Universe of watercolors.

XII

Oscuridad.

Como luces de navidad, brillos y destellos incontenibles, encandilantes, hipnotizantes. No era que realmente fuesen luces de navidad, pero el parpadeo que emitían las asemejaban mucho a unas, ese parpadeo de tres por tres que sumergía a la multitud en un estado de éxtasis, eso, las drogas y el alcohol. Los adolescentes y los universitarios se sumían entre las sombras y siluetas que creaba esos parpadeos, el efecto era más palpable de lo que se podía explicar, el bullicio y la música los llevaban a un sitio muy alejado de lo que podía ser este planeta. Sobre la mano izquierda de cierta pelirrosa descansaba una tercera botella individual de cerveza, sus dedos hormigueaban gracias a los efectos del alcohol, su visión ya estaba un tanto borrosa, sus piernas estaban experimentando una especie de interrupción en su equilibrio diario y en su boca quemaba los recuerdos de los besos que compartió con Sasuke. A lo lejos Sasori la observaba.

Debía terminar con él.

Pero el valor la había abandonado, o quizás jamás fue parte de ella y por eso se había metido en todo ese rollo. No quería romper el bondadoso corazón del ojimiel, no quería acabar con todo lo que él había sido con ella, todo lo que le había entregado sin ni un pero ni un por qué, Sakura no quería terminar algo que jamás había empezado o que en realidad jamás ella le había dado la debida oportunidad. Quería conocerlo, de verdad quería conocerlo, conocerlo en su totalidad, buscar las cosas que pudiesen hacer que le gustara, encontrar un universo tras esa galaxia, poder retribuir un poco el cariño y la confianza que el ojimiel le había dado. Sakura quería poder corresponderle a Sasori todo eso.

Debía olvidar a Sasuke.

Sasori no había dejado de observarla, sus ojos mieles brillaban, a pesar del daño que la ojijade le había causado, dejando a la vista unos pequeños reflejos ámbares, no habían hablado nada respecto a la pequeña y errónea aventura que Sakura había tenido con Sasuke, pero no había que ser un genio ni permisivo para entender o deducir que el pelirrojo estaba herido, aun así, su mirada era cálida y su sonrisa sincera al igual que melancólica. El ojimiel levantó su botella individual de cerveza al aire en dirección a su novia simulando un sencillo brindis, Sakura levantó la suya en dirección al pelirrojo como respuesta.

—Si lo deseas puedes ir con él, Saku—le dijo Hinata a la ojijade, rompiendo la atmósfera sin querer ni saberlo

—No, no pienso dejarte sola

— No lo estaré, buscaré a Ino — sonrió con amabilidad—debes solucionar las cosas con Sasori, debes aclarar las cosas con él, dejar de ocultar las cosas, debes ser sincera con él

—¿Y qué verdad? ¿Qué no siento nada por él o que lo he engañado con Sasuke? – le susurro acongojada

— Solo dile algo, ya ba-basta de ocultar cosas – dijo tratando de sonar firme – no digas lo que tú quieres decir ni lo que él quiere escuchar – continuó – si no lo que Sasori merece saber – culminó tomando la mano libre de Sakura entre sus dos pequeñas manos

— Gracias Hina – La ojijade la abrazó con cariño, para luego dirigirse donde Sasori

Su cabeza era un lío de ideas y problemas sin fin, entre lo que quería su corazón y la presión de no provocar ni una clase de daño más a Sasori, porque éllo menos que le había hecho a la pelirrosa era daño.

— Hey, hola — saludó el ojimiel cuando ella llegó a su lado

— Hey, hola – correspondió con una leve sonrisa

— Te ves preciosa – esbozó una sonrisa boba – pero qué estupideces estoy diciendo – murmuró luego lo bastante alto como para que tan solo Sakura lo escuchara, peinó sus cabellos para atrás con su mano dejando despejado su rostro – tú ya eres preciosa

Sakura pudo sentir el calor subir a sus mejillas e instalarse ahí sin permiso ni ánimos de abandonar el lugar.

¡Espabila, Sakura!

Era absurdo, Sakura ya tenía al chico de sus sueños caladísimo por ella, estaba ahí, delante de ella e irónicamente no era capaz de corresponderle, todo por un cretino de primera que solola había utilizado para su conveniencia ¡Venga, que no podía ser más patética!

— Sasori, necesitamos hablar, ya sabes...

Pero tenía que cortar con todo eso.

Sasori se quedó observando a la Haruno por un segundo con una melancólica sonrisa, para luego asentir y prepararse para seguir a su novia por los pasillos de la casa a donde quiera podrían estar tranquilos para charlar, para dejar toda esa farsa.

— ¡Hey, Sasori! – interrumpió un chico de cabellera larga y dorada que Sakura pudo reconocer como Deidara – No quiero ver más al concha de su madre de Fugisawa en alguna fiesta mía, ni tuya, ni del Akatsuki – bramó molesto, pero con un semblante a duras penas en calma

— Y quién se murió y te hizo jefe – habló un peli naranja

— Ya déjalo Yahiko, debe ser por aquella chica rubia con la que estaba hace un rato coqueteando – dijo ahora una chica de cabellos azulinos e irises ámbares de ultimo año

— ¿Chica rubia? – preguntó para sí misma Sakura en tono alto – ¿Fugisawa? – Deidara la observó con poco sosiego

— ¡Sakura! – exclamó con confianza, como si la conociese de toda la vida y no desde ese minuto – Ino, es Ino – decía con culpa – está súper alterada en el baño de arriba

— ¿Qué? – preguntó con retórica y sumida en preocupación, el alcohol ya había dejado de hacer efecto en su cuerpo – ¿Qué ha ocurrido?

— Digamos que he sido muy bruto con desenmascarar al hijo de puta de Sai

— Carajo, ese jodido cretino – masculló – lo lamento Sasori, debo ir con Ino

— Claro, anda – sonrió el asintiendo con calma y comprensión

Sakura no esperó ni un segundo después de eso y corrió hasta donde había dejado a Hinata antes de ir donde Sasori, así para poder ir juntas donde Ino, era su idea principal, pero rápidamente fue descartada luego de no encontrar ni un rastro de la ojiperla por ningún sitio, desistió de buscarla por más tiempo para emprender marcha al cuarto de baño en que su amiga, la rubia, estaba, la habitación que Deidara le había indicado que estaba la Yamanaka encerrada. Golpeó varias veces al llegar al lugar, sin recibir ni una respuesta.

— ¡Ino! – gritó mientras seguía insistiendo con golpes en la puerta – soy Sakura, déjame entrar mujer

— No, no quiero – sollozó ella alzando la voz

— Por favor cerda, abridme la puerta

— ¿Para qué? – preguntó con retorica – ¿Para refregarme en la cara el que tenías razón? Ya basta Sakura, yo no haría eso contigo – y sus palabras rompieron un poco el corazón de la ojijade

— Ino – y le dolía, claro que le dolía – No quiero hacer eso – susurró apenada y acongojada – soy tu amiga, quiero apoyarte, por favor – rogó nuevamente apoyando su amplia frente en la puerta, una costumbre que ambas tenían, pero desconocían de la otra. Ino apoyaba su frente en la puerta al igual que su mejor amiga –. Juro que no te voy a juzgar ni a replicar, solo quiero estar a tu lado, amiga – Ino se mantenía callada tras la puerta, sus manos cubrían su boca evitando así que su llanto fuese escuchado– cielos Ino, vamos, anda, la gente ya me está mirando – Sakura volvió a lamentarse, cosa que dio resultado ya que unos vidriosos orbes azulinos inyectados en sangre de tanto llorar se asomaron por una rendija de la puerta que se entre abría para ella

— Saku – susurró Ino con su voz más aguda de lo usual, aguantando los sollozos

— Oh, Ino – y como pudo, Sakura, entró al baño, abriéndose paso en el pequeño espacio que Ino había dejado entre la puerta y el marco de esta – lamento tanto que pases por esto – le dijo mientras acariciaba sus rubios cabellos y la contenía entre sus brazos, después de cerrar la puerta nuevamente

— No es justo – sollozó aún más fuerte la Yamanaka– yo lo amo tanto

— Lo sé – susurró – lo sé – repitió

— No deberías dejar que te afecte, tu eres mucho para él – comentó Sakura luego de que su amiga se calmara, Ino se retocaba el maquillaje en el espejo del baño luego de haber llorado la última media hora

— Deberías entenderme, lo amo – respondió con calma

— Pero él a ti no – susurró con pena su amiga, buscando no ofenderla, o, en su defecto, hacerla llorar otra vez

— Y Sasuke a ti tampoco – se defendió la rubia ante un ataque que jamás existió

— Ino – musitó la Haruno entre dañada y preocupada – no te estoy atacando – la expresión de culpa que invadió el rostro blanquecino de la chica de ojos aguamarina delataba su arrepentimiento

— Lo lamento... Es tan solo que... detesto que tengas la razón – soltó en un susurró, Sakura solo guardaba silencio – es como si hubieras maldecido esta relación desde un comienzo

El silencio y la culpa de ambas invadió el cuarto de baño por varios minutos, por varias eternidades.

— Además, la puta de Shion ya se había declarado al bruto de tu hermano, entonces porqué mierda va y se mete con Sai

— Le gusta poco – respondió encogiéndose de hombros desinteresada – en todo caso no es culpa de ella, es él el que te debe fidelidad

— ¿Y la sororidad entre mujeres? – exclamó en forma de pregunta

— Oh, vamos, que no ha sido la única de todas maneras, eh

— Lo sé – susurró empuñando su mano sobre el banitorio

— Oye – Sakura llamó la atención de Ino, recordando algo que había sucedido y que seguramente alegraría un poquito a su amiga – Deidara estaba muy preocupado por ti – canturreó con burla tratando de cambiar el tema

— ¿Ah, si? – dijo haciéndose la desentendida – ¿Cómo así?

— Ya sabes – Sakura hizo una pausa larga apropósito, para ser luego regañada con la mirada severa de la rubia que trataba de retocar su maquillaje – me pidió que viniera a ver como estabas, porque te habías ido mal, oh si, además – hizo otra pausa castigada por los vistasos de reojo que le daba la Yamanaka – Sai tiene más que prohibido aparecer en otra fiesta de Deidara, Sasori e incluso Akatsuki, en ese mismo orden y dictaminado por el mismísimo Deidara – Ino dejó a un lado el delineador de ojos y centró toda su atención en la pelirrosa, su mirada estaba tan abierta que contrastaba notoriamente el hecho de que en un ojo tuviera la línea marcada y el otro estuviese al natural

— ¿Me estas tomando el pelo?

— Para nada –Ino pareció meditar

— Bueno – dijo luego y volviendo a retomar su labor en retocar el maquillaje perdido en lagrimas – igual como que coqueteó conmigo mientras estábamos fumando

— ¿Si? – Sakura alzó una ceja curiosa y con ánimos de molestar

Ino sonrió como antes, pero con la melancolía empapando sus finos y bellos rasgos, Sakura podría haberlo notado a kilómetros de distancia. La rubia sentó en los azulejos del baño y comenzó a relatar a su mejor amiga como fue enterarse de todo lo que involucraba al chico de la sonrisa falsa en su vida, pero a pesar de las sonrisas y pequeñas risillas que soltaba la rubia, para Sakura resaltaban sus orbes tristes.

— ¿Y Hinata? ¿Dónde se habrá metido?

— Ni la menor idea – se encogió de hombros

— Ino, va en serio, Hinata no sabe nada sobre una fiesta, ¿Y si le llegase a pasar algo?

— No seas melodramática, quizás está con el bruto de tu hermano pasándola bomba, debes estar yendole mejor que a nosotras – respondió alzando la voz – ahora, vamos con Dei y Sasori – sonrió cerrando sus ojos

— ¿Dei? – Sakura puso los ojos en blanco – ¿Es enserio Ino? ¿Ya le has acortado el nombre? – la rubia se encogió de hombros – y te quejas de lo de Sasori

— Eso es diferente, yo no estoy dándole alas a nadie – enfocó su vista en el frente – hablando de roma... – Ino apuntó a los dos aludidos que venía hacia nosotras

— Chicos – canturrió Sakura en forma de saludo

— ¿Te sientes mejor? – dijo Deidara a Ino pasando de la "rosadita" olímpicamente

— Si, gracias por ser tan considerado —respondió ella pestañeando exageradamente, uno de los trucos que solía utilizar para coquetear

— Quiero que sepas que Sai tiene prohibido aparecerse por estos lados, incluso a las fiestas de Akatsuki o alguno de sus miembros – Deidara e Ino comenzaron a envolverse en su propia burbuja ignorando completamente a los mejores amigos de ambos

— Lo sé, Saku me ha puesto al tanto, gracias por todo...

Sasori agarró a su novia de la mano, tomándola completamente desprevenida. Sakura se sonrojó violentamente por el suave contacto, gesto que no pensó sentir nuevamente por parte del Akasuna después de todo lo sucedido.

— Creo que ya no existimos para ellos – le sonrió, Sakura correspondió – será mejor dejarlos solos

— Claro – concordó

Sasori guió a Sakura por la gran casa, su mano tibia y protectora cubría la de ella por completo, con seguridad y firmeza, brindándole a la Haruno una sensación cálida y sobrecogedora, pero distante, por lo menos para ella. Sakura se lamentó una vez más su falta de sinceridad, y no solo para con Sasori, sino para ella misma, porque no solo estaba haciendo daño al bondadoso corazón del Akatsuki, también estaba dañando su alma. Dentro de todo lo que había hablado con sus amigas, ellas, Hinata e Ino, llevaban la razón en algo; las ambigüedades de la Haruno y su inconsciencia haría de todo un problema mayor.

Ambos subieron a la planta alta de la casa, que a pesar de no ser el piso principal de la fiesta, no era excluido de esta. Los pasillos del inmueble y sus habitaciones estaban repletos de adolescentes y universitarios haciendo quién sabe qué, impulsados por el alcohol y/o las drogas estupefacientes que siempre solían estar presentes en movidas como esas, Sakura no pudo evitar preguntarse que barbaridades estaría haciendo su querido hermano en esos lados y por un momento pudo entender que quizás por eso mismo él era tan renuente en llevarla a una, o verla envuelta en ese ambiente, agradeciendo el gesto que el rubio remolino hacía producto de sus celos y sobre protección. Continuó junto a Sasori hasta el fondo de la planta, donde casi no había ni un invitado, donde también el sonido de la música se escuchaba amortiguado gracias a los muros. Se detuvieron frente una gran puerta doble de madera labrada, de un color oscuroy robusto, y terminaciones finas y elegantes, tenía unos pomos antiguos y ovalados, color cobre, aunque sin duda solo era bronce, Sasori sacó del bolsillo del pecho de su camina una gran llave vieja, parecida alas usaban las amas de llaves en las películas antiguas, que seguramente, según la ojijade, Deidara se la había pasado para tener un sitio donde hablar con ella. Al abrir la puerta, Sakura quedó impactaba al ver lo que era un gran estudio de literatura y arte, habían varios estantes y libreros segregados por las paredes de la habitación, y las que quedaban libres de los gruesos muebles de madera y los libros encuerados, estaban atestadas de cuadros al oleo o acrílicos, fácilmente reconocibles por la densidad de los colores. Por un lado de la habitación había un escritorio cubierto por libros encuerados y hojas de papel, por el otro lado había un pequeño desplayo lleno de lienzos y arcilla para esculturas, también una especie de esfinge en proceso. Sakura se dejó quiar por el pelirrojo mientras el cruzaba el estudio, ella se perdía entre los colores y las formas de una imitación de un cuadro poco conocido de Botticelli. Pararon nuevamente, esta vez frente un ventanal gigante, de terminaciones redondas que lo hacían parecer como parte de un palacio y no de una casa, la luz de la luna se filtraba por sus cristales dando de lleno al piso y fue cuando Sakura se percató que todo cuanto iluminaba el cuarto era gracias a la luz natural que expedía el cuerpo celeste durante la noche.

Sasori, sin dejar nunca de tomar la mano de Sakura, guió a su novia hasta las afueras de la habitación, hasta un balcón casi tan grande como un pórtico, y ya presentes donde el pelirrojo tenía planeado hablar con ella, este soltó la menuda mano de la pelirrosa y se encaminó hasta el borde del balcon donde se sentó en el piso sobre sus piernas, a lo indio, Sakura imitó a su novio y se situé al lado de este, pero en cambio se sentó dejando sus piernas colgar por las rendijas que quedaban entre barrote en barrote, balanciandolos con impaciencia. Los dos se quedaron mirando el patio trasero atestado en gente.

— Tu madre es intimidante cuando quiere – comentó rompiendo el silencio que se extendía entre ambos, Sakura lo observó extrañada y con duda – solo hablé unos minutos con ella por teléfono, pero era de temer – explicó luego, ella sonrió

— Si, ella es bastante brusca cuando lo desea

— Quiere que conozca a tu padre, pero no sé a lo que va todo esto...

— De eso es de lo que quiero hablar – susurró esta interrumpiéndolo

— Yo igual, tan solo era que no sabia como abordar el tema

— Quizás somos muy tímidos

— O muy cobardes – soltó él un poco taciturno

Nuevamente la pareja se sumió en un largo silencio, nada tan incomodo, algo superable. Sasori sacó de sus vaqueros oscuros una cajetilla de cigarros rojos, ofreciéndole uno a Sakura por cortesía, aceptando esta vez a diferencia que con Ino. Ambos se calaron los cigarros al mismo tiempo en la boca, luego Sasori encendió ambos con un fósforo.

Sakura necesitaba fumar, necesitaba sentir el cosquilleo que causaba el cigarrillo en la punta de sus dedos, muy similar a los efectos que provocaba el alcohol y que había abandonado su cuerpo en el minuto en que se enteró que Ino estaba mal, necesitaba sentir el sabor amargo del tabaco y del humo colarse por su lengua y desvanecerse entre la faringe y sus pulmones, y al parecer Sasori también, ya que su existencia se desvanecía junto al humo que exhalaba y se fundía con la atmósfera, mientras él se perdía en el cielo estrellado en un sentido menos figurado que lo que dicta la palabra, sus pupilas titilaban con la misma intensidad que las estrellas, dejando tan solo su cuerpo presente al lado de la ojijade y su mente viajando por los lugares más recónditos de la dimensión. Sakura se quedó ahí, observándolo detenidamente, como jamás antes lo había echo con él, así como lo hacia con Sasuke cuando estaban juntos y le daba el tiempo de recorrer cada milímetro de su piel, Sasori también merecía la atención de la Haruno, tanto o más que el azabache.

Sasori tenia un color de piel muy singular, era algo trigueño, pero pálido a la vez, se notaba que no era muy fanático de tomar sol, a pesar que el verano era el clima que más le agradaba, Sakura podía jurar que jamas había admirado los rasgos de su novio como en ese momento, jamas había reparado en su perfil, jamás había notado la profundidad de sus ojos mieles, ni la prominencia de sus pómulos, la delgadez de su labio superior o el difuso lunar que tomaba lugar cerca de su lóbulo izquierdo, y entre más lo observaba la Haruno, más guapo lo hallaba. Desvió su mirada hacía el torso del pelirrojo avergonzada cuando fue cociente de lo fuerte que sonaba su corazón en su cavidad. ¿Podía ser acaso? ¿Podía ser que si le guste realmente Sasori?

El pelirrojo llevaba una camisa roja con detalles negros, arremangada, como todo lo que solía llevar, dejando a la vista todos los tatuajes que cubrían sus antebrazos. La cita de Ernesto Sabato seguía intrigando a la ojijade. Levantó la vista para toparse con el ojimiel jugueteando con su pircing del labio como de costumbre.

— Sasori – lo llamo

— Dime – respondió sin despegar la vista del cielo

— ¿Por qué te tatuaste esa frase tan...

— ¿Triste? – interrumpió él terminando la idea

— Si —respondió ella un tanto avergonzada de la pregunta

Sasori solo observó su tatuaje un minuto que pareció la eternidad, algo en su interior volvió a romperse, como años atrás, luego volvió a posar su mirada en el cosmos.

— Es un recuerdo – respondió al fin

— ¿De un antiguo amor? – trató de indagar curiosa, pero solo recibió una mirada doliente y reservada por parte del Akasuna, algo inusual. Luego otro silencio

— De la muerte de mis padres – soltó al fin con recelo

— Oh – exclamó arrepentida – lo lamento

— No tienes nada que lamentar, no ha sido culpa tuya – hizo otra pausa, su voz era neutra, sin emociones palpables, pero en su boca se podía ver como saboreaba cada palabra y la tristeza – fue un accidente de coche – dijo al fin – son más comunes de lo que uno cree

Sakura observaba a Sasori con cautela, con un poco de pena por verse a ella misma envuelta en una situación similar, el pelirrojo la observó con una expresión rara en el rostro, algo cauteloso y un poco decepcionado; la muerte de sus padres no era un tema que le agradaba hablar, sus amigos estaban al tanto, en especial Deidara, no era algo que Sasori evitaba ocultar, si preguntaban él lo decía, era claro, simplemente era un tema doloroso, y justamente la mirada de Sakura, la misma que mucha gente le había dedicado cuando él respondía de sus padres, lo desconcertaba, era un insulto para él que su novia lo mirase con lastima, como si fuese un bicho raro. El ya había superado aquello.

— No me mires con lastima – dijo en un susurro, no muy seguro de ser escuchado. Luego irguió una pierna para luego apoyarse en la rodilla de esta e impulsarse para ponerse en pié

La conversación había terminado sin apenas empezar.

— No te he mirado con lastima... – trató de explicarme, pero Sasori ya estaba muy lejos de ese balcón, aunque Sakura podía asegurar que el cuerpo de este seguía ahí, a su lado

— ¿Qué pasa, hombre? – Sasuke vio a Sai solo sentado en un taburete de la cocina tomando un vaso de vodka

— Nada que te interese —respondió con voz monótona, algo normal en él

— Vaya, andas picado de araña

— Eso no te incumbe, Uchiha —Sonrió, pero ni a su sonrisa falsa se le era fácil de llegar hasta los labios pálidos

— Claro, tampoco es como que me interese–Sasuke se encogió de hombros, luego sacó un vaso que estaba estilando en el fregadero y se sirvió un vaso de vodka de la botella de Sai – pero la verdad es que quiero escucharte decir que fallaste

— No he fallado — se defendió él

— Claro – el azabache le apuntó con el dedo de la mano que sostenía el trago hacia el rostro del serio Sai– entonces que la rubia esté con Deidara no es una sentencia de derrota

— Detalles —musitó

— Detalles son los que tienes cuando te follas a Shion, el que Ino esté ahora tan a gusto con Deidara no es un detalle, es un problemón, en cualquier minuto veo que vienen a echarte de su fiesta – sonrió victorioso el Uchiha mientras en el rostro de Sai se marcaba una explicita expresión de frustración – piénsalo, si no haces algo habrás perdido, y no contra mi

Sasuke no estaba de humor, desde el minuto en que el usuratonkachi de Naruto le pidió irapor Sakura y sus amigas a la casa de la rubia sabía que toda su noche se vendría cuesta abajo. Se había propuesto olvidar a Sakura, dejarla en paz, no seducirla — ¡Seducirla! algo que no muy a menudo hacía con gusto, pero que con ella ocurría a cada momento — ,ni buscarla, la evitaba, trataba de no encontrársela por los pasillos o la cafetería, aunque a veces se encontraba a sí mismo buscándola por algún sitio, pero lo dejaba igual de rápido como había empezado.

No quería sentir lo que estaba empezando a nacer.

Desde la noche que habían pasado en casa de Naruto, Sasuke supo que si seguía avanzando no volvería atrás, la terminaría por destruir, él ya era lo suficientemente auto destructivo como para arrastrar a alguien más, pero el cuerpo de Sakura, su aroma, su olor, su sabor, todo lo que la componía y él había sido capaz de atisbar lo volvía loco, todo de Sakura se le era condenadamente irresistible, si seguía así no dejaría nada de lo que ella era.

No estaba hecho para ella.

Por un momento lo creía logrado, que tal vez, en un arranque de cordura, ya había olvidado el aroma a grada de los cabellos rosas o que el dulzor de su nívea piel no habían calado tan hondo como el azabache había imaginado, que la semana que Sakura había faltado era suficiente como para olvidar sus ojos jade centellar cuando algo la hacia sonreír, Sasuke pensaba que esa tan sola semana bastaba como para quitar su vocesilla insoportablemente aguda y dulce de su cabeza, o desaparecer los besos que se habían dado y él fallidamente trató de esconder bajo la alfombra, pero la verdad era que cuando la pelirrosa entró en el coche Sasuke no dejaba de sonreírle, a su manera, y eso, eso no es para él.

Sakura, te debo olvidar.

— Di lo que quieras – comenzó Sai llamando la atención de Sasuke – búrlate todo lo que desees, Sasuke – agarró su vaso y se lo mandó al seco, de un solo trago – pero Ino está aquí, frente mis ojos, quizás haciéndome daño, pero frente de mi – cerró sus ojos y esbozó esa estúpida y patetica, según el Uchiha, sonrisa falsa marca Sai – pero dime tu, ¿Dónde está Sakura? Porque la ultima vez que la vi fue subiendo las escaleras aferrada de la mano de Sasori, así que dime tu, Sasuke, ¿Quién es el perdedor? – su falsa sonrisa cambio por una expresión seria

— No me interesa – masculló

Pero la verdad era muy diferente, si le interesaba, si le dolía, si le molestaba, aunque jamás lo admitiría nuevamente, ni a él mismo.

— Me importa bien poco donde esté o con quien, por mi se puede revolcar con media fiesta, yo ya tuve lo que quería

— Duras palabras, Sasuke

— Mhp —emitió el común monosílabo que había dejado de lado la mayor parte del tiempo en que había estado con la Haruno

— Entonces eso significa que ya tuviste sexo con ella ¿Eh? - preguntó directamente

— Eso no te incumbe - respondió más brusco de lo que realmente pretendía

— Oh, vaya, eso es nuevo — ironizó — Sasuke Uchiha rehuyendo de alardear de sus conquistas

— Cállate, Sai, tampoco es como si tuviera tanto que contar

— Claro, tal vez no, pero cuando te follabas a una chica no tenias ni un problema en presumir

— Es cosa mía si lo hago o no lo hago, tu no tienes nada que ver en esto

— Bien, pero cambia esa expresión tan seria, debes relajarte un poco, toma esto, tal vez baje tu mal humor — dijo mientras servia en el baso del malhumorado Sasuke un poco más de vodka

— Mal humor, mal humor — farfulló aun más irritado — yo no estoy de mal humor

— Claro, estas tan de buen humor como la rosadita cuando descubrió el patán que eras

— Sai, basta, no ha pasado nada entre nosotros más que unos toqueteos — contrarrestó furioso, pero con voz calma — ella es una mojigata, jamas me metería con ella más allá de lo que pasó hace unas semanas, ella no es de mi gusto, no es mi tipo — respondió más exasperado de lo que pretendía, al igual que molesto por la intromisión de Sai

— Así que ¿La apuesta ya no va?

— No, fue un error, un maldito y estúpido error apostar contigo, al igual que meterme con ella — culminó esperando sanjar el tema

— Ya veo

Sai sonreía — a su manera, claro —, una verdadera sonrisa que incomodaba al Uchiha, tenía que hacer de un gran esfuerzo el aguantar lanzar el vaso del que bebía hacia la cara inmutable del pelinegro, que continuaba con esa tétrica sonrisa, como si la vida se le fuera de ello. Luego el chico de piel pálida abrió sus ojos para observar algo más allá a las espaldas del azabache, la expresión que componía el rostro de su reemplazo, cuando él no estaba con Naruto, lo irritaba de sobremanera, en su opinión era un idiota, ni siquiera se llevaba del todo bien con Sai. La boca de Sai volvió a la mueca sencilla que solía llevar siempre, estaba dibujada en una sola linea recta, sus labios tan pálidos como el resto de su rostro, el cual siempre estaba perfecto e inmaculado, sin ninguna linea de expresión, vacío, Sai enfocó su vista en Sasuke y luego volvió a sonreír lentamente, sus comisuras volvieron a curvarse, pero esta vez en una amplia y victoriosa sonrisa, los ojos negros y vacíos volvieron a desviarse hacía más allá de la espalda del Uchiha que ya estaba comenzando a desconcertarse con tantas sonrisas estúpidas. Volteó para ver qué le causaba tanta gracia al raro chico frente de él.

Sakura estaba ahí.

Junto a ella el idiota de Sasori.

— Sakura... — susurró automáticamente

Sakura tenía los ojos llorosos, sus puños estaban cerrados con fuerza, presionando sus uñas en sus palmas a lo que más podía dar su piel que se tornaba más blanquecina y lechosa de lo que ya era naturalmente. Sasori solo estaba a su lado, sosteniendo sus hombros simulando evitar que ella colapsara de alguna manera, apoyándola, con expresión fría y calculadora sobre sus ojos tan perezosos. Él la defendía en silencio, marcaba su territorio, algo que jamas podría hacer Sasuke por ella.

— Sasuke — susurró ella con saña – ¿Por qué? – ni siquiera él podía responder a esa pregunta

— Sakura, no es lo que piensas – pero ya era demasiado tarde

Sasori avanzó a zancadas hasta donde Sasuke estaba sentado y sin previo aviso, o reacción por parte de él, estampó su puño en la quijada del Uchiha. Un crujido sordo llegó a sus oídos, y por primera vez, Sasuke no escuchaba la aguda voz de Sakura tratando de separarlos, ella solo estaba ahí, en pausa, observando todo, pero sin ver nada.

El azabache trató de levantarse del suelo, pero Sasori fue más rápido que él y se abalanzó sobre el cuerpo del recién golpeado. Los golpes iban y venían de parte del pelirrojo, en cambio Sasuke solo estaba ahí, estático, suspendido entre la mirada de la ojiverde y el arrepentimiento que se acrecentaba en su cabeza. Luego todo fue rojo, furia, lava, como un volcán. Ya había perdido, no importaba si alejaba un poco más a la Haruno. Eso era lo que estaba buscando al fin y al cabo.

Sasuke se levantó de un salto, alejándose momentáneamente de Sasori, empuñó sus manos y comenzó a arremeter contra el Akasuna, no tanto por la pelea, no tanto por la culpa, si no, más bien porque ya no habría otra oportunidad. Ya no había nada que arruinar.

Su mejor amigo, Sasuke Uchiha alias el teme, había desaparecido de la mirada color zafiro apenas se habían alejado del auto de este, estaba molesto, más de lo normal, tronando los dientes y apretando los puños. Naruto ya sabía porqué era; Sakura.

El tonto del teme era tan teme para sus cosas que no podía darse cuenta de los sentimientos de la pelirrosa, eso exasperaba a Naruto de sobremanera, y vaya que pocas cosas podían hacer eso. Sasuke siempre era tan informal para sus cosas, siempre tan solitario, jamás vería lo que estaba más allá de sus narices, que la hermana de su mejor amigo también lo quería. Aunque primero tenía que descubrir que él igual la quería a ella, para desgracia del rubio.

¿Que si lo fastidiaba todo aquello? Claro, es de Sakura de quien estamos hablando; la protegida del rubio, quien lo había acompañado en todas sus aventuras y venturas que la vida le había entregado en el poco periodo de tiempo en el cual la había vivido. Sasuke era un gran estúpido si no podía ver cuanto ella lo quería, y cuanto de él mismo era capas de sentir lo mismo, pero no, su mejor amigo tenía esa maldita manía de alejar a los demás y esconderse de todos y todos desde la muerte de sus padres, Incluso a él mismo lo había desperdiciado por un tiempo para evitar sentir nuevamente lo que había sentido esa noche lluviosa.

— ¡Hey, Naurto! — gritó Shion a lo lejos — ¿No has visto a Sai?

— ¿Qué? ¿Ya pasaste de mi? — le sonrió galante — Sai está ocupado con otra chica esta noche, pero yo estoy libre

— ¿Si? — sonrió coqueta — bien, me pareces mejor que Sai — dijo prendándose de mil bien formado brazo del Uzumaki

Naruto sabía que no era verdad, para Shion cualquiera estaba bien, solo quería algo de compañía esa noche. Como casi todos los que estaban en la fiesta, incluyéndolo a él. Y así como las reglas lo dictaban en fiestas como esa, ambos chicos comenzaron a escabullirse por la planta baja hasta llegar a la escalera, era ley buscar una habitación para apaciguar "la bestia", termino utilizado por su hermana cuando moría por un buen polvo y se lamentaba de no tener un novio, Sakura siempre tenía la poca decencia de comentárselo todo a Naruto. El Uzumaki negó disimuladamente para despejar recuerdo tan asqueroso y estresante, justamente por cosas así iba hacía donde se dirigía con la rubia, cualquier cosa para quitarse de la cabeza todo lo que lo estaba agobiando últimamente; Sakura, Sasuke, los viajes de sus padres y Hinata.

Hinata.

La chica de ojos perlados era tema, claro que lo era. Últimamente Naruto había experimentado un revoltijo en su estómago cuando veía a la dulce Hinata, primero pensando que era solamente una coincidencia con su apetito, pero luego entendió la gravedad de sus impulsos, aun le costab pensar en ello sin sentir culpa. Era una traición pensar de aquella forma en la amiga de su hermana.

Lo que menos quería en ese minuto era pensar en Hinata, Naruto estaba decidido en acostarse con Shion, y aunque esa idea no era tan agradable ahora que pensaba en la nueva amiga de Sakura, si estaba dispuesto en cumplir su cometido. Pero el destino era un poco sucio, algo tramposo y muy caprichoso, porque sin quererlo y sin ni siquiera pensarlo, sus ojos zafiros enfocaron a la reluciente muchacha, tan bella y apacible como siempre.

Era un idiota.

Hinata estaba tranquila, a pesar de estar sin compañía de Sakura o de la otra, Ino.

La dulce chica tenía una botella de cerveza en la mano, algo vacía, era la primera cerveza que tomaba sin su primo, Neji Hyuga. Si, porque él que alguna vez había sido el mejor amigo de su nueva amiga era su familia, un golpe bajo para la amistad que trataba de forzar con la pelirrosa sin que supiese tan cruel y horrible secreto, se sentía de lo peor. Por su puesto su primo le había advertido de lo peligrosa y mala influencia que era la Haruno para ella, incluso había catalogado como a la loca de la rubia amiga de ambas como un mejor ejemplo, pero Hinata se enfrentó a él defendiendo a sus amigas con uñas y dientes, lo que desató un quiebre entre ambos. Hinata no podía creer en todas las pestes que Neji había dicho sobre Sakura. Y he ahí los rumores de los cuales hablaban la Yamanaka y la Haruno, Hinata no podía estar por siempre peleada con su familia y menos quería perder a sus amigas por culpa de esta, aunque Ino le ayudase a esconder su mayor secreto de la ojijade, como así su apellido. Así que si, Hinata e Ino estaban en algún grado traicionando a la ojijade, pero todo era por el bien de las tres, la Hyuga de verdad las consideraba sus amigas y la rubia de las tres no quería que por un problema con los patanes ex amigos de su mejor amiga se viera dificultada esa amistad. Hinata le había asegurado no dañaría a Sakura e Ino creía en su palabra.

Hinata volvió a mirar su botella y bebió todo el contenido de esta de un trago, dejó la botella sobre la mesa y agarró otra más. Porque no solo la aquejaba su linea sanguínea con Neji y la amistad que tenía con Sakura bajo un secreto tan grande, el tema principal que removía su pecho y sus entrañas era el hermano de esta; Naruto Uzumaki. El rubio remolino le había gustado desde que lo vio por primera vez en su anterior liceo, jugando como cual campeón y siendo el dueño de la cancha, la sonrisa que se dibujaba en su rostro fue lo que más le gustó de él. Por su puesto Neji no había sido nada feliz cuando se enteró de eso, alegó que el rubio era un idiota y que primero debería pisar su cadáver para estar con el Uzumaki, Hinata tenía el pequeño temor de que eso hubiese comenzado la pelea entre su primo y la pelirrosa.

Naruto Uzumaki... En su mente no dejaba de rondar el nombre del chico que había robado su corazón, eso y los recuerdos de su primer beso, el primer beso de su vida y que había sido con el chico del cual estaba enamorada, perdidamente enamorada, un beso que accidental que no había sido más que un error de borracho para él y que para ella había significado la vida entera. Aunque aun le dolía los hechos que pasaron después de eso, definitivamente Shion era mucho más linda que ella y para su lástima se había besado con Naruto sobrio luego de que él le hubiese dicho que solo quería ser su amigo.

¿Qué más daba? Tal vez otra cerveza no le vendría mal, el sabor amargo era mejor que el de su sentir.

Pero la Hyuga no contaba para nada con que después de su tercera botella casi terminada llegaría un chico a molestarla.

Hinata se sentía vulnerable, vulnerable y borracha, sus mejillas rosadas por el alcohol se tornaron aun más brillantes cuando sintió la mano del chico castaño que apretaba su muñeca y la observaba con ojos de deseos, la azabache solo se tino a balbucear en voz baja con vergüenza y nervios.

Naruto, a lo lejos, observaba la escena con ira. ¿Por qué se sentía de aquella manera? Era un misterio para él. Sus ojos no dejaban de escanear al insensato hombre que molestaba a la Hyuga, se notaba lenguas de distancia que estaba borracho y quizás con algo más en el cuerpo. El cuerpo del rubio no aguantaba más, tenía que hacer algo.

— Disculpa Shion, me das un momento - la rubia escaneó el rostro del Uzumaki algo molesta, pero no dijo nada — ve, sube a una habitación, yo te alcanzo

— Bien — sonrió esta — te estaré esperando mi zorrito — guiñó un ojo y depositó un casto beso en los labios de este

Shion subió la escalera sin voltearse, Naruto corrió disimuladamente hasta donde estaba Hinata. Al verlo su expresión cambio a una de alivio, le sonrió apenada, estaba nerviosa.

— Qué sucede — interrogó con voz ronca — ¿Algún problema? — el chico que trataba de convencer a Hinata de cualquier puñetera idea lo observó con cautela

— No, no amigo, nada, solo ella y yo, estábamos poniéndonos de acuerdo para subir — guiñó su ojo izquierdo con superioridad y complicidad, un asco

— Aaah, ella parece no querer — comentó un poco más molesto

— No, nada que ver, solo es un poco tímida, ¿No, preciosa? — el castaño le sonrió con lacia a la morena

— Yo-o, es-este — Hinata observó a Naruto con angustia

— Mira, compadre — el rubio agarró la muñeca de la mano con la cual el castaño aprisionaba a la de la ojiperla — no creo que ella esté de acuerdo

— Ah, y tu qué vas a saber — cuestionó con agresividad

— Porque es mi novia, pelmazo – flexionó su muñeca en una posición dolorosa, obligandolo a soltar la de Hinata — así que pira de aquí hijo de puta

— Oh, no sabia, me envolé, perdón, disculpa amiga — dijo arrepentido, pero obligado

— No-o te pre-preocupes — Hinata se sentía más aliviada

El castaño se alejó de ellos con sus manos en los bolsillos, murmurando quién sabe qué cosas. Naruto no le quitó sus ojos de encima hasta que desapareció entre la gente. Sus ojos azules se enfocaron en la morena, el rubio frunció el ceño notoriamente, algo inusual.

—¿Por qué estabas sola? — interrogó con demanda

— Es-esto, em, es que — empezó a divagar

— Hinata, ¿Donde están la rubia y Sakura? — preguntó ahora con brusquedad, Hinata se encogió

— Yo... — sus ojos se humedecieron

— Disculpa — Naruto pasó su mano por su rostro un poco agotado — lo que quería decir es que no puedes estar sola en una fiesta, puede pasarte cualquier cosa, especialmente estas, las de universitarios

— Lo lamento — Hinata agachó la cabeza y clavó sus ojos en sus zapatos

— ya basta, no es tu culpa – tomó el fino mentón con su mano derecha y lo levantó hasta que ambas miradas se toparon – quédate conmigo – las mejillas de la ojiperla volvieron a enrojecerse, aun que para el rubio no vario en nada — no me refería a esa forma – corregirse corrigió a sí mismo nervioso, aun no sabía porqué siempre se ponía nervioso con ella

— Es-está bien — susurró ella mientras depositaba un mechón de cabello tras su oreja, él sonrió

— ven, salgamos de aquí — Naruto entrelazó sus dedos con los de ella para llevarla lejos del bullicio, de la gente, para estar solos

Le gustaba Hinata, de eso ya no habían dudas.

De eso no hay dudas.

Anne J. M.

Hola a todas.

Hoy es uno de los días buenos, pude escribir sin problemas.

Ahora lo importante; No creáis que las actualizaciones serán seguidas, hay días malos y días buenos. Días como ayer en que no me levanté de la cama ni siquiera para darles de comer a mis hijos (alguien más los vio), y días como hoy en que debo arreglarlos por que tengo unas ganas hermosas de salir.

Gracias por esperar tanto tiempo, puedo daros algunas pistas de lo que viene, como el hecho de que Karin será muy importante en los siguientes capítulos, que el fin del sasosaku está por llegar y que esto no significa que vendrá el sasusaku, no, Sasuke es muy testarudo para ello. Que por fin se revelará la rivalidad del antiguo grupo de amigos de Sakura, y qué hay de la apuesta? jajajaja, en fin, trataré de estar más activa dentro de todo.

Este fic solo será publicado en esta plataforma (wattpad) y prontamente en FF, asi que las que eráis mis seguidoras en fb y ahora estáis aquí, por favor corred la voz, para que todas vosotras me encontréis.

Sin más que decir dedico este capitulo a erikamora24 , y todas vosotras quienes me entendieron en lo que estoy pasando. No es que sea arbitraria, tan solo es que su comentario me caló en lo más profundo 3

sin nada más que decir, me despido.

Hasta una próxima vez.

Os quiero.