Universe of watercolors

XIII

La verdad.

Podía jurar estaba soñando, que estaba hundido en el sueño más hermoso y perfecto del mundo, la fiesta a todo lo quedaba, la música que se fundía en un segundo plano sin bajar el volumen o la intensidad, el sudor, ese sudor que lejos de ser molesto es bien visto, los besos fugases pero llenos de pasión, la piel aterciopelada y tan pálida como la luna, el aroma inigualable y embriagador y la dulce voz, como mil coros de ángeles. Pero ¿Qué le estaba sucediendo?, era como un hechizo, si, lo más seguro es que fuese eso. Pero todo lo que podía hacerlo sentir de maravilla fue cambiado por golpes fuertes y secos sobre madera, golpetes que subían en volumen e intensidad apagando la música, cortando las imágenes como si se tratase de un tornado que con sus ráfagas furiosa tragaba todo a su paso, las imágenes de su sueño fueron cambiando y desapareciendo, difuminándose entre la noche y su oscuridad, entre las sabanas y el ruido seco del puño de quién sabe quién en la puerta de entrada. Naruto dio vueltas en la cama, luchando contra despertar y con las sabanas que se salieron de su lugar, siguió tratando de reconciliar el sueño que lo sumergía en un mar de calma y ternura, de timidez y bondad, pero el ruido continua, despertándolo por completo.

Maldita sea, ¿Por qué siguen con eso? Se preguntaba.

El rubio se volteó hacia la mesita de noche, el reloj marcaba las 04:37 AM, ¿Quien maldita sea iba a molestar a esas horas? Naruto se levantó con pereza, su cabeza palpita y pesaba de tal forma que puedo jurar una aplanadora había pasado por sobre ella, en sus oídos pita un zumbido agudo, casi tan molesto como los golpes que amenazan con echar la puerta abajo, pensó en algún momento que quizás abusó un tanto con el alcohol en la fiesta de hace unas horas. Ya rendido y molesto se levantó apesadumbrado, tomando la sudadera que estaba a los pies de su cama y bajando a la planta baja mientras se abrigaba con ella.

Diablos, solo habían pasado treinta minutos desde que se había acostado.

— ¡Naruto,abre la maldita puerta! — los gritos de Sakura eran tan desesperantes como el pitido que amenazaba con reventarle los tímpanos, tanto como su voz — ¡Que la abras por un demonio o te juro que la echaré abajo a patadas! — amenazó — maldición — masculló luego

— Ya está, ya está, aquí estoy, cálmate ahora que despertaras a toda la ciudad — dijo luego de abrir la puerta

Sakura entró echa un rayo y una furia, gritaba un montón de cosas que el cerebro del rubio no era capaz de procesar, se paseaba por un lado a otro por la sala y levantaba los brazos y los movía como si fuera un huracán.

— Cálmate, por favor, vengo de una fiesta ¿Recuerdas? — ella se detuvo y lo observó exasperada

— ¿Qué me calme? ¡¿Qué me calme?!, pero quién carajos te crees — comenzó a cacarear nuevamente — crees que puedes ir, desvirgar a una chica y salirte con las manos limpias, no, no, no, las cosas no son así, acaso te faltan huevos para...

¿DESVIRGAR?

¡QUÉ!

— Oe, oe, oe, Detente ahí — la paró en seco, Sakura lo observó con furia — ¿Qué mierda dijiste?

— Que debes hacerte responsable de tus acciones... — Ella estaba realmente furiosa

— No, no, eso no, lo anterior a ello

— Que te hacen falta huevos para llamarte hombre

— ¡No, Saku, hablo en serio! — gritó encolerizado por la duda

— ¡Yo también, mil rayos! — respondió en un tono más alto, Naturo agradeció que su madre, ni su padre, estuviesen ahí

Sakura pasó sus manos por su cabello, exasperada y decepcionada, furiosa y colapsada, alisó sus hebras rosadas y luego masajeo sus cienes.

— No recuerdas nada, ¿Verdad? — ambos sabían que esa pregunta estaba de más, claro que Naruto no recordaba nada — bien, siéntate — Sakura agarró una silla del comedor y la deslizó para dejarla frente de ella — , ¡Que te sientes! — gritó luego, el rubio pegó un respingó y rápidamente hizo caso a su ofuscada hermana — hace unas horas, en la fiesta te acostaste con Hinata

¡Santa mierda!

— ¿Me dirás que sucedió?

Itachi estaba parado en el umbral de la puerta del baño principal.

Hacetan solo unos minutos Sasuke había llegado de la fiesta del tal Deidara. Decir que venía devastado quedaba cortisimo, en realidad estaba apaleado, derrotado, dolido, contrariado, se sentía como un idiota perdedor, y por alguna parte lo era realmente, pero el orgullo gran orgullo Uchiha que poseía podía más que sus estupideces, por lo que no le importó entrar al departamento con la idea de despejar su mente de los últimos acontecimientos, con la esperanza de no despertar o alertar a Itachi y además de olvidar la voz áspera y furiosa de Sasori y Deidara echándolo de su maldita casa, olvidar como Yahiko cedió ante la presión y lo vetó prohibiéndole aparecer en sus puñeteras fiestas en un futuro, a él, al mismísimo Sasuke Uchiha, quien les había pateado mil veces el trasero en el maldito club de luchas en el cual participaba su hermano y luego de la muertes de sus padres comenzó a llevarlo con él, al Sasuke Uchiha que varias veces sacó de apuros a Konan en las clases de Historia electivo de su curso, porque ella no entendía nada, a él, quien sacó de apuros al mismísimo Yahiko cuando su ex novia no lo dejaba en paz y el quería llevarse a su mejor amiga, la peliazul, a la cama. En fin, Sasuke no le dio más vueltas al asunto, el pelianaranjado se deshizo en disculpas, pero no era suficiente para Sasuke, nada era suficiente para él si no lo hacía a su manera, y ellos, ellos le habían quitado mucho más que unas simples fiestas, lo habían humillado, lo humillaron de la única forma en la cual el azabache no los podría contrarrestar, protegiéndose en su absurdo grupo, en Akatsuki, que acción más cobarde.

Por lo que cuando entró al departamento únicamente deseaba irse a dormir luego de limpiar sus heridas, aunque no contó que a pesar del silencio que había empleado al entrar al dirigirse directamente al cuarto de baño, su perceptivo hermano lo había escuchado. Gran error. Generalmente, cuando el menor volvía a esas horas se iba directamente a su habitación a dormir, Itachi siempre lo espera despierto, pero nunca lo molestaba más allá de asegurarse viniera bien, el espacio personal era algo esencial en los Uchihas, y el habito de dormir ocho horas también. Pero esa noche no fue así, ni Itachi lo dejó en paz, ni Sasuke se fue a dormir, en su lugar el mayor estaba parado en el umbral del baño viendo como el azabache menor enjuagaba su labio partido y taponaba con algodón su nariz que no paraba de sangrar. Las preguntas no se hicieron de esperar.

— No

— ¿Fue Naruto?

— No

— ¿Me dirás quién fue?

— No — Sasuke dejó por un momento lo que estaba haciendo y en su lugar observó a Itachi con recelo — déjame en paz, estoy bien, solo fue una pequeña riña

— Una riña no te dejaría así

— Bien, fue más que una riña, pero ya está, está todo bajo control

— Claro — lo observó un momento, luego negó con la cabeza — ven, dame eso, te ayudaré

— Estoy bien Itachi, puedo hacer esto solo — las palabras del menor no lo alejaron

— Esa herida necesita sutura — dijo el mayor refiriéndose a la herida del labio — ¿Te llevó al hospital?

— ¿Qué? No, no, cicatrizará sola — respondió alejándolo

— Sasuke —llamó con severidad

— Ahora qué

— ¿Fue por aquella chica?

— No, no lo fue, ella no tiene nada que ver en esto, ella ya no es tema

— ¿Seguro? ¿Está todo bien?

— Si, está todo bien

Itachi lo observó otro minuto más, escaneando el rostro de su hermano menor, buscando una respuesta a las heridas o algo de verdad en sus palabras. A Sasuke siempre se le había dado mal mentirle a su hermano mayor, eso o Itachi era muy persuasivo. Al fin el azabache mayor se decidió solo por tomar una mota de algodón, empapando de alcohol el pequeño copo y esterilizando una aguja en el proceso.

— Bien, si no quieres ir al hospital yo mismo te suturaré la herida

— ¿Acaso me perdí los años de tu carrera en medicina? — respondió con sarcasmo y rechazo — Estudias para antropologo, no para coser heridas que no lo necesitan

— Historiador, Sasuke, Historiador con mención en antropología y arqueología

— Lo mismo — Itachi suspiró

— Tomé cursos de primeros auxilios — respondió a la pregunta no formulada

— y también te enseñan a coser brazos, porque creo que me perdí eso en el programa que anunciaban

— Basta Sasuke, no soy tu enemigo, te quiero ayudar

— No solicité tu ayuda

— Pero necesitas ayuda

— ¡Ya basta, Itachi, no eres papá y mamá! — cortó Sasuke a las insistencias del mayor— deja de intentar serlos

Itachi se quedó callado, sin ninguna emoción evidente, al igual que su hermano, eso lo habían heredado de Fugaku, su padre.

— Has lo que quieras Sasuke, estaré en mi habitación, lo que necesites me avisas, estúpido hermano menor — dijo luego con aparente calma, como siempre solía ser Itachi, dándole a Sasuke su distintivo golpe en la frente con sus dedos indice y corazón

— Mph

Itachi se alejó a paso calmado, tranquilo, como solía ser siempre. El azabache menor lo vio perderse por el pasillo antes de llegar a su habitación.

Desde que los padres de ambos habían muerto, Itachi, el mayor, le dedicaba más atención a Sasuke de la que ya tenía. Eso fastidiaba un poco al menor, y no porque no quisiese a su hermano, claro que lo hacía, Itachi era el ejemplo a seguir de Sasuke, aunque eso no significaba que habían momentos en los que el mayor se ponía fastidioso para con el Uchiha menor.

Sasuke terminó de limpiar sus heridas después de unos minutos, decidió aplicar povidona en ellas, o por lo menos en las más profundas, para que la sangre que brotaba de ellas dejase de correr, ya con todo en su lugar se fue a acostar. Necesitaba eso.

Pero la noche se le hizo más larga de lo que podría ser realmente para Sasuke, no tanto por el dolor que causaban las heridas, era algo más, otra especie de dolor que no conseguía descifrar, pero que lo carcomía desde las entrañas, atormentándolo, haciéndolo rodar por la cama y pelear con las sabanas, molesto, tan molesto como la mota rosada que había dejado definitivamente hace un rato.

Como si algo se rompiera.

Como si realmente hubiese algo más que romper.

Las cosas seguirían su curso normal, ¿Porqué no he de ser así?, antes de conocer a Sakura todo era normal, las amistades, el deporte, las calificaciones, los recesos; Y después de la Haruno todo seguiría siendo igual, nada tendría que cambiar... Se supone.

Ella no había sido nada importante.

Pero Sasuke sabía que muy dentro de él, por más que se tratase de engañar y tapar toda esa estupidez con palabras y misantropía, muy dentro de él algo le gritaba que todo era falso, que sin la ojijade no podía vivir, no de verdad por lo menos. Esa parte irracional lo estaba comenzando a hundir, jugaba con su mente, con su cordura y raciocinio, creaba bosques y laberintos en su cabeza, como si cien noches hubiesen transcurrido en un misero segundo, cada una más difícil de la anterior, cada una sin Sakura, cada una mas consiente que la anterior, mas seguro del argumento de que si no la volvía a ver desaparecería, ella y él al mismo tiempo. E incluso llegaba a pensar que tal vez si no volvía a escuchar la estruendosa risa de Sakura no viviría para pedir por ella, o por él mismo.

Pero Sasuke ya lo había arruinado todo esa noche.

¿Qué esperaba? ¿Qué Sakura dejara todo por él? ¿Qué aprendiera a soportar su carácter huraño y personalidad auto destructiva? Ella no estaría siempre ahí esperando a cuando a Sasuke se le parara la regalada gana de espantarla, siempre buscaría alejarla, porque es todo lo que sabía hacer, en eso se había convertido desde la muerte de sus padres. En un condenado retraído taciturno. Sasuke sabía que no tenía nada para ofrecer, nada que demostrar, en cambio la ojijade con solo mirarlo le trasmitía un millón de emociones, un montón de nuevas sensaciones, cosas dulces, cosas saladas, cosas agrias, magia, locura, bondad, el cielo y el infierno, o quizás lo ultimo era algo parte de el Uchiha, lo único que él tenía para mostrar. Itachi tenía razón, él no estaba echo para ella.

Sakura lucía exactamente igual como su siguiente error.

Sasuke supo leerla como a una revista, tan solo ojearla y ya sabía todo el contenido, sabía distinguir cuando se enfurecía la Haruno, o cuando estaba triste, también cuando los nervios la carcomían o la culpa la inundaba, podía ver todo aquello, las ilusiones y esperanzas que albergaba la pelirrosa cada vez que él azabache hablaba, y lo destruida que estaba esa noche.

Ahora vez a lo que me refería, Sakura.

Los rumores siempre volaban, las noticias eran rápidas en el liceo, y para Sasuke daba exactamente lo mismo, pero él sabía que para Sakura era todo diferente, a ella le afectaban claro, le importaba demasiado lo que aquellas palabras pudiesen decir de ella, si aun le importaban sus viejos rumores, la atormentaban como fantasmas y jamás la dejarían libre. Sasuke no deseaba ser otro fantasma más en su vida.

En fin, todo eso no era para durar para siempre, él mismo había comenzado el fuego, él mismo aventó gasolina a esa pequeña llama que eran las esperanzas de la Haruno, lo llevó demasiado lejos, fue todo una imprudencia, ya sabía que la había dejado vacía, sin aliento, sin cariño para alguien más, lo pudo ver, Sasuke lo supo por la manera en la que Sakura lo miró. Ella no podría confiar en nadie más. Lo que fuese que le dijese, lo que fuese que hiciera ya no valdría nada ¿Cuan verdad sería todo?

Ya había hecho suficiente.

La noche pasó lenta y dolorosa, como si se tratase de lodo en vez de suero en una intravenosa, los ruidos del reloj, la brisa golpeando la ventana, la respiración de Itachi en el otro cuarto, todo le hacía aSasuke recordar a Sakura de una extraña y retorcida forma. Y ya estaba harto de todo eso, él no quería pensar que todas las noches serían así, se volvería loco, más loco de lo que ella ya lo traía, más loco aun.

Un fin de semana no le bastaba para olvidarla.

¿La vida bastaría para hacerlo?

Claro que sí Sasuke, no seas melodramático, la autocompación no va contigo.

Pero esa maldita molestia había cavado más de lo que Sasuke había imaginado, estaba más impregnada en él de lo que pensaba, había calado hasta el fondo, hasta los recónditos más oscuros de su ser, pero ¡Si no tenia nada en especial! Solo era un año mayor, o quizás no tanto. El azabache se sentía como un imbécil por pensar en Sakura de esa manera.

La mañana llegó antes de lo que él podía esperar, producto de no ser capaz de pegar ni un ojo durante la noche. Los estragos del alcohol y los golpes de la noche anterior lo tenían sumido en un aletargado mareo, con la boca pastosa y con un leve sabor a metal y tabaco, la conciencia le pesaba más que el cuerpo, y no era por que jamas antes hubiese jugado con alguien de aquella manera, claro que si, no era uno de los pasatiempos favoritos del Sasuke, claro, pero obviamente habían habido más chicas que se habían ilusionado con su persona, bueno eso es diferente a jugar, todas aquellas veces fueron sin querer, ahora, en cambio fue todo premeditado, como el homicidio perfecto, la cosa era que él mismo había sido su propia victima y verdugo.

Sasuke decidió no levantarse enseguida, deseaba descansar un poco más su resentido cuerpo y su pesada consciencia, pero no contó con una visita inesperada; Itachi entró a su habitación sin golpear la puerta, cosa que pocos veces hacía el Uchiha mayor, algo realmente debería estar comiéndole la curiosidad, o quizás solo era coincidencia, aunque para Sasuke no cabía eso en su cabeza y en la definición de lo que era su hermano. El azabache mayor estaba apoyado en el umbral del portal en su típica pose de reserva, su mirada estoica le decían muchas cosas al menor. Itachi estuvo cerca de un minuto parado al lado de la puerta sin decir nada, sus ojos, generalmente pasivos, estaban entrecerrados formando dos rendijas horizontales, su mirada expresaba desilusión y paciencia, quizás por su hermano menor, quizás por él mismo, el Uchiha mayor tenía la mala costumbre de culparse todos los fracasos de su hermano, claro, para él siempre predominaría el pensamiento de que era el mayor, el ejemplo. Sasuke siempre se decía que no todo lo él hiciese era culpa de Itachi. Él tenía su libre albedrío.

— Sakura — soltó al fin y su sola mención erizó la piel de Sasuke poniéndole en alerta

— No sé de que hablas — respondió evidentemente a la defensiva

— Sakura se llama la chica, Yahiko me llamó

— Bien por él

— Qué le hiciste, Sasuke — Itachi ya tenía una idea de lo que había ocurrido, aunque por dentro albergaba la pequeña posibilidad deque no fuese así

— Nada, ella se metió solita en donde no le convenía — el mayor se sentó en la cama para darle mejor la cara

— Acaso no te enseñé a respetar a los demás

— Esto no se trata de respeto, ella tenía novio, se enredó conmigo al mismo tiempo y ¡voilà!, cosechó lo que sembró

— Es la chica de la que hablabas la otra vez ¿No? — insistió

— Basta Itachi, no te metas más — dijo agarrando entre sus dedos indice y pulgar el tabique de su nariz rogando por paciencia

— Pensé que la querías — la mirada del mayor se endureció

— Y qué si fuese así — respondió tajante, tratando de sanjar el tema

— Sasuke, le haz echo daño, ¿Entiendes que es eso?

— Lo entiendo, lo que no entiendo es que haces tu insistiendo en un tema que he sanjado hace rato

— Debemos hablar

— No hay nada de que hablar

Itachi lo observó con esa expresión de decepción que solía poner los padres y los hermanos mayores, dio media vuelta y susurró en voz baja, lo suficientemente alto para que Sasuke le escuchara; "Todo cae por su propio peso, Sasuke", menuda cursilería.

Sasuke trató de levantarse de la cama durante un rato, pero la presión que se instalaba en sus sienes y su cerebro era tan brutal que lo dejaba nuevamente tendido en el colchón, cuando por fin había logrado su objetivo bordeaban las dos de la tarde. El azabache entró sin vacilar a la ducha, dejando caer el chorro de agua tivia sobre su cuerpo, quedándose ahí por un momento, pensando, imaginando un millón de cosas que podrían haber ocurrido y que jamás serían así. Odiaba sentirse así de vulnerable.

Al salir de la ducha y mientras se vestía tomó una decisión, ya no pensaría en estupideces y se dedicaría a retomar su vida tal cual era. Entonces, con la decisión ya tomada y reafirmando sus convicciones, tomó su móvil y marcó el numero de la única persona que conocía tenía un panorama para todo; Karin. Obviamente su compañera y amiga estaba junto a los dos compañeros de banco de ambos; Juugo y Suigetsu. Algo de la compañía de ellos no le vendría mal a Sasuke.

"Nos vemos en plaza Sucre"

Dijo ella entusiasmada de que Sasuke se uniese a ellos un fin de semana, generalmente el azabache lo pasaba con el hiperactivo Uzumaki en su casa jugando vídeo juegos o en alguna cancha practicando basquetball, pocas veces se podía dedicar a sus compañeros de clases fuera de lo que era el liceo.

— ¡Sasuke! — escuchó a lo lejos el grito de la pelirroja apenas bajó de la locomoción colectiva, ella agitaba el brazo desde la otra vereda, junto a ella estaban los antes nombrados

— No es necesario que grites Karin — comenté Sasuke al llegar al lado de ellos — fácilmente los hallaría sin tanto griterío inecesáreo

— Tan simpático como siempre — ironizó el Hokuzi

— ¿Qué cuentas? Es inusual que quieras juntarte con nosotros un fin de semana, sin mencionar raro — apuntó Karin

— Nada, quería despejarme

— Tiene que ver con lo de tu labio, porque vaya que te han dado amor estos días — picó Suigetsu —, no tenía idea de tu aficción por el amor duro

— Cállate pez de agua dulce — le gritó Karin

— No te metas, Zanahoria — contrarrestó el Hokuzi

— Ya basta los dos, están irritando a Sasuke — los cortó Juugo, cosa que nunca hacía, siempre se mantenía al margen, la expresión del azabache realmente debía ser del asco

— Ya, anda Sasuke, cuenta con que hombre te anduviste besuqueando para quedar así

— No tengo tus mismos gusto — le cortó con mirada fulminante

— Aun así es raro que quieras pasar tiempo con nosotros, creo ya haberlo dicho — sonrió bobalicona la Uzumaki — así que algo tuvo que haber pasado con mi primo o con Itachi, la cosa es ¿Nos contaras? — Sasuke sonrió ladino

— Porqué preguntas cosas que ya sabes, anda díganme que tenían planeado

— Siempre tan comunicativo — se encogió de hombros — íbamos a la playa a pasar el rato

— Nuestra fea doncella consiguió medio bosque para esta ocasión — informó el ojivioleta con falsa confidencia

— Vamos, andando —se limitó a decir

El camino a la playa fue bastante predecible, era un viaje corto, a lo más cinco minutos a pie, Karin se entretuvo gritándose con Suigetsu y el de vuelta, Juugo iba a al lado de Sasuke en profundo silencio, pero sin ignorar la presencia de ninguno. Al llegar el grupo al lugar se fue al sitio más apartado y solitario de la playa, la Uzumaki sacó la hierba y cada uno procedió en lo suyo, hasta que Suigetsu sacó de su morral una botella de "Sprite" con una sonrisa tan grande como las que ponía Naruto cuando tenía una idea estúpida.

— Es vodka — susurró demasiado alto como para interpretarlo como un secreto

— No, paso — se apresuró a decir Juugo — me da la pálida con eso

— Oh, vamos grandullón, no puede ser tan malo — insistió el chico de ojos violetas — mira, hasta la perra pelirroja está tomando — agregó luego de que Karin se llevara la botella a la boca y le diera un gran sorbo

— Seras imbécil — dijo esta golpeando la nuca del Hokuzi— bueno, este es por esa relación que me carga — dijo alzando la voz, como una especie de ritual que el azabache desconocía, luego se zampó otro trago más largo que los demás

— Maldita bruja, después te preguntas porqué estas soltera, eres una borracha — se quejó con falsedad el peliceleste — bien, mi turno — frotó ambas manos antes de recibir la botella — por esa chica imposible — dijo este dando un trago más largo que el que Karin le había dado

— ¿Otra vez lo mismo? Ya debería declararte, cobarde — le picó Karin

— ¿Tu que sabes, eh? Siempre te quejas de la misma relación

— ¿Y qué? Me carga la hueá. Tu no sabes de esas cosas, idiota, solo te interesa tomar y excusarte por eso — Karin sonrió con suficiencia, Sasuke los observaba horrorizado

— Pero qué cojones están haciendo — preguntó este en voz baja mientras terminaba de una calada la poca mota que se había preparado

— Es nuestro ritual de limpieza, Sasuke, todos los sábados venimos a la playa para tomar y expiar esas penas semanales que nos aquejan — se quejó con falso pesar - fue idea mía, incluso a la zanahoria le gustó

— Algo bueno que salga de esa retorcida y hueca cabeza

— Di lo que quieras, eso se puede interpretar de varias formas

— No le veo otro sentido a lo que dije — replicó Karin

— ¿Ah no? Si quieres te explico...

— Basta, ya cállense y denme esa maldita botella — cortó el Uchiha a Suegitsu en la posible absurda explicación de este, él sonrió

— ¡Esa es la actitud Sasuke!

El azabache agarró la botella y le dio tres tragos, o quizás más, el líquido ácido entró por su garganta quemando de paso todo el trayecto, sentía como antorchas en su esófago, tosió varias veces después de pasar la botella a Juugo, quien la observó sopesando si era posible beber evitando las posibles represalias que su cuerpo le daría.

— Vamos, anda —Karin observó a Sasuke alentándolo a hablar

— ¿Qué cosa? — preguntó entre tós y algo confuso

— Ya sabes — interrumpió Suegitsu — grita eso que te acongoja, alguna chica por ahí que necesite consuelo de mi, así que dilo fuerte y claro, ojalá con nombre y apellido y su numero telefónico, eso también serviría

— Ya cierra el pico tiburón, déjalo descargarse en paz — le cortó Karin — además nadie querría ir donde ti, que asco

— Eso dices, pero te mueres por este cuerpazo

— Qué cuerpazo, idiota — lo empujó por el hombro, mientras Juugo y Sasuke eran espectadores de la evidente química que había entre ellos y no notaban, un fastidio según ambos chicos — bueno, dirás que es lo que te está matando al punto de querer salir con nosotros o solo te embriagaras como para olvidar

— Me gusta como suena la segunda opción — respondió — como para olvidar — dijo luego mientras con sus manos articulaba una especie de enunciado con la frase — suena casi real

— Anda allá tu y tu sarcasmo — se quejó Karin

— Déjalo, pelirroja, quizás el alcohol le quite lo tonto - dijo Suegitsu, Sasuke lo fulminó con la mirada — tranquilo Sasuke, sólo era una broma — se defendió él ante la mirada gélida del azabache — oye zanahoria, dame un poco más de ese bosque — dijo luego olvidando lo que había dicho, quizás a propósito

— Karin, mi nombre es Karin, no pelirroja, no zanahoria, ni...

Sus voces se le hicieron lejanas al Uchiha, tanto como el horizonte que se levantaba ante el océano, tanto como ahora lo estaban Sakura y él, su mente empezó a divagar entre los acontecimientos que habían ocurrido últimamente en su vida, cada uno de ellos, torció un poco el gesto cuando notó lo estúpido que había sido desde el inicio.

"Sakura, no es lo que crees"

Que estupidez, y qué pensaba decirle, ¿Qué lo que había escuchado era falso?, por que las palabras del azabache no podía estar más lejos de la verdad, si había existido esa apuesta, pero también estaba eso pegajoso que era lo que Sasuke sentía por ella, Sakura de alguna extraña forma le atraía, aunque Sasuke entendió que jamás se lo diría, jamás admitiría en voz alta que ella le gustaba, ni siquiera era capaz de admitirlo a sí mismo, era una especie de guerra interna, entre el sentimiento misántropo de no querer sentir nada por nadie y entre la convicción de que si no hacía algo sería más tarde aún. Sasuke suspiró, ya le basta con Naruto y no podía evitar sentirse idiota por ello, incluso sonaba como uno.

La tarde pasó más rápido de lo que todos esperaban y el sol ya estaba bajando para hundirse en el océano, metafóricamente hablando. Tampoco era como si hubiese mucha tarde cuando el grupo llegó, pero aún así no sintieron las horas pasar. Juugo estaba recostado sobre la arena, con los ojos cerrados, meditando seguramente, Karin se reía de algún mal chiste que Suegitsu había dicho, estaba tan borracha y volada que hasta un Hola la hubiese echo carcajearse, Seugitsu no estaba lejos de ello, o quizás más porque en un segundo se quitó la ropa quedando tan sólo en calzoncillos, nadie lo vio venir y Sasuke lamentó que jamás podría borrar esa horrible imagen de su cabeza. El peliceleste corrió gritando bobadas hasta llegar a la orilla y de un salto se zambulló mientras Karin no paraba de reír.

— !Hey, chicos, vengan, el agua está exquisita! — les gritó seguido de un quejido por el frío que le envolvía el cuerpo

— Sal de ahí, imbécil, van a venir los salvavidas a sacarte a trompadas — le gritó Karin de vuelta

— Si te metes tu, no creo, pensarán que eres una medusa por tu cara — le gritó nuevamente

— Serás imbécil — pero fue interrumpida por otra voz mecanizada gracias al megáfono

— Salga del agua, esta playa no es apta para nadar

— Te lo dije — gritó Karin

Suegitsu lejos de hacer caso a la voz masculina se sumergió nuevamente y comenzó a nadar más al fondo, ni el oleaje, ni la borrachera lo despertaba o lo hacía volver.

— Si no vuelve a la orilla lo sacaremos con la Guardia marina — volvió a alzarse la voz en el megáfono

— ¡No podrán conmigo! — desafío el Hokuzi

— Vámonos antes de que nos enlacen con él — advirtió Karin mientras se levantaba y guardaba la botella ya vacía de Sprite en la mochila y escondía la poca hierva que quedaba

La advertencia los espabiló a todos de un manotazo.

— Mph — respondió el azabache haciéndole entender que la escuchó, mientras se levantaba con ayuda de su rodilla — anda Juugo, vámonos de aquí — él asintió

— ¡Hey, ustedes, adonde creen que van! — gritó la voz mecanizada, mierda — también están detenidos

Los tres ya levantados vieron como se acercaban a ellos dos salvavidas, mientras un tercero hacía una llamada, quizás a la Policía, Sasuke maldijo su suerte. Había un cuarto salvavida sentado en una torre con el megáfono mirando hacia el grupo de adolescente en tierra firme y alternando la mirada hacia el idiota del Suegitsu. ¿Por qué diablos habían tantos salvavidas si la playa no era apta para nadar? Sasuke maldijo mil veces más su suerte, mataría a ese imbécil cuando salliese del agua.

— Mierda — masculló Karin cuando tres uniformados iban bajando la escalera de entrada a la playa, apareciendo en un segundo luego de la llamada, como si estuviesen esperando todo el día algo de acción. Sasuke pensó que seguramente estaban en el reloj de flores como punto de guardia, al cruzar la calle. Karin lanzó los pocos monos que había guardó hacia la arena y luego los cubrió con la misma disimuladamente con su pie — lo mataré — susurró luego

Sasuke también quería matarlo.

Los salvavidas llegaron hasta el grupo para mantenerlos ahí, el tercero se fue acercando a la orilla de la playa, donde las olas revientan.

— No conocemos a ese idiota — dijo la Uzumaki con fingida, o real, molestia

— Te creería, preciosa, pero la ropa a tu lado no dice lo mismo — respondió el hombre, su edad bordeaba los treinta años

Mil veces mierda.

Los tres uniformados llegaron hasta donde ellos.

— ¿Qué sucede? — preguntó el hombre que parecía tener más cargo, era de edad avanzada a comparación de los demás y con una potencial calva amenazando sus cabellos canosos

— Han tomado alcohol en un lugar público y su amigo está nadando en una zona no autorizada para ello — dijo el mismo hombre que le había contestado a Karin, apuntaba a Suegitsu que seguía en su brillante plan de nadar contra la corriente — y presumimos que han fumado yerba, el olor los delata

Karin apretujó más el pie que tenía sobre la arena, en el lugar donde había "enterrado" los monos.

— Su cédula de identidad — pidió el uniformado canoso con voz demandante, los otros dos que lo acompañaban interceptaron a Karin y Juugo, en cambio él se dirigió a Sasuke — tu carnet muchacho

— Somos menores de edad — se defendió Karin articulando más de lo que debería cada sílaba, tratando de esconder lo ebria que estaba sin necesidad — no hemos hecho nada malo

— Tu aliento dice otra cosa — apuntó el uniformado que estaba a su lado esperando su carnet de identidad — ya no pongan más peros o tendremos que agregar obstrucción a los cargos

— No nos pueden procesar si somos menores de edad — continuo la peliroja, brillante

— Eso lo sabremos cuando nos den sus cédulas — dijo ahora con voz queda y profesional el que estaba a cargo de Juugo

Sasuke ya cansado de todo el alboroto sacó su billetera de sus vaqueros mientras los demás lo veían con sorpresa, para luego también imitar su acción.

— Acabemos con toda está estupidez —masculló

Los uniformados recibieron los carnets y al constatar las edades de los menores intercambiaron miradas.

— Tendrán que acompañarnos a la estación para hacer el test de alcoholemia y llamar a sus padres, el motivo esporqueson menores de edad y debemos resguardar su seguridad y evitar el posible desorden publico que podrían causar ustedes tres — desvió su mirada hacia el océano —, para ese muchacho ya es tarde—susurró — . Zabuza, Haku, llévenlos al móvil y hagan el papeleo, yo llamaré a la Guardia marina para que saquen a ese otro del mar

— Jodida mierda — se quejó Karin

Como Sasuke había deducido con tiempo, el móvil de guardia estaba en el punto turístico del reloj de flores, los tres chicos se movieron junto con los oficiales hasta que uno de ellos deslizó la puerta trasera, dándoles el paso para subir.

— Pónganse los cinturones de seguridad — ordenó el más joven

— Y quédense ahí, quietos y en silencio, no me obliguen a esposarlos - dijo el hombre que habían llamado Zabuza, era alto de test opacada — bueno, tampoco es que puedan ir muy lejos — y no era mentira, Karin había tropezado varias veces en el camino por culpa de la borrachera

— Zabuza, no creo que podamos esposarlos, protocolos — le recordó su compañero, el aludido compuso una expresión de fastidio

Los dos oficiales se sentaron en la parte delantera, el más joven, Haku, daba el reporte por radio mientras el otro anotaba en una planilla los datos de los tres adolescentes.

Sasuke tenía un presentimiento, a su hermano no le gustaría para nada todo eso.

— ¿Cómo es que me metieron en esto? — bramó con furia el Uchiha en el cuarto en donde los habían dejado — es por esto que no pasó los fin de semana con ustedes, siempre están haciendo estupideces

— Ya deja de quejarte Sasuke, si igual disfrutaste de mi escultural pellejo — Suigetsu alzó repetidamente las cejas divertido, codeando en el proceso al aludido, su sola presencia le era insoportable a Sasuke — neh, Sasuke, cambia esa cara, no es tan malo todo esto

— Hay cosas peores que está — dijo con cansancio Karin

— ¿En serio? No se me ocurre ni una en este momento — debatió receloso el azabache

— Compartir los asientos con Suigetsu es una experiencia que no quiero volver a repetir — murmuró Juugo

— Ni yo — concordó con un escalofrío Karin — en especial si está cubierto tan sólo con una manta

Era verdad, eso había sido horrible en muchos sentidos.

El grupo había llegado a la estación de policías hace unos treinta minutos. Habían seguido el procedimiento que la institución solía utilizar en esos casos: Rectificar identidad y datos, la debida alcoholemia — algo que no había salido nada bien —, también les requisaron los teléfonos móviles y la botella en la que Suigetsu había llevado el vodka, por suerte para todos, los uniformados no habían revisado la arena del área de donde Karin había escondido la hierba, ya era suficiente con los "cargos" a los cuales se enfrentaban, o en realidad enfrentaban sus tutores.

Zabuza y Haku los había llevado a una sala de interrogatorios en donde podían esperar a sus padres. El mayor de los dos prefería meterlos a una celda, pero el menor abogó por los protocolos los cuales debían seguir en caso de detención de menores, y también alegó que una celda era muy extremistas para cuatro niñatos. Menuda gracia.

—Bien, hemos contactados a cada uno de sus padres, ellos vienen en camino. Menos el tuyo muchacho — el hombre canoso se hizo presente informando la situación en la que estaban, al azabache ya le estaba empezando a molestar el que lo llamase "muchacho" — el número que está registrado no conecta

— Es porque están muertos — cortó este antes que el hombre siguiese preguntando, el viejo lo observó con pena, esa pena que te da cuando no sabes que decir, los demás en la habitación sólo bajaron la mirada y un silencio sepulcral se instaló en la estancia — debe llamar a mi hermano, en mi celular está el número — agregó para quitar la parquedad del ambiente y evitar el siempre molesto e inminente "lo lamento tanto "

— Cuál es tu teléfono — preguntó el oficial entendiendo la intención del Uchiha, borrando la desagradable expresión de su rostro, pero bajando el tono de su voz

— El J7 azul con goma protectora negra

— Bien, vuelvo en seguida

Cuando el hombre abandonó la habitación todos siguieron sumidos en silencio, incluso Suegitsu. Todos sabían cuanto Sasuke odiaba hablar de la muerte de sus padres, aunque sólo fuese una mención de ello.

¿Pero en qué diablos estaba pensando? Era claro, más claro que el agua, simplemente no había pensado en nada. ¿Qué tan borracho estaba para que todo se saliera de su control?, Naruto no recordaba ni la mitad de las cosas de esa noche, se suponía, en su infinita idiotez, que sólo se iba a acostar con Shion y listo, no con la tierna y dulce Hinata.

Sakura lo observaba decepciona desde el sofá del living, estaba ojerosa, con una expresión que decía "ya estoy lo suficientemente rota, apartate", algo dentro del rubio quería saber si quien la rompió no había sido él con sus estupideces, Sakura adoraba a sus amigas y la pequeña ojiperla se había ganado su cariño en poco tiempo.

— ¿Qué harás? — preguntó la pelirosa con un deje de voz

— No lo sé — respondió con sinceridad

— Ella está enamorada de ti — soltó luego como un ruego y con pena

Hinata, enamorada de él...

— Sólo me conoce de hace unas semanas — murmuró lo suficientemente alto para que ella lo escuchara

— No, ella te conoce desde antes — la determinación en la voz de la ojijade le transmitía a Naruto la verdad de lo que ella decía — desde que jugaste un partido contra su ex liceo que te admira, que le gustas — susurró luego para él, con un poco de molestia en su voz

— ¿No te agrada eso?

— Ella es muy inocente para ti — dijo con verdad — y... — titubeó un momento — No te quiero compartir con nadie más

Confesó luego, el rubio Uzumaki sonrió con nostalgia. Hace tiempo que Sakura no era así con él.

— Hace mucho que dejaste de ser así conmigo — Ella se sonrojó

— ¿De qué hablas? Siempre he dicho que te quiero — se excusó

— Pero jamás hablaste de tus celos — bromeó él

— Ya cállate, Naruto, ya ni sabes lo que dices con esa borrachera — dijo agresiva, tratando de desviar el tema

— Bien, si llegaste hasta aquí para defender a Hinata en contra de tus sentimientos es porque ambos te interesamos — Sakura asintió no muy convencida de que Naruto entendiera sus propias palabras, ¿Cómo lo hacía para insultarlo con sólo una mirada?

Diablos.

— Sólo quiero lo mejor para ambos y — miró el cielo de la casa con los ojos un tanto llorosos, pestañeó unas cuantas veces para disipar las eminentes lágrimas — no le rompas el corazón

Claro que Sakura no estaba llorando por Hinata, estaba llorando por ella misma, por ella y por Sasuke, o más bien por lo que él le había hecho. Y Naruto no se quedó atras, extrañamente pudo imaginar acertando que a su hermana le habían roto el corazón de alguna manera, la cosa era quién, ¿Sasori, Sasuke, él?

La luz natural del sol en pleno amanecer entraban por las rendijas que dejaba la cortina mal cerrada, caían sobre media cara de la Haruno dejando a Naruto entrever varios detalles que por la oscuridad,la somnolencia y el alcohol no había podido notar antes; el femenino y menudo cuerpo temblaba, él ya sabía que no era por el frío, a Sakura se le ponían los labios cianoticos — como ella solía corregirlo — cuando el frío la invadía, sus ojos jades, enrojecidos, brillando más aún por la capa de lágrimas que aguantaban. El rubio bajó la mirada hasta situarlas en los nudillos de la Haruno, que estaban al rojo vivo con sangre seca rodeando los bordes, luego subió la mirada para detallar mejor el rostro de su hermana, notando ahora el labio de esta con una gran herida, seguramente auto infligida por su mal hábito de morderlo cuando estaba nerviosa o colapsada.

Naruto frunció notoriamente el ceño.

— ¿Qué ha ocurrido en la fiesta? — preguntó con seriedad, olvidando nuevamente la borrachera que parecía volver a su cuerpo

— Yo... — Sakura intentó esconder las heridas de sus manos, pero esta ya había asumido el que el rubio ya las había notado — esto... — titubeó, su labio inferior comenzó a temblar y sus ojos verdes se aguaron tanto que Naruto pensó sus pestañas desaparecerían entre tantas lágrimas — ¡Fui una tonta! — soltó al fin entre lágrima e hipando, como cuando tenía ocho años y le daba miedo dormir sola, una imagen más joven de Sakura se le vino a la mente al chico y por un momento la rabia se esfumó, sumergiendo su cuerpo en una familiar sensación de ternura — Sa-Sasuke apostó aco-costarse conmigo y... — sorbeó su nariz — caí en su trampa

Y todo volvió a ser furia nuevamente.

Anne J. M.

Qué tal!

Mucho tiempo sin saber de vosotras 3 las he extrañado en demasía, os juro que ha sido eterna la espera. Os pido perdón por la demora el suspenso, aunque seguramente ahora me odiaréis por dejar un final de capítulo así D:

Bueno, habéis notado que Sasuke se ha metido en serios problemas, aproblemas con su hermano y con su mejor amigo, claro, alguno de ellos —cof, Naruto, cofcof— lo golpeará hasta hacerle entrar en razón, ya sabéis, algo de amor duro no vendría mal para nadie xD Oh si, también debo aclaraos que en mi país, no sé vosotras, cuando un mayor de edad joven adquiere la tutela momentaria de algún menor debe cumplir algunos requisitos, entre ellos guardar la integridad física y psicológica del menor, en caso contrarío deberá enfrentar serias repercusiones, como la revocación de la tutela o la inestabilidad de esta. Por eso, el que Sasuke fuese detenido es un golpe bajo para la tutoria de su hermano.

Bien, también quise explicaros un poco de los sentimientos de Naruto y como habéis leído en el capítulo anterior, también se ha hablado desde la perspectiva de Hinata y ha salido algo ala luz los sucesos ocurridos con Neji y los antiguos amigos de Sakura.}

Espero que os haya agradado el capítulo de hoy, tengo medio capítulo más adelantado, por lo que espero subir pronto la continuación.

Eso sería todo 3 lamento, nuevamente, haberos dejado abandonaros todo este tiempo, trataré no volverlo a hacer. Nos veremos una próxima vez, besos, os quiero.