Universe of watercolors.
IX
Sentimientos vacíos.
La luz del sol que se coló por las cortinas de la ventana iluminando el rostro níveo del muchacho hasta hacerlo despertar, pestañeó pesadamente mientras frotaba sus ojos, su cuerpo estaba entumecido y contracturado, no era para menos, siempre que su mejor amigo se quedaba en su casa luego de una borrachera significaba dolores para su hermano mayor y para él, porque cuidar de Uzumaki Naruto implicaba una serie de pasos que nunca faltaban, primero; subirlo desde el estacionamiento hasta el séptimo piso, generalmente usaban el ascensor, pero ese día en la madrugada por alguna extraña fuerza del destino estaba en mantenimiento, ley de Morfi decía Sasuke en su desesperado quinto intento por tener paciencia. Como segundo paso, Itachi intentó subirlo a cuesta él solo, pero a pesar de ser peso muerto - Sí, porque prácticamente era como un muerto -, ya para el tercer piso estaba jadeando y agotado, el menor tuvo que ayudarlo hasta el quinto piso y luego entre los dos terminar de subirlo. Tercero; acostarlo, Itachi lo sostenía mientras Sasuke sacaba el colchón de la cama nido de su habitación, luego solo dejaron al rubio caer. Y luego la parte más difícil, la cuarta; Naruto vomitó en la alfombra, Sasuke tuvo que improvisar un pequeño ejercicio de emergencia de yoga, sino en cualquier momento se acriminaría con el rubio Uzumaki, pero cuando tuvo que limpiar la alfombra los ejercicios ya no eran suficiente, Itachi tuvo que terminar conteniendo la risa gracias a la poca paciencia de su hermano menor y las caras de contención que trataba inútilmente de disimular.
Cuando los oscuros ojos del Uchiha menor se acostumbraron al brillo de la mañana buscó su móvil que estaba bajo la almohada para ver la hora, 11:20 AM, chasqueó la lengua con amargura y volvió a poner el teléfono en su lugar, era más tarde de lo que había previsto y debía levantarse para ir a correr junto a Itachi, un abito que habían desarrollado después de la muerte de sus padres, aunque juzgando por la hora supuso que su hermano habría ido solo sin querer interrumpir su sueño, o quizás el de su amigo. Giró sobre la cama hasta quedar mirando hacía la puerta, en una posición que le facilitaba ver al Uzumaki, el cual dormía plácidamente con un hilillo de baba seca que recorría desde su comisura hasta la almohada que le había prestado.
—Hey, Dobe — le habló con voz apacible
—¿Qué? —se quejó arrastrando la palabra
—Despierta, quieres — ordenó con voz seca y tajante mientras observaba los detalles del cielo de la habitación — tengo cosas que hacer
—No, Sasuke-Teme, no me siento bien —escondió su cabeza bajo la almohada blanca, buscando un refugio para la obvia jaqueca que lo atacaba
—Me importa un cuerno, levántate — Sasuke pateó su cuerpo para apresurarlo
—Que tenso estas — Naruto dejó ver su rostro, sentándose sobre el colchón —¿Cómo mierda llegué aquí?
El azabache se sentó sobre la cama al igual que Naruto, ya bien posicionado pudo notar con mayor plenitud las marcas de lo que había ocurrido la noche anterior; Los ojos del Uzumaki estaban hinchados e inyectados en sangre, el corte en su labio estaba amoratado e inflamado, en su mejilla derecha estaba la marca de un puño en tono violeta con un pequeño rastro de verde y azul, sobre su ceja izquierda se levantaba un hematoma que cubría el corte que le había proferido en el baño de la casa de Shikamaru, y los pequeños cortes superficiales estaban ya secos y oscurecidos, los cabellos del rubio estaban hechos un lío, en definitiva Naruto era la viva imagen de algún boxeador novato que le habían dado la paliza de su vida en el ring.
—¿Por qué me miras así, Teme? —preguntó un Naruto con expresión interrogativa
—Por nada, observaba lo idiota que te vez
—¿Quieres que nos besemos para romper la tensión?
—¿Qué mierda estás hablando, usuratonkachi? — soltó mientras le aventaba con todas sus fuerzas el almohadón —¡Ánda, vete!
—Ya, Sasuke, lo decía para cortar la tensión —se defendió el rubio ofendido
—No me interesa, no te invitaré más a dormir, marica
—Ya para, no es para tanto
—Claro que si, si Itachi escucha las estupideces que se te ocurren me mirara raro toda la vida
—Si no confía en tu palabra por algo será — respondió encogiéndose de hombros
—¿Qué insinúas? —dijo frunciendo el entrecejo
—Ya no sé, Teme, me duele la cabeza
—No me cambies el tema, Naruto —replicó molesto, el rubio solo se encogió de hombros
Naruto se levantó para ir al baño, mientras el azabache ordenaba el cuarto y hacía las camas que habían utilizado. Sasuke era tan perfeccionista que no toleraba la tan sola idea de ver a Naruto ordenando un desastre, era tan desordenado y acelerado para sus cosas que solo conseguiría arruinarlo todo, en cambio Sasuke era tan obsesionado con la simetría, quizás incluso algo maniático, pero le gustaban las cosas en orden, así que a pesar de que el rubio durmiera en el colchón de abajo y Sasuke en el de la cama, este no tenía ni un problema en ventilar y guardar el colchón de abajo por su cuenta.
Después de que ambos chicos se alistaran, y por supuesto, que Sasuke se bañara, decidieron pedir una pizza para almorzar, la pelea por los ingredientes fue eterna, siempre sucedía lo mismo entre ellos, Naruto pedía choricillo o cebollas, en cambio Sasuke prefería sabores más suaves, tomates o champiñones, pero a pesar de todo eso siempre pedían lo mismo al final; Napolitana con extra queso.
— ¿Te acuerdas de alguna mierda que hiciste anoche? — interrogó el Uchiha ya sentados en la mesa de la cocina
— Nada más que te masacré en el baño
— Tu rostro dice lo contrario, Dobe
— El tuyo no está nada mal, Teme
— Claro, lo que digas
— Ay por favor... No eres tan genial como crees, pudiste haberme dejado machucado, pudiste haberme defendido de Sasori, pero este igual se quedó con la chica
—¿A qué te refieres? — preguntó Sasuke con el entrecejo notoriamente fruncido, algo le decía que ya sabía a qué se refería
—¡Lo que oíste!
—Dobe, se más especifico
—¡Por favor! —exclamó evidentemente irritado —no te hagas el tonto conmigo. Bien sé que querías cogerte a mi hermana y harto me desagrada la idea, pero más me molesta saber que Sasori es quien lo hará al parecer —soltó furioso —¡Mierda!
—¿Qué?
—Sasori y Sakura son novios, Sasuke
Y eso fue todo para él.
La sangre le hervía, se arremolinaba en la coronilla de su cabeza, la ira empujaba como un submarino al emerger de las profundidades del océano. Entonces cayó en cuenta que la chica que había visto la noche anterior subiendo al taxi era Sakura.
Inevitablemente algo en él se rompió más de lo que deseaba, se sentía extraño, vacío, ansioso, hace mucho que no se sentía de esa manera, odiaba eso. El rostro inmutable del azabache se mantuvo neutral, no se dejaría pisotear más por las malas decisiones de la ojijade o por sus ridículos sentimientos.
—Bien por él — soltó al fin
—¿Eso es todo? ¿En serio? ¡Estabas decidido en romper nuestra amistad para luego rendirte!— le reprochó el rubio
—Ya supéralo
Espetó Sasuke irritado, irritado por que sabía que muy dentro de él la respuesta no era para Naruto, sino para él mismo.
No era el alcohol, definitivamente tampoco lo era la resaca, menos la falta de sueño que la aquejaba, no estaba febril y tampoco estaba a punto de pescar un resfriado, lo que la hacía sentir de esa manera tan particular y molesta era la culpa. Las cosas no iban como ella quería, nada salía como deseaba, todo era una completa basura, ella se sentía como la completa basura.
Cuando pasó lo de Rock Lee, Naruto le hizo prometer a Sakura tener más cuidado con los vínculos que creaba con los demás, hasta ese momento el rubio de lo único que estaba seguro era de la sana amistad que llevaba con Ino, ella no era su favorita, tampoco se llevaban de maravilla, pero era la única que Naruto aprobaba. Él siempre había dicho que Sakura sufría de una rara, pero muy importante, incapacidad para crear vínculos o deshacerlos, exagerando obviamente. A veces, el rubio, lo atribuía a la poca experiencia que Sakura tenía con las personas de ese país, otras veces vociferaba que era por su ingenuidad de creerle todo a todos, y unas tantas veces había comentado que era culpa de él mismo por no estar al pendiente de la pelirrosa, ella sabía que no era culpa de él.
Cuando Sakura abandonó el baño de la planta alta, en la fiesta del chico Nara, se dirigió decidida a buscar al pelirrojo para disculparse por la necedad de su hermano y la estupidez de su mejor amigo, sabía de antemano que no le correspondía a ella esas palabras, pero la costumbre de solucionar los problemas de Naruto podían con su poco orgullo, así que antes de pensarlo bien decidió enfrascarse en la absurda búsqueda del chico de ojos mieles.
Sasori, en cambio, estaba en la cocina de la casa donde había improvisado un pequeño espacio para curarse las heridas y luego para beber, la cocina era una especie de cuarto con una infraestructura y decoración moderna, en tonos plateados y caobas. El pelirrojo estaba apoyado en el mesón que se levantaba en medio del cuarto, había un vaso de cerveza a medio beber a su lado, él miraba perdido por la ventana que daba al patio trasero, sus ojos no estaban enfocados en nada particular, tan solo la absoluta nada delante de él. La mirada del ojimiel se desvió hasta posarse sobre la de la ojijade, le sonrió cálidamente, regalando esa expresión que solo le quedaba bien a él, según Sakura, en verdad le parecía un chico guapo.
Sakura se acercó a él avergonzada, se plantó frente sus ojos y pidió las disculpas del caso, Sasori las rechazó, no era su deber. Luego de unas palabras y de que Sakura limpiase bien las heridas del pelirrojo, las mismas que se había hecho en la pelea infantil que había tenido con ambos chicos que la exasperaban, volviendo la vergüenza a ella por todo lo que había sucedido y deshaciéndose en disculpas nuevamente, Sasori solo sonrió y le pidió a la ojijade que lo acompañara al patio trasero con la escusa de que necesitaba hablar con ella más tranquilo, Sakura asintió, no había manera que la cocina fuese un sitio tranquilo, la música estaba a un volumen desorbitante, a segundos de reventarle los tímpanos.
Hubiese preferido eso que lo que venía después.
Antes de salir de la casa junto a Sasori, Sakura pudo escuchar como una chica de cabello rubio presumía a otra de cabellos castaños como se había revolcado con Sasuke en esa fiesta, además de como planeaba meterlo entremedio de sus piernas nuevamente esa noche otra vez, sin siquiera desearlo algo en ella se rompió en pedazos, aunque eso ya era algo imposible, ¿Cómo era posible que su corazón o algo más de ella se rompiera nuevamente? Sasuke se había colado más en ella de lo que podía entender. Sasori pareció notar que algo sucedía en ella, quizás fue su repentino cambio de semblante, o quizás las pocas y rebeldes lagrimas que se lograron escapar de sus acuosos orbes, no importaba como lo hubiese notado, sino que lo notó. el pelirrojo apretó con suavidad el menudo hombro de la ojijade tratando reconfortarla, ella lo observó confundida, pero Sasori tan solo le sonrió y la guió con cuidado hasta la salida trasera de la casa para poder ir adonde planearon momentos antes.
El patio de la casa era tanto o más grande que esta, había un pequeño pórtico en el cual estaban parados, algunos chicos estaban en este tomando y hablando de cosas banales, otros estaban reunidos en una ronda jugando algo que Sakura no logró comprender, jamás había visto algo similar antes, tampoco es que le haya tomado importancia. Caminaron por el césped que estaba perfectamente cortado, observó los abetos arremolinándose por el borde del límite del terreno, formando en una esquina un lugar propicio para estar sin ser encontrados, y al parecer los dueños pensaron similar ya que una banca sin respaldo adornaba el lugar, Sasori y ella se sentaron ahí para hablar. Él comenzó hablando de lo chistoso que le parecía ahora la pelea que quiso tener Naruto con él, incluso mencionó que lo encontró tierno y protector de su parte, Sakura solo trató de sonreír y asentir a sus dichos con algo de vergüenza, luego Sasori la miró con determinación y cambió abruptamente el tema con una pregunta que sin querer le resultó dolorosa a la pelirrosa.
Te gusta Sasuke ¿No?
Parecía más afirmación que pregunta, él lo sabía, ella lo sospechaba.
No había otra explicación lógica para los sentimientos que el azabache provocaba en ella, los estragos que le causaba con tan solo una mirada. Si, debía aceptarlo, debía admitirlo; le gusta Sasuke Uchiha; y esa confesión le pareció más real que la que había hecho ante Ino y Hinata en la enfermería. Pero todos los esfuerzos de la Haruno por aceptar la realidad se vieron interrumpidos antes siquiera responder a la afirmación falsamente formulada como pregunta.
Espero que no te guste, él no es para ti, Sakura.
Dijo Sasori con un tono extraño, dejó escapar un suspiró muy largo después de ello y no despegó sus ojos del cielo, Sakura lo observaba con el ceño levemente fruncido.
Tú eres muy dulce, él solo está jugando contigo, no seas ingenua.
Un fuerte dolor sordo le recorrió por el cuerpo, casi como si la estuviesen ahogando y poco a poco sus músculos se estuviesen entumiendo por la falta de oxigeno, pero a pesar de sus gestos y silenciosas suplicas Sasori no se calló.
¿Escuchaste a las chicas de hace un rato? —Asintió — bien, no fue la única de esta fiesta.
Y como si sus palabras se tratasen de un tornado, toda la seguridad y determinación que se estaba infundando en ese pequeño rato en que había aceptado sus sentimientos por el azabache y había decidido declararse a él se vieron expulsados. Todo era un error.
Si te involucras con él, te dañará. No quiero eso.
Y entonces cayó por primera vez en cuenta de los cálidos sentimientos que Sasori profesaba por ella, su preocupación por que no sufriera una decepción o porque le rompiesen el corazón. Sakura de verdad le gustaba.
Sasori no dudó en abrazarla mientras soltaba unas pocas lagrimas que no logró retener, no era que se había ilusionado con ser algo más del Uchiha, tan solo estaba decepcionada de si misma, de su ingenuidad, el haber pensado que Sasuke no era un mujeriego como su hermano le había advertido, pero que estupidez, era claro que Naruto también quería protegerla de su mejor amigo, cómo no lo iba a conocer él si era su amigo, y se sintió aún más tonta por haberlo hecho callar aquella vez que quiso advertirle de aquello, el día en que volvió a casa acompañada de Sasori.
Después de pasar un rato más en silencio, Sasori volvió a revivir la charla entre ellos, apuntó a una estrella y le preguntó a Sakura si sabía cuál era, ella respondió que no y no porque no lo supiese realmente, sino porque estaba tan concentrada en querer deshacer los pequeños sentimientos que habían nacido por el Uchiha, que no tomó realmente en cuenta lo que el ojimiel le estaba preguntando, él pareció notarlo, pero continuó con la charla como si nada hubiese pasado, tratando de animar a la chica de alguna forma con un tema del universo y las estrellas, entonces Sakura pensó que además de leer, a Nietzsche, el Túnel, la historia, Gregorio VII, Paramore, música y de otras cosas más, ahora se sumaba a sus listas de "cosas en común" las estrellas y el universo, y no pudo dejar de pensar que para ella Sasori era tan de galaxias y Sasuke era más de infinitos. Pero las cosas estaban hechas para que ella las arruinara, porque se sentía como una maldita cobarde, y en ese minuto no le importaba más que apagar los sentimientos por el Uchiha, ni siquiera se podía explicar porqué le gustaba tanto, no sabía nada de él, quienes eran sus padres, el nombre de su hermano, sus gustos, la música que más le atrae, su libro favorito, que aspira ser en un futuro, si prefería el café o el té, y aunque de Sasori tampoco sabía mucho, si sabía que gustaba de ella y que no la dañaría. Sasuke estaba bien con sus recostones de una noche y su actitud arrogante, Sakura no está hecha para él y él no estaba hecho para ella, todo sería un terrible desastre si lo intentaban, aunque eso jamas pasaría, porque para intentarlo primero debía de dejar de ser invisible para él.
Sasori esa noche le pidió ser su novia, y Sakura, en su infinita estupidez y desconsideración dijo que si, sin pensar en el daño que le podría causar, sin pensar en que tal vez no podría enamorarse de él, en que quizás no lo podría quererle como él la quería a ella. Y ahora, henos aquí, recostada en su cama, siendo las seis de la mañana, acompañada del silencio y sus estúpidos pensamientos, y ese vacío en el estomago que no la había dejado en paz.
Ya era suficiente de lamentos y llantos, Sakura decidió levantarse de la cama, se había acostado apenas llegó, sin siquiera sacarse nada mas que no fuesen las zapatillas, así que solo se caló sus pantuflas, agarró una colcha que estaba doblada por la mitad a los pies de la cama y salió al frío desolador de la noche, se envolvió en la colcha y se sentó en la pequeña silla de mimbre que estaba en el balcón de su cuarto.
—Sasori tiene razón — musitó para si misma — las estrellas están bailando esta noche
Y como si eso hubiese sido suficiente como para calmar sus emociones, cerró los ojos y cayó en un sueño profundo.
Cuando Sakura despertó ya era de día, los rayos del sol se filtraban por las ramas del cerezo que había en el patio trasero de la casa y le daban de lleno en el rostro, entre cerró los ojos instintivamente y estiró su entumido cuerpo, ¿Cuántas horas había dormido en el balcón? Definitivamente pescaría un resfriado.
Entró en su habitación y dejó la colcha donde estaba antes, no sin antes hacer la cama. Observó el reloj de la mesita de noche, daban las 01:00 PM, sacó del armario unos vaqueros ajustados azules, una camiseta de tirantes oscura y un suéter gris, le gustaban los suéteres.
Sakura estaba un tanto retrasada, como siempre, había quedado con sus amigas para ese día, tendrían una tarde de chicas en la casa de la morena. Se aventuró al cuarto de baño para quitarse todas las impurezas y el olor a alcohol que traía de la noche anterior, también para refrescar su rostro enrojecido y sus ojos hinchados por las lágrimas que llegó a votar la noche anterior.
El agua tibia en el cuerpo pálido de la ojijade eliminaba cada residuo de Sasuke, o eso creía ella, por que inevitablemente su cuerpo se había llevado una parte de él al ayudarlo en el baño luego de su pelea, y sin querer le había dejado una marca, se observó en el espejo que estaba dentro de la ducha, ese que su madre y ella utilizaban para sacarse las mascaras hidratantes que a veces utilizaban; el reflejo mostraba un rostro pálido y apagado, unos ojos hinchados y enrojecidos, los labios secos y con una fina, pero notable cortada y bajo ella un hematoma morado con ápices de verdes y azul en él, Sasuke era un bruto cuando quería serlo, Naruto era un imbécil sin remedio y juntos eran una bomba de tiempo, Sakura había sido su primera víctima esa noche. Salió de la ducha y secó la humedad de sus largos cabellos con una toalla, se envolvió en esta misma y se fue a su habitación. Después de vestirse trató de ocultar el cardenal con maquillaje, la Haruno no era muy partidaria de los cosméticos, pero su madre siempre le llenaba el tocador con estos, en ese minuto agradecía tanto que le hubiese enseñado a aplicar el prime, la base en crema y los polvos. Luego de echarse un vistaso en el espejo se sintió satisfecha de su trabajo, era lo suficientemente bueno como para que Ino y Hinata no se percataran del pequeño recuerdo de la fiesta de anoche, definitivamente Sakura no se dejaría enredar más por su querida mejor amiga en esas fiestas.
El camino a casa de la rubia no era tan largo como Sakura esperaba, tan solo veinte minutos, a pesar de estar cansada la ojijade decidió ir a pie, lamentaba no haber dormido tanto como necesitaba y no desayunar antes de salir, pero las cosas ya estaban echas, tan solo quería dilatar el momento de decirles a sus amigas que estaba de novia de Sasori, ellas no lo aprobarían, por lo menos Hinata que era la más sensata no.
Ino vivía solo con su padre, su madre se separó de él cuando ella tenía tres años, desde entonces se transformó en los ojos de su padre, quien la consentía en todo lo que quería, menos en el afecto que necesita. Todos pensaban que era la manera que él tenía para redimirse, su esposa era una maravillosa mujer, pero él tomó la mala decisión de engañarla con la mucama cuando la madre de Ino ni siquiera estaba en cinta de esta, de esa aventura nació un hijo, la madre de Ino no soportó aquello y cayó en una profunda depresión, intentó combatirla muchos años, incluso todos pensaron que con el embarazo y nacimiento de su preciosa hija lo lograría superar, pero no fue así. La familia de la madre de Ino se la llevaron para que ella se pudiese tratar, pero de ahí nunca volvió; la mucama fue despedida por el señor Yamanaka luego de esto, y ahora, actualmente, envía mensualmente una enorme mensualidad para su hijo, o por el silencio de la ex mucama, secreto a gritos, pero a pesar de todo nunca se ha dignado a conocer el fruto de aquella aventura. Ino aun piensa que todo fue su culpa, el que su madre se haya ido, Sakura trataba de hacerle entender que no era así en verdad.
—Bien, ahora que estamos las tres aquí, díganme, qué cosas interesantes pasaron en la fiesta, y no digan que nada porque ambas desaparecieron
Ino y sakura ya habían llegado a la casa de Hinata, se habían instalado en la habitación de esta hace unos minutos atrás. La casa de la ojiperla era más grande que la de la rubia, era una casa en un barrio residencial, llena de lujos y de colores claros y finos, la habitación de la chica era espaciosa y de un agradable tono violeta, al igual que el edredón de la cama.
—Bueno, yo, esto — Sakura empezó a titubear, Ino alzó una ceja con expresión de circunstancia
—¿Qué sucede, frente?—ambas chicas la observaban interrogantes esperando a que la ojijade reuniese el valor suficiente como para contar lo que la aquejaba —vamos amiga, estamos esperando
—Sasoriyyosomosnovios —soltó de repente y demasiado rápido como para que le pudiesen entender
—¿Qué?— dijeron ambas, pero no de sorpresa; sino esperando que lo repitiera
—Sasori y yo somos novios —repitió más calmada, cubriendo su rostro con una almohada de la cama de la morena
—...
—Vamos chicas, digan algo—suplicó
—Pero, Sakura ¿A ti no te gustaba Sasuke? —preguntó Hinata algo tímida
Y le dolía, realmente le dolía a Sakura su pregunta, y se sentía fatal, una tonta, una ingenua y una utilizada, aunque Sasuke no le hubiese hecho nada en realidad, por lo menos nada con intención.
—Eso no importa ya, Hinata. Yo no estoy hecha para él — Ino posó su mano sobre su hombro al igual que Sasori lo había hecho en la fiesta cuando intentó consolarla en silencio
—Él es el que no está hecho para ti— Sakura asintió en silencio, era la tercera vez que le decían lo mismo en menos de una semana, se rompió a llorar, Ino la envolvió entre sus brazos y Hinata le extendió un pañuelo — shuu —susurró la rubia mientras acariciaba su cabello — está bien Sakura, no es tu culpa enamorarte
Ino siempre estaba ahí para Sakura, cuando su anterior grupo de amigos rompió su corazón ella fue la primera en abrazarla y darle consuelo, ahora estaba Hinata para acompañarlas también.
—Debes decirle la verdad a Sasori —susurró luego, la ojijade se sintió aterrada y la observó interrogante —pasará lo mismo que antes, cariño. Sasori no merece esto, debes ser sincera con él
—Ino tiene razón Sakura, si Sasori es tan bueno como tú dices, debes evitarle malos momentos —dijo ahora Hinata con un tono suave y consolador
—Pero... ¿Acaso no querían que estuviese con él?
—Sí, claro que si—afirmó Ino — pero quiero que estés con un chico como él cuando tu lo quieras — suspiró — pero a ti te gustan puros patanes
Ino llevaba razón, Sakura lamentó no poder encontrar las palabras ni el momento para poder llevar todo eso sin hacer daño.
—Quiero darle una oportunidad — resolvió luego,la rubia torció su sonrisa
—Lo lastimaras a él y a ti — interrumpió Hinata
—Pero ¿Y si sale todo lo contrario?
—Diablos —exhaló Ino — déjala Hinata, es terca —luego observó a Sakura un tanto irritada —bien frente, haz lo que quieras, pero no digas que no te lo advertí — luego observó a Hinata — estaremos aquí para ti cuando necesites desahogarte — la ojiperla asintió —pero ya no tienes derecho a reprocharnos nada — sonrió triunfante la Yamanaka
—Bien —respondió la Haruno un tanto temerosa
—Sakura —la llamó Hinata con un tono suave de voz— ¿Por qué tomaste una decisión así?— Ino pareció unírsele a la pregunta formulada
—Bueno, habían pasado muchas cosas...
Sakura se mordió el labio inferior para luego agarrar un mechón de su cabello y empezar a juguetear con él, sabía debía que contar lo que había escuchado de Sasuke, por muy avergonzada y humillada que se sintiese, no era culpa de él ni de ella, pero aun así dolía, le dolía un montón. Empezó el relato con un susurro que poco a poco se fue haciendo más fuerte y alto, levantó la voz hasta que terminó quebrándose por el llanto contenido. Ino le trasmitía todo con su mirada, el "te lo dije" estaba tatuado en sus ojos, y en el rostro de Hinata estaba instalada la pena, la ojijade se sentía patética.
—Él es así, no hay nada que hacer — resolvió Ino, las otras asintieron
—¿Qué hay de ti, cerda? ¿Qué hiciste anoche?
—Como ya no me puedes reprochar nada, se los diré sin pena; Sai y yo tuvimos sexo
¿Sakura ya había mencionado cuanto consideraba a Ino como una hermana gemela? Porque lo hacía, la amaba con su vida, por lo que no quería que le pasase nada malo, compartían el dolor que sentían la una con la otra, y la Haruno de verdad lamentaba lo que Ino pasaba con la falta de su madre, la indiferencia emocional de su padre que pensaba que con cosas materiales la haría feliz, incluso comprendía el anhelo que sentía de conocer a su medio hermano, pero en momentos así todo eso desaparecía y solo crecían unas ganas enormes de golpearla.
— Me importa un carajo que no te pueda reprochar nada, es que tía ¿Qué coño tienes en la cabeza?
—Cállate Sakura, no tienes derecho, estas de novia con mi amigo y ni siquiera te gusta
—¡Bien! ¿Ahora él es tu amigo más que yo?
—No es eso, frente, es que estas haciendo las cosas mal, yo y Sai tenemos algo
—¿Ah, sí? ¿Sois novios?
—No, pero...
—¡Pero nada! —interrumpe Sakura iracunda —no seas ingenua, él se revolcó con muchas chicas antes que tu ¡Incluso hace menos de un mes! ¡Joder!
—Sakura — habló seria y decidida la rubia— es mi decisión
Un silencio incomodo se coló entre las tres, Hinata las miraba incomoda, ella estaban sumidas en una guerra de miradas.
—Bien, después no digas que te lo dije — sentenció la Haruno al final
—Bueno chicas— interrumpió Hinata insegura antes de que la rubia pudiese replicar —qué tal si cambiamos de tema —sugirió
— Cierto, debes decirnos donde te metiste luego, yo no te vi después de lo de Sai
—Ni yo cuando me fui como a las una y algo
—Bueno, es-esto — empezó a tartamudear y jugar con sus dedos —estuve ha-hablando-do con Na-Naruto —ambas levantaron una ceja
—¿Sí? Y ¿De qué?
—De tu re-reciente noviazgo — Sakura pudo escuchar como la ojiperla tragó grueso, al parecer no fue la única
—¿Sí? Y ¿Qué más pasó?
—Bu-bu-bueno, é-él, es-esto, él m-me be-besó —susurró lo último
—¡QUÉ! — reaccionaron Ino y Sakura al unísono y evidentemente impresionadas, y debía admitirlo, algo celosas, por lo menos la ojijade
—Él estaba borracho —se apresuró a agregar Hinata
—¡Diablos! Ese gilipollas— masculló la pelirrosa
—Tranquila linda
—¿Cómo voy a estar tranquila? Besó a mi amiga y lo más probable es que no lo recuerde
—¿Tú amiga? — susurró Hinata en una pregunta algo atónita
—Claro, eres mi amiga —afirmó Sakura
Hinata comenzó a llorar, las demás se preocuparon, Ino la abrazó y Sakura tomó sus manos, Hinata no dejó de sollozar e hipar por varios minutos, ya cuando paró y pudo limpiar algunas de las lágrimas que seguían en sus mejillas, les sonrió diciéndoles que estaba muy feliz de tenerlas.
Hinata era realmente linda.
Se sentía cobarde, no, las cosas iban más allá de eso, se sentía una escoria. Sasori y ella llevaban más de una semana de novios, en la cual Sakura no había visto ni rastro del azabache, inconscientemente se había paseado por la enfermería y por la cancha de basquet en su búsqueda, pero no había encontrado rastro de é un lado la aliviaba, después de lo pasado ya no tenía valor para verlo, sabía que cuando viera esos ojos ónix quedaría en un estado de vulnerabilidad, no quería que él la viese así, porque si llegase a hacerlo no podría volver a mirar a su novio, Sasori, a la cara después de lo que haría, de lo que diría.
Sasori era un gran chico, el día Lunes, después de la fiesta, cuando Sakura salió de su casa—tarde como siempre—, él estaba ahí afuera, recostado en el gran pino que estaba cruzando la calle, su rostro y cabello contrastaban con el ambiente, pero no lucia fuera de lugar; Y así habían sido todos los días, Sasori se preocupaba de ir a a buscar a la ojijade e ir a dejarla, hablaban por teléfono y tenían charlas interminables sobre historias de libros, había podido descubrir el amor que tenía el pelirrojo por la literatura trágica, su fascinación por historias de suspenso y ciencia ficción, en especial por H. P. Lovecraft, que Sakura también lo consideraba uno de sus escritores favoritos. Ambos aborrecían la saga de Harry Potter, pero más que nada por sus fanáticos que por sus libros, al igual que la saga del Señor de los anillos, la cual detestaban los libros, pero amaban sus películas, y ambos estaban consientes que ambas sagas eran buenísimas, pero que habían libros mejores. Sasori era muy considerado, todo lo que debía hacer siempre procuraba hacerlo sin que afectara sus planes o a la pelirrosa, también Sakura descubrió que la abuela de Sasori era la anciana Chiyo, la señora simpática de la biblioteca del liceo. El mundo era un pañuelo. Pero aun así con todas las cosas que tenían en común, no lograba enamorarse o gustarle en ese plan ni siquiera un poquito, se sentía como una maldita arpía.
—¿Sakura?— la llamó Ino — oye, presta atención
—Si, disculpa
Estaban en la cafetería almorzando, nuevamente Sasuke no estaba con su grupo, tampoco tenía vista para la cancha de basquet para comprobar que estuviese ahí, Sakura sabía que no había faltado a clases, Naruto se lo había contado, pero aún así no sabía donde encontrarlo, tampoco era como si su hermano se lo fuera a decir, después de la inmensa pelea en la cual se habían enfrascado luego de que le preguntara por el beso que le dio a Hinata no habían vuelto a hablar como antes. Naruto estaba distante.
—Sigues buscando a Sasuke ¿No? —suspiró rendida su amiga —deberías terminar con Sasori
—No puedo Ino, le rompería el corazón
—Ya lo estás haciendo —dijo ahora Hinata — solo que él no lo sabe
Que Hinata lo dijese la hacía reflexionar en lo que estaba haciendo.
—Denme tiempo, sé que me gustará, un chico como él no puede pasarme desapercibido en mis gustos
—Claro, en otros tiempo hubieses estado coladísima por él, pero lastimosamente tu corazón ya está ocupado y no lo dejará entrar
—No fastidies cerda
—Suenas igual que Shikamaru
Shikamaru era amigo de la rubia desde que ella tenía memoria, sus familias eran amigas desde hacía varias generaciones atrás. Él era un chico despreocupado del mundo, un tanto holgazán, pero muy listo. Un genio a todas luces. Sakura lo conocía a más profundidad porque era parte del taller de ajedrez en el que participaba, más bien era el arma secreta, aunque su juego favorito era el Shogi, en el cual era experto.
—Como sea, todo saldrá bien, ¿Cómo vas tú con Sai? —Sakura hizo una mueca de asco al pronunciar su nombre
—Qué simpática —puso los ojos en blanco —vamos bien, hasta ahora no ha demostrado ser el patán que tu jurabas que era — se burló
—Dale tiempo —Ino frunció el entrecejo— no es que quiera que te pase algo, tan solo es que no confío en él
—Pues no parece eso
—Bien, bien, mejor me voy, disfruten el almuerzo
Sakura se levantó encaminándose al baño para cepillar sus dientes, realmente no quería discutir con sus amigas, seguía sintiéndose culpable por el hecho de que Naruto hubiese besado a Hinata y luego ni siquiera se disculpara por su estupidez y borrachera, estaba molesta porque Ino no era capaz de confiar en ella y estaba embobada con el patán de Sai, y se sentía asquerosa por no ser capaz de cortar una relación que no debía existir.
La semana pasó volando y ya para el viernes se había dado por vencida en encontrar a Sasuke y en cortar con Sasori. Ino estaba cada día más distante de ellas y Hinata a cada segundo se sentía más vulnerable ante la mirada de Naruto que ya había comenzado a hablar con Sakura igual que antes, aun así no era capaz de disculparse con la amiga de esta. Por otro lado la relación que Sakura llevaba con el pelirrojo se había hecho más estrecha, por fortuna él no era mucho de besos y abrazos, más bien disfrutaba las largas charlas y las caminatas en silencio, Naruto había aprendido a tolerarlo y en algo ayudaba que sus padres habían vuelto de sus viajes de negocio, ya que él había vuelto a su casa con ellos.
—Sakura —la llamó Sasori
—¿Dime?
—¿Sucede algo? —interroga—te estaba hablando y no me tomabas atención
—Oh, lo lamento, estaba pensando en Ino y Hinata
—¿Tu amiga sigue distante?
—Sí, bueno, digamos que yo me lo busqué — Sasori arrugó un poco la nariz demostrando su molestia
—No es tu culpa —trató de animarla
—Quizás, pero yo siento que lo es
El Akasuna tomó de la delgada muñeca de la ojijade haciéndola girar hasta quedar frente su rostro, llevaban dos semanas y solo unos cuantos besos, ambos eran algo renuentes a los besos, él por vergüenza, Sakura lo sabía, ya que cuando la besaba sus mejillas tomaban una leve tonalidad rojiza. Por parte de la ojijade, esta evitaba los besos por incomodidad y culpabilidad, si, Sasori era un encanto, el prospecto de chico ideal que había idealizado durante toda su vida, pero extrañamente no le gustaba. Eso la hacía sentir terriblemente culpable. Sasori la miraba fijamente, sus ojos recorrían cada espacio de su lechoso rostro, paseaban entre sus ojos verdes y sus labios rosados, como haciendo una silenciosa pregunta que ella temía responder, empezó a acortar la distancia hasta que sus labios quedaron uno junto al otro, rozándose, Sakura sentía el calor en su rostro y sus manos posarse sobre su cintura. Luego la distancia se acortó.
Sus labios se movían con gracia, era de esperar, no era como si fuese su primer beso, en cambio ella era torpe, con movimientos bobos por falta de experiencia o costumbre, no era que fuese su primer beso tampoco, pero digamos que no era una experta en la materia precisamente.
Sasori no le gusta, pero sus besos eran agradables. Eso la confundía.
— Por favor, no tengo a nadie más —rogaba el rubio
—Claro que si tienes a alguien más, puedes ir donde Sasuke
—No, el Teme no puede recibirme en su casa, su hermano tiene un parcial, debe estudiar y no me quiere ahí
—Te pasa por ser tan ruidoso, Naruto
—Vamos Sakura, quédate en mi casa — ella soltó un sonoro suspiro
—Bien, espérame, le preguntaré a mamá
Naruto había llegado hace una hora, la madre de Sakura lo dejo pasar e ir hasta su cuarto, donde ella estaba preparando la rutina semanal de exfoliación y mascarillas, cosas de chicas según el rubio. Llegó eufórico como siempre, gritando de aquí para allá que sus padres lo habían abandonado por el fin de semana, a la ojijade le estaba empezando un notorio tic en la ceja por los gritos del Uzumaki. Naruto esperaba quedarse en la casa de Sakura, pero en esta no se podía quedar, ya que sus padres debían irse al aeropuerto por un problema de trabajo, dejar a Naruto en casa sin que estén ellos era como activar una bomba de tiempo que sabían que explotaría y destruirá todo a su paso, Naruto sabía que no debía quedarse si ellos no estaban. La matriarca de los Haruno adoraba al rubio Uzumaki, era como el hijo que nunca tuvo, pero no soportaría volver a encontrar la casa en las condiciones en que la halló la vez que dejó a Naruto a solas su hija, ni siquiera esta podía contener tanta fuerza destructiva. Sakura llegó a la habitación de su madre, Mebuki, golpeó la puerta y entró cuando escuchó un "pase", Mebuki estaba alistando su maleta y a los pies de la cama se veía la de su esposo, Kizashi, él debía estar aun en la oficina a punto de salir a casa.
—Madre, ¿Puedo ir a quedarme en casa de Naruto?
—¿Sus padres están de viaje? Vaya, no me dijeron nada —se encogió de hombros—no habría problemas, así no te quedas sola mientras nosotros estamos de viaje
—Gracias—salió después de darle un beso, tenía que alistar sus cosas
—Quiero que te quede claro, Naruto, que esta es mi noche de exfoliantes y mascarillas, deberás aguantar mi rutina— se quejó luego mientras iban camino a la casa del rubio en su Volkswagen, escarabajo naranja con asientos encuerados en tono marrón crema, que sus padres le habían regalado para su cumpleaños, ellos podían darle algo más, pero Naruto insistió por un clásico escarabajo—además podrías sumarte, le vendrían bien a tus poros
—Diablos, Sakura, no quiero, eso es de chicas
—Vamos Naruto, te vendrá de maravilla — sonrió maliciosamente
—Claro, cómo no —ironizó él
—Calla, zopenco, me lo agradecerás, ahora para ahí, compraremos unas pizzas gigantes y algunos emparedados en el subway de ahí— apuntó a una esquina donde había un subway y un papa Johns —tendremos una noche de viernes a lo Sakura
—¡Por favor!—se quejó él mientras golpeaba el volante frustrado, ella se carcajeó
—Vamos, tío, no seas aguafiestas, podemos divertirnos
—Claro, pero olvídate de las marcaras para rostros
—Sí, claro —él iba a caer ante sus encantos, se lo juró, así como se llamaba Sakura Haruno
La casa de Naruto era gigante; dos plantas, una gran piscina en el patio trasero, un patio delantero repleto de girasoles, era lo que más le gustaba a Sakura, la madre del rubio, Kushina, se preocupaba mucho de su Jardín. En la primera planta estaba la sala de estar que consistía en un gran sofá seccional en "L"que cubría casi toda una pared y creaba una división con el comedor, una pantalla gigante con sus bocinas a cada lado, un katatsu como mesa de centro sobre una gran alfombra tono crema que contrastaba con las paredes que eran del mismo tono que los asientos del auto de Naruto, y en la pared restante había un gran estante lleno de libros, la colección del padre de Naruto, Minato; El comedor era simple, una mesa de vidrio con ocho sillas y un vitral con fotografías y recuerdos, había una escultura muy linda de mármol que la madre de Naruto había hecho en su tiempo libre, ella tenía mano para todo lo que implicara arte. Luego venia la cocina, una habitación clásica y espaciosa; al frente de esta estaba el baño y al fondo las escaleras, aunque detrás de esta había otra puerta que era el estudio del padre de Naruto. En la planta superior había cuatro habitaciones mas el baño, Sakura se quedaba en la del fondo porque era una de las que tenía balcón, todos sabían la fascinación que tenía la ojijade hacia los balcones.
—Y bien, tráeme unas fuentes para preparar las mascarillas
—¿Seguirás con eso?
—Oye, que hablaba en serio, vamos, no seas pesado, trae las cosas—lo empezó a apurar moviendo sus manos repetidas veces
—Claro, claro, todo lo que digas —rodó los ojos
Sakura dejó las pizzas sobre el katatsu junto a los emparedados, sacó unos vasos de los vitrales en que los guardaban y los dejó al lado de las cajas con las pizzas y las bebidas. Naruto trajo las fuentes y Sakura comenzó a preparar la mascarilla de palta, yogurt y sal de mar, era la que más odiaba Naruto.
—Ves que no es tan malo —comentó después de una hora en la que por fin habían preparado sus rostros para ponerse la máscara que había preparado
—Mierda, Saku, esto deberías hacerlo con Ino y Hinata — ella agachó la mirada —¿Qué sucede pequeña? —preguntó preocupado por la expresión en su rostro
—Bueno, estamos algo distanciadas
—¿Por qué?
—Primero porque besaste a Hinata y aun no te disculpas —mencionó acusadora mientras sacaba una rebanada de pizza y ponía en la consola el cd de Call of Duty
—Vale, ya pillé la indirecta
—Creo haber sido lo bastante directa
—Si, si, si, ¿Y qué pasa con la loca? — Sakura exhaló acongojada
—Bueno, ella está con Sai ahora — se excusó
—¿Eso sería todo? — Naruto levantó una ceja esperando más
—Si
—Claro —movió la cabeza sin creerle
—Bueno, quizás esté molesta porque el maldito cabrón es un patán, pero ella prefiere creerle a él que a mi
—Bien, pero también hay algo más
—¿Cómo lo sabes? —lo observó con los ojos abiertos de par en par
—Porque te conozco— la abrazó con un brazo sobre sus hombros mientras que con la corteza de la pizza le quitó algo de mascara de la cara y se la hecho a la boca —esta cosa queda mejor como aperitivo que como mascara —dijo luego
—Eres un cerdo — Sakura lo empujó mientras se reía de él
—Vamos, dime que mas sucede
—Ay — se quejó — lo que pasa es que a ellas no les gusta que esté con Sasori
—¿Por qué? ¿Te hizo algo ese imbécil? Porque te juro que si es así le parto la cara de pelmazo que tiene
—Calla, gorila, siempre pensando en la violencia
—Miren quién habla — Sakura lo golpeó con su mano en el rostro para luego limpiarse el resto de mascarilla que quedó en su mano
—Ay, Sakura, en verdad eres mala con tu hermano
—¿Quieres saber lo que sucede o no?
—Si, continua —sonrió mientras sobaba su nuca por mera costumbre
—Resulta que les molesta que esté emparejada con Sasori por... esto... despecho — dijo susurrando lo ultimo
—¿Despecho?
—Creo que así se le podría decir cuando te gusta una persona y tú no eres su tipo y buscas a alguien más para olvidar ¿No?—Naruto golpeó su cara con la palma de su mano, luego la observó para darse cuenta de que estaba manchada con la palta y el yogurt que Sakura le había puesto en el rostro, tomó una servilleta y se limpió mientras trataba de componer una expresión menos hostil
—Mierda, tú y tu maldita incapacidad para crear y destruir vínculos, mierda, mierda, mierda— se repitió mientras limpiaba su mano—, ¿Acaso no aprendiste nada de lo de Rock Lee? ¿O lo de Ten-ten y Neji? ¡Pero como tan estúpida!
—Lo lamento, no quise que fueran así las cosas, pero todo pasó muy rápido — se defendió — justo ese día en la fiesta estaba con Sasori cuando esas zorras hablaban de sus aventuras con Sasuke y me dio pena y rabia, y Sasori era el único ahí para...
—¿Sasuke? — la interrumpió —¿Te gusta Sasuke? —cuestionó aun más molesto — ¿El Teme? — Sakura asintió efusivamente agradeciendo internamente el aun llevar la mascarilla que ocultaba el evidente sonrojo que la envolvía
Pero antes de que Naruto se pudiese seguir quejando alguien golpeó la puerta, ambos se observaron interrogantes, eran cerca de las diez de la noche y a ninguno se le ocurría quien podría ir a esa hora a la casa del rubio, ambos exhalaron el aire que llevaban aguantando desde la discusión, relajaron el semblante y fueron juntos hasta la puerta. Naruto abrió lento la puerta asomando su rostro, Sakura estaba tras él algo escondida, no podía ver para fuera, pero si pudo notar el puño de su hermano apretarse hasta parecer una bola sobre la madera de la puerta.
—Pero qué mierda tienes en la cara, Dobe — la ojijade escuchó la voz de Sasuke y en ese minuto deseó con todas sus fuerzas que la tierra la tragase
—Teme —saludó Naruto tratando de relajar su puño —¿Qué haces aquí?
— Hola, que gusto verte, debes tener frío, adelante pasa— ironizó en una evidente indirecta que más bien era directa
— No seas pendejo — Naruto se corrió del camino y dejó pasar al azabache
El corazón de Sakura se paró en el segundo que escuchó la voz de Sasuke y comenzó a latir nuevamente cuando lo vio pasar, estuvo casi dos semanas sin saber de él, sin verlo desde esa vez en la fiesta y sentía que en ese momento se vía más guapo que como lo recordaba. Su corazón amenazaba con desforrar todo lo que encontrase a su paso, podía escucharlo latir con fuerza, y para cuando su verde mirada se cruzó con los profundos ojos ónix del Uchiha pudo soltar el aire que había retenido todo ese tiempo, sintió que su cuerpo se derretía con ese amor que quemaba como la lava. Sasuke la observó impasible, como solía ser él, luego se dibujó una sonrisa en su rostro para luego soltar una carcajada sutil.
—Ya sé porque tienes eso en la cara —dijo aguantando la risa —no puedo creer que te hayas enredado en esto
—¿Si, te parece chistoso? —un ligero tic empezó a atacar el ojo izquierdo del rubio, pero para fortuna de Sakura, sus manos ya estaban relajadas— ¿Qué haces aquí?
—Pensé que estarías solo y vine a acompañarte —se encogió de hombros —pero veo que tu hermana está aquí. ¿Qué tal, Sa-ku-ra?
Sakura podía jurar que la mascarilla se estaba derritiendo gracias al calor de sus mejillas.
—Hola, Sasuke —susurró tras Naruto
—Bien, ya que vienes a quedarte, sufrirás conmigo
Sasuke cambió su semblante y lanzó su bolso deportivo hacia donde Naruto, luego de eso se lanzó al sofá, pescó una rebanada de pizza y agarró un mando para ponerse a jugar.
—Esas cosas de chicas no van conmigo —Naruto negó con la cabeza y le lanzó el bolso de vuelta
—No era una pregunta, te pondrás la maldita mascara de aguacate
—Que no
—Que si
—Que no
—Que si
—¡Ya basta! — los calló la Haruno— Naruto ya vamos a quitarnos esto
Naruto la siguió hasta el baño de la primera planta para que Sakura le quitara la mascarilla, luego de lavar su rostro y aplicar el suero para reducir los poros salieron donde estaba el azabache, pero antes de llegar a la sala de estar, el rubio la tomó por su muñeca.
—Si te molesta que esté puedo echarlo — Sakura se sorprendió al saber que Naruto haría eso por ella
—No te preocupes, yo sola me metí en este rollo —agachó su mirada y sonrió débilmente—debo de aprender — él le sonrió y besó su frente
—Bien —salieron al pasillo —¡Teme!
—Cállate, usuratonkachi —el tic en el ojo de Naruto volvió
—Escúchame, maldito, jugaremos algo que los tres podamos participar
—¿Sí? — Sasuke miró de reojo a los dos recién llegados—¿Cómo qué?
—Tengo el Mario party, déjame conectar el Wii
—Mph
Naruto se sentó en la esquina del sofá y Sasuke en el otro extremo, dejando a Sakura en un pequeño espacio en medio de ambos, comenzaron con el rubio a la cabeza por varios puntos de diferencia, luego venía Sasuke y al último ella, no era su noche, definitivamente no, estaba distraída, avergonzada y nerviosa, el aroma de Sasuke no le era de mucha ayuda, se filtraba por sus fosas nasales y la embriagaba a tal punto que llegó a pensar no poder volver a vivir sin ese aroma. Sakura lo observaba de soslayo, admiraba su perfil definido y fino, pero al mismo tiempo masculino y perfecto, su nariz levemente respingada, pero de trazos gruesos, y su mirada concentrada en ganar, él ya era un ganador para ella; sus labios se mostraban en una mueca constante, y el tono nívea de su piel resaltaba gracias a la leñadora verde irlandés que llevaba puesta, ella se avergonzó al notar que ella llevaba una igual pero de tono vino.
—Mierda, Sasuke, nos has pateado el trasero como mil veces —se quejó Naruto a la quinta vez que el azabache ganó
— Los Uchihas nunca pierden
—Yo creo que si —se burló Naruto y con ello una guerra de miradas se desató
—Como sea —cortó Sasuke— traje unas películas de terror, ¿No te dan miedo, Sakura?
Sakura pegó un brinco, ¿Acaso sus oídos la engañaban? ¿Sasuke siendo considerado?
—Claro que no —respondió un poco ofendida
—Mph
Sasuke se encogió de hombros y se levantó a poner la primera película en la consola, Naruto se levantó a buscar unas mantas para el frío y levantó los posa pies del sofá, Sakura fue a la cocina a preparar un poco de palomitas. Al llegar ya tenían la película en pausa, algunas almohadas en el sofá y los posa pies levantados sosteniendo las mantas, solo faltaba ella.
Tomó asiento en el mismo sitio que antes, mientras su hermano le ponía reproducir a la película con el mando a distancia. Era una del conjuro, al parecer tendrían una maratón, ya que Sakura pudo visualizar un par de cds sobre el mesón de la televisión. La Haruno soltó un suspiro medio frustrado. No era que le temiese a las películas de terror, tan solo era que no le gustaba que la asustasen, era muy ansiosa y un tanto supersticiosa, y sí, creía en los espíritus y demonios, en la casa en que vivía actualmente el dueño anterior había fallecido en ella y después de eso estuvo abandonada por once años, cuando la familia Haruno compró la casa y fueron a limpiarla, encontraron que todas las cosas del caballero seguían allí; su toca disco, la cama, las sabanas, la cocina, las ollas y platos en el lavabo, etc. La ojijade podía jurar con su vida que el espíritu del hombre seguía vagando por los pasillos y cuartos de la casa, a veces podía ver como las cosas que desaparecían de su lugar aparecían en lugares inimaginables o escuchaba por las noches como alguien rondaba los pasillos, pero Mebuki siempre decía que era solo su imaginación, esperaba que así fuese.
Ya había transcurrido un buen tramo de la película, estaban en la parte en donde Jane estaba avisando que el espíritu jugaba con los cuchillos, cuando el hermano de esta entró a la cocina y vio los cuchillos clavados en la mesa, Sakura no pudo evitar temblar un poco, observó por instinto a Naruto buscando su ayuda y consuelo, pero el muy cabrón estaba en su quinto sueño, la baba le caía de la comisura de los labios, ella lo fulminó levemente con la mirada, pero se vio interrumpida gracias al grito que pegó el infante y que le hizo ahogar un grito a ella de la impresión.
Sakura sintió como alguien la rodeaba con su brazo y la halaba donde él. Sasuke.
— Eres una gallina — dijo tranquilo
— No es que me de miedo — se defendió en un susurro sin querer mirarlo a los ojos, temía que el azabache pudiese ver su sonrojo
— Sí, claro, lo que digas Haruno — de reojo la nombrada pudo ver la sonrisa ladina del chico, esa que era marca Sasuke Uchiha y que solo a él le quedaban bien— no tienes qué temer, es tan solo una película
— Lo sé
Por ese minuto Sakura se perdió en el aroma de Sasuke, esa esencia maderosa y profunda que inundan sus fosas nasales; quedó perdida en el latir de su corazón, tan suave y fuerte a la vez, un tanto acelerado y envolvente; se enredaba en el vaivén de su pecho, el sube y baja gracias a las suaves exhalaciones e inhalaciones que daba. Estaba perdida en Sasuke, pero un doloroso recuerdo la hizo reaccionar; Sasori. No podía traicionar a Sasori, él, quien había sido paciente con ella, estaba ahí para ella, él no la dañaría. Sasuke la había dañado y no eran absolutamente nada.
Sakura se alejó de Sasuke con disimulo, volvió a acomodarse en su puesto y lo observó de reojo, él la miraba extrañado, un tanto perdido, ¿Estuvo mal lo que hizo? Claro que se arrepentía de romper contacto con él, porque sobre su pecho se sentía segura y tranquila.
Joder, estaba enamorada.
— No quiero quejas, miedosita
— No tengo miedo — el azabache se encogió de hombros
Sakura volvió la vista al frente para cuando abrieron una especie de calado en el muro, soltó otro grito ahogado, Sasuke se rió disimuladamente.
— Ven para acá, molestia. Despertaras al Dobe con tus gritos
— Estoy bien, en serio
— Si, se nota — Sasuke la podía conquista cada vez cuando sonreía ladino, como en ese segundo
— Diablos— masculló la fémina en voz baja, si seguía así terminaría por retroceder lo poco que había avanzado esos días sin él cerca — debo ir al baño, continua la película
Y armándose de valor se alejó de la sala de estar para aventurarse en la oscuridad hasta el baño, encendió la luz y mojó su rostro para despejar las ideas y los sentimientos.
Pero lo que sentía por Sasuke era más fuerte de lo que pensaba.
Sasuke había evitado a la pelirrosa por dos semanas. Desde que se enteró de su noviazgo con Sasori, no quería toparse con ella, seria doloroso y él era Sasuke Uchiha, no debía caer ante ella, no era un perdedor.
Aunque ahora se sentía como uno.
Naruto estuvo muy extraño con él, estuvo irritante, cabreado, molesto y furioso, todo porque su pequeña hermana estaba de novia de un patán. Sasuke ni siquiera quería pronunciar su nombre, tampoco la quería ver, si lo hacía perdería toda la cordura que había tenido hasta ese momento.
Cuando Naruto le pidió quedarse en su casa tuvo que negarse, Itachi tenía un parcial muy importante y le había advertido que no quería nada de distracciones, por su parte quería estar solo, quería embriagarse en su cuarto y olvidar por una noche a la chica de ojos jades que no lo dejaba en paz a pesar de no haberla visto por dos semanas. Pero luego de que cortara la llamada se sintió como un completo idiota por desplazar su vida por una chica, una chica con la cual no había pasado nada, pero que lo tenía perdido en ella, como si hubiesen estado destinados a atraerse entre si, o más bien a que a él le atrajera. Decidió ir a la casa de su mejor amigo, agarró su bolso deportivo, metió ropa de cambio y unas películas de terror que podrían ver, a Naruto le daban miedo y un poco de diversión no le vendrían mal a Sasuke.
Pero no contaba con que llegando a la casa del rubio se encontraría la sorpresa de su vida. Cuando Naruto le abrió la puerta no pudo evitar reírse de él, jamás imaginó al Uzumaki con esa mascarilla en la cara, ni siquiera tenía conocimiento de sus rituales de "belleza", pero luego de entrar y ver una cara tan bonita en la misma condición entendió porque su amigo estaba así. Por un segundo creyó que caería ante ella, que dejaría todo de lado y se lanzaría a abrazarla o algo así, sus deseos eran más fuertes de lo que recordaba, pero se contuvo, ¿Qué más se quería humillar?
Ella ya tenía a quien la quiera.
Cuando la vio temblando y soltando pequeños gritillos silenciosos no pudo evitar abrazarla, tenía que protegerla, ¿Qué perdería con ello? El rubio dormía, ella estaba temblando, nada malo podía pasar, pero se equivocó; apenas la abrazó pudo sentir como su corazón empezaba a bombear sangre más rápido de lo usual, empezaba a enamorarse más aun de ella, y por cada segundo que pasaba aspirando el dulce aroma de su cabello, una parte de él le pertenecía más a la pelirrosa que a sí mismo.
Y ahora tenía un chance, una pausa, un receso de quererla. Jamás había estado más agradecido del importuno sistema urinario de una chica, que haya dicho que debía ir al baño le había quitado un peso que caía sobre sus hombros, la falta de su presencia lo entristecía, pero calmaba sus emociones.
No podía quererla tanto en tan poco tiempo.
Sakura volvió a sentarse en el mismo sitio en el que estaba, la película estaba por terminar, el hombre ya estaba saliendo por el piso de madera y la perilla de la estufa estaba a punto de caer, cuando sucedió Sakura había pegado un pequeño brinco, Sasuke soltó una pequeña risilla. Amaba lo inocente e ingenua que era.
— Tranquila, no pasa nada
— De verdad no tengo miedo— claro, pensó
— Solo acomódate a mi lado, tal vez así te sientas menos ansiosa — Sakura asintió y se acomodó igual que antes
Lo que más le gusta de ella físicamente era su cabello. En lo personal no le gusta las mujeres que llamaban demasiado la atención, pero Sakura era diferente, podía mirarla todo el tiempo y nunca se molestaría por el tono llamativo de su cabello. A Sasuke le agradaba que su cabello fuese largo y sedoso, era una de las primeras cosas en las que se fijaba, y su aroma, esa esencia a fresas y granada embriagante, nunca se cansaría de ella. Cuando terminó la película el azabache se levantó a poner la siguiente: No respires.
— No quiero ver mas — dijo Sakura antes de que el chico le pusiera reproducir
— Ves que tienes miedo — se burló
— No es eso, Sasuke, tan solo me entró sueño
— Ok, buenas noches — la ojijade no se movió de su sitio — ¿Sucede algo?
— Bueno... Esto... ¿Podrías acompañarme hasta mi habitación? — Sasuke soltó un suspiró agotado
— Si tienes miedo solo dilo
— Bien, tengo algo de miedo
— Era solo una película
— Lo sé, solo es que... en la casa que vivo falleció el dueño anterior en ella y puedo jurar que ahora camina por la casa, así que me persigo sola con el tema — él alzó una ceja algo incrédulo ¿Acaso era real lo que escuchó?
— No me digas que crees en los fantasmas
— No es eso... bueno, si es eso, pero tiene justificación — el Uchiha negó con la cabeza y le sonrió con burla
— Bien, vamos, te acompaño nenita
— No soy una nenita
— Para mí lo eres, nena — Sasuke pudo notar el sonrojo que surcó las lechosas mejillas de la Haruno, sonrió satisfecho
Según lo que le había dicho Sakura mientras subían las escaleras; ella dormía en la habitación del fondo, donde había un balcón, al parecer le agradaba y eso le agradaba a él. Al llegar ella lo quedó mirando, no decía nada, tampoco tenía la expresión en el rostro de querer que se fuera, Sasuke no la necesitaba, sabía que debía salir de ahí antes que algo pase entre ellos dos. Algo que Sasuke deseaba, pero que Sakura no le correspondería.
— Puedes quedarte aquí hasta que me duerma — suplicó ella
— ¿Segura?
— Si, por favor
— Está bien
Sakura estaba vestida con calzas negras que se ceñían a sus piernas y marcaban sus caderas, llevaba una leñadora color vino algo suelta, se sentó en la orilla de la cama mirando hacia la puerta que daba al balcón, se perdió un poco en el cielo nocturno, la luz de la luna bañaba su rostro, se veía preciosa a pesar de no tener gota de maquillaje en sima, Sakura era la única mujer en el universo que se veía mejor sin maquillaje a juicio de Sasuke. La pelirrosa se sacó los tenis y se acostó bajo las mantas de la cama de una plaza que estaba en la habitación.
— Sasuke, ven aquí, a mi lado—Susurró
Sasuke no podía ver su rostro ya que lo cubría con la colcha hasta sobre su nariz, se acercó donde ella y se quitó las vans que traía puestas, Sasuke se recostó sobre el cobertor, el frío le calaba hasta los huesos, pero decidió ignorarlo.
— Hace días no te encontraba — comentó de repente la chica
— ¿No ibas a dormir?
— Sí, pero mientras me baja el sueño quiero hablar
— Mph, ¿Me estabas buscando?
— No... ¿Cómo crees?
— Cierto, tú tienes novio — soltó este con amargura
— Bueno, tú tienes a tus zorritas de la fiesta de aquella vez — Sasuke alzó una ceja — ya sabes a qué me refiero, seguramente después del golpe que me mandaste la pasaste súper con tus amiguitas
— ¿De qué carajos estás hablando?
— Ya sabes, yo las escuché
— ¿Y le crees a todos los rumores? — ella guardó silencio — Sakura, ¿Estas celosa?
— ¿Qué? No digas estupideces
— Quizás sea una estupidez — ambos se quedaron en silencio unos minutos
— Sasuke — llamó — ¿Tienes frío?
— Algo, ¿Por?
— Puedes taparte si lo deseas
El azabache le dedicó una mirada escrutadora, buscando la trampa a ese ofrecimiento, pero ella solo era cortes, decidió aceptar la proposición, no deseaba pescar un resfriado y así como iban, ella se quedaría dormida en un buen rato más.
— Gracias — dijo luego de acostarse bajo las mantas
— De nada — lo observó cohibida — oye
— Mph — respondió con su monosílabo para hacerle entender que la escuchaba
— Eres el amigo de mi hermano — por alguna razón que Sasuke no lograba comprender puso su mano sobre el cabello de Sakura y comenzó a acariciarlo
— ¿Qué hay con eso?
— No quiero llevarme mal contigo — él asintió — ¿Podríamos intentar ser amigos?
— Ahí tenemos un problema
— ¿Cuál?
— Yo no quiero ser tu amigo
Apenas terminó de pronunciar la última silaba, Sasuke puso su mano tras la nuca de Sakura y la acercó hasta él, sus frentes chocaron con la del otro, las puntas de sus narices se rozaban sin tapujos. Sasuke podía escuchar el latir de su corazón tan acelerado, igual o peor que el de él. El rostro de Sakura estaba coloreado con un leve tono bermellón, sus ojos brillaban a pesar de la oscuridad, su aliento se fundía con el de Sasuke, hasta que sus labios hicieron lo mismo.
Se besaron, se besaron como si no hubiese una mañana, como si sus vidas dependieran de ello, probaron hasta la última gota de los labios del otro, disfrutando cada pequeña acción que desencadenaba ese fogoso beso, sus respiraciones entrecortadas se fundían en una sola, impidiéndoles continuar con ese placer prohibido que era probar los labios del otro, Sakura enredó sus manos en los oscuros cabellos de Sasuke y él con la mano que tenía libre la acercó a su cuerpo desde su diminuta y ligera cintura, sus piernas se empezaron a entrelazar y sus cuerpos se rozaban con el otro, pidiendo más, mucho más. Ambos podían sentir como el martilleo de sus cuerpos se fundían en uno solo, la necesidad y el anhelo que Sakura expedía en cada beso, el deseo y la posesión que Sasuke le entregaba.
Sakura, tu seras mía.
AnneJ.M.
Hola a todos vosotros!
Estoy tan feliz porque el fic a sido tan bien aceptado en wattpad como en facfiction 3
Me habéis hecho muy feliz y espero yo poder haceros igual de feliz con estos capítulos.
Bueno, el próximo martes entro a trabajar y si no me despiden, que ojala lo hagan, tendré que solo subir capítulos los viernes, lo lamento mucho por vosotros y por mi que los extrañaré durante toda la semana u-u
Bueno, tengo que advertiros que el próximo capítulo tendrá lemon, soy lo suficientemente malvada para deciros que habrá y no subirlo hasta mañana :D
espero que todos os encontréis bien, espero con ansias vuestros review y votaciones, ya sabéis, de alguna manera hay que demostrar el cariño 3
Os quiero, hasta la próxima.
