Universe of watercolors.
II
La otra cara.
Tic-tac
Tic-tac
Tic-tac
Sasuke estaba en su habitación, recostado en su cama mirando el techo, ya llevaba un buen tiempo despierto, por alguna extraña razón no lograba reconciliar el sueño y se había mantenido despierto un par de horas distraído mirando la ventana, pero ya había empezado a aclarar y las estrellas se habían difuminado entre el cielo azul y los rayos del sol que iluminaban todo lo que tocaban. El despertador de su mesita de noche continuativa su ritmo melodiosos con sus tictac a cada segundo, un sonido que relajaba al Uchiha de una manera inexplicable. Sentía pereza, no quería levantarse y su cuerpo no hacía caso cuando le ordenaba apagar el despertador antes de que la alarma empezase a sonar y destullece ese agradable sonido, esperaba que su hermano mayor entrase antes que eso ocurriera, tal como casi todas las mañanas, con un café cargado sin azúcar y su cálida sonrisa.
Tic-tac
Tic-tac
Un golpeteo en la puerta lo despojó de sus pensamientos.
— Adelante
— Sasuke, es hora de levantarse pequeño hermanito — comentó mientras se asomaba por la puerta su hermano mayor, Itachi —, te traje un café caliente para comenzar el día—continuó hablando mientras dejaba la taza de café sobre la mesita de noche dedicándole una desapercibida, pero cálida, sonrisa a su pequeño hermamo
— Itachi déjame faltar hoy — Sasuke ocultó su cabeza bajo la almohada antes que el despertador sonase — tks — chasqueó la lengua cuando el estridente sonido destruyó la armonía del ambiente
Itachi apagó el despertador como todas las mañanas, levantó la almohada y golpeó la frente del azabache menor con sus dedos índice y corazón.
—Anda, ve a clases, son las 7:15, tienes 15 minutos para llegar a la cocina a desayunar
Un suspiro frustrado salió de los labios del menor, Itachi abandonó la habitación dándole privacidad para alistarse. Sasuke se levantó apesadumbrado sentándose en el borde de la cama mientras masajeaba sus cienes, luego solo se levantó, agarró su uniforme perfectamente planchado y limpio para meterse al cuarto de baño. La luz fría del baño lo encandiló unos segundos, pestañeó repetidas veces para acostumbrarse a la nueva cantidad de luz que invadía la estancia, ya acostumbrado a la luz del lugar se afirmó con ambas manos del lavabo del baño y se observó en el reflejo del espejo, su cabello, ya de por sí indomable, estaba despeinado dejando parte de su flequillo levantada, intentó alisarlo varias veces, pero todo intento fue en vano, chasqueó la lengua un poco impaciente, abrió la llave de la regadera regulando la temperatura a una que su cuerpo pudiese aguantar, el vapor inundó el cuarto comenzando a empañar el espejo. El azabache se despojó de sus ropas para luego sumergirse bajo la tibia agua que bañaba su cuerpo. Para Sasuke la mejor manera de comenzar el día era con una ducha tibia, apaciguaba todo el mal humor con el cual solía despertarse en las mañanas, su hermano mayor lo atribuía a las pesadillas que tenía durante las noches, Sasuke se negaba a creer en eso.
Uchiha Sasuke, alumno de segundo año, de carácter difícil y malhumorado, hijo menor de una familia conservadora y con buena situación económica, su hermano mayor, Uchiha Itachi, era su modelo a seguir, casi tan conservador como él, pero humilde y de carácter tranquilo. Su familia era lo que más apreciaba, eso y su mejor amigo, aunque estaba bien lejos de decirlo en voz alta, o así mismo. Sasuke no se consideraba un chico promedio, sus notas fueron en un minuto las mejores de la clase, se le daba fácil estudiar y tenía una memoria casi impecable, un tanto huraño hacía con los demás, no muy agradable de tratar, pero un buen amigo cuando se ganaban su confianza, cosa difícil. Físicamente era uno de los chicos más codiciados del liceo al que asistía, así como lo fue su hermano cuando pasó por él, a pesar de sentirse cómodo con sus rasgos y cuerpo deportivo, le incomodaba la cantidad de chicas que se le insinuaban o las que se le confesaban y el las rechazaba con su tan habitual brusquedad, él no buscaba algo serio, solo diversión de un rato, de ahí había agarrado la costumbre de ir a fiestas con el cabeza hueca de su mejor amigo, Uzumaki Naruto.
Al salir de la ducha cubrió la parte baja de su cuerpo con una toalla, con la restante sacudió su cabello, vistió su uniforme; pantalón negros, camisa blanca y una corbata a juego con el pantalón, se quedó mirando la cortavientos del uniforme, le parecía la cosa más horrorosa que le habían impuesto vestir, una barata imitación de los modelos de adidas, una decisión terrible en un intento de modernizarse por parte de la institución. Se plantó nuevamente frente el espejo ordenando las hebras oscuras de su cabello, la parte del flequillo que estaba levantada hace un rato atrás se encontraba en el sitio que le correspondía, sonrió satisfecho.
Se encaminó a la cocina donde Itachi lo esperaba junto al desayuno, sobre la encimera estaban los platos; tomates picados, arroz frito con salsa blanca y cebollín, las sobras de la cena de anoche. Sasuke tomó asiento y comenzó a desayunar mientras Itachi ponía un vaso de sumo de naranja frente de él.
— Tu almuerzo está listo dentro de tu morral, junto a tu merienda y una extra para el torpe de tu amigo
— Gracias — Sasuke no era un chico de muchas palabras
Uzumaki Naruto, o Dobe, el mejor amigo de Sasuke desde el jardín de infantes. Se conocieron gracias a un proyecto que tuvieron que realizar juntos, el resto fue historia, se hicieron los amigos con la rivalidad más sana que podía existir, aunque solo el rubio se dedicaba a demostrarlo con más seguridad, Sasuke solo brindaba su apoyo, la única forma en que demostraba lo importante que podía ser el Uzumaki para él. Sus padres, Minato y Kushina, siempre pasan de viajes de negocios, por lo que Naruto pasaba gran parte de esos días en la casa de Sasuke o viceversa y los días que no eran así los pasaba con su hermana mayor, una chica española que jamás le había interesado conocer, ya era suficiente conocer la prima del rubio y vaya que fue un gran dolor de cabeza para el azabache.
— Llegaré tarde, Sasuke. La cena quedará en el horno — comentó Itachi mientras tomaba una taza de café sentado en frente de su hermano
— Invitaré al Dobe
— Pero que no se quede a dormir, debo entregar un portafolio al término de la semana sobre el papado y no quiero interrupciones, y hablo en serio Sasuke
Uchiha Itachi era el hijo mayor de la familia, comprensivo y tranquilo, generalmente era muy reflexivo para sus cosas y perceptivo, cursaba penúltimo año de carrera en historiador con mención en antropología y arqueología, luego tenía pensado hacer un postgrado en pedagogía y así enseñar en la universidad, sus notas eran excelentes y el Uchiha mayor estaba orgulloso de ello.
Sasuke terminó su desayuno, se despidió de su hermano y salió rumbo al liceo, la puntualidad era su mayor virtud, no toleraba esa mancha en su persona, incluso eso le traía varios problemas con Naruto, el cual estaba acostumbrado al desorden y se destacaba por ser siempre impuntual.
La primera clase de la mañana era historia de la humanidad con Kakashi Hatake, trascendiendo sin ninguna novedad, con las típicas guías de trabajo que impartía el profesor, esta vez del feudalismo en la edad media, seguramente debía tener el mismo programa para todos los grados, era un profesor brillante, pero cómodo y perezoso para sus cosas, siempre impuntual, era lo que más destacaba el Uchiha. Sus guías eran en general condenadamente fáciles, componiéndose de un extenso texto — donde se hayan todas las respuestas — y al final de esta se hallan una series de preguntas que para el colmo la respuesta están en esta misma, no exigían mucho desarrollo, sólo solicitaba un buen manejo del vocabulario, respuestas que demostrasen el buen manejo en el contenido, pero a pesar de sus facilidades a los amigos del azabache no les resulta sencillo encontrar respuestas para sus acertijos, por ejemplo; Karin, la compañera del banco del frente y prima de su mejor amigo, no entendía nada de la materia, Sasuke daba por sentado que en cualquier momento sería visible el humo que escaparía de su cabeza por sus orejas después de leer un párrafo, así como si su cerebro se fundiese en clases de historia. El azabache trataba de ahorrar tiempo y charlas innecesarias las mayorías de las veces y le facilitaba la guía con las respuesta para que la chica pudiese copiarlas directamente de ella, al final sabía de antemano que gracias a eso sus tareas y trabajos de química estarían siempre sobre seis, por que la Uzumaki era toda una cerebrito en el laboratorio. Después estaba Suigetsu, él compartía banco con Karin, era todo un caso, un experto en biología, con conocimiento de todo lo referente al océano, más porque aspiraba a convertirse en un reconocido biólogo marino, pero fuera de toda esa genialidad y datos sobre ballenas o profundidades, su cerebro no podía retener nada de información que no involucraran playas u océanos, y Sasuke como un gran amigo no pensaba gastar más saliva en explicarle como es que iban las cosas, tampoco se le apetecía entregarle su trabajo así sin más, no era que se llevara mal con él, simplemente la manera de agradecer del chico era muy empalagosa a pesar de ser hombre y eso definitivamente apestaba al Uchiha. Luego estaba Jugo, Sasuke lo tenía en gran estima, para él era demasiado sencillo todo, compañero de banco del azabache, siempre está mudo, al principio Sasuke creía que era por respetar su espacio y silencio, luego porque no era de su agrado hablar, o la gente o incluso el mismo — tampoco era que le interesase mucho esta ultima —, al final entendió que era parte de su personalidad. Jugo no era experto en ningún tema en particular, no presumía sus habilidades y en realidad lo único que le apasiona de una manera inexplicable era la clase de educación física y los deportes, fuera de todo eso, era un gran confidente y un excelente oyente, pero no se quedaba atrás, tenía una extraña y hábil habilidad para aconsejar como nadie, ¿Han escuchado el dicho de "más sabe el diablo por viejo que por diablo"? Bueno, Jugo era la clase de persona que hacía dudar entre su edad y su físico cuando se disponía a hablar y a ayudar con sus fabulas o historias de experiencias ajenas.
En la clase de segundo grado el timbre que anunciaba el receso era considerado como un disparo dando inicio a una carrera de caballos, Sasuke podía asegurar que en 0.5 segundos el salón de clases se desocupa y como siempre el grupo de amigos del que era parte era el último en salir. Sus amigos eran parte de lo que es considerado como la élite dentro del establecimiento entre los estudiantes, los populares y no eran los únicos, podía enumerar quienes lo componen sin problema: Uzumaki Karin, ella era, como decirlo sin sonar machista, era la zorra del liceo, no había quien no cayera en sus encantos, era guapa y tenía un físico despampanante para su edad, su cabello rojo tan llamativo como sus ojos no la dejaban pasar desapercibida y sus andanzas de fiesta en fiesta daba mucho para hablar, envidiada por todas por estar siempre al lado del Uchiha y ser prima de Naruto, aunque para el azabache no era para nada un placer estar al lado de ella. Tenpin no Jugo, alto, de cabellos cobrizos e irises marrones, era el capitán del equipo de soccer, no era especialmente agraciado, pero su tamaño y físico bien entrenado llamaba demasiado la atención, sin dejar de lado su titulo en el equipo. Hozuki Suigetsu, ojos violáceos, cabellos celeste y una gran sonrisa afilada; anfitrión de las mejores fiestas, soltero codiciado, aunque irónicamente nadie le daba bola como pareja, aunque tampoco era como si buscase una relación seria; Y eso es solo lo que respectaba al segundo grado B, porque fuera de ello estaba Uzumaki Naruto, que era uno de los pocos rubios del liceo, llamaba la atención con su físico bien definido que presumía siempre que se daba la ocasión, o cuando no también. Naruto era el típico chico problema y si no fuera porque la Directora Tsunade y el rector Sarutobi tenían un cariño especial por Minato — e incluso por el mismo Naruto —, él ya estaría fuera del establecimiento. Y por último Fugisawa Sai, típico niño rico, típico hijo de papi y típico chico desubicado y sincero, demasiado para el gusto de Sasuke; famoso entre las chicas y un gran anfitrión en las fiestas. Los demás del grupo no eran tan cercanos al azabache, pero estaban ahí y le hacía gracia juntarse con ellos; Nara Shikamaru, un genio carismático, y su mejor amigo Akimichi Shouji, un maniático de la comida. La novia de Shikamaru, mayor que él por un año; Sabaku no Temari, una rubia muy imponente y mandona, y sus hermanos Gaara, capitán del equipo de futbol, y Kankurou, arquero del mismo equipo que su hermano.
El grupo se encaminó hasta la cafetería donde Naruto esperaba al Uchiha para hacer la rutina diaria, comprar unas donas y café, el rubio un mokka con crema y azúcar y el azabache un expreso amargo.
— Teme, me ayudas hoy con historia — era una afirmación, Naruto siempre pedía lo mismo con tono de pregunta, pero aunque Sasuke se negara varias veces, él siempre aparecería en su casa con su cara de zorro degollado a pedir ayuda, que nuevamente se conviertía en una afirmación y no una petición — Sakura tuvo una mañana de perros y no quiero agobiarla con mis deberes — agregó acomodando sus manos tras su nuca
— Y se supone que yo, siendo de un grado menor, tengo que instruirte
—No es necesario utilizar la ironía, maldito
—No molestes, Naruto — Sasuke se estaba preparando para soltarle un sermón cuando un empujón casi lo hace caer — oye, fíjate por donde caminas — espetó en un tono molesto a la chiquilla que le sucedía en la fila, se volteó para poder darle una mirada gélida, pero lejos de eso solo se congeló
El Uchiha no era del tipo que se enamora, no, no, no, eso estaba muy lejos de lo que él era, lo suyo eran las fiestas y los besos de una noche, a veces un recostón, pero tampoco era algo que se daba muy seguido, definitivamente lo suyo no eran las relaciones, menos el romance, no creía en el amor a primera vista, a pesar de haber crecido con la empalagosa historia de sus padres o la romántica historia de los padres de Naruto. Pero en ese minuto todo aquello estaba apunto de ser desechado, Sasuke estaba congelado en su sitio, como si fuese un crío esperando el regalo más grande que estuviese bajo el pino de navidad, observaba idiotizado el rostro pecoso de la chica que había chocado con él. Simplemente perfecta, de enormes ojos jades acompañados de unas tupidas pestañas, cutis lechoso y terso como una seda, labios de fresa sin usar maquillaje, de figura fina que aun bajo el horrible suéter azul marino que llevaba puesto se notaba, y por ultimo un cabello largo y sedoso de color ¡Rosa!, no se lo podía creer, pensó un millón de veces en un segundo si es que era natural o no lo era, pero las cejas de la chica confirmaban el exótico color. Era preciosa, para él era simplemente preciosa, con el rostro armonioso y tan bonito como expresivo.
Condenadamente preciosa.
—¿Disculpa? — dijo ella, Sasuke vaciló un momento, no quería dejar una mala impresión
—Disculpada — respondió con una media sonrisa, eso nunca fallaba, nunca le había fallado a él por lo menos, no podía decir lo mismo del rubio
Sasuke volvió a escanear a la chica, era mucho más baja que él, cosa que no había notado a simple vista ya que estaba de puntillas, algo que se le antojo de lo más tierno. La ojijade desvió la mirada de sus ojos y la enfocó en su compañero, tras él, Sasuke frunció levemente el ceño, no se la podía creer que la linda chica prestara atención a Naruto si con el que estaba hablando era con él, claro, el rubio era guapo, tenía lo suyo, pero no se comparaba con él.
¡Maldito rubio!
Sasuke medió darle la espalda, no valía la pena demostrarle lo mil veces mejor que era a comparación de Naruto.
¿O si?
—¡Hey! Tú, gorila sin cerebro — gritó la ojijade ganandose la atención de media cafetería
Sasuke se volteó a encararla con asombro, ninguna chica, además de Karin, lo había insultado así. Trató de disimular la expresión de sorpresa con una sonrisa algo divertida, para aliviar el ambiente y ocultar la deshonrosa expresión de asombro que le había sacado la pequeña ojijade.
— ¿Qué me dijiste?
—Gorila sin cerebro — respondió separando exageradamente cada palabra apropósito como si el Uchiha fuese un especie de retrasado que necesitaba atención, la chica continuaba observando a Naruto con una mirada impasible ¿Es que acaso quería impresionar a su amigo a costillas de él? No, eso no pasaría
—Pero ¿Quién carajos te crees? Acaso no sabes quién soy yo — soltó con un acento arrogante y pretencioso, no tanto porque quería impresionar o presumir, sino porque no encontró mejor manera de imponer su imagen
—Supongo que un subnormal con aires de gloria — el azabache abrió levemente la boca para defenderse de sus ofensas infantiles, pero se vió interrumpido por ella antes de siquiera formular una palabra — no es mi culpa que te detengas sin previo aviso por estar de cotilla con mi hermano
Dijo hermano.
Hermano.
Hermano...
HERMANO...
¿Ella era Sakura?
— ¿Naruto es tu hermano? — Sasuke observó a Naruto esperando algún gesto de desaprobación, pero en su lugar el sólo de encogió de hombros. Jamás había mencionado lo hermosa que era Sakura, ni siquiera le describió al azabache como era la ojijade — ¡Pero no se parecen en nada!— exclamó
— ¿Y qué hay con eso?
Oh, mierda.
El ambiente se tornó tenso, Sasuke cambió el peso de su cuerpo apoyándose en el otro pie, la ojijade seguía de puntillas con el rostro enrojecido de la rabia. No había opción, o se daba la vuelta y la ignoraba como un gran idiota o buscaba otra salida para que no todo terminara tan mal. La escaneó de pies a cabeza, la pelirrosa alzó una ceja.
Que gran secretó se guardaba Naruto.
—Soy Sasuke Uchiha y ¿Tú...?
—Sakura— vaciló antes de continuar— Sakura Haruno— Sasuke notó que no llevaban el mismo apellido, Naruto solo la protegía
Le dedicó una sonrisa pícara antes de continuar.
— Bueno Sa-ku-ra, me disculpo por ser un gorila sin cerebro
— Bien
¿Bien?
¿Sólo bien?
Esa chiquilla se estaba tornando algo interesante
— ¿Es todo? ¿No te disculparas por ir paveando y chocar conmigo?
—¿Debería? — alzó su ceja izquierda
¡Diablos!, era tan terca.
—Ya déjala Sasuke, es terca como una mula, jamás le sacaras un disculpa por su jodido orgullo — interrumpió Naruto confirmando los pensamientos del Uchiha
Sasuke le dedicó otra mirada pícara para luego continuar con lo que había ido a hacer, tomaron su desayuno y se fueron a sentar a la misma mesa que utilizaban todos los recesos, al costado de la escalera que daban a los corredores, Sakura bajó por ella al poco rato, mientras él no le despegaba ojo de encima, era inevitable.
Su amiga le pregunta algo, ¿Será de mi? Se preguntó él, su amiga se ríe, ¿Será de mi? volvió a preguntarse él. Por cualquier mínimo movimiento se atribuida a su persona el porqué, Sasuke había quedado prendado de la Haruno como si de un chiquillo se tratase, increíble, imposible, improbable. Dentro de todo lo que podía afectar al Uchiha no había podido prever que sería justamente eso y por toda pregunta solo había una respuesta: Sakura, tu te enamoraras de mi.
Ya iba una semana desde el accidente en la cafetería y sin querer ni un poquito Sasuke no había podido quitarse de la cabeza la imagen de Sakura. La veía por todos lados, en el corredor antes de clase, en la cafetería cada mañana, a la salida de los baños y a la entrada de la biblioteca, pero al parecer ella no se percataba de la presencia del azabache. Y aclarando las cosas, no era exactamente que el azabache la haya estado buscando, no, para nada, tan solo era que por alguna extraña razón desde que chocaron en la cafetería no podía dejar de encontrarse con su chillón color de cabello, con sus ojos verde jades revoloteando de aquí para allá y con su linda sonrisa, que al parecer no era algo que durara mucho en su rostro. Los pensamientos del Uchiha estaban plagados de recuerdos con aquella chica, a pesar de no tener uno propio además del incomodo encuentro. Pero ya era suficiente rosa por el momento, no iba a dejar que aquella chiquilla dominara sus pensamientos todo el día, era absurdo, decidió despejar la mente en el último receso y saltar la merienda en la cafetería, no deseaba toparse nuevamente con su sonrisa y quedarse pasmado como idiota. Y qué mejor cura que un balón para olvidar esos ojos verdes llenos de vida.
El basquetbol era lejos el deporte favorito del azabache, más allá de cualquier cosa, era su pasión, escuchar el sonido de las gomas de las zapatillas chillando contra la superficie pavimentada de la cancha se le antojaba un placer, el sonido del revote del balón, toda una maravilla. Los saltos imposibles que hacían cada vez que encestaban el balón en el aro, para luego hacer otro salto con gracia para encestar el punto perfecto. Todos los días, los chicos del club, jugaban en el último receso, antes de entrar a clases y luego de charlar y comer en la cafetería, generalmente solo eran los miembros del taller de basquet los que participaban en el partido, pero habían ocasiones en que se colaban unos cuantos capullos inexpertos, con las suficientes neuronas para querer retar a los titulares, que este deporte era fácil, ellos no tenían ni idea de lo que era prepararse para ser el mejor.
El taller tenía varios talentos con potencial, al igual que varios miembros inútiles; Pero habían solo cinco que se destacaban lo bastante como para ocupar el puesto de titular, por supuesto era más que obvio que Sasuke Uchiha era uno de ellos, e incluso el que tenía el privilegio de ser llamdo como el capitán del equipo, Sasuke estaba muy orgulloso de ello y al contrario de lo que muchos pensaron en su momento, el azabache jamás presumió el titulo que llevaba con tanta responsabilidad y orgullo, y las cosas iban mucho más allá de ello, a Sasuke ni siquiera se le apetecía alardear el ser parte del equipo, una de las muchas características del Uchiha era la reserva que tenía hacía su vida personal.
Luego de cambiarse el uniforme por ropa deportiva, salió de los vestidores y se dirigió a la cancha de basquet a imponer presencia, y quizás patear de una vez el trasero de cierto cabeza hueca mejor amigo. Pero como si de un chiste de mal gusto se tratase sus ojos enfocaron unas manchas rubia y rosa en las gradas, la boca le supo amargo y unas carcajadas agrias se le agolparon por la garganta buscando salir. La broma no le resultó para nada de su agrado.
Sabía de sobras que Sakura estaba ahí, no había que ser muy inteligente para saber que era la única chica con cabello rosa y ojos preciosos, diablos, el azabache estaba más calado por ella de lo que creía,y no lo entendía, simplemente no caía en su cabeza el hecho de que le gustase tanto aquella mujer, era igual que todas las demás, habían miles de chicas con los ojos verdes, miles más con pecas por todo el rostro, y otras tantas con el cabello de ese color, fuese natural o no, pero ninguna tendría el brillo tan particular del jade de sus ojos, ninguna le regalaría las constelaciones cuando las mirase, ninguna brillaba como lo hacía la pelirrosa. Odiaba admitirlo, y no lo haría, eso era seguro. Sakura Haruno no era la chica para él, los dos eran muy diferentes, ella era terca y testaruda, de seguro pelearían por cualquier estupidez y Sasuke odiaba perder, no daría el brazo a torcer por una pequeña molestia, recordaba que Naruto en algún momento mencionó que la ojijade tenía un carácter muy similar al de Kushina, la madre de éste, y él no era como Minato para estar aguantando tanto, no era sumiso, no la escucharía... ¿Pero en qué estaba pensando? Sakura no era Kushina y él definitivamente no era como Minato.
¡Pero qué carajo!
No era como si quisiera estar con ella,chocaron una vez en la cafetería y en eso quedó todo, la mocosa era linda, pero era muy sentimental para el gusto del Uchiha. No, no, no, la cosa se estaba tornando molesta, tampoco era como que realmente le gustará, no sabía porque le daba tantas vueltas al tema.
Se acercaba a la cancha sin que su presencia fuese advertida, no buscaba llegar de sorpresa, simplemente no destacaba de ninguna manera, el no era Naruto como para llegar con una entrada triunfal llena de cohetes y gritos.
— ¿Mi chico problema? — escuchó pronunciar a la inconfundible Sakura — ¿No te refieres al Uchiha ese? Es un mal educado, Ino — ¿" Uchiha ese"? Cómo era que se atrevía siquiera a referirse a su persona de esa manera tan despectiva — jamás podría interesarme de alguna manera así que deja eso de "mi chico problemas" — enfatizó en lo último con los dedos
Jamás podría interesarme
Jamás podría
Jamás
Una sensación vacía se caló en el estómago de Sasuke, evitó darle algún significado o importancia.
— Ya veo que disfrutan hablando de mi ¿Eh?
Ya era suficiente de estupideces para él, hizo notar que podía oír su conversación, no quería arriesgarse a que la ojijade continuara soltando su lengua bípeda, la amiga de Sakura lo observó con un deje de mirada socarrona, algo tramaba. Sasuke la recordaba como la nueva conquista de Sai, no podía olvidar la descripción que le había dado su amigo en aquel minuto:
"Rubia, alta y con curvas de infarto"
Le pareció una real estupidez, pero anda él que lo encontró lo mejor, hasta que agregó el pero de la situación.
"Rubia, alta y con curvas de infarto, así se describe ella, yo diría más bien "Rubia, bipolar y con curvas de infarto" como para no dañar con publicidad engañosa"
Claro, era posible que la rubia tuviese cambios bruscos de humor, era una adolescente, tenía periodos y hormonas, Sasuke ya le había comentado eso a Sai, son las hormonas, ya se le pasaran, pero él prefería resguardarse y pensar que la chica estaba loca lo hacía sentir mejor.
—¡Oh, miren! Creo que Sai salió del juego, iré a ver si quiere algo de beber
Exclamo la rubia con un tono de voz casi inaudible para los humanos. Debería ser ilegal hablar en tan condenada frecuencia, pensó él. la chica se levanta de un salto de las gradas y antes de ir tras el pelinegro se acerca al oído de Sakura a susurrarle quien sabe qué, luego desapareció del campo visual tan rápido como pudo.
Sakura estaba preciosa, usaba el uniforme junto a ese feo suéter gigante que Sasuke había catalogado como "soso", llevaba un poco de brillo labial de algún tono rojo y una leve capa de mascara en sus, ya naturales, pestañas risadas.
— ¡Qué va! Yo me largo — se levantó la ojijade, comenzando a descender con torpeza de las gradas
— No eres muy agradable — le lanzo el azabache en tono de broma
— No es eso, es que no me interesa liarme con capullos
— Tienes un acento raro, me gusta — Sasuke esbozó una sonrisa sincera
Definitivamente era terca, se había marchado sin más, no se despidió y ni siquiera volteó a mirarle, Sasuke soltó una risilla ahogada con mal disimulo y pudo notar como los hombros de Sakura se tensaron.
Sakura, te causare más sensaciones que esa.
— Deidara — saludó Sasuke con un movimiento de cabeza — ¿Y tu pareja?
—Cállate Sasuke, Sasori no es mi pareja — respondió en tono hostil el aludido
— ¿Ah, no? Se ven bien juntos — Deidara puso los ojos en blanco
— Anda, qué buscas
— Hacer el tonto, odio matemáticas
— Pues vete a la enfermería, aquí molestas
—Anda, si estuviera Itachi no dirías eso
— ¡Sasuke! Qué haces aquí — se acercó una peli azul con una gran flor de papel en el cabello
— Hace el tonto — respondió el rubio con fastidio, el azabache jamás le agradó, tampoco es que le interesace a este último
— ¿Mates?— preguntó con seguridad la chica
—Ya sabes Konan — le respondió el azabache encogiéndose de hombros
La chica de cabellos azules era Konan, miembro de uno de los grupos más populares del liceo, Akatsuki, su hermano Itachi también era parte de este y a pesar de Sasuke, que algún día quería llegar a ser parte de él, Deidara y Sasori también lo eran. Lejos de ello, el azabache tenía una estrecha relación con Konan, no eran amigos a todas luces, pero se les daba muy fácil hablar y confiar en el otro, por lo que no tuvo problemas en entablar una charla con ella ignorando olímpicamente al rubio que no paraba de bufar a su costado, al cual observaba de reojo con algo de altanería y suficiencia, o por lo menos así lo era hasta que Sasuke notó por el rabillo del ojo ese color tan llamativo que lo había estado volviendo loco esos días. Sakura.
La chica estaba sentada a un lado de la puerta del salón de ciencias políticas, clase de Tsunade Senju, quien jamás llegaba tarde, algo realmente importante debía estar haciendo para no hallarse ahí, pero eso le venia bien al azabache ya que disfrutaba de una vista privilegiada. La pelirrosa estaba apoyada en el muro sin más, con las piernas estirada sobre la loza y mirando al cielo atravez de la ventana, luego sacó un libro de su morral y comenzó a leer dejando un gusto dulce en la boca del azabache.
¡Es del tipo de las que lee!
Se decía así mismo con algo de emoción, decir que le agradaba las chicas que gustaban de la lectura se quedaba corto. Sasuke tenía la buena costumbre de leer un libro nuevo mínimo una vez por semana, costumbre impuesta por sus padres, por lo que hallar a alguien que tuviera conocimiento en literatura tan bastos como los de él era un tanto difícil, más aun si contabas con amigos como el cabeza hueca de Naruto. Sasuke la observó sin disimulos, ignorando todas las cosas que Konan contaba o que Deidara reclamaba, aunque al último lo hubiese ignorado de todas formas. Sakura se veía tranquila, pacifica, apacible, tan libre de todo mal que la pudiese aquejar, en su semblante resonaba la calma y el placer, el goce de la lectura, eso era una de las cosas que a Sasuke le gustó de ella, la capacidad que tenía de demostrar todas las explosiones de emociones que sentía atreves de sus ojos, era como leer su alma, porque a diferencia de él, ella era un libro abierto agradable de leer. Lo que le descolocaba increíblemente era lo sensual que la ojijade se podía ver haciendo algo tan simple como leer, era una habilidad única en el mundo y que tan solo ella era capaz de poseer. Definitivamente Sasuke podía pasarse toda la vida viéndola engullir ese libro con la mirada, mordiéndose el labio inferior de vez en cuando, siendo ella misma en la más pura expresión. Pero todo hechizo se rompe y para mala fortuna del Uchiha, la ojijade levantó la vista buscando a alguien.
Que sea a mí.
Rogaba él.
Sakura paseó sus ojos recorriendo el corredor analizando cada centímetro, como queriendo hallar la cura de alguna enfermedad mortal y maligna, con dedicación, hasta detenerse en los pozos oscuros del azabache, haciéndolo sentir que desde esa distancia él era capaz de medir cada milímetro de ella, la profundidad de sus pupilas y el grosor de cada pestaña, el rubor leve que se posó en sus pecosas mejillas y sus labios entre abiertos. Sakura desvió la mirada algo nerviosa, sus ojos verdes se posaron en la vieja Tsunade, que venía subiendo las escaleras, provocando que su semblante se alivia con ello. La pelirrosa recogió sus cosas y se internó en el salón junto con la ojimiel.
— Chicos, creo que en verdad iré a enfermería
—¿Te sientes mal pequeño Sasuke?
— Algo así Konan, algo así
El pequeño grupo que ya se había agrandado estallaron en risas ante la desatinada respuesta del azabache, Sasuke los ignoró completamente y eso solo por que vio salir a Sakura del salón y bajar las escaleras a toda prisa, justo después de que sus miradas chocaran otra vez. Sasuke no esperó no un segundo más y emprendió marcha en la misma dirección que la ojijade sin siquiera despedirse de los demás y estos restandole importancia al asunto.
El Uchiha se detuvo en el tercer piso, miró para ambos lados del corredor, deteniendo sus ojos en la puerta de la enfermería. A pesar de estar cerrada pensó que sería buena idea fingir un dolor de estómago y esperar a l Haruno justo ahí, si lo pillaban diría que esperaba a la enfermera y si Sakura preguntaba la misma escusa servia para ambos casos. La llamó por su nombre al verla asomarse por el corredor, ella paseó su vista en todas las direcciones buscándose a sí misma, ¿Por qué hará eso? se preguntó en silencio el azabache, ella lo observa a él intimidada y esa expresión se le antojó más que apetecible a Sasuke.
— Haruno, me refiero a ti
Sasuke hace un gesto con la mano alentándola a ir donde él, ella solo lo observó con escepticismo y luego temerosamente se encaminó en su dirección.
— ¿Qué sucede?
— Nada en particular — respondió encojiendose de hombros — tan solo estoy esperando que la enfermera llegue de su hora de colación, no me siento muy bien — mintió
— Ajam — Sakura no se la tragó
— ¿No me crees? ¡Es en serio!
— Eres malo fingiendo
— Ni siquiera sabes lo que me duele
— Llevas razón, tampoco es que me interese... — la ojijade bajó su vista hasta donde estaba el archivador entre sus brazos— debo ir a clases, nos vemos — agrego girando sobres sus talones dándole la espalda al azabache
— Hey — llamó Sasuke, agarrando su menuda muñeca — quédate un poco aquí... conmigo... — balbuceó disimulando la vergüenza, sin poder evitar sentirse estúpido por ello
— ¿Disculpa? No deberías faltar porque si a clases, sé que a veces las clases del profesor Kakashi suelen ser aburridas, pero es tu último año — Sasuke soltó una pequeña risilla mientras negaba con la cabeza
— No voy en último año, soy de segundo
—¿Qué?
—Estaba con los de último año para pasar desapercibido, no quería entrar a matemáticas, es que odio esa clase — argumentó encojiendose de hombros
— Vale, yo me voy a clases
— Pero ¿Volverás?
— ¡NO! — gritó sonrojándose instantáneamente
Sakura se dió la vuelta y volvió por donde vino. Una ola de desesperación azotó al azabache sin razón aparente provocando que se frustrara más aun.
Sasuke seguía afuera de enfermería sentado en el piso, con el antebrazo izquierdo sobre la rodilla mirando a este mismo lado a la puerta de la escalera de emergencia, la cual está abierta y daba para el exterior, la luz natural iluminaba el tranquilo semblante y por un momento la luz que caía sobre sus ojos no lo molestaba. Escuchó unos suaves pasos acercarse a él.
Sakura.
Sasuke sabía de ante mano que era ella, porque cada sonido que reproducía la Haruno era más dulce que la miel, porque sus pasos eran delicados y diferentes, Sasuke quería pensar que lejos de todo pronostico, Sakura no le había hecho nada de mayor importancia, pero lo cierto es que lo había atrapado en sus ojos como nunca nadie lo había hecho.
¿Pensaría lo mismo sobre él ella?
—¿Aún te duele? — preguntó llegando a su lado
— Ahora no, pensé que habías dicho que no vendrías — Sasuke le sonrió con malicia
Sakura se afirmo sobre el muro, agarró su falda con ambas manos y se deslizó por este para luego quedar sentada al lado del azabache, más cerca de lo que ella podía percibir. El roce de sus ropas le provocó una pequeña descarga eléctrica al azabache, casi como magia.
— No iba a venir, pero... — se detuvo abruptamente y volteó su rostro a otro sitio — No me sentí muy bien
¡Qué mal mentía!
— Deberías practicar más tus mentiras... Me sorprende que te hayan dejado salir — bromeó él
— Y ¿Tú qué sabes si miento o no?
Se quedaron mirando un segundo casi eterno, hasta que una pequeña risa escapó de los labios del azabache para luego ser secundada por la de Sakura y así estallar en carcajadas que nunca pensó él podían salir de su boca. Sakura se detuvo y lo observó mientras Sasuke intentaba parar de reír.
— Y ya que estamos aquí, hablemos de algo
Era tan correcta para hablar, hacía parecer que todo tenía un orden para ella. Sasuke podía hasta escuchar las comas al hablar y eso le causa gracia.
— Primero deja de hablar como si fueras la maldita primera dama — dejó salir una risa ante su propio comentario
— No hablo como si fuese la primera dama
—¡Ves! Tienes un acento raro y además de esa extraña forma de que todo suene tan correcto — pasó sus manos por su flequillo despeinando los cabellos que cubrieron por un momento su rostro
— No es mi culpa querer hablar como corresponde
— Apuesto que eres una obsesiva compulsiva con esto de las comas y la ortografía
— Oh, no, la redacción también es importante — intentó bromear ella
— Espero que esto sea broma — soltó una leve carcajada el azabache
Hasta ese momento era todo diferente a lo que Sasuke había pensado, Sakura efectivamente tenía humor, un tanto excéntrico, pero ahí estaba, corrompiendo en algo el correcto mundo que la estructuraba, su sonrisa se le antoja más preciosa que las estrellas, ella era como la lluvia; tranquila y suave. Pero siempre todo llegaba a su fin, la campana sonó dando termino a la jornada, los alumnos empezaron a salir de los salones, y Sasuke, como si de un robot se tratase, se levantó y se marchó sin decir siquiera adiós. Quizás eso se le era más fácil que explicarle el temor que tenía de que Karin Uzumaki los encontrara hablando y empezase a hacer preguntas, eran tan solo amigos, hace tiempo Sasuke había dejado claro que no podía verla como otra cosa, pero Karin a pesar de esforzarse por solo ser su amiga se seguía viendo apoderada por los celos, la amistad decía ella, Sasuke pensaba que solo eran rastros de lo que sintió por él alguna vez.
Sasuke decidió ir por Naruto, necesitaba desahogarse, necesitaba contarle a alguien lo que le estaba ocurriendo con Sakura, necesitaba con suma urgencia que le dijesen que era lo que ocurría, porque él no lo podía entender, ¡Ni siquiera se conocían! Pero al llegar donde el rubio se encontró con él hablando por teléfono con su novia, problemas otra vez. Naruto estaba en una relación con una chica de otro liceo, era mucho más joven que el rubio y por consiguiente igual de inmadura, pasaban peleando y cuando no peleaban lo pasaban en la cama o engañándose mutuamente. Naruto ya estaba harto de todo aquello, pero nunca terminaba con ella, temía herirla directamente, ya le bastaba con todo el daño superficial que le había hecho a espaldas de ella.
— ¡Hey Dobe! — le gritó a la cabeza rubia que caminaba solo después de colgar el teléfono
— ¡Teme! Dónde diablos te habías metido
— Por ahí, por allá
— ¿No estabas donde esa chica? — comentó el rubio levantando sus cejas buscando fastidiar al azabache
—¿De qué hablas, imbécil?
— Oh, vamos, tú ya sabes, desde el otro día has estado como tonto mirando hacia todos lados, sé que es por una mujer, pero ¡Mierda, que te tiene mal! Eh
— Cállate, usuratonkachi, ya vámonos
Ambos se dirigían a la salida cuando un pálido Sai los alcanzó de carrerilla, tenía expresión de fastidio, Sasuke supuso que era por andar discutiendo con la rubia, o eso creyó cuando la vio pasar tras ellos echando humos y refunfuñando, por alguna razón la siguió con la mirada hasta adelantarse a su caminar y alcanzar a ver su destino, la puerta de entrada, donde se encontraba Sakura conversando con Sasori.
Sasori
¡¿Qué carajos hacia ese imbécil?!
Ella se sonroja, ¿Por qué se sonroja con ese patán y no con él? Sasuke decide pasar de largo, pero sin poder evitar fulminarla con la mirada antes de seguir su camino.
A la mañana siguiente el frío estaba en todo su apogeo, las heladas eran mucho peores que las de costumbre en la región, la loza del piso exterior estaba cubierta de una delgada capa de escarcha, haciendo imposible practicar algún tipo de deporte. Sasuke desechó la idea de ir a la cafetería cuando al llegar a la puerta que daba con el patio exterior lo golpeó el frío seco que transportaba el aire, decidió casi automáticamente en un instinto de supervivencia pasar el rato en los corredores del edificio.
—¡Sasuke! — Sai agitó su mano a lo lejos para llamar la atención del Uchiha mientras se acercaba a paso calmado — ¿Qué hay?
— No mucho
— ¿Conoces a Ino? — Preguntó sospechosamente tenso
— ¿Quién es esa?
Sai relajó su pose al instante de que Sasuke terminara de responder, sin querer lanzó un suspiro audible y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón, instintivamente Sasuke hizo lo mismo.
— Pensé que cuando te había visto ayer hablando con Sakura era para saber de Ino
Sai iba en serio con la rubia.
— ¿Van en serio? — por toda respuesta el pálido chico se encogió de hombros
—¡Qué va! No me da bola — soltó luego
— No me digas que una mina se te está resistiendo — Sasuke soltó una risa poco agradable para Sai, quien lo fulminaba con sus orbes negros —tranquilo Sai, ya verás que en una semana te haces del camino
— Esa es la cosa, Sasuke, llevo como un año en esa
¡Un año! Sasuke se reprochó mil veces el no haberlo notado antes, usualmente casi nada se le escapaba y menos cosas tan obvias,
—¿Te quieres humillar? — siguió picando el Uchiha
— Ya déjalo, sabía que no debía decirte estas cosas a ti precisamente
— Anda Sai, relaja la vena. Tu solo suéltale que quieres salir con ella, así de improvisto, aunque te grite como nos cuentas, tu suelta igual la frase que espera oír... — Sasuke calló al notar que Sai no le prestaba atención, en cambio tenía la mirada desviada, Sasuke se volteó a observar lo que el Fugisawa estaba viendo, quedando igual de hipnotizado que él
— Veo que a ti igual te traen mal — susurró Sai sin pizca de burla
Sai no despegaba ojo de la rubia, su miraba hacia mucho más que comerla o desnudarla, le hacía el amor con los ojos, le regalaba su alma sin reparos y profundizaba por la mente de aquella chica, Sasuke jamás había visto a Sai así por una mujer, impensable para él. Si Sakura tenía una amiga que era capaz de hechizar de esa manera al mujeriego de su amigo, debía ser porque ella era aún más grandiosa que Ino, pensó él, llenándolo de nuevas dudas ¿Habría visto más allá de sus bellos ojos jade? Quizás por eso quería saber tanto quién era y cómo era, qué ve en las mañanas cuando se levantan y en lo último que piensa en las noches, en si le gustan los tomates o prefiere otra ensalada, en si apreciaba tanto como él los clásicos de literatura o era más una chica de tecnologías e ignorancias... La verdad era que no la conocía y solo le atraía su rostro y el pequeño contacto que tuvieron al chocar en la cafetería, y cuando se encontraron en enfermería, de eso no había querido volver a rozar su piel con la de ella para volver a sentir ese choque eléctrico tan parecido a la magia. Quizás tan solo la había estado idealizando como a Dulcinea y quizás no era nada más que una colegiala aburrida y fiestera como todas, porque tenía que apegarse a la realidad, las decepciones son parte de esta también.
— Sasuke — le llamó Sai sacudiendo su hombro
— Dime
—Ja, compadre, a ti te tienen peor que a mí — soltó con resignación y un ápice de amargura
— ¿A qué te refieres?
— ¿Qué no te has dado cuenta?, llevas como dos minutos pegado en la nada
Sakura ya no estaba en el corredor, desapareció por las escaleras del segundo piso y Sasuke se había quedado pegado en donde había visto su figura, pensando en ella como un idiota a vista y paciencia de todos,como un ave al cable de tensión.
— Mal de qué, no hables sandeces. Pareces un crío
— Anda, que se nota que te gusta la feita esa
—Solo para un recostón y ya
No era cierto o ¿Sí?, Sakura no lo calentaba de esa manera y no porque no fuese atractiva, tan solo era algo más profundo, ella era diferente, llamenlo idiota.
— Uchiha, tengo una idea
Sai agarró a Ino del brazo, Sasuke se había colado en el laboratorio de química para ir junto al otro azabache a la charla de electivos, pero el maldito Sai no perdía el tiempo y se adelantó a coger a la rubia.
— Déjame Sai, no seas pendejo
— Escúchame loca
Puf, con razón la rubia no lo pescaba, era un bruto en el arte de tratar con mujeres, en especial con ella.
Sasuke iba echando humos tras ellos, esperaba que no pasasen así toda la clase de química, se coló justamente para tener con quién más charlar y el capullo de su amigo prefirió irse a ligar a la rubia que salvar a su compañero, ¿Qué había pasado con los códigos? Aun que el Uchiha no era precisamente el indicado para hablar de esas cosas.
— ¿Sakura? — su sola mención provocó que el azabache prestara toda su atención — ¿Por qué quieres saber de ella Sai?
— Quiero ver si la feita nos molestara en este rato
— Es mi amiga, y no, está en la bodega
Le espeto Ino casi escupiendo fuego, Sasuke solo reaccionó entendiendo el sucio plan que Sai había ideado en cosa de segundos, se encaminó en dirección a la bodega. Sasuke esperó que sus dudas fuesen despejadas, que su suposición en los gustos de la ojijade fuesen concretos y así tener algo más sólido a lo que aferrarse, más allá de una cara bonita.
Al llegar al umbral escuchó unas risas.
Sakura
Y
Sasori
—Entonces, además de Nietzsche y Gregorio Vll ¿Qué más tenemos en común? — le preguntó el sucio ese
— Mh, odio matemáticas — Sasuke sonrió, también las odiaba
— Yo odio física — a nadie le interesa, Sasori
— Yo no puedo odiar física, pero si sus números — ¡¿Sakura estaba coqueteando?! ¿Por qué con el estúpido ese y no con él? Sasuke se calentaba la cabeza con posibles respuestas
— Me gustan los números — que a nadie le interesa, carajo, se repetía el azabache en su mente
— Me gusta leer — un peso se esfumó de los hombros del Uchiha
— Así lo veo, a mi igual — Sasuke arrugó un poco el entrecejo ante la respuesta del ojimiel
— Me gusta la lluvia — ella era la lluvia, reparadora y fresca
— Prefiero el sol — Sasori solo era un capullo más
— ¡No puede no gustarte la lluvia! Es como un delito
— Seré un delincuente
— Entonces señor delincuente; ¿Qué más te gusta?
— Tus ojos
Y eso fue suficiente, Sasuke no quería escuchar más las estupideces del Akatsuki, sentía una ola de calor subir desde sus pies hasta llegar a su cabeza, amenazando con partirle la cara al imbécil que estaba hablando con Sakura, se asomo por el umbral sin previo aviso dándose a conocer a los presentes.
— Sakura — llamó con voz profunda
Ella solo lo observó consternada.
AnneJ.M.
Hola a todos, nuevamente.
Esto es más difícil de lo que imaginé, la paciencia casi se me escapa en repetidas veces y la vista se me fatigó unas cuantas más, pero al final lo he conseguido, he podido re editar el capítulo, también gracias a mis nuevos lentes que llegaron durante la tarde, las cosas son más nítidas de lo que recordaba.
Muchas gracias a todos vosotros que votasteis por el capítulo anterior, a pesar de no tener ni un nuevo review me habéis hecho sentir que tuvo buena acogida por parte vuestra. Como habréis notado he agregado nuevas partes en algunos párrafos e inclusos algunos nuevos diagolos que aunque no cambian el sentido de la historia le dan un mejor gusto.
Espero este capitulo sea de vuestro agrado y de verdad espero vuestras opiniones, leeros me hace inmensamente feliz 3
Hasta la próxima, os quiero.
