¡Hola a todos!, ¿Cómo están?, espero que bien, aquí les traigo el siguiente capítulo de Mugiwara Boy´s... Lo sé, lo sé, como siempre me tardo en actualizar pero últimamente han estado pasando muchas cosas en mi vida personal, aunque debo de decir que eso no influirá en que deje de actualizar, puesto que escribir es lo que me ayuda a sacar todo el estrés que suelo guardarme dentro. A decir verdad, no tuve mucho tiempo para revisar éste capítulo, (lo he escrito todo hoy mismo y no podía esperar a subirlo), así que como siempre, si se me ha pasado alguna falta de ortografía les pido me perdonen y me hagan saber en qué parte del capitulo lo hice para que pueda corregirlo de inmediato.

ANUNCIO: También quería aprovechar la oportunidad para hacerles una pregunta, la verdad es que en una ocasión una personita me preguntó que por qué no agregaba un poco más de escenas que incluyeran al adorable de Chopper, y la verdad ésa idea me ha estado corriendo por la cabeza desde hace un tiempo, pero claro, en la historia principal dudo que pueda hacer mucho puesto que ya tengo demasiados temas con los cuales tratar, por tanto he estado pensando en tal vez (Digo tal vez puesto que aún no estoy muy segura), escribir un especial de Chopper en algún punto de la historia, sería un extra (el especial ya lo tengo en la cabeza, ya se me ocurrió un tema a tratar), y por alguna razón se me ocurrió un especial de Halloween (¿Por qué?, no lo sé, ni yo entiendo como funciona mi cabeza), por lo tanto si llego a escribirlo sería por ésas fechas, no daré muchos detalles pero de todas maneras quería decírselos, ¿Qué opinan?, ¿Les gusta la idea?

Capítulo 29.

La paranoia de un beso.

Era un domingo por la mañana, Luffy se había levantado sorpresivamente temprano, ya se encontraba arreglado y se encontraba en la planta baja desayunando junto a Dadán y sus hermanos. Esa mañana en particular, el menor se encontraba mucho más parlanchín e hiperactivo, ya que normalmente se portaba como el niño consentido que era y esperaba a que se le cumplieran todos sus caprichos. Por ejemplo, si fuera una mañana común y cualquiera Luffy terminaría su tazones de arroz y seguiría pidiéndole a Sabo que le sirviera más y más sin levantarse en ningún momento, pero en ésa ocasión había sido Luffy quien se había ofrecido a servir la comida de todos, no se había dignado a sentarse en la mesa, comía parado mientras hablaba con la boca llena sobre cualquier historia que se le cruzara por la mente, al momento que caminaba de un lado para otro sin poder estarse quieto.

-¿Luffy puedes sentarte?, ¡Me pones de los nervios!

-¡Pero Ace! - Reclamó. - Estar quieto es aburrido, es aburrido. - Decía al momento que dejaba su plato a un lado y comenzaba a soltar puñetazos al aire. - ¡Debería salir a correr con Zoro antes de ir a la escuela!¡O espera, hoy es domingo, ni siquiera hay escuela!, ¡No importa, yo quiero correr de todas formas.

-Espera, espera, espera. - Lo detuvo Sabo tomando a su hermanito por los hombros antes de que éste saliera corriendo. - Tranquilízate, aún no haz terminado tu comida.

-¡Cierto!

Habiendo dicho eso se embulló toda la comida en un santiamén, luego agarro los platos de los demás quienes también ya habían terminado, y los empezó a lavar, cosa que ahora sí había espantado a todos. Y es que, Luffy no lavaba platos, era un pequeño caprichoso que hacia puchero cada que le pedían hacer algo de ése estilo, pero en ésa ocasión se estaba comportando mucho más servicial por alguna razón, se veía feliz y no entendían porqué. Habían supuesto que era porque habían terminado la grabación de su primer sencillo y estaba ansioso porque éste se estrenara.

Mientras tanto el monito había terminado su labor de manera rápida y había querido salir corriendo nuevamente a molestar a su peli verde amigo, pero se detuvo cuando observó en el estante de su cocina, un frasco con cerezas que tenían siempre guardado ya que Sabo a veces les preparaba postres, y a veces tan solo las compraban como botana. Mirándo el frasco por unos segundos, se había levantado de puntas para tomarlo entre sus manos y después se sentó en una silla frente a la mesa abriendo el frasco y sacando una cereza la cual observó por unos instantes antes de que sus mejillas se colorearan de un tono rosado. Después se llevo la fruta a la boca disfrutando del dulce sabor que ésta desprendía, incluso cerró los ojos por unos instantes para intentar saborearla mejor, pero cuando la tragó frunció el ceño y las observó nuevamente.

-¿Por qué no saben tan bien? - Preguntó para sí mismo, al momento que tomaba otra cereza y la llevaba a su boca.

Sabo y Ace habían estado observando todo el espectáculo del frasco de cerezas y ahora si se encontraban tremendamente confundidos. Empezando porque el pequeño normalmente se llevaba todas las cerezas a la boca devorándoselas en un instante y ahora se encontraba saboreándolas con total tranquilidad. Lo más extraño de todo esto, es como las observaba con tanta atención, y ése sutil sonrojo que se le había formado por unos instantes. Todo indicaba que algo había pasado.

-¿Sucede algo Luffy? - Preguntó el rubio de manera tranquila al momento que se sentaba al lado de él. - Luces muy contento.

-¿Enserio? - Preguntó quitándole importancia volviendo a llevarse otra cereza a la boca.

-¿Desde cuándo te gustan tanto las cerezas? - Preguntó curioso.

-… - El menor volvió a sonrojarse y bajo la mirada para no toparse con la de su hermano. - Estoy haciendo un experimento.

-¿Experimento?, ¿Qué clase de experimento?

-Secreto.

Ace hasta el momento había estado soportando su ansiedad de intervenir, y es que Sabo era el que siempre le sacaba la información a Luffy de manera sutil, con preguntas sencillas y aparentemente desinteresadas para que el menor empezara a tomar confianza, y así después de un rato éste terminaba por soltar todo, pero Portgas no tenía nada de paciencia, y no tenía ganas de esperar hasta que a su atolondrado hermanito se le diera la gana responder.

-¡Habla de una maldita vez, mocoso! - Gritó exasperado. - ¿Qué te traes entre manos?

-Nada. - Contestó éste inflando sus mejillas entrando en ésa actitud encaprichada que le daba cada que alguien quería regañarlo o presionarlo de alguna manera.

-Ah... - Suspiró el rubio al ver que todo su progreso se había ido al caño. - Luffy, ¿Qué tienen de bueno las cerezas?

-Son dulces... Y saben bien... O eso creía. - Corrigió poniéndose en una pose pensante. - Ahora las pruebo y no me saben tan bien como antes.

-¿Mmm?, ¿Y eso por qué? - Preguntó curioso.

-No lo sé. - Confesó. - Sabía mejor cuando... Cuando... - Volvió a sonrojarse, ésta vez poniéndose como un tomate. - Cuando... - Miró a su rubio hermano quien lo observaba curioso, y después al pecoso quien tenía los brazos cruzados, y lo miraba con una ceja arqueada, al otro lado de la cocina estaba Dadán tomando un poco de café caliente, ella fingía no prestar atención aunque sabía que estaba escuchando todo.

-Luffy, sabes que puedes contarnos lo que sea, somos familia. -Animó Sabo sabiendo lo que estaba pensando.

-Yo... Eh... - Empezó a tartamudear un poco. - ¡¿Qué debo hacer cuando una chica me besa?! - Gritó al fin, al momento que se levantaba y daba un leve golpe en la mesa observando a sus hermanos esperando que éstos lo guiaran, ya que él no sabía nada respecto a temas amorosos.

-Luffy... Tú. - Empezó hablando Sabo al momento que procesaba la información. - ¿Besaste a alguien?, ¿Ya diste tu primer beso? - Preguntó obteniendo una afirmación por parte del menor. - ¡No puede ser! - Gritó al momento que llevaba sus manos a sus mejillas, y sus ojos brillaban cual adolescente emocionada. - ¡Mi hermanito por fin dio su primer beso! - Repitió poniéndose sensible de la nada. - No puedo creerlo, ¡Crecen tan rápido!, mi hermanito por fin está creciendo.

Tras decir eso empezó a llorar un poco en una pose dramática y se fue junto a Dadán al momento que los dos empezaban a llorar y hablar cual madres primerizas cuando su hija les confesaba que estaban enamoradas. Contrario a ésa reacción Ace seguía en shock repitiendo aquella nueva información una y otra vez dentro de su cabeza, su cerebro empezaba a querer hacer corto circuito, había sentido un bajón correrle por todo el cuerpo, y la histeria empezaba a presentarse.

-¡¿Qué?! - Soltó un grito que se escuchó por toda la cuadra. - ¿Es una broma, verdad? - Se acercó al menor tomándolo de los hombros mirándolo con ojos suplicantes. - ¿Es broma, verdad?

-A... ¿Ace? - Lo llamó sin comprender.

-¿Quién fue? - Preguntó exasperado. - ¿Fue la extranjera?

Luffy desvió la mirada apenado, lo cual fue suficiente para responderle al pecoso. De pronto sintió su mundo derrumbarse. Luffy, su pequeño Luffy, su adorado y preciado hermanito a quién había estado intentando proteger desde el momento en que éste los acepto como parte de su familia, el chico más lindo, adorable y con corazón puro que había en el mundo. Luffy tenía corazón de niño a pesar de sus ya cumplidos 17 años, y mientras que a Sabo lo conmovía la idea de que éste comenzara a volverse un adulto, a él no le gustaba nada, ¡Era la pureza de su hermano después de todo!, ¡No podía entregárselo a nadie!, su hermano tenía que ser puro siempre, y sobre todo... Lo más importante de todo eso, era que... ¡No lo dejaría irse a vivir al extranjero!, ¡De ninguna manera dejaría que alejaran a su joya y le impidieran poder verlo!

-¡Roronoa! - Gruño furioso al momento que corría hacia la casa del peliverde hecho una furia.


Zoro seguía durmiendo plácidamente, estaba cansado después del día anterior, el cual se le había hecho uno de los más largos y tediosos que había tenido que soportar hasta el momento. Todo había comenzado cuando Mihawk había ido a recogerlo tras su cita con Perona, éste lo había invitado a subir a su auto a lo cual él se había subido sin rechistar, ya que tenía la intensión de terminar con ése asunto lo antes posible. De hecho él ya había planeado ir a hablar con Mihawk tarde o temprano, pero no había tenido la oportunidad por lo ocupado que había estado, los problemas con su amiga de la infancia y el trabajo habían ocupado todo su tiempo.

De cualquier manera había logrado llegar a salvo hasta la casa de su novia, quien tras bajarse del auto había ido directo a su habitación por órdenes de Mihawk quien le había dicho que tendría una charla hombre a hombre con Zoro. Perona había accedido solo cuando le hizo jurar a su padre que no lo ahuyentaría nuevamente, y que intentara ser amable.

A pesar de que Mihawk había prometido eso, a Zoro seguía sin darle buena espina. Después de todo sabía que ése hombre era un psicópata al igual que Portgas, conocía a las personas de su clase puesto que había convivido con una desde los días de su infancia, y aunque no le gustara, había desarrollado cierta habilidad para detectar a los maniacos celosos como él, y también cierta forma para tratar con ellos, algo así como un experto en el tema, aunque para ser sincero le parecía ridículo estar experimentado en algo tan estúpido como eso.

-Entra.

Lo invitó el pelinegro dejando que Roronoa accediera a la casa, la cual le parecía bastante espaciosa y acogedora, echando un vistazo rápido notó como apenas entrar estaban unos muebles con retratos de Perona y su padre, desde que era pequeña hasta su proceso de crecimiento, también había una fotografía en especial enmarcada en donde estaban Mihawk, una mujer y la pequeña Perona, por lo cual pudo saber que ésa mujer se trataba de la madre fallecida de su novia. Quiso observarla un poco mejor pero no pudo puesto que Mihawk ya lo había metido en la misma cocina en donde lo había secuestrado la ocasión pasada.

-¿Vas a volver a amarrarme? - Preguntó fastidiado observando la silla en donde casi pierde a su aparato reproductor la ocasión pasada.

-No. - Puso a hervir un poco de agua para preparar té. - Tendremos una conversación normal.

Mihawk invitó al chico a tomar asiento, a lo cual éste aceptó sin más. Mihawk seguía preparando el té, y había colocado un tazón con galletas diciéndole a su invitado que podía comer unas si quería. Zoro por su parte no podía creer lo que estaba ocurriendo. Ése hombre se estaba comportando como un padre común y corriente por primera vez en su vida, y él seguía sin tragarse toda ésa farsa.

-Perona es mi única hija. - Empezó a hablar el hombre de ojos dorados, se encontraba dándole la espalda al peliverde. - Supongo que ya te habrá contado sobre su madre. - Cuando Zoro le respondió de manera afirmativa, continuó hablando. - Admito que me he pasado un poco contigo.

-"¿Un poco?" - Pensó él.

-Tras la muerte de Marie toda la responsabilidad de criar a Perona recayó en mis hombros, por supuesto no es algo de lo que me queje, mis mejores años de vida fueron verla crecer. - Mi pasión siempre ha sido el kendo, y es por eso que quería enseñarle a Perona ésa arte, pero ella al principio se negaba a aprender, decía que el kendo no era bonito. - El peliverde suspiro, no era difícil imaginarse a la chica en su forma caprichosa. - La razón por la que vine a la ciudad en un principio era para buscar mejores oportunidades de trabajo y poder mantener a mi hija, poder comprarle comida deliciosa, ropa bonita, peluches, todo lo que quisiera, tal vez la consentí demasiado pero después de lo de Marie no quería que sufriera más. - Vaya sorpresa cuando me enteré de que Perona era intimidada en la escuela, eso me enojo demasiado, en lugar de que la alejara del dolor la había llevado directo a él, y por eso me sentí un mal padre y regresamos a nuestro hogar. - El té estaba listo, y Mihawk ya lo había servido en dos tazas, le ofreció una a él y luego se sentó del lado contrario de la mesa quedando frente a Zoro. - Sé que soy un padre aprensivo, y que no debería aferrarme a ella de ésa manera, lo común es que un padre deje a sus hijos extender sus propias alas y volar por sí mismos, pero ella es lo único que me queda y es por eso que a veces no pienso lo que hago.

Zoro pudo observar los ojos tristes del hombre, él entendía perfectamente lo que era perder a un ser querido, primero había sido su madre con el nacimiento de Chopper, y luego de eso su adorada Kuina. Mihawk en ése momento se veía demasiado vulnerable, cosa que hizo sentirle algo de empatía y culpa por tratarlo como un viejo loco.

-Perona se enojo mucho conmigo cuando hice que te molestaras con ella, después de eso la seguí y pude observar cuando tú le decías que no la odiabas, ése día en el parque.

-¡¿Estaba ahí?! - Preguntó levantándose de golpe al momento que sus mejillas se ponían rojas. - "Éste tipo está loco después de todo" - Pensó.

-Me di cuenta de que no eras un mal chico y que por lo menos te preocupabas por ella, así que cuando Perona me perdonó y por fin me quiso hablar le pregunté un poco más al respecto, y fue cuando me enteré de que tú eras ése chico que la ayudo en la primaria. Antes de eso Perona siempre me había hablado de un único chico que fue amable con ella en ése tiempo, de un chico que la defendió de agresores, la persona que reparó el peluche de felpa que compré para ella, en fin... Perona siempre hablaba de ti, aunque hasta ése entonces yo no sabía quien era ése chico ni como se llamaba, por eso me sorprendí mucho cuando me confesó que tú eras ése niño. - Lo miró a los ojos y después hizo una leve reverencia. - Muchas gracias por cuidar de mi hija y calmar su sufrimiento.

-No, no. - Se apresuró a negar. - No hice nada del otro mundo.

-De cualquier forma, creo que entiendo lo que vio ella en ti, y al ser mi hija no me queda otra opción más que aceptarte. - Tras eso la sonrisa triunfante en el rostro de Zoro salió victoriosa, pero no le duró demasiado antes de que éste agrego. - Pero no por eso dejaré que hagas lo que quieras, mocoso. - El rostro de Mihawk de pronto se obscureció y éste lo fulminó con la mirada como si fuera un insecto. - La otra vez mi hija no regreso a casa, ¿Me puedes decir que estuviste haciéndole?

-Ah... - Recordó al instante ésa ocasión en que Perona se quedó dormida en su casa. - ¡No paso nada! - Intengo negar rápidamente. - Solo dormimos un poco y...

-¿Durmieron?

-¡No ésa clase de dormir!

-¡Escucha Roronoa, ya que le haz quitado la inocencia a mi tesoro te haré responsable! - Se acercó a él de manera amenazante al momento que se ponía tras su espalda y le hablaba como si fuera un susurro proveniente de la misma muerte. - Será mejor que hayas usado protección, ella aún tiene que estudiar, y de cualquier manera cuando llegue el momento tendrás que casarte con mi hija o de lo contrario te mataré, no dejaré que huyas tras haberla corrompido, y para que te quede claro eso aplica también si la haces llorar, te seguiría hasta los confines de la tierra para hacerte pagar.

-¡No paso nada! - Volvió a negar sonrojándose.

Mihawk por supuesto no le había creído, por lo que tras amenazarlo lo había dejado quedarse en casa, después de todo hablaron un buen rato por lo que ya era de madrugada, y no quería que su hija se enfadara con él por dejarlo volver a ésas horas a casa. Todo había empeorado cuando se iba a dirigir a la habitación de huéspedes, pero Perona salió de su habitación incitándolo a entrar a su cuarto de manera insinuante a lo cuál él se negó rotundamente ya que no quería morir. Hasta ahí todo había salido medianamente bien, pero la cosa realmente se había complicado cuando a la mañana siguiente se despertó con Perona dormida sobre su pecho como acostumbraba hacer, y con un Mihawk enfurecido mirándolo desde una de las esquinas de la habitación.

-Te acabo de decir que te abstengas de hacer ésas cosas, y vas y lo haces en mi propia casa.

-¡No, no, no! - Gritó. - ¡No es lo que parece!

Tras eso se la había pasado el día entero huyendo de las garras de Mihawk quien había intentado asesinarlo, y es por eso que no había podido disfrutar del primer día libre que la bruja por fin les había otorgado.

-Maldito Mihawk. - Susurro Zoro mientras habría los ojos despertando de su largo sueño en el que tenía que escapar de un monstruo furioso que quería devorarlo.

-¡Roronoa! - Escuchó un grito familiar de cierto vecino pecoso que tanto lo fastidiaba.

-¿Y ahora qué? - Se preguntó a si mismo levantándose al momento que Portgas rompía la ventana de su cuarto con sus pies antes de ingresar a su habitación. - Primero un hermano rompe mi ventana y luego el otro, ¿Por qué ésta familia es tan impulsiva? - Susurro para sus adentros.

-¡Roronoa! - Volvió a gritar.

-¿Y ahora qué quieres Port... - Iba a preguntar con fastidio pero se detuvo al ver los ojos empapados en rabia que tenía el pecoso, y en ése momento sintió un escalofrió recorrerle toda la espalda al recordar todos los traumas de su infancia que tenía gracias a las maldades que le había realizado Ace cada que se encelaba.

-¿Por qué no cuidaste a Luffy? - Preguntó lentamente con una voz rasposa que le ponía el cabello de punta.

-¿Eh? - Preguntó sin entender.

-¿Ni siquiera lo sabes? - Preguntó al momento que se alejaba, su cabello se encontraba revuelto cayendo de manera rebelde en su rostro dejando sus ojos levemente tapados, su rostro se veía obscurecido y sus ojos empezaban a tomar un tono rojizo bastante espeluznante. - Hoy Luffy se estaba comportando de manera muy extraña, tras uno de los certeros interrogativos de Sabo nos enteramos de que... ¡Una chica se había aprovechado de la inocencia de mi hermano para robarle su primer beso! - Su voz seguía estando en un tono seco, haciendo que Zoro extrañara al Portgas gritón e impulsivo, ya que ése por lo menos no sonaba tan aterrador.

-Espera, ¿Luffy dio su primer beso? - Preguntó sorprendido al momento que soltaba una sonrisa orgullosa.

-¿Te haces llamar su amigo y ni siquiera sabes eso? - Preguntó fastidiado.

-Espera, ayer estuve ocupado, seguramente ocurrió mientras yo...

-¡Me importa una mierda! - Interrumpió. - Se supone que tenías que vigilarlo e informarme si pasaba algo extraño, pero en lugar de eso te la pasas ocultándome cosas, ¿O crees que acaso no me he dado cuenta de que no me dices todo?, en primer lugar estoy seguro que fuiste tú quien convenció a Luffy de no contarme quien era la chica, ya que Luffy por si mismo no es el tipo de chico que le guste ocultar cosas.

-Yo... - Zoro tragó saliva nervioso, era cierto que ya no era el mismo niño de antes al que Portgas podía colgar de un árbol con una cuerda atrayendo a niños para que lo trataran como piñata, pero aún así sabía que el pecoso tenía un lado obscuro que quisiera o no seguía poniéndolo de los nervios, puesto que él siempre había sido monstruosamente fuerte y aún con su entrenamiento en el kendo jamás había logrado ganarle.

-Me dirás ahora mismo quién es ésa chica te guste o no. - Como un papel se acercaba al peliverde al momento que sacaba un cuchillo de la nada. - Tú quieres decirme quién es la chica, ¿No es verdad, Roronoa?, de lo contrario no sé que podría hacer para sacarte la información.

-¡Ah! - Gritó apartándose del pecoso al momento que pegaba su espalda contra la pared. - ¡No sé nada, ayer no estuve con Luffy!

-¿Así que así va a ser? - Preguntó siniestro mientras ladeaba su cabeza y su cuerpo de un lado a otro, parecía un muerto viviente cargado de sed de venganza, y se acercaba a él de manera lenta y peligrosa con una sonrisa macabra jugueteando con el cuchillo entre sus manos como un profesional.

-¡Espera, espera, espera, si me haces daño Luffy te odiara!, ¡Y también si intentas lastimarla a ella!

El pecoso había enterrado el cuchillo en la pared justo al lado del rostro de Zoro quien estaba igual de pálido que una hoja de papel. Ahora se encontraba totalmente a la defensiva y estaba dispuesto a enfrentar a Portgas de ser necesario, pero no tuvo que hacer nada puesto que éste había caído al piso en un dos por tres, su frente estaba pegada al piso, se encontraba llorando cual nena y le pegaba al piso con su puño derecho, los mocos salían de su nariz.

-¿Por qué? - Lloriqueaba. - Luffy, no puedes dejar a tu hermano, no dejes a tu hermano solo. - Decía aún llorando y haciendo berrinche como un mocoso. - No te vayas con la extranjera...

Zoro miraba al pecoso con una gota de sudor corriendo por su nuca, no había duda de que ya se le había pasado su modo yandere a Portgas y ahora se encontraba en la fase de aceptación en donde no le quedaba otra opción más que llorar. A decir verdad Zoro no sabía, si debía sentir rabia o lástima, y es que ése hombre estaba completamente enfermo, mira que ponerse así por un simple beso, no quería ni verlo cuando Luffy les dijera que había perdido su castidad, definitivamente Ace intentaría suicidarse.

-Ya... Ya... - Intentó tranquilizarlo sabiendo que no podía dejar así al pecoso. - Aunque Luffy se consiguiera novia jamás se olvidaría de ti y de Sabo.

-Pero... - Renegaba cual niño.

-¿Son su familia no?, En la escuela y en el trabajo, Luffy siempre está hablando de ustedes, eso es porque él admira mucho a sus hermanos y los quiere demasiado.

-¿En verdad?

-Si no me crees, vé y pregúntale a Luffy, y te dirá que ama a sus hermanos.

-¿Entonces no se irá del país y se olvidará de nosotros?

Zoro lo observó por unos instantes, y decidió que debido al estado en el que se encontraba el pecoso no le quedaba opción más que soltar algo de verdad que en un principio tenía planeado usar para extorsionarlo.

-Te diré lo que averigüe... Ésa chica que sale con Luffy no es extranjera, es japonesa, solo que usa una peluca para que no la descubran.

-Entonces... - Preguntó deslumbrante.

-Ella no quiere sacar a Luffy del país.

Tras recibir ésa información los ojos del pecoso volvieron a brillar como si no hubiera un mañana, aún no se sentía a gusto con el hecho de que ésa mujer se hubiera "aprovechado" de la inocencia de su hermano, pero por lo menos su corazón podía sentir algo de paz al saber que Luffy seguiría dentro de su alcance para que pueda seguir protegiéndolo en caso de ser necesario. Zoro por su parte sentía la necedidad inminente de golpear al pecoso por haberle dado un susto de muerte anteriormente, y a decir verdad no se aguanto, ya que a diferencia de antes él ya no era ningún niño y no tenía ninguna obligación de soportar ésas escenas tan seguido.

-Creo que esto es tuyo. - Dijo cinco minutos después cuando tocó a la puerta de la casa de Luffy y atendió Sabo, quien con una gotita de sudor corriendo por su sien, miraba con una sonrisa nerviosa como Zoro le traía a su pecoso hermano cargándolo del cuello de la camisa como si fuera un gato, éste tenía un montón de chichones en la cabeza y sus ojos habían sido remplazados por dos espirales.

-Lo siento Zoro, por hacerte soportar a Ace todo el tiempo.

-No importa, de todas formas ya estoy acostumbrado.

-¡Zoro! - Gritó Luffy desde el interior saliendo al ver a su amigo ignorándo olímpicamente el cuerpo de su hermano inconsciente al ya estar acostumbrado a ése tipo de escenas desde el día de su infancia. - ¡Vamos!

-¿A dónde?

-Nami me mando un mensaje, mira. - Le enseñó su teléfono celular.

-¡Esa bruja!, había dicho que nos daría tres días y apenas va uno, el cual ni siquiera pude disfrutar.

Sin más el par de amigos salió de la casa de manera despreocupada alejándose mientras Sabo los despedía con la mano. Cuando estos por fin desaparecieron, el rubio bajo la mirada hacia Ace quien entre susurros seguía musitando el nombre de Luffy, y murmuraba alguna cosa de que se sentía aliviado de que por lo menos la chica no se lo fuera a llevar.

-Ace, ¿Cuándo vas a empezar a madurar? - Murmuró por lo bajo abriendo su mano dejando caer de ésa manera al pecoso quien se golpeo contra el piso.

Mientras tanto Luffy y Zoro se dirigían al Baratie como era costumbre, era domingo por la mañana así que no tenían que preocuparse por la escuela de cualquier manera. Luffy caminaba por enfrente, había tomado una vara grande perteneciente a un árbol y se encontraba agitándola por el aire mientras tarareaba alguna canción. Zoro lo miraba de reojo arqueando una ceja notando que precisamente su amigo estaba de muy buen humor ésa mañana.

-¿Luffy, en verdad besaste a Hancock?

-¿Mmm? - Lo volteó a ver confundido al principio, luego parpadeo un par de veces y sonrió. - En realidad fue ella quien me besó a mí.

-Ya me lo suponía.

-¿Qué quieres decir con eso? - Preguntó ofendido.

-Bueno... Eres tú... No te imagino tomando la iniciativa en cuanto a ése tema.

-¡Oye! - Empezó a reclamar pero el peli verde le ignoraba. - Por lo menos yo no soy el juguete viviente de la mujer muñeca.

-¡¿Qué dijiste?! - Contestó ahora si ofendido.

Así empezaron a pelear el resto del camino hasta reunirse en su punto de encuentro. Por alguna razón les gustaba mucho ir al Baratie, era un lugar cálido en el cual podían sentarse y ordenar un poco de buena comida, y claro a Sanji le venía de maravilla puesto que no tenía que moverse para nada. En cuanto llegaron, entraron, ambos chicos tenían las frentes pegadas al momento que gruñían, y es que se habían estado molestando mutuamente todo ése tiempo, por cosas triviales. Como siempre eran los únicos que faltaban y los demás ya se les habían adelantado, ordenando algunas bebidas calientes junto a dulces, crepas, pasteles o demás aperitivos. No fue difícil ubicar a sus amigos puesto que Franky y Usopp se encontraban parados en la mesa bailando.

-Hola. - Saludó Luffy mientras tomaba asiento junto a un Sanji muy molesto quien se encontraba regañando al par de estúpidos parados en la mesa por traer siempre desastre a su restaurante.

-¿Para qué nos trajiste aquí bruja?, creí que nos darías 3 días de descanso.

-Jeje. - Rió de manera traviesa. - Lo que pasa es que salió mucho más rápido de lo que pensaba.

-¿Mmm, salió antes?, ¿De qué hablas Nami? - Preguntó Luffy mientras todos los integrantes de la banda dejaban de hacer lo que fuera que estuvieran haciendo para prestar su completa atención a la navegante.

-Miren. - En la mesa dejo un disco, éste tenía el símbolo del una calavera con sombrero de paja, era el diseño que había realizado Usopp en una de sus juntas. Éste era de un color negro, mientras haciendo contraste con el color de la calavera, y el amarillo sombrero de paja, cosa que fascinó a Luffy puesto que de ésa manera lucía exactamente igual que una bandera pirata. - Nuestro primer single sale a la venta mañana, yo obtuve ésta copia de adelanto y me sentí en la necesidad de mostrárselos de inmediato... Éste es el primer paso de Mugiwara Boy´s, mañana me encargaré de llevar varias copias a la escuela para venderlo a nuestros compañeros de clase.

-¡Genial! - Gritaron todos al unísono, Franky y Usopp se abrazaron y comenzaron a llorar, Sanji había soltado un grito victorioso, Luffy se había levantado y realizaba un baile de alegría mientras Zoro y Nami reían a lo grande.

-¡Bien! - Gritó el capitán con una resplandeciente sonrisa. - ¡Armemos un Banquete!

-¡Sí! - Gritaron todos llenos de regocijo.

Continuara...

Agradecimientos:

Tomoyo: Pensé que no me contestarías, TT-TT (voz dramática), con eso de que tú siempre eres de las primeras en comentarme (cuando no te ganan, claro), en fin, creo que ésto por fin está tomando forma, supongo que éste es el verdadero inicio del arco final (el cual se divide en otros pequeños arcos), éste es el más largo de todos puesto que incluye el progreso de la banda y el progreso de Luffy y Hancock, así que aún no sé exactamente cuando tardaré en empezar a colocar el clímax final, pero espéralo con ansias.

StArLoRdMac: Muchas gracias, me esfuerzo porque la historia se mantenga interesante ya que como puedes observar es un fic bastante largo, y no me gustaría que en algún punto se volviera tedioso, puesto que ya tengo planeado todo, el clímax y como finalizará éste fic, por eso mismo deseo que se queden hasta el final. Aún falta un poco para llegar a ése punto, pero mientras tanto espero que sigas disfrutando de cada capítulo, eso me alegra, porque de verdad espero tu opinión cuando llegue el ansiado capítulo final (en mi mente es hermoso), y será algo emotivo cuando ése momento llegue, porque a decir verdad de todas las historias que he escrito hasta ahora "Mugiwara Boy´s" es mi favorita hasta el momento, tal vez por eso me está quedando tan larga. Por cierto... ¿Crees que me pase mucho con Zoro en el capítulo de hoy?, no sé de donde me sale tanta tontería, pero siempre lo hago sufrir.

Nico in Fire: Primero que nada te agradezco por dejarme comentarios, eso es algo que me alegra mucho y me anima a seguir escribiendo, así que esperaré con ansias tus reviews de ahora en adelante. Sobre el error que notaste que escribí en el capítulo anterior, te lo agradezco mucho, lo corregí en cuanto leí tu review. Ahora, respecto a la idea que me sugeriste con lo de Hancock, debo de decir que me dio mucha risa, tienes razón, no he tocado mucho ése aspecto de Hancock en el que se ilusiona sola, tal vez podría agregarlo en algún momento del fic, pero no lo sé, no podría asegurarte nada principalmente porque cuando escribo me dejo llevar demasiado y todo depende de lo que mi alocada imaginación se le ocurra en el momento, pero tal vez si en algún momento estoy corta de ideas pueda agregar la tuya, ah... Y no te preocupes por darme consejos, o por decirme alguna cosa que te gustaría que agregase en el fic, no sé si ya lo habré mencionado antes pero !Toda sugerencia es bienvenida!, por eso no te preocupes, no hay razón alguna por la que debería enojarme, al contrario te agradezco por las sugerencias, de hecho, hace unos (varios) capítulos atrás, una personita me había comentado que le gustaría que yo incluyera un poco más a Chopper, puesto que casi no lo mencionaba (aunque dijo que era comprensible porque manejo una gran variedad de personajes y no puedo incluirlos a todos, o ésta historia sería eterna), sin embargo yo me lo tomé bien, de hecho he estado pensando en si debería escribir un especial (en algún momento, todo depende de mi animo), y éste tendrá al pequeño Chopper como protagonista. Esto te lo digo solo para que veas que yo tomo mucho en cuenta lo que opinan ustedes los lectores, y si es algo que pueda agregar (Y que por supesto no interfiera con la trama principal porque ya lo tengo planeado), entonces para mí será un placer cumplir uno que otro capricho (cof...cof, fanservice) ok, no. xD De cualquier manera, te repito que te relajes, puedes decirme lo que quieras y no me molestaré. PD: Creo que la que vomitó la información (como tú dices), en ésta ocasión fui yo, xD pero no te preocupes, de todas maneras amo los reviews largos.