
Como bien se sabe, Mihawk era una persona muy destacada en cuanto al mundo del kendo, su nombre era reconocido como "el mejor", solía tener a muchos discípulos que inspirados por él habían quedado bajo su cuidado. Era un maestro severo, pero excepcional, incluso para ella había resultado difícil soportar el entrenamiento... Pero nunca se espero que aquél niño que la salvo de pequeña, fuera uno de los admiradores de su papá encontrándose de una manera inesperada.
Sus ojos brillaron al volverse a encontrar con el chico quien en ése momento ya tenía 15 años. No pudo evitar que su rostro se coloreara de un intenso color rojizo al reconocerlo. Estaba mucho más maduro, alto y fuerte. Desprendía un aura potente de seguridad, de confianza, tan varonil que había logrado hacerla temblar por unos instantes debido a la emoción. En un principio quiso observar todo desde la vista de un tercero. Quería ver que tan hábil se había vuelto en ése tiempo.
Por supuesto fue una victoria segura para Mihawk quien no hizo demasiado esfuerzo para derrotarlo, pero que pese a eso le reconoció su determinación, e incluso quiso convertirlo en uno de sus discípulos por la enorme habilidad latente que tenía aún dormida (A pesar de que con todo eso ya era fuerte). Después de aquél enfrentamiento ella había reunido todo el coraje que pudo para dar unos cuantos pasos para quedar en la línea de visión del cabeza de pasto. Éste poso la mirada en ella, la observó de arriba hacia abajo para después prestar nuevamente su completa atención a Mihawk, a quien ya estaba retando a un nuevo duelo.
Perona por supuesto se había sentido muy triste al descubrir que él no la reconocía, incluso cuando se acercó y le habló, éste no pareció mostrar síntomas de familiaridad, por lo que ella en ése momento había llegado a la conclusión de que lo que había vivido junto a ella en aquél entonces, no había sido algo relevante para él, cosa que le causaba un gran pesar. Aún con todo eso, no quería que él se fuera tan fácil sin siquiera poder convivir un tiempo después de tanto sin verlo... Y claro... La única afición que ella tenía, era el recolectar peluches, muñecas de porcelana o cualquier artefacto que para su gusto fuera tierno. De manera que lo guío junto a ella para mostrarle aquella colección, asegurándose antes de esconder al pequeño peluche zombie, ya que... Ella quería que si Zoro se daba cuenta en algún momento, lo hiciera por si mismo.
-Papá es muy sobre protector conmigo debido al bullying escolar que sufrí en la escuela... Nunca te lo dije, pero perdí a mi mamá a edad temprana, lo cual le dejó todo el trabajo a él y por misma razón se ha sentido presionado todo éste tiempo por criarme solo... - Dijo con un tono de voz melancólico para después comenzar a agitar las manos frente a su rostro para a continuación corregir. - No es que quiera justificar su comportamiento excesivo... Yo sólo quería que lo entendieras un poco.
Roronoa no decía nada, aún no salía del shock en el que había entrado desde que se enteró de la verdadera identidad de ella. Además de que al escucharla hablar por vez primera acerca de su madre ausente, había resultado en causarle un mal sabor de boca. Ahora podía comprender porqué ella se le había acercado en un principio, ya que cuando Perona hizo su aparición fue aproximadamente en la temporada en que Kuina falleció, así que pudo suponer que la peli rosada había encontrado cierto grado de similitud entre ambos.
Por otra parte, ahora que le era revelada aquella verdad, su mente había recordado automáticamente a ése loco maniático de Mihawk. Era cierto que las neuronas de ése hombre no funcionaban del todo bien, y prueba de eso, era aquella manía psicópata que tenía dentro. Pero... Aún si no iba a justificar su actitud, bien podía entender la razón de que éste se volviera de aquella manera.
Rememorando, apareció la imagen de aquella débil e indefensa niña tendida en el piso, con las manos sobre la cabeza mientras un abusivo niño le colocaba la rodilla en la espalda lastimándola, a la vez que otros mocosos pisoteaban un inocente osito de felpa.
En aquél momento su instinto había despertado, ni siquiera se había parado a pensar en lo que estaba haciendo; Aunque... Tampoco es que eso importara realmente... Él era el tipo de persona que no podía dejar pasar una injusticia si se estaba presenciando frente a sus ojos. En un dos por tres había dejado a aquellos mocosos inconscientes en el piso, por haber aplicado demasiada fuerza tal vez. Cuando vio a la pequeña temblando y llorando, aún en el piso se le hizo un vuelco en el corazón, pero intentando hacer un rostro neutro la había ayudado a levantarse. Después, cuando ella levantó su dulce rostro bañado en lágrimas, a él... Le dio algo que no supo bien como explicar... Tal vez fue aquella confusión la que le obligo a intentar reparar un desmembrado juguete cuando no tenía ni la mínima idea de como se debía de coser.
-Yo... - La voz de la chica lo hizo volver a la actualidad, él observaba aquél dulce rostro de muñeca junto con aquél cabello de algodón de azúcar cayendo por su rostro, observando nuevamente aquella mirada empapada en lágrimas. Cosa que lo alteró de inmediato. - Sólo vine para disculparme, sé que solo te he causado molestias y que tal vez tú solo sientas odio por mí... Así que ya no lo haré. - Bajo la mirada triste intentando inútilmente que éste no la viera de ésa forma tan patética. - Dejaré de seguirte. - Susurro por lo bajo.
Tras decir eso dio media vuelta y comenzó a caminar cabizbaja de regreso a casa, en donde seguramente al llegar se lanzaría sobre su cama, y se quedaría ahí toda una vida, apartada del exterior, hasta que al anochecer su papá llegara preocupado a soltarle una serie de preguntas que no tendría ganas de contestar.
El tiempo se detuvo para Zoro... De pronto no sabía que hacer, y es que... ¡Ella estaba llorando por su culpa!, ¡Joder!, como detestaba hacer llorar a las mujeres. Sabía que él no había hecho nada malo... Después de todo reaccionar de ésa manera después de casi ser castrado era perfectamente normal, ¿No es así?, pero ahora llegaba esa mujer cruel a hacerle sentir culpa, y eso no le gustaba.
Cuando levantó la mirada hacia la espalda de Perona, por segundos la vio transformarse en aquella pequeña niña que escondía sus rosados cabellos bajo aquella capucha avergonzada. Regresando a aquél día lluvioso en donde vio esa cascada rosada de cabello que le fascinó, y que después vio alejarse corriendo junto a ésa adorable niña de manera alegre, siendo éste su último recuerdo de aquella chica... Y ahora... Nuevamente, frente a él estaba aquella persona dándole la espalda, con la única diferencia era que ella no estaba alegre como ésa vez.
De pronto su cuerpo se libero de aquél pesar que había estado sintiendo, su corazón latía de manera rápida, podía sentir la adrenalina correr por sus venas, y un miedo enorme inundó su interior. Sin pararse a pensar demasiado, y dejando atrás su orgullo, corrió tras de ella, dejando que sus impulsos hablaran por sí mismos. De un momento a otro ya estaba tras de ella abrazándola por detrás rodeando su pecho de manera posesiva a la vez que recargaba su rostro en el hombro de ésta.
-Yo no te odio. - Alcanzó a susurrar de manera apenas audible, pero lo suficiente alto para que ella se quedará en su lugar impresionada. - Y tampoco me molestas. "Aunque a veces me desesperas" - Pensó lo último para sí mismo. - Además... No estoy enojado contigo, sino con Mihawk.
-¿He? - Ella parpadeo confundida un par de veces a la vez que su felicidad regresaba de manera asombrosa.
-¡Joder!, sino te reconocí es porque tú siempre llevabas encima ésa horrible chamarra.
Ella entonces recordó nuevamente aquella época en donde se vestía de manera bastante masculina, sólo se ponía ropa holgada, tenis, y ésa chamarra verde que cubría la mayor parte de su rostro. Actualmente usaba hermosos vestidos, estilos loli gothic, que muy contrario a ésa época era demasiado femenino. Su actitud también se había modificado en extremo, ya no era aquella niña introvertida, callada, tímida y reservada que solía ser, ya no ocultaba su cabello como si se tratara de alguna clase de abominación, sino lo mostraba con total orgullo.
-Fue gracias a ti. - Confesó. - Tú me enseñaste a ser yo misma.
El cabeza de césped tenía una guerra interna de pensamientos; Por una parte se reprendía así mismo por haber realizado un acto tan vergonzosamente impulsivo, mientras que otra parte de sí mismo se encontraba en alguna parte del cielo ignorando totalmente a la "vergüenza". De manera que ahora su cuerpo se había tensado por completo y su mente se encontraba en blanco, a la vez que su cuerpo buscaba alguna clase de señal por parte del cerebro que le indicara a realizar una acción.
El teléfono celular de Roronoa sonó en ése preciso momento como si de algún regalo de Oda se tratara. No tardó en separarse rojo cual tomate a la vez que contestaba la llamada tartamudeando debido a los nervios.
Del otro lado de la línea se encontraba Luffy, quien había salido hace unos instantes de la casa a buscarlo pero al no encontrarlo se había decidido a llamarle. Resulta que Nami le había dicho que tenían que reunirse de nuevo en el Baratie para hablar de un par de cosas respecto a la banda. Zoro, un tanto confundido tardó en procesar la información adquirida, pero tras captarla, contestó de manera afirmativa y le dijo al menor que se encontraba en el parque, por lo que éste iría a "recogerle" a sabiendas de que si quedaban en algún punto éste se perdería.
Cuando colgó la llamada se sorprendió al ver que Perona tenía el rostro muy pegado al suyo. Ella lo estaba analizando a profundidad. Éste nuevamente se había tensado al sentir la respiración de ésta tan cerca y sin poder evitarlo soltó un fuerte grito a la vez que retrocedía unos cuantos pasos para mantener la distancia.
-Eres muy divertido Kumashi. - Dijo ella tras soltar una suave risa, regresando a su infantil actitud habitual.
-Ku... ¡Kumashi! - Tartamudeo aún más avergonzado. - ¡Ya habías comenzado a llamarme por mi nombre, mujer loca!
-No importa... - Sonrió - De todas maneras, acabas de decir que no te molesto.
-Pe... Pero
-Nos vemos en la escuela. - Cantó entretenida a la vez que se alejaba dando pequeños brincos directo a su casa, a la vez que celebraba fascinada.
Zoro, tras quedarse aproximadamente unos 3 minutos sin hacer absolutamente nada, se agarró la cabeza de manera desesperada a la vez que se acuclillaba y soltaba un sonoro grito que se expandió por todo el lugar. Estaba avergonzado... Muy avergonzado, y cualquiera que viera su colorido rostro se podría dar cuenta ante aquello. Desesperado rememoraba la escena una y otra vez, queriéndose dar golpes así mismo por haber dicho todas esas cosas tan penosas que no eran para nada típicas de él.
Asustado intentaba pensar en el enorme aprieto en el que se había metido... De por sí Perona ya lo seguía sin su consentimiento y resultaba ser demasiado pegajosa... ¿Cómo sería ahora que le había dado su permiso?, sólo de pensarlo ya quería echarse a correr y aventarse desde un barranco para terminar con aquella tortura antes de que siquiera empezara.
-Creo que me convertí en masoquista. - Susurro aterrado.
-¿Qué es masoquista? - Preguntó una suave voz tras de él que lo asustó a tal grado que pego un enorme salto.
-Lu...Lu... ¡Luffy!, ¡¿Desde cuando estás aquí?!
-Desde hace rato.
-¡¿Qué tanto viste?!
Luffy ladeo la cabeza confundido y luego tras ver la expresión desesperada de su amigo no pudo evitar estallar a carcajadas. Nunca había visto a Zoro de aquella manera y realmente resultaba ser bastante entretenido.
Cuando ambos amigos se hubieron calmado, dieron rumbo al Baratie para encontrarse con los demás, hablando de algún tema en común para matar el tiempo en el camino.
Mientras tanto, un hombre había salido de su improvisado escondite tras unos arbustos; Se trataba de "taka no me", quien había seguido a su hija todo el camino y había espiado cada uno de sus movimientos y actitudes hacia aquél cabeza de pasto. Mihawk no tenía idea de que Perona y Roronoa se habían conocido en la primaria, pero en aquella plática anterior había quedado más que claro que ése marimo no pertenecía al grupo de los chicos que habían lastimado a su preciada hija, sino todo lo contrario. Si bien, había querido salir en varias ocasiones a matar a ése hombre que se atrevía a poner sus manos encima de su adorada niña, se contuvo simplemente porque ella ya estaba lo suficientemente enojada como para provocar que se enfureciera aún más.
Tras un pesado suspiro se sacudió la ropa, para después sacar del bolsillo de su camisa un cigarro que encendió y dirigió a su boca. Mirando al cielo recordó el rostro de su fallecida esposa y soltó una pequeña sonrisa cargada de nostalgia. Puede que aún no tolerara ver a Perona rodeada de chicos, pero bueno... Esa era una actitud natural de un padre, ¿No es así?, en todo caso, por lo que había podido percibir Roronoa no era un mal chico.
-Puede que lo ponga a prueba. - Susurro al aire para después regresar a casa satisfecho.
Un hombre apuesto de cabello rubio, ojos azulados y piel blanquecina, se encontraba maniobrando 4 quemadores, en los cuales se encontraban ollas con diferentes tipos de salsa, éste las probaba para después agregar más sal especias o cualquier condimento que hiciera falta para mejorar el sabor. La colocó a fuego lento, para después dar media vuelta y supervisar a los demás cocineros que se encontraban con una enorme dosis de trabajo. En la zona de carne, se encargó de dar instrucciones sobre el método de cocción, tras regañar a uno que otro para que mejorara algún punto. A continuación fue a darle una probada a la sopa para saborearla por unos segundos, dando su aprobación, y después tras aplaudir tres veces gritó en tono autoritario que se apresuraran con el platillo de la mesa 9, o que fueran a ofrecer vino a la mesa 3, y toda serie de órdenes dignas del sous chef del Baratie.
El Baratie se caracterizaba por ser un restaurante con comida de alta calidad digno de un restaurante de 5 estrellas a precios económicos, razón por la que siempre estaba atascada de clientes. Los cocineros de ése lugar solían mofarse a menudo de Sanji debido a su actitud caprichosa y su ser mujeriego, pero en cuanto éste se ponía su uniforme de chef y se metía a la cocina a dirigir, nadie le renegaba nada, ya que si él tenía el puesto de Sous Chef no era simplemente por ser el hijo del Chef ejecutivo y dueño del lugar, sino porque su habilidad lo respaldaba.
Un hombre alto y fornido, con cara de pocos amigos barba y un extraño bigote largo trenzado entró en escena para tomar el puesto de su hijo causando que el ambiente se tensara un poco ya que Zeff era mucho más estricto que su hijo.
-Sanji, no hagas esperar a tus amigos más, yo me encargaré por hoy.
El rubio se quedó un momento en silencio para después soltar un leve suspiro aliviado, una gota de sudor caía lentamente por su frente y su respiración era un poco agitada. Tras tomar aire y recuperar la compostura soltó una sonrisa agradecida, salió de la cocina tras levantar su mano derecha a manera de despedida y agradecimiento dirigida a su viejo.
Tras aflojar su corbata se dirigió a la mesa más escandalosa de todo el restaurante donde podía escuchar a la perfección la voz de su estúpido capitán quien como siempre no podía quedarse ni cinco minutos sin armar un alboroto. Soltó un quejido tras ver que hasta el estúpido marimo ya se encontraba presente, lo cual lo dejaba como el último en llegar. Al ver a la hermosa peli naranja su humor cambió por completo, y tras bailar de manera graciosa sacó una rosa de quien sabe dónde ofreciéndosela a la mujer quien ya estaba más que acostumbrada a la extraña actitud de aquél hombre.
La mirada de toda la clientela se dirigía especialmente a ésa mesa gracias al extraño grupo de personas que se encontraban reunidas... Y con extrañas se referían principalmente a ése loco de pelo azul que se encontraba en tanga.
-Bueno, ahora sí están todos. - Dijo Nami satisfecha tras acomodarse un poco en su asiento y sorber un poco su malteada de fresa para después dar por comenzada la reunión. - Bueno... En primer lugar quiero felicitarlos de nuevo por obtener el segundo lugar en el festival musical. - Sonrió divertida al ver la cara de fastidio que se formaba en el rostro de Luffy, para después agregar. - Sé que iban por el primer lugar, pero esto es un reto para que se esfuercen aún más para la próxima. - Tras esto el rostro del monito se relajó nuevamente y sonrió lleno de orgullo impulsado por su competitividad.
-Eso no tienes ni porqué decirlo bruja. - Respondió Zoro de manera grosera obteniendo una paliza por parte de Nami como era costumbre asustando al pobre de Usopp quien se encontraba sentado al lado de éste.
-Como les dije la ocasión pasada mi papá es dueño de una gran empresa musical pero se negó a dejarme ser su manager y por ésa razón decidí que lo mejor sería esperar. - Asintió con la cabeza de manera orgullosa a la vez que cruzaba los brazos en una pose egocéntrica. - Es probable que no lo sepan, debido a que son una banda de tontos, pero el festival salió en primera plana en los periódicos de ésta mañana. - Extendió el periódico en donde precisamente se encontraban fotos de los 3 ganadores del evento. - Cuando papá vio esto casi sufre de un infarto. - Soltó una sonrisa maquiavélica. - Después de eso estuvo toda la mañana suplicándome que los metiera a la empresa familiar a sabiendas de que a ustedes los contactarían muchos caza talentos y podrían querer irse a otra compañía.
Todos escuchaban atentamente la historia de la navegante... O por lo menos casi todos, ya que Luffy parecía mucho más entretenido en comer que en poner atención a largas historias, ya que su déficit de atención le complicaban interesado a algo por más de dos segundos.
-En fin... Tras negociar por un buen rato conseguí varios beneficios para nosotros, de manera que pueden ir a partir de mañana a reunirse con él para que puedan informarse de lo que estipula la empresa y hacer un acuerdo, por supuesto ya está asegurado que su hermosa manager será nada más ni nada menos que yo, así que les puedo asegurar que tenemos enganchado un muy buen partido y a partir de ahora espero trabajar más a fondo con ustedes. - Sonrió ampliamente. - Y... Sólo por ésta vez, para celebrar... - Su voz comenzaba a sonar seca y temblorosa. - Les... Les invitaré toda la comida que pidan.
De inmediato Luffy soltó un grito complacido, a la vez que le agradecía a la mujer quien estaba un poco dolida por gastar de ésa manera su preciado dinero, pero a la vez complacida por ver al chiquillo a quien tanto quería tan contento. De ésa manera empezó un banquete, en el cual empezaron a festejar de una manera revoltosa y escandalosa como si estuvieran en plena fiesta, que si no fuera porque Sanji es el hijo del dueño, ya los hubieran corrido.
Hancock se encontraba dando vueltas alrededor de su cuarto, se encontraba inquieta, desesperada, emocionada, y ¿Ansiosa?, no entendía la razón de su inquietud, pero sin duda sentía que definitivamente algo pasaría ésa noche. Por otra parte, estaba bastante contenta por la manera en la que había progresado su relación amistosa con Luffy desde aquella vez en que lo vio por primera vez en aquel bar.
Tras sentarse en una pequeña silla y observarse al espejo de manera fija, empezó a recordar aquellas cálidas fugas en las que se escapaba con el menor a cualquier parte que se les cruzara por la mente, ya fuera a pasear por el parque, ir a comer, dirigirse por un helado, a un centro de juegos, o a cualquier lado que se le antojara ir a Luffy quien era el que escogía siempre la actividad a realizar, ya que éste conocía más su ciudad y Hancock bueno... Ella era feliz con complacerlo.
Llegó a su mente aquél pecoso que quiso matarla en el festival musical, el cual había pensado que realmente era una extranjera, y tenía extrañas ideas de que quería sacar al monito del país, y no pudo evitar sentir un pequeño escalofrío. Después pensó en aquella peli naranja quien era la manager del menor, y sin saber muy bien por qué surgió en su pecho una punzada de.. ¿Celos?.
¿Qué estaría haciendo Luffy?, ¿Acaso estaría con ésa tal Nami?, después de todo al ser una persona, involucrada a manera tan profunda con Mugiwara Boys era lógico que tenían que verse de manera continua. Cosa que le provocaba a instantes una enorme depresión, ya que ella también quería poder pasar más tiempo con el morocho, quería poder salir a la calle con plena seguridad como cualquier otra pareja en la calle, pero al ser ella la famosa Boa Hancock, no podía permitirse hacerlo, ya que estaba 100% asegurado que si lo hacía, los medios no perderían la oportunidad para inventar un chisme que se publicaría en cualquier lado y sus padres tan "cariñosos" como siempre terminarían reprendiendo su comportamiento, y lo más probable es que le prohibirían verse de nuevo con Luffy. Ésa era la misma razón por la que mantenía al chico como un secreto el cual de alguna extraña manera, el único que estaba enterado era Bartolomeo.
Si eso... Sólo su primo estaba enterado de aquella situación, él sabía que ellos eran amigos y que de vez en cuando salían de paseo. Éste había jurado no decirle a nadie de aquello, ya que entendía la situación en que ella se encontraba. De manera que aún no había encontrado la fuerza para decirle a Marigold y a Sandersonia, no porque no confiara en ellas, sino porque éstas eran bastante exageradas.
Como si las hubiera invocado, ambas hermanas entraron al cuarto de la mayor en donde acercaron unas pequeñas sillas colocándolas tras su espalda para después sentarse y comenzar a cepillar el cabello de la mayor. Ésa era una afición que ambas muchachas tenían para con Hancock desde que eran tan solo unas niñas, y es que... El cabello de la mujer era tan lacio, negro y hermoso (Tan distinto al de Marigold y Sandersonia), que daban ganas de cuidarlo como si se tratara de alguna especie de tesoro, además de que era una forma de pasar el tiempo en conjunto.
-Anee-san, últimamente has estado muy distraída. - Dijo Sandersonia preocupada mientras la miraba al rostro.
-Eso es cierto, ¿Acaso te sientes mal?
La oji azul sonrió complacida al comprobar nuevamente que tenía las mejores hermanas del mundo, ellas siempre se fijaban en cualquier mínimo detalle, se preocupaban y cuidaban mutuamente. Tal vez la razón por la que habían crecido de aquella manera, era por la misma razón de que sus padres nunca les habían prestado demasiada atención y entonces tuvieron que apoyarse entre ellas, armando un lazo demasiado fuerte, que nadie podría llegar a romper.
-Pues a decir verdad sí... - Respondió pensativa. - Últimamente me he comenzado a sentir un poco extraña. - Confesó provocando que las menores se preocuparan aún más. - De pronto siento una presión en el pecho... A veces siento como mi corazón empieza a palpitar como loco, me da mucho calor, siento la sangre hirviendo y un extraño hormigueo por todo el cuerpo. - Analizó un tanto confusa. - También me he estado sintiendo ansiosa.
Claramente lo que Hancock estaba describiendo eran los signos del enamoramiento, pero al ser una chica con nula experiencia en ése tema no sabía reconocer los síntomas, por lo cual comenzaba a relacionarlo con algún tipo de enfermedad, ignorando por completo que las veces que se sentía de ésa forma, era cuando estaba con Luffy, o cuando lo recordaba. Sus hermanas... Al ser igual de inocentes e inexpertas en ése tema, no tuvieron opción más que seguirle el juego.
-¡Eso es grave!
-Anee-sama, ¡Deberías ir al doctor!
De ésa manera se quedaron hablando de aquello como si se tratara de un tema de real importancia, pensando inocentemente que la mayor estaba empezando a enfermarse. Ella por otra parte intentaba tranquilizarlas diciendo que no se había sentido realmente mal como para ir al doctor, pero eso no convencía a las menores.
Se habían quedado a festejar hasta que Zeff los corrió de su restaurante, acepción de su estúpido hijo a quien tenía ahorcando con la camisa, debido a que sostenía fuertemente el cuello de ésta, ya que éste había comenzado a coquetear con cuanta mujer se topara por su mirada tras pasarse un poco de copas.
Precisamente, habían confundido aquél restaurante familiar con un bar nocturno, y habían comenzado a pedir copas de alcohol como unos pobres locos. Usopp se encontraba desmayado en el piso, sus ojos habían sido remplazados por espirales, estaba mareado y no podía ni sostenerse en pie, Franky lo había cargado en su hombro derecho y se había comprometido a llevarlo de vuelta a casa sano y a salvo. Nami había querido aprovechar la oportunidad par pedirle a Luffy que la acompañara a casa pero antes de que siquiera pudiera preguntar algo, el rubio se zafó de las garras de Zeff y se ofreció a acompañarla recuperando su actitud normal de caballero.
Zoro, quien era el más normal al tener una resistencia enorme al alcohol se encontraba como si nada, observando a su mejor amigo con una ceja arqueada. Y es que a Luffy realmente nunca había sido afecto a tomar, lo hacía pero de manera muy moderada y en ésa ocasión aquella bruja de cabellos naranja junto con Franky lo habían obligado a tomar varias copas de aquél "líquido sanador" provocando que ahora el menor estuviera medio atontado, o en otras palabras... Ebrio.
Cuando todos se marcharon el peli verde soltó un pesado suspiro, para después dejar que el menor recargara su brazo alrededor de su cuello, ayudándole a caminar. Éste se encontraba con hipo, tenía las mejillas sonrojadas, y estaba balbuceando tonterías.
-Eres patético. - Susurro.
Mirando a los alrededores intento visualizar el camino de regreso a casa, pero por más que intentaba recordar no lograba visualizar por dónde habían llegado. Nervioso escogió una calle al azar y comenzó a caminar llevando a rastras a su amigo, quien en su estado de ebriedad no dejaba de hablar de aquella mujer.
-Hancock esto... Hancock aquello... Hancock, Hancock, Hancock,
Zoro realmente no estaba prestándole atención ni a un cuarto de la plática de Luffy, eran cosas de borrachos... Y él estaba mucho más preocupado por intentar ver hacia dónde se dirigía. Al estar en un ambiente de repentina tranquilidad, su mente comenzó a trabajar nuevamente, trayéndole el recuerdo de la vergüenza que había pasado esa tarde con Perona.
Sonrojado doblo una esquina, y como si su mente la hubiera invocado ,ahí se encontraba aquella peli rosa recargada como si lo hubiera estado esperando. Al verlo soltó una amplia sonrisa para después acercarse a pasos lentos observando curiosa a mugiwara quien no parecía estar en buen estado.
-¿Qué haces aquí? - Preguntó curioso.
-Quería terminar con la conversación de ésta tarde. - Sacó la lengua de manera traviesa.
-¿De verdad no puedes ni aguantarte un día?
-¿Para verte?, ¡No puedo ni 2 horas! - Confesó provocando que éste se pusiera aún más nervioso.
Roronoa estaba un poco molesto... No con Perona, ni con nadie en particular, más bien consigo mismo por comenzar a sentir todas aquellas cosas que por dentro lo estaban volviendo loco. Mirando de reojo a Luffy, escuchó como éste seguía balbuceando el nombre de aquella mujer, y de inmediato pensó en Portgas. Sería un problema regresar a ése mocoso en ése estado, revelaría el nombre verdadero de su enamorada, y ya no podría extorsionarlo, así que definitivamente, eso no estaba dentro de sus planes.
Perona lo miraba curiosa, y éste sin hacer ningún comentario de más comenzó a caminar a su lado, ésta vez sin sentirse incómodo, sin poner pretextos o alguna clase de barrera. Reanudando la conversación que se perdió en aquellos amigos de la infancia, de pronto su conversación se hizo fluida, como si aquél tiempo que paso hubiera sido insignificante, y esos amigos... Al reencontrarse, tenían mucho de que platicar. De ésa manera, riendo comenzaron a jugarse pequeñas bromas el uno al otro para después soltarse a carcajadas, mientras se alejaban lentamente desapareciendo por aquella calle sin darse cuenta que por ahí pasaba una chica peli azul de lentes, que había observado aquella cálida escena, y ahora por sus mejillas resbalaban unas lágrimas lastimeras.
Ace y Sabo estaban a punto de un colapso mental, habían estado esperando a su hermanito toda la tarde, nuevamente los dejaba esperando sin avisar a qué hora llegaría o qué estaba haciendo. El rubio ya había llamado repetidas veces al celular de Luffy pero nadie le contestaba y eso sólo provocaba que éste entrara en pánico y empezara a gritar cual madre asustadiza, pero "afortunadamente" Ace se encontraba ahí para tranquilizarlo, y de manera "amable" le soltaba cachetadas repetidas veces para que éste mantuviera la compostura.
Después de unos instantes, el teléfono celular de Ace comenzó a vibrar, y éste de manera apresurada desbloqueó el aparato para después ver que acababa de llegarle un mensaje. Lo abrió sin más y tras leer el texto su rostro se puso totalmente pálido. Sabo al leer el texto se puso igual o peor que su hermano, y es que... Aunque éste estuviera al tanto de la situación, había ocasiones que al igual que el pecoso su lado de hermano celoso se activaba.
El mensaje decía así:
La mujer rubia con la que sale Luffy llegó de pronto al Baratie y lo rapto... Creo que lo llevó a dormir a su apartamento. No lo esperen porque no llegará ésta noche.
De: Zoro.
-¡¿Qué demonios es esto?! - Gritaron ambos hermanos totalmente furiosos.
Hancock había terminado de convencer a sus hermanas de que se encontraba bien, ellas habían salido de su cuarto dejando que tuviera privacidad. Ella había entrado a su baño privado para poder lavarse los dientes, y tras sujetarse su cabello en una trenza larga para evitar que éste se enredara al dormir, salió y se acostó en su cómoda camada matrimonial de manera despreocupada mirando hacia el ventanal.
Le extraño ver que éste estaba abierto, y cuando quiso recordar si había sido ella quien lo dejo de ésa manera sintió una respiración chocar contra su cuello. Asustada se giró rápidamente encontrándose con Monkey D. Luffy, dormido plácidamente al lado de ella, respirando de manera acompasada.
Inmediatamente los colores se le subieron al rostro y quiso soltar un enorme grito que sin duda traería a sus hermanas corriendo de vuelta a su cuarto pero que con sumo esfuerzo logró aguantarse, soltando un grito interno.
-E... ¿Estoy soñando? - Pensó desconcertada.
Continuara...
Agradecimientos:
Guest: Qué me digas escritora sorprendente... ¡No me hace nada feliz! (Imitación de Chopper), no enserio... Que digas que es de los mejores fanfics que has leído la verdad me alaga, que bueno que te guste. ¡Me seguiré esforzando por mejorar!
warwick op: Ammm Ammm... No sé como debería tomarme eso... Jajajajaja, al principio tu comentario me desconcertó de sobre manera pero, después me solté a carcajadas, realmente me hiciste reír demasiado con eso el comentario que dijiste, fue inesperado jajajajajaja. Qué bueno que te haya gustado, y supongo que... ¿Ahora tengo unas nalgas gratis?, jajajajaja, por cierto soy mujer.
StArLoRdMac: Sí, pudiste observar la manera de ser de Perona gracias a la infancia que tuvo, ella solía ser demasiado insegura de sí misma pero gracias a Zoro su auto estima mejoro y ella comenzó a abrirse nuevamente, es por eso que ella le debe eso y mucho más. Quise dejar muy en claro que la razón por la que ella se enamoró no fue por un mero capricho y creo que lo logré bien. Por cierto... Lo que dijiste de la infancia de Tashigi y Kuina, sólo relate una parte de... Porque más adelante tengo planeado agregar la infancia de Zoro (Que incluye la de Kuina y Tashigi), tengo planeado agregar la de Hancock, la de Luffy (la manera en cómo se hizo su cicatriz bajo el ojo) y... creo que ya... Si agrego otra después, ya lo decidiré después. Y sí... te diste cuenta perfectamente la razón por la que Mihawk se volvió tan sobre protector, todo fue por culpa del bullying que le hicieron.
Kumikoson: Sí, cuando estaba redactando éste capítulo debo decir que me entristecí en varias escenas, porque algo que tengo yo, es que me meto mucho en los personajes, me meto mucho en las historias que creo y pues siempre pongo un cacho de mí en ellas, y pues hay cosas en las que la infancia de Perona se parece un poco a la mía. (Sólo partes) y por cierto... ¡Yo también ame cuando Zoro cose a Kumashi!, me estaba muriendo de ternura cuando escribí esa parte, ¡Es un tsundere lindo!
Bowen: Jajajaja ¿los Mugiwara pop al estilo Justin Bieber?, ¿K-Pop?, jajajajajaja, definitivamente yo nunca escribiría algo como eso, no porque tenga algo en contra de las personas que les gusta ése tipo de música, sino porque pues... Lo que me gusta es bastante diferente, y como puedes ver no solo lo enfoco en lo musical, sino también en las historias personales de los personajes. Pero que bueno que te hayas animado a leer mi historia y que te haya gustado. Con respecto a tu pregunta... Aún no estoy segura si agregaré el Time-Skip, pero dejame decirte que sobre la apariencia, no te preocupes... Yo también prefiero a Perona con el cabello suelto, y pues de coletas se peinaba más en la prmaria, pero actualmente se lo deja suelto como después del Time-Skip, así que no tienes de qué preocuparte. :)
Tomoyo: Aquí tienes tu amada actualización... Y no te preocupes que por el momento eres la única persona que tiene entrada VIP a mis historias, por siempre estar pendiende de absolutamenten todo lo que publico jajajajaja... No sé como no te aburres?, Ok no... Jajajajaja, Por cierto... sé que no te esperabas el fina, ¿Qué opinaste?, ¿Qué opinaste?
pbgg: Me alaga que pienses que soy buena escritora, la verdad lo que más alegra a alguien que sube sus historias a páginas como estas son los comentarios de apoyo que le llegan, y me hace feliz que compartieras tu opinion conmigo. Yo también amo mucho la pareja de Zoro x Perona, creo que es por eso que me está saliendo de manera natural. Por cierto... Pasé por tu lista de fanfics, vi que tienes de Fairy Tail, puede que lo lea cuando me encuentre un tiempo libre.
