¡Hola de nuevo!, nuevamente me disculpo por la tardanza. (Aunque ustedes no pueden quejarse mucho ya que los que leen "Conquistando al futuro rey de los piratas están peor, llevo mucho más tiempo sin actualizar :S), pero es que no puedo evitarlo, simplemente me llega más fácilmente la inspiración en Mugiwara Boys y no puedo entender porque. Les explicaré mis razones (aunque tal vez no les interese demasiado), me he estado preparando para un examen que tengo que presentar de matemáticas, y eso verdaderamente me ha tenido liada, y muy estresada, por lo que como es de esperarse mi inspiración decae. No tenía demasiado claro a dónde iba a llegar éste capítulo, ya que no lo había planeado con detalle antes de comenzar a escribir, pero creo que lo maneje bien, y pude darle el curso deseado. En éste capítulo doy fin al arco de Tashigi y el Zoro x Perona. (Seguirán habiendo escenas de ellos, pero como saben ya están saliendo así que sus apariciones seguirán siendo de mera comedia como hasta ahora). Empieza el arco final que es el de Luffy x Hancock, por lo cual por fin podré enfocarme más a su relación amorosa, aunque tampoco saldrán tan, tan, taaaan seguido como esperan, puesto que junto al arco de Luffy y Hancock viene el de la banda, en donde empiezan a hacer trabajos, a hacer, vídeos, sesiones fotográficas, entrevistas, etc, etc y en donde empiezan a ganar popularidad, así que, no se espanten, aun falta un buen tramo antes de que termine con ésta historia.

PD: Por el momento no pude revisar el capítulo, debido a que he estado apurada escribiendo en mis tiempos libres, y porque es demasiado tarde para ponerme a leerlo ahora (tomando en cuenta que me ando durmiendo sentada), así que si tengo faltas ortográficas, o incoherencias en alguna parte, me disculpo de ante mano, lo corregiré en cuanto pueda.

Capítulo 25.

Empezar desde cero.

Zoro había tenido que contener la respiración por unos instantes, su cabeza trabajaba de manera rápida al momento que recordaba su infancia a una velocidad impresionante. A ratos recordaba todas ésas ocasiones en las cuales Tashigi había demostrado interés hacia él, pero nunca lo había notado, ya fuera de manera consciente o inconsciente había ignorado los sentimientos de la muchacha probablemente por no querer lastimarla, pero al final había terminado por herirla aún más. No es que él no considerara atractiva a su amiga, es decir era la hermana gemela de la primera persona a la que quiso de manera romántica, pero aún así Kuina y Tashigi siempre fueron entidades separadas. Aún siendo hermanas eran dos mundos completamente distintos, y para él Tashigi siempre había sido como una hermana.

-Ahora que por fin logre confesarme, quiero que me rechaces.

De todo lo que había dicho la peli azul, eso último se le había quedado grabado en la cabeza y resonaban una y otra vez. Se sentía muy mal por haber estado tratando a la muchacha como una niña a pesar de que ésta era mayor que él, se reclamaba internamente por no darse la oportunidad de verla como mujer, y en lugar de eso siempre la trataba como alguien más dentro de su familia, sabía que le había hecho daño, y sabía también que aunque se disculpara el daño ya estaba hecho y no podía remediarlo. Ahora ella estaba ahí, pidiéndole que la rechazara, porque había comprendido que por mucho tiempo que pasara el no era capaz de corresponder a sus sentimientos.

-¿Qué? - Había preguntado más para sí mismo que para Tashigi.

-Sé que tú no me miras de ésa manera, y sé también que eso jamás cambiara... Hasta ahora siempre estuve manteniendo esperanzas por si alguna vez llegabas a mirarme de otra manera pero con la llegada de ésa chica entendí algo. - Levantó la mirada un tanto nostálgica. - No es que no seas capaz de querer a una mujer tras la perdida de Kuina, sino que no habías encontrado a alguien a quien darle tu cariño. - Las mejillas del peliverde se habían coloreado de un fuerte color rojo al no estar acostumbrado a ése tipo de palabras acarameladas sobre su persona. - Quiero que me rechaces, porque de ésa manera podré rendirme por fin y seguir adelante.

Ah, justo como lo había pensado. Tashigi quería que él le rompiera el corazón una vez más, ella quería que acabara con cualquier mínima esperanza que aún pudiera tener, quería librarse de ésas cadenas que la envolvían y la aprisionaban en un amor no correspondido. Por eso es que le estaba diciendo todas esas cosas, ya que ella no quería que le diera una respuesta que opacara la realidad. Ella quería nada más que la verdad, y aún si eso significaba que tenía que lastimarla, por respeto a su decisión haría lo que pide.

-Lo siento. - Dijo al momento que acariciaba la cabeza de su amiga. - Para mí eres tan solo como una hermana más, yo quiero a Perona... Perdona por no haberlo notado antes.

-No te preocupes... - Respondió Tashigi mientras su cuerpo comenzaba a temblar levemente y se forzaba a sonreír de la mejor manera posible. - Ya lo sabía.

Zoro observaba como el rostro de Tashigi se deformaba en una sonrisa forzada, ella tenía las mejillas sonrosadas y los ojos cerrados, pero aún cuando tenía ésa hermosa y enorme sonrisa curveada en sus labios, por sus mejillas corrían las lágrimas de manera libre, cosa que le oprimió el corazón. Con el dedo pulgar había empezado a limpiar aquél líquido salino del rostro de su amiga, para después darle un beso en la frente y repetir una disculpa, para después marcharse a pasos lentos dejándola sola.

Cuando la peli azul estuvo sola, se había permitido caer al piso sobre sus rodillas a la vez que soltaba aquellos gritos que estuvo soportando en todo momento, volvía a llorar con la misma fuerza de antes, definitivamente sus ojos se hincharían y no podría soportar el dolor de cabeza que se avecinaba, pero sabía que tras aquella tormenta, podría volver a levantarse y decirle adiós a Zoro. Entonces se recuperaría poco a poco hasta superarlo y después pensaría con todo lujo de detalle sobre lo que le había dicho Smoker.


Luffy estaba contento, había estado toda la tarde cantando en el karaoke junto a Hancock, en el tiempo que estuvieron ahí se habían visto rodeados de gente. Era la primera vez que llevaba a la chica a un Karaoke por lo cual estaba sorprendido al escucharla cantar, ella tenía una hermosa y suave voz. Al final habían tenido que marcharse puesto que Hancock se sentía sofocada al estar repleta de personas, cosa que a él ya no le molestaba, estaba acostumbrado, pero aún así había accedido porque seguía sin gustarle la manera en la que veían a la muchacha. Ésa había sido la razón desde un principio por la que le dio la chaqueta de su hermano, pero ni siquiera por eso la habían dejado tranquila. Él no se había dado cuenta de que la chica no había sido la única a la que observaban, pero Hancock si se había dado cuenta de la manera en la que varias mujeres veían a Luffy, cosa que le había disgustado y había sido la principal razón por la que se había querido ir.

-Cantas bien. - Había alagado el menor.

-No... No es cierto... No tengo comparación contigo.

-¿Yo? - Había preguntado de manera curiosa.

-Por supuesto, cantas mucho mejor que yo.

-¿Eso crees? - Preguntó al momento que sonreía de manera dulce para después mirar hacia el cielo, sin darse cuenta se había hecho tarde y el sol se estaba empezando a ocultar.

Mirando a Hancock pudo ver nuevamente el efecto de la luz que había observado aquella ocasión en la habitación de la muchacha cuando le tomó una fotografía sin pensar. Aquellos rayos de luz la alumbraban de lleno haciéndola deslumbrar ante su mirada. Si tuviera que describirla, utilizaría la palabra que había escuchado salir de la boca de uno de los tantos admiradores de su acompañante; Un ángel, Hancock parecía un ángel. Él deseaba con todas sus fuerzas deshacerse de ésa peluca que llevaba la muchacha cada que salían, no es que no le sentara bien, después de todo ella se veía bien con cualquier cosa que usara, pero prefería mil veces su cabello al natural, con ése puro color negro. La única razón por la que dejaba a la chica disfrazarse, es porque algo en su interior le decía que si no la dejaba hacerlo, él ya no podría verla, y eso lo aterraba demasiado.

Su estomago no había tardado en gruñir debido al hambre, por lo cual había levantado la mirada hacia los ojos azules de la muchacha para realizarle una pregunta muda, a lo que ella asintió con la cabeza indicándole que aún tenía tiempo. Por tanto la había llevado al Baratie, hasta ahora nunca la había llevado al restaurante de la familia de Sanji porque Hancock no quería estar en lugares donde hubieran conocidos del menor, pero a éste debido al hambre se le había olvidado por completo, y había tomado rumbo a su lugar favorito para comer.

Ya en el Baratie los había atendido un mesero cualquiera, por lo cual lo más probable es que su rubio amigo se encontrara dentro de la cocina haciendo lo que los chefs se supone que debían de hacer. Restándole importancia por el momento había ordenado un montón de comida, entre pastas, y diferentes tipos de carne o platillos seleccionados al azar. Hancock solo había pedido una ensalada para comenzar a lo cual el menor le había reprochado con la mirada.

Siempre pasaba así, cada que él veía su manera de comer, él le reclamaba por no alimentarse adecuadamente. Aunque la verdad es que ella no comía demasiado, tenía un estómago pequeño que no estaba acostumbrado a la comida contundente. Ella siempre había comido de los mejores ingredientes, de ésos anormalmente caros y extravagantes por lo cual no quería arriesgarse a comer algo que terminaría por ocasionarle mal de estómago al no estar acostumbrada, por tanto solo comía de manera selectiva frutas y verduras no queriéndose arriesgar a la comida condimentada. Luffy sin embargo en ésa ocasión se encontraba mucho más exigente en que probara algún platillo del menú debido a que era su restaurante favorito, por lo cual había terminado aceptando y había pedido un plato de espagueti con albóndigas.

Debía de admitir que ése restaurante era de lo más extraño, había una enorme variedad de comida y no se limitaban a un solo tipo. Había desde comida típica japonesa, a comida china, hindú, italiana y mexicana, pero la que predominaba ante todo era la comida francesa. Había quedado impresionada cuando había probado la pasta, puesto que la salsa que habían utilizado era simple y sencillamente exquisita, las especias, la cantidad de sal, el método de cocción, con su fino paladar había podido saborear un pedazo de cielo, por lo cual más confiada se había animado a pedir un platillo contundente, y sin darse cuenta había terminado por comer todo superando el límite de su estómago y quedando completamente satisfecha.

-Genial, Nunca te había visto comer tanto. - Había alagado el menor mientras seguía aspirando su comida como si nada.

Las mejillas de Hancock se habían sonrosado al darse cuenta de la cantidad de comida que había ingerido, después de todo le habían enseñado que una señorita no debía de dejarse ver comiendo de aquella manera. Apenada había querido disculparse con Luffy por su supuesta falta de modales, pero al verlo seguir ingiriendo su comida como si fuera un barril sin fondo su vergüenza se había desvanecido por completo y no había podido evitar comenzar a reír divertida. La gente a su alrededor observaba sorprendida como una belleza estaba en un restaurante familiar, sentada con la espalda perfectamente recta, agarrando los cubiertos, partiendo la pasta y la carne con suma elegancia, al lado de un muchacho que era todo lo contrario, de un muchacho que se atragantaba, y comía de manera inhumana, sin ningún tipo de modales, manchando su rostro. Sin duda alguna era una pareja muy contraria. La suave risa de la rubia había llenado el restaurante llegando a cada rincón dentro del restaurante, sonando como una hermosa melodía.

Ante tanta belleza algunos hombres engreídos habían querido ir a ligarla. Querían deshacerse de ése chico el cual según ellos, estaba molestando a la extranjera. Alrededor de tres hombres se habían levantado y se habían dirigido hacia la mesa en donde estaba aquella preciosidad y habían comenzado a lanzarle un montón de piropos indecentes que no hacían más que asquearla; Al mismo tiempo habían comenzado a criticar al pequeño monito, y querían intimidarlo para que se alejara de la chica.

-Oye mocoso, ¿Por qué estás molestando a ésta señorita?, ¿Por qué mejor no regresas con tu mamita a que te prepare ella comida?, un niño no debería de estar por ahí solo.

-¿Eh? - Preguntaba Luffy incrédulo. - ¿De qué estás hablando?, ¡Tengo 17! - Había gritado irritado.

Los tres individuos habían volteado a ver al morocho impresionados, y es que éste era demasiado infantil para la edad que supuestamente tenía. Era cierto que sus rasgos no eran los de un niño, pero aún así eran demasiado redondeados y dulces, cosa que lo hacía lucir menor. Le habían calculado alrededor de unos 14 o 15 años, la edad de un adolescente puberto, y pensaban que aquella preciosidad extranjera la estaba haciendo de niñera, por lo cuál habían querido "ayudarla" un poco.

-Bueno como sea, márchate mocoso.

Si había algo que fastidiaba a Luffy es que lo llamaran precisamente de ésa manera. Desde que tenía memoria todas las personas a su alrededor solían utilizar ciertos tipos de adjetivos para describirlo, tales como "niño", "adorable", entre muchos otros, entre los cuales estaba "mocoso" que era uno de los que entraban en su lista negra. Luffy le permitía a sus hermanos llamarle como quisieran, no le importaba que lo trataran como un niño eterno, o que tuvieran complejo de mamitis con él, pero eso era solamente porque a ellos los quería demasiado, con sus amigos era de la misma manera, no le molestaba que sus amigos lo consideraran adorable o quisieran pasarse el tiempo abrazándole, porque sabía que ellos no lo decían con malas intensiones y en ningún momento lo querían hacer lucir menos. Pero de ahí, a que unos completos desconocidos quisieran hacerlo sentir menos hombre, había una completa diferencia, y por su orgullo de ninguna manera lo permitiría.

-¿Qué dijiste? - Preguntó haciendo sonar su voz en un tono mucho más serio el cual no solía utilizar a menos que lo hicieran enojar. - Repítelo.

Aquél hombre había volteado con una sonrisa socarrona queriendo repetir lo que le había dicho pero se había detenido al instante al observar el rostro del menor. La mirada de éste se había afilado en tan solo un instante y sus labios se habían curveado hacia abajo dándole una expresión de completa seriedad. En tan solo un instante se había transformado en una persona completamente seria e inclusive ahora ya parecía mucho más un chico de su edad, de la que él había creído en un principio. Por alguna razón un escalofrío había corrido por su espalda sintiendo la peligrosa aura que éste había comenzado a desprender de su cuerpo.

-Ustedes, déjenla tranquila. - Había exigido Luffy al ver que seguían molestando a Hancock.

La oji azul estaba sorprendida, nuevamente veía al chico de aquella manera. Como ya se había mencionado Hancock era totalmente capaz de defenderse por si sola de un montón de pervertidos que querían acercarse a cortejarla, y siin embargo ahí se encontraba ella, sin hacer nada para evitarlo. Tal vez lo hacía porque quería ver aquella parte dentro de la personalidad de Luffy, aquella parte seria en la cual se convertía en una persona sobre protectora que ayudaba a sus amigos por sobre todo lo demás.

-¿Por qué me miras así? - Había preguntado el individuo tragando saliva nervioso al momento que se disponía a golpearlo.

Luffy se había levantado a una velocidad impresionante evitando el golpe y al instante se había colocado tras su agresor tomando su pecho para después aplicarle una llave y tirarlo de lleno al piso. Ante aquello los otros dos hombres habían intentado atacarlo, uno de ellos traía un bate de béisbol entre manos y con eso había querido golpearlo pero él lo había esquivado saltando con una marometa quedando posicionado atrás de ambos. En el proceso una mesa se había visto víctima de la batalla y se había partido a la mitad gracias a la fuerza de aquél gorila con el bate.

-No deberíamos pelear aquí. - Se apresuró a decir Luffy. - Sanji me matará si destrozo su restaurante, vamos afuera.

Contrario a lo que el menor decía, seguían atacándolo y él simplemente se dedicaba a esquivar. El tercer hombre ya se había levantado y seguía intentando atinarle un golpe pero para Luffy pelear contra ellos no se trataba más que un juego sencillo. Las personas habían comenzado a gritar mientras que el monito seguía esquivando no queriendo pelear a sabiendas de que si lo hacía terminaría ocasionando mucho más desastre, por tanto de vez en cuando recibía los golpes de sus contrincantes deteniéndolos con la palma de su mano para amortiguar el golpe y así no romperían otra mesa.

Nuevamente habían intentado golpear su nuca con el bate de béisbol pero el menor se había volteado deteniendo el objeto con la mano para después aplicar presión rompiéndolo por la mitad en el proceso. Después se había inclinado hacia su izquierda manteniendo su equilibrio en un solo pie mientras que estiraba su pierna derecha en un split perfecto atinándole un golpe en la mandíbula al gorila. Tras noquear al primero el otro había juntado ambas manos en un puño intentando golpear a Luffy aprovechando la posición en la que éste se encontraba pero en lugar de eso, éste se había dejado caer en el piso para después rodar y enredar sus piernas contra las de su contrincante para hacerlo caer.

El mayor había caído de lleno contra el piso y se había golpeado en la cabeza, pero antes de que pudiera siquiera comenzar a retorcerse Luffy ya se había posicionado encima de éste y había soltado un golpe con todas sus fuerzas hacia su contrincante deteniéndose a tan solo unos centímetros de su rostro.

-¡Qué está pasando aquí! - Se había escuchado a dos personas gritando al unísono al momento que salían de la cocina.

Sanji había estado dentro de la cocina supervisando a los empleados hasta que se empezó a escuchar un enorme jaleo afuera, por lo cual había salido apresurado al mismo tiempo que Zeff quien estaba dispuesto a golpear a quien quiera que estuviera intentando arruinar su restaurante. Pero lo que el cejas de espiral jamás se hubiera esperado era ver a su amigo encima de otro cliente amenazándolo con golpearlo solo para detenerse segundos antes.

-¡Luffy! - Había gritado sorprendido.

Al instante Zeff había pateado a Luffy en el estómago y éste tan solo había comenzado a quejarse de dolor mientras rodaba en el piso sin ninguna intensión de responderle al mayor.

-¡Mocoso!, ¿Acaso quieres destruir mi restaurante? - Había preguntado Zeff golpeando al menor con el enorme sombrero de chef que siempre llevaba en la cabeza.

-No es mi culpa. - Decía el menor inflando las mejillas a manera de reproche.

-¡Cierto, cierto! - Empezaron a apoyar los clientes. - Fueron esos dos quienes empezaron la pelea, él solo estaba defendiendo a la señorita.

-¿Señorita? - Preguntó Sanji y al instante comenzó a ver entre los clientes encontrándose con aquella preciosidad que se había estado fugando con su amigo desde hace ya algún tiempo. Por supuesto que él estaba demasiado celoso de que Luffy saliera con la mujer más hermosa de todas. Él era de los pocos que sabían de la verdadera identidad de la chica puesto que Luffy había admitido conocerla tiempo atrás. -Bo... Boa.. Ha... Haa... Han... - Había intentado gritar maravillado pero la muchacha al verse descubierta se había apresurado a cubrir la boca del rubio.

Ante la repentina cercanía de la mujer, los ojos del rubio se habían transformado en dos enormes corazones y su nariz amenazaba por comenzar a sangrar en cualquier momento. Hancock había colocado su dedo índice en sus labios indicándole al cocinero que guardara el secreto a lo cual éste solo asentía con la cabeza totalmente embelesado.

Mientras que Zeff había comenzado a patear a los agresores corriéndolos de su restaurante la atención de Luffy se había clavado en su rubio amigo quien no se despegaba de Hancock, cosa que sin saber muy bien porque le ocasionaba una sensación de pesar y molestia en el pecho. Era muy común ver al cejas de espiral coquetear con cuanta belleza se topara por su mirada, y a Luffy generalmente le daba completamente igual, nunca antes se había tomado siquiera la molestia de prestar atención, puesto que tenía mucho mejores cosas que hacer, como comer por ejemplo. Pero ahora no podía mirar hacia ningún otro lado, y el hecho de ver que ambos estaban tan cerca el uno del otro, y el que Sanji estuviera coqueteándole ocasionó que se pusiera de mal humor.

-¿Qué estás haciendo, Sanji? - Había preguntado al momento que se abalanzaba hacia el rubio, colgándose de la espalda de éste. - Infeliz. - Decía mientras se aferraba al cuello del rubio ahorcándolo.

-Luffy... ¡Luffy! - Gritaba fastidiado el cocinero intentando quitarse a su amigo de encima.

-¡No la molestes! - Decía entrando en su estado de niño caprichoso, el cual había adquirido gracias a sus hermanos que lo consentían en todo.

Hancock por su parte había dado unos cuantos pasos hacia atrás en lo que observaba la escena, y sin poder evitarlo sus mejillas se habían comenzado a colorear de un adorable color rosado, sus ojos habían adquirido aquél característico brillo de chica enamorada, a la vez que su cuerpo temblaba levemente debido a la emoción. Tras soltar un leve grito se había volteado avergonzada al momento que se acuclillaba para después morder la uña de su dedo gordo y comenzar a murmurar.

-Luffy está molesto porque su amigo me estaba coqueteando... ¿Será esto lo que llaman?, ¿Celos? - Preguntaba completamente maravillada para después poner ambas manos en sus mejillas soltando otro grito maravillada.

De pronto Hancock recordó a aquella muchacha peli naranja y de pronto se sintió con una enorme ventaja. Hasta el momento se había sentado totalmente frustrada puesto que ésa chica conocía a Luffy desde tiempo atrás y sin embargo ella solo había conocido al menor de casualidad, gracias a que su extraño primo la había obligado a asistir a ver a una banda desconocida, de la cual no hubiera imaginado que terminaría enamorándose del vocalista. Desde hace un tiempo su mente se encontraba bastante activa y se imaginaba una vida completa al lado del menor, sus sueños resultaban bastante infantiles porque ella a la edad que tenía nunca se había enamorado de nadie debido a los traumas que había sufrido.

-¡Duele, duele, Luffy! - Seguía gritando el rubio corriendo de un lado para otro intentando alejar al menor quien se encontraba mordiendo su cabeza como si fuera un animal salvaje.

-¡Mocosos, dejen de perturbar la paz en mi restaurante! - Había estallado Zeff golpeando a ambos individuos para aplacarlos.

Cuando el ambiente se hubo calmado, Luffy y Hancock volvieron a tomar asientos ésta vez acompañados del rubio cejas de espiral quien se encontraba posicionado enfrente de la oji azul, recargando su barbilla en sus manos y mirando maravillado a la hermosa mujer. Tenía un aire de enamorado que se notaba a kilómetros, y la pobre chica no podía tomar su jugo de manzana a gusto, por sentirse vigilada, cosa que sin saber porque seguía fastidiando a Luffy.

De cualquier manera lo dejaba pasar solo por el hecho de ser Sanji, e intentando que éste dejara respirar a la chica, había sacado algún tema de conversación de los tantos que poseían. De hecho seguía preocupado por su amigo Zoro, ya que él al ser tan inocente seguía sin entender lo que había hecho éste para molestar de tal manera a Tashigi.

Al recordar ése detalle, no pudo evitar sacar su celular para comprobar la hora. Afortunadamente Ace no había empezado a llenarlo de mensajes de padre preocupado, debido a que sus hermanos pensaban que estaba en la sesión de fotos. Eran alrededor de las 5:40, más tarde de lo que pensaba, y es que cuando estaba al lado de Hancock sentía que el tiempo pasaba demasiado aprisa. Mirando a su lado había visto como Sanji hacía un esfuerzo sobre humano por sacar un tema de conversación interesante para la chica, por lo cual había decidido que podría hacer una llamada sin problema.

Levantándose había salido del restaurante por unos instantes mientras la oji azul lo seguía con la mirada y lo observaba a través del cristal mientras el rubio seguía hablándole al aire. Después había buscado entre sus contactos el número del peliverde y se apresuró a marcar. La línea del otro lado comenzó a sonar y justo cuando pensó que éste no iba a contestar, pudo escuchar la voz de Zoro.

-¿Zoro? - Preguntó dubitativo al notar la voz de su amigo extraña. - ¿Qué sucedió?, ¿Encontraste a Tashigi?

-Sí. - Contestó de manera directa como siempre.

-¿Paso algo?

-…

-¿Zoro?

Desde el otro lado de la línea Zoro se rascaba la nuca entre frustrado y aliviado, y es que desde que tenía memoria no podía ocultarle nada a su amigo, ya que éste siempre se daba cuenta de cualquier mínimo cambio en su actitud.

-Luffy... Lastimé a Tashigi.

-¿Eh?, ¿Qué sucedió? - Preguntó alarmado.

-Supongo que ahora lo estará.

-¿En dónde estás?, Iré ahora mismo.

-¿Qué?, No es necesario...

-Iré. - Interrumpió.

El peliverde suspiró resignado y le dejó a su amigo saber sobre su posición. Luffy había colgado tras ordenarle que no se moviera de ahí por ningún motivo, y después había entrado de nuevo al restaurante, interrumpiendo al cejas de espiral para después decirle a Hancock que tenía que hacer algo, por lo cual darían su salida terminada por el momento. La chica entendiendo que algo había sucedido no recriminó nada, y solamente se levantó despidiéndose de Sanji quien lloraba a mares por no haber podido pasar demasiado tiempo con ella.

Luffy acompañó a Hancock a su casa, ya que no sería descortés con ella, además de que sabía que a Zoro no le molestaría esperar un poco. A decir verdad él también quería hablar con Tashigi puesto que ella era su amiga también, pero por el momento escucharía primero lo que el peliverde quisiera decir en su defensa. Él no era de ponerse del lado de nadie, escuchaba ambas partes primero y después decidía cual de los dos había actuado de manera errónea, pero aún así generalmente no se ponía de ningún lado.

No habían tardado demasiado en llegar al parque que estaba por la casa de la muchacha en donde se habían detenido para que ésta pudiera volver a cambiarse, poniéndose un abrigo largo con capucha para tapar su rostro y seguir caminando hacia su casa deteniéndose una calle antes para despedirse del menor, quien le había regalado una sonrisa y se había comenzado a despedir con la mano de manera energética. Ella, embelesada por verlo se había movido sin pensar y le había plantado un beso en la frente al chico quien se había sonrojado levemente y había parpadeado perplejo por unos segundos, para después volver a reír como siempre.

-¡Nos vemos! - Había dicho dándose la vuelta echándose a correr.

Hancock se había quedado de pie mirando al menor hasta que éste desapareció, y después llevo su dedo índice y medio a sus labios sintiendo un leve cosquilleo debido a aquella inocente muestra de afecto, después fue hacia su casa tarareando una melodía por lo bajo.

Luffy no había tardado nada en llegar a la posición de Zoro quien estaba en el parque sin camisa haciendo lagartijas sosteniéndose solo dos dedos, mientras que el otro brazo lo tenía tras su espalda. El monito no se había extrañado al verlo de ésa manera, y tan solo se había sentado frente a él cruzándose de piernas mientras lo miraba fijamente, esperando a que éste comenzara a hablar. Zoro por su parte ya lo había visto y había fruncido el ceño levemente, después se había levantado estirando los brazos mientras que tronaba sus huesos intentando destensarse un poco, ante la atenta mirada de su amigo quien seguía sentado.

-Te dije que no era necesario que vinieras. - Alegó en tono de reproche.

-No importa, yo quería hacerlo.

Así era Luffy, era el tipo de chico que no podía dejar a las personas solas, por más mínimo problema que surgiera el corría a toda prisa y te extendía una mano bondadosa invitándote a desquitar todas tus frustraciones, y a diferencia del 85% del tiempo en el cual se encontraba distraído por su déficit de atención, él te escuchaba de principio a fin, te obligaba a no dejar las emociones encerradas y al final te sonreía como solo él sabía hacer, y hacía que tus preocupaciones se vieran reducidas en gran medida; Siendo él, un apoyo emocional para los demás en todo momento.

-No me di cuenta de lo que sentía Tashigi, por seguir pensando tanto en Kuina...

Comenzó a relatar mientras Luffy cerraba los ojos satisfecho, y es que muchos de los problemas de Zoro tenían que ver siempre con Kuina. Él no la había conocido, pero sabía que para haber logrado embobar de ésa manera a su amigo, debía de haber sido una persona maravillosa. Con más calma se había levantado lentamente, y ambos chicos habían ido a sentarse a una de las bancas cercanas mientras el peliverde comenzaba a relatar sucesos de su infancia que habían terminado por hacer estallar a la peli azul.


Mientras tanto Tashigi había estado rondando por la calle sin rumbo fijo, aún no quería regresar a casa por temor a toparse con alguno de sus dos vecinos. A Zoro no quería verlo por una temporada, aunque sabía que eso era imposible, puesto que ambos estudiaban kendo en el mismo lugar, es decir... Después de todo era el dojo de su padre, así que quisiera o no tenía que verlo. Y a Luffy no quería verlo porque sabía que era un niño curioso, y en ése momento no tenía fuerza para volver a relatar su tortuosa historia de amor no correspondido.

Ella sabía desde hace mucho que su amigo no la correspondía, sabía desde hace mucho que para él era como su hermana pequeña, y aún así se había negado a aceptar la verdad, pensando que en algún momento él se daría cuenta de que siempre estuvo a su lado y entonces estarían juntos, pero fue por ésa misma terquedad y miedo a perder su amistad, que había permitido que Perona tomara ventaja. Tashigi sabía que no tenía razones para guardarle rencor a Perona, ya que ella había logrado traerle aquella sonrisa a Zoro que hace tanto tiempo no apreciaba, y a decir verdad le estaba muy agradecida por eso, pero sabía que... Por lo menos por el momento, no podría terminar de aceptar a la pelirrosa hasta que superara por completo a su amigo.

Ése día había estado nadando en un mar de emociones, lo cual era bastante lógico tras reprimir sus emociones por tanto tiempo. Sus ojos estaban hinchados, y la cabeza le dolía demasiado, pero a pesar de que se sentía destrozada, de que el cuerpo le pesaba, de que sentía miles de punzadas atravesando su corazón, de que se encontraba deprimida y sabía que el duraría por una buena temporada, a pesar de todo eso, ella se sentía más alivianada, sentía que por primera vez en muchos años se había liberado, que se había quitado un enorme peso de encima, y tal como había planeado en un principio, sentía que a partir de ése momento podría empezar desde cero.

A lo lejos había podido distinguir una cabellera blanca que había reconocido de inmediato. Después de todo ver a un hombre alto, fornido y albino no era algo que te encontrabas en cualquier parte. Smoker estaba parado, tenía uno de sus puros en la boca, y las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, la miraba con ésa expresión seria y severa que llevaba siempre, y tan solo la observaba como si él pudiera ver dentro de su corazón.

Ella aún no planeaba verlo, ya que habían sucedido demasiadas cosas y ni siquiera se le había cruzado por la cabeza pensar en lo que éste le había dicho respecto a sus sentimientos debido a toda la situación con Roronoa, pero aún así ella no se había desviado, simplemente había continuado caminando hacia el albino; En cuanto más se acercaba, sus ojos comenzaban a acuarse por milésima vez en el día, y sin saber en qué momento había comenzado a correr abalanzándose a los brazos del mayor quien la había recibido sin problemas.

-Smoker-san, ¡Me rechazó! - Gimoteaba - Sabía que lo haría pero... Una parte de mí quería que me aceptara.

Tashigi había pegado su rostro en el pecho de Smoker mientras seguía llorando fuertemente y se aferraba a su ropa como si su vida dependiera de eso. Después de todo Smoker había sido su soporte todo ése tiempo, ir corriendo a sus brazos llorando era algo a lo cual había terminado por acostumbrarse, y si bien en ésa ocasión no lo había hecho, era solo porque no quería ser egoísta, quería dejar de agobiar al mayor con sus problemas, y lo había considerado una ofensa después de enterarse de que él la quería, pero al verlo ahí, parado frente a ella, no había podido evitar volver a aferrarse a su soporte y desahogarse. Así que... Aún cuando fuera injusto por Smoker, por ésa ocasión sería egoísta y dejaría que él la mimara un poco.

Continuara...

Agradecimientos:

spidercerdoyharrypopotter: ¡Me alegra que te guste!, creo que entiendo porque te va gustando más conforme lees, y es que creo que la historia tuvo un inicio bastante lento, pero conforme más avanzaba, más ideas me iban surgiendo, y bueno hasta ahora estoy muy conforme con como me va quedando, y es lindo saber que lo aprecias. Yo tampoco sé en que momento el LuHan y el ZoRona se volvieron en mis parejas favoritas, ¡Pero son muy divertidas!, y por eso terminé por adorarlas.

StArLoRdMac2:¿Lloraste?, yeeeeeeeeeei, ¡Logré hacer llorar a alguien!, siempre es bueno saber si por lo menos le saqué una lágrima a alguien, puesto que yo generalmente cuando estoy escribiendo ése tipo de escenas, estoy llorando mientras escribo. (A veces tengo que hacer una pausa para secar mis lágrimas y continuar escribiendo), así que es muy agradable saber que puedo transmitirle mis sentimientos a otra persona. Mi personaje favorito de One Piece es Luffy, también Zoro y Law, y los hermanos, y Sanji... Bueno, me gustan todos, pocos son los personajes de One Piece que no me agradan. Lo de Luffy lo puse como el soporte, porque como he mencionado antes, para mí Luffy es como un sol, un hermoso sol que purifica todo a su alrededor y te hace sentir a gusto, no por nada Zoro y todos los demás le tienen tanto afecto.

nathaly-ab : Yo también sufrí demasiado escribiéndolo, y es que a pesar de que adoro los dramas, al momento de tener que hacerle daño a un personaje sufro horriblemente, (Soy medio masoquista).

pbgg:¡Qué bueno que te haya gustado!, la verdad no sabría decirte si soy taaan realista, pero debo de decir que estuve investigando mucho sobre la enfermedad de Kuina, y debo de decir que siento que pude haber hecho más, pero ya no quería meterme demasiado en cosas técnicas debido a lo largo que quedó el capítulo, pero al final supongo que quedó aceptable.

MugiwaraNoAndrea: Yeeeei, volví a cumplir mi objetivo de transmitirle mis emociones a los demás, jeje, como dije adoro los dramas aunque me hacen sufrir (sí, soy un poco masoquista), la verdad no sé si se me da muy bien ése género. Pero en su mayoría mis historias son comedias románticas, y siempre agrego una buena dosis de drama y triángulos amorosos (simplemente los adoro). A mí también me encanta la parte en la que Luffy va a animar a Zoro, ¡Luffy es amor!, ¡Luffy es vida!, y seguiré tu consejo, no acortaré mis ideas, aún cuando me quede largo el fic. (Tal vez, si mi inspiración está de mi lado empiece a hacer unos cuantos especiales).

Tomo-chan02: Sí, te di tu especial super largo número dos, los primeros fueron los del festival musical y aquí vamos de nuevo, jajaja. Ahora veremos que tan largo me queda cuando llegue a la infancia de Hancock o la de Luffy. En fin, ¿Qué te pareció?, éste capítulo ya estuvo mucho más tranquilo, siento que por fin los deje respirar tranquilos por unos instantes, al agregar las escenas románticas LuHan (que de ahora en adelante me enfocaré más), claro.. Y en el progreso de la banda. (Tengo que pensar en muuuuchas cosas, porque aún no son conocidos, ya sabes.. Apenas empiezan y apenas están preparando el lanzamiento de su primer sencillo así que... seee, voy a paso tortuga).