Capítulo 22.
Todo sobre ti.
Los rayos del sol llegaron anunciando un nuevo día, el cual como los anteriores estaría cargado de trabajo. La casa fue invadida por el fuerte sonido seco de algo cayendo al piso con rudeza; Se trataba de nuestro querido Monkey D. Luffy quien había sido empujado por un furioso Ace como una manera rápida y eficaz de despertarlo, detrás del pecoso se encontraba un rubio que se había golpeado la frente a la vez que soltaba un pesado suspiro al presenciar aquella escena cotidiana.
El monito había abierto los ojos y se había levantado quejándose por el dolor del golpe, sus cabellos estaban alborotados, una marca roja se había quedado tatuada en su piel justo en su mejilla izquierda debido a que se había quedado dormido encima de su celular, un hilo de saliva caía por la comisura de sus labios y su mirada estaba perdida. Cuando hubo despertado un poco, soltó una patada desde la posición en la que se encontraba atinando directo a las piernas del pecoso provocando que éste cayera golpeando su rostro de lleno contra el piso.
Luffy se levantó rápidamente echando una carrera directo a la cocina con el objetivo de huir y desayunar al mismo tiempo, por supuesto que Ace se había apresurado a seguirlo dispuesto a golpearlo mientras que Sabo estallaba a carcajadas. Ya en la cocina, el monito se escondió tras de Dadán tal como un niño pequeño busca protección de su abuela.
Ace miraba a su hermanito con el ceño fruncido mientras éste le mostraba la lengua, y tras la protección de Dadán se burlaba del mayor. Momentos después llegaba el rubio quien comenzó a colocar los platos, vasos, para poder comenzar con el desayuno. En una jarra sirvió jugo de naranja, y después volvió a terminar los alimentos que estaba preparando antes de ir tras de Ace para intentar detenerlo de que golpeara nuevamente a su hermanito pero fallando en el intento. Dadán lo ayudaba como era costumbre, pero Sabo le pidió amablemente que se fuera a sentar ya que él terminaría el trabajo.
En platos hondos comenzó a servir estofado de algas, mientras que en otros servía sopa de miso llevándola así a la mesa en donde ya estaban sentados todos. Dos de ellos se estaban insultando y jaloneando ya sea el cabello o las mejillas pero se detuvieron en cuanto vieron que los alimentos eran colocados delante de ellos. Al momento comenzaron a babear litros de saliva mientras sacaban la lengua cual perro hambriento, pero no pudieron abalanzarse a comer puesto que Sabo les soltó un golpe en la cabeza para que tuvieran paciencia. En un plato extendido sirvió tortillas de huevo enrolladas, salmón cocido y para acompañar arroz cocido y encurtidos.
-¡La comida de Sabo es la mejor! - Exclamó Luffy babeando y comenzando a comer en cuanto el rubio tomó su respectivo asiento.
El oji azul ante ése cumplido del menor, no pudo evitar sonreír complacido y lleno de orgullo. No estaba dispuesto a dejar que Sanji lo venciera en aquél placer culinario con el que se ganaba a su dulce hermanito. El desayuno se veía repleto de los comentarios de Luffy acerca de su trabajo y los planes que tenían para ésa tarde como de la sesión fotográfica y la entrevista.
En cuanto el menor se hubo llenado, agradeció por la comida y echó a correr directo a la casa de Zoro en donde encontró nuevamente a Tashigi en la entrada, cosa que le ocasionó una sensación de Déjà vu. La peli azul se encontraba caminando de un lado para otro cual león enjaulado, tenía un rostro de angustia impregnado en su rostro el cual estaba completamente rojo, cosa que le pareció curiosa a Luffy, por lo que un tanto travieso quiso jugarle una pequeña broma y aparecer a sus espaldas para asustarla.
-¡Kya! - Soltó un grito agudo la peli azul quien se volteó al momento encontrándose con el pequeño de sonrisa preciosa. - ¡Luffy!, ¡No me des esos sustos, pensé que eras Zoro!
-¿Sucede algo con Zoro? - Preguntó extrañado pero no obtuvo respuesta. - ¿Por qué no entras?
-No...No quiero molestar. - Se apresuró a excusarse. - Es sólo que no he visto a Zoro... Y tampoco acudió a los entrenamientos así que quise venir a verlo... Pero ahora que lo pienso debe de estar muy ocupado. - Decía nerviosa al momento que jugueteaba con sus dedos desviando su mirada.
-No entiendo nada de lo que estás diciendo. - Respondía indiferente. - Lo único que tienes que hacer es esto. - Dijo al momento que tocaba el timbre provocándole un mini infarto a Tashigi.
La chica quiso escapar al momento pero ya no pudo escapar cuando Robin abrió la puerta recibiéndolos. Robin tenía puesto una falda negra pegada que le llegaba tres dedos por encima de la rodilla, una camisa blanca abotonada encima de la cual llevaba un saco negro, llevaba zapatos de tacón, y un collar sencillo.
-¿Vas al aeropuerto? - Preguntó Luffy al ver las maletas de la muchacha.
-Sí. - Contestó ella regalándole una sonrisa. - Ésta vez me dirijo a Egipto.
Robin desaparecía muy a menudo debido a su trabajo, cosa que al menor le provocaba cierto pesar puesto que las personas con las que solía relacionarse solían ser aventureros del alma. Se la pasaban yendo desde una punta del país hasta la otra en busca de algo distinto. No podía estar mucho con su papá debido a que se la pasaba ayudando a niños de otros países, y no es que le tuviera rencor, ¡Claro que no!, estaba orgulloso del trabajo de su papá, y también se alegraba por Robin quien viajaba hasta el lugar más recóndito del mundo en busca de ruinas, fósiles, y demás cosas para desentrañar los misterios de la historia. Pero lo que a él le sucedía en realidad es que sentía un poco de envidia, ya que él también adoraba la aventura, y quería poder apreciar diferentes paisajes, diferente gente, todo por sus propios ojos. Pero ya se encargaría de viajar por el mundo en cuanto se volviera famoso y pudiera hacer tours alrededor del mundo, en donde les daría a conocer su poderosa voz.
-¿Dónde está Zoro? - Preguntó asomándose por la entrada sin verlo.
-Mm... No ha salido de su habitación para nada. - Dijo al momento que se le salía una coqueta sonrisa. - Ni siquiera porque estoy a punto de irme. - Dijo un tanto ofendida. - Incluso Chopper se ha despedido ya de mí... Ah ¡Luffy!, ¡No te sugiero que vayas! - Gritó al darse cuenta de que el menor entró a la casa para buscar a su amigo.
Subiendo las escaleras de manera escandalosa, se colocó frente a la puerta de la habitación de Zoro abriéndola sin siquiera tocar, y la escena que vio lo desconcertó por unos segundos. Tras de él había llegado Tashigi con pasos más tranquilos y de una manera mucho más educada se había asomado al interior quedando petrificada en el acto. En la cama se encontraba totalmente desparramado un peli verde quien roncaba a todo lo que daba, éste tenía los brazos extendidos por arriba de su cabeza, y se encontraba totalmente destapado. Éste tenía abrazada por la cintura a una peli rosada que ya ambos conocían a la perfección, ella tenía el cabello desatado dejando caer sus caireles rosados por toda la zona, estaba recostada en el pecho del muchacho y se encontraba de igual manera profundamente dormida. La situación era completamente inocente y natural, no había nada de lívido en el acto, estaban completamente vestidos lo cual dejaba en claro que no habían sucedido absolutamente nada que pudiera mal pensarse, y sin embargo la escena seguía siendo demasiado sugerente... Es decir, Zoro no dejaría que cualquier persona se quedara dormida a su lado solo porque sí.
Tashigi quería echar a correr, pero de cualquier manera, ¿A dónde se dirigiría?, en ése momento ir con Smoker no era una opción teniendo en cuenta la situación tan delicada en la que se encontraban. Pronto una ira inminente comenzó a nacer en su pecho, y sin saber muy bien en qué momento, agarró el primer objeto que tuvo al alcancé y lo lanzó directo a la cara del peli verde despertándolo al acto.
-¡Eso duele! - Se levantó rápidamente con una marca roja en su frente, despertando de ésa manera a la muchacha que dormía a su lado.
-¿Mmm?, ¿Qué sucede? - Preguntó una confundida Perona tallándose sus ojos. - ¿He? - Exclamó al mismo tiempo que Zoro quien la miró sorprendido.
-Perona... Tú... ¿Te quedaste dormida? - Preguntó mientras tragaba saliva nervioso.
-¡Tú también te dormiste! - Se defendió.
-… ¡Mihawk me va a matar! - Soltó un grito cargado de pánico al momento que se levantaba y comenzaba a correr en círculos con las manos en la cabeza.
-Eres un tonto... - Se escuchó una tercera voz que rompió el ambiente y obligó a ambos enamorados a mirar hacia el marco de la puerta encontrándose con Luffy y Tashigi.
Tanto Zoro como Perona vieron a sus invitados extrañados, antes de devolverse una mirada entre ellos y regresarla hacia ellos con los rostros enrojecidos cual tomate. Habían llevado sus manos hacia enfrente moviéndolas nerviosamente al momento que intentaban poner excusas para que ellos no pensaran que había sucedido algo más, o por lo menos solo para que Tashigi no lo mal pensara, ya que Luffy de cualquier manera, seguramente no estaría pensando en absolutamente nada.
-¡Eres un tonto Zoro! - Repitió Tashigi estallando después de tantos años.
Aquél gritó provoco que el peli verde por fin se pusiera serio, y viera a su amiga con las cejas fruncidas debido a su confusión. Observándola podía ver como a ella se le habían subido los colores al rostro probablemente por la rabia que estaba sintiendo, su respiración se había agitado y tenía ambos puños apretados a tal grado que sus nudillos se veían blanquecinos.
-¡Hace días que no sé absolutamente nada de ti!, Ni siquiera te molestaste en decirme que ya te había contratado una empresa musical, ¡Me enteré de eso gracias a Robin!, ¿Y se supone que somos amigos?, te conozco desde que éramos unos niños, y desde que tengo memoria jamás te has preocupado por mí, nunca me cuentas nada, todo éste tiempo siempre he querido apoyarte y siempre me has apartado... Aun así quise creer que debías de estar realmente ocupado... Has faltado a las prácticas de kendo, ¡No te he visto por días!, ¡Estaba preocupada por ti!, y resulta que tú... ¿Estabas haciéndote el tonto con tu novia?, es decir... ¡Ni siquiera me habías dicho que tenías novia!
-Espera Tashigi. - Interrumpió él. - Esto...Amm...
-¿No es tú novia? - Insistió.
-No... Bueno... Sí, pero... ¡Apenas empezamos a salir ayer en la noche! -
-… - Un momento de silenció invadió el lugar, nadie decía nada, el ambiente se sentía bastante incómodo y el aire se respiraba pesado. - ¿Y entonces por qué no hiciste siquiera un esfuerzo para demostrarme que estás bien?, ¿Por qué no me dijiste algo tan importante como que ahora estás trabajando en Grand Line?, ¿Por qué nunca me cuentas nada? - Interrogaba exasperada.
-¿Y por qué tengo que contarte a ti todo lo que hago o no hago? - Respondió sin pensar realmente, solo intentando buscar algo con lo cual defenderse a sus reclamos.
-Porque eres mi mejor amigo... - Respondió con la voz quebrada. - O por lo menos si yo no lo soy para ti, para mí si lo eres... Hemos estado juntos desde hace tanto, y aun así no siento que confíes realmente en mí. - Nuevamente hubo silencio, Zoro no sabía que contestar. - ¿Ella lo sabía? - El silencio del chico fue suficiente para que Tashigi obtuviera su respuesta. - Ya veo... - Intento asimilar al momento que se giraba sobre sus pasos para que él no viera sus lágrimas derramándose. - Al final la única que creía que éramos amigos era yo...
-¡Eso no es cierto! - Respondió alarmado.
-¡A ti siempre te interesó Kuina! - Explotó completamente diciendo todo aquello que por tanto tiempo se guardó. - ¡Siempre Kuina!, ¡Sólo Kuina era importante para ti! - Decía afilando sus dientes, a la vez que su voz sonaba rasposa. - ¡Pero Kuina ya no está más aquí! - Gritaba al momento que se giraba para enfrentarlo por vez primera desde que ocurrió aquél accidente. - Yo... Cuando eso sucedió gasté todas mis energías en querer ayudarte, pero tú siempre me alejaste...
Perona y Luffy habían salido de la habitación hace ya unos instantes y habían bajado las escaleras para darles privacidad. La peli rosada entendía de cierta forma lo que la chica de lentes sentía por Zoro, ya que era algo que había notado desde pequeña cuando la veía correteando tras Roronoa por todo el patio de la escuela... Pero Zoro siempre había sido un torpe que no se enteraba de nada, y ahora ése descuido le estaba costando caro. Sabía que no podía hacer nada mejor que dejarlos arreglar sus problemas personales, pero aún cuando ella entendía que tenía que dejarlos, dentro de sí había nacido un sentimiento de angustia al momento que se preguntaba, ¿Quién era Kuina?
-Siempre he sentido envidia por Luffy. - Admitió Tashigi bajando la mirada triste. - Fue él quien te sacó de ésa depresión, y fue a él a quien decidiste abrirte... Nunca he sabido cómo ayudarte a pesar de que siempre quise hacerlo... ¿Y sabes qué?, creo que ya me cansé... Smoker-san tenía razón, no vale la pena seguir así... Eres un egoísta y un tonto. - Zoro solo escuchaba, estaba sorprendido porque Tashigi nunca le había contestado de ésa manera, y a decir verdad estaba tan impresionado, que le había robado las palabras. - A ti nunca te he importado. - Afirmó totalmente segura. - ¿Cuándo me preguntaste como estaba?, yo siempre estuve para ti, pero tú nunca pensaste en mí... Puede que estuvieras enamorado de Kuina, ¡Pero ella era mi hermana!, ¿Alguna vez te paraste a pensar en cómo me debí de haber sentido yo?
Ése fue un golpe profundo que lo hirió más que cualquier ataque físico, y es que lo que ella estaba diciendo era totalmente cierto. Cuando Kuina falleció él simplemente pensó en sí mismo, nunca se paró a pensar en la hermana que estaba viviendo un infierno. Ella tenía sus razones perfectamente justificadas para estar como estaba, y él no tenía las suficientes para defenderse o para siquiera reclamar algo.
-¿Por qué me dices todo esto ahora? - Preguntó Zoro. - ¿Por qué no me lo dijiste antes para corregirlo?
-Quería que tú te dieras cuenta solo... Pero fue una reverenda estupidez... Gracias a Perona me quedó claro que jamás signifiqué nada para ti... No llevas prácticamente nada de conocerla, y sin embargo a ella también decidiste abrirte.
-¿Por qué odias tanto a Perona?
-¿Lo vez?, tan poco te intereso que no eres ni capaz de entender algo tan simple. - Dando media vuelta la muchacha echó a correr hacia la salida en donde se encontró a Luffy, Chopper, Robin y Perona mirándola fijamente.
-Perdona por la escena Chopper... Robin-san. - Se disculpó haciendo una leve reverencia. - Que tengas mucha suerte en Egipto. - Dijo antes de desaparecer por el marco mientras Zoro intentaba perseguirla al momento que gritaba su nombre.
Tanto Perona como Luffy se quedaron dentro de la casa esperando a que el peli verde regresara pero tal parece que no lo iba a hacer por el momento, así que resignados salieron de la casa en dirección a la escuela. O por lo menos lo hizo el monito, ya que Perona tenía que pasar a su casa para tranquilizar a un Mihawk que debía de estar en ése momento neurótico, además de que tenía que ir a buscar el uniforme escolar y darse una buena ducha. Llegaría probablemente a la segunda hora si se apresuraba.
Mugiwara por su parte se encontraba bastante confundido, no terminaba de entender por qué su amiga Tashigi y Zoro se habían peleado, era la primera vez que los veía de aquella manera y resultaba bastante preocupante. El resto del día se la paso disgustado mirando el reloj colgado en la pared en el salón de clases, al momento que constantemente veía hacia la puerta para ver si su amigo llegaba. Sin embargo, la única vez que se abrió la puerta fue para recibir a Perona quien llegó tarde, y de ahí no se supo nada de Roronoa.
Pasada las primeras horas llegó por fin el almuerzo, Bartolomeo había entrado por una ventana abierta, y se había dirigido a su senpai, para dejarle su caja de almuerzo. Luffy lo recibió sin ganas realmente, y después el cabeza de gallo desapareció por donde había entrado. Él monito por su parte sólo se comió el almuerzo de Sabo y Sanji dejando el de Bartolomeo a un lado al momento que decía estar lleno, cosa que alarmó a sus amigos pero antes de que alguien pudiera decirle algo, Nami entró al salón gritando alarmada al notar que Roronoa estaba ausente.
-¿Ahora a dónde se fue ése cabeza hueca? – Decía en voz alta mientras se ponía las manos en la cabeza. - ¡Tenemos que irnos al estudio al salir de clases!
-Nami… - La llamó Luffy con un rostro que reflejaba ligero nivel de angustia cosa que extrañó aún más a todos, ya que el monito era un ser extremadamente alegre. – No te enojes con Zoro… Tenía que irse.
La manager se quedó en silencio analizando el rostro del muchacho, sabía bien que si hasta Luffy se había puesto de ésa manera, entonces tenía que tratarse de un asunto serio, ¡Pero no podía simplemente pasar por alto ésa falta!, habían entrado en el medio hace prácticamente nada, y no podían darse el lujo de quedar mal, ahora que eran profesionales era su prioridad ser responsables, y como sea los problemas personales debían de quedar en segundo plano. Con eso en mente se decidió a mandar un mensaje de texto al cabeza de musgo pero justo cuando se encontraba redactándolo, el teléfono comenzó a vibrar anunciando una llamada.
Se trataba de uno de los trabajadores del estudio que anunciaba que había ocurrido un problema con Eustass Kid, el hombre que había ganado el primer lugar en el festival musical se había metido a Grand Line de igual manera, y éste había confundido los horarios que le habían asignado para la sesión fotográfica y había llegado un día que no le correspondía. De cualquier forma los empleados se estaban esforzando para convencerle de que se marchara y regresara el día asignado, pero el terco de Kid se negaba a retirarse, ya que decía ser el gran ganador del festival musical y por ende (según él) le correspondía a su banda ser los primeros.
-¿Ah?, ¿De qué están hablando?, ¡Apúrense y corran a ése loco! – Reclamaba Nami con tono de voz fastidiada.
-Aunque nos diga eso… Kid da mucho miedo…
Ella estaba a punto de reclamar nuevamente, pero en eso recordó que cierto marimo se encontraba desaparecido, de manera que era el momento perfecto para sacar un pretexto y dejarles la tarde libre. La muchacha soltó una sonrisa traviesa para después mirar a sus amigos que la observaban curiosos y levantó su dedo pulgar en señal de apoyo para después decirle al hombre que se encontraba del otro lado de la línea, que podían usar su horario y que ellos se presentarían el día que correspondía anteriormente a la banda de Kid. Por supuesto el empleado estaba fascinado al creer que había logrado convencer a la obstinada y regañona hija del presidente, por lo que nunca se esperó que la astuta chica había movido las cartas a favor suyo.
-Luffy. – Dijo tras cortar la llamada. – Mándale un mensaje a ése estúpido para que se tome su tiempo en lo que sea que tenga que atender, ya les conseguí la tarde libre.
Al monito se le iluminó la mirada y ensanchó una enorme mirada de oreja a oreja al momento que se abalanzaba a los brazos de su querida manager en muestra de gratitud, ella por su parte estaba roja cual tomate y hacía esfuerzos para alejarlo, no porque no le gustara, sino que la vergüenza era mucho más grande. No tuvo que hacer mucho esfuerzo para separarlo debido a que en el momento Sanji le había soltado una patada en la cabeza a su capitán para que la dejara tranquila, y ni con eso se le quitó la sonrisa a Luffy.
-De cualquier forma, ¿Qué le sucedió a Zoro? – Preguntó Ussop preocupado provocando que todas las miradas se clavaran en Luffy quien tenía las respuestas de todo.
-No lo entiendo del todo. – Dijo él al momento que se rascaba la cabeza. – Ésta mañana que fui a su casa, lo encontré en su habitación durmiendo al lado de Perona… - Todos los presentes abrieron los ojos cual grandes eran debido a la impresión. – Tashigi estaba conmigo en ése momento y se enojó demasiado, luego empezaron a pelear y ella se fue molesta por lo que Zoro fue a perseguirla.
-No me digas que él… - Dijo Nami sonrojada.
-Sabía que Zoro era todo un caza nova. – Continuó Ussop mientras se imaginaba al peli verde abrazando a las dos muchachas, éste tenía unos lentes de sol y parecía un completo Don Juan.
-¡Imperdonable! – Chillaba Sanji mordiendo un pañuelo intentando aplacar su frustración. – No solo se acostó con ésa preciosidad, sino que Tashigi-chwan también lo persigue… Espera un momento. – Puso una mano en su barbilla de forma pensativa. – Si Tashigi-Chwan se molestó de ésa manera, ¿Significa que están saliendo? – Su llanto rápidamente se transformó en enojo. - ¡Maldito marimo infiel! – Gritaba con los dientes afilados como tiburón. – Teniendo a alguien tan bella como Tashigi le pone los cuernos… Aunque Perona-Chwan también es preciosa. – Murmuró lo último. – Espera, espera… - Comenzó a pensar nuevamente. - ¡Eso significa que Tashigi anda sola en algún lugar esperando a su príncipe encantado para que la libre del mal!, ¡Tengo que ir a consolarla! – Dijo decidido mientras ponía rostro de pervertido. - ¡Mellorine! – Había comenzado a correr con sus ojos transformados en corazones pero Nami lo detuvo jalándolo de la oreja izquierda.
-Tú no te metas, ése infiel tiene que arreglar sus problemas solo.
-¿Mmm?, Pero Zoro y Tashigi no están saliendo. – Dijo Luffy ladeando la cabeza.
-¿Eh? – Preguntaron todos volteándolo a ver.
Mientras los chicos se ponían a pensar muy seriamente en todas las posibilidades existentes, la astuta de Nami había entendido el problema de inmediato. El pobre Roronoa se encontraba dentro de un triángulo amoroso desde hace un tiempo ya, ella había notado los sentimientos de la chica de lentes desde aquella ocasión en que la conoció, y claro… Cualquier idiota…. Bueno, cualquier idiota que no fuera Luffy se daría cuenta de que Zoro y Perona sentían algo el uno por el otro, así que era cuestión de tiempo a que ése incidente se presentara. Sentía un poco de pena por el cabeza de musgo pero no había nada que ellos pudieran hacer por él.
-De todos modos… Ése Zoro es muy decidido. – Soltó mal pensando totalmente las palabras de Luffy quien ignoraba que la escena que había presenciado podía mal interpretarse en todos los aspectos posibles.
De cualquier manera el asunto ya estaba arreglado, y Luffy se había encargado de avisarle a su amigo por medio de un mensaje que esperaba leyera. Claro que mugiwara aún estaba preocupado, pero su angustia había bajado considerablemente gracias a Nami… O debería de agradecer mejor al imprudente de Eustass. Jugando con su mochila caminaba solo por la ciudad pasando su vista por un puesto de ramen al cual estaba tentado a entrar pero tras quedarse unos minutos parado frente a la entrada había decidió marcharse.
Caminando tranquilamente, se dirigía a la mansión de Hancock, y sin darse cuenta aceleraba el paso de poco a poco en cuanto se iba acercando. De pronto paró en una calle continua al hogar de la muchacha y le mandó un mensaje indicándole que se encontraba afuera, esto debido a una petición de ella, quien le había mencionado que no podía simplemente llegar a la entrada y solicitar que lo dejaran pasar, ya que los guardias y empleados terminarían por sospechar que se había metido en una aventura, y claro… Lo anunciarían a los padres de ella.
Hancock se había estado cepillando sus largos cabellos, y tenía la intención de arreglárselo de cierta manera, pero en eso su teléfono comenzó a vibrar por lo que se apresuró a tomarlo entre manos. Realmente ella nunca había sido el tipo de persona que estuviera atenta a su teléfono, pero desde que había conocido a Luffy lo traía siempre cerca por si a éste se le ocurría hablarle.
En cuanto vio lo que decía, su corazón se aceleró y un rostro de felicidad se le quedó tatuado. Tomando uno de sus largos abrigos se lo había colocado, se había revisado nuevamente en el espejo asegurándose de que se viera bien y después se colocó la capucha. Corrió por su habitación abriendo las puertas que llevaban a su ropero y agarró una bolsa plástica la cual contenía su disfraz previamente preparado. Salió de su cuarto y ahí fingió elegancia al caminar por los pasillos, bajar las escaleras y salir de la mansión. En la entrada había un guardia que le preguntó a dónde se dirigía a lo que ella contesto.
-¿Quién te crees que eres para dirigirme la palabra, gusano insolente? – Encorvando su espalda lo había señalado con el dedo índice provocando que al guardia le comenzara a sangrar levemente la nariz.
-Definitivamente ser despreciado por Boa Hancock es el mejor trabajo de todos. – Pensó el guardia sin poder ocultar su felicidad.
En cuanto ella salió de la vista de sus conocidos apresuró aún más el paso mirando en los alrededores para asegurarse de que no hubiera nadie. La capucha tapaba totalmente su rostro pero aun así debía de tener sumo cuidado puesto que era mundialmente conocida. Al doblar en una esquina se encontró con aquél muchacho de sonrisa bonita, él estaba recargado en un poste mirando su celular y aún no se percataba de su presencia, pero cuando lo hubo hecho no tardó ni una milésima de segundo en sonreírle como sólo él podía hacerlo.
-¡Luffy! – Exclamó feliz y sin poder evitarlo se apresuró a abrazarlo, y es que sentía que habían pasado siglos desde que no lo veía.
El menor de los D. estaba quieto cual estatua, y es que lo había sorprendido levemente el repentino entusiasmo de la oji azul, él era la clase de persona que era cariñoso de manera natural, no tenía problema en abrazar a las personas, y demostrar su afecto abiertamente como momentos antes lo había hecho con su amiga Nami; Pero había algo que no entendía, y es que cuando quien lo abrazaba era Hancock sus reacciones eran muy distintas, sentía un extraño hormigueo en el estómago y se ponía nervioso, además de que en su pecho nacía un sentimiento de no querer soltarla.
-H… Hola Hancock. – Tartamudeaba el menor. - ¿Qué quieres hacer hoy?
-¿Eh? – Se alejó y lo miró avergonzándose al instante por su impulsiva acción. – No… ¿No tenías que ir hoy al estudio? – Dijo al momento que se alejaba y se volteaba al lado contrario poniendo sus manos en sus mejillas sin poder siquiera mirarlo a los ojos.
-Así era, pero Nami nos consiguió dar el día.
El semblante de la peli negra cambió por completo al escuchar la mención de ésa mujer salir de los labios del monito. No sabía demasiado de la manager de Mugiwara Boy´s, pero con lo poco que había hablado con ésa mujer le bastaba para despreciarla con todo su ser. En ésa ocasión prácticamente le había reclamado la guerra para obtener a Monkey D. Luffy, y claro, ¡Ella no perdería!, después de todo era la gran Boa Hancock, ¡Ningún hombre se resistía a ella!
Es cierto… Ella era Boa Hancock, y aunque fuera cierto que podía conquistar fácilmente a los hombres, no estaba completamente segura de poder lograrlo con Luffy, y es que ésa era una de las razones por las cuales se había terminado enamorando del menor, después de todo él no era como los demás, él no se fijaba solamente en su apariencia, él no era la clase de persona que se le acercaban con la negra intensión de llevarla a la cama solamente, era sincero, alegre y honesto, además de que las ocasiones en las que salían, él siempre se encontraba protegiéndola.
Tras susurrarle algo en el oído al menor éste asintió y sin más ambos se separaron, por caminos diferentes se dirigieron a un parque cercano en el cual Hancock se metió a unos baños públicos para cambiarse de atuendo. En ésa ocasión llevaba preparado un vestido color blanco con estampados de floreados color azul cielo, llevaba unos zapatos de tacón del mismo color pulseras y collares de oro junto a unos enormes aretes como los que acostumbraba usar, pero claro… Asegurándose de jamás llevar los aretes de serpiente que solía usar siempre como Boa Hancock, la mujer más hermosa de todas.
Cuando salió ya con la peluca rubia puesta se empezó a observar en el espejo, como siempre se veía preciosa y es que aunque ella hacía un esfuerzo por pasar desapercibida, simplemente no tenía ropa fea, y salir desarreglada era algo que no le gustaba para nada. A su lado habían entrado unas señoras platicando amenamente y en cuanto la vieron pararon en seco, para después barrerla con la mirada y pasar a su lado.
-Good afternoon. – Saludó cordialmente entrando en el papel de extranjera que el hermano pecoso de Luffy creía que era.
Al salir suspiró un tanto cansada, y buscando con la mirada pudo hallar a Luffy sentado en una banca, éste tenía en la mano una bolsita de papel dentro de la cual había una gran cantidad de caramelos que había comprado en el camino. Tras acercarse se sentó a su lado, él la miró de arriba para abajo antes de sonreírle nuevamente, a lo que ella dijo.
-¿Sabes?, Estoy pensando seriamente en agregar unos pupi lentes al disfraz. – Dijo mirándose con un espejo de bolsillo que tenía en su bolsa. – Creo que mi color de ojos llama mucho la atención.
-¡No lo hagas! – Gritó Luffy de pronto asustándola un poco. - ¡Me gustan tus ojos!
Los dos se quedaron quietos mirando fijamente al otro al momento que sus mejillas enrojecían por lo que el chico acababa de decir de manera tan natural. Hancock se sentía muy contenta de recibir un alago tan adorable como ése, y ahora definitivamente jamás querría usar siquiera lentes obscuros.
Mugiwara se levantó de manera apresurada y tras toser dos veces le indicó con la cabeza a la muchacha que lo siguiera. Usualmente ella sólo se dedicaba a seguirlo, ya que al ser alguien muy ocupada y metida en su propio mundo no conocía lugares de entretenimiento social, y claro… Luffy era quien se encargaba de ser su guía por la ciudad. Mientras caminaban el menor no paraba de parlotear como siempre, los temas que usualmente solía tocar eran sobre música, sus hermanos, y sobre Zoro… Siendo éste, el tema de conversación de ésa ocasión.
-¿Tú entiendes por qué se enojó Tashigi? – Preguntó al finalizar su relato dejando a una muy sonrojada Hancock.
-Supongo que cualquiera se impresionaría tras ver eso….
-¿Ver qué? – Preguntó confundido.
-Ya sabes… Cuando dos personas… Hacen eso y aquello. – Decía sin saber cómo explicarse.
-¿Mmm? – Preguntó Luffy sin entender.
Hancock soltó un suspiro para después comenzar a reír, definitivamente Luffy era especial, era inocente, alegre e despistado como un niño, tenía una capacidad innata para que la gente lo amara. Después continuaron caminando, Luffy le seguía comentando que estaba preocupado por su amigo mientras cruzaban una calle. Ella le seguía los pasos al chico tratando de ignorar las miradas lascivas que le dirigían los chicos cuando pasaban a su lado.
-Hancock. - La llamó deteniéndose de pronto y comenzando a rebuscar algo en su mochila. - Toma. - Le extendió una chaqueta larga color negro.
-¿He?, ¿Por qué?...
-No me agrada como te miran... - Susurro por lo bajo desviando la mirada.
Los ojos se le iluminaron y se apresuró a tomar el abrigo para después colocárselo, sorprendiéndose al percibir una fragancia de colonia varonil impropia de Luffy, además de que le quedaba grande.
-Lo sabía, pensé que te quedaría bien. - Sonrió- El otro día Ace salió a trabajar y se le olvidó su chaqueta, le tocaba el turno de noche y Sabo me pidió que saliendo de la escuela fuera a entregársela para que no pasara frío pero se me olvido y la tenía cargando. - Se echó a reír al momento que a Hancock la recorría un escalofrío de pies a cabeza. - Ése día Sabo se enojó conmigo, no entiendo ni porque, si a Ace ni le gusta abrigarse, suele andar paseando sin camisa por todos lados.
-Esto... ¿Esto es de tu hermano? - Preguntó mientras tragaba saliva asustada.
-Sí. - Afirmó asintiendo con la cabeza.
-E...E... ¡Entonces no lo quiero! - Se apresuró a quitárselo. - Tu hermano me odia, no me imagino que me haría si me ve con su chaqueta puesta.
-Ace no te odia, sólo está celoso.
-¡Eso mismo digo yo, no quiero que se enoje más de lo que ya está!
-¡Pero Ace se encela de todos!
Tras mucho poder de convencimiento por parte de Luffy, ella por fin aceptó a ponerse la chaqueta, llegando minutos después a un establecimiento. Era un edificio común y corriente pintado de colores llamativos, que tenía un enorme letrero encima que decía "Karaoke". Ella no se inmutó, ya que debido a su posición social desde muy pequeña la habían obligado a destacar en varios aspectos, y uno de ellos era la música, sabía cantar un poco, tocaba el piano y el violín. En las fiestas que organizaban sus padres era prácticamente ley que ella fuera obligada tocar algo para sus invitados junto a sus hermanas.
Al entrar Luffy pagó la estadía sin siquiera preguntar su opinión a la chica, y después se dirigieron al cuarto asignado tras ordenar unas cuantas canciones al azar. La puerta era blanca y tenía una pequeña ventana, en el interior había unos sillones de colcha roja pegados a la pared, en el centro había una mesita, y justo enfrente de ellos estaba la enorme pantalla en donde se mostraría la letra de las canciones ordenadas, también había un par de micrófonos, e inclusive unas maracas para aumentar la diversión.
La primera canción había resultado en ser una interpretación de Ayumi Hamasaki, por lo que Hancock fue la primera en pasar. Había tomado el micrófono y había comenzado a cantar un tanto dudosa al principio debido al nerviosismo que le ocasionaba tener la mirada chocolate del chico sobre ella. Nunca se había puesto nerviosa, ni siquiera cuanto cantaba frente a ésa bola de desconocidos empresarios y conocidos socios de negocios que lo único que sabían hacer bien era criticar cualquier mínima falla.
Luffy sin embargo se encontraba tranquilo, movía su cuerpo de un lado a otro al ritmo de la música mientras aplaudía y reía trayéndole tranquilidad, por lo cual no tardó mucho en acostumbrarse y comenzar a afinar adecuadamente las notas dejando al menor encantado. Cuando la canción finalizo él se abalanzó sobre ella alabándola por su preciosa voz mientras ella sólo desviaba la mirada avergonzada y le respondía que no era nada a comparación de él.
La siguiente canción era un dueto así que ambos tomaron el micrófono y empezaron a interpretar la canción, se turnaban a la vez que aplaudían y reían. Sus voces juntas quedaban tan bien que incluso personas de habitaciones continuas habían salido y se habían asomado por la ventana para ver y poder escuchar más de cerca al curioso dueto. Luffy al darse cuenta de eso les abrió la puerta y los dejó entrar libremente a verlos, ya que después de toda la música era para compartir.
Zoro había estado correteando de un lado para otro buscando a su amiga, había preguntado en su colegio si se encontraba pero no había rastro de ella, y no entendía a dónde podía haber llegado a parar. No entendía del todo porqué había comenzado ésa discusión, pero lo que si entendía era que Tashigi había explotado tras muchos años de andarse guardando los corajes que él le ocasionaba con sus acciones egoístas, y definitivamente él no aceptaba que ella le dijera que no era importante para él.
Tashigi había sido su primer amiga junto con Kuina, a él nunca se le había facilitado hablar con chicas, pero sin embargo estar con ellas era realmente fácil, y de niños solían corretear de un lado a otro, practicaban juntos al kendo, reían, bromeaban, y peleaban juntos. Siempre estaban juntos, para desayunar, ir a la escuela, entrenar. Era cierto que de quien él se había enamorado era de Kuina, pero no por eso quería decir que hiciera menos a Tashigi, simplemente no encontraba la manera de demostrar su afecto hacia la muchacha, ya que él no era el tipo de persona que se expresaba abiertamente. Cada reclamo que ella le soltaba sobre cualquier tema, él... Aunque pareciera que la estaba ignorando por dentro la estaba escuchando, y eso era algo de lo que tal vez ella no se había dado cuenta.
A lo lejos, sentada en una gran roca de un parque había visto a la chica sentada mirando hacia la dirección en la que se encontraban unos niños jugando. Sonriendo, había corrido en su dirección desacelerando el paso en cuanto se iba acercando para que ésta no quisiera escapar. Miraba su espalda, mientras se acercaba con pasos sigilosos intentando pasar desapercibido, sin embargo ella notó de inmediato su presencia y se volteó a verlo, en su rostro seguían los rastros de lágrimas que había estado derramando.
-Tashigi... Yo.
-Sabía que vendrías. - Contestó ella, su voz sonaba quebrada y débil. - Después de todo... Eres tú.
-… - Incómodo había guardado un minuto de silencio antes de continuar. - Por supuesto que eres importante para mí. - Soltó con mucho esfuerzo.
-Ya lo sé. - Confesó. - Simplemente estaba enojada y saqué lo primero que se me vino a la mente... Si no me avisaste lo de la empresa, fue porque eres muy idiota y se te olvido... Ésa chica probablemente se enteró porque se la pasa acosándote... La razón por la que me alejabas de niño es porque estabas muy dolido e intentabas primero recuperarte tú. No llorabas frente a mí porque querías parecer fuerte por mí, ¿No es así?
Zoro sentía un nudo nacer en su garganta, no sabía cómo hablarle a la chica, no sabía que decir, ni que palabras utilizar, nunca la había visto en un estado tan delicado como ése. Tashigi solía siempre hacerse la fuerte para no preocupar a nadie, ocultaba su tristeza tras una sonrisa, sacaba sus frustraciones mediante el ejercicio, y eso lo sabía a la perfección porque él hacía lo mismo.
-También sé que intentaste consolarme cuando sucedió lo de mi hermana... Pero tal como ahora tú no has sabido como dirigirte hacia mí... Lo sé todo porque te conozco. - Sonrió de manera melancólica. - Siempre has sido el tipo de persona que acepta los problemas de los demás y los escucha en silencio, tú... Tan solo te sientas con tu botella de sake a un lado mientras dejas que los demás te platiquen sus pesares pero eres pésimo dando consejos... Tienes 19 años, mides 1.78 cm, naciste el 11 de Noviembre, amas a tus hermanos y cuando tienes oportunidad fanfarroneas de Chopper, eres fiel, fuerte y confiable, te enamoraste de Kuina pero a mí solo me quieres como a una hermana más... Y ése es el problema. - Hizo una pausa. - Eres un idiota que jamás se ha dado cuenta de lo que siento por él... Y eso es lo que me molestó realmente.
- ¿Qué? - No pudo evitar su impresión, comprendiendo lo imbécil que había sido hasta el momento.
-Sí... - Soltó una suave carcajada. - Sabía que reaccionarías así... Pero más enojada estoy conmigo misma... Yo nunca hice nada para salir de nuestro lazo de amistad, sabía que tú no me mirabas con otros ojos, pero jamás hice que intentaras verme como mujer, me daba miedo ser rechazada, me daba miedo que me compararas con Kuina aun cuando sabía que tú jamás serías capaz de eso. Gracias a Perona me di cuenta de que siempre estuve esperando un milagro, y cuando por fin estaba decidida a decirte lo que siento, ella fue más rápida.
-Yo... Yo no sé qué decir. - Dijo apenado mientras se rascaba la cabeza.
-No es necesario que digas nada... Ya me había dado cuenta de lo que sentías por ella mucho antes de que tú siquiera lo notaras... Creo que te conozco mejor que a ti mismo. - Volvió a reír. - Estoy frustrada y triste... Pero nunca he logrado molestarme contigo, me aleje para despejar un poco mi mente y... Me di cuenta de que te veías tan feliz con Perona, que al final yo no tenía nada de qué quejarme... Yo te estaba esperando tras pensar y pensar... Y ahora que por fin logre confesarme, quiero que me rechaces.
Continuara...
Antes de contestar los agradecimientos quiero decirlos que he tenido unos cuantos problemas con Fanfiction... Por alguna razón los comentarios que ustedes me dejaron el capítulo anterior no aparecen en la página de Fanfiction pero sí me llegan al correo electrónico, por lo cual no entiendo que es lo que sucede... Por tanto si no le agradezco a alguien abajo que sí comentó es porque no me llegó su review. (Me pasó con una amiga que tengo, me comentó y no me apareció su review ni en Fanfiction ni en correo)
Agradecimientos:
Miku-chan: Felicidades para ti también. Que bueno que te alegraste al ver el capítulo (Ya se lo merecían después de que me tardara años), no me tarde demasiado así que será algo así como un regalo doble, jejeje.
Tomoyo: Gracias por mandarme otro review aún cuando dices que no se mandó el primero, la verdad es que no entiendo que le sucede a Fanfiction, creo que ha comenzado a odiarme y por eso no me deja recibirlos. TT-TT, por otra parte... Espero que te hayas quedado muy picada porque soy malvada muajajajaja... Ok no... Pero así deben ser las cosas para agregarle emoción.
StArLoRdMac: Que bueno que te guste, y realmente no creo que haya pensado en todo... Simplemente el principio, desarrollo y final, realmente muchas cosas de las que agrego en la historia las voy improvisando, se me van ocurriendo conforme voy escribiendo. Por ejemplo... Aquí va una curiosidad, ¿Sabías que el festival musical fue una idea que se me ocurrió a última hora?, Y terminó por ser un punto importante en la historia jejeje.
