Universe of watercolors.
VIII
Un punto de vista diferente.
— Gracias Hinata, no era necesario — le dijo a la ojiperla mientras esta limpiaba con cuidado las mejillas del chico
— S-Si lo e-es — tartamudeó evidentemente
— Ya deja, estaré bien — Hinata asintió ante la petición del rubio y se alejó hasta quedar sentada sobre sus piernas en el azulejo frío del cuarto de baño, lo observaba de reojo y con un leve sonrojo en sus blancas mejillas— ¿Estas nerviosa? No debes estarlo, no muerdo — ella asintió y desvió la mirada — Ah, ya sé porqué estas así — resolvió el de ojos zafiros mientras golpeaba su puño en la palma de su mano dando a entender que había dado en el punto
— ¿Ah, sí? — preguntó Hinata nerviosa y ansiosa
— Si — asintió el muchacho repetidas veces con la cabeza entrecerrando los ojos y cruzando los brazos sobre su pecho —es porque ayer te empujé por accidente y en vez de disculparme y ayudarte te dejé sola. Hinata, debes pensar que soy un mal educado, lo lamento, soy poco delicado y algo torpe, pero créeme, nunca te haría daño apropósito — la morena lo quedó mirando sin pronunciar palabra— de verdad lo lamento, además, no quiero llevarme mal contigo, desde ahora serás como una hermanita pequeña para mi, eres amiga de mi hermana — terminó sonriendole con sinceridad
Hinata lo observó con una expresión rota, como si alguien la hubiese abofeteado de repente y la hubiese lastimado más de lo que se proponía, o de lo ella podía romperse. Luego desvió su mirada al piso, se levantó con cuidado y delicadeza, como si su cuerpo y su piel estuvieran cubiertos de pétalos de rosas y ella tuviera cuidado de no botarlos, pero al mismo tiempo su acción no pareció sobre exagerada o vanidosa apropósito, no, ella era así de delicada naturalmente. La morena levantó la mirada posandola por última vez en el rubio y seguidamente saliendo del baño.
— ¿Pero qué carajos ha pasado?
Preguntó el Uzumaki al aire, sin sospecha de lo que en realidad había provocado con sus palabras amables, sin tener idea de que lo que el consideró la mejor opción en realidad era un puñal en el corazón de la ojiperla.
Salió del cuarto de baño en busca de su hermana, su mejor amigo la había guiado hasta el otro baño de la planta, al final del pasillo. La verdad era que no confiaba en él.
No habían pasado más de cinco minutos desde que se separaron, la imagen que tenía del corredor antes de entrar al baño era bastante diferente a como lo estaba ahora; atestado de adolescentes ebrios y drogados, no quedaba nada del corredor expedito que les brindaba algo de privacidad. Quizás por eso mismo no le agradaba al rubio que la Haruno estuviese metida en esas fiestas, él claro que sabía lo que hacía, creció en esas fiestas, en cambio la pelirrosa siempre fue salvaguardada de esos eventos, protegida por su sobre-protector padre y su maniático hermano político.
Naruto llegó al umbral que se suponía era el otro cuarto de baño, esperaba que ambos estuviesen ahí, no es que pudiesen huir a otro sitio, pero vaya que lo ponía nervioso pensar que la ojijade estuviese sola por ahí. El rubio puso la mano sobre el pomo metálico, pero antes de poder siquiera intentar girar el mango se detuvo gracias al estridente grito que lanzó la chica, más que un grito fue un chillido, las palabras eran claras como el agua "¡A mi también!", luego de eso un estruendo y el rebote de algunas cosas, ese sonido que se produce contra el cerámico.
Mierda, qué carajo habrá hecho el teme. Pensó el rubio.
Trató de abrir la puerta en un pequeño forcejeo, pero fue en vano, estaba con seguro. La rabia se agolpó en la cabecita rubia, haciendo presión en su frente, amenazando con sacar sus ojos zafiros de sus cuencas y con destrozar a su mejor amigo. Forcejeó la puerta con fuerza, apoyando su peso sobre su hombro y con este envistiendola, la puerta cedió dándole paso a una escena para nada agradable.
Otra vez esa presión lo estaba invadiendo.
— ¡¿Qué mierda haces con Sakura?
Una escena poco agradable estaba frente de él. Sasuke estaba sobre Sakura, su cuerpo la atrapaba entre el azulejo y el azabache, parecía que estuviera apunto de besarla, la ojijade estaba ahí, más no presente, su cuerpo estaba paralizado y su rostro completamente rojo, parecía no haber caído en cuenta de la presencia del rubio. Naruto no quería mal pensar la escena, claro que no, pero los últimos eventos que habían vivido ambos no lo favorecían en nada. El Uzumaki sentía la furia que le había invadido momentos antes de abrir la puerta volver de golpe, pujando con fuerza y en proporciones exageradas, se abalanzó hacia quien se hacía llamar su mejor amigo y hermano.
— ¡Calma, Naruto, no es lo que piensas! — gritó Sasuke algo tarde, el puño del rubio ya estaba estampado en su rostro provocando que cayera a un costado de la chica
— ¡Naruto! ¡Para hombre! — gritó Sakura ya fuera de su trance, pero el ojizafiro ya tenía al azabache por la solapa de su camisa
— Tu, maldito... Tan solo me llamaste para hacerte el inocente — dijo aludiendo a la llamada del día anterior
— Escúchame, Dobe, no es lo que piensas
— ¡No me digas Dobe, no tienes derecho! — Sakura agarró a Naruto de los hombros para alejarlo de Sasuke, pero este logro zafarse de ella sin problemas
— ¡Que me escuches! ¡Jodida mierda, Naruto! — el rubio en un momento de supuesta calma volteó a mirarla luego de darle dos puñetazos en la boca al azabache — ¡No, Sasuke!
Y los papeles se habían volteado, Sasuke estaba sobre Naruto, devolviendo los golpes como nunca antes lo había echo en sus peleas, la mano se devolvía de la misma forma de la cual se había entregado.
— ¡Qué paréis los dos!
Sakura estaba de los nervios, algo furiosa y muy avergonzada, los asistentes a la fiestas que estaban en el corredor tirados por la borrachera, ahora se agolpaban en la puerta del baño a mirar el espectáculo, estaban tan ebrios que no distinguían entre una riña amistosa o una pelea genuina, como la de ese minuto. La pelirrosa en un intento de separarlos se entrometió entre ambos recibiendo en plena boca un golpe cortesía de Sasuke.
— ¡Sakura! — reaccionó este dejando a un lado al rubio y dirigiéndose donde ella a socorrerla— ¿Estás bien? — Naruto jamás imaginó a Sasuke preocupado de alguien más que no fuese él mismo
— ¡No, no lo estoy! Pero como es que se os ocurre liaros a golpes par de energúmenos, parecéis unos verdaderos neandertales — sentenció furiosa, dejando a la vista todo su acento español, con palabras y todo lo que implica — es que, tíos, no podéis comportaros bien de una puta vez nada más — Sasuke quedó mudo ante las palabras de la pelirrosa
— Él comenzó — se quejó el rubio
— No, él no comenzó Naruto, deja de culpar a todos
— Pero...
— Ni un pero — le interrumpe ella— sois imposibles—soltó al fin harteada
La Haruno se levantó mientras limpiaba con la manga de su suéter la mancha de sangre que le había comenzado a aparecer en su labio gracias al golpe que le propinó el azabache, saliendo del baño dando un portazo, dejando solos a los dos chicos.
Sasuke y Naruto se miraron un largo rato, o quizás solo unos segundos, el tiempo era relativo en ese cuarto, ellos sintieron la vida entera pasar. El rubio desvió la mirada observando la puerta por la cual se había escapado su hermana, luego escuchó el murmullo de su mejor amigo, fue muy bajo, casi imperceptible, y el rubio hubiese dado lo que fuera por no haberlo escuchado, por que ahora, por obligación, debía entablar una no muy grata conversación para ambos, pero necesaria, porque para su pesar Sasuke no susurraría el nombre de la Haruno sin ninguna razón.
—¿Qué diablos fue eso? — soltó Sasuke confundido, dándole fin al largo silencio que se había interpuesto entre ellos dos
—Sakura enojada en todo su esplendor
—Sé que fue una Sakura enojada, a lo que me refiero es a ese ¿Acento? Tan notorio — agregó sin despegar ojos del la puerta
—Ella aun le cuesta mucho no hablar así, cuando se enoja ya no se preocupa más por ello—Naruto tragó grueso pensando en el testamento que le esperaba por parte de la chica —Es española
Silencio.
—¿Se enoja mucho contigo aún? — la expresión del rubio era un poema, Sasuke sonrió arrogante
—Quizás
—Usuratonkachi
—Si, dime torpe todo lo que quieras, pero... ¡Teme! ¿Qué hacías sobre Sakura? — el semblante del Uzumaki cambió inmediatamente a uno interrogante y molesto
— Nos caímos —respondió calmado, como si no fuera la gran cosa
—¿Solo eso?— interrogó escéptico de su respuesta
—Solo eso
—¿Esperas que me lo crea?
—No— hizo una larga pausa —pero es lo que pasó
Sasuke no mentía, no sonreía arrogante ni triunfante como solía hacerlo, es más, su expresión era serena, pero un tanto preocupada, no porque quisiera convencer al rubio, algo más aquejaba a su frío amigo.
— Lo lamento
—No importa— dijo él— de todos modos ya estoy acostumbrado a tus impulsos, debilucho
—No te creas la gran cosa, quedaste paralizado en un principio ante mi fuerza
—Claro Dobe, lo que tu digas — el Uchiha se levantó recargándose sobre sus rodillas como apoyo
—De veras, quedaste pasmado
—Lo que pare tu llanto— estiró su mano en son de ayuda
Ambos ya de pie se limpiaron sus ropas y arreglaron lo que se había quedado mal puesto debido a la pelea, Sasuke agarró una mota de algodón de un botiquín que estaba sobre el lavabo y limpió sus heridas, luego sacó otro copo, lo empapó en alcohol y se lo tendió a Naruto.
—Te hice un glorioso corte en tu ceja de princesito — el Uzumaki sonrió ante su burla
— Yo no te he dejado nada mal — respondió agarrando la mota de algodón y la unto con cuidado en el corte que estaba sobre su ceja izquierda, mirándose en el espejo como apoyo —así que — empezó a hablar para romper el silencio que se había instaurado entre los dos — "¿Te sientes bien?" ¿Eh? — Sasuke lo observó expectante un momento hasta que en su cabeza hizo chispa ante el comentario y desvió la mirada
—Es una pregunta completamente normal, la había golpeado por accidente, es obvio que le preguntaría si estaba bien
—Tu nunca preguntas eso a nadie— recriminó el rubio
—¡Ay, por favor! No seas exagerado
—No, es en serio, ni a mí me haces esa pregunta, y me has visto caer de las escaleras borracho
—Pero tú eres tú y ella es —quedó suspendido en el aire, aparentemente el Uchiha se arrepentía de lo que iba a decir
—¿Ella es? — le alentó Naruto
— Ella es ella— agregó al fin no muy convencido de como quedó
Salieron del baño, la multitud que antes estaba pendiente de la pelea que tenían ahora estaban segregados en la pista de baile o tirada en algún cuarto teniendo sexo, era justamente por esas cosas que al rubio no le agradaba que Sakura estuviese ahí. Barrió el lugar con la mirada buscando a la mata de cabello rosada, pero solo logró hallar a una tímida Hinata al costado de Ino, y a esta sobre un caliente Sai besándose indecorosamente en la planta baja.
Sai había cumplido su cometido.
Pobre Hinata, se decía Naruto así mismo.
El rubio se encaminó junto con Sasuke hasta la indecorosa pareja, al parecer el azabache buscaba lo mismo que su amigo, este esperaba que fuera para disculparse y no para alguna de sus estupideces, ya era bastante con las que había hecho anteriormente, esas no eran cosas que el Uchiha hacía muy a menudo. Al llegar hasta donde el pequeño trío ambos hicieron un gesto de falsa toz para llamar la atención, Naruto observó a Hinata, quería alegrarla un poco, sentía ese impulso, se sentía en la obligación de por lo menos quitarle algo de la incomodidad que seguramente sentía, le sonrió un tanto apenado, pero esta desvió la mirada sin devolver el gesto. Sai se despegó de Ino y los observó expectante a lo que los recién llegaron dirían.
—¿Han visto a Sakura?
—Si —respondió Sai sin agregar nada más
—¿Dónde?
—Por ahí
—Vamos, Sai, responde carajo
—Naruto, te hace falta un polvo, ¿De nuevo te rechazan por tu minúsculo pene?
—Deja de hablar estupideces, Sai — se defendió avergonzado —Hay una mujer presente—agregó luego
—Hinata también está —interrumpió Ino
—A ella me refiero— respondió él
—Tú y tu bocota, ¡Sai dile algo!
—No te preocupes Ino, es su impotencia por escuchar la realidad — respondió Sai sonriendo falsamente
—¡Paren de estupideces!— interrumpió Sasuke —Sai, nos dirán dónde carajo está Sakura — preguntó más como una orden
—Tranquilo, Romeo —dijo Sai levantando las palmas —salió al patio de atrás en compañía de Sasori
Un silencio incómodo se coló entre ellos, Naruto observó a Sasuke un momento en busca de alguna expresión, pero él se mantuvo distante como siempre.
—Bien Dobe, ya sabes dónde está. Yo me voy a casa —dijo el azabache para luego desaparecer entre la multitud despidiéndose con su dedo corazón
—Tan formal como siempre —ironizó el pálido pelinegro
—¿Se fue a solas con Sasori? —preguntó el rubio algo irritado
—Sí, eso creo—respondió Ino algo picara por la situación
—Bien
Naruto se puso en marcha hacía la puerta de la cocina que daba hacia el patio trasero, se detuvo en el pórtico mientras buscaba con la mirada algún indicio de la Haruno o del pelirrojo, hasta llegar a una esquina bastante alejada y oscura del sector, donde se veía claramente dos personas conversando acarameladamente. El rubio sintió los humos crecer dentro de su cuerpo hasta llegar a su cabeza, con sus dedos índice y corazón agarró su tabique en busca de la escaza paz que le quedaba aun en el cuerpo, pero esto fue en vano cuando vio algo parecido a un beso entre la pareja escondida.
Corrió como nunca antes lo había hecho.
No era que no quisiese que Sakura estuviese de pareja con alguien más, él mismo podría hacer de celestina para buscar al indicado, pero en vista de lo que había pasado la última vez temía que pudiese repetirse. Quizás solo exageraba, pero sentía que era su deber para con ella. Además estaba eso de Sasori no era uno de los mejores pretendiente, así pensaba él, había escuchado malas historias sobre él, y también estaba eso que había pasado hace un rato atrás, donde se había referido a los derechos de su hermana tan despectivamente, sumándole que todos aquellos que se juntaban con su prima, Karin, terminaban en su cama, todos menos Sasuke que llevaba tiempo de conocerla.
A medida que Naruto se iba acercando la imagen se hacía más clara, los colores más vivos y las penumbras ya no eran escondite seguro para nadie. Sakura y Sasori estaban frente de él, el pelirrojo sostenía las manos de la ojijade entre las suyas, ella parecía perdida entre los ojos mieles del chico. Naruto descubrió que existía algo más desesperante que el que pretendan a su hermana; el que ella correspondiera.
—Sakura...
—¿Naruto? —se volteó algo cohibida y nerviosa
—¿Qué sucede? —Sasori estaba callado, expectante a lo que ella diría
—Hablamos — respondió ella mientras se zafaba "disimuladamente" del agarre del pelirrojo
—¿Segura?
—Si
—No —interrumpió Sasori —se estaba disculpando por el show que montaste hace un rato
—Oh, eso— el rubio bajó la mirada —si, disculpa
—No hay problema —respondió el ojimiel exageradamente tranquilo
—Vamos Sakura
—Eh, Naruto, yo me quedaré un poco más — el nombrado levantó una ceja incrédulo
—¿Sí? ¿Por qué?
—Es que, veras — Sakura desvió la mirada con un evidente sonrojo, luego se acercó al rubio y lo tomó por los hombros—no hagas una escena, por favor — susurró, él asintió automáticamente— Sasori me ha pedido ser su novia
Ser su novia
Naruto podía jurar su sangre se congeló por un momento para luego hervirle a cien grados celsius sin ningún aviso, apretó sus puños para no hacer nuevamente una estupidez, la observó buscando algún indicio de broma en su rostro, pero no encontró nada, desvió sus ojos hasta donde Sasori, le hirvió más la sangre cuando vio la pose tan relajada y tranquila de este, si pudiera en ese mismo momento le reventaría su puto trasero hasta llegar a partirle la boca con ese golpe. Pero todo daba igual, todas las escenas que hiciese no valdría de nada, el rubio conocía a Sakura muy bien y cuando tomaba una decisión no había nada que le hiciera cambiar de parecer.
— Bien, me iré a dormir donde el Teme —ella lo miró con expresión envolvente
— No te enojes
—No lo haré, después hablamos
—Bien
—Bien —el "bien" era lo de ellos, su manera de decir "después continuamos". Naruto besó su frente para luego susurrarle—No quiero saber que llegues a tu casa más allá de las dos
Ella solo sonrió.
El Uzumaki se encaminó con las manos en los bolsillos de su chaqueta tipo universitaria urbano, llegó hasta donde antes estaban Ino y sai, pero solo encontró a Hinata ahí.
—¿Dónde está Ino?— preguntó
—Fue con Sai a una habitación—respondió Hinata sin tartamudear, pero con algo de vergüenza en su voz—¿Encontraste a Sakura?
—Por desgracia — la ojiperla lo observó interrogativa
—¿Necesitas hablar?
Preguntó sorprendiendo al rubio con su tono servicial de voz, ella quería que él se desahogara, no buscaba saber que pasó en realidad, solo quería que se desahogara y Naruto agradecía de sobremanera aquello.
—Acompáñame
Hinata lo siguió hasta el patio principal de la casa, antes de salir Naruto agarró dos latas de cerveza para pasar el rato, no tenía ni idea si Hinata bebía o no, pero si no era así de todos modos la segunda lata le vendría de anillo al dedo. Llegaron a un costado del frente de la casa el cual tenía un desplaye escondido entre unos grandes abetos, los dos se sentaron en un adoquín que estaba simulando de asiento. Un suspiro escapó de los labios del rubio.
—¿Quieres una cerveza? — Naruto le extendió una la lata fría, pero ella negó con la cabeza
—No bebo, gracias
—¿Y qué haces aquí entonces? No te he visto bailar ni hablar con nadie
—Solo quise acompañar a mis nuevas amigas, no sé mucho de fiestas o de amistades — respondió lo último en un hilo de voz con algo de pena—pero si ellas me necesitan quiero estar ahí para escucharlas
—Que linda— Naruto le sonrió con una sinceridad absoluta, pero esta no alcanzó a llegar a sus labios
—Gra-Gracias —tartamudeó un poco
El Uzumaki bebió de su lata de cerveza casi al seco, él sabía que estaba mal ya que había bebido como un camionero, en cualquier minuto el alcohol lo golpearía como Mayweather a McGregor en la pelea del siglo. Se le era inevitable querer distraerse de alguna manera, tenía claro que estaba mal, pero era joven, desequilibrado y aun se podía excusar de sus estupideces.
—Ella me obligó a disculparme — soltó Naruto después de un largo silencio
—¿Sakura te obligó?
—Si —vaciló un momento —o sea, no, quiero decir; me miró con sus ojos de petición
—¿Ojos de petición?—repitió la morena poco convencida
—Si, ya sabes a lo que me refiero, cuando empieza a rehuir la mirada y a pestañear exageradamente, y te observa de reojo con los ojos brillantes llenos de esperanza y esas cosas
—Creo que el alcohol está surgiendo efecto —declaró con un tono cordial y dulce
—No es eso, diablos, es que llevas tan solo un día de conocerla
—Explícame
—No, es muy largo
—Te escuchare— respondió sonriendole al rubio como nunca nadie más lo haría
—¿Segura?
—Si
—Bueno, la verdad es que no me quería disculpar—comenzó Naruto explicando su molestia a la dulce chica de cabellos oscuros—pero cuando Sasori respondió el motivo de que Sakura estuviese ahí con él, ella me miro de soslayo, rehuyendo la mirada, como queriendo decirme que pida disculpas, pero al mismo tiempo tratando de no obligarme a hacer algo que no quiero. Pero ya todos saben que si Sakura dice "quiero ir hasta la luna" yo correré a construir su cohete para que llegue hasta Júpiter si pudiera. Siempre quise un hermano menor, pero nunca lo tuve por problemas de salud de mamá, cuando ella quiso reparar el error cometido me llevó de visita a donde mis tíos, donde conocí a Karin. No sé qué error quería reparar mi madre, no era culpa de ella que no pudiera quedar embarazada, papá salía mucho de viajes de negocio y mamá quedaba en casa a solas conmigo y algo deprimida por estar lejos de él, luego llegaron los cólicos estomacales hasta que se fue a ver, no era su culpa, pero que le vamos a hacer, jamás se ha podido quitar esa idea de la cabeza, ese tema de querer darme un hermanito... Aunque gracias a Sakura ya no es tanto problema. En qué me quedé... Ah sí, en mi prima—acertó ya arrastrando las palabras evidentemente— Ella no es mala chica, simplemente no congeniamos, yo era un bruto busca tesoros y sobreviviente de una guerra nuclear, y ella era la princesa en apuros al final de la torre en espera de su príncipe azul que en ese tiempo era Sasuke, los recreos en el colegio eran una tortura al lado de ellos dos, él tratando de quitarse de encima a mi prima y yo sufriendo sus interrupciones en mi guerra. En conclusión: Los juegos con ella no eran para nada divertidos. Hasta que llegó Sakura, si, ya éramos más grandes y nos divertíamos con otras cosas, jugábamos futball o tenis cuando iba de visita a su casa, y cuando ella venia a la mía nos quedábamos viendo películas de acción durante toda la tarde, eso provocaba peleas con Karin que siempre elegía alguna de princesas besa sapos o de dragones escupe fuegos, pero por mayoría siempre ganábamos mi pelirrosa y yo. Ah, como extraño esos días en que lo más difícil era cuidar a Sakura de caer de algún árbol que trepaba —sonrió melancólico — No quiero decir que ella no fuese delicada o una señorita, tan solo era más bruta para jugar, era una niña, no un intento de adulto como Karin, quizás por eso la veo como a un hermano, indiferente que sea mujer, ella me apoya como lo haría un hermano menor, pero con más drama y hormonas —abrió la otra lata de cerveza y bebió unos tragos antes de continuar su relato —y así fue pasando el tiempo, ahora mamá acompaña a papá en los viajes de negocio, dos semanas al mes, son más largos los viajes ya que van los dos, y yo... Yo me quedaba en la casa del Teme o de Sakura, la mayoría con Sakura, nuestros padres fueron amigos en la Universidad, me refiero a los de Sakura y los míos, así que la confianza estaba y me dejaban a cargo de ellos. Mebuki es un encanto, aunque sea igual de enojona que Sakura, y de estricta. Kizashi, Kizashi es más calmado, me encanta contar chistes con él, es un buen viejo... Los padres de Sasuke también eran muy familiares conmigo, Fugaku era de temer, pero Mikoto era la armonía en esa casa tan... tan ¿Sasuke?, si, Sasuke, una casa llena de criaturas frías y arrogantes... ¿De qué te ríes, Hinata? Es la verdad, Sasuke es un maldito engreído sin sentimientos palpables
Naruto tuvo que esperar a que Hinata se parara de reír para poder continuar con su historia de borracho, no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero a la ojiperla le hacía gracia. El rubio observó las latas de cerveza que estaban a su lado, era de lo único que estaba consiente, que las malditas latas ya estaban apunto de pasarle la cuenta y la única confidente que tenía a su lado era la dulce y tierna Hinata que esperaba impaciente el resto del relato.
—Sakura se cambió de colegio y para el siclo de la media empezamos a ir al mismo liceo, pero no la pasábamos juntos, era obvio, ella nunca había ido al mismo establecimiento que yo, ya tenía a sus amigos y yo a los míos, pero en casa las cosas seguían siendo iguales... Sakura empezó a crecer, a transformarse poco a poco en una mujer, empezaron los siclos mensuales de cinco días de llantos y risas de un segundo a otro, los cinco días de antojos explosivos, los diez días de "no quiero saber nada del mundo" y los otros diez días de "mírame, soy tan adorable como un perrito", junto con esas hormonas llegaron los corazones, empezó a interesarse en los muchachos, y no para jugar, sino para besar. ¿Tienes idea lo difícil que es ahuyentar a todos esos sujetos? Vale, que ya sé que soy un idiota también, pero por eso mismo no quiero que ningún idiota se acerque a ella... Luego, luego pasó lo de Neji y Ten-ten, diablos, Sakura detesta que hable de ello... Pero no tienes ni idea como detesto a ese par, son unos hijos de puta, la mierda de la mierda... Desde que pasó eso prometí cuidarla de los romances. Y ahora mira esto, ella está de novia y yo aquí, borracho, escupiendo mis penas con una guapa chica en vez de estar besándola — los colores aparecieron en la cara de Hinata, Naruto supo que había mal entendido lo que él quería decir—No te pongas así, no es como si te fuera a besar, lo que quiero decir es que es raro estar hablando así con una chica
Hinata solo asintió escondiendo su rostro entre la chaqueta clara que llevaba puesta. Naruto se levantó para ir por más cerveza, pero en el minuto de ponerse de pié el mundo comenzó a girar y tuvo que sentarse nuevamente.
—¿La quieres mucho? —preguntó Hinata después de otra pausa, las pausas eran cosas de ellos dos, así como con Sakura eran los "bien"
—¿A Sakura? — Hinata asintió—En realidad si la quiero y mucho
—¿Al-Alguna vez t-te gus-gustó?
—¿Gustar? — se preguntó en voz alta— Algún tiempo pensé que me gustaba, pero solamente porque su carácter es muy parecido al de mamá, al final solo eran estupideces mías... A ella la quiero tanto como una hermana, uno no se puede enamorar de las hermanas, eso es raro, raro y asqueroso—sentenció el rubio con una mirada sería al cielo, Hinata rió por ello
—Eres un buen hermano
—Tu una buena amiga
Hinata le sonrió con timidez, pero tratando de animarlo con aquella curva.
—No creo que me perdone
—¿Por qué lo dices?
—Porque primero golpeé a su novio y luego a Sasuke—la ojiperla se llevó ambas manos hasta los labios
—¿Su novio? — preguntó luego de salir de su asombro
—Si, Sasori, ella me lo dijo hace un rato
—¿Estás seguro?
—Claro que lo estoy, ella, ella lo dijo
—Pero a ella no le gusta Sasori, a ella le gusta otra persona — dicho esto se cubrió la boca con ambas manos y una expresión de culpa apareció en su níveo rostro
—Mierda, ya sabía que su estúpida incapacidad para cerrar o crear vínculos traerían problemas nuevamente — Naruto arrugó la nariz un poco gracia a la molestia—y ¿A quién le gusta?
—N-No debo decirlo
—Mierda, porqué tenias que ser tan buena amiga—Ella sonrió conforme
Naruto quería marcharse, no porque tuviera mala compañía, sino porque el sueño lo estaba venciendo, vio la hora en su móvil, daban la 01:12 am, abrió la aplicación de whatsapp, sus ojos estaban nublados, pero eso no le impidió encontrar el chat que tenía con su mejor amigo, envió un mensaje pidiendo que lo recogiera, esperaba que el azabache lo viese.
—Dios, muero por una cerveza — soltó luego al aire
—Ya has tomado mucho, ni siquiera puedes levantarte — dijo Hinata sin ánimos de reprenderlo, sino más bien con preocupación
—Da igual, este cuerpo está acostumbrado, ¿Oye?— la morena le dedica una mirada esperando a que continuara—¿Por qué huiste del baño?
—Po-Por nada
—¿Sí? Sabes, estoy borracho, no tonto — respondió el rubio con gracia mientras se acercaba a ella esperando intimidarla para que confesara
—E-En ser-rio — Hinata chocó con la pared
—Estas muy nerviosa Hinata— ella tragó grueso, pudo escucharlo
Sasuke había llegado hace unos minutos al departamento en el que vivía con su hermano mayor, Itachi, este estaba acostado y al escuchar el cerrojo se levantó a recibir a su hermano menor. El Uchiha mayor era muy intuitivo, no era de interrogar mucho, pero cuando notaba que Sasuke estaba con un humor más lúgubre de lo normal empezaba a indagar el porqué, esa no era la excepción, apenas lo vio cruzar el umbral preguntó el porqué había llegado tan temprano, luego el porqué traía esa expresión y culminó preguntando que carajos había ocurrido con su rostro. Sasuke trazó una ruta de escape, pensaba en saltar olímpicamente a sus interrogantes, pero a Itachi Uchiha nada se le escapaba de sus narices.
Se sentaron en el sofá de la sala para comenzar la charla inevitable, Itachi dejó que su hermano se acomodara mientras iba por unas cervezas a la nevera. Sasuke Sacó su billetera y su móvil de sus bolsillos, dejándolos sobre la mesa de madera que hacía de centro. El mayor volvió tan rápido como pudo, extendiéndole una Heineken helada que el menor aceptó, luego se sentó en el sofá del frente con una botella para él y esperó impasible a que su hermano menor comenzara a hablar por su cuenta, pero en vista a su negativa decidió profundizar él en el tema.
—¿Es por una chica?
—No, ¿Qué idioteces piensas?
— Te conozco
—Lo sé
— Entonces no te mientas — Sasuke se quedó en silencio ante sus palabras —hace días estas raro y más distante de lo usual, en las mañanas te demoras cinco minutos más en arreglarte; antes de salir y luego de lavarte los dientes te observas en el espejo del baño para repasar tu imagen y luego en el de la sala. Has llegado más tarde de lo que sueles llegar y generalmente llegas con un humor más amargo que lo de costumbre. En la cena juegas con la comida antes de probar bocado, mientras haces eso tu entrecejo se frunce y tu mirada cambia un tanto. Luego, cuando te sientas a la mesa a estudiar como de costumbre, te demoras tres minutos más en entender cada párrafo, o lo relees para estar seguro de tu respuesta, cosa que no creo; o tienes que releerlo porque en un principio no tomaste en cuenta que leías. A eso sumemos que me pediste ayuda en un trabajo y cuando me entregaste las hojas de vuelta estas venían empapadas en un aroma femenino... ¿Quieres que continúe o te quedas con eso?
Sasuke estaba seguro que su expresión era todo un poema que merecía ser retratado para futuras generaciones, cuando Itachi pretendía fastidiarlo lo lograba, era demasiado intuitivo y directo.
—Quizás si pase algo —admitió apenado el menor, pero disimulando indiferencia, se reclinó sobre su cuerpo poniendo el peso sobre sus rodillas que sujetaban sus brazos
—Ya lo sabía, la cuestión aquí es si tu lo sabías — Itachi sonrió tan arrogante como era costumbre en su familia — ¿Quién es?
—Una chica del liceo... Es una verdadera molestia — la sonrisa del mayor incrementó más aun
— ¿Sí? ¿Cómo así?
—Ya sabes, es testaruda, caprichosa, cree tener la razón en todo, insufrible, temperamental, inocente, abrasiva, perspicaz, intuitiva, culta, inteligente, tiene una acento precioso y extravagante, sus ojos son enormes y brillantes y su cabello de un tono tan llamativo y peculiar y... Y... — Itachi sonrió ante las palabras de su hermano antes que siquiera él se diese cuenta de lo estúpido que se veía hablando así de ella
—¿Te estás enamorando? — Sasuke desvió la mirada disimulando lo cohibido que se sentía
—¿Qué? ¿Se te subió el alcohol?
—A mí no, pero creo que tu desearías que si, sino no hay otra explicación para tu sonrojo más que el que te guste aquella chica
—Tks—chasqueó la lengua— No estoy sonrojado, qué estúpido
A Itachi no se le podía esconder nada.
—¿Cómo se llama?
—¿Qué? ¿Estás loco? No te diré como se llama
—Como quieras — se encogió de hombros —pero tarde o temprano la terminaré conociendo
—No, no pasará
—¿Por qué no? — preguntó ahora confundido
—Porque no estaré con ella — Itachi lo observó interrogativo esperando que continuase con su respuesta—es que es complicado, ella es muy, muy inocente, muy brillante... Yo solo la opacaría con mi carácter tajante—susurró
—Sasuke, cuando uno siente algo por otra persona y esta le corresponde uno es capaz de pasar por alto algunas cosas — el menor negó con la cabeza
—Pero yo no, Itachi. Ella no está hecha para mi
—Yo creo que tú no estás hecho para ella— el menor ignoró su comentario que a su pesar no se alejaba para nada de la realidad
—Además ella no me corresponde, le agrada otra persona—Itachi alzó una ceja
—Vaya, te gustan los retos
—¿Cómo crees? Solo es un capricho, nada serio — se excusó
—Claro, eso me decía tu descripción de ella, gritaba que era un capricho nada más—se burló sarcástico
—Como sea, iré por otra cerveza— soltó desviando el tema, buscando zanjarlo
Sasuke se encaminó a la cocina, sacando otra botella de la nevera y bebiéndola de un trago, luego destapó otra y se fue a la sala donde Itachi lo esperaba con la mitad de su primera botella bebida.
El móvil que estaba sobre la mesa de centró comenzó a vibrar.
—Naruto quiere que vaya por él, debe estar borracho —comentó el menor mientras leía el mensaje del rubio
—Anda, vamos por ese idiota
Itachi se levantó del sofá junto con su botella, la cual fue a guardar en la nevera para la vuelta del viaje, Sasuke lo sabía de antemano, a su hermano lo le gustaba beber si iba a manejar. El Uchiha menor en cambio terminó la suya en tres tragos, agarró de la pechera que estaba a un costado de la puerta su cazadora de mezclilla oscura y salió junto a su hermano del departamento. Caminaron a paso calmado hasta el Audi tono azul atlántico, herencia de sus padres.
Itachi manejó con calma hasta la casa del Nara, en donde estaba desarrollándose la fiesta, mientras Sasuke cambiaba las estaciones de radio en busca de algún tema que valiese la pena. Al llegar se encontraron con Sasori despidiéndose de alguien que subía a un taxi, el azabache menor no alcanzó a visualizar quien era la persona que estaba montada en el auto amarillo, aunque pensaba que era su amiga, Karin, luego de haber echado un gran polvo con él, eso le molestaba, ¿Cómo podía ligar como quisiese cuando había besado a Sakura hace tan solo unas horas atrás?
Bastardo.
—Hey, Itachi — saludó el pelirrojo luego de reconocer el auto en el que estaban los Uchihas, se acercó hasta ellos
—Qué hay — preguntó Itachi luego de hacer un gesto de saludo— ¿Alguna conquista por despedir?
—No, nada de eso. Aunque no lo creas este chico ahora esta de novio— eso hizo ecos en la cabeza de Sasuke, aun que no quiso comprobar nada
—¿Sí? Y quien es la desafortunada
—¡Ja! Estamos de chistoso— el ojimiel sonrió arrogante —el pequeño Sasuke la conoce — y eso bastó para colapsar a Sasuke
— Cállate imbécil —respondió irritado —anda moviendo el culo que quiero bajar
—Espero que no sea para agarrarte conmigo nuevamente
—¿Para qué? ¿Quieres que te parta esa cara de niño bonito otra vez?
—¿A este capullo te agarraste? —sentenció Itachi en forma de pregunta, casi burlandose
—Sí, pero no fue él el que me daño —aclaró el menor triunfante ante Sasori
Itachi sonrió ante la seguridad de su pequeño hermano y el silencio del pelirrojo que terminó por confirmar su comentario, algo le decía a Sasuke que Itachi ya sabía que el sujeto que habían ido a buscar era el causante de sus marcas, el mayor estaba acostumbrado a que los dos menores terminaran peleando por alguna estupidez. El azabache menor bajó del automóvil y se encaminó hacia la enorme casa del Nara en busca del torpe de su amigo, en su cabeza solo rondaba la imagen de Sakura y las palabras que Sasori había pronunciado hace un rato, ¿Será cierto lo que sus conjeturas habían desvelado? Sasuke no quería pensar en ello.
El recorrido por la casa se le hizo condenadamente largo y lo peor era que no había rastro de Naruto o de la "hermana" de este, cada segundo ahí aumentaba sus ansias y sus ideas estúpidas sobre el comentaría de Sasori, vagaban sin permiso por su cabeza, y la ausencia de la pelirrosa no hacía más que confirmas sus palabras y acrecentar sus dudas. Cuando terminó de revisar el patio de atrás decidió largarse de el lugar sin más, el alcohol, las drogas y sus efectos en los adolescentes hormonales que bailaban a su alrededor solo provocaban pensamientos estúpidos sobre lo que podría haber hecho Sakura con el maldito de Sasori, los gemidos de las parejas que tenían sexo en las habitaciones de la planta alta hacían eco a pesar de la música, internamente Sasuke rogaba que la ausencia de Naruto no fuese por estar metido en alguno de ellos, sería el colmo pedir su ayuda cuando él la está pasando de maravilla.
Al salir de la casa observó a ambos lados del patio delantero que se extendía con elegancia ante sus ojos, era el único sitio casi vacío de la residencia, limpio por completo y sin ni un indicio de que en el lugar se estuviese desatando una buena movida,suspiró para luego levantar la vista hallando lo que buscaba. En uno de los rincones, en especifico donde estaba el desplaye de lo que alguna vez fue un intento de garaje sin terminar, había una cabellera rubia con una chaqueta de tono naranja inconfundible, tan solo Naruto tenía un gusto tan brillante y llamativo para vestir, y terrible, según Sasuke. El azabache se encamino al sitio para agarrar al posible borracho de su amigo, bueno, al borracho de su amigo, no lo hubiese mensajeado si no era así, esa no era ni la primera ni la última vez que Itachi y él lo iban a buscar en una situación así, la costumbre ya era tan natural que no les molestaba, secretamente el Dobe ya era como parte de esa pequeña y rota familia.
—Dobe — Sasuke llamó su atención antes de llegar, pero el rubio no respondió - Tks, usuratonkachi, te hablé
El Uchiha sabía que Naruto no era tan tonto, en especial en lo que respectan a las chicas, no tenía mal gusto en opinión de Sasuke, y sabía como coquetear y enganchar, pero si algo siempre había dejado en claro es que con las amigas de su hermana no había que meterse, hasta hace poco pensaba que era por la edad de Sakura, pero al conocerla y comprobar que se llevaban por unos cuantos meses la descartó completamente, reemplazándola por la idea de que su lealtad era la causante de ese pensamiento, ahora pensaba que era porque la única amiga de la pelirrosa era la loca de Ino, pero pensarlo y comprobarlo era completamente diferente. Definitivamente Naruto tenía esa regla por Ino, porque si no, no estaría besando a la pequeña nueva amiga de la pelirrosa.
AnneJ.M.
Hola a todos!
Muchísimo tiempo sin saber de vosotros. He estado muy ocupada limpiando mi casa, viendo anime y leyendo mucho.
Espero que este capítulo os guste y bueno, no tengo mucho que deciros.
Os quiero, hasta la próxima.
