Universe of watercolors.
VII
Ilusiones destruidas.
Maldito Uchiha.
Decir que era un arrogante, petulante, ególatra era poco.
Sakura se recriminaba mentalmente su estupidez, Porqué tenía que ser tan ingenua, Sasuke jamás se fijaría en ella, ni siquiera entendía bien por qué le prestaba tanta atención, ¡Solo era un enamoramiento de adolescente! Era culpa de las hormonas, no era real lo que sentía. Sasuke jamás iba a ser amable con ella, y si lo fue por un momento solo era una mentira, él no era así, ni siquiera se esforzaba por ser su amigo, era hermético, antipático, un misántropo empedernido.
Sakura salió del edificio antes que su castigo terminara, no estaba de humor para soportar un castigo del señor Sarutobi y por ultimo mañana vería como zafarse del lío en el que se metería. Llegó hasta la calle principal absorta en sus pensamientos y con los audífonos calados en los oídos, escuchando a todo volumen Prófugos de Gustavo Cerati. El viento soplaba fuerte, los aires de invierno se hacían presente con fiereza, haciendo que las tercianas y el malestar de la pelirrosa se intensificaran, caló sus manos en los bolsillos del suéter y escondió su rostro entre su bufanda rosa.
Nota mental: Mañana debía traer un gorro.
La Haruno estaba a punto de cruzar la calle para ir al supermercado, dentro había una farmacia y en ella el paracetamol que su cuerpo le pedía a gritos, pero antes de siquiera poner un pie en la acera una mano se aferró de su muñeca y con un firme agarre la detuvo. Volteó instintivamente a ver quién era.
—¿Sasori?
— ¿Qué tal?— apuntó el semáforo en rojo —Ibas distraída al parecer
— Oh, sí, bueno, gracias— sonrió con timidez
— Estas pálida ¿Te sientes mal?— preguntó con cautela, como queriendo tantear el terreno, cosa rara, su pregunta es completamente normal
— Eh, algo así, estuve todo el día en enfermería
—Eso explica todo— dijo él al aire
—¿Explica qué?
—Te busqué todo el día
—¿Enserio, por qué? — preguntó sorprendida la ojijade
— Bueno, quería verte— desvió la mirada con un pequeño sonrojo, cosa que resonó en la cabeza de Sakura
Después de que Sakura le explicara que iba en dirección a la farmacia a comprar paracetamol, él se ofreció a acompañarla, Sakura no se negó, Sasori era muy lindo, atento y educado con ella, la ojijade lamentaba que no fuese él quien le gustase, además siempre aparecía en buen momento.
Ese era un buen momento.
Después de comprar la medicina, Sakura se tomó dos tabletas en la farmacia, con la esperanza de que fuese suficiente para calmar la fiebre, las tercianas y el insoportable dolor de cabeza que había vuelto a aparecer después de su "amena" charla con Sasuke. Sasori la observaba con detalle, como queriendo buscar algo en el pecoso rostro, o grabar algo en su cabeza, su mirada escrutadora y profunda estaba empezando a colar en los nervios de la ojijade.
Salieron de walmart hacia la casa de la pelirrosa, no hubo que decir nada, ella sabía de antemano que Sasori no la dejaría sola.
— Sakura— llamó el pelirrojo al llegar a una plaza —necesito hablar contigo
— ¿Qué sucede Sasori?
— Esto, tú sabes que me gustas— Sakura sintió los colores en sus mofletes, no podía responder, solo asintió —bien, bueno, la cuestión es que quería saber si tenía alguna oportunidad contigo, ya sabes, para no estar haciendo el tonto
Sakura no sabía que decirle, Sasori no le gustaba, ni un poquito, pero vaya que deseaba que fuese así, Sasori era todo lo que siempre quiso.
— ¡HEY! ¡Haruno!— un estremecedor grito evitó que la ojijade respondiese ante la duda de Sasori, era Sasuke Uchiha que estaba a unos metros de ambos—¿A dónde mierda te habías metido?— agregó ya cuando estaba más cerca, Sasori se removió incomodo y el semblante del Azabache cambio cuando se posó en el acompañante de la pelirrosa
¿Sasuke la estaba buscando? ¿Se había preocupado por ella? ¿En verdad estaba cambiando? ¿De verdad quería ser su amigo? La cabecita rosada se llenó de preguntas sin respuestas inmediatas, una leve sonrisa se asomo en sus comisuras al pensar que Sasuke de verdad se preocupaba por ella, su corazón dio un vuelco abrupto y sus mejillas se enrojecieron aún más de lo que ya estaban. Sasori, quien la observaba detalladamente, notó todas y cada una de las reacciones de la ojijade, se sentía derrotado, ¿Por qué? Sasuke era un idiota que seguramente no se había percatado de lo que ella sentía, jamás una suposición había estado tan cerca de la verdad como la del ojimiel.
Sasori agarró a Sakura de la mano, su palma grande y tosca cubrió la pequeña mano fría de la ojijade, esta lo miró con curiosidad, Sasori solo tenía ojos para ella, el brillo de decisión y vergüenza destacaba en sus irises mieles que no paraban de detallarla. Sasori musitó un disculpa, luego se acercó a Sakura olvidando todo por un momento, dejando atrás la cordura.
¡Santa mierda!, exclamó Sakura en su cabeza.
Los labios carnosos y suaves del pelirrojo se posaron en los finos y helados labios de la pelirrosa abruptamente, moviendo su boca buscando respuesta de la de ella, pero Sakura solo se limito a estar ahí, quieta, atónita, con los ojos abiertos de par en par y estupefacta, no sentía nada, el beso solo provocó incomodidad en ella, quería apartarlo, le gritaba a su cerebro buscando que reaccionara y ordenara a su cuerpo a hacer algo, a empujarlo, a golpearlo o incluso gritar si era necesario, pero nada, su mente se había quedado estancada en la imagen de Sasuke llamándola a unos metros.
Sasori se separó de Sakura cuando entendió que esta no le respondería de ninguna manera, no dijo nada, solo la observó impasible, pero con un leve sonrojo en sus mejillas. Como por inercia, instinto, Sakura se volteó hacia la dirección en donde estaba Sasuke, él los observaba con una mueca inmutable, pero en sus ojos se podía vislumbrar la ira, ¿Ira?, Sakura quiso pensar que era por celos, pero no había tal cosa.
¿O si?
— Veo que estas ocupada— escupió con tono áspero
— Hey, no es lo que crees
—¿Ah no? En todo caso no es que me interese
— Sasuke
Hizo caso omiso al llamado de la Haruno, giró sobre sus talones y emprendió marcha, no sin antes enseñar su dedo corazón a Sasori, el cual miraba al azabache con una expresión de fastidio y arrogancia.
— ¿Por qué hiciste eso?— le reclamó Sakura en un chillido, evidentemente enojada
— Me gustas— repitió sin vacilar—mucho— agregó luego
— Eso no te da la potestad de besarme— chilló nuevamente algo exasperada —sabes qué, me largo
— Te acompaño
— No— respondió secamente — no quiero tu compañía, puedo ir sola a casa
Sakura se voleó crispada, jamás en su vida había estado tan furiosa, por el bien de Sasori rogaba que no la siguiera, él no lo hizo, tampoco se disculpó.
El ojimiel se quedó en su sitio, Sakura no volteó a verlo, estaba furiosa con él, y no por que el beso le hubiese desagradado del todo, sino, más bien porque Sasuke los había visto y mal entendió todo. El azabache no le dio tiempo de explicar nada, no le dejó siquiera hablar, y ahora estaría con la maldita idea de que Sasori y ella tenían algo, Sakura odiaba los malos entendidos. Esperaba, también, que Sasuke no fuera un bocazas, que Naruto se enterara era lo último que necesitaba, la idea la colapsó en tan solo pensarla, ¿Qué haría su hermano al enterarse de eso?Sasuke se quedaría callado ¿No?, Claro, en sus sueños ¿Qué estaba pensando?, era más que obvio que se lo dirá, ¡Son mejores amigos!, estaba perdida.
Llegó a su casa, las luces estaban apagadas, no se escuchaba el televisor o algún otro bullicio, la oscuridad empezaba a calar por la rendija de las cortinas, no había nadie. O eso pensaba la ojijade, porque apenas se estiró en su cama la puerta de su habitación se cerró de golpe dejando a la vista a un mal humorado rubio observándola con los brazos en jarras.
— Buenas noches Naruto— dijo aparentando una voz de saturación mental y cansancio, aunque no se alejaba mucho de la realidad
— ¿Buenas noches? ¡¿Buenas noches?! ¿Es todo lo que vas a decir?
—Ah sí ¿Cómo estuvo tu día?
—Joder, Sakura, no te hagas la tonta— el rubio empezaba a perder la paciencia
— ¿Qué sucede?— preguntó ya sin paciencia la pelirrosa, se sentó a lo indio sobre la cama, observando a su hermano de manera retadora
— Estamos con esa, bien, te lo diré: Primero, llegaste una hora antes del castigo...
—Estoy enferma, me dejaron salir antes— le interrumpió
— Bien, pero se te arrugó la nariz — Sakura se la tocó por inercia
— Diablos — masculló —¡Vamos, Naruto, ve al grano!
—¡Te vieron con el imbécil de cuarto año!— escupió molesto, irritado y decepcionado—Besándote con él
— ¿Y ahora le crees a cualquier zopenco?
—Le creo a Sasuke
— O sea, cualquier zopenco— masculló furiosa
— Que lo insultes no le quita verdad al asunto, Sakura, es que acaso quieres pasar lo mismo que el año anterior
— ¡Por qué tendría que ser así! Él no es Rock Lee, ni es amigo de él
—¡Sabes a lo que me refiero! ¡Mierda! Tú y tu maldito temperamento y tu incapacidad para cerrar los vínculos bien
—Pues te puedes larga de mi cuarto con mis maldito vínculos, hostia, ¡Lárgate!
—Esto no se queda así jovencita
—¡Que no eres mi padre, tío!— gritó iracunda de pié en su cama
Naruto pegó un portazo y Sakura se dedicó a llorar de impotencia durante el resto de la tarde.
Se sentía horrible, Naruto eligió el peor momento para ejercer su control parental y sobre protección, ¿Es que todos se habían puesto de acuerdo para molestarla ese día? ¿Es que nadie sabía como tratar a una chica con las hormonas revolucionadas? La fiebre seguía subiendo y los cólicos menstruales estaban haciendo estragos en su cuerpo.
—¿Sakura? ¿Qué te pasó, amiga?— preguntó Ino en el primer receso
—Sí, estas terrible— acotó una Hinata preocupada
—No se lo imaginan— ambas se miraron confundidas— ayer, después de que me abandonaron
—Oh, eso— dijo Ino despreocupada —Bueno, tus tenias castigo y el padre de Hinata vino por ella, yo me colé
— Malditas— soltó con resignación mientras devoraba las frutillas del plato
— Perdónanos— dijo la ojiperla con pena
— Da lo mismo, Hina, yo hubiese hecho lo mismo con Ino
—Bueno, bueno, amiga ejemplar, dinos ¿Qué ocurrió con tus ojos? ¿Estuviste llorando?— un suspiro de frustración salió de la boca de la pelirrosa
— Ayer, después de que se fueron, Sasuke vino a la enfermería por mí, teníamos programada una tarde de estudio porque se consiguió unas notas con su hermano, en fin, peleamos como siempre y me fui a mi casa, pero antes iba a pasar a la farmacia por paracetamol
—¿Por qué pelearon?—preguntó Ino con poca importancia mientras tomaba su capuchino de vainilla
—No lo sé, él es hermético y un idiota, no quería charlar de nada, se molestaba con todo, es irritante
—Pero te gusta— interrumpió la rubia
—Ya calla, cerda— Sakura entornó un poco los ojos mientras Ino tan solo levantó sus palmas como queriendo calmar los humos —Bien, como seguía; me encontré con Sasori... O más bien él me encontró a mi... bueno, me acompañó a comprar y luego cuando íbamos a mi casa el quiso parar en la plaza que esta antes de entrar al pasaje de la villa
—¿Por qué te acompañaba Sasori?— interrumpió otra vez Ino
—¡Dios! ¿No puedes escuchar sin hablar? Él se ofreció
—¡Ay! Sakura, estas irritable
—¡No he dormido de lo mejor!
—¿Por qué?—preguntó la rubia
—¡Eso intento de explicaros, Ino!
—Ya, calma, chicas— interrumpió Hinata
—Bien, lo lamento Hina, continua Saku
—Bien, la cosa es que me preguntó si él tenía alguna posibilidad conmigo, yo no alcancé a responder porque apareció Sasuke buscándome —Ino puso una expresión neutra, pero frunciendo levemente el ceño— Sasori me tomó por los hombros y me besó
— ¡Mentira! ¿Frente de Sasuke?
—Sí, te lo re juro
—¿Y qué pasó luego?
—Pues, Sasuke se fue mal entendiendo las cosas, yo mandé al carajo a Sasori y al llegar a casa a Naruto ya le habían contado el chisme, ahí empezó una pelea que terminó con Naruto en su habitación y yo llorando en la mía
—Cielos, Saku, siempre peleas con Naruto cuando se trata de chicos
—Lo sé, pero esta vez no fue como la otra vez, ahora tenía miedo de que me pasase lo mismo que con Lee, Neji, Ten-Ten y los demás, ya sabes
—¿Neji?—preguntó una curiosa Hinata
—Sí— respondió Sakura— Un maldito bastardo sin vida
—¿Por qué?— Hinata parecía molesta, pero Sakura no le dio mucha importancia
—Ay, Hina, es un tema complicado —dijo Ino — resulta que Sakura era amiga de ellos antes y tuvieron un encontrón por diferencias de ideas, luego Neji y Ten-Ten inventaron una serie de rumores sobre ella y robaron unas cosas de la biblioteca apuntando a Sakura anónimamente y entre otras cosas
—¿Anónimamente? Entonces cómo están seguros que fueron ellos
—Digamos que intuición femenina—agregó la ojijade incomoda
— Sí, eso y un soplón— dijo Ino sin notar la incomodidad de la pelirrosa
—Bien, no hablemos de eso, por favor—ambas asintieron
El día pasó volando para la Haruno, cosa rara cuando tenía que entrar al salón. No hubo rastro de Naruto, ni de Sasori y menos del Uchiha que le debía una serie de preguntas. Sonó la campana que indicaba el fin de jornada y de semana, Ino le había comentado de una movida que tenía para esa noche e invitó a Hinata, la cual solo accedió a ir si también iba Sakura, al parecer Ino planeo todo en el salón de clases antes de que se fuera, pero ni modo, Sakura accedió a ir a regañadientes, Ino chilló y se despidió canturriando un "pasaré por ustedes a las nueve en punto en la plaza parroquia" , luego se largó cantando una estrofa de Despacito de Luis Fonsi. Hinata y Sakura rieron ante la hiperactividad de la rubia.
Después de que Sakura se despidiera de Hinata, se fue| a la biblioteca al terminar el último día de castigo, entró a la bodega para buscar los libros que había ocupado el otro día, pero antes de siquiera disponerse a ello se encontró con Sasori en el interior.
— Hola— dijo con timidez
—Hola— correspondió Sakura por cortesía
— Quería disculparme
— No quiero tus disculpas
— De todos modos, discúlpame Sakura— dijo sinceramente, con un ápice de pena y remordimiento en su voz aterciopelada
Pero en lo único que podía pensar Sakura era en lo diferente que Sasori era de Sasuke, en que si hubiese sido Sasuke el que estuviese parado frente de ella pidiendo disculpa eso no habría pasado, como la última vez, en que se negó a dar sus disculpas y luego las dio como si fuera la gran cosa. La ojijade se sintió pésimo en pensar en el Uchiha cuando Sasori se disculpaba con ella, cuando tenía a un chico guapo, sincero, amable, humilde, que parecía loco por ella.
Sasori esperaba impasible la respuesta, con una expresión llena de sentimientos cálidos.
— Bien, te disculpo — le dijo en un intento de sentirse mejor consigo misma
— Gracias, es en serio cuando digo que no quería ser irrespetuoso contigo, tan solo es que...— desvió la mirada — sé que ha pasado poco tiempo, pero me traes loco por ti
—Sasori...— susurró nerviosa y evidentemente sonrojada
— No digas nada, solo no me rechaces, déjame enamorarte así como tú lo has hecho conmigo a primera vista
Enmudeció.
No sabía hablar.
No sabía moverse.
Solo sabía respirar.
Sasori sonrió, dijo algo como un "no digas nada, nos vemos el lunes", o quizás algo parecido, no estaba segura, se sentía como en un trance. El pelirrojo abandonó la bodega, dejándola sola sumergida en el nervio, la indecisión, la culpa y sin neuronas como para hacer el trabajo de Historia. Quedarse esa hora sola en la bodega fue lo peor que pudo haber hecho, no dejaba de pensar en lo que estaba haciendo, en cuanto le gustaba Sasuke y cuanto le gustaba ella a Sasori. La mente de Sakura estaba hecha un lío.
La tarde estaba helada, la casa de Sakura estaba helada, parecía como que fuese a llover. Ino seguramente se enojaría si Sakura no aparecía en el punto de encuentro, pero ella no quería salir, no quería levantarse de la cama, solo quería dormir, dejar de sentirse como se sentía.
El celular de la Haruno empezó a vibrar y a sonar el tono de llamada que tenía para Ino, una canción de Paramore que no había salido hace mucho. La letra no tenía nada que ver con su amiga, pero el ritmo si que la describía completamente. Sakura se mantuvo en la disyuntiva de si contestar o pasar de largo de ella y su compromiso.
Hard times
Gonna make you wonder why you even try
Hard Times
Gonna take you down and laugh when you cry.
El móvil dejó de sonar. Sakura se sintió aliviada cuando vio la pantalla apagarse y no volver a encenderse por otra llamada.
Naruto entró a su habitación sin tocar la puerta, un tanto molesto, un tanto irritado y con su móvil en la mano.
—¿Puedo saber por qué tengo a una rubia en la línea preguntando por ti?
—Está loca, no la conozco
—Por favor Sakura—dijo resignado— dale lo que quiere y que me deje en paz
—Bien— contestó irritada, agarró el aparato que el rubio le extendía —Diga
—¿Frente? —Escuchó la voz de Ino empapada de fastidio
—Si
—Oh, amiga, tu hermano es un mal educado, me dijo gorda, ¡Gorda!— se quejaba con exageración
—¿Qué quieres, Ino?— rodeó los ojos
—¿Cómo que qué quieres? Vamos a salir esta noche
—No lo sé, no he hablado con mamá — observó la expresión de Naruto, que oscilaba entre la impaciencia y el disgusto
—Vamos, amiga, ya la llamé y dijo que sí
—¡Qué hiciste qué!
—Ya sabes, marcas, esperas el tono y luego hablas. Ya, vamos Sakura, se lo prometiste a Hinata— decía con un tono rayando en la suplica, algo imposible para Ino, en especial sabiendo cuanto detestaba Sakura esas cosas
—¡Ya Sakura, deja de hablar con esa loca! —exclamó Naruto subiendo el tono para así ser escuchado por la rubia al otro lado de la línea
—¡Lo vez! Es un ordinario—se defendió
—¡Ya parad los dos! —cortó la posible e inminente batalla de palabras que se avecinaba — ¡Joder, tíos! Vosotros dos me sacáis de mis casillas— masculló — . Ino, iré...
—¡Genial! Sal estoy fuera de tu casa- cortó la llamada sin siquiera esperar respuesta
— Toma, lamento que te haya llamado
—Yo lo lamento más que tu ¿A dónde irán?
— A una fiesta— respondió Sakura sin sabor
— ¿Dónde?
—¡Por Dios! Naruto no eres mi padre
— No me interesa. Te vigilaré
—Lo que digas— dijo mientras se calaba unas vans negras y un suéter mitad marrón, mitad gris, que no combinaba para nada con los bombachos verdes que se había puesto al llegar a casa
— Es en serio, Sakura
—Bien— lo observó un segundo para luego palmear su rostro, Naruto odiaba que ella hiciera eso y su expresión lo confirmaba—suerte en tu psicopatía, te quiero—besó su mejilla y salió de casa
Ino estaba recostada en un sedan, el mismo que describió de su cita con Sai, mierda, Sakura ya tenía una idea de lo que ocurría.
— ¡Saku!
—Dios, si estabas aquí afuera porqué carajos no llamas a la puerta— Ino se encogió de hombros
— Eso no importa, lo importante es que llegué a tiempo, cielos cariño ¿Iras con esa pinta?— la observó de pies a cabeza
—¿Hay algo de malo?
—¡Sí, todo!
—Oh, vamos Ino, en primer lugar no quería ir, y quién cojones maneja esa porquería— trató de desviar el tema
— Pues Sai
—¿En serio? ¿Es en serio, Ino?— el vidrio del copiloto bajó, dejando a la vista apenas asomado un pálido rostro
— Vamos feita, debo dejarlas en casa y luego ir por unos amigos
—No me digas así— en su cabeza cruzaba la idea de salir corriendo de ese lugar
Ino se acercó a ella tomando sus manos y guiándola a regañadientes hasta la parte trasera del sedan.
El recorrido a casa de Ino fue una tortura peor que las de la edad media, y claro que Sakura sabía de eso, estaba haciendo un trabajo con temas de esa época.
Al llegar a la casa de Ino pudo notar un auto detenido al costado de la calzada. Un Mercedes Ben tono marrón, cuando ellas se bajaron del sedan la puerta del otro coche se abrió y salió Hinata con una recatada vestimenta y una coleta alta.
— Vamos chicas, es hora de su transformación
—¿Cómo es eso?— interrogó Sakura
—Ya sabes, sabía que serían un desastre así que cité a Hinata antes en mi casa y fui por ti, sabía que por tu cuenta no harías nada, se te está pegando lo del vago
— Gracias— respondió con sarcasmo
Entraron a la casa de Ino y subieron al piso superior, donde estaban las habitaciones.
El cuarto de Ino era casi el doble de grande que el de Sakura, con su propio baño completo y un balcón. Su guarda ropa era gigante, tapando una pared entera, y el closet que venía incluido con la casa lo habían modificado de tal forma que solo guardaba zapatos en él. Ino las hizo tomar asiento en su cama de plaza y media y luego empezó a revolver su guarda ropa en busca de algo que sus amigas pudieran usar.
Al cabo de unos minutos sacó para Hinata un bello vestido de tirantes tono negro, tenía una terminación acampanada y su largo era sobre la rodilla, junto con él agregó una chaqueta de mezclilla tono celeste claro, casi blanco y las combinó con unas ballerinas azul añil. Hinata algo avergonzada se cambió en el baño mientras Ino elegía maquillaje y peinado.
— Piensas que se dejará maquillar—acotó la chica de cabellos rosa
— Oh querida, yo sé que se dejará, la pregunta es si tú me dejaras maquillarte
—No — era un no rotundo
—¿Ni un poquito?
— No, yo puedo sola
—Eso pensé
Hinata salió del baño luciendo el conjunto, se veía preciosa, y tenía un cuerpo esplendido que no habría lucido jamás bajo su ropa tallas más grandes.
Sakura se sentía horrible, los celos que tanto odiaba estaban floreciendo en su interior, Ino era una Venus, Hinata tenía lo suyo, ella tan solo podía presumir sus piernas y caderas que aun así se opacaban con la pequeña copa B que usaba.
— Toma— Ino le extendió un short negro y unas pantis negras traslucidas.
—Voy en corpiño o me los quito también— dijo sarcástica, Ino rodó los ojos
—Me gusta tu suéter, no creo que necesites un top, no eres de las que anda con poca ropa— se encogió de hombros la rubia sin darle importancía a lo que ella misma decía —y veo que es necesario decir que puedes llevar tus vans
—Ajam— respondió metiéndose al baño
— Vamos Sakura, déjame maquillarte— insistió por quinta vez la rubia
—No, Ino-cerda, yo puedo sola con esto— espetó mientras delineaba sus ojos con negro
—Pero mira a Hinata se ve maravillosa—apuntó a Hinata con su mano extendida
Hinata tenía un maquillaje recatado, a excepción de sus labios que resaltaban con un rojo fresa, sus parpados estaban sombreados con suavidad en un tono marrón con zonas oscurecidas y delineado en tono crema que resaltaba aun más sus perlas. Su cabello suelto enmarcaba su rostro resaltando su piel pálida. Perfecta, como todo lo que hacía Ino.
Todo menos Sakura.
Si, Sakura tenía grandes problemas con su auto estima.
La Haruno negó varias veces con su cabeza, intentando disipar los amargos pensamientos, luego enmarcó sus ojos con un clásico delineado pin up, aplicó un con poco de mascará de pestañas y un bálsamo labial con color fresa, tapó sus ojeras y alborotó sus cabellos largos.
— Vamos—sentenció
— Como quieras— dijo Ino
La rubia sacó su teléfono móvil y marcó de memoria el numero del chico con el cual estaba saliendo, Sakura soltó un suspiro, no le gustaba Sai, pero Ino se veía bastante animada hablando con él.
Les esperaba una larga noche.
Su mente no estaba presente del todo, su cuerpo estaba recostado sobre una pared, en su mano derecha sostenía una lata de cerveza a medio beber, sus ojos profundos enfocaron la lata como si fuera lo único real en todo ese lugar, bebió un sorbo de ella, a su lado estaba Naruto, Sasuke hacía poco le había dejado de tomar atención a toda la palabrería que decía, eso pensaba él, estaba ensimismado, lo único que le cruzaba en su cabeza era la imagen de la ojijade siendo besada por el pelirrojo. ¿Desde cuando la solución de sus problemas era andar de bocazas? Su cobardía por afrontar sus sentimientos y el dolor ensordecedor que lo abrumó se transformó en una llamada a su mejor amigo para delatar lo sucedido en un intento de venganza mal hecha, sabía que el rubio se volvería loco por ello, ya tenía claro su sobre protección. Pero todo fue en vano, pensaba, porque la desagradable sensación que lo atacó en ese momento siguió presente después de la llamada, el recuerdo del sonido agudo y crujiente de su oportunidad despedazándose seguía ahí,el silenció que lo envolvió y se transformó en el ensordecedor sonido del ambiente a su alrededor lo seguía aquejando, las aves, los autos, el viento y el bullicio de quienes transitaban a su al rededor. Maldijo mil veces su mente por darle tanta importancia. Levantó la vista de la lata y observó a la gente bailar en una pista improvisada al centro de la sala de la casa.
El cambio abrupto entre pistas lo obligaron a reaccionar, el DJ trató de mezclar las pistas con sutileza, pero no la suficiente. Bajó nuevamente la mirada hacía la lata de cerveza moviendo un poco el recipiente, como queriendo captar su espesor, bebió otro trago, un poco más largo que el anterior, luego desvió la mirada hasta Naruto, tenía una expresión seria, algo inusual en el rubio, su expresión de fastidio fácilmente se podía comparar con la furia de un incendio.
— ¿Qué sucede, Dobe? — preguntó al fin, buscando una distracción de sus propios pensamientos
— Esto es una mierda- masculló el rubio entre el bullicio de la música
—¿Qué cosa? ¿La fiesta?— Preguntó alzando la voz, no estaba muy interesado, pero dejar de pensar en la ojijade lo aliviaba de alguna manera
— No, la fiesta está bien. El problema es Sakura— Sasuke centró toda su atención en el Uzumaki maldiciendo mentalmente que el tema no fuese otro
— ¿Se pelearon? — chinchó en busca de respuestas
— Ojala — Naruto suspiró apesadumbrado — Salio a una fiesta
Sasuke no pudo evitar atragantarse con la cerveza que estaba tomando, por fortuna el chico de los ojos azules no lo notó, estaba concentrado en su problema. El azabache carraspeó buscando componer su tono indiferente.
—¿Qué?— soltó aparentando falsa calma
—Irá a una maldita fiesta a no sé donde — Naruto se rascó la cabeza como tratando de olvidar el problema
— ¿No que ella no sabe divertirse?
— Y así es, mierda — masculló— la zorra de Ino la persuadió, qué se yo— soltó en una mueca fastidiada
— Vamos, no puede ser tan malo— mintió, él también estaba molesto
— No tienes idea — susurró el Uzumaki, luego levantó su mirara crispándose en ese instante — Oe, Sasuke, ¿Ese no es Sasori?— preguntó más enojado — ¿Qué hace bailando con Karin? ¿No estaba pretendiendo a Sakura?— lo miró con duda
— Qué me miras a mí, yo los vi besándose y ahora lo veo aquí, ya no está en mis manos— respondió enfureciendo más al impulsivo rubio
— Ya verá ese mal nacido, no dejaré que engatuse a mi hermana y luego coquetee con cualquier zorra, sin ofender a tu amiga
— También es tu prima
Pero el rubio no escuchó, se marchó enfurecido con el pretexto de ir por otra cerveza, Sasuke se encogió de hombros y bebió otro trago más de la de él
— Hey, Sasuke— escuchó la voz de Shikamaru que estaba apacible a su lado— te llamé tres veces
— No te escuché— se excusó encogiéndose de hombros—¿Y Temari?
— En el baño, ya sabes, mujeres, son tan problemáticas
—Ni que lo digas— Sasuke levantó su lata haciendo un brindis al aire
— ¿Escuché bien? ¿Haz dicho que las mujeres son problemáticas?— interrogó burlón — vaya, eso si que no lo veía venir
— Ya calla Nara—soltó con tono molesto
— Ya veo, te ha colado una chica y ella es problemática— se bufó otra vez
— Más bien una molestia
—Bien Uchiha, estamos avanzando. Ya pasamos de negación a sincerar sus fallas— comentaba el Nara aparentando a un psicólogo
—Lo estas disfrutando, eh
— hum— asintió— no todos los días puedes ver algo así
Sasuke iba a refutar, pero en el momento en que su boca se abrió la música se apagó dejando la estancia en silencio y haciendo más evidente el murmullo que se acrecentaba entre los asistentes a la fiesta que se apelotonaban en el medio de la pista de baile, el azabache y el Nara se miraron planeando su siguiente movimientos sin palabras, ambos asintieron mudos entendiendo al otro y avanzaron hasta el centro del circulo, abriéndose paso a duras penas. La escena los dejó estupefactos.
—Ese no es...
—Naruto— siseó Sasuke molesto completando la frase
El rubio Uzumaki estaba sobre Sasori dándole de topetazos contra el piso, el pelirrojo no se quedó atrás y de un manotazo se quitó a la cabellera rubia de encima, se levantó de un salto con el rostro ensangrentado, propinándole dos patadas en el estómago a Naruto, Sasuke en un impulsó se lanzó contra el Akasuna estampandolo contra una mesa de un solo empujón. La multitud gritaba eufórica gracias al alcohol y las drogas, algunas mujeres gritaban aterrorizadas y otro tanto grababan con sus Smartphone. Naruto le debería una grande a Sasuke.
— ¡Pero qué mierda les pasa par de críos! — gritó Sasori
—¡¿Que qué mierda me pasa?! ¡Tú, imbécil, tu estas pasando!—gritó aún más fuerte Naruto — ¡Te metes con mi hermana y luego vienes aquí a coquetear con cualquier zorra!
—¡Escúchame Naruto que no soy ni una zorra!—se defendió Karin
— ¡Oh, Cállate, todos sabemos aquí que eres una de las más fáciles! —Le espetó el Uzumaki, Karin se quedó callada con una expresión de ira que jamás antes Sasuke había visto en ella — Y tu hijo de puta, deja tranquila a Sakura
— No eres nadie para decidir eso, si ella quiere puede revolcarse con quien se le dé la regalada gana
Por alguna razón las palabras del pelirrojo enfurecieron a Sasuke, a pesar de que él mismo le había dicho algo similar a la pelirrosa antes, pero por alguna razón que escapaba de su comprensión, el hecho de que Sasori lo dijese en público luego de haberla besado aquella tarde colmó su paciencia. Ignorando los gritos de Karin, las quejas de Naruto del que él debía hacerlo y hasta el atinado intento de Shikamaru en pararlos cuando ya estaba cerca de ellos, a pesar de todo pronostico, Sasuke estampó su puño en la nariz del Akatsuki con una fuerza descomunal, provocando que se balanceara hasta atrás y se desplomara nuevamente sobre la mesa.
— Maldito Uchiha, si no fuera por Itachi te mataría
— Quisiera ver que lo intentes — desafió arrogante
—Mocoso petulante ¿Por qué mierda te metes tú? ¿Gustas de ella no?— susurró Sasori en un tono más confidencial para ellos dos
— Si es así qué— respondió en el mismo volumen el azabache para luego agarrarse a combos nuevamente
Sasori era bueno, muy bueno en lo que hacía y no era para menos, ellos se conocían por Itachi en un club de luchas al que iban desde hacía dos años, era de esperarse que pudiera defenderse con tanta maestría, aunque no contaba que Sasuke pudiese defenderse al mismo nivel siendo que había empezado a practicar relativamente hace poco tiempo, el azabache fue adiestrado desde su niñez por su hermano mayor. La pelea iba muy a par, ninguno de los dos se des-concentraba por los gritos y nadie quiso meterse a separarlos, a excepción de Naruto, pero este era sostenido por el Nara que ya tenía una idea de la longitud de los motivos de la riña. El Uchiha aprovechó un descuido del ojimiel para estamparle un golpe con su puño derecho en la cara, el cuerpo del pelirrojo se tambaleó hacía su izquierda lo suficiente como para propinarle un nuevo golpe con el antebrazo del brazo izquierdo del Uchiha, Sasori se tambaleó nuevamente hasta el otro lado, Sasuke tomó impulso y culminó con una patada en pleno pecho del Akasuna, él calló de espaldas al suelo.
—Ya oíste a Naruto— escupió mirándolo con desdén tendido en el piso —deja en paz a Sakura
Sasuke se volteó triunfante hacía sus amigos, Naruto lo observaba agradecido, Shikamaru negó con una pequeña sonrisa de suficiencia, pero lo que más llamó la atención del Uchiha fue una larga cabellera rosada que se movía de un sitió a otro debido a la fuerza cinética que quedó en su cuerpo después de correr para llegar ahí, lo observaba atónita y con un leve matiz de preocupación en sus ojos.
— Ahí es la fiesta— apuntó a una casa de dos plantas la rubia que estaba en el asiento del copiloto
La casa era como una mansión, enorme y atestada de chicos ebrios y rebalsados de hormonas. Hinata y Sakura observaron la escena con incomodidad mientras Sai aparcaba en un costado de la calzada. Al bajarse del sedan escucharon los gritos de terror que venían de dentro de la casa, seguidos de un coro inconfundible que gritaban en un canto eufórico un "¡Pelea, pelea!", los cuatro chicos se miraron desconcertados y se aventuraron a la casa donde inmediatamente identificaron una multitud agolpada en el centro de lo que era la pista de baile. Se acercaron con cautela, rogando que no fuera nada grave que necesitase a la policía. Cuando ya estaban más cerca del circulo central Sakura pudo reconocer la voz de Sasuke que hablaba con suficiencia y arrogancia, de ahí su cuerpo no reaccionó más y su mente tampoco, se movió en automático, reaccionando solo a los sentimientos que comenzaron desde su estómago hasta llegar a su boca dejando un amargo sabor. Se abrió paso hasta el centro donde pudo ver a Naruto con un hilo de sangre corriendo desde su boca y siendo sujetado por el chico Nara, frente de ellos estaban Sasori y Sasuke, el primero con el rostro ensangrentado y derribado en el piso, estaba posado sobre sus codos observando con ira palpable al azabache que estaba frente él, quien lo observaba triunfante, con un ojo en tinta y un corte en el labio. Luego todo el ruido que estaba a su alrededor se silenció dándole la oportunidad de escuchar como Sasuke le ordenaba a Sasori que la dejase en paz, el Uchiha se volteó en dirección al rubio, pero sus ojos oscuros se encontraron con los jades de la pelirrosa.
"Deja en paz a Sakura"
¡Oh, cielos!
—Sakura— la llamó Sasuke, notó como todos los ojos se posaban en ella
— ¡Saku!— exclamó Naruto y llego donde ella, Sakura observó su boca y luego su rostro, tenía unos leves cortes en sus mejillas —¿Qué haces aquí?—preguntó con el entre cejo levemente fruncido
—Naruto... ¿Qué haces tú así?— preguntó preocupada, sacó rápidamente un pañuelo de entre sus cosas y limpió la sangre que corría de la boca del rubio—Mierda, es que no te puedo dejar un minuto solo sin que seas malditamente agresivo
—¡Él comenzó!—chilló él
— No, Naruto, él no comenzó, lo más seguro es que tú en tu impulsivo pensamiento querías darle una paliza por lo de ayer— hizo una mueca confirmando la teoría que Sakura había soltado —Anda vamos al baño a lavarte esas heridas
—Sasuke te defendió— dijo de repente su hermano, a Sakura se le heló la sangre, levantó la vista hasta el azabache que la observaba impasible
— Sasuke
—Mph
—Tú también, ven al baño— desvió la mirada más por el posible sofoco que le podía causar sus ojos que por otra cosa, luego miró a sus amigas
Ino estaba algo temblorosa por lo sucedido en la primera fiesta que compartían las tres, no tenía que decirlo, Sakura la conocía bien, a la rubia le gusta que todo fuera perfecto. Luego miró a Hinata que a pesar de estar nerviosa, en su rostro predominaba una expresión de preocupación, Sakura asumió que era por Naruto más que por otra cosa. Decidió ayudar a la morena con un pequeño empujoncito.
—Hinata— la llamó— acompáñanos—ella asintió
Sai les indicó el camino hasta un baño, ellos se escabulleron con sigilo entremedio de la gente que ya se habían empezado a esparcir, subieron a la planta ancha encontrando la puerta que el pálido chico les había indicado con anterioridad, al entrar la morena y la pelirrosa se quedaron mirando, era un cuarto muy chico para que los cuatro cayesen.
— Sé donde hay otro— dijo Sasuke entendiendo las miradas que ambas chicas se habían dado
— Vale, yo te acompaño—sentenció Sakura
Hinata la observó con vergüenza, Sakura solo le sonrió y guiñó su ojo, ella esperaba que a la morena le fuese bien con el tonto de su hermano. Suspiró mentalmente, jamás iba a entender la constante que tenía el rubio de meterse en problemas.
La pelirrosa siguió a Sasuke por el corredor hasta llegar al final de la segunda planta donde había un medio baño, era del mismo tamaño que el anterior, pero donde no tenia ducha daba una imagen de ser más espacioso. Sakura le indicó al Uchiha que se sentara en el retrete para así empezar a limpiar sus heridas. Abrió con confianza el botiquín que estaba bajo el lavabo, agarró una mota de algodón y la humedeció con alcohol del 70°, luego se puso a a la altura del azabache, en cuclillas y tanteó con cuidado el corte que este tenía en el labio inferior, el soltó una mueca de dolor.
—¿Puedo saber que carajos ha pasado allí abajo?
— Nada de importancia
—Cielos, Sasuke, no es grato llegar a mi primera fiesta desde hace mucho y encontrarme a mi hermano amoratado junto a su mejor amigo en peores condiciones habiendo golpeado a... — se quedó sin palabras
— ¿Tu novio?— la interrumpió él terminando la frase
— Él no es mi novio— contestó Sakura con desgano —¿Y qué si fuera así?—él se encogió de hombros —Entonces por qué golpeaste a Sasori—preguntó aun con el mismo tono calmado
—No lo sé, por imbécil— soltó apresurado, tratando de buscar alguna excusa
— ¿Qué? No será que... ¿Te gusto?— Sasuke la observó algo cohibido, pero luego cambió su expresión a su inmutable mueca arrogante
—Por favor Sakura, no me hagas reír. Lo de hace un rato solo fue un mal entendido
—Pero...— Sasuke puso su dedo índice delante de los labios rosas haciéndola enmudecer
—¿Acaso yo te gusto?— dijo más como burla que como pregunta —No seas necia, yo estoy en otras ligas — el azabache sonrió para sí mismo— y tu, tu estas lejos de llegarles a los talones
Sakura adolorida por lo dicho no pensó más de dos veces lo que tenía que hacer, ni siquiera lo pensó, de manera autónoma estampó su mano en la mejilla amoratada del ojionix, Sasuke la miró con sorpresa que fácilmente pudo disimular con un gesto de arrogancia.
—Gilipollas
— ¡Hey! Me dolió— se quejó él
— ¡A mí también! — pero hablaban de dolores diferentes, él pareció captar a lo que ella se refería, pero Sakura no quería enfrentar eso, se levantó para salir del baño sin mirar atrás —me piro
Sasuke la agarró de la muñeca, ni uno de los dos esperaba lo siguiente.
Tirón, caída, ruidos, caos.
Sasuke y Sakura, frente a frente, sus miradas se cruzaban, uno sobre el otro
AnneJ. M.
¿Qué tal? Espero que os encontréis bien, yo no mucho, mi teléfono fue hurtado y no creo poder subir más capítulos por un tiempo. Espero lo comprendáis.
No agregué muchas cosas nuevas al capítulo, pero espero que os agrade de todas formas.
Os extrañaré mucho estos días que estaré sin celular, trataré de avanzar más capítulos para poder reencontrarnos con más sorpresas.
Mil besos, os quiero.
