Universe of watercolors.

III

Las cosas simples.

- Sasori me ha agregado al Facebook

Le sueltó sin aviso Sakura a su amiga Ino en el primer receso, mientras desayunaban en la cafetería, la rubia estaba devorando una tarta de fresas mientras ella solo tomaba un batido de frutas.

- ¿El chico de cuarto? - .le pregunta mientras intenta no ahogarse de la impresión tomando un sorbo de su té con canela - Y ¿Qué hiciste?

- Nada - respondió Sakura como si nada encogiéndose de hombros

-¿Me estas tomando el pelo? - la ojijade decidió no responder a la pregunta, además de ser una pregunta retórica, pudo notar que le estaba entrando el enfado a la rubia y tener a Ino en ese estado con un potencial arma en sus manos como un tenedor se le antojaba aterrador - se te acerca un galán de último año, si sé que fue por un encargo, pero él pudo haberse negado, en fin, no te pregunta ni por tu cabello, ni por los rumores - enumeraba con sus dedos cada detalle que Sasori dijo, o más bien evito decir, como queriendo darle un puntaje por su gran hazaña -y además te agregó apenas llega a su casa, si es que no fue antes, ¿Y vienes aquí y me dices que no hiciste nada? ¡Dónde quedó eso que te dije de guapo, rebelde y con una sonrisa de infarto!

- Y ¿Qué tenía que haber hecho?

- Haber aceptado la solicitud, por ejemplo. Sakura, es muy guapo y por lo que sé muy popular con las chicas

- No me interesa

-Pero tú a él sí - Ino la codea alzando con burla las cejas, Sakura solo rodó los ojos

- Tks - chasqueó la lengua - ayer fueron muchas emociones con chicos

Ino escupió su té por la impresión, Sakura pareció sudar en frío, se le había olvidado completamente el hecho de que no le había contado sobre Sasuke y su grosero comportamiento hacía consigo el día anterior en la última hora, su mente empezó a maquinar rápidamente una respuesta para desviar el tema.

- No es lo que piensas - Levantó sus manos para parar cualquier intensión de interrogatorio - Naruto tuvo problemas con su novia y estuvo toda la noche hablando de ella

Por un lado no era mentira, en verdad Naruto había llegado con un humor del carajo, alegando que su novia estaba distante y que cuando le preguntó ella se negó a decir algo, estuvo dos horas relatando sobre sus sospechas de infidelidad y estuvo otra más reprochándole que no era justo que se burlara de él y su dolor, y que además no era para nada justo que una catorceañera lo humillara de esa manera, entre otras cosas. En fin, Sakura prefería dejar al descubierto a Naruto ante Ino a arriesgarse a un interrogatorio de parte de esta y terminar llorando, humillada y destruida como hace unos meses, porque a pesar de que Sakura se jactase que las cosas no la lastimaban, la indiferencia del azabache si lo hacía, la realidad era que aunque dijese que no le interesaba, si le afecta sus desaires.

- Tienes química ahora ¿No? Vamos al laboratorio juntas, yo también tengo que ir

- Hoy no, llegué tarde

- Lo hiciste a propósito - la apuntó Ino con su dedo acusador

Sakura ahogó una carcajada, ciertamente si había llegado tarde a propósito. Resultaba que cuando cierta ojijade llegaba tarde la dejaban castigada durante todo el día en la biblioteca. Un mundo de ensueño para ella.

- Lo cierto es que debo un trabajo de historia al Profesor Kakashi y debo terminarlo para el lunes que viene, no creo que quieras pasar los recreos conmigo y un aburrido trabajo sobre el inicio de la edad media y todo ese rollo - Ino sueltó una mueca de fastidio

- Yo paso, anda, te voy a dejar

La amistad que componían Ino y Sakura no era de las típicas convencionales, Ino no era de las clases de amigas que iban a dejar a las demás, no, ella debía ser la perseguida, el centro, el Alfa y el Omega, y como a Sakura no le interesaba ese aspecto de su amistad le daba en el gusto sin problemas, a ella sólo le interesa que la rubia pusiera la suficiente atención cuando le contaba sus penas, alegrías, temores y vergüenzas, así como Sakura lo hacía con ella. Sakura podía sentirlo, lo sabía, Ino planea algo en ese momento, no sabía qué era y creía que la propia Yamanaka tampoco tenía certeza de lo que iba a hacer, pero de que haría algo, haría algo, eso era seguro.

Ino estuvo todo el trayecto revisando su móvil, si no fuese porque eso era un comportamiento normal, Sakura pensaría que estaba poniendo en marcha lo que sea que tuviese planeado realizar en esa cabecita tan rubia como malvada.

- Y ¿Cómo vas con Sai?

- Esperaré a que se disculpe - dejó escapar un suspiro frustrado - ¿Estarás en la biblioteca todo el día? - compuso una expresión de esperanza

- Ya sabía que algo tramabas - Ino soltó una risilla sarcástica

- Aunque no me creas se me acaba de ocurrir - la rubia guardó su móvil en el bolsillo de su bolso violeta - resulta que hoy nos sacarán de clases para dar la charla a todos los de segundo grado para que elijamos bien el electivo del año que viene y todo ese rollo... Me moriré de aburrimiento, vamos frente, di que si

- Pero Ino, yo ya pase por esa charla, es tediosa, debo hacer el trabajo de historia y además podrías aprovechar de hablar con Sai

-No me hablará, capaz que se junte con Sasuke a hablar de básquet o de otras chicas

-¿Va a estar Sasuke? - preguntó la ojijade sin reflexionar el efecto que causaría

-Así que ¿Te interesa el Uchiha? - comentó la rubia alzando las cejas como burla

-Todo lo contrario. Yo paso, no voy

- ¡Oh, vamos! -agarró del brazo a la pelirrosa - no puedes basar tu juicio de alguien por un accidente en una cafetería

Era cierto, en eso Ino llevaba razón, pero también ella no tenía idea de lo humillada que Sakura se sintió el día anterior cuando Sasuke la dejó sola en el pasillo sin siquiera decir adiós, especialmente porque ella se había saltado las clases por acompañarlo, cosa que no había hecho ni por su rubia amiga.

- No es eso Ino, las pocas veces que he hablado con él ha sido un engreído y se nota que no le agrado ni una pizca - argumentó encojiendose de hombros

- Bueno, pero Sasuke no estará con nosotras, vamos Sakura, di que si

- Está bien, iré, pero ahora déjame ir a la biblioteca antes que me pillen en los pasillos y me dejen con más castigo aún

-Okey! Nos vemos en treinta minutos - se desprendió del brazo de la ojijade, corriendo hacía la escalera - iré por ti a la bodega de siempre - grito con ambas manos alrededor de su boca para luego alzar una y agitarla en el aire despidiendose

Lo cierto era que Sakura si estaba nerviosa, se había levantado con el estómago hecho un nudo, buscando mil escusas para el comportamiento del azabache para hacía con ella, y luego reprochándose el hecho de querer encubrirlo de ella misma, cuando ya sabía de primera fuente como fueron los hechos. Después estaba eso de fulminarla con la mirada, Pero es que ¿Qué se creía él? ¿El todo poderoso? ¿Con qué motivo se atrevía a mirarla de tal forma cuando él mismo fue capaz de abandonarla e ignorarla tan solo unos minutos atrás?. En lo que a ella concierne era como si nunca hubiesen hablado.

La señora Chiyo le había dejado las llaves de la bodega sobre el mesón, siempre lo hacía, Sakura se dispuso en busca de fuentes para su trabajo, quería exponer sobre el papa Gregorio Vll y su excomunión, un tema interesante, según ella, y que abarcaba mucho más que un simple desacuerdo político-religioso, lo que esperaba que jugase a su favor a la hora de calificar. Se aventuró en la pequeña habitación consiente de que los ejemplares con mayor información estaban en la bodega, se instaló sin perder tiempo para así avanzar lo más posible antes de que llegase su mejor amiga.

La bodega era una sala del porte de un salón de clases, tres de sus paredes eran repisas para libros y además de eso habían tres estantes mas en medio de la sala atiborrados de más libros, en la pared desnuda se afirma una pequeña mesa con tres silla y un sofá de dos cuerpos color turquesa de textura aterciopelada. Acomodó sus cosas sobre el sofá y tomó unos cuantos libros sobre la edad media y el papado, se caló los audífonos para sumergirse en la lectura y los apuntes, debía buscar toda la información necesaria antes de que Ino viniese por ella en treinta minutos, pero la ojijade conocía la inexactitud de la rubia, dando por centado que tardaría un poco más de lo dicho, quizás quince minutos más.

El tiempo pasó volando entre libro y libro, las ilustraciones de la edad media la distraían con frecuencia, pero en un minuto ya volvía a retomar el rumbo. Ya habían pasado unos veinte minutos, se acercaba a grandes pasos el momento en que Ino cruzaría esa puerta, solo rogaba que no fuese una de esas veces en que se equivocaba y su amiga por milagro llegaba antes, o en este caso por una maldición, pero la mala racha de la pelirrosa se acrecentaba en el minuto que vio por el rabillo del ojo una silueta entrando a la bodega, no levantó la vista del libro inmediatamente, Ino iba a tener que esperar que ella terminara de leer el párrafo antes de comprobar que la dueña de la silueta fuese quien creía que era. La silueta se quedó parada al lado de la pelirrosa, mientras en su cabeza se abría un debate disparejo en que discutían si la dueña de la silueta era o no era la Yamanaka, desconcentrando sus pensamientos lo suficiente como para no poder continuar la lectura. Cerró los ojos un segundo al mismo tiempo en que su cabeza hacía click, diciéndole que en realidad que no era Ino quien estaba ahí con ella, porque si fuese lo contrarío la rubia ya se hubiese lanzado entre sus brazos.

Sakura bajó el libro y miro hacía la silueta, se quitó los audifonos, definitivamente no era Ino.

- ¿Sasori?

- Y qué tal estuvo Nietzsche - su mirada era tan sencilla, llevaba la misma cazadora del día anterior con el uniforme y sus cabellos seguía igual de alborotados, pero de alguna manera se veían bien en él

Sakura suelta una risilla nerviosa.

- No lo he leído, o sea, obvio que si lo he leído, pero ayer no - no tenía ni idea del porqué sentía la necesidad de explicarle porque no había leído el libro, quizás sea porque Sasori sabía quién era Nietzsche - en realidad el libro era mío

- ¿En serio? Bueno, juzgando como estas ahora debo suponer que eres una come libros - apuntó a la mesa levantando una ceja

- Algo así - susurró algo avergonzada -Oh, sí, ¿Qué haces por aquí?

-Vengo por unos libros para la clase de historia

-Tienes suerte - le sonríó con sinceridad la ojijade - sé donde están todos los libros aquí... Pero no porque sea una come libro - corrigió apresuradamente -es por otro tema...

Sasori la observó detenidamente para luego romper a reír. A Sakura le gustaba el sonido de su risa, le gustaba su risa en sí, con sus hoyuelos y sus ojos risueños y perezosos que titilan cuando sus comisuras se elevaban, la relajaban.

- Necesito algo sobre el papado del siglo Xl

-¿De verdad? Yo estoy usando esos justamente

Sasori torció una sonrisa que se desvaneció tan rápido como llegó, para luego hojear algunos libros de la mesa, una sonrisa irónica se plasmo en sus labios.

- Debo ser más rápido para la próxima - comentó para luego sonreír con algo más que cordialidad

- Quizás te pueda ayudar ¿Qué tienes que hacer?

-Debo hacer una disertación sobre la influencia de la Iglesia católica en la sociedad, nosotros debemos elegir el tema en específico

- Que coincidente y típico del profesor Kakashi... Mi clase debe hacer lo mismo, pero en vez de disertación tenemos que hacer un portafolio

Suspiraron ante la pereza del profesor, aunque no podían esperar otra cosa de él.

- Elegí la excomunión de Gregorio Vll - respondieron al unísono

Sasori y Sakura se quedaron mirando fijamente, luego solo estallaron en carcajadas.

- ¿Es en serio? - le preguntó ahogando el poco de risa que aún le quedaba al pelirrojo

- Sí, te lo juro - Sasori la observó con diversión para luego sentarse a su lado afirmando su barbilla sobre sus manos, las cuales estaban sobre el respaldo de la silla

-Entonces, además de Nietzsche y Gregorio Vll ¿Qué más tenemos en común?

- Mph - Sakura se llevó instintivamente el bolígrafo a su labio inferior - odio matemáticas

- Yo odio física

- Yo no puedo odiar física, pero si sus números

-Me gusta los números

-Me gusta leer

-Así lo veo, a mi igual

- Me gusta la lluvia

- Prefiero el sol

-¡No puede no gustarte la lluvia! Es como un delito

-Seré un delincuente - el ojimiel se encogió de hombros con simpatía

- Entonces señor delincuente; ¿Qué más te gusta?

- Tus ojos

Se queda helada.

- Sakura

La profunda voz de Sasuke la sobresaltó al llegar a sus oídos ¿Qué coño hacía él ahí? Sakura se volteó algo ruborizada por el comentario que soltó Sasori hace un segundo, Sasuke la observaba con determinada posesión y un atisbo de brillo en sus ojos... Eran ¿Celos? No, claro que no, pero qué ridiculeces estaba pensando Sakura, Sasuke Uchiha jamás la miraría con esos ojos, ni que fuera la última mujer en ese mundo.

- Oh, Sasuke, ya conoces a Sakura - comentó Sasori con sarcasmo, ignorando, evidentemente, la actitud del Uchiha

- Mph - Sasuke no despegó sus ojos de la pelirrosa, cosa que le erizaba la piel a esta

- ¿Se conocen? - preguntó esta desviando la mirada aún más ruborizada, rogando que la pregunta que acababa de hacer desviara lo suficiente la tensión e incomodidad que se había instalado en la habitación

- Si... - comenzó Sasori siendo interrumpido

- No realmente -dice Sasuke secamente

- Soy amigo de su hermano

-Ya veo - así que Sasuke tenía un hermano mayor, algo nuevo para la ojijade

Sasuke se acercó a la única silla sobrante, sentadose en ella, puso un brazo en el respaldo y se acomodó en él, luego les dedico una mirada por unos segundos súper incómodos, mientras Sasori se removía en su asiento.

-Debo irme -Sasori se levantó, regalandole una sonrisa sincera a la ojijade- que te vaya bien con Gregorio, me dices como va - Sasuke levantó una ceja, Sasori le guiñó un ojo a Sakura- nos vemos - agregó luego, se volteó a la salida y al pasar junto al azabache se despidió con un tono seco y hostil- Sasuke

Ambos se despiden con un movimiento de cabeza.

- ¿Qué haces aquí a solas con él?

¿Perdón? Pero ¿Qué le importa a él?

- No es de tu incumbencia, Sasuke - respondió en tono tranquilo mientras comenzaba a recoger sus cosas

- Te estaba coqueteando - continuó en un tono neutro, el calor subió a las mejillas de la Haruno

- Y eso qué, no crees que a la única que le debe interesar que le coqueteen o no lo hagan es a mi - respondió tratando de mantener la firmeza en su tono de voz

- No me gusta que le hables - era casi como una orden más que un comentario, eso provocó la alza de presión en la pelirrosa, sintiendo todo un oleaje de calor por el cuerpo

- Pero es qué no puedes ser más descarado- explotó furiosa como un volcán en erupción arrasando con todo lo que está a su alrededor, él la observa inexpresivamente, si él le gustara, la derretiría con esa mirada, pero no era así - ¡Tú me dejaste sola ayer después de pedir mi compañía, no te despediste, no volteaste a verme, no te has disculpado y tienes la desfachatez de exigirme algo! Déjame decir...

-Lo siento - la interrumpe de golpe

-¿Qué? -preguntó atónita

-Que lamento haberte dejado así

Eso era algo nuevo. Jamás imaginó que Sasuke Uchiha pudiese disculparse, de ninguna manera, no le importaba ser pre juiciosa con él, Sasuke le había dejado mucho que desear, por lo que una disculpa era lo último que tenía en mente. No, iba más allá de eso, ni siquiera lo tenía considerado, era la única cosa que jamás pegaría con su nombre. Sasuke lucía avergonzado, fue seco al hablar, pero eso se compensaba con la expresión que compuso su rostro, la pose tensa de su cuerpo, el rechazo que tomó hacía la mirada de la ojijade, lo tensa que estaba su mandíbula y el arrepentimiento escrito con letras grandes y rojas en la frente, el cargarse en una pierna y luego pasado unos segundo apoyarse en la otra también le sumaba puntos, todo lo que era él y su cuerpo reflejaba la incomodidad y bochorno de haber pronunciado esas palabras; Lo siento.

Pero ante toda acción solo tuvo una respuesta.

-Vale, me tengo que ir

- ¿De nuevo? Si no me das la oportunidad siempre te caeré mal

- Ya no me agradas y creo que la oportunidad tú la desperdiciase ayer

- Joder, Sakura - Sasuke le arrebata los libros y cuadernos que tenía en sus manos a la ojijde - déjame ayudarte - dijo esbozando una bella sonrisa mientras dejaba los libros en la mesa, eran tan bellos como arrogantes sus hoyuelos y sus ojos al sonreír

- No creo que entiendas, vas en segundo ¿No?

- Rayos, deja de ser pre juiciosa, la edad o el grado no refleja conocimiento -cierto, la pelirrosa lo comprobaba diariamente con su rubio hermano - además recuerda que Kakashi siempre tiene los mismos temas de tarea para todos los niveles, y qué crees, él me hace clases - agregó guiñadole el ojo

- Qué va, ¿Sabes algo de Gregorio Vll? - le preguntó mientras volvía a tomaba asiento en la silla en la que estaba anteriormente, no esperaba una respuesta ya que asumió su desinformación

- Sólo que fue un papa, pero nada que un poco de lectura no solucione - se encogió de hombros, sentándose a su lado, en la silla en que Sasori se había sentado antes de que él llegase a interrumpir

- Así que ¿Sasori y tú se conocen? - preguntó Sakura tratando de ser lo más desinteresada posible

- Lamentablemente - su voz bajo algunos tonos, estaba incómodo

- No te agrada mucho

- No me agrada nada

- Oh - Sakura no sabía que decir, el tono que empleó el azabache fue cortante y tajante - bueno, es mejor que tu vayas a tu charla, se ve que no te gusta mucho historia

Sasuke la observó cuidadosamente, como si quisiera grabar cada rasgo y cada poro de su rostro en su memoria, sus orbes negros y profundos incitan a la ojijade a caer ante él, jamás había visto tanta belleza en alguien, jamás había reparado en su belleza, en esas pestañas largas y tupidas que enmarcaban ese universo oscuro y misterioso, sus labios tan bien definidos casi esculpidos por las manos de los Dioses, sus pómulos prominentes pero suavemente delineados, su tez blanca y tersa, su nariz definida y prominente... Alguna vez leyó en un libro de Isabel Allende que la nariz define el tamaño del miembro, Y no pudo evitar relacionarlo en su mente y sonrojarse por ello, aún así no podía desviar la vista de su hermoso rostro, aunque ahora los colores predominaran en el suyo.

Le gustaba la vista que tenía...

- Eh... - Sasuke se removió un poco incómodo, pero sin quitar de su rostro esa sonrisa pícara que lo distinguía, dejando asomar sus hoyuelos que se habían vuelto para Sakura la parte favorita de él- ¿Cuándo dejaras de devorarme con la mirada de esa manera?

¿Acaso hacía calor? Seguramente alguien había prendido el aire acondicionado, quizás se estaba resfriando y le había subido la fiebre, si, eso tenía que ser, de otro modo ¿Cómo se explicaría el calor abrazador que sentía en sus mejillas?

- Yo... Emh - era la vergüenza - no te miraba de ninguna forma en especial - Sakura desvió la mirada ante la simple escusa, ya era suficiente humillación

- Sí, claro - le larga en tono de burla

- Ya anda, vete a tu charla - cortó la Haruno, en un fallido intento de recuperar el control de la situación... O de su cuerpo

- Es más interesante verte a ti desecha en tu sonrojo - replicó Sasuke dedicandole una mirada indescifrable, enigmática, entre la coquetería y la burla, el asecho y el rechazo

- ¡Sakura! - una rubia confundida se asomó por la puerta, paró en seco al percatarse de la presencia de cierto azabache -¿Sasuke? - preguntó algo atónita ante la compañía que estaba al lado de su amiga

Sakura jamás había estado tan agradecida de la inesperada y desubicada aparición de su amiga, por primera vez había atinado al minuto exacto.

- Sí, yo ya me iba - Sasuke hizo ademán de pararse - nos vemos Sa-ku-ra

-Nos vemos Sasuke -respondió casi automáticamente la pilorrosa agachando la cabeza, pero siguiéndolo con la mirada

Por un momento se quedó sumergida en su imagen, en sus irises oscuros que a pesar de no estar frente de ella en ese momento, no era capaz de borrado de su mente, cada hebra de ellos, cada milímetro de brillo y enigma, ese leve rubor que se asomó en ellos y se plasmó en su piel al percatarse de la intensidad y el poco decoro con el que los ojos jades los detallaban. ¿Se habrá percatado de ello?

- ¡Sakura! - el grito agudo de la rubia la sacó de sus cavilaciones - te he preguntado tres veces qué hacías con Sasuke aquí

- Perdón Ino, estaba perdida en mi mente

- Te dejo mal ¿Eh? - Bromea, luego cayó en cuenta de lo que dice y agrega precipitadamente - no me digas que te gusta Sasuke Uchiha - silencio -Sakura ¿te gusta él? - pregunta en serio

¿Le gusta?

Niega con la cabeza varias veces en su mente.

- ¿Qué? ¿El petulante ese? Mejor ayúdame con mis libros y vamos a la maldita charla

- Okay, okay

Entraron al auditorio y se sentaron sigilosamente al fondo del salón, lo más esquinado posible para que no notarán la presencia de la pelirrosa presencia.

- Sai me invitó a salir - soltó Ino sin ningún tacto

- ¿Qué? - la voz de la Haruno salió unos tonos más altos llamando la atención de los más cercanos, se encogió en su puesto

- ¡Shuuuuu! - dice Ino llevándose dos dedos a su boca - no quiero que todos se enteren, frente

- Perdón... Pero ¿Cómo sucedió?

- No lo sé, estábamos discutiendo en el corredor y de la nada me toma de las muñecas y se me queda mirando - comenta en un susurro -entonces antes de que alcanzase a abrir la boca para insultarlo me dice "Ino, sal conmigo" y yo quede marcando ocupado, no sé si por su nulo romanticismo, por la impresión o porque me gusta, te juro que no podía hablar, me pilló tan desprevenida que toda mi personalidad y seguridad se esfumó - chasqueó los dedos delante de sus ojos - con un puf y toda la cosa

- ¿Qué le dijiste? - preguntó al borde de la emoción

- Que sí, qué más le diría

- Que no, ay, Ino, a ti te encanta discutir con él

- Ay cariño, son detalles -dijo restándole importancia

- ¿Y dónde irán?

-Oh, sí, quiere que vayamos a cenar, luego al cine y al final tiene una sorpresa para mí - chillaba en voz baja tomando las manos pálidas de la ojijade

- Ojalá terminen juntos amiga, creo que llevan un año en este juego de tira y afloja

- Y ¿Qué tal tu con Sasori? - levanta sus cejas y pone cara de ya saber que sucede

"entonces señor delincuente;
¿Qué más te gusta?

Tus ojos"
...

- ¿A qué te refieres? - Preguntó mientras jugaba con su cabello por los nervios, una mala costumbre adquirida hace poco

- Ay Saku, no te hagas... Conozco a Sasori de hace más de un año, sé que nunca se anda con rodeos y además, le dije que estarías en la bodega

Maldita cerda, tuvo que haberse dado cuenta que todo eso era idea de la rubia. La fulminó con la mirada, ella solo se limitaba a ignorar olímpicamente la carga que le enviaba con esta, sin ninguna clase de disimulo.

- No me mires así, te saldrán arrugas, no es malo lo que hice, incluso deberías agradecerme, tu jamás habrías hecho algo, aunque él se tirase de cabeza por ti. Además te encuentra linda y le parece interesante que leas el libro que te devolvió

-¿Sí? - preguntó con inseguridad

- Ay amiga, confía más en ti, eres linda e inteligente, tienes carisma y una tierna actitud, cualquiera quisiera estar contigo

Cualquiera menos Sasuke...

¿Cómo llegó eso a su mente? ¿Acaso le gustaba el azabache? Negó varias veces, era imposible, se estaban recién conociendo, además de que el azabache era indescifrable para ella, arrogante y petulante, no entendía las constantes que tenía de hablarle para luego desentenderse de ello.

-¿Sakura? De nuevo en tu mundo, linda. Ya anda y Cuéntame lo de Sasori

Pero antes de que Sakura pudiese desviar el tema o Ino insistir en este entró al auditorio el rector, un anciano llamado Sarutobi, a pesar de su muy avanzada edad era muy comprensivo, siempre inspirando a los alumnos y ayudando a los docentes. Seguido de él entraron el profesor de historia; Kakashi Hatake, la profesora de biología; Kurenai Yūhi y el profesor de matemáticas; Asuma Sarutobi. Eran los encargados de las charlas para que los alumnos eligieran bien los electivos el año que viene.

- Frente - le susurraba ahora su querida e impaciente amiga - que no te vas a salvar porque hayan iniciado la charla, suelta todo lo que paso

- No paso nada en realidad - dijo en un susurro como respuesta - ambos tenemos el mismo proyecto y se ofreció a ayudar, en eso hablamos de cosas que nos gustan y entre que uno proponía una opción y el otro la aceptaba o la desechada me confesó que le gustaba mis ojos, luego llego Sasuke y todo se puso raro

- Quizás también le gustas - soltó en tono de broma

- ¡Qué!

Sakura habló en un tono más alto de lo que pretendía, sintió todos los ojos clavados en ella, sabía que estaría en problemas, una escena así no escapaba de los ojos de los docentes.

- Sakura Haruno, creo ya haber dado esta charla para ti, incluso creo que tu estas en detención por hoy - dijo el anciano Sarutobi alzando su voz sin alterarse - te veré en mi oficina en el receso, ahora toma tus cosas y abandona el salón

Sakura se paró rápidamente, pasando por alto los murmullos que empezaron a levantarse en el auditorio, agarró su morral y salió con los ojos clavados en el piso y un sofoco coloreando su piel. Sabía que era pésima idea colarse en esa charla, era más que obvio que no pasaría desapercibida, aunque esperaba que la reconocieran por su flamante cabello rosa más que por una desatinada alzada de voz. Pero no, no importa porque hayan reparado en su existencia, la vergüenza y la humillación la azotarían de la misma manera sin importar la situación. No conocía otro mejor sitio para huir más que la siempre fiel bodega, a pesar de lo invadida que se hubiese visto en ese día, caminó rápidamente a ella sin interrupciones y sin levantar aún la cabeza gacha, sabía que obviamente no se toparía con nadie porque todo el mundo estaba en clases, pero la desesperación, la vergüenza y la necesidad de esconderse en ella la carcomían, entre sus libros con olor a polvo e ilusiones, entre sus hojas amarillentas y atestadas de esperanzas y hazañas inimaginables, entre sus portadas de cartón prensado forrado en género y expectativas, entre libros con olor a libros buscaría reconfortarse hasta que la campana sonase y junto con ella su fin.

Cerró la puerta tras de sí y junto con esto dejó atrás la vergüenza y la incomodidad. Contempló a su alrededor viendo que estaba todo tal cual lo dejó, retomó su asiento enfrascándose nuevamente en otro relato del Medioevo.

Se imaginan vivir en esa era, con vestidos grandes de mil y una capa de tela, más pesados que uno mismo pero maravillosos, de colores opacos y telas finas -o toscas según cómo te miraba el destino -, dormir en una cama gigante siendo atendidas por todo el mundo, no tener ni una otra obligación más que leer o aprender a tocar algún instrumento. Pero ya es tarde, un poco más de mil años tarde desde que empezó la edad media, quizás ahí no hubiese pasado la vergüenza que pasó hace un rato, no tendría que darle la cara a su madre porque se debía presentar en la dirección a primera hora de la mañana al día siguiente, era lo más probable que ocurriría, pero estaba segura que hubiese tenido que dar la cara a su hipotética madre por su comportamiento en ese tiempo, era una chica caprichosa y respondona para vivir en una realidad así, no soportaba las injusticias y odiaba madrugar, ahí hubiese tenido que madrugar a diario y sin pretextos, sin hablar de los matrimonios arreglados y todo ese rollo, era un mal destino para una enamorada empedernida...

- Haruno

Levantó la cabeza de entre los libros, dirigiendo su atención hacia la puerta de la bodega donde un azabache permanecía apoyado en el marco del portal.

- Ya era hora, te encanta estar desaparecida en tu mundo - dijo en tono irónico, burlándose

- ¿Perdón?

-Siempre reaccionas igual, deja lo predecible. Acaso ¿No tuviste suficiente con nuestro primer encuentro?

-Sasuke, ya lárgate de la bodega, debo terminar un trabajo antes que mi sentencia sea expresada

-¡Oh, qué melodramática! Anda, deja eso y vamos a comer algo antes que tu "sentencia" te lo impida

A pesar de todo lo pesado que era, la brusquedad con la que le hablaba, a Sakura le gustaba que fuese así, bruto, con sarcasmo e ironía, le gusta cuando era un cretino buena onda, aun que fuera como la tercera vez que cruzaban palabras, pero eso no impidió que su corazón ya empezara a reaccionar ante ellas, sentía las mariposas - y todo lo que eso implica - revolotear por sus entrañas, aun que sabía que así como aparecía y la engatusaba sin pretenderlo se iría sin decir nada y eso si que lo hacía a propósito.

- Yo paso

- Anda, Haruno, me moriré de aburrimiento sin compañía

-Tengo nombre - le espetó - además tú debes estar en una charla ahora mismo, así que anda, shu, vete - movió ambas manos con desdén echándolo sin sutileza

- Sí, pero no la estaba escuchando y la diversión termino cuando te descubrieron, ahora jamás sabré que piensas de Sasori - culminó con burla, esbozando una sonrisa socarrona

- ¿Nos estabas espiando? - volvió a sentir los colores subir por su rostro, ya no era sólo el rojo, sabía que ahora los colores variaban en una amplia gama de azules y violetas por la vergüenza - cielos, Sasuke, eso es de mal gusto - le recriminó

- No, no, no señorita - el azabache levantó las manos con burla - ustedes hablan muy fuerte, no me quedó de otra - guiñó un ojo sin borrar su sonrisa arrogante que se había asomado por sus labios hace unos minutos

Sakura pedía a todos los dioses que conocía porque el azabache no haya escuchado cuando Ino dijo que él gustaba de ella, era obvio que fue en tono de broma de parte de ella, pero nada le asegura que Sasuke entendiera el humor de la rubia, además, ya era bastante su arrogancia y petulancia sin eso, no se podía imaginar hasta que niveles incrementarían esos desagradables rasgos si lo hubiese escuchado, sus charlas - si es que podemos llamar así a sus "amistosos" cruces de palabras de vez en cuando- se atiborrarían de momentos incómodos provocados por sus burlas y jueguitos raros, porque así era Sasuke, con tan poco que lo conocía -si se puede decir así- podía deducir que era un narcisista engreído.

- ¿Hasta dónde escuchaste? - preguntó a la defensiva, él tan sólo se encogió de hombros

- Acepta la invitación a la cafetería y veremos si te digo

Sakura agarró de mala gana sus cosas y pasó por al lado del Uchiha logrando vislumbrar su sonrisa rebosante en arrogancia y satisfacción antes de salir. La verdad es que la ojijade se moría de ganas por aceptar su "propuesta", no necesitaba amenazas ni condiciones, pero con él no había que ser tan obvia y menos después de saber que tal vez escuchó toda la conversación entre Ino y ella.

- Sasuke, ¿Qué escuchaste? - preguntó nerviosa

-Nada comprometedor, si es lo que te importa- dice con honestidad

- ¿Lo juras?

- Joder, Saku. ¿Es que de verdad no me crees?

- No es eso... Vale, si es eso. No te conozco

- Pues, ¿Qué quieres saber de mí? - dice mientras abre la puerta del edificio hacia el patio

- Quiero saber qué escuchaste

- Que no escuche nada, te lo juro

- Vale, haré como que te creo

- ¿Eso es todo? ¿Es todo lo que querías saber de mí? - interrogó con impaciencia

- Y qué más me podría interesar - Sakura se encogió de hombros, aunque la verdad era que si quería saber todo de él, cuál era su color favorito, qué si prefería vinilo o Cd, si le gusta el capuchino de vainilla o prefería más los tés, quería saberlo todo de él, desde lo más simple, hasta que era lo que lo desvelaba por las noches.

- Mierda, que eres fría - dice con gracia - yo lo quiero saber todo de ti - suelta Sasuke con un tono que demostraba incomodidad y vergüenza, dentro de la ojijade algo se removía en su pecho

-¿Si? - preguntó tratando de ocultar el sonrojo de sus mejillas

- Claro que sí, quiero saber si te gustan las cosas simples de la vida

- ¿Las cosas simples? - ¿A qué se refería cuando decía "las cosas simples"?

Se detuvieron en la cafetería, Sasuke le pidió que lo esperase afuera mientras el compraba algo de tomar.

- ¿Te gusta la coca-cola? - le preguntó el azabache de repente

- Si - respondió distraía, la verdad era que no le gustaban las bebidas cocas

- Ten - Sasuke le entregó una exprés fría

- Gracias - bebió un sorbo

- Ya deja los nervios, tan solo te llamaran el apoderado ¿Qué tan terrible puede ser eso?

- Lo suficiente si estas condicional

Sasuke levantó una ceja incrédulo

- ¿Estás condicional?

- Si... No es algo que me enorgullezca ¿Sabes?

- Ya veo, nuestra lady Di no es doña perfección después de todo

- Deja el sarcasmo, Uchiha

Se sentaron en unas de las mesas con quitasoles afuera de la cafetería, era una mañana preciosa, ya se había despejado y el sol calentaba lo suficiente como quitarse su hermoso suéter, pensó la Haruno.

- Oye ¿Qué haces? - le preguntó Sasuke un poco nervioso

- ¿No es obvio? Tengo algo de calor - dijo dejando el suéter doblado sobre sus piernas quedando tan solo con la camisa blanca y la corbata

- Uff, pensé que nunca te sacarías ese feo suéter - comentó el Uchiha

- ¿Qué dijiste? ¡Mi suéter es hermoso!

- Claro, para un ciego o una monja -suelta otra de sus sonrisas arrogantes

- ¿Qué tiene de malo mi suéter azul? - Sakura hizo un mohín con los labios

-¿Va en serio? Pensé que bromeabas al no saber qué es lo feo de esa cosa

- Oye, que lo trates con respeto

-Sakura ¿Te das cuenta que es un suéter nada más?

- Y eso qué, es mi suéter y es hermoso. Yo lo amo

Sasuke la observa con una expresión extraña, luego miró hacia delante y negó varias veces con la cabeza mientras una bella sonrisa se asomaba por la comisura de sus labios, se larga a reír, una risa de verdad sincera, una risa hermosa, cautivante y que dejaba al descubierto sus hermosos hoyuelos, como queriendo marcar su sonrisa, como queriendo resaltarla como a una "cita" del libro más maravilloso del mundo. Sakura se quedó embelesada admirando como se rompía en risas el azabache, y como sin querer golpeaba su corazón con algo más que su imagen.

- Ya deja de observarme así, me cohíbes - dice luego de calmarse

- ¿Una chica te pone nervioso? - bromeó, apareciendo en el rostro del azabache una pequeña, casi imperceptible coloración

Sasuke Uchiha ¿Ruborizado? ¿En dónde estaba?

Sakura quería escuchar que ese color era por ella ¿Lo era? Necesitaba saberlo,lo añoraba. Su corazón comenzó a latir rápido al pensar que la causante de ese pequeño atisbo de coloración era ella, quería serlo, necesita saber que ella era quien lo ponía nervioso, porque lo cierto es que a pesar de que Sasuke Uchiha era un petulante arrogante, le gusta más de lo que creía y en tan poco tiempo, eso la asusta. Necesitaba algo con que defenderse, necesitaba un salvavidas.

- ¿Qué cosas consideras simples en la vida? - la ojijade preguntó para entender a lo que se refería y tratar de desviar un poco ese momento tan incomodo y vergonzoso para ambos

- Las aficiones, ejemplo; a mí me gusta leer y ¿A ti?

- Amo leer... - Sasuke no parecía del tipo de chico que lee

-¿Sí? Y qué te gusta leer ¿Novelas juveniles tipo Twilling?

-Y qué si es así, no seas pesado, si me gusta la saga, pero soy más de clásicos, no sé, como Jane Austen, Shakespears, también me gusta García Márquez entre otros- respondió con orgullo inflando su pecho y levantando la punta de su nariz

- Me gusta Benedetti, también los que nombras, menos Twilling, no soporto esas ridiculeces vampiresas - le regala una sonrisa ladina acentuando uno de sus hoyuelos, derritiendola cada vez más cuando hacía eso, era incapaz de pensar con claridad

- Oh, vamos, dale una oportunidad, quizás te enamores de los Cullen

-No digas sandeces, harás que mis oídos sangren

-Quizás así vengan por ti - Sakura sonrió ante su expresión de asco

- ¿Y qué pasa con Jane Austen? ¿Eres parte del club de fans de Mr. Darcy?

- Jo, todas quieren a un Mr. Darcy en su vida, eso te lo aseguro

- Pensé que eras más del bando de Bingley

- ¿Si? Conociendo lo masoquista que soy me sorprende no colarme por Wickham - Sasuke esbozó una leve sonrisa

- Wickham no es para nada atractivo

- Quizás seas descendiente de él

- ¡Jo jo! No te la agarres conmigo, no soy caza fortunas

- Si, pero quizás a cuantas señoritas Georgianas has engatusado

- Estamos hablando de tus celos ¿Cierto? - Sakura entre abrió y cerró la boca repetidas veces buscando una respuesta, luego agarró su suéter y se lo aventó - bien, bien, entendí, no estas celosa - Sakura tomó su suéter con suficiencia volviéndolo a doblar - Aun. ¡Ya, ya, si entendí! Jo, eres cosa sería - Soltó el azabache luego de defenderse por segunda vez del arma mortal que era el suéter de la pelirrosa - me gusta que seas del tipo de las que leen, pensé que eras más superficial

- Y ¿Qué te hizo pensar eso? ¿Mi escasez de maquillaje o mi incapacidad de ajustar mi uniforme a mi cuerpo? - bromeó

- Tu cabello - responde sin atisbo de estar bromeando -es lacio y rosa... ¿Tinte?

- Natural - respondió avergonzada

- Es precioso - agarra un mechón de su cabello y lo huele descaradamente

- ¡¿Qué haces?!

- ¿Sabes? Te sonrojas con facilidad - Sasuke sonríe con picardía - ¿Te pongo nerviosa?

Sakura se preparó para aventar nuevamente su suéter, Sasuke levantó sus manos a la altura de su rostro para protegerse.

- ¿Qué cosas dices? No digas esas cosas - replicó volviéndose a acomodar, escondiendo su rostro entre su cabello y su rostro

- Que linda eres

Sakura estaba confundida,no sabía en que pensar, ¿Sasuke estaba coqueteando con ella? Eso la ponía nerviosa y por alguna extraña razón le encantaba, él era guapo, le gusta como se refleja el sol por su cabello, como brillan sus ojos con la luz que iluminaba su rostro, como sus labios carnosos permanecen en una pequeña mueca inmutable, pero tan sexy, en ese momento no le parecía tan petulante u orgullosos como siempre, más bien lo encontraba encantador.

- Hueles a granadas... Me encantan las granadas - su sonrisa ya no es de picardía o coqueteo, era lascivia, dejando escapar mucho a la imaginación, provocando un breve escalofrío recorrer su espina dorsal, como si sus manos danzasen sobre ella, rozando la piel al descubierto, todo eso provocado con su mirada

- Sasuke... - susurró en un suspiro - mejor hablemos de otra cosa - logró articular después de un minuto en que su mente toco tierra firme

- Está bien - Sasuke soltó su cabello de entre sus dedos, Sakura lamentó aquello

- ¿Qué más quieres preguntar?- la ojijade se estiró en el asiento espabilando sus sentidos

- ¿Qué opinas de Sasori? - pregunta Sasuke después de un silencio

- ¿Por qué te interesa?

-Vamos, Sakura, no me respondas con otra pregunta

-Bueno, es simpático, le gusta leer al igual que a mí y tenemos en común un proyecto, no puedo tener un juicio de él por esos temas - la Hruno se encogió de hombros junto con su respuesta - Ahora hablamos de tus celos ¿Cierto?

- No, no, te equivocas, soy muy seguro de mi mismo para sentir celos, además no eres mi tipo - respondió con seguridad rompiendo algo en el pecho de la ojijade - Preguntaba por que - vaciló un momento, meditando las palabras que iba a utilizar - Tu ya tienes un juicio para nada agradable de mi, algo de muy mal gusto si me dejas decir

- Pero si tú me has dado de todo para pensar, no, más bien para sentenciar que eres un arrogante, ¡Además tu eres el que hace cosas de mal gusto! Espiar charlas ajenas no te da buena precedencia

- ¿Cómo qué? ¿Qué he hecho o dicho para que tengas malas referencias mías? - Sasuke se cruzó de brazos mirándola con fiereza, la estaba devorando con sus bellos ojos ónix

- Como dejarme sin más en un pasillo - respondió Sakura sintiéndose ganadora

-Vale, me queda claro que eres rencorosa - espetó con fastidio

-No es que sea rencorosa, es que tu eres un cretino - respondió a la defensiva

- ¿No? Yo ya me disculpé por ello, en cambio tu no has pronunciado palabra respecto a tu nueva afición por insultarme

-Pues yo no he aceptado ni una disculpa de tu parte y además ¿Cuando te he insultado yo a ti? ¿Ah?

- Cretino es una mala palabra -dijo con tono victimizado

Se quedaron unos minutos sumergidos en un incómodo silencio, el ambiente estaba tenso y ninguno estaba de humor para interrumpir la atmósfera que les rodeaba. De pronto de la nada Sasuke estiró su mano al lado del rostro pecoso de la ojijade y agarró un mechón de sus cabellos rosas. Jugueteó un rato con él, lo peinaba y lo alisaba una y otra vez, para luego levantar la mirada y encontrarse con los ojos verdes de la Haruno, quedandose así un largo segundo, un infinito segundo, Sakura sentía las mejillas arder y captó en el rostro del Uchiha una leve coloración, casi imperceptible, eso quería creer. Sasuke entre abrió los labios para decir algo, eso labios preciosos y jugosos sedientos de besos, Sakura se perdía entre esos frutos prohibidos y sus bellos ojos azabaches que la atrapaban en un espiral de misterio y ternura, Sasuke la traía vuelta loca.

-Sakura - dice al fin - quieres... esto - titubea y repara en lo que estaba a punto de decir, pero al parecer aun analizando sus palabras era incapaz de parar lo que saldría de sus labios -quieres...

-¡Hey! Sakura - un grito peculiarmente familiar irrumpió el momento, era Naruto que gritaba desde la puerta del edificio, comenzando a acercarse a grandes zancadas- ¿Qué haces aquí con él... - cortó la frase cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para reconocer a quien acompañaba a la chica - ¿Teme?

- Qué hay, Dobe - lo saludó con un movimiento de cabeza

Sasuke había cambiado todo su semblante, ya no sostenía el mechón de cabellos rosas entre sus dedos, ya no la miraba con determinación y posesión, su cuerpo permanecía desparramado en la silla, con ambas manos en los bolsillos de la chaqueta de la institución, con las mangas arremangadas. Sakura ya no era el centro de su atención, Sasuke había vuelto a ser el patán de siempre.

- ¿Qué hacen juntos? - preguntó con sobre protección

- Pasar el rato - respondió Sasuke en tono neutro

- ¿Sí? - preguntó con escepticismo el rubio

- ¿Qué? ¿Crees que me fijaría en la mentirosa de tu hermana? - escupió Sasuke sin pensar

Oh, Diablos, dime que fue sin pensar.

Dime que no sabe de los rumores.

Esto era coincidencia.

No.

Sakura estaba hecha un desastre. Sasuke definitivamente había escuchado de los rumores.

Yo no soy una mentirosa...

Naruto lo observó con ira cargada en su mirada, Sakura sentía que lloraría en cualquier minuto, su vista se nubló, ella pestañeó varías veces desviando la mirada, no quería que la viesen llorar, observó a Naruto, tenía los puños apretados marcándose el blanco de sus nudillos, su mandíbula estaba tensa al igual que sus hombros, miraba con odio a Sasuke, y este se veía arrepentido, la observaba con pena en la mirada ¿Acaso le tenía lastima? Estaba acercando su mano a la de ella, quería disculparse.

No necesitaba sus sucias disculpas.

No quería su lastima.

Sakura solo quería que se pudriera.

Su corazón seguía rompiéndose en mil pedazos, sentía las mejillas húmedas, y las manos temblorosas. Vio como Naruto golpeó a Sasuke, eso no la dejaba satisfecha. Sakura se levantó de su silla y un desesperado escape corrió al baño de chicas. Estaba vacío, tampoco era como si se hubiese cerciorado de eso, solamente corrió a encerrarse en un cubículo a terminar de derramar las lágrimas de vergüenza, de rabia, de odio y de un pequeño corazón roto después de un insignificante "romance" unilateral de tres días no consecutivos.

Sakura debía odiarlo, debía odiar todo lo que llevase su nombre, debía odiar cada palabra que le había dicho y cada mirada que le había dedicado, quizás ya ni siquiera escucharía sus disculpas. Antes de que Naruto lo golpeara pudo observar cómo caían unas lágrimas rebeldes por su perfecta mejilla, como esos orbes jades se rompían, acaso ¿Sentía algo por él? En verdad él lo odiaría si fuese así, odiaría que por su estupidez perdiera una oportunidad tan valiosa. Debía aceptar que en tan poco tiempo esa chiquilla logró calarse en sí de una manera tan diferente a las demás, no quería solo acostarse con ella y ya, no quería solo besar su cuello o tocar su cintura, también quería llegar a tocar su mente, saber quién era, ver que la hacía reír, ver qué la hacía llorar... Aún que hasta ahora solo tenía claro que su estupidez la había hecho llorar. Quería saber que más le gustaba de las cosas, que clase de música escuchaba, que libros leía más, que materia prefería, qué quería ser en un futuro... Un futuro, ella no querrá tener un futuro con él después de lo que dijo, no le querrá volver a dirigir la palabra, quizás ahora solo comparta con Ino y Naruto, y él salga de su vida y ¡Ese maldito de Sasori! A ese maldito también le gusta Sakura y Sasuke estaba seguro que no era por nada de lo que ella era realmente, debía protegerla de ese bastardo, debía cuidar de lo que era de él, porque, aunque ella no lo supiese, él tenía claro que ella solo le pertenecía a él.

-No quiero que te acerques más a Sakura- le gritó Naruto empapado de furia

- Sabes qué no te escucharé - ante toda respuesta Naruto le volvió a propinar un certero golpe en el estómago

- ¡Que no te le acerques! ¡Tú no tienes ni puta idea cuanta mierda ha pasado por esos rumores estúpidos! No es una de tus conquistas, Sasuke, es mi hermana y no una zorra más que te llevaras a la cama - lo observó con una verdadera posesión por ella, una posesión que jamás antes Sasuke había vislumbrado antes en sus ojos -y si tú eres mi amigo la dejaras en paz, sino ya puedes ir diciendo adiós a estos diez años de amistad

Sasuke lo observó estupefactado, Naruto no era así con nadie, sabía que había metido la pata hasta el fondo, ni siquiera sabía porque no le había preguntado a Sakura si eran verdad antes de atacarla simplemente con ellos, si le importaba realmente lo que los demás dijesen de ella, si quienes los esparcieron fueron sus amigos alguna vez, pero no, solo fue y lo lanzó sin más, pensando que no causaría un gran impacto, ¡Solo quería alejar a Naruto! Él no quería preguntas respecto a lo que pensaba de su hermana o amenazas como las de ahora, no quería dejar de hablarle a Sakura, ¡Le gustaba! Ya no sacaba nada con negarlo, y no quería perder la amistad de Naruto, el rubio era todo lo que tenía luego de la muerte de sus padres, él e Itachi... La cabeza del Uchiha era un lío...

- No dejaré de hablarle - respondió desafiante esperando el siguiente golpe que le fuese a lanzar -me gusta, Naruto

-Ya, claro, lo pillo. Entiende, Teme, ella es como mi hermana, mi familia y la ante pondré a ti siempre - largo sin cuidado el de ojos color cielo

- Bien, entonces hasta aquí llega nuestra amistad

Naruto lo observó atónito, con pena y rabia contenida en sus ojos, hoy Sasuke no solo rompió el poco sentimiento que Sakura podría albergaba por él, también destruyó la amistad que tenía con Naruto y ese razonamiento rompió también su corazón como si fuese un niñato.

Naruto le dió la espalda, sabía que se arrepentía de sus palabras, de la amenaza que le había lanzado al azabache, pero jamás daría un paso atrás, su deber de protección era más fuerte que cualquier cosa que quisiese, incluso que su amistad. Sasuke lo observó alejarse por donde vino, mientras él se levantaba con dificultad del asfalto gris, vio el puesto vacío que antes ocupaba Sakura, tomo su botella de Coca-Cola casi llena, en realidad fue un idiota.

Anne J. M.

Hola nuevamente.

Creo que estoy apunto de romper un record, ya van tres capítulos en dos días, y son de mínimo ocho mil caracteres, jujujui.

En fin, este capítulo si cambié varias cosas, agregué diálogos nuevos, pero sin cambiar el sentido de la historia. Agradecería de sobremanera si al encontrar un error me avisaseis, así lo corregiría en el momento.

Trataré de subir dos capítulos más hoy, pero no prometo nada.

Hasta la próxima, os quiero.