Bueno aquí estoy de nuevo actualizando. (Con todo eso del especial de Halloween se siente como si no hubiera actualizado desde hace años), en éste capítulo siento que por fin he dado un paso hacia la relación de Luffy y Hancock, supongo que por fin estoy empezando con la introducción hacia el futuro arco de Luffy x Hancock (Para el cual todavía falta un poco, ya que tengo que escribir todos los preparativos para los acontecimientos que se vienen), pero antes de eso tengo que hacer que la relación de esos dos madure, y que la banda crezca.

Como siempre, espero no haber cometido muchos fallos ortográficos, espero que les guste el capítulo. (Ya me encargaré de revisar nuevamente el capítulo en la mañana, para ver si no he cometido algún error, por el momento me iré a dormir xD)

Capítulo 31.

Idiotas enamorados.

La impresión era palpable para Bartolomeo, ya sabía sobre los sentimientos de su prima, pero no esperaba que el progreso con su senpai avanzara a una velocidad tan impresionante. Se sentía confundido y emocionado al mismo tiempo, ya que después de todo el que a Hancock le fuera bien con Luffy podía ser algo estupendo para él, ya que podría pasar mucho más tiempo con su adorado senpai, inclusive, si llegasen a casarse, podrían ser familia, y si eran familia, ¡Significaba que podría ver a su senpai cuando a él le entrase la gana!, sin duda alguna era el sueño ideal.

-¡Querida prima! - Gritó el cabeza de cresta al momento que tomaba las manos de Hancock entre las suyas. - ¡Eres increíble, ahora te respeto!, ¡Debes seguir así con Luffy-senpai!

-¿Eh? - Exclamó sorprendida al momento que se alejaba un poco recargando su espalda contra la pared y al momento colocaba ambas manos cubriendo su rostro. - Pero... Pero... Yo... Actué por impulso, soy mayor que él por muchos años y...

-¡Me decepcionas Hancock! - Se levantó al momento que ponía su mano sobre su pecho. - ¡La edad no es importante mientras exista el amor!

-¿Amor? - Preguntó confundida logrando que el peliverde la observara fijamente.

Hancock parecía bastante aturdida, sentada ahí en el piso aún mantenía las manos en sus mejillas las cuales estaban adornadas con un adorable rubor rosado, sus ojos acuosos desprendían cierto brillo de inocencia y confusión, y la expresión en su rostro era un completo poema. Tenía las cejas arqueadas al momento que expresaba un sentimiento de interrogación, de emoción, y vergüenza a la ves. Bartolomeo podía darse cuenta fácilmente de que su prima no sabía lo que estaba experimentando, cosa que no era de extrañar teniendo en cuenta que ésta siempre había repelido a los hombres desde edad muy temprana debido a sus malas experiencias, lo cual hacía que su experiencia en el tema fuera totalmente nula, y era él quien debía darle soporte en un momento tan importante como ése.

-Hancock. - Se acuclilló a su altura observándola fijamente al rostro. - No me digas que... ¿No te has dado cuenta de que estás enamorada de Luffy-senpai?

-¿Yo? - Un sentimiento de confusión empezó a acumularse en ella haciéndole sentir una opresión en el pecho y un revoltijo en el estómago. - ¿Estoy enamorada?

-¡Por supuesto! - Gritó exasperado. - ¿No sientes que solo quieres estar con senpai todo el tiempo?, ¿No te la pasas horas pensando en qué estará haciendo cuando no se ven?, ¿No sufres cada vez que no tienes noticias sobre él?

-Entonces... ¿Tú también estás enamorado de Luffy? - Preguntó ella aterrada al momento en que su rostro palidecía en pánico al descubrir que lo que acaba de describir su primo encajaba a la perfección con la personalidad acosadora de su primo hacia el vocalista.

-¡Por supuesto!, espera... ¡Amo a senpai pero no de ésa forma, idiota! - Regañó. - ¡No confundas amor con admiración! - Colocó ambas manos en los hombros de la chica. - Escucha Hancock, lo que tienes que hacer es seguir subiendo los escalones, ¡Ahora que diste el primer paso tienes ventaja sobre las demás chicas! - Afirmó sintiéndose un poco mal por Nami-senpai ya que también él conocía los sentimientos que ella tenía por el chico. - ¿Senpai se notó disgustado cuando lo hiciste?

Hancock intento hacer memoria de aquél momento, el impulso que de pronto le nacieron de estar más cerca de él, el momento en el que su cuerpo dejó de responderle y se vio aprisionada por aquél conjunto de emociones que morían por salir a flote. Podía recordar la manera curiosa en la que el chico la observó momentos después del beso, momento en el cual ella, presa por la vergüenza había decidido echar a correr alejándose del lugar inmediatamente, pero justo cuando iba a doblar por la otra esquina no había podido evitar mirar tras de sí una vez más. Momento en el cual pudo apreciar como el chico lentamente llevaba una de sus manos hacia sus labios de manera lenta, como si estuviera intentando de procesar aquello, y a continuación había soltado una deslumbrante sonrisa cargada de felicidad e inocencia total.

-No... - Respondió avergonzada. - Es solo que... Entré en pánico y...

-¡Lo hiciste!, el que senpai lo haya aceptado son buenas noticias, ¡Significa que tendrás permiso para hacerlo nuevamente!

-¿De nuevo? - Pensó ilusionada.

-De momento, vendrás conmigo. - La tomó de la mano para sacarla del lugar.


Las noticias viajaban rápido, el primer single de la banda había salido a la venta, y mientras que Nami ya había empezado con las primeras ventas dentro de su escuela, de la cual había podido sacar un buen provecho gracias a Bartolomeo quien había servido como conejillo de Indias para invitar a las personas a realizar encargos. Las tiendas de música ya habían colocado los nuevos discos de temporada en los estantes para que la gente pudiera empezar a comprarlos, y la gente curiosa que había leído el periódico, por supuesto sentía curiosidad por los tres ganadores del festival musical, por lo cual lo compraban ansiosos por escuchar nuevos talentos.

Lo mismo ocurría en un centro comercial, en una calle cualquiera de un barrio tranquilo, en donde se encontraba caminando cierto pelirrojo quien con aire de grandeza e indiferencia había ignorado a cierto manager molesto quien había insistido en hacer sus compras por él, pero éste al sentirse insatisfecho se había negado rotundamente, diciendo que no necesitaba que alguien saliera a hacerle los mandados cada que quería hacer o comprar algo. Caminando con paso lento y despreocupado, se mantenía andando mientras que todas las miradas se dirigían a su persona y al momento una serie de murmullos por parte de la gente se generaba.

Como si se asustaran con su presencia, la gente se alejaba para dejarlo pasar, el pelirrojo llevaba puesto unos lentes obscuros, una camisa blanca que tenía los tres primeros botones abiertos, unos pantalones color beige que llegaban hasta la rodilla, en la cintura tenía un trozo de tela color roja amarrada con un nudo sencillo en la parte derecha, sandalias y para finalizar una gran gabardina color negro que contrastaban a la perfección con su tono de cabello y lo hacían ver con una imagen de superioridad. Algunas chicas cuando lo veían gritaban o se desmayaban por la emoción, mientras que la gente alababa su nombre.

-¡Es Akagami no Shanks! – Gritaba una persona al momento que otra le seguía.

-¿Qué hace él en un lugar como éste?

-No se…

Ignorando los comentarios y saludando a una que otra persona había seguido su camino sin detenerse demasiado ya que sabía que lo rodearían en el instante en que se salieran de su shock por lo cual tenía que apresurarse y conseguir lo que deseaba. La razón por la que su manager se había puesto tan insistente en ir por sus cosas, era precisamente por la fama que éste tenía, y quería evitar que éste se fuera ya que conocía a la perfección la actitud despreocupada de Shanks quien nunca hacía ningún mínimo esfuerzo para disfrazarse cuando salía a lugares públicos. Shanks decía que ser perseguido era tan solo uno de los resultados de ser famoso gracias a la música que creaba junto a sus compañeros, y que si ésa era la consecuencia de realizar lo que más amaba en la vida, entonces no tenía ninguna razón para ocultarse, después de todo adoraba a sus fans.

-Aquí es. – Dijo al momento que se paraba frente a una tienda de discos para después entrar con paso decidido dejando petrificado tanto a los clientes como a los trabajadores del lugar.

El pelirrojo se había emocionado mucho al enterarse de la aparición de Luffy en los periódicos, aunque estaba un poco triste de que el menor no hubiera ganado el primer lugar, aunque aun así había estado atento a los movimientos de la pequeña banda que había aparecido de la nada enterándose de la fecha de estreno y había decidido salir a comprar el disco por cuenta propia ya que no deseaba que alguien más lo hiciera, después de todo para él Luffy era muy importante y lo quería como al hijo que nunca tuvo, por eso debía de obtener su primer trabajo por cuenta propia, ése era su deseo.

-Disculpe. – Preguntó el hombre a una de las trabajadoras del lugar quien respondió en un grito chillón al momento que su cuerpo empezaba a temblar de emoción. – Estoy buscando el disco de una nueva banda, se llama Mugiwara Boy´s, el título del disco es "Wanted".

-Ah… Sí, nos llegó justamente hoy. - Contestó con la voz apagada por el nerviosismo, haciendo un esfuerzo enorme por no tartamudear.

Sin hacerse esperar, la muchacha fue a buscar lo solicitado para después entregárselo al pelirrojo quien sin apresurarse pagó y a continuación salió de la tienda tal como había entrado pero como era de esperarse afuera ya lo estaban esperando una cantidad enorme de fans exigiendo su atención, y él más que acostumbrado había sacado un bolígrafo comenzando a firmar autógrafos a la vez que se dirigía a la salida en donde mucho más gente lo seguía en bola.

-Maldición. – Pensó el pelirrojo mientras veía todo a su alrededor. – A éste paso no podré llegar a tiempo a la sesión de práctica. – Susurro pensando ya en que tanto sus nakamas como su manager se enfurecerían con él por haberse escapado del estudio cuando nadie lo estaba observando. - Bueno, no importa.

Cuando el pelirrojo por fin pudo salir a salvo de la plaza un auto negro se encontraba estacionado frente a ésta, por lo cual sonriendo se había dirigido al vehículo en donde su manager se encontraba al volante. Éste temblaba por el nerviosismo y los regaños de sus superiores cuando se dieron cuenta de la desaparición del pelirrojo y habían mandado rápidamente a buscarlo y llevarlo de regreso rápido si no querían que lo despidieran y le dieran su puesto a uno más capaz. Por ésa misma razón estaba bastante alterado, aunque Shanks parecía querer burlarse de él con su eterna indiferencia, con la cual se subía al asiento del copiloto haciendo una que otra burla ignorando el ambiente pesado como siempre y también los regaños que se hacían sonar por parte del pobre manager.

-Jajaja, no deberías estar tan alterado. - Reía inocente al momento que daba unos cuantos golpes en la espalda del hombre. - Ríe, ríe, la vida es bella, no deberías estar de tan mal humor, es malo para la salud.

-¡La razón de que mis nervios se alteren siempre son por usted. - Reclamó al momento que soltaba a llorarse a mares, mientras que el pelirrojo seguía riendo.

-¿Realmente deberías estar tan relajado? - Respondió una persona en el asiento trasero, logrando que la risa del pelirrojo se apagara y comenzara a sudar frío. - Ya hablaremos de esto cuando lleguemos al estudio Shanks. - La persona que hablaba era Benn Beckman, el único hombre que era capaz de poner al travieso pelirrojo en su lugar, y quien seguramente le daría una paliza en cuanto llegaran a su destino.

Por otra parte, los fans que se quedaron atrás cuando el coche arrancó, regresaron corriendo a la tienda de discos llenándola hasta el punto que se hacía difícil mover y respirar. Los fans preguntaban a la encargada sobre el producto que Akagami había comprado, y cuando la señorita les respondió, la gente empezó a pelearse por el disco en el que el pelirrojo estaba interesando, logrando agotar toda la carga que había llegado a la tienda ésa misma mañana.


Mientras tanto Luffy y compañía habían tenido un día de clases bastante agitado, entre la venta y encargo de los discos en la mañana, en la cual empezó a formarse una fila que había sido encabezada por Bartolomeo. Al principio había sucedido tan solo en el salón de clases por lo cual la situación era controlable, pero claro.. Al instante la noticia empezó a expandirse por los salones continuos, y a continuación a la escuela entera, de manera que había una cola que empezaba con Nami tras el escritorio con el papeleo, y después empezaba la cola de alumnos que recorría todo el salón, después salía por la puerta y se extendía por los pasillos hasta las escaleras.

Nami estaba encantada con lo resultado, pero la situación se salía de control, a algunos no les gustaba hacer fila y querían meterse, otros exigían entrar al salón para felicitar a sus compañeros, y la cosa empeoró cuando el profesor hizo acto de presencia, ya que no venía solo, iba acompañado de otros profesores disgustados por la ausencia de sus alumnos en sus salones. Éstos se encargaron de regañar a los estudiantes y regresarlos a sus respectivos salones, mientras que a los responsables los llevaron a la sala de profesores para una buena regañada que duró aproximadamente una hora y media, no conformes con eso los habían dejado parados en los pasillos mientras cargaban con unas cubetas de agua.

-Todo es tu culpa, bruja...

-Cállate Zoro, no estoy de humor.

-Para empezar, ¿Por qué estás al lado nuestro? - Preguntó confundido. - Tú ni siquiera vas en nuestro salón.

-Sería aburrido estar parada totalmente sola fuera del mío. - Respondió sencillamente.

-¿Y por qué terminé yo terminé castigado si ni siquiera hice nada? - Preguntó Usopp con un mar de lágrimas.

-Eres parte de la banda así que es inevitable. - Respondió Nami al momento que golpeaba a cierto rubio que desde hace rato se había estado pegando a ella mientras decía repetidas veces "Mellorine".

-¡Oi, oi! - Se escuchaba la voz de Zoro quien discretamente intentaba regañar a Perona quien como era de esperarse se había sumado al castigo voluntariamente para estar al lado del marimo. Ella se había pegado a la cintura del chico abrazándolo mientras frotaba su cabeza contra el pecho de éste logrando que él se avergonzara por completo no solo por la acción, sino por el hecho de estar al lado de sus amigos. Lo peor de todo eso es que Luffy llevaba viéndolos desde hace ya un muy buen rato con ojos curiosos.

-Zoro... - Habló el pelinegro siguiendo penetrando con su mirada a su amigo quien ya se encontraba más que incómodo. - ¿Esas son el tipo de cosas que hacen los novios?

-¡¿Ahhh?! - Exclamó extrañado mientras el rubor en sus mejillas aumentaba, había querido separar a la chica de sí pero en sus manos tenía su cubeta y la de Perona lo cual lo dejaba totalmente expuesto. Perona por su parte había volteado a ver a mugiwara notando la pura curiosidad impregnada en el rostro de éste.

-Mugiwara, podría ser que a ti... ¿Te gusta alguien?

-¿Gustarme? - Preguntó sin comprender al momento que inclinaba la cabeza dudoso, a su vez las miradas de todos se habían desviado hacia el capitán, pero en especial la de cierta manager quien comenzaba a sentir la sangre hirviendo.

-¡Por supuesto que no! - Reclamó Nami fastidiada. - ¡A Luffy solo le interesa su sueño, sus nakamas y la comida!

-¡Claro que me gusta Hancock! - Respondió el menor con una deslumbrante sonrisa dejando a todos petrificados, menos a Zoro quien ya conocía a la perfección a su amigo. - ¡También me gusta Perona! - Respondió haciendo que ésta se ruborizara y se aferrara más a Zoro. - Me gusta Zoro, me gusta Nami, Sanji, Usopp, y Franky, me gusta Tashigi, Shanks y también mis hermanos, Dadán y...

-¡Para! - Regañó Zoro quien ya se veía venir eso. - No nos referimos a eso. - Suspiró dejando los cubos de agua a un lado. - Ya habíamos hablado de esto Luffy.

-¡Zoro!, ¿Tú sabes algo de esto? - Se abalanzaron Nami y Sanji, intrigados por si la relación de Luffy con Hancock había tenido algún avance.

-No se de qué hablan. - Contestó éste fingiendo indiferencia a pesar de que claramente lo sabía, pero no diría nada a menos que su amigo así lo quisiera.

-¡Mentiroso! - Gritó Sanji al momento que le lanzaba una patada que el mayor esquivó.

Después de eso se desató una batalla entre ambos chicos logrando hacer tal ruido que el profesor se vio obligado a salir del salón a regañarlos nuevamente y darles otra hora de castigo en compensación. Así pues, el tema había quedado zanjado, por lo menos por el momento, ya que no querían meterse en más problemas de los que ya tenían. Aunque Perona quien era curiosa aún seguía queriendo saber más sobre el tema, al igual que Nami quien por alguna extraña razón había estado teniendo un mal presentimiento desde hace unos días.


Ace se encontraba completamente deprimido en su banca, estaba a mitad de una clase a la cual no le estaba poniendo ni siquiera el mínimo nivel de interés, se encontraba con los ánimos bajos desde que Robin se había ido de viaje, y ése humor tan solo había empeorado cuando su adorado hermanito decidió compartirle sobre sus experiencias románticas. Y es que era cierto que desde que era un crío le había molestado cualquiera que quisiera acercarse a su hermanito por el mismo cariño que le tenía gracias a que fue éste quien los sacó de las calles, pero para ser sincero en ésa ocasión no era tan solo sus miedos y celos naturales de perder a su hermano, sino que de cierta manera se sentía celoso y tenía el orgullo un poco herido de que su inocente y asexual hermano estuviera teniendo más éxito en el amor que él, aún cuando había intentado conquistar a Robin desde el momento en que la conoció.

Aunque había notado que últimamente las actitudes de la muchacha habían empezado a modificarse poco a poco. Por ejemplo, antes ni siquiera lo dejaba acercarse sin matarlo con ésa fría mirada, entes lo mantenía lejos con su indiferencia, y ni siquiera lo dejaba tener una conversación común y corriente, ya que solía irse para otra parte, o simplemente ignorándolo para hablar con cualquier otra persona. Pero repentinamente ella había empezado a tratarlo de manera más amable, ya no lo ignoraba tanto y a pesar de que seguía siendo seria, ahora cuando le hablaba podía sentir que ella le estaba prestando atención y ese era un sentimiento muy confortable para él.

Sinceramente el principio de su relación con Robin había sido de lo más cotidiano, ellos se habían mudado a la ciudad en la que Dragon había decidido permanecer de manera definitiva, ya que no le gustaba ver a Luffy triste de no poder hacer amigos definitivos al andar mudándose constantemente. Al principio Dragon los había dejado a cargo de Garp, pero él era también una persona importante, por lo cual los había dejado a cargo de Dadán.

No pasó mucho tiempo hasta que Luffy descubrió que un alumno de la primaria a la que asistía era también su vecino, por lo cual había empezado a juntarse con él y a salir prácticamente diario. Al principio había notado que Roronoa se notaba bastante fastidiado por la intensidad del menor, pero después de un tiempo el peliverde se terminó acostumbrando y aceptándolo como un buen amigo. En ése tiempo ya había empezado con su deseo de venganza hacia el peliverde, por lo cual había ido junto con Sabo a la casa de Roronoa para conocer mejor al amigo de Luffy y fue ahí cuando la vio.

Robin, era una hermosa adolescente que le ganaba por varios años, era una mujer hermosa, con un hermoso tono de piel y ojos azules tan claros y puros que de inmediato lo hicieron sonrojar. Lo malo es que Robin al ser mucho mayor que él, jamás se había parado a observarlo de ésa manera, y lo trataba como un niño más, cosa que lo molestaba de sobre manera. Al principio los trataba a Sabo, Luffy y a él igual que a sus hermanos, como unos niños queriendo mimarlos, pero su actitud hostil había empezado cuando él se la tomó en contra de Roronoa.

Realmente en ése entonces no tenía auto control, actuaba simplemente por impulso, y debido a las experiencias vividas en la calle tenía un humor muy voluble que estallaba con cualquier mínima cosa que él consideraba una ofensa. En ése entonces los únicos que tenían acceso a su corazón eran sus hermanos y Dragon por acogerlo y aceptarlo por lo que era. En ése momento aún no se acostumbraba a Dadán, no entendía su manera de pensar, ni porque era tan agresiva, por lo cual pensaba que no lo quería y sentía hostilidad hacia ella. Aunque claro, en la actualidad ya sabía que ésa mujer los quería como si fueran sus hijos.

El punto era que, como ya se sabía, tanto para Sabo como para él, Luffy siempre había sido un tesoro preciado al cual cuidar más que a nadie. Luffy fue quien los encontró, él les brindó una sonrisa, con su inocencia les extendió una mano, los invitó a caminar a su lado. Luffy fue la mano bondadosa que los sacó de la calle, un ser puro que sin dudarlo un instante los aceptó como a sus hermanos, él era diferente al resto de las personas que habían conocido hasta ahora. Generalmente las personas "normales" los repudiaban, los corrían debido a su mal olor debido a que por obvias razones no podían tomar duchas con frecuencia, como no tenían comida debían darse a la tarea de robar, cosa que obviamente era una apuesta que podría costarles la vida, ya que cada que los descubrían eran perseguidos y golpeados, hasta ése momento Ace y Sabo solo se tenían el uno al otro, y habían crecido con la idea de que nadie más los aceptaría, que nadie los entendería.

Sin embargo, Luffy había llegado a sus vidas, con una sonrisa había empezado a seguirlos, sin molestarse por los constantes insultos que en ése tiempo el pecoso le gritaba. Luffy no dudo en abrazarlos, y tocarlos sin temor a ensuciarse o a que el mal olor se quedara impregnado en sus ropas, fue el único que no creyó que tenían una serie de enfermedades contagiosas debido a su manera insalubre de vivir, fue el único que voluntariamente les traía comida y agua y los trató como un igual, y en lugar de repudiarlos los idolatraba.

Tal vez fue por esa razón que él había desarrollado un amor anormal, sabía que Luffy era un ser demasiado amable y puro que confiaba en los demás con facilidad, y él quería que ésa pureza se mantuviera intacta. Después de todo Luffy era todo lo contrario a Sabo y a él que tenían las manos sucias, ya que al intentar sobrevivir muchas veces habían atacado a las personas hasta el punto de dejarlas gravemente heridas, y todo para poder obtener un trozo de pan. Luffy sin embargo era un ser deslumbrante que no golpeaba a nadie a no ser que se lo mereciera, un ser por naturaleza pacífica a no ser que alguien se metiera con sus seres queridos, era alguien que podía sonreír despreocupadamente a pesar de que también había tenido momentos tristes en su vida, alguien que perdonaba con facilidad y no guardaba rencores. Eso fue lo que impulso a Ace a desarrollar una enorme ansiedad de protegerlo, porque al ser un ser tan noble, quería proteger ésa inocencia, esa luz que emanaba y se había convertido en un hermano sobre protector.

En ése entonces era agresivo y veía como amenazas a cualquiera que se le acercara a su hermanito y por eso de manera bastante violenta se la había tomado en contra del peliverde, quien con esmero aguantó sus abusos sin decirle nunca a nadie. La única razón por la que Zoro lo soportó era porque éste también había notado que Luffy era un amigo irremplazable.

Pero por supuesto, todo alguna ves se tenía que dar a conocer, y no había pasado mucho tiempo antes de que Robin se enterara de que la persona que había estado metiéndose con su hermano era él. Desde ése día había empezado a cambiar su actitud hacia él, había empezado a repudiarlo y tratarlo como la plaga, cosa que a él lo lastimó demasiado, pero fue gracias a eso que entendió que se estaba sobrepasando y decidió detenerse no solo por Robin, sino porque lo que más temía era que Luffy también llegase a enterarse y lo repudiara, eso sería algo que sencillamente no hubiera podido soportar.

Ya había pasado bastante tiempo desde aquél día, él ya no era un niño, de hecho parecía algo mayor de la edad que realmente tenía, ya no era un niño para que Robin siguiera viéndolo como tal, pero a pesar de eso, aquella molestia por tratar así a Zoro se había quedado marcado en ella. O por lo menos esa era la única razón por la que Ace encontraba alguna explicación hacia el comportamiento agresivo de la mayor, ignorando completamente que había algo oculto en ello.

-Ace... Ace... - Lo llamaba una voz grave que había estado llamando al pecoso desde hace unos instantes sin lograr su atención ya que éste se encontraba bastante distraido. - Las clases terminaron... - Seguía sin haber respuesta. - Robin regresó a Japón.

-¡¿Enserio?! - Preguntó ilusionado al momento que buscaba con la mirada a la chica sin encontrarla.

-¡Por supuesto que no!, ¡Vámonos ya!

-¡Eso es maldad! - Reclamó parándose e intentando golpear a su amigo cabeza de piña.

-Sí, sí, como digas.

Marco caminó hacia la salida después de agarrar su mochila, el pecoso se había quedado otro buen rato sentado antes de levantarse y seguir al rubio. Después de todo tenían que ir al trabajo después de clases. A decir verdad ni él mismo entendía como era que había terminado trabajando en un host club, realmente fue la dueña quien lo encontró, en ése entonces él seguía metiéndose en peleas callejeras, pero ésa mujer lo acogió invitándolo a tomar un pasatiempo para mantenerse alejado de las calles. Por supuesto le había parecido una reverenda estupidez trabajar en un lugar de ése estilo, pero de alguna manera había terminado convenciéndolo, y aunque fuera difícil de creer ése trabajo le había ayudado a mejorar sus modales y su manera de tratar a las personas.

-Oye Ace. - Habló Marco mientras caminaba de manera despreocupada recargando su cabeza en sus manos la cual estaban colocadas atrás de ésta. - ¿Por qué sigues enamorado de Robin?

-¿Cómo que por qué?, ¡Ella es perfecta!

-¿En serio?, lo único que yo veo es a un ser desesperado y masoquista que está detrás de una mujer que no le hace caso.

-Cállate... - Reclamó por lo bajo al momento que una vena se formaba en su cabeza e intentaba golpearlo.

-Para empezar, podrías conseguirte a cualquier otra chica que quisieras, tienes un club completo de fans que te adoran, ¿No es así?

-Como si eso me importara... Robin es especial.

-Para empezar, ¿Por qué te gusta tanto?, nunca hablas mucho de ti así que no conozco los detalles.

-Como si te importara. - Dijo por lo bajo siguiendo su camino sin voltear a ver a su amigo. No era que no confiara en Marco, era su mejor amigo después de todo, pero a Ace le costaba mucho trabajo hablar sobre sus sentimientos.

Marco decidió terminar con el tema y empezó a hablar de otra cosa irrelevante para alegrar el ambiente nuevamente, y así desaparecieron por las calles camino al host club. Mientras que tras de ellos se encontraba cierta pelirrosa que gustaba de acosar al pecoso, y había escuchado absolutamente todo.

Bonney había ido a hablar con Ace para reclamarle por betarla del host club, y exigirle nuevamente que le hablara de ésa mujer que había estado junto a él en el festival, pero en ése intento había escuchado lo que ella significaba para él. En realidad Bonney lo había sospechado desde el momento en el que vio como éste ponía esa cara de bobo enamorado cuando la veía, pero se había negado a aceptarlo y ahora que había escuchado aquello no le quedaba otra opción más que aceptarlo.

-Esa mujer... - Susurro por lo bajo. - Robin... Así que así se llama.


Las clases por fin habían terminado y todos se encontraban ya reunidos en la casa de Franky quien les había invitado a beber un poco de cola, y había servido frituras que tenía guardadas en un tazón, las cuales Luffy había devorado al instante sin ni siquiera darle oportunidad a los demás de probarlas, cosa que era de esperarse. Zoro había empezado a exigir sake, el cual no obtuvo ya que Franky no acostumbraba tomarlo. Perona se había marchado a casa ya que después de todo estaban reunidos para tocar temas de trabajo y ella por primera vez había preferido marcharse.

-¿Y bien? - Preguntó Franky al momento que se sentaba en su sillón individual, colocaba una pierna encima de la otra y tomaba un enorme trago de cola. - ¿Qué nos tienes para ésta ocasión?

Usopp y Luffy habían estado peleándose por las frituras, y habían comenzado a jalarse las mejillas mutuamente, pero se vieron obligados a detenerse ante la pregunta del peli azul, por lo cual inmediatamente habían volteado su mirada hacia la navegante quien tenía una sonrisa ladina impregnada en el rostro.

-Como ya les había dicho, nuestro siguiente movimiento será una serie de mini discos, somos una nueva banda, no podremos sacar grandes materiales hasta que empecemos a generar ganancias, mi prioridad en éste momento es sacar el mayor número de canciones necesarias para organizar pequeños conciertos e irnos haciendo de un nombre poco a poco, después de eso, cuando estemos preparados sacaremos nuestro primer PV. - Todos asintieron ya que ésa parte del plan ya la habían escuchado. - Por el momento se me ha ocurrido un evento pequeño en el cual podemos participar.

-¿Evento? - Preguntó el monito curioso.

-Sí... ¿Saben desde hace cuánto empezamos a trabajar como banda?

-Pues sí... Es fácil de recordar puesto que Luffy empezó con su idea el día de su cumpleaños.

-Sí... - Exclamó contenta. - Empezamos a reunir gente desde el 5 de Mayo, el resto de ése tiempo y a principios del primer mes conseguimos reclutar a Sanji, Usopp y Franky, pasamos tres meses entrenando para el festival musical. A mitades de Septiembre empezamos a trabajar con la publicación del single y en éste momento nos encontramos a finales de Noviembre, ¿Saben lo que eso significa?

-Sí, significa que ni siquiera me dejaste celebrar a gusto el cumpleaños de Chopper por estar trabajando. - Reclamó Zoro solo para recibir un puñetazo por parte de la manager.

-Significa... ¡Que Navidad está cerca! - Exclamó entusiasmada. - Como saben en la escuela todos los años se prepara un festival para celebrar éstas fechas, así que estaba pensado en pedirle al director su autorización para presentar un concierto dentro de la escuela en ése lapso de una semana en la que durará el evento.

-¡Ohhhh! - Exclamaron todos entusiasmados.

-¡Suena genial! - Exclamó Luffy levantándose de su asiento con los ojos brillosos debido a la emoción.

-¿Verdad que sí? - Respondió entusiasmada. - Para eso juntaremos todas las canciones que hemos recopilado hasta el momento, hemos estado descartando las que no sirven y puliéndolas para hacer algo de calidad, no tenemos mucho tiempo pero de ahora en adelante vendremos diario a ensayar para la fecha próxima a la vez que trabajamos en la publicación del primer mini disco, si tenemos éxito les prometo dejarles libre el día de Navidad y Año nuevo. ¿Están de acuerdo?

-¡Sí! - Exclamaron todos entusiasmados.

Continuara...

Agradecimientos:

Tomoyo: ¡Bueno!, Al final pude terminar el capítulo, como es de esperarse suelo inspirarme más en la noche por alguna extraña razón (Ni siquiera yo lo entiendo), estoy emocionada porque a pesar de que siento que el capítulo estuvo tranquilo, se siente como si fuera la introducción o más bien, las preparaciones para el inicio del arco de Luffy y Hancock, es cierto que la relación avanza demasiado lento, pero supongo que así está bien, ya que me permite desarrollar todo lo necesario.

HuntressSB: No te preocupes, de hecho gracias a ti fue que se me ocurrió el especial, en sí todo ese acontecimiento de Chopper ya lo tenía pensado desde que escribí la infancia de Zoro, pero como estaba muy larga no pude tocar el tema muy a fondo, iba a mencionar más adelante la razón de Chopper para convertirse en doctor pero de una manera muy simple, sin extenderme demasiado, y bueno... Cuando leí tu idea del especial, pensé que era una buena oportunidad para desarrollarlo más a fondo. Además yo también amo al pequeño e inocente Chopper, y luego me siento mal de no poder desarrollar a todos los personajes como a mi me gustaría (Brook por ejemplo, que en el fic tan solo es el maestro de música de la escuela y no tiene un papel realmente importante), pero bueno, supongo que es algo inevitable. Y no te preocupes por comentar en todos los capítulos, lo entiendo y me alegra que a pesar de todo éste tiempo sigas apoyándome.

StArLoRdMac2: Sí, la idea de Chopper se me ocurrió desde que estaba escribiendo la infancia de Zoro, pero por alguna razón no pude incluirla (el flash back me quedó demasiado largo y ya no quería extenderme tanto), pero al final el especial me sirvió para desarrollar más a fondo ése aspecto y darles a ustedes una idea de la manera en la que Ace trataba a Zoro en ése entonces, pensé que sería algo bastante divertido y es por eso que decidí ubicarlo en ése tiempo. Al principio no tenía planeado hacer el Sabo x Koala desde aquí, pero debido a que me gusta demasiado, y debido a que no puedo mencionarlos demasiado debido a que ya trabajo con varias parejas, decidí mencionarlo en el especial. Respecto a lo que dices sobre Ace... Tienes razón, sí es un masoquista, incluso él mismo ha llegado a admitirlo, pero más adelante explicaré más a fondo como fue que Ace se enamoró de Robin, no creo que sea la gran cosa, yo soy de agregar pequeños detalles que significan mucho para una persona (Sí, sé que a veces puedo resultar bastante cursi y es por eso que a veces me dejo llevar en las escenas románticas), por cierto... Siento que no he agregado tantas escenas cómicas como en los capitulos anteriores, pero es que como ya debo enfocarme más en el desarrollo de la banda no he tenido tiempo, pero ya me encargaré de volver a sacar a Mihawk más adelante nuevamente.

PD: Perdona por preguntarte lo del capítulo anterior, lo que pasa es que me confundí porque he llegado a tener lectores que han leído capítulos anteriores sin darse cuenta de que ya está actualizado el siguiente y te pregunté para asegurarme.