Éste capítulo quedó un poquito más corto pero bueno... Creo que después de una serie de capítulos largos era necesario tomar un pequeño descanso. ¡Espero les guste!
Capítulo 17.
Sentimientos encontrados.
Perona caminaba a pasos lentos apresando el brazo derecho de Roronoa Zoro quien tenía las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, y sin quejarse en ningún momento se dejaba hacer mirando hacia el cielo con un tenue rubor en las mejillas apenas perceptible. Aunque fingía no estar prestando atención podía escuchar claramente la cálida plática que la pelirosa le contaba acerca de sus años en su pueblo natal y su vida cotidiana con Mihawk.
El teléfono del cabeza de musgo había estado vibrando ya un buen rato, él lo había puesto en silencioso con la esperanza de que ése par de hermanos locos no lo molestaran, pero debido a la insistencia que éstos estaban mostrando, no le quedó opción más que tomar el aparato con la mano izquierda, desbloquearlo y darse cuenta de que tenía 51 llamadas perdidas de Ace.
Con una gota de sudor cayendo por su sien, eliminó el historial de llamadas dándose cuenta al instante de que tenía también un montonal de mensajes recibidos por parte del mismo, por lo que fastidiado quiso eliminarlos de la misma manera, pero al momento de entrar en la bandeja de entrada se dio cuenta de que tenía un único mensaje por parte de Sabo, por lo que curioso lo abrió y comenzó a leer.
El mensaje decía de la siguiente manera:
¿Qué fue lo que ocurrió realmente?, ¿Dejaste que mi hermanito fuera secuestrado por Boa Hancock?, ¿O acaso es una mentira para fastidiar a Ace?. Sabes que suelo ser bastante tolerante y accesible de cierta manera, pero no estoy de acuerdo en que mi hermano pase la noche junto a una completa desconocida, y dado que te niegas a contestar las llamadas de Ace te lo diré claramente... Si no me informas que sucedió con Luffy, le revelaré a mi tonto hermano sobre la verdadera identidad de Boa e iremos a su casa a recogerlo a toda costa.
PD: Si le sucede algo puedes contar con que te mataré.
De: Sabo
Roronoa tragó saliva fuertemente de manera nerviosa, había olvidado que cuando el rubio se enojaba podía entrar en modo *yandere, cuando se ponía de aquella manera era mucho más temerario y sádico que el pecoso, así que sin dudarlo dos veces se apresuró a marcar el número telefónico del rubio obteniendo como respuesta un saludo del otro lado de la línea, el cual había salido de manera tajante con un tono de voz que le causó escalofríos.
- ¿Dónde está Luffy? - Interrogó calmado.
- S... S... Sabo. - Intentaba decir mientras comenzaba a sudar frío. - Eso era una broma para Portgas, tú bien lo sabes.
- ¿A sí?, ¿Y por qué noto tu tono de voz tan preocupado?, ¿Acaso me ocultas algo?
-¡Claro que no!, ¡Sólo que das miedo! - Intentó excusarse nervioso.
-Bueno... ¿Y dónde está?
Rápidamente Zoro empezó a pensar en una serie de excusas que podría inventar, pero sabía que si decía que se iba a quedar a dormir con él y otros amigos, le pediría que pusiera al menor al teléfono para asegurarse de la validez de su palabra, y en ése momento no tenía manera de contactarse con el monito por lo cual su vida terminaría corriendo peligro. Podría decirle que había ido a comprar algunas provisiones a la tienda de 24 horas y que iban a quedarse a dormir en la casa del cejas de espiral, pero eso significaba tener que pedirle a éste su ayuda para que le mienta a Sabo, y conociendo a Sanji... Probablemente no lo haría con tal de verlo destrozado... Aunque... Ahora que lo pensaba, ¡No parecía ser tan mala idea!
-¿Roronoa?, Te pregunté por su ubicación.
-Luffy, se paso un poco de copas debido a que hicimos una celebración en pos del festival musical, ya que gracias a éste, el padre de la bruja quiere darnos una oportunidad y contratarnos en su empresa.
-¿Con "la bruja", te refieres a Nami?
-¿Hay alguna otra bruja?
-Bien... ¿Y después?
-Debido a su estado el cejas de espiral aceptó que se quedara a dormir.
-Comunícame con Sanji, ¿Estás ahí no?
-¡No me quedaría en la casa de ése idiota ni aunque me pagaran! - Contestó furioso por mera costumbre.
-Mmm...- Exclamó incrédulo. - Y es muy conveniente para ti que no sepa el número de Sanji, ¿No es así?
-Si quieres puedo pasarte su número telefónico por un mensaje. - En ése momento le agradecía mentalmente a la bruja de que los hubiera obligado a tener el número de todos los integrantes de la banda en caso de cualquier percance.
-¿Y cómo puedo estar seguro de que no le pedirás a Sanji que mienta por ti?
-¿Acaso crees que ése tarado me haría un favor a mí?
De pronto la línea se quedó en completo silencio, al parecer Sabo estaba analizando la situación para decidir si creerle o no. Sabía a la perfección que esos dos no se llevaban para nada bien, así que lo que estaba diciendo tenía mucho sentido, por lo que tras soltar un suave suspiro accedió cortando la llamada en espera del dichoso mensaje.
En cuanto éste colgó, Zoro pudo por fin soltar un suspiro aliviado, y es que... El mantener una conversación tan extensa con el rubio en su estado yandere, resultaba ser bastante complicado, incluso podría ser considerado una prueba de valor, o algún deporte nacional, ya que a diferencia del pecoso, Sabo era bastante inteligente y perceptivo.
Perona, quien se había quedado en silencio al darse cuenta del embrollo en el que se encontraba envuelto su auto proclamado novio, lo miraba curiosa, ya que ella de igual manera sabía que él no se llevaba bien con aquél mujeriego y no entendía como es que conseguiría que éste mintiera en su lugar. Claro que la respuesta no tardó en llegarle, cuando el peliverde le extendió su teléfono celular para indicarle que le llamara a Sanji y le pidiera de favor que mintiera en su lugar. Ella había arqueado una ceja dudosa ante aquello.
-¿Piensas utilizarme para convencer a ése pervertido? - Reclamó ofendida.
-Por favor. - Pidió mientras juntaba ambas palmas por encima de su cabeza en posición de súplica. - Hazlo por mi.
Perona se había quedado en silencio al observar sorprendida como por vez primera aquél hombre le pedía un favor y sin poder evitarlo una gran emoción comenzó a nacer en su pecho. Por otra parte estaba un tanto extrañada, ya que nunca se imaginó que éste pudiera ser capaz de llegar a suplicar con tal de evitar la ira de alguien; Eso sólo demostraba que la persona al otro lado de la línea debía ser alguien a quien temer. -
-D.. De acuerdo. - Contestó mientras se sonrojaba levemente. - Sólo porque Kumashi lo pide. - Susurro por lo bajo.
Hancock había callado un grito con todo el esfuerzo del mundo y tapándose la boca con su mano a la vez que su rostro enteró, junto a parte de sus orejas y cuello se coloreaban de rojo. Nerviosa intentaba analizar la situación, pero simplemente no podía encontrar una explicación lógica a lo que estaba sucediendo. Había intentado retroceder pero su cuerpo estaba totalmente petrificado y no podía mover ni un solo músculo, y la respiración del menor tan cerca de su rostro no le ayudaba para nada.
Observaba cada una de las facciones del chico aprovechando la inesperada cercanía, perdiéndose completamente en ése rostro angelical, el cuál se veía aún más adorable tras perderse en los brazos de morfeo. Podía sentir el leve aroma alcoholizado que el monito desprendía y había sentido un poco de molestia por quien lo hubiera obligado a ponerse de aquella manera, a sabiendas de que a él casi no le gustaba la bebida.
-Luffy... Luffy... - Susurraba por lo bajo intentando que despertara para que pudiera marcharse a sabiendas de que si sus padres se enteraban de que estaba en su habitación junto a un chico se metería en un enorme problema.
El menor en lugar de despertar se había acurrucado aún más, aferrándose a lo que tenía más cerca como su fuera una almohada. Con sus brazos había rodeado la espalda de la oji azul al momento que enredaba sus piernas con las de ella quedando en una posición que asemejaba a la de un koala abrazando una rama para no caer. Su cabeza estaba recargada suavemente en el pecho femenino utilizándolo como si de dos suaves almohadillas se trataran, y gracias al nuevo calor obtenido se había encimado aún más en el mundo de los sueños.
Hancock había sentido una corriente eléctrica atravesar su cuerpo entero, a la vez que su cuerpo comenzaba a temblar levemente bajo los brazos del chico. Roja cual tomate, había intentado desprenderse de los brazos del menor pero éste estaba aferrado a su objetivo, y aún con los bruscos movimientos no parecía querer despertar.
-"¿Qué hago?, ¿Qué hago?" - Pensaba avergonzada a la vez que bajaba la mirada para observar al chico el cual estaba totalmente cómodo en aquella posición, cosa que ocasionó que una extraña sensación de calor comenzara a invadirla.
Cuando intento liberarse nuevamente los brazos del monito éste frunció el ceño en señal de desaprobación a la vez que nuevamente se removía un poco en busca de mayor comodidad; Acción que ocasionó que un suave suspiró se le escapara de su boca.
Cuando Sanji por fin se dignó a contestar el número del estúpido marimo, estaba de un pésimo humor, y es que no entendía como es que ése sujeto era capaz de siquiera intentar llamarlo, nunca había ocurrido hasta ahora. Fastidiado contestó de manera grosera, "saludando" al hombre con un insulto.
-¿Qué quieres marimo *mierdoso?
-No le digas así a Kumashi. - Regañó al recibir ése descortés saludo.
-Pe... ¿Perona-chwaaan?, ¿Eres tú?, ¿Por qué tienes el teléfono de ése sujeto?
-Eso es obvio. - Contestó en tono arrogante mientras tosía dos veces para después decir. - Es porque es mi novio.
-¡Oiiii! - Se escuchó el gritó apenado de Zoro de fondo.
Sanji desde su posición ya se encontraba tirado en el piso de rodillas con un aura azul rodeando todo su cuerpo, invadido nuevamente por otro ataque de depresión.
-Me hubiera gustado nacer como un gusano. - Susurro a la vez que gruesas lágrimas salían de sus ojos de manera exagerada debido a los celos que sentía hacia Zoro.
-¡Oye!, Escucha bien cejas de espiral. - Demandó imitando el apodo que su casi novio adoptaba para con Sanji. - En un momento te llamará el hermano de Luffy... Si no mal recuerdo su nombre es Sabo.
-¿Por qué me llamaría Sabo?
-Tienes que mentirle con que Luffy se ha quedado a dormir en tu casa, y por ningún motivo tienes que dejar que se dé cuenta de la farsa.
-¿He?, ¿Pero por...
-Si no lo haces te odiaré. - Colgó la llamada.
Zoro ya se había soltado a reír a carcajadas ante la última amenaza de la mujer, sabiendo que ahora estaba 100% asegurado de que Sanji tendría que hacerlo. Sin esperar ni un segundo más le mandó el mensaje a Sabo, para después bloquear el teléfono y guardarlo nuevamente en la bolsa de su pantalón, para a continuación reanudar su caminata junto a la peli rosa.
-Por cierto Kumashi... Ya que mugiwara se quedó a dormir con su novia, ¿Por qué no te quedas tú en mi casa?
-Qué... ¡Qué estás diciendo mujer! - Gritó nuevamente ardiendo en vergüenza. - ¡No tengo nada que hacer en tu casa!, ¡Mihawk me mataría!, ¡Y Luffy no tiene novia! - Corrigió.
-Mmmm Tienes razón, papá no te perdonaría la vida. - Analizó. - Entonces vayamos a un hotel.
-¡¿Qué?! - Gritó a todo pulmón. - ¡Estás loca!
-¿He?, ¿Por qué?, de todas maneras no volverás a casa para que Portgas no vaya a buscarte, ¿No es así?
-¡Eso y esto son dos cosas muy distintas! - Gritó nuevamente con los dientes afilados cual tiburón. - Por cierto. - Se apresuró a cambiar de tema. - ¿Cómo rayos pudiste hacer que Luffy entrara a la casa de ésa mujer?
-Ah... Eso es muy fácil.
Flash Back...
Luffy caminaba con sumo esfuerzo recargando la mayor parte de su peso en su amigo quien estaba más que fastidiado de lidiar con la ebriedad del menor. Habían estado caminando rumbo a casa con ayuda de Perona quien se sabía mejor el camino de regreso que el pobre cabeza de césped que si no fuera por su ayuda ya se encontraría perdido.
El chiquillo de la cicatriz bajo el ojo no había dejado de murmurar incoherencias que ninguno de los dos podía entender. Lo único que podían llegar a escuchar era nuevamente el nombre de Hancock, el cual no había dejado de salir de sus labios, cosa que comenzaba a ser repetitiva y molesta.
-¡Ahhhh! - Gritó el borracho a todo pulmón. - ¡Estoy arto, me voy con Hancock!
Tanto Perona como Zoro se habían asustado ante el repentino cambio de humor del morocho quien empujando levemente al espadachín había salido corriendo en dirección contraria dirigiéndose a donde sabía estaba la dirección de la oji azul.
A Roronoa no le había quedado más remedio que comenzar a perseguirlo, ya que si dejaba que algo le pasara a ése atolondrado, ése par de hermanos raros no lo dejarían marchar a casa sin un par de golpes y magulladuras. La peli rosa por supuesto iba tras de él, y aún cuando corrían con ganas Luffy como bien se sabe, siempre ha tenido energías de más, por lo cual parecía un rayo atravesando la ciudad.
Entrando a la zona rica por fin se detuvo enfrente de una enorme mansión que había dejado a sus acompañantes con la mandíbula desencajada debido a la impresión. El menor desinteresado habría querido tocar el timbre como si llegar a ésas horas de la noche fuera de lo más normal en el mundo pero gracias al cielo, sus amigos lo habían logrado detener a tiempo.
-¿Qué estás haciendo mugiwara?
-¡¿Quieres que nos arresten idiota?! - Lo golpeó Zoro.
-Pero... Quiero ir con Hancock. - Dijo en tono suplicante a la vez que se balanceaba un poco debido a los mareos.
Perona repentinamente había entablado cierto grado de simpatía con aquél mocoso, entendiendo a la perfección esa sensación de ver a la persona que te importaba con unas ganas enormes que podrían superar hasta al más difícil de los obstáculos, así que tras soltar una escandalosa carcajada arrogante, colocó ambas manos sobre su cadera para después mirar a Luffy directamente a los ojos en un intento de poner a prueba su determinación.
-¿Qué tanto quieres verla?
-¡Mucho! - Respondió con un brillo de desición, cosa que hizo a Perona sonreír complaciente, al momento que Roronoa miraba a la mujer confundido.
-¡Muy bien!, Ven por acá. - Dijo a la vez que tomaba al chico de la mano con la intensión de arrastrarlo a un lugar dónde no hubiera gente y la luz no pudiera delatar su ubicación.
Zoro por su parte, tras ver como la peli rosa tomaba la mano de su amigo no había podido evitar fruncir el ceño enojado y en un movimiento impulsivo se había colocado en medio de ambas personas logrando que la mujer lo soltara. Perona dudosa había levantado la vista hacia el peli verde quien aún tenía una expresión molesta, y ella complacida había abrazado nuevamente el brazo del chico a la vez que entrelazaba los dedos de sus manos con los de Zoro provocando que éste se tensara de sobre manera, pero que al mismo tiempo su enojo desapareciera.
Al caminar un poco había una pequeña intersección que conectaba con un pequeño callejón que estaba al lado de la mansión al cuál se metieron.
-Aquí es perfecto. - Dijo Perona mirando hacia arriba buscando aparatos de vigilancia encontrando unos cuantos que no los estaban apuntando.
De manera rápida sacó de una mochila que llevaba siempre consigo una laptop delgada color rosada, la cuál encendió y de manera impresionante comenzó a teclear algunas teclas, abriendo una pestaña en negro que tenía varias letras en blanco que pasaban de largo a gran velocidad. A continuación levantó un poco el vestido negro que llevaba dejando a la vista una pequeña bolsa que tenía amarrada al muslo izquierdo y comenzó a rebuscar en ella provocando que el pobre Roronoa desviara su mirada a cualquier otra parte avergonzado.
De la bolsa sacó un aparato pequeño color gris con la forma de un celular, el cual conecto con un cable que conectó a la laptop, para después seguir tecleando letras en la misma, abriendo otra pequeña pestaña que le pedía alguna clase de código, al cual accedió de manera impresionante. Por último, en la pantalla se mostraba otra pestaña aún más pequeña que mostraba como si alguna clase de archivo estuviera cargando, a lo que ella esperaba de manera paciente.
-¡Listo! - Dijo mientras cerraba la laptop y la guardaba nuevamente en la mochila de manera rápida. - Mugiwara, puedes saltar ahora la pared, las cámaras de seguridad están inactivas, sólo asegúrate de que nadie te vea.
Luffy sólo asintió con la cabeza y comenzó a escalar el muro con movimientos un tanto entorpecidos, y aún cuando su amigo desconcertado lo llamaba en susurros para que volviera, no le hizo caso y terminó por caer dentro del inmenso jardín, el cual por fortuna no estaba siendo vigilado por guardias.
Tras escabullirse cual ninja, escondiéndose tras arbustos y árboles había logrado ubicar el balcón que sabía era de Hancock y tras escalar un frondoso árbol saltó hacia la habitación de la mujer en donde por fortuna el ventanal no estaba cerrado con seguro. Al entrar a la habitación reconoció todo de inmediato, y al ver la enorme cama matrimonial de la oji azul no pudo evitar tumbarse en ella, olfateando el olor a perfume impregnado en las almohadas, el cuál provocó que se quedará profundamente dormido.
Fin de Flash Back.
-¿Qué rayos hiciste? - Preguntó aterrado. - ¿Cómo sabes hacer esas cosas?
-Ah... Tenía planeado usar ésas técnicas en caso de que decidieras poner cámaras de seguridad para evitar que entrara.
-¡Das miedo! - Gritó a todo pulmón.
La mujer serpiente se encontraba ahora recostada boca arriba con la mirada clavada en el techo de la cama, de alguna manera el monito no dejaba de moverse y ahora éste había quedado posicionado encima de su cuerpo totalmente desparramado. Había intentado alejarlo por aproximadamente unos 15 minutos, pero después había desistido resignada, ya que en todo caso... La situación no le resultaba del todo desagradable.
Podía sentir su corazón latiendo desbocado de manera salvaje en su pecho, la respiración la tenía agitada, el pulso de la sangre estaba levemente alto y aquél insoportable calor seguía invadiéndola por completo. Ni siquiera entendía como es que podía soportar aún todos esos gritos internos que estaba tentada a soltar con todas sus fuerzas debido a la emoción y enorme felicidad que sentía por dentro
-Señorita Hancock. - Tocó la puerta una de las sirvientas para comprobar que estuviera despierta. - Señorita, ¿Está despierta?
Ella se tensó de sobre manera al escuchar la voz de Margaret afuera de su habitación, y es que... ¿Qué estaba haciendo al tocar a ésas horas de la noche cuando supuestamente ya debía de estar dormida?, ¿Acaso había perdido la cordura?
En estado de pánico había volteado a ver nuevamente a Luffy quien no se movía ni un centímetro y ella ni siquiera había podido cubrirse con la cobija todavía por culpa del mismo. Rápidamente aplico un poco de fuerza en sus brazos para levantarse unos centímetros y sacar la cobija de un solo jalón que a continuación utilizó para cubrirse junto con el chico.
-¿Señorita? - Llamó nuevamente la hermosa rubia al otro lado de la puerta. - ¿Está dormida? - Se escuchó su voz preguntándose a sí misma. - Supongo que no me queda opción más que entrar.
-Qué escándalo. - Se apresuró a contestar rápidamente antes de que ella pudiera ingresar. - ¿Acaso no sabes que hora es? - Regañó en un intento de mantener su tono de voz molesto, aunque le estaba resultando demasiado complicado por la posición en la que aún se encontraba.
-Siento despertarla, pero al parecer algunas cámaras han dejado de funcionar y me ordenaron ir a asegurarme de que estuvieran sanas y a salvo, en caso de que alguien hubiera interferido con los aparatos e ingresado a la mansión, ¿Ha notado algo inusual?
-¡Pero que tontería! - Regaño esforzándose porque la voz le saliera firme e intentando dejar de pensar en el muchacho que se encontraba completamente pegado a su cuerpo bajo las cobijas. - Seguro ésas porquerías de cámaras ya están defectuosas, ¡Mándelas a cambiar!
-De todas maneras, si sucede algo tanto usted como sus hermanas estarán bajo protección. - Dijo confiada. - Rob Lucci dijo que él mismo se quedaría custodiando fuera de su habitación para protegerla.
Hancock no pudo evitar su molestia ante aquellas palabras, y es que Lucci era el miembro más importante del CP9, una pequeña organización de personas especializadas en artes de defensa personal que su padre había contratado como guarda espaldas. Y si bien, eso parecía ser una medida de precaución completamente fiable, el hecho de que Lucci estuviera a ratos tratando de cortejarla no le parecía agradable.
-Dile que tiene absolutamente prohibido entrar a mi habitación, ya que si lo hace me encargaré de despedirlo.
Cuando Margaret por fin se retiro ella pudo respirar calmada nuevamente, pudo presenciar por debajo de la puerta la sombra de Lucci afuera custodiando la entrada, cosa que le causó una sensación de incomodidad, pero por fortuna éste ni siquiera le dirigió la palabra al pensar que estaba ya dormida.
Mirando a su lado derecho pudo apreciar como más de la mitad de la cama se encontraba desocupada, y confundida se había preguntado porque si Luffy tenía tanto espacio insistía en invadir su burbuja personal.
De pronto a la mente de la mujer serpiente llegó un pensamiento que hasta el momento había pasado completamente desapercibido. Su prenda para dormir constaba de un sencillo camisón blanco de tirantes que cubría apenas una pequeña porción de sus piernas y la acción que la hizo recordar aquella situación fue el menor quien volvía a enredarse contra su cuerpo.
Con cualquier otra persona, Hancock ya habría llamado a seguridad, o inclusive al mismísimo Rob Lucci para que apartaran a ése sujeto de su persona y lo arrestaran de por vida, pero de ninguna manera quería que a Luffy le ocurriera algo malo.
Sólo comprendía una sola cosa, y ésa era que el menor por alguna razón que no llegaba a entender se había colado a su casa violando inclusive las cámaras de seguridad y que al hacer eso había cometido uno o dos crímenes graves, pero que a pesar de eso seguía careciendo de importancia para ella.
-Han.. Cock... - Susurro el menor entre sueños provocando que ella saltara levemente debido a la impresión para a continuación sentir un nuevo hormigueo corriendo por su cuerpo.
¿Acaso estaba soñando con ella?, y sí ése era el caso, ¿Qué tipo de sueño sería?, ¿Uno agradable?, con eso en mente comenzó a relajar su cuerpo por vez primera y de manera sistemática rodeo con sus brazos la cabeza de Luffy abrazándolo por cuenta propia a la vez que sus ojos comenzaban a cerrarse solos gracias al cansancio que ya estaba muy presente en su cuerpo. Antes de perder la consciencia por completo pudo olfatear el olor varonil del chico proveniente de su cabello el cual fue la clave para relajarse por completo.
Continuara...
*yandere: Término Japonés para referirse a una personalidad que inicialmente es amorosa y gentil pero luego, por determinadas razones, se vuelve hostil, psicópata y violenta
*mierdoso: No sé si éste termino se use en otros lugares, pero decidí poner aquél insulto debido a que en One Piece (cuando veo el anime) en ocasiones Sanji insulta a Zoro de aquella manera y me parece muy cómico, y significa pues... ya saben mierda... mierdoso... eso... Sanji es todo un caballero, por eso dice aquellas palabras tan vulgares. xD
Agradecimientos:
guest: ¿Soy tú escritora favorita? :D, quiero agradecer éste logro a mi mamá, a mis gatos, a la academia , gracias, me alegra mucho que leer mis extrañas ideas te hagan mejor tú día, a mí me hace mejor el día saber que les gusta mi trabajo. :)
pbgg: Tienes razón, aún falta un tramo para el final... De hecho... No tengo ni la más mínima idea de cuantos capítulos vayan a ser al final, en un principio tenía planeado unos 24 a 26 capítulos, pero para éste capítulo que es el 17 ya tenía planeado tocar el tema de la infancia de Tashigi pero... Cuando comencé a redactarlo comenzaron a surgir más ideas. Eso sí... Ya tengo planeado como va a terminar la historia, pero en cuanto se acerque el final ustedes se darán cuenta. (Vendrá el climax), en todo caso me esforzaré por cumplir con un nudo que pueda emocionarlos.
Miku-chan: ¡Me conseguí una nueva lectora!, ¡Banzai! la verdad es que sí, yo amo el LuHan y el ZoRona pero se encuentran pocas historias de ambas parejas, o las que llego a encontrar luego están incompletas. u.u De hecho esa fue mi inspiración para comenzar un fanfic con éstas parejas, en primera porque la relación de Hancock (una mujer de clase alta) encadenada por unos padres exigentes que quieren imponer su voluntad con un alocado músico como Luffy que ama la libertad, pues.. me pareció perfecto, (aunque admitó que algunas cosas pueden rosar lo cliché), pero en todo caso lo que más me gusta hacer es comedias románticas, crear situaciones estúpidas que puedan hacer reír a la vez que te conmueves con una historia dulce, sin llegar a lo empalagoso (o eso espero yo... creo que aveces me paso de rosa), en fin espero no hayas esperado mucho en la continuación.
StArLoRdMac2: Bueno pues nunca he visto Naruto, así que no podría decirte si se parece su relación, pero sí, algo que me gusta al escribir es redactar relaciones puras dónde los protagonistas se aprecien aún con todas sus imperfecciones, me parece una idea bastante romántica. Zoro pues.. tienes toda la razón no es tan rudo como aparenta, más bien lo que él tiene es que es extremadamente orgulloso y le cuesta sacar a flote sus sentimientos, pero bueno... Ya está comenzando a externar sus emociones, y comienza a darse cuenta de los atributos de Perona. Lo del festejo pues ya sabes... Los mugiwara siempre hacen fiestas enormes, así que supuse que harían lo mismo aún si se encontraban dentro de un restaurante familiar, amo hacer escenas cómicas con los hermanos celosos y como puedes ver... Ahora ya se dio a entender que Sabo es más peligroso que Ace y Mihawk juntos jajajajaja, y sobre tú escena de Ace y Sabo volando el techo de la casa.. Jaajajaja, fue justo como me la imagine yo.
warwick op: Jajajaja, pues ésa clase de comentarios son entretenidos, sigue haciéndolos que me regalas una sonrisa.
Veizser: El objetivo de un escritor (o escritora como es mi caso) es dejar picado a sus lectores, porque cuando lees tú una historia es horrible que te dejen con la intriga, pero cuando eres tú quien escribe y dejas a intrigado a los demás resulta ser un tanto entretenido, jajajaja (sip... soy un tanto sádica), y bueno... en éste capítulo ya respondí a tu duda de cómo se infiltró a la casa de Hancock pero bueno... creo que me salió muy como a película de detectives y ladrones, pero me pareció gracioso agregarlo.
Tomoyo: Sabía que no te esperarías ése final, jojojojo soy genial, me encanta dejarte picada es mi hobby. Y como puedes ver no fue a Zoro a quien se le dio ser cupido, sino a Perona quien le ayudo a infiltrarse en la mansión como buena acosadora que es. Lo de Hancock y su paro cardiaco pues... casi casi le da uno, pero bueno... Creo que es perfectamente capaz de sobrevivir con eso.
