Hola chicos, sé que me he estado tardando mucho en actualizar, pero en defensa propia debo de decir que últimamente he estado muy ocupada con la escuela. No es broma, una exposición tras otra, más trabajos que entregar, de hecho hoy estuve completando mi cuaderno, debido a que la revisión de éste se acerca, y el que esté completo es mi derecho a examen T-T. Estuve realizando eso toda la mañana y la tarde, y llego un punto en que me estrese demasiado y ya no quería hacer nada, entonces me di mi espacio de descanso, y como ya tenía avanzado 5 páginas del capítulo (Que había escrito entre espacio libre y espacio libre, pero simplemente no podía terminar), decidí terminar el capítulo para relajarme un poco.

En fin... No quiero agobiarlos demasiado con mi vida personal.

De cualquier manera, veo que la idea del especial de Chopper fue bien recibida y muchos de ustedes la están esperando, así que eso me ha animado más a escribirla. Ya he comenzado a idear de lo que va a tratar el especial, y ya que voy a hacerla de todas formas, he pensado en agregar cachos de la historia principal que en un principio solo iba a mencionar como dato curioso en algún momento. Pero ya que se ha dado éste espacio, profundizaré ése aspecto, sobre la razón por la que Chopper quiso ser doctor, también la razón por la que admira tanto a Luffy, entre otras cosillas.

De cualquier forma, por como me he estado tardando entre capitulo y capitulo, lo más probable es que el siguiente capítulo ya sea el especial. Realmente a mi me gustaría poder escribir un capitulo sobre la historia principal, más el especial de Chopper como regalo, pero no les prometo nada, ya que como saben también trabajo en otro fic y se me complicaría hacerlo. De cualquier forma, espero poder tener el capítulo el mismo día de Halloween, esa es mi meta.

Capítulo 30.

Single.

Era una mañana normal para Bartolomeo, quien se había levantado temprano, para ducharse y areglar su cabello con grandes cantidades de gel, vistiéndose con su típica ropa llamativa, pantalones con estampado de triángulos y su abrigo favorito. Mirándose al espejo practicaba toda su gama de posibilidades para saludar a su senpai en cuanto lo viera. Practicando y practicando, había terminado por tomar su adorado cepillo para cabello comenzando a cantar intentando ser igual al hombre al que tanto admiraba, pero no lográndolo al tener una voz horriblemente desafinada y ronca.

Rindiéndose, había terminado por tomar el almuerzo que le preparaba a su senpai de Lunes a Viernes, y había salido de su casa ignorando a todas las personas que lo observaban extrañados por su llamativa apariencia. Cuando se acercó a una esquina empezó a aminorar su paso, para después asomarse tímidamente, mirando hacia el interior de la calle en donde se encontraban los hogares de Monkey D. Luffy y Roronoa Zoro. Como era costumbre, había llegado mucho más temprano ya que ése día le tocaba práctica de Kendo al peliverde.

Primero observó como la chica peli azul que era amiga de su guitarrista preferido salió intentando pasar desapercibida, observando a ambos lados de la calle para después comenzar a caminar de puntitas hacia alguna dirección. Bartolomeo había notado que ésa chica llevaba un tiempo ignorando a Zoro-senpai aunque no estaba seguro de que había pasado, puesto que el día en el que había sucedido todo el drama de esos dos tuvo la desgracia de perdérselo al caer enfermo, terminando por no cumplir al 100% su tarea de acosador.

-Tashigi. - Se escuchó la gruesa voz característica de Zoro, quien había abierto la puerta de su hogar obsesrvándo a la peli azul.

-"¡Zoro-senpai" - Gritó internamente Bartolomeo, mientras miraba al chico cual adolescente soñada y se escondía aún más en su esquina.

-Ah... Bu... Buenos días. - Saludó la chica de lentes un tanto nerviosa mientras se daba la vuelta, ella sudaba un poco y tenía la expresión forzada, se veía bastante incómoda.

-Ya han pasado varios días, no es que quiera presionarte pero... ¿Acaso no piensas volver a hablarme?

-Zoro... - Ella guardó silencio al observar que el chico verdaderamente lo sentía, la miraba con una expresión de culpabilidad y un tanto adolorida, que bien podría pasar desapercibida, pero que tanto ella como Luffy podían notar al haber pasado tantos años a su lado. - Lo siento... No estoy enojada, es solo que... No sé como debería comportarme frente a ti ahora que...

-No puedo exigirte nada. - Se sobó sus verdes cabellos nervioso. - Me gustaría que actúes normal, pero si ya no quieres eso... Lo entenderé.

-¡Por supuesto que no! - Se apresuró a corregir, gritando un tanto cabreada. - ¡Ni siquiera te atrevas a insinuarlo Roronoa!, ¡No te desharás de mí tan fácilmente! - Puso sus manos en su cintura, ella fruncía el ceño mientras Zoro la miraba sin comprender. - Te lo dije, ahora puedo continuar mi camino, y pase lo que pase eres mi mejor amigo... Aún cuando tú no me consideres así. - Agrego eso último refiriéndose a Luffy, ella tenía las mejillas infladas y se comportaba de manera infantil, puesto que seguía estando un poco celosa del monito.

-Oye... - Reclamó entendiendo la indirecta. - ¿En serio deberías encelarte de Luffy?, eso es extraño. - Admitió. - De cualquier manera tanto a él como a ti, los considero mis hermanos... ¡Pero aunque consideré a Luffy mi hermano, eso no incluye a Portgas! - Aclaró rápidamente. - Sabo está bien, es tranquilo, pero Portgas es raro.

-Puff...

Tashigi no pudo soportarlo y soltó una carcajada. Ella sabía que tanto Zoro como Ace se querían a su inusual manera, y que aún siendo de ésa manera siempre buscaban la manera para echarse tierra el uno al otro. De cierta forma su relación era una parodia.

-¡Chicos! - Gritó Luffy saliendo de su casa corriendo siendo perseguido por Ace. - ¡Vamos rápido!

-¡Espera Luffy! - Seguía gritando el pecoso abalanzándose a su hermanito, al momento que se aferraba a la cadera de éste y dejaba caer todo su peso logrando que el menor terminara arrastrándolo por la calle. - Dime quién es ella, por favor. - Lloraba de manera exagerada. - ¿Qué tiene ella de especial?

-Ace, déjame. - Reclamaba el menor.

-Actúas como novia celosa Portgas.

-¡Cállate, Roronoa!, Ya te veré dentro de unos años cuando a Chopper empiecen a interesarle las chicas.

Bartolomeo desde su lugar estaba que moría de felicidad, sin darse cuenta las lágrimas habían comenzado a salir de sus ojos, y es que no era común que los hermanos salieran todos juntos en la mañana, y tener reunidas a tantas personas que admiraba en un solo lugar, hacía que su vida tornara sentido, era como observar una pintura, una obra maestra, él simplemente estaba conmovido. Tenía tantas ganas de ir hasta allá y saludarlos, pero sabía que no era buena idea puesto que aún recordaba su pequeño encuentro con el pecoso en el festival musical, y sabía que Ace estaba buscando desesperadamente saber la identidad de su prima, y aunque Bartolomeo no quería ocultarle nada al hermano de su senpai, tenía que hacerlo por el bien de Hancock.

Sin más los siguió hasta la clase de kendo del peliverde, observando todo el entrenamiento desde la cima de un árbol, observando con unos binoculares desde una distancia segura. Al parecer Zoro-senpai y la chica de lentes habían hecho las pases puesto que ya volvían a hablar con normalidad, aunque claro Luffy siempre ayudaba mucho para sacar temas variados de conversación.

Después de eso se dirigieron a la escuela. Bartolomeo aún los seguía disfrazado de arbusto. Cuando llego a la escuela en donde asistían la mayoría de los integrantes de Mugiwara Boy´s se decidió a quitarse por fin su disfraz para así ingresar al instituto y entregarle a su senpai el almuerzo que le había preparado con mucho empeño. Lo que Bartolomeo no sabía es que él era ya conocido en la escuela entera gracias a su extraña manía de prepararle bentō a Luffy. Después de todo el pequeño monito era bastante popular en la escuela, no pasaba desapercibido en lo más mínimo, por lo cual cuando empezó el suceso del almuerzo, el chisme se hizo viral por toda la escuela, y ahora todos pensaban que un tipo raro gustaba de Luffy.

Aunque los y las admiradoras de Luffy no eran los únicos que se habían hecho una idea equivocada de Bartolomeo y pensaban que era gay, no, por supuesto que no. Tanto Nami como Sanji, Usopp y Zoro pensaban que un hombre gustaba de su atolondrado amigo, siendo Luffy el único que no mal interpretaba nada y consideraba a Bartolomeo su amigo por tomarse las molestias de prepararle siempre comida.

-Lu... Lu... ¡Luffy-senpai. - Gritó éste con voz chillona llamando la atención del pelinegro y compañía.

-"De nuevo está aquí este bicho raro." - Pensó Zoro con una gota de sudor cayendo de su nuca.

-Por... Por favor acepte esto... - Había dicho mientras tembloroso le entregaba la caja de almuerzo.

-¡Oh, cabeza de cresta, buenos días! - Saludo el menor con su usual alegría. - Gracias por traerme comida cada mañana.

-¡Ni lo mencione, no soy digno de su gratitud! - Decía mientras le daba la espalda a su senpai cubriendo su rostro con ambas manos.

-Luffy... De verdad no creo que debas de seguir comiendo eso. - Le había susurrado Zoro en el oído en un intento de que el fanboy no lo escuchara, intento que resultó en fracaso.

-¿Acaso Zoro-senpai también desea comer el almuerzo? - Había preguntado haciéndose una falsa idea. - Si lo pide con mucho gusto se lo prepararé, no hay necesidad de ser timido,aunque sé que mis habilidades no están ni cerca de los de Sanji-san.

-Eh... No... Yo no dije eso.

-¡Ni lo sueñes cabeza de cresta! - Había gritado cierta peli rosada quien había escuchado eso último y tras empujar a Bartolomeo se había aferrado nuevamente al brazo de Zoro. - Kumashi solo come lo que yo le preparo, ¿Verdad? - Preguntó entusiasmada.

-En realidad tampoco quiero comer eso... - Susurro por lo bajo.

-¿Ah?, ¿Dijiste algo? - Retó frunciendo las cejas.

-Nada de nada... - Se apresuró a negar.

El fanboy se había levantado indignado de que lo hubieran empujado, pero se abstuvo de reclamar al saber que ésa chica era importante para su senpai. Justo estaba por despedirse de su respetado cantante favorito, pero justo en ése momento había visto a la grandiosa manager entrar al salón. Ésta llevaba una mesa con rueditas en la cual llevaba "algo" escondido debajo de una gran y espesa manta blanca. Curioso se había asomado al interior del salón observando como Luffy, Zoro y Sanji ya se habían dirigido al lado de la peli naranja, todo el salón la veía con un claro signo de curiosidad impregnado en sus rostros.

-Ejem. - La chica se aclaró la garganta antes de hablar. - Damas y caballeros el día de hoy les vendré ofreciendo un producto nuevo que estará en promoción por tiempo limitado solo para ustedes por asistir a la misma escuela.

-¿Eh?, ¿Producto, de qué está hablando? - Comenzaron a sonar los susurros confundidos de sus compañeros.

-¡Observen! - Dijo entusiasmada al momento que se deshacía del manto blanco dejando al descubierto una enorme pila de discos, todos la miraban aún confundidos pero la chica rápidamente tomó uno en sus manos mostrando ante todos para que pudieran observarlo con más facilidad. - Es el primer sencillo de "Mugiwara Boy´s", el cual salió a la venta hoy mismo, aunque solo conmigo obtendrán un buen descuento.

-¡¿Ehh?! - Se escuchó el grito en bola, siendo opacado por el de Bartolomeo, quien obtuvo todas las miradas ya que éste había gritado desesperado al momento que había comenzado a llorar desesperadamente.

-¡El single por fin salió! - Gritó entusiasmado al momento que corría hacia la navegante y con sus ojos transformados en estrellas le decía. - ¡Los compro todos!

-¡¿Ehhh?! - Volvió a exclamar el salón al momento que comenzaban a arrojarle objetos al peli verde indignados ya que ellos también querían comprar el disco.

-¡Claro! - Respondió Nami al momento que en su rostro se formaba una sonrisa gatuna. - Te los puedo vender todos.

-¡Pero Nami! - Luffy estuvo a punto de reclamar al considerarlo injusto para los demás, pero ésta lo interrumpió.

-Pero no te daré todos estos. - Aclaró. - Por el momento puedo venderte uno, los demás tendrás que dejarlos a pedido. - En ése momento le extendió una libreta. - Anota tus datos, la cantidad de discos deseados y un adelanto del pago.

-¡Sí! - Respondió el fanboy complacido al momento que seguía las instrucciones de la pelinaranja.

-¡Nami, yo también quiero hacer un pedido! - Grito otro alumno.

-¡Yo también! - Siguió otro.

En ése momento una fila de alumnos se formó tras de Bartolomeo ansiosos por adquirir el producto, no solo para ellos, sino para algunos conocidos que sabían también estaban esperando el estreno del primer single. Tanto Luffy, como Zoro, Sanji y Usopp veían con gran sorpresa como se había armado un alboroto desde el primer instante, y en ellos había nacido una nueva admiración por las capacidades de su manager para generar dinero.

-No se preocupen. - Dijo la chica con una sonrisa inocente. - Seguiré trayendo cargas de los discos a la escuela, y se venderán como pan caliente, ¡Es una suerte que Luffy y Zoro sean tan populares!

-¿Y qué hay de mí, Nami-san? - Chilló el rubio.

-Sanji-kun también es popular entre el público femenino, pero el que sea tan pervertido y mujeriego siempre le resta puntos.

El cejas de espiral había vuelto a su rincón a deprimirse, susurrando quejas por lo bajo y maldiciendo a sus compañeros, principalmente al marimo quien era tan popular y tenía una preciosa novia como Perona. Luffy tan amable como siempre se había acuclillado al lado de su amigo dándole palmadas en la espalda para reconfortarlo, Sanji por su parte había volteado el rostro para observar directamente a su capitán (Manera en la que Zoro le llamaba de vez en cuando), quien al notarse observado le había regalado una deslumbrante sonrisa digna de un comercial de pasta de dientes.

Sanji no pudo evitar abrir los ojos con un tanto de sorpresa, y después regresar la vista hacia su rincón sintiéndose mucho más frustrado, y es que él entendía perfectamente la razón por la que Luffy era tan popular con el público femenino después de haberse vuelto su amigo. Él era un chico con corazón de niño, amable con una bondad, inocencia y un enorme corazón capaz de aceptar a cualquiera. Ahora que lo pensaba tal vez era debido a esa inocencia que todos ellos lo seguían y lo protegían sin dejar que éste lo notara demasiado, ya que Luffy era bastante orgulloso, y siempre decía que podía cuidarse a sí mismo, cosa que por supuesto no era ninguna mentira, pero su problema principal era su exceso de confianza, ya que nunca notaba cuando querían engañarlo y ahí es cuando entraban ellos. De cualquier manera, regresando al tema principal, seguía detestando que el pequeño fuera más popular que él, pero lo que más le molestaba era que él mismo se había vuelto en un probable fan de su capitán, y por misma razón había una parte dentro suya que se alegraba de que el chico destacara más, y eso le traía un sentimiento de conflicto.

Mientras tanto Bartolomeo había salido feliz de la vida con un encargo de 30 discos, aunque por supuesto no tenía el dinero suficiente para dejar el encargo Nami había confiado en él, por que ya todo mundo sabía que él era un sujeto bastante extraño enajenado con Luffy, por lo cual ella tenía la seguridad de que de alguna u otra forma, él le traería el dinero. De cualquier manera no se los entregaría hasta que le diera el pago completo.

El fanboy por su parte, tenía intención de ir a pedirle dinero a su adorada prima Hancock, quien sabía que a pesar de lo mucho que pelearan al final terminaría por acceder, sobre todo porque ésta se había hecho fan del vocalista tanto o tal vez más que él. Sinceramente le había sorprendido el que su prima terminara gustando de Luffy-senpai, era algo que jamás hubiera imaginado, ni siquiera en sus sueños más locos, y sin embargo había sucedido. Claramente él había sido el vencedor de la apuesta realizada en aquella primera ocasión en la cual la obligo a acompañarlo a la presentación en aquél bar. Ahora que lo pensaba, jamás había cobrado aquella comida que se le había prometido, pero pensándolo bien, tal vez había sido mejor posponer el castigo, y en su lugar hacer que ésta le regalara todos esos discos en compensación.

Antes de dirigirse hacia el hogar de su prima, pasó a una tienda de discos a la cual tenía pensado ir en un principio después de entregarle su almuerzo a su senpai. Realmente ya no tenía razón para ir a ésa tienda debido a que ya tenía el encargo realizado, pero de todas maneras tenía deseos de ver la mercancía de sus ídolos ahora que habían sacado su primer sencillo. Fue agradable notar como estaba una pila de discos perfectamente apilados en su lugar con un letrero atrás que anunciaba el nuevo éxito, venía el nombre de la banda, del sencillo y una pequeña nota haciendo referencia al segundo puesto que habían ganado en el festival musical. Alrededor ya había unas cuantas personas que observaban el disco, curiosos por si comprarlo o no. Era normal, puesto que no todos habían estado presentes en el festival, por tanto no los habían escuchado, pero se sabía que para haber ganado el segundo puesto debían de ser bastantes buenos.

Claramente apenas comenzaban a ganar fans, después de todo a pesar de que se encontraban escalando el camino de la fama a una velocidad impresionante, aún les faltaba recorrer algo de camino antes de que llenaran las tiendas de música con colas enormes esperando el estreno de sus discos. De cualquier manera él estaba completamente seguro de que ése día llegaría pronto, y pensándolo bien, él debía de hacerse destacar como el fan número uno de la banda, ya que en cuanto empezaran a ganar popularidad, las calles se llenaría de ése tipo de personas y él dejaría de ser "especial". Por el momento lo único que se le ocurría era armar un fan club en donde él sería el presidente, ¡Sí!, empezaría por armar un sitió web dedicado a sus ídolos, aunque no sabía armar uno, pero ya le pagaría a alguien para que lo haga por él y le explique lo básico.

Bartolomeo dejó de alucinar cuando vio a un tipo raro con unos pantalones de mezclilla negros con varios agujeros, tenía unas botas grandes de plataforma del mismo color, un cinturón rojo a cuadros, tenía puesta una chamarra obscura y éste se había tapado la cabeza con la capucha de la misma, por si fuera poco se había colocado unos lentes obscuros y un cubre bocas intentando esconder su identidad. Eso no había hecho sino más que llamar aún más la atención del fanboy, por lo cual se había fijado con más precisión en el chico, notando que la capucha hacía muy bien su trabajo, puesto que aún podían distinguirse algunos mechones pelirrojos saliendo rebeldes.

-¡¿Kid?! - Gritó sin pensar.

El susodicho volteó asustado, mirando a su alrededor procurando que no lo hubieran reconocido, pero por fortuna... O mejor dicho, por desgracia aún no era lo suficientemente popular como para que la gente armara un escándalo al escuchar su nombre. A decir verdad a Bartolomeo le importaba un pepino el resto de las bandas ajenas, pero aún así reconocía a Kid, Law y el resto de personas que había competido contra su senpai en el festival musical, solo en caso de que éstos pudieran volverse en rivales de sus ídolos en algún futuro. Por supuesto tenía especial atención en Kid y Law quienes habían sido los otros ganadores, pero le tenía especial rencor a ése pelirrojo por haberse llevado el primer lugar cuando según él, tenía una voz horrenda.

Kid por su parte, después de chasquear la lengua fastidiado había salido de la tienda con un leve rubor en las mejillas, y es que era vergonzoso que alguien lo hubiera reconocido. Se supone que ése era su secreto personal, deseaba investigar a mugiwara desde que supo que él era un digno rival del cual debía cuidarse en ésa carrera competitiva. Kid era una persona bastante arrogante y confiaba plenamente en su habilidad, pero sabía reconocer cuando alguien tenía talento, y aunque el resto de inútiles que habían participado en el festival musical le eran indiferentes, eso no había sucedido con Mugiwara y con Trafalgar.

Aún cuando las intenciones de Kid eran simplemente para conocer a sus rivales, aún así le resultaba bastante vergonzoso que alguien se enterara de que hacía ésa clase de "acciones vergonzosas", ya que podía ser mal interpretado y tomado por un fan, cosa que de ninguna forma aceptaría ser. Ni siquiera le había dicho a sus compañeros que compraría ése jodido disco, y aún así había sido reconocido cometiendo el "acto criminal", cosa que le resultaba especialmente humillante.

Al salir tan rápido no se había fijado por donde iba por lo cual choco contra algo, o mejor dicho alguien quien le recriminó por su descuido. Kid estuvo a punto de gritar y ponerse violento como hacía normalmente, pero al levantar la mirada se había quedado hecho piedra debido a la impresión, sintiendo como sus mejillas se coloreaban con más fervor.

-¡Tú! - Gritó apuntándolo con el dedo. - ¡¿Qué estás haciendo aquí?! - Bramó molesto.

-¿Yo? - Contesto despreocupado al momento que rascaba su cabeza de manera despreocupada, para después sonreír de manera divertida, dándole un toque de sadismo a la misma. - Solo vine a comprar el disco de Mugiwara-ya. - Respondió indiferente mientras mostraba el objeto el cual sostenía entre su dedo índice y medio.

Trafalgar Law, el chico que había ganado el tercer lugar en el festival, curiosamente también había escogido la misma tienda de música para conseguir el sencillo. Una coincidencia infernal para nada normal. Casi parecía que ésa tienda de música era la única existente en toda la zona, o de alguna manera estaba embrujada y atraía a personajes extraños.

-¡Ja! - Se burló el pelirrojo. - ¿Comprando mercancía del enemigo?, ¡Patético!

-¿De qué estás hablando? - Contestó indiferente. - Tal parece que tu cerebro es más pequeño de lo que pensaba. Es normal informarse de tus rivales para saber a quien te enfrentas, y por supuesto saber quienes pueden ser amigos o enemigos.

-¿Amigos o enemigos?

-Es una idea que me anda rondando por la cabeza, tal vez algún día te enterarás de ella... Aunque claramente no tengo intención de incluirte.

-¡Como si me importara!

-De cualquier manera. - El oji gris tomo entre sus manos la bolsa que tenía el pelirrojo entre manos sacando al aire el sencillo. - Parece ser que tú también compraste el sencillo de mugiwara-ya, incluso te molestaste en venir disfrazado para que nadie te reconociera, ¿Y se supone que el patético soy yo? - Contestó de manera burlona sin poder ocultar aquella sonrisa socarrona.

-¡Calla! - Gritó nuevamente arrebatándole el disco para después salir de ahí a grandes zancadas.

-Vámonos, Bepo. - Contestó éste encogiéndose de hombros satisfecho por haber fastidiado a ése pelirrojo que tanto le desagradaba.

-¡Si! - Contesto un chico albino de apariencia frágil quien siempre seguía a Law a cualquier parte.

Bartolomeo había espiado toda la escena, como buen acosador que era, ya que sentía la necesidad de informarle de todo lo ocurrido a su senpai. De cualquier manera su trabajo ahí estaba realizado, y ahora podía dirigirse a casa de su prima con total seguridad. Su amada Nami-san le había permitido llevar un disco para que pudiera escucharlo a gusto llegando a casa, por lo cual él se encontraba bastante feliz, andando por la calle con leves brinquitos iguales a los que daban las colegialas enamoradas. No podía esperar a que Hancock supiera lo que tenía entre manos, seguro se emocionaría mucho y se pondrían a escucharlo juntos.

Ahora que lo pensaba, en el pasado nunca había tenido muchas cosas en común con Hancock, ya que ella era demasiado caprichosa, cosa que solía fastidiarle en gran medida. Usualmente platicaba más con Sandersonia o Marigold, debido a que la chica solía mantener distancia, y nunca quería que se le acercara.

Sonia y Mari siempre se disculpaban con él por parte de Hancock, diciendo que ella era bastante penosa, pero en su misma timidez alejaba a las personas llegando a comportarse de manera grosera. Eso era algo que él ya sabía, después de todo, a pesar de los problemas que tenía con sus tíos y sus propios padres, la única familia a la que consideraba verdaderamente, era a sus queridas primas. Después de todo él las veía como las hermanas que nunca tuvo. Él había sido una de las personas que había presenciado la infancia de Hancock desde muy cerca, y por tanto la entendía y sabía a qué se debía ésa personalidad tan desastrosa que tenía.

Aún cuando la entendía, él era una persona que se desesperaba con facilidad, y por eso luego no sabía ni como tratarla, terminando siempre peleando. Por eso lo hacía feliz poder haber encontrado algo en común con ella, ya que si en su niñez había sido difícil relacionarse con Hancock, al crecer lo único que había pasado había sido complicar su relación aún más. Pero desde que Luffy-senpai se había metido en la vida de ambos, su relación de familia se había fortalecido y ahora podían quedan platicar por horas como dos bobos, tan solo de la hermosa voz que tenía su senpai, y ésa era otra de las razones por la cual su cariño hacia el vocalista había crecido aún más de lo que ya lo adoraba.

Después de todo, muchas veces se suele criticar a las personas que se apasionan con éste tipo de cosas que a simple vista pueden ser "irrelevantes", pero hay que tener en cuenta que los ídolos, o artistas, de cualquier tipo suelen tener un impacto relevante en la vida de las personas que los seguimos. Los artistas tienen muchos tipos de fans, hay algunos que tan solo los siguen por su apariencia física, y otros que verdaderamente los siguen porque admiran el talento que éstos tienen.

Dentro de la segunda categoría de fans, hay otros tipos de fans más particulares que tienden a llevar su admiración a un nivel más haya, llegando a ése sentimiento de amor incondicional y fanatismo que para algunos suele ser repugnante. Ciertamente hay personas que llevan ése fanatismo al extremo y se convierten en personas desastrosas cuyo único propósito es hostigar a sus ídolos y pasan a convertirse en fans molestos. Eso suele afectar a los fans que son verdaderamente leales y apasionados, muchas veces se les tacha de exagerados, de obsesivos, o muchos adjetivos similares.

Pero lo que las personas que critican jamás se han puesto a pensar, es que siempre hay un trasfondo de porque los fans se emocionan hasta ése extremo. En Bartolomeo por ejemplo, empezó por el simple hecho de que la voz de Luffy le llegó de tal manera, que lo conmovió hasta las lágrimas, y luego su admiración aumentó ya que gracias a la aparición de ésta banda había podido encontrar algún punto para acercarse a Hancock, incluso a Sonia y a Mari, quienes lo acompañaron en aquella ocasión y también en el festival musical. Mugiwara Boy´s se había transformado en un medio que le ayudo a poder fortalecer sus lazos con sus personas queridas, y es por eso que él les estaba eternamente agradecido.

Podía parecer algo exagerado decir que una banda lo había ayudado en su vida, o incluso lo había transformado en mejor persona, pero ésa era la simple verdad. Por ejemplo Hancock había comenzado a transformarse en una mejor persona desde que Luffy había aparecido en su vida, y en muchas ocasiones ocurría así.

Hay personas que son salvadas por la música de una u otra forma, siendo que ésta los ayuda a transportarse a un mundo completamente diferente, lejos de sus problemas familiares o personales. Ahí es donde surge ése amor por esta música, y por las personas que hicieron posible llegar ésta a ti, es donde a pesar de no conocer a alguien puedes llegar a formar un lazo, ya que después de todo la música no tiene fronteras, la música es universal.

-Hola. - Saludo el peliverde de manera desinteresada al hombre que custodiaba la reja. - Déjenme ver a mi prima.

-Lo siento, Bartolomeo-Bocchama, el señor sigue pidiendo que si usted viene le niegue la entrada.

-¡Ya te he dicho que no me llames "Bocchama". - Replicó por lo bajo. - Eso hace mucho que quedó atrás, de cualquier manera, deja de joder, ¡Vengo a ver a mi familia!, no puedes negarme la entrada.

-Lo siento. - Respondió sencillamente antes de darle la espalda.

Ante eso Bartolomeo fastidiado jaló sus mejillas al momento que le mostraba la lengua haciendo una mueca de burla y desagrado, e ignorando por completo al guardia había rodeado la casa, saltando la reja para después caminar hacia el interior, entrando a la fuerza como siempre, antes de que alguien se diera cuenta y terminara por correrlo a patadas.

-¡Hancock! - Gritó cuando se metió exitosamente en la habitación de su prima. - ¡No creeras lo ue paso! - Le mostró el disco. - ¡Hoy salió a la venta el sencillo de mis senpais, y gracias a Nami-san he conseguido una carga completa de éstos!, el problema es que necesito dinero, pero sé que me los prestaras, puedo darte la mitad de los que conseguí... Y... - Callo al darse cuenta de que la chica no había entrado en su euforia común, cuando se enteraba de algo de Luffy. - ¿Hancock?

-Yo... ¿Qué hago? - Susurro débilmente.

-¿Eh?, ¿Qué dijiste?

-Yo... Besé a Luffy. - Confesó con las mejillas encendidas en un tono carmesí, ella estaba sentada en un rincón de su habitación con la espalda recargada en la pared mientras abrazaba sus piernas. Se veía bastante nerviosa e inocente de ésa forma, incluso se veía tierna. Tan tierna que Bartolomeo tuvo que sobarse los ojos para observarla nuevamente, ya que era totalmente opuesta a la visión engreída y desinteresada que ella le mostraba todo el tiempo.

-¿Qué? - Fue lo único que pudo pronunciar con la mandíbula desencajada debido a la impresión.

Continuara...

Agradecimientos:

Nico in Fire: Jajaja, creo que te entiendo con eso de ir leyendo los capitulos poco a poco. Sobre todo con eso de que me tardo años actualizando. Ya tengo la idea completa de qué es lo que quiero para el especial de Chopper, y si tengo planeado hacerlo, por lo cual lo más probable es que mi próxima actualización sea el especial.

Tomoyo: Ya se me había hecho raro que no me comentaras, por un momento había pensado... Vaya... Incluso Tomoyo se olvida de mí, xD Ok no... Solo me sacó de onda. De cualquier manera, siempre siento que me excedo con mis capitulos, y sigo sin poder visualizar más o menos cuantos capítulos me quedarán, (Aún cuando ya tengo el final), solo espero que no les moleste que el fic esté demasiado largo... Mira nada más, Ya voy en el capítulo 30 (31 contando el prólogo) y aún estoy haciendo los cimientos para el arco de Luffy y Hancock. :/ Solo espero que los capitulos siguientes no se vuelvan pesados, porque ya va a estar mucho más enfocado en el trabajo de la banda.

MugiwaraNoAndrea: No te preocupes por eso, de hecho quien se debería disculpar soy yo por tardarme tanto en actualizar, es difícil saber si he subido o no un capitulo con lo irregular que soy actualizando, por eso mismo te agradezco por estar pendiente de mi historia, y dejarme un comentario cuando puedes, es algo que aprecio mucho, y ¡Qué bueno que te gusten las escenas cómicas!, supongo que es de lo que más tiene mi fic (Aparte de drama, claro), y la verdad siempre me esfuerzo por hacer la historia divertida, ya que como puedes ver es un fic largo, y hacerlos reír es una manera de hacer la lectura amena, y que no se les haga tan pesados tantos capítulos.

HuntressSB: ¡No te preocupes!, realmente soy yo la que se disculpa por tardarme tanto en actualizar. Además, es comprensible que estés ocupada y no puedas leer todo el tiempo (Así como yo que me tardo mucho en actualizar por pendientes o por falta de inspiración), no te voy a mentir, a veces si me preocupo cuando no veo que los usuarios frecuentes me comentan. A veces estoy de ¿Dónde estarán?, ¿Por qué no comentan?, ¿Habrán visto que actualice?, ¿Lo seguirán leyendo?, claro que a veces me preocupo, sobre todo porque son personas que me han seguido fielmente, y por lo mismo las aprecio, pero no te preocupes que yo lo entiendo, y agradezco que te preocupes por dejarme comentarios, sé que hay muchas personas que leen y no gustan de comentar, pero a los que se toman su tiempo para hacerlo se les agradece y mucho. Y tú eres una de las personas que suelen dejarme comentarios detallados, y largos, sobre lo que les gusta del fic, lo que le hace gracia o entristece, y eso me hace muy feliz. No te preocupes tanto, no me haz fallado xD, al contrario eres muy leal. PD: Sí eras tú la personita que me dio la idea del especial de Chopper, y debo decir que tienes suerte, xD Se te cumplió tu deseo, ya he estado planeando el capítulo y creo que será muy interesante, incluso estoy emocionada por pasar mis ideas a computadora y compartirlo con ustedes. PD2: Me haz hecho recordar que en un principio tenía planeado hacer que Mihawk lo retara a un duelo para así ver si era digno o no de su hija, pero paso tanto tiempo que se me había olvidado xD, ya veré como anexar ésa idea en algún momento.

StArLoRdMac2: La verdad es que me estaba riendo mucho cuando creíste que Sabo también se enojaría, puesto que ya tenía planeado que él se emocionara como madre primeriza. Es una de las diferencias entre Ace y Sabo, ya que el rubio si es sobre protector, pero es comprensivo siempre y cuando no hagan algo que pueda dañar a Luffy. Él solo entra en su "modo yandere", cuando una idea verdaderamente no le agrada, o él considera que es dañina para Luffy, pero generalmente es muy comprensivo y Ace... Bueno... Ace está loco. Por otra parte... No sé que es lo que tengo contra Zoro, porque siempre lo hago sufrir, primero con Ace, luego con Perona y con Mihawk, incluso Luffy. Él está rodeado de personas raritas que le agregan estrés a su vida aún cuando él es un chico "normal", y por "normal" me refiero a un monstruo con una fuerza descomunal. Por cierto, quiero agradecerte por siempre estar pendiente de mi fic, siempre eres de los primeros en comentar, y haz estado en cada capitulo y eso es muy especial para mi. PD: Espera el especial de Chopper, rebelaré algunas curiosidades.