Universe of watercolors.

X

Mil soles.

¿Sasuke la estaba besando?

Jodida mierda, Sasuke la está besando.

Sus sentidos estaban a su cien por ciento, Sakura podía sentía cada roce como si quemara, como si quemara más que el condenado fuego, era como si su cuerpo fuese hielo y estuviera derritiéndose en pleno verano, el mareo que le causaba la situación no la ayudaba mucho y la faltaba de aire ya la tenia al punto del colapso; Sasuke la estaba besando.

Los labios del azabache eran los más exquisitos que había probado en su vida, suaves como la crema y dulces como el chocolate, tal como los había imaginado; sus manos eran como un metal caliente que cada vez que avanzaban dejaba una marca en su nívea piel; su aliento era embriagador, y por cada inhalación que daba sentía que perdía cada vez más el control y se entregaba a él. Sakura enredó sus manos en los cabellos oscuros del Uchiha, perdiéndose en él y sus besos, acariciando su cálida lengua con la de ella y entrelazando sus piernas. Eran como un volcán a punto de hacer erupción.

Sasuke la atrajo hacia él desde la cintura, su mano quemaba en su piel y provocaba que la ansiedad de la pelirrosa creciera. La falta de aire les impidió continuar, separaron sus bocas unos pocos centímetros, pero luego el azabache volvió a tomar posesión de ella, demandando todo lo que podía dar de sí misma con ese beso, causando estragos que la ojijade jamás imaginó le podía causar, el sentido común la había abandonado por completo después de eso. Sasuke apegó su cuerpo más al de la Haruno, hasta posicionarse sobre ella, dejándola de espaldas a la cama, la mano que tenía tras su cuello bajo y recargó el peso de su cuerpo en ella para evitar aplastarla con él, una de las temblorosas manos de Sakura dejó su cabello sedoso y bajo torpemente hasta situarse tras su cuello, Sasuke mordió su labio inferior y un gemido se le escapó de los labios hinchados de Sakura con ello, él se alejó de ella. Ambas respiraciones eran agitadas, casi al punto del colapso.

—Sakura — exhaló

¡No, maldita sea! No me hables, continua, si me hablas recuperaré la cordura. Le gritaba mentalmente la Haruno.

—Sasuke — soltó casi como un suspiro

Sus miradas se conectaron buscando al otro, querían todo del otro y a la vez nada, y así, como si se hubiesen dicho todo con eso, Sasuke volvió a tomar posesión de los labios de la Sakura, pero ahora con demanda, con posesión, con lujuria.

Los besos se fueron extendiendo por la quijada de la ojijade hasta su cuello, mientras la mano del chico de los ojos profundos paseaba desde la cintura de la ojijade hasta el primer botón de su leñadora, desabotonando la prenda con agilidad y profesionalismo, Sakura pensó que tan experto debía ser en el tema e inevitablemente el recuerdo de aquellas zorras de la fiesta volvieron a su cabeza, la sacudió un poco tratando de despejar las ideas, ese no era el momento para reparar en ello, no se iba a acobardar ahora. Sasuke siguió besando su cuello hasta llegar a la clavícula, repartió una serie de mordiscos por la zona erizándole la piel y sacándole gemidos, poco a poco fue bajando la camisa hasta dejar un hombro descubierto, su mano viajó de los pliegues del borde hasta llegar sobre el sujetador, el cuerpo de Sakura ardía. La ojijade bajó sus manos hasta el borde del pantalón del azabache y las subió por debajo de la camisa, paseó sus dedos por el tonificado torso hasta clavar sus yemas tras su espalda, la piel de Sasuke ardía, su respiración se entrecortaba, la de ella también. El pecho de Sakura subía y bajaba con violencia, su boca se sentía seca y sus labios hinchados. Sasuke bajó con lentitud el sujetador de ella y agarró entre sus dedos su pezón él cual ya estaba duro ante su contacto, lo apretó un poco y luego comenzó a jugar con él entre sus dedos, Sakura podía sentir un calor recorrer su cuerpo y en su garganta se atragantan varios gemidos que aun no podían salir.

—¿Te gusta esto? — le dice con voz gruesa y rasposa

—S-si — respondió ella con dificultad mientras un gemido se le escapaba de los labios

—Haré que grites mi nombre, nena — Sakura asintió perdida ante sus palabras

Sasuke apoyó su peso en su costado derecho y con su mano libre bajó hasta las calzas negras que llevaba la pelirrosa, introduciéndola por debajo de sus bragas, sus dedos jugaron con los pliegues de la ojijade hasta agarrar su clítoris excitado, se movía con gracia, Sakura podía sentir como la zona se mojaba ante el contacto, una presión en su vientre fue apareciendo y tomando fuerza; mientras, Sasuke con su otra mano agarró uno de los senos de Sakura y siguió bajando con sus besos hasta llegar a él, lo introdujo en su boca succionando con suavidad y luego pasó su lengua por el pezón, ella pudo sentir un calor ascender desde la punta de sus pies y recorrer sus piernas, varios gemidos se le iban escapando. Sasuke empezó a mover sus dedos con mayor precisión y velocidad, pero con la misma delicadeza que había empleado todo ese tiempo, ella podía sentir su centro palpitar y llegaba hasta doler, él mordió con leve fuerza el pezón que tenía entre sus labios, su erección presionaba con fuerza bajo sus pantalones y los quejidos de Sakura no ayudaban de mucho para ignorarlo. Paso su brazo tras la espalda de la pelirrosa y con esa mano libre agarró su otro seno masajeándolo, provocando una corriente de placer que la envolvió por completo. Sasuke sabía cómo hacerla sentir en el mismo infierno con sus caricias, Sakura se estaba quemando como si mil soles atravesaran su cuerpo. Empezó a experimentar un hormigueo y por instinto se aferraba de las sabanas, Sasuke sonrió satisfecho ante las expresiones corporales de la Haruno, aprovechando su vulnerabilidad mordiéndole con un poco más de fuerza el pezón para luego succionarlo y acariciarlo con la lengua, una corriente atravesó por la columna de Sakura, arqueandola inconscientemente, podía sentir el calor abrazador crecer desde su vientre, su vista se nubló, mientras ella mordía con fuerza su labio inferior hasta sentir un sabor cobrizo, pero aun así el gemido de placer que llevaba ahogando por segundos logró salir de su boca. Sus piernas comenzaron a temblar levemente y su respiración agitada se fue al carajo dejándola sin aire por lo que a ella le pareció una eternidad, una placentera eternidad.

—Eso nena, córrete para mí — soltó Sasuke cuando Sakura ya iba llegando al clímax, su voz era tan seductora y gruesa en ese momento

Sasuke sacó su mano de su entrepierna después de que ella ya había alcanzado el orgasmo, mientras Sakura trataba de regular su respiración, pudo ver como el azabache lamía sus dedos y luego pasaba su lengua por su labio inferior.

—Tienes un sabor tan exquisito

Soltó para luego poseer nuevamente sus labios sin darle siquiera un minuto de tregua, empezó a bajar la leñadora por los delgados brazos quitándosela en el acto, la ropa empezaba a incomodarle. Sakura comenzó a desabotonar la camisa de Sasuke, deseosa de su piel y su tacto. El Uchiha introdujo sus manos por la espalda de la chica en busca del broche del sujetador, deshaciéndose de él sin dificultad,en cambio Sakura con sus dedos torpes estaba aun en lucha del tercer botón de su camisa, él se alejó de ella comprendiendo lo frustrada que estaba en ese momento quitándose la camisa sobre los hombros como si fuese la cosa más fácil del mundo, regalándole una vista perfecta de su piel nívea a pesar de la oscuridad que los envolvía. El azabache volvió a arremeterse contra los labios de la pelirrosa, mordisqueando de vez en cuando el labio inferior de manera suave y única, desorbitando sus sentidos y nublando su juicio, Sasuke no estaba tan lejos de eso, besar a Sakura era simplemente perfecto, jamás imaginó que esa simple acción fuera casi como llegar a la gloria. Sus manos jugaban con los dos senos de la chica, apretando y pellizcando sus pezones causándole estragos con ese simple acto, los gemidos escapaban de sus labios mientras sus lenguas se enredaban con la del otro. Los labios de Sasuke dejaron los de Sakura para comenzar a besar, morder y lamer su cuello y bajar hasta sus senos nuevamente, atrapando uno con su boca y el otro con su mano, el cuerpo de él se apegó al de ella tanto que podía sentir su miembro duro y erecto atreves de la ropa, apretando sobre la entrepierna de ella como pidiendo a gritos salir de ahí. Soltó sus senos para seguir bajando por su vientre, dejando leves chupones cerca de su ombligo, y a cada paso que daba con su boca, mas excitada la ponía, su vagina palpitaba con fuerza, pidiendo más y más, mientras el dolor por no tenerlo dentro de ella se extendía por todo su cuerpo, Sasuke enredó sus dedos en la pretina de la calza y la bajó de un tirón dejando a Sakura solo en bragas, Sasuke la miró con deseó y lasciva esperando alguna respuesta, pero ella estaba tan perdida y nublada que no pudo responder nada ante aquella mirada, él bajó la mirada y empezó a besar por sobre la ropa lo que sería su clítoris, mordisqueando de vez en cuando y sacándole suspiros como si su vida dependiera de ello.

—Sasuke — gimió casi como un ruego

—Eso Sakura, ruegame, di mi nombre — respondió con voz sensual y áspera

—Por favor, Sasuke — gimió en un ruego para que él parase con ese suplicio, él gruñó en respuesta

Sacó las bragas que impedían el paso con rapidez y se hundió entre las piernas de la pelirrosa, al sentir su aliento cálido chocar sobre su feminidad un gemido se escapó de los labios rosados de la Haruno, Sasuke empezó a besar la zona volviéndola loca a cada paso, quería más, su cuerpo pedía más. Enredó sus dedos en su cabello al mismo tiempo en que él succionó su centro con fuerza y placer, soltándolo y lamiéndolo con lentitud y precisión, su mano subió hasta uno de los pechos duros de Sakura y comenzó a pellizcar su pezón causándole sensaciones que jamás creyó poder tener, los dedos de Sakura se apretaron alrededor de los oscuros cabello azabache y a medida que la lengua de Sasuke jugaba con su botón ya hinchado, sus caderas se iban levantando hacia su boca, el azabache apretó con fuerza el pezón mientras que de los labios de la Haruno se escapaban gemidos con su nombre, el calor que la había invadió hace unos momentos comenzó a expandirse nuevamente por su cuerpo, Sakura bajó sus manos hasta enrredarlas en la colcha al mismo tiempo en que el hormigueo aparecía con fuerza atravesando su columna y subiendo por sus piernas, ella se apegó aun mas a su boca mientras el soltaba un gruñido de placer, Sakura mordió su labio inferior en un vano intento de no gritar su nombre, pero este se vio interrumpido cuando Sasuke con su otra mano introdujo dos dedos por su vagina, moviéndolos con seguridad mientras los sacaba y metía con rapidez, el cuerpo de la ojijade no lo soportó más, sus piernas temblaron y de sus labios escaparon los gemidos de placer que llevaba aguantando. Sasuke succionó con suavidad el clítoris mientras jugueteaba con la punta pasando su lengua y eso bastó para llevarla hasta el orgasmo nuevamente.

Sakura estaba en una batalla por recuperar la cordura y regular su exaltada respiración, su cuerpo temblaba aun por el reciente orgasmo al igual que su clítoris seguía palpitando por ello, sus manos aun tenían sujeta la colcha y dentro de ella había una pequeña disputa entre su sentido común y sus impulsos, pero todo se vio derrumbado cuando escucharon un grito proveniente de la planta baja.

Mierda, Naruto.

Ambos se miraron con expresiones preocupadas, un rubor invadía las mejillas de Sakura y Sasuke se tapó la boca con el dorso de su mano y mirando hacia otro lado, tomó su camisa y zapatillas saliendo de la habitación maldiciendo en su cabeza la suerte que le tocaba, su mejor amigo era tan inoportuno. Sakura quedó ahí sentada sin saber qué hacer, que pensar o donde esconderse de su vergüenza.

¿Qué mierda habían hecho Sasuke y ella?

Escuchó nuevamente el grito de Naruto, llamaba a Sasuke y la llamaba a ella, había despertado y donde se vio solo empezó a buscarlos. Sakura agarró sus ropas que estaban sobre la cama y las metió bajo la colcha, cubrió su cuerpo hasta casi tapar la coronilla de su cabeza y simuló dormir. Podía escuchar los pasos del rubio subir por las escaleras, venía en silencio, escuchó como entraba al cuarto que estaba al lado del de ella, escuchó los ecos de las voces del otro lado, pero no podía distinguir ni descifrar las palabras que decían. Cuando escuchó la voz de Sasuke su corazón empezó a latir con violencia mientras esta recordaba todas las cosas que habían hecho minutos antes, el placer que jamás antes había sentido y que Sasuke le entregó con tocar solo algunas zonas, todas las sensaciones que invadieron su cuerpo y sus sentidos, la familiaridad con la cual aceptaba que la tocara y que poco a poco la hiciera suya en el proceso, como si hubiese esperado por eso toda la vida. El dolor que antes había sentido en su vagina volvió, pedía más de él y Sakura se avergonzaba cada vez más por ello. ¿Es que acaso necesitaba que terminara lo que habían empezado? Se sintió un tanto tonta y patética por ello.

Escuchó la puerta de la habitación en la que estaba entreabrirse despacio, el chirrido se asemejaba al de una casa abandonada en medio del bosque, con sus puertas hinchadas por la humedad, su cuerpo se tensó ante el ruido, pero volvió a relajarse cuando la voz de Naruto se hizo presente.

—¿Sakura? — preguntó en un susurro - ¡Hey, Saku!

Sakura prefirió guardar silencio y dar a entender que estaba dormida, supuso que Naruto se sumiría de hombros y se largaría a su cuarto, y al parecer no se equivocaba por que al cabo de unos segundo la puerta se cerró tras de ella y unos pasos irregulares se fueron alejando por el pasillo hasta perderse en el silencio y la oscuridad de la noche.

¿Qué fue todo lo que pasó?

Se sentía en un caos, no sabía si pensar que las imágenes, los recuerdos que surcan por su cabeza no eran más que un lujurioso y fantasioso sueño húmedo o aceptar la realidad de las cosas, entre Sasuke y ella había pasó algo, que hacía un rato estaba dispuesta a entregarse a él de todas las formas posible y que Sasuke estaba dispuesto a poseerla sin problemas, que mientras la tocaba y la hacía disfrutar de un sinfín de sensaciones placenteras ella no hacía más que pensar en cuanto le quería, porque esa era la verdad, lo quería, lo quería a pesar de ser nada, lo quería a pesar de tener novio, Sasuke le gustaba... Una imagen de Sasori llegó a su cabeza y junto con eso una sensación de culpa la invadió por completo, y el asco hacia sí misma inundó su pecho empujando las ganas de llorar y forjando un nudo en su garganta. Era una maldita zorra.

Un sonido de notificación la sacó del pozo en el cual se estaba hundiendo.

Sakura salió de la cama en busca de su bolso que había dejado sobre una cómoda al entrar a la habitación, buscó dentro de él su móvil y una camiseta que había empacado para dormir, volvió a recostarse luego de ponerse la ropa y desbloquear la pantalla del celular, buscó la razón de la notificación; solicitud de amistad: Sasuke Uchiha.

Su corazón dio un vuelco.

Jamás había notado que del todo el poco tiempo que se conocían jamás lo había agregado al facebook, tampoco era que fuese tan importante eso, pero hoy en día era imprescindible esa red social y por mucho que uno no quisiese, lo que uno publicaba ahí daba el chance para interpretar cosas. Observó la solicitud pensando si debía aceptar o declinar. Si aceptaba la solicitud le estaría dando una excusa a Sasuke para que eso que había pasado entre ellos volviera a suceder. Si la rechazaba seria el adiós. Decidió declinar la solicitud descubriendo entonces que las anteriores escusas eran más para ella que para él.

Debía olvidar a Sasuke.

El celular de Sakura volvió a vibra, pero esta vez en sus manos, Sasuke acaba de re enviar la solicitud y junto con ella un mensaje. Decidió aceptar el mensaje.

No la rechaces.

¿Cómo podía hacer ese chico que con tres simples palabras el corazón de la ojijade se detuviese para luego comenzar a latir nuevamente?

Esta vez hizo caso a su solicitud.

Sasuke envió un nuevo mensaje.

Esto jamás ha sucedido.

Y con cuatro palabras, Sasuke, acabó destruyendo su corazón.

El azabache observaba la pantalla de su móvil, sabía que Sakura había leído su mensaje, sabía que seguía con la ventanilla del chat abierta, sabía que no quería responder, o quizás no sabía qué responder. También sabía que debía estar furiosa con él, o quizás decepcionada o en el peor de los casos llorando.

No quería que llorara por él, por eso hacía lo que estaba haciendo.

No había podido quitarse la imagen de Sakura de su cabeza, su aroma embriagador e hipnotizante, su sabor exquisito y adictivo. Pensó que la perfección era inconcebible, pero esa noche comprobó todo lo contrario. Ella era condenadamente perfecta. Él solo la destruiría.

Sus besos y caricias quemaron en la piel del azabache, dejaron huella como ni una chica lo había hecho antes, sus gemidos retumbaban aun en su cabeza y el recordar como suplicaba a su nombre con tanta desesperación y placer le endurecían cada vez más, Sasuke estaba a punto de mandar todo al carajo y volver a aquella habitación y poseerla, hacerla de él de una vez por todas.

Naruto era tan inoportuno.

Pero las cosas estaban hechas y él había vuelto a ser el patán de siempre con Sakura, tal vez el mensaje que Sasuke había enviado no significa nada a simple vista, pero Sakura era mujer y a las mujeres les encantaba crear un gran alboroto de algo pequeño, al fin y al cabo ella tenía un novio y él, él era un cretino. A pesar de que el azabache tenía todas las cosas claras, el pro y los contra, de saber de ante mano el daño que le podía causar y que podía tener él de todo eso, aun así Sasuke perdía la cabeza pensando en Sakura, en sus besos, esos besos.

Observó nuevamente la pantalla de su móvil, ella no lo había eliminado, ella se había desconectado y en su perfil sobresalía en su información el hecho de que seguía soltera, aún no ponía que Sasori era su novio.

Eso es algo ¿O no?

Cuando Sasuke despertó en la mañana Naruto estaba desayunando, mencionó que Sakura se había ido temprano por la mañana, que dejó una nota y que había comprado pizza para que comieran ambos. Eso le causó mala espina.

Llegó al departamento en donde vivía alrededor de las cinco de la tarde, Itachi estaba durmiendo sobre la cama de sus padres, Sasuke recordó cuando Sakura preguntó por ellos y él no tuvo el valor de confesar que habían muerto, ahora no importaba mucho, había decidido no dejar entrar a Sakura en su vida. Le daba miedo lo que estaba sintiendo por ella.

—¿Sakura? — llamó Hinata

Era domingo por la tarde, habían decidido posponer la tarde de Sábado de chicas para el día Domingo, lo cual le cayó como anillo al dedo a la ojijade, necesitaba la tarde del sábado para despejarse, para olvidar a Sasuke y sus estupideces, para quitarse la sensación de sus manos por su piel, para dejar de sentirse patética y para que sus ojos hinchados por el llanto desaparecieran.

La casa de Hinata era preciosa, una mansión más grande que la casa de Naruto y de Ino juntas, al llegar cruzaron por una pequeña salita con sofás elegantes y una mesa de té, adornadas con cuadros de paisajes floreados y de castillos antiguos; continuaron por un pasillo largo con pequeños retratos y fotografías familiares, había una que llamó la atención de Ino y la de Sakura; un pequeño cuadro en donde estaba Hinata con un vestido elegante y sobrio tono violeta, junto a ella haybía una pequeña niña de cabellos castaños y ojos perlados, esta estaba vestida con un vestido elegante tono coral, Hinata dijo que era su hermana menor, Hanabi, una dulce niña de doce años que era la perdición de su orgullosa hermana mayor. Avanzaron por el pasillo hasta llegar a una escalera de dos cuerpos, en la segunda planta el primer cuarto era de Hinata, una habitación amplia con un gran ventanal donde uno se podía sentar y observar hacia el patio trasero toda la tarde, su cama de dos plazas estaba en medio de la pared principal, luego había un sofá de tono violeta al igual que el edredón de la cama, el ropero de la ojiperla era tan grande como el que tenía Ino y estaba repleto de ropa holgada y de tonalidades pasteles. Ino estaba sentada sobre la cama al igual que Hinata, Sakura se perdía por algún sitio fuera de la ventana.

—Dime — dijo al fin

—Estas rara, ¿Sucede algo? — Ino la miró buscando alguna reacción en el pecoso rostro mientras Hinata esperaba pacientemente a que la ojijade respondiera su pregunta

—Yo... es que — y no aguantó, se quebró

Ino avanzó inmediatamente hasta donde estaba Sakura y la envolvió en sus reconfortantes brazos, Hinata fue en busca de papel higiénico al baño que tenía en su habitación, para luego volver con él y extendérselo para sorber su nariz con él.

—Soy tan tonta — soltó en un quejido luego de calmar un poco el llanto

—¿Por qué? ¿Qué sucedió? ¿Sasori te hizo algo? — bombardeó Ino evidentemente preocupada

—¿Qué? No, Ino, no — la pelirrosa limpió su nariz — yo soy la que le hizo daño — continuó quejándose

—¿Qué hiciste? — preguntó Hinata sin sonar acusadora

—Lo engañe — soltó en un quejido nuevamente gracias al llanto que aun brotaba de sus verdes ojos y su garganta

—¿Con quién? — interrogaron ambas

—Con Sasuke — Ino abrió un tanto sus ojos y Hinata llevó ambas manos a su boca

—¿Cómo? ¿Cuándo? — Ino preguntaba curiosa, pero sin dejar de ser protectora

Sakura les soltó todo a ambas, desde cuando la abrazó viendo la película hasta el mensaje de esa noche, con todos los detalles que ellas pedían, titubeando y avergonzándose de todo, sintiendo rabia e ira con ella misma por su ingenuidad. Sasuke solo se quería divertir esa noche y casi conseguía su cometido,se sentía tan tonta por caer en esa trampa, su cabeza era un lío, tal vez ahora solo era parte de la lista de las ingenuas que el azabache metía en su cama, y eso con suerte.

—Ese maldito — masculló Ino — ya se las verá conmigo

—¡No! — se quejó abrumada la Haruno— déjalo estar

—¿Pero estás tonta? No dejaré que se burle de ti así

—Déjalo, no quiero saber nada que tenga que ver con él — Hinata tomó la mano fría y temblorosa de la ojijade como gesto de consuelo

—Ino, Sakura tiene razón, compréndela — pidió la ojiperla

—Bien, no haré nada por ahora — dijo la rubia mientras se cruzaba de brazos sobre su pecho — pero ese maldito las pagara

—Sakura — habló ahora Hinata — y ¿Qué le dirás a Sasori?

—Nada — dijo un poco alterada — haré como si nada ha pasado

—Cariño solo te harás daño — replicó Ino

—Quizás me lo merezca

—Sí, quizás te lo mereces, pero Sasori no — Hinata siempre terminaba teniendo razón

Según su juicio, el cual no era muy certero a la hora de, el día Lunes era el peor día de la semana para la humanidad, él los aborrecía, no le agradaban, para nada, ni un poquito, pero ese día era diferente, estaba ansioso por llegar al liceo, había hecho una promesa y no a cualquier persona, sino a Sakura Haruno, a quien consideraba como una hermana; debía disculparse con su nueva amiga, Hinata y no sabía que más, entonces solo era Hinata a secas. Naruto estaba rotundamente determinado a disculparse con la frágil chica de mirada plateada, siempre terminaba dándole en el gusto a su pequeña florcilla rosa.

La directora —O abuela Tsunade, como él le decía—, los obligaba a todos los alumnos a ir al gimnasio, el cual estaba en el primer piso del ala de humanidades, antes de la primera hora de clases, utilizaba la instancia para dar una especie de discurso en una falsa ceremonia, algo así como las actividades de la semana y todo lo que implica. A Naruto le aburrían esas charlas.

El gimnasio era lo suficientemente grande como para albergar a todos los alumnos del establecimiento, en la parte del frente, donde estaban los ventanales hacia el área verde trasera, había una pequeña tarima en donde la Directora se paraba a dar su discurso aburrido de una hora, los demás tomaban asiento en las sillas que disponían en el lugar. Generalmente el rubio se sentaba junto a su mejor amigo, pero este no estaba por ningún lado. El Uzumaki buscó con la mirada a Shikamaru o quizás Sai, pero como si se hubiesen puesto de acuerdo ninguno estaba a la vista. Suspiró algo fastidiado por la situación, volviendo a buscar una cara amistosa por la estancia, ni siquiera la "loca" de Ino estaba a la vista, pero como un rayo de esperanza sus ojos se encontraron con unos hermosos orbes perlados, Hinata.

La suerte estaba de su lado, podía saltarse la charla para disculparse con Hinata y volver las cosas a la normalidad y al mismo tiempo evitaría la estúpida charla ceremoniosa. Mataría a dos pájaros de un tiro.

Naruto se acercó a Hinata decidido en llevársela a algún salón de música para hablar tranquilos las cosas, la ojiperla, consiente de la mirada del chico de sus sueños, lo observaba con un leve tono carmín en sus mejillas, Naruto pensó que quizás estaba algo resfriada y no había querido faltar a clases, debía decirle que no se sobre esforzara tanto, que debía cuidar de su salud, decido apuntarlo para alguna parte de la charla que tendrían. El Uzumaki tomó a la frágil chica de su muñeca y la sacó con disimulo del gimnasio, pero antes de que siquiera pudiesen escabullirse sin ser descubiertos, sintió como alguien se le prendía del brazo contrario del que tenía agarrada a Hinata.

—Naruto, ¿Dónde crees que vas sin mí? — dijo melosa una rubia con flequillo, Shion.

Shion había sido la última conquista del rubio en la fiesta del sábado, no era una mujer muy difícil ya que Sai se la había llevado con anterioridad a la cama, a él tampoco se le hizo muy difícil, aunque no habían llegado a tener sexo. Ella era un completo fastidio.

—Déjame, Shion, estoy ocupado — sus ojos violetas viajaron hacia donde estaba Hinata

—Tan rápido te olvidaste de mi — hizo un mohín con los labios, pero no le causó nada al rubio, solo Sakura podía convencerlo con eso

—Shion, no es el momento

—Na-Naruto, si quieres podemos hablar lo que sea que querías hablarme después — dijo Hinata en un hilo de voz evidentemente sonrojada

—¿Qué? No, dame un minuto— replicó Naurto soltando su muñeca para dirigirse hacia Shion

—¡Eso! — apuntó ella hacia donde estaba Hinata — deja que se vaya, tu y yo tenemos algo pendiente — ronroneó agarrando la corbata del Uzumaki, acercándolo hasta donde ella, casi rosando sus labios con los de él

—Oye, para ahí — la alejó con cuidado tomando sus dos brazos por la altura de los hombros — debo hablar con Hinata, después seré todo tuyo — le aseguró, ella pareció fulminar con la mirada a la ojiperla, pero luego de eso lo dejó ir

Naruto llevó a Hinata hasta el cuarto de música más escondido del pasillo, la puerta de este estaba al doblar la cola de un pasillo que se escondía tras una pequeña bodega, la puerta estaba cerrada con seguro así que Naruto tuvo que forzarla y abrirla con una tarjeta. Hinata entró seguida de él, que cerró la puerta tal cual estaba para no levantar sospechas, al voltearse Hinata estaba rehuyendo su mirada.

—¿Hinata? — esta se estremeció cuando el rubio pronunció su nombre

—S-Si — respondió en un hilillo de voz

—Disculpa — ella lo miró por primera vez — disculpa por el beso de la otra vez, estaba borracho y yo, bueno no quería incomodarte — ella se quedó muda

El hiperactivo Uzumaki jamás había notado lo bella que era Hinata, era amiga de su hermana así que la miraba con los mismo ojos con los que miraba a Sakura o Ino, pero esta vez pudo notar lo sedoso de su cabello y lo tersa que era su piel, también sus pestañas tupidas que enmarcaba sus ojos perlados, su ropa era holgada, pero eso no significaba que sus curvas y delantera prominente no destacaba bajo de ella. Todo el conjunto de lo que era Hinata la hacía deslumbrantemente hermosa y cuando hablaba con ese tono tan cálido y suave era como ponerle una cereza a un helado, o el cerdo al ramen. Era perfecta. Muy perfecta para que él le hiciese algo, no.

¿En qué diablos piensas Naruto? Se preguntó así mismo.

Ella era la amiga de su hermana, era como una hermanita menor, no debía tocarla, siquiera desear besarla de nuevo, pero sus bajos instintos eran más fuertes y antes de que siquiera pudiera reaccionar la había acorralado contra la pared, ella se sobresaltó y su rostro se tiñó completamente de un rojo brillante, Naruto podía escuchar el palpitar de su corazón desde donde estaba y se sentía culpable por hacerle eso.

Se separó de ella instantáneamente.

—Lo lamento, me dejé llevar — ella asintió — quiero que nos llevemos bien, eres amiga de mi hermana, eres muy importante para ella

— Cl-Claro — respondió la ojiperla mientras asentía efusivamente con la cabeza, sus ojos estaban cerrados

—Vayámonos de aquí — el rubio le sonrió con ternura mientras abría la puerta tras él

Al salir del salón de música Naruto pudo ver a Shion recostada en el muro al frente de la puerta, ella se acercó a él y sin previo aviso lo besó en los labios. Hinata desapareció en un segundo, corriendo por el corredor a un destino incierto, el rubio resolvió que había sido por incomodidad y no le dio importancia al asunto.

El día avanzó más rápido de lo que podía percibir, ya estaban en el último receso y no dejaba de notar como todos estaban raros a su al rededor. Primero; Hinata huía de él. Segundo; Sakura no le dirigió ni la mirada durante todo el día y Tercero; Sasuke, su mejor amigo, estaba más distraído de lo usual.

Sasuke Uchiha no era de los chicos que hacía las cosas por hobbie, si el azabache se proponía algo debía ser el mejor en ello, por eso era capitán del equipo, por eso entrenaba todos los días fervientemente y por eso jamás fallaba en sus tiros. Pero ese día las cosas no eran como regularmente lo eran. Sasuke no dejaba de fallar en sus tiros durante el entrenamiento, y lo que era más raro; Entre él y Sai se lanzaban miradas cómplices, algo tramaban aquellos dos.

Sai y Sasuke no se llevan precisamente bien, ellos eran amigos, pero siempre diferían en opiniones y eso los llevaba a peleas bobas por ver quién tenía la razón, ambos eran igual de irritables.

—Oe, ustedes dos — Naruto los apuntó con un leve gesto de cabeza —¿Qué se traen?

—Nada, mini pene — sonrió falsamente Sai, él y sus estúpidos comentarios, pensó el rubio

—Tranquilo Dobe, yo jamás te cambiaría como mejor estúpido amigo, no tienes que estar celoso — se burló Sasuke

—Cállate imbécil, no estoy celoso — se defendió

—Claro — respondió el azabache sin importancia, extendiendo la palabra más de lo usual

—Mierda, practiquen como se debe será mejor — se quejó el de los ojos zafiro mientras revotaba el balón hacia el arco

Le molestaba cuando esos dos se llevaban bien.

Naruto se sumergió en el agua tibia que caía de la regadera, caía suavemente por su cabellos rubios y recorría con tanta facilidad por su espalda descubierta, lo hacía sentir aliviado. Esperó ahí abajo sin moverse mientras el sudor abandonaba su cuerpo, observando como el agua se escurría por sus pies y se marchaba por la cañería, perdiéndose de su vista como lo hacían sus pensamientos. La practica de ese día había sido exageradamente agotadora, Naruto sentía sus extremidades entumecidas y sus mejillas calientes aun gracias al cansancio. Cerró los ojos por un momento que le pareció una eternidad, disfrutando la cálida lluvia artificial que calmaba sus respiraciones aceleradas y el calor de su cuerpo.

—¿Te estás masturbando? — la voz irritante de Kiba lo sacó de sus cavilaciones

—¿Quieres hacerlo tu acaso?

—No seas asqueroso

—Cállate pulgoso — le espetó molesto

Kiba era su rival número dos desde el jardín de niños, en un principio eran muy buenos amigos, pero llegada la actividad de los frijoles las cosas cambiaron. El frijol del rubio era el que más había crecido en la clase, y cómo no si su madre era muy buena en lo que respectaba a las plantas, Kushina le había enseñado todos sus secretos. Un día el frijol de Naruto dejó de crecer, el tallo comenzó a morir y pese a los buenos cuidados que le dedicaba, terminó por perecer. Cuando la profesora sacó el algodón con la planta y lo descubrió para ver porqué la semilla había muerto, se llevaron la sorpresa de que el frijol había sido arrancado de su lugar y solo habían dejado el pequeño brote. Kiba fue el único que rió. Desde entonces todo en lo que podían discutir y demostrar superioridad ante el otro entre ellos lo hacían, Naruto sabía que él era mejor que el Inozuka.

—Demorate todo lo que quieras, pero la chica que te está esperando se irá conmigo entonces — ¿Chica? ¿Estará Sakura afuera? Naruto se asomó por la cortina, pudo ver la cara de Sasuke que estaba asomado del cubículo del lado

—¿Quién? — interrogó

—Una chica muy linda — sonrió kiba con malicia

—Diablos — masculló el Uzumaki

Como si de una carrera contra reloj se tratara, Naruto cerró la llave de paso del agua y salió con una toalla rodeando su cintura, tomó su ropa y se vistió con rapidez, luego quitó la humedad de sus cabellos y guardó sus cosas. Antes de salir pudo ver a Sasuke listo para acompañarlo.

—¿Qué sucede? — observó a Sasuke esperando su respuesta, la mano del rubio estaba sobre el pomo de la puerta evitando que el azabache pudiese huir

—Nada — se encogió de hombros

Sasuke estaba muy sospechoso últimamente.

Al salir del vestidor Naruto se encontró inmediatamente a Shion, escuchó como alguien chasqueaba la lengua y luego observó a Sasuke desaparecer en dirección a la salida del lugar. Observó nuevamente a Shion.

—¿Me estas esperando?

—Por supuesto — contestó con seguridad

—¿Por qué?

—Porque me gustas — soltó sin rodeos

Shion se acercó hasta donde el rubio y en un acto deliberado besó los labios de este con efusividad. Para el Uzumaki no era que ella le gustase para enredarse en una relación precisamente, pero intentar algo por un tiempo no había matado a nadie aún, las cosas se estaban dando y el sabor amargo que le había dejado su anterior novia seguía un tanto presente. Aprovechó la oportunidad y correspondió a su beso.

Un tirón y un grito alejaron a la rubia de él.

Cuando por fin puedo darse cuenta de lo que estaba sucediendo, vislumbró una cabellera rosa, una azabache y otra rubia diferente a la de Shion. Ino y Hinata miraban desde atrás, la primera con los brazos cruzados sobre su pecho y expresión seria y la segunda algo apenada y triste. Sakura tenía a Shion agarrada de los cabellos y la arrastraba lejos de los vestidores.

Sakura estaba furiosa.

—¡Pero qué mierda estás haciendo! — gritaba Shion histérica tratando de soltarse del agarre de Sakura

—¡Cállate zorra! Te has metido dos veces en mi camino — masculló furiosa — ¡Pero con mi hermano no, tía, con mi hermano no!

Mierda, mierda.

—¡Sakura, déjala en paz! — ella frunció el ceño ante las palabras de quien consideraba su hermano

—Ni de joda, esta tía se ha metido mucho en el camino de los demás

¡¿Pero de qué diablos estaba hablando ahora?!

Naruto estaba confundido y estático, sus extremidades no le respondían al llamado natural de separarlas, su mente estaba en blanco.

Shion se soltó del agarre de Sakura y la abofeteó en plena mejilla. Gran error. Sakura peleaba como un hombre, el mismísimo rubio le había enseñado, un complejo entrenamiento que habían desarrollado en sus juegos de niños sin darse cuenta.

Los chicos que estaban adentro de las duchas fueron saliendo del vestidor, acercandose y aglomerándose alrededor de la pelea que se estaba librando, Sakura llevaba claramente la delantera, si Shion pensaba que ella se arrepentiría por una bofetada, estaba equivocada. Sakura estaba a punta de puño y patadas sacándosela de encima, la rubia solo arañaba y jalaba los cabellos rosa de la Haruno.

—¡Mierda, chicos ayúdenme a separarlas! — gritó Naruto ya consiente de la situación mientras se metía entremedio a agarrar a Sakura por debajo de sus brazos y atraparla por los hombros —¡Mierda, cabros!

Un azabache agarró a Shion de la cintura logrando separarlas ante las miradas atónitas de todos los presentes.

Sakura tenía los ojos abiertos de par en par, al igual que sus amigas.

Anne J. M.

Lo sé, lo sé, dije el viernes, pero en mi defensa había subido un capítulo hace unos cuantos días atrás.

Ya volví a trabajar, pero me tomé el tiempo para daros este regalo, uno muy ricolino 1313

En fin, espero disfrutéis el capítulo y también espero vuestros review y votaciones, ya sabéis, lo de siempre xD

O si, también quiero informaros que estoy en busca de un beta, para que me ayude con algunas partes que parecen sin conexión con otras, además de cuidar mi redacción y algunas faltas de ortografía, gramática también xd ya sabéis, lo básico. Agradecería mucho que se pronunciara alguien que tenga experiencia en ello y sea buena también.

Muchos besitos a todos vosotros, os extraño un montón, no es fácil estar toda la semana sin saber como estáis o si pensáis en mi jajaja.

Os quiero, hasta la próxima.