Lo sé, lo sé, son libres de lanzarme tomatazos si quieren. Me he tardado una eternidad en actualizar y me siento pésima por eso. u.u
Pero quiero decirles que he estado bastante ocupada éste último mes (Y desde antes), porque he tenido que atender varios asuntos de la escuela, entre algunos proyectos, exposiciones y demás tareas o trabajos que he tenido que estar entregando. Además de que he estado estresada por otras situaciones que no mencionaré por el momento para no aburrirlos.
De cualquier manera, espero que aún alguien se acuerde de éste fic :´C jajaja... Bueno estoy bastante emocionada por éste capitulo porque por fin siento florecer la relación principal, lo cual indica que el arco final de Luffy y Hancock ya está en curso, aunque aún falta que escriba uno que otro detalle antes de poder llegar al clímax. También seguiré desarrollando las parejas secundarias mientras escribo la trama principal, solo espero que no se me seque la cabeza al tener que empezar a idear una que otra cita (ya que no quiero que se vuelvan repetitivas o todas iguales).
También quiero agradecerle a todas las personas que me han seguido hasta aquí, ya llevamos 35 capítulos (37 contando el prólogo y el especial de Halloween), y debo decir que eso para mí es una gran hazaña, nunca había escrito un fic tan largo como éste, es la primera vez en la que escribo tanto y aún me quedan ideas para más adelante, como ya sabrán ya tengo planeada la historia entera. (Con excepción de uno que otro detalle que debo de pulir, pero la idea en general ya está completa al igual que el final), y espero que ustedes estén disfrutando de ésta historia tanto como yo.
Debo admitir que es el trabajo que más me ha gustado realizar hasta el momento.
Capitulo 35.
Cita agridulce.
Todo era nuevo para ése par de principiantes que empezaban a experimentar los placeres del amor, ambos eran torpes y apenas lograban entender lo que estaba sucediendo. Hancock por supuesto se encontraba entusiasmada, pues ahora que el chico la besaba podía asegurar que todas aquellas sensaciones que había leído en los libros que su molesto primo le obligó a comprar eran ciertos. Ella se sentía dichosa, una felicidad enorme se había implantado en ella, junto a ésos cosquilleos que la recorrían por completo. Sin duda saber que eras correspondida era lo mejor que podía pasarle a alguien.
Luffy también se encontraba bastante entusiasmado, había anhelado probar nuevamente los labios de la chica desde el momento en que lo hizo por primera vez, y era mucho más maravilloso de lo que recordaba. Había estado bastante malhumorado al no haber podido ver a Hancock durante tanto tiempo, y el tenerla ahora tan cerca de él era maravilloso. El poder mirarla, poder volver a olfatear su dulce aroma, sentir sus suaves y deliciosos labios, acariciar su delicada piel lechosa y observar como los ojos de ella brillaban al verle era algo que simplemente lo hacían sentir completo. Era la primera vez que sentía algo así por una chica, de hecho no acababa de entender todavía sus sentimientos, pero nada de eso le importaba ya que él siempre había sido un chico que entendía mejor realizando las acciones que con la teoría, y lo único que le importaba era asegurar que ella sería suya, desarrollando tal vez de manera inconsciente un sentimiento de posesividad.
Cuando el beso había finalizado, lo primero que deseo hacer Hancock fue cubrir su rostro pero él no la dejó, y tomó las muñecas de la chica evitando así que ésta se ocultara. Permitiéndose así, poder observar el sonrojado rostro de la chica, quien había comenzado a respirar de manera agitada, y sus preciosos ojos azules brillaban a más no poder, dándole a él una vista maravillosa. Y es que no podía dejar de pensar que ella era demasiado hermosa como para ser real.
Repentinamente sintió la necesidad de tenerla a su lado por lo cual volvió a jalar la muñeca de Hancock atrayéndola hacía sí mismo y haciendo que ella terminara por recargar su cabeza en su pecho. Fue un acto impulsivo con el único objetivo de aumentar la cercanía con ella e intentar hacerle comprender sus sentimientos.
Hancock por su parte seguía bastante inquieta, como estaba recargada en el pecho del chico podía escuchar el agitado palpitar del corazón del contrario. Sensación que la llenaba de tranquilidad y la obligaba a sonreír como la idiota enamorada que era. Es cierto que había tenido muchas dudas desde el momento en que conoció a Luffy, y es que sabía que había varios aspectos que debía considerar.
Como el hecho de que ella era la hija de los dueños de una de las empresas más ricas del mundo, y al ser la hija mayor se le había prácticamente obligado a ser la que dirigiría las riendas de la empresa, después e su padre. Cosa que era extraño, ya que en ése mundo, lo normal sería que su padre hubiera ya deseado emparejarla con el dueño de alguna otra familia adinerada para compensar "su fracaso" por haber nacido mujer, y traerle más fortuna a la familia.
Sin embargo sus padres no eran tan simples, y habían decidido transformarla en la heredera aún con las diferencias de género, y aún cuando en ése tipo de ambiente laboral, la mayoría del tiempo predominaba el machismo, y la gente solía criticarla al no considerarla adecuada para estar en la cabecilla de la compañía, una vez retirado su padre. Ésa había sido una de las razones por la cual se le había educado de manera estricta, exigiéndole ser siempre la mejor en todo.
Ésa posición era una carga bastante pesada, y hacía que su figura fuera reconocida a nivel mundial, lo cual era un completo problema ya que aunque quisiera tener una relación normal, la situación se lo impedía y se veía obligada a ocultar su rostro en cualquier lado, impidiéndole desplegar sus alas y volar completamente libre. Para colmo, Luffy también deseaba ser una figura reconocida, y ya estaba empezando a ganarse su fama y sus fans, y estaba segura que después de ése evento ganaría mucho más seguidores que lo apoyarían, lo cual los convierte a ambos en figuras públicas, lo cual los pone al asecho de reporteros y demás personas molestas que no dudarían ni un instante en publicar cualquier chisme que pudieran idear, cualquier mínima oportunidad que ellos le dieran y sería el final.
También estaba el hecho de que ella le ganaba por varios años al chico y algunos la juzgarían mal, de hecho ella misma se había sentido culpable por ése hecho, pero ahora que lo tenía tan cerca no podía simplemente actuar como si nada, haciendo como si sus sentimientos no existieran.
Ambos estaban ahí, ambos podían transmitirse sus sentimientos hacia el otro, y ambos entendían a la perfección que se querían y deseaban estar juntos. Tan solo era un chico y una chica que se habían enamorado.
¿Sería demasiado pedir tener una relación normal?
Al parecer sí, ya que aún tenían un largo camino por recorrer. Apenas era el comienzo y habían decidido arriesgarse a que alguien los viera en ése lugar, por el simple y sencillo hecho de que ahora que sabían que se amaban, el resto de personas no importaban. Una relación es de dos personas, y nadie tenía derecho a interferir en eso.
-Vamos... - Dijo él mientras se separaba levemente de la chica y después se ponía en pie, mientras tomaba ambas manos de la chica y la ayudaba a ponerse en pie. - Te quiero enseñar algo.
Al decir eso, Luffy dejó ver una deslumbrante sonrisa en su rostro, la cual ocasionó que el pobre corazón de Hancock diera un pequeño salto, y una vocecita interior empezara a gritar en su mente, mientras empezaba a formular un montón de escenarios fantásticos en donde se encontraba a unos instantes de casarse con el chico frente a ella.
-¿Hancock? - La llamó el chico confundido al notar que ella al parecer ya no lo estaba escuchando.
-Ah... Si...
Rápidamente la chica tomó la peluca entre sus manos e intentó ponérsela sin éxito alguno debido al nerviosismo y a la obscuridad del lugar, cosa que solo ocasionaba que fallara en sus intentos de volver a arreglar el accesorio sin que se viera en ése estado deplorable. Situación que sólo ocasionó que el chico la mirara de lo más divertido y se soltara a reír. Acto que ofendió a la pelinegra, e inflando sus mejillas se cruzó de brazos no queriendo enfrentar al chico.
Luffy no mencionó ni una sola palabra, y en su lugar tomó a la chica de la mano para después jalarla levemente indicándole que lo siguiera, cosa que Hancock entendió y empezó a seguir los pasos del pelinegro al momento que relajaba su cuerpo, y entrelazaba sus dedos con los de Luffy, haciendo de su corta caminata una experiencia bastante agradable.
El morocho se detuvo unos momentos antes haciendo un gesto con las manos para indicarle a la chica que esperara, y después desapareció tras el escenario, en donde caminó hacia la tienda, en donde se dio cuenta que ninguno de sus compañeros se encontraba ya presente y al parecer ya se habían marchado a disfrutar del resto del festival. Por lo cual sonrió divertido y regresó por Hancock volviéndola a tomar de mano, y cuidando que ésta no pisara alguna roca, cuidandola como si fuera una niña pequeña.
Entrando a la tienda Hancock achicó los ojos ya que en la obscuridad no podía ver absolutamente nada, pero para su fortuna el chico encendió un pequeño foco que alumbró tenuemente el lugar, con colores cálidos, aunque aún se mantenía un atmósfera distinta ya que él no quiso prender todos los focos del lugar al desear obtener una atmósfera más romántica.
Al instante jaló una silla y la posicionó enfrente de una mesita que se encontraba en el lugar e invitó a la chica a sentarse, y después desapareció nuevamente para regresar con uno de los espejos que había utilizado Nami para arreglarlos antes de que hubiera empezado el concierto. Hancock agradeció las atenciones y de su bolsa sacó algunos artefactos de belleza, entre los cuales había un cepillo, el cual utilizó para arreglar nuevamente la peluca que en ése momento ya se veía un tanto desastrosa.
Cuando terminó con su labor, empezó a escarmenar de igual cabello su negro cabello, con la intensión de volver a amarrarlo, todo eso ante la atenta mirada de Luffy quien no se perdía ningún detalle, aunque Hancock era tan despistada y estaba tan ensimismada en su deseo por verse siempre hermosa que aún no se percataba de la insistente mirada del menor.
Cuando la peluca estuvo en su lugar, ella se miró ante el espejo asegurándose que ninguna fibra de cabello se encontrara fuera de posición, y no conforme con eso, sacó su estuche de maquillaje para retocarlo y regresar a su fachada de emperatriz que siempre llevaba encima. Pero fue en ése momento, cuando estaba poniéndose lápiz labial, que desvió la mirada hacia el chico y se dio cuenta de que éste la miraba fijamente al rostro, con una dulce sonrisa tatuada en su rostro.
Ésa acción la paralizó por unos momentos, no solo por haber cachado a Luffy observándola, sino por el hecho de que el chico se veía extremadamente hermoso. Con esos enormes ojos achocolatados brillando, y ésa dulce y suave sonrisa implantada en sus labios, sumado a un tenue y casi imperceptible sonrojo. La observaba como si fuera el ser más maravilloso del planeta y no podía evitar avergonzarse un poco por eso.
-¿Qué... ¿Qué sucede? - Preguntó confundida notando que el chico parecía regresar a la realidad, pues había empezado a parpadear varias veces como si acabara de despertar de algún ensueño.
-Oh nada... - Contestó con su voz animada de siempre y después se posicionó enfrente de la chica quien seguía sentada y no apartaba su mirada de él. - Es solo que... - Luffy tomó la barbilla de la chica con delicadeza levantando el rostro de la chica para que lo mirara directamente a los ojos. - Eres hermosa. - Y sin permiso volvió a plantar sus labios sobre los de la chica quien de manera instintiva cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación, al momento que rodeaba el cuello del chico con sus brazos.
Si alguien pudiera ver a Luffy en ése momento no querría lo que está viendo, y es que sorpresivamente era un chico bastante apasionado y directo, quien gracias a su personalidad podía decir de manera natural todo lo que sentía y pasaba por su cabeza, convirtiéndolo en alguien bastante atrevido que iba directo al grano sin pedir autorización, algo que lo hacía bastante atrayente. Sin duda, Zoro estaría celoso de ver como su amigo no parecía mostrar signos de vergüenza para hacer algo que a él en ocasiones le avergonzaba de sobremanera.
El beso se daba de manera tranquila, y suave, ambos dejándose llevar por las emociones del momento, aún experimentando lo que les gustaba tanto a ellos como a su contrario.
-¡Ven! - Dijo el chico de repente mientras se separaba nuevamente para volver a tomar las manos de la chica y hacerla levantarse. - Aún es temprano, creo que aún estamos a tiempo.
-¿A tiempo de qué? - Preguntó sin entender. - Tan solo salgamos de aquí.
Y sin más, ambos salieron de la tienda para después salir de las canchas y atravesar el mar de gente que se encontraba cerca del festival. Ambos iban con las manos entrelazadas, no dándose cuenta de las miradas curiosas que se dirigían en su dirección, algunas de personas sin importancia y otras... Bueno... Otra pertenecía a cierto pecoso que no había podido evitar ver ésa cercanía entre su hermanito y ésa "arpía".
-¡Qué demonios! - Gritó para sus adentros, mientras empezaba a arder nuevamente en rabia, y con trabajo notaba como su hermanita se dirigía a la salida y estaba a punto de huir a quien sabe que lugar con ésa extraña.
-¡¿Qué hace ése tipo con nuestra Anee-sama?! - Se escuchó el grito de una mujer a unos cuantos metros del lugar. Se trataba de cierta peliverde que no podía creer lo que estaba viendo.
-¿Quién es? - Preguntó Marilgold, ya que debido a la distancia en la que se encontraban no podían alcanzar a distinguir que el muchacho que se llevaba a su hermana era nada más ni nada menos que el vocalista de la banda a la cual habían ido a escuchar.
-¿No será? - Preguntó la chica, recordando la confesión que Hancock les hizo de que se había enamorado del vocalista de Mugiwara Boy´s.
-Naaa... No creo. - Respondió Marilgold entrando en estado de negación.
-Tienes razón es imposible.
Mientras ambas hermanas negaban haber visto lo que acababan de presenciar, Bartolomeo se encontraba comiendo una ración enorme de takoyakis que había comprado en una tienda cercana, y se encontraba llorando de emoción al notar que todos sus esfuerzos por concientizar a su idiota prima habían dado frutos.
Por otra parte Portgas, ya se encontraba dispuesto de seguir a su hermanito y evitar que ésa abominación continuara, pero la única razón por la que no lo hacía era porque por fin se encontraba en el festival al lado de su amada Robin, y se encontraban completamente solos, algo bastante inusual teniendo en cuenta de que la chica siempre lo rechazaba.
Hasta el momento habían estado caminando por todas las atracciones posibles, e inclusive él había participado en un juego en el que debía tirar algunos objetos para ganar un premio. Juego que repitió unas diez veces, solo para ganar un pequeño peluche de reno que a la chica le había gustado, y como agradecimiento había recibido un beso en la mejilla. ¡Sin duda estaba en racha ésa noche!
-¿Pasa algo? - Preguntó la mujer mientras volteaba a ver al pecoso, el cual comenzó a negar efusivamente con la cabeza.
-¡No, nada de nada! - Respondió mientras comenzaba a reír nervioso y se rascaba la cabeza. - ¡Maldición... Mujer molesta... Te dejaré escapar por hoy" - Pensó, para después dirigirse hacia la siguiente atracción, en donde se encargaría de ganarle por lo menos un pececito a la chica.
Por otra parte Zoro se había encargado de consolar a Nami por un buen rato, aunque no se habían quedado demasiado tiempo en la zona sabiendo que Luffy se encontraba cerca, y era probable que los vieran si se quedaban ahí, por lo cual se habían encargado de hacer que los chicos salieran del lugar y se fueran a disfrutar del festival. Por supuesto Sanji se había dado cuenta casi al instante de que Nami se encontraba deprimida, por lo cual su reacción inicial había sido culpar a Zoro y había estado por patearlo, cuando la chica lo corrigió y le dijo que Zoro tan solo la había ayudado.
Se habían quedado unos instantes hablando los tres, y Nami en su depresión deseaba hacer una competencia para beber sake con Zoro, pero éste al saber que eso solo haría que la chica cometiera alguna estupidez había querido negarse, y se habría marchado de no ser porque Nami le dijo que si aceptaba el reto y le ganaba eliminaría todas las deudas que él le debía.
Al final se había dejado vencer solo para complacer a la chica quien en ése momento se encontraba despechada de amor, y cuando esa estúpida competencia había dado por terminada, Zoro se había marchado dejando a Nami al cuidado de Sanji, sabiendo que ella estaría segura con ése rubio idiota quien a pesar de ser un pervertido, seguía siendo un hombre que respetaba a las mujeres por sobre todas las cosas, y de ninguna manera se aprovecharía de la situación.
-Bueno... ¿Qué debo hacer ahora? - Preguntó confundido mientras se rascaba la nuca entrando en un estado de nerviosismo total. - ¿Dónde está Perona?, no la he visto en un buen rato.
-¡Sucio!, ¡Kumashi infiel! - Escuchó el grito de su novia quien le había plantado una cachetada.
-¿Eeeeh? - Gritó el hombre mientras veía a la pelirosada quien tenía las mejillas infladas en un puchero bastante infantil, y además tenía unas cuantas lagrimillas plantadas en sus ojos amenazando con salir, cosa que hizo que su corazón se oprimiera en culpabilidad. - Oye, oye, oye, no sé qué es lo que estás pensando pero.
-¡No me mientas, Kumashi mentiroso! - Se quejó la chica mientras llevaba sus pequeño puños a sus ojos al momento que las lágrimas salían. - ¡Te vi abrazándola, y llevándola a tomar alcohol!, ¡Eres de lo peor!
El rostro de Roronoa se volvió pálido, ya que había olvidado por un instante las habilidades de acosadora que su novia había desarrollado por seguirlo desde niños. Sabía que lo que Perona estaba armando en ése momento no era más que una escena infantil de celos, y sabía también que ella estaba completamente segura de que él no la había engañado.
De hecho la entendía tan bien que entendía que la verdadera razón por la que Perona estaba molesta, no era por ser "infiel", sino por haberle prestado atención a otra chica mientras ella se encontraba sola. Después de todo ella era una niñita consentida de papá que había desarrollado una enorme necesidad de atención, y por eso si la descuidaba tan solo por un instante, se deprimía de ésa manera sintiéndose excluida.
Y a pesar de que sabía que ésa escena era tan solo uno de los tantos caprichos de su novia, seguía sintiéndose culpable por hacerla llorar, y deseaba consolarla lo antes posible, sabiendo que con ésas acciones lo único que lograba era incrementar la actitud infantil de la chica. Pero aún así no le importaba tener que soportar sus escenitas, ya que la quería demasiado como para aceptarla con cada uno de sus defectos, por lo cual su reacción instantánea fue abrazar a al chica, al momento que empezaba a acariciar la cabeza de ella, dándole consuelo, mientras Perona se aferraba al pecho del chico, al momento que apretaba algunos pedazos de tela, buscando seguridad en ése chico que tanto amaba.
-Me tienes para ti el resto de la noche, ¿Qué deseas hacer? - Preguntó éste un tanto avergonzado se alejaba un poco señalando los puestos de comida y entretenimiento. - Te compraré lo que quieras.
-¡Yeeeei! - Gritó la chica entusiasmada mientras se lanzaba nuevamente a abrazar al chico colocando su cabeza en el hueco del hombro de Zoro. - ¡Kumashi, eres el mejor!
El chico suspiró aliviado, y sin más que decir se fue junto a la chica quien no estaba dispuesta a contenerse ni un poco.
-De verdad creo que soy masoquista... - Dijo al aire.
Mientras tanto en la gran ciudad, Luffy se había encargado a sacar a Hancock de aquél dichoso festival en el cual sabía de ante mano que podría llegar a encontrarse con sus hermanos o demás amigos que seguramente lo interrumpirían. Además de que deseaba pasar tiempo a solas con la chica, y conocía un buen lugar al cual podrían ir.
Se trataba de un parque cerca de la zona a la cual él había ido en más de una ocasión, el cual en épocas navideñas solían adornar y se encontraba siempre repleto de gente. Era un lugar bastante llamativo y perfecto para la ocasión, por lo cual en cuanto se había acordado del lugar, se había encargado de tomar a la chica nuevamente por la mano y llevársela a su lado tras tomar sus pertenencias. Entre las cuales se encontraba su guitarra acústica, que había sido la que usó Zoro para tocar en el concierto.
Tras caminar por unos 15 o 20 minutos, empezaron a ver los focos blancos a la lejanía que adornaban las rejas de metal que rodeaban ése pequeño parque. Por lo cual tuvieron que rodear el lugar en busca de la entrada. Caminando primero por una calle común y corriente, para después tras doblar a la derecha encontrarse con la entrada, enfrente de la cual se encontraba un amplia banqueta en la cual había unas cuantas bancas, además de unas pequeñas construcciones redondas que habían colocado en el lugar adornándolas con luces de colores haciendo la ilusión de ser esferas de navidad. Por supuesto no podía faltar el fiel árbol de Navidad que había sido adornado con luces blancas, algunas estrellas y esferas que se encendían y apagaban continuamente dando un efecto maravilloso.
Al acceder al parque, eran bienvenidos por un hermoso camino recto de ladrillos rojos, sobre los cuales se encontraban varios arcos iluminados con el mismo tipo de luces blancas, las cuales alumbraban el camino.
La gente caminaba tranquilamente por éste, algunos venían en familia y otros en parejas.
Hancock se había detenido un instante para observar todo a su alrededor mientras sus azulados ojos se iluminaban gracias a la excitación del momento que le había provocado ver ése espectáculo de luces. Y es que desde que había empezado a salir junto a Luffy había empezado a apreciar todos ésos pequeños detalles que en un pasado hubiera pasado desapercibidos o simplemente ignorado, ya que desde niña siempre había tenido que enfocarse en cosas de "mayor importancia".
Emocionada, volteó su mirada hacia el chico notando que él le dedicaba una dulce sonrisa, cosa que provocó que sus mejillas se sonrosaran al darse cuenta de que tal vez se estaba comportando como niña por sorprenderse por cualquier cosa. Aunque agradecía que Luffy no se lo echara en cara.
Caminando llegaron al centro del parque en donde había lo que parecía ser un enorme Kiosko, con la diferencia de que éste tenía en su interior una pista de hielo gigante, cosa que hizo que Hancock se emocionara al recordar una de sus citas anteriores con Luffy. Por lo cual regresó su mirada al morocho tratando de averiguar si la razón por la que él la había llevado a ése lugar era para revivir ésa ocasión.
Sin embargo el chico negó con la cabeza lentamente, y volteando tras de sí hizo una señal con el dedo gordo señalando la cola gigantesca de gente que se encontraba formada para acceder a la pista, cosa que hizo que a la mujer se le quitaran las ganas de entrar.
-Es por aquí. - Dijo él riendo un tanto divertido al notar la decepción en el rostro de Hancock.
Luffy caminó tomando la delantera mientras se dirigía a un camino más estrecho que se encontraba a un lado de la pista, empezando a rodearla para después seguir con el camino, adentrándose en el bosque. Resulta que había varios pequeños caminos que se interconectaban entre sí, y llevaban a diferentes partes.
Éstos estaban creados para poder pasear y observar los hermosos paisajes, y el pasto fresco y verde del cual salían unas cuantas flores y unos enormes y árboles que se levantaban orgullosos. Había también unos cuantos faroles en los alrededores que se alumbraban con tonalidades naranjas que le daban al lugar un toqué místico, como si se estuvieran adentrando en un bosque lleno de misterios. Las luces rodeaban el lugar, y parecía como si fueran misteriosas bolas de fuego flotantes. Había una que otra pareja que caminaba por el lugar mientras se soltaban palabras de amor.
Siguiendo caminando se encontraban con un centro circular el cual también se encontraba empedrado, y había una fuente bastante pequeña. En los alrededores habían unas pocas bancas para que la gente pudiera sentarse a disfrutar del paisaje.
Habían unas cuantas personas en el lugar, y Luffy no conforme con eso jaló un poco a la chica hacia sí, mientras se dirigía a otro camino un tanto abandonado que estaba bloqueado por un pequeño obstáculo en el cual venía un letrero que decía "prohibida su entrada".
-Es aquí. - Dijo el chico en tono de voz susurrante mientras miraba a su alrededor vigilando.
-Luffy... Ahí dice que está prohibido. - Dijo ella con un tono de voz un tanto inseguro.
-No importa, no importa. - Sonrió éste volviendo a reír. - Nadie lo sabrá. - Se calló un momento al notar que ésta seguía mostrando inseguridad. - Vamos, confía en mí. - Animó notando que la chica tras pensarlo por un momento asentía con la cabeza.
Tras mirar a su alrededor y notar que de las pocas parejitas que se encontraban en el lugar, nadie se encontraba mirando hacia ése lado, ya que todos parecían bastante ensimismados en su propio romance como para poder percatarse de los dos polizones que habían saltado el pequeño obstáculo, y se habían adentrado al lugar desapareciendo en la lejanía.
-Luffy... ¿Estás seguro de que esto está bien? - Volvió a preguntar, al darse cuenta de que ésa zona ya no se encontraba alumbrada, y el terreno empezaba a verse un tanto tenebroso. - No veo nada... - Soltó por lo bajo empezando a aligerar su caminar.
Él no contesto nada, pero en su lugar puso su brazo enfrente de Hancock para que ésta se recargara en él y le sirviera como soporte en caso de que llegase a pisar mal.
Hancock se sentía contrariada, ya que aunque por una parte se sentía asustada, por otra parte se sentía feliz ya que Luffy estaba a su lado, y sabía que él no permitiría que nada malo le pasara. Y aunque había una parte de ella que había querido negarse a la petición de meterse a ésa zona prohibida, había terminado por acceder impulsada por su curiosidad.
-Cierra los ojos.
-¿Eh?
-Vamos, ciérralos. - Repitió logrando que la chica volviera a mirarlo confundida, pero sin hacer una escena obedeció y se dejó guiar por las manos del chico que le indicaban el camino y le daban instrucciones claras del terreno para evitar que ésta tropezara. - Espera aquí. - Escuchó que le dijo para después desaparecer por unos instantes.
-¿Qué estás... - La pregunta se quedó a medias cuando él volvió a hablar.
-Listo, puedes abrirlos.
Inquieta, hizo caso a las instrucciones del chico, abriendo los párpados de manera lenta, quedando maravillada con el paisaje que tenía enfrente.
Se trataba de un pequeño patio trasero escondido el cual parecía sacado de un cuento de hadas, el camino empedrado en el que estaban parados llevaba directamente a una fuente mucho más grande que la vista anteriormente. Fuente tradicional japonesa la cual tenía contenida un líquido cristalino bastante limpio, ésta estaba rodeada por una barrera creada con bambú la cual impedía que el líquido se desbordara. En uno de los lados de la circunferencia se encontraba otra pequeña fuente creada con bambú, el cual se encontraba unido y recortado de tal manera que permanecía el pasó del líquido de un tubo de bambú hacia otro, logrando una secuencia que provocaba que el agua corriera hasta terminar a parar en la fuente principal, y así repetir el procedimiento una y otra vez. En el lugar se escuchaba el sonido del bambú golpeando contra una pequeña roca que servía como sostén para la misma, logrando un efecto tranquilizante.
Así mismo ésa parecía ser una noche especial, pues la luna brillaba de tal manera sobre ellos que parecía como si todo el lugar estuviera envuelto en una pequeña protección de luz, lo cual lograba que todo el lugar fuera perfectamente visible y no se vieran en la necesidad de forzar la vista. Alrededor de la fuente había unas pequeñas bancas de piedra que estaban colocada al lado de lámparas antiguas de piedra.
-Encontré éste lugar por casualidad junto a mis hermanos cuando éramos niños. - Empezó a explicar el menor. - Como solíamos venir a éste parque con frecuencia siempre nos la pasábamos jugando e irremediablemente terminamos por entrar aquí. Extrañamente nadie viene a ésta zona, como te habrás dado no es una zona pública, aunque le dan mantenimiento continuamente.
Lentamente Luffy tomó nuevamente la mano de la chica entre la suya y con sumo cuidado y delicadeza empezó a guiar a Hancock hacia una de las bancas en donde la invitó a sentarse para después tomar lugar a su lado. Él se encontraba bastante feliz, y de manera inconsciente había deseado llevarla a ése lugar que tenía tantos recuerdos de su infancia. Solía ser una de sus tantas bases secretas de cuando jugaba con sus hermanos a ser pirata, y al ser un lugar especial no había llevado a nadie más aparte de sus hermanos a ése lugar. Hancock era la primera.
Mirando hacia la mujer que se encontraba frente a él, Luffy quedó extrañamente silencioso por un momento, ya que los suaves rayos de la luna caían sobre ellos y alumbraban a Hancock como si se tratara de una luz celestial que la hacía lucir preciosa. A sí mismo sus preciosos ojos azules desbordaban de brillo y ternura.
Inconscientemente llevó su mano hacia la mejilla de Hancock y empezó a acariciarla suavemente con el dedo pulgar. Se había dado cuenta del leve sonrojo en las mejillas de ella, y en un impulso había deseado tocarlo, y al hacerlo había podido comprobar que la piel de la mujer era bastante suave.
-En serio... - Habló por lo bajo mientras comenzaba a hablar con un tono encaprichado. - De verdad prefiero tu cabello sin ésa molesta peluca.
-¿Eh?
Al escuchar eso Hancock desvió su mirada clavándola en sus piernas al momento que empezaba a juguetear con sus dedos mientras recordaba de golpe su situación social. Y es que a pesar de que se encontraba maravillada por descubrir que el chico correspondía a sus sentimientos, la realidad seguía siendo verdaderamente cruel, y aún si Luffy demostraba abiertamente su molestia por tener que salir de incógnito, no había nada que ella pudiera hacer al respecto. No podía simplemente ignorar el hecho de que ella era hija de una de las familias más importantes del país, así como tampoco podía olvidar que Luffy deseaba convertirse en una figura pública importante, y ya empezaba a ganar su fama.
-Luffy... Yo... - Al darse cuenta de su realidad, de pronto empezó a rodearla el miedo y la inseguridad. Y es que siempre que comenzaba a sentirse mínimamente contenta por algo, siempre alguien se había encargado de robarle su felicidad. El hecho de haber nacido en ésa familia había significado para ella una maldición. - Yo... - Una maldición que se había encargado de fastidiarla desde el momento de su nacimiento, y se había encargado de golpearla con más fuerza al resultar siendo la mayor de tres hermanas. - No puedo...
Cuando quiso darse cuenta, las lágrimas ya habían empezado a empapar sus ojos y ahora caían por su rostro para terminar cayendo sobre sus piernas. Ella se encontraba inclinada sobre sí misma, su frágil cuerpo había empezado a temblar y había empezado a apretar las telas de su vestimenta en un intento vano de reprimir sus emociones.
Se sentía asustada... Demasiado asustada, sentía que su felicidad sería capaz de desvanecerse en tan solo un instante y lo que más le aterraba sería darse cuenta de que todos los cambios que había adquirido desde que conoció a Luffy podrían simplemente desaparecer. Ella había mejorado como persona desde que tuvo la fortuna de conocerlo, había aprendido muchas cosas sobre sí misma, había confiado por vez primera en una persona ajena a su familia y había empezado a expandirse su mundo.
-Mi padre... Yo...
Sí... Sus padres seguían atormentándola aún en ése momento, impidiéndole disfrutar el momento, evitando que ella se soltara y empezara a actuar como un ser libre. En especial su padre era el que más la atormentaba en ése momento. Pensar en qué es lo que le haría si se llegase a enterar de lo que estuvo haciendo durante su ausencia.
-Hancock. - Escuchar su nombre siendo pronunciado por los labios de la persona más importante para ella en ése momento logró hacer que regresara su vista hacia él, dándose cuenta del rostro serio que de pronto habían invadido las facciones de Luffy. - Ah... Perdón... - Apenada empezó a limpiar rápidamente sus lágrimas, asustándose de haber hecho enojar a Luffy por haber arruinado el ambiente. - No le tomes importancia... Yo...
En un instante Luffy rodeo con sus brazos el menudo cuerpo de la mayor, arropándola con su calor dejó que ella recargara su cabeza en su pecho, y sin decir palabra empezó a acariciar la espalda femenina intentando transmitirle seguridad.
Hancock se sorprendió momentáneamente por ésa reacción, y en su estado vulnerable estalló. Sus lágrimas volvieron a salir, empezaban a desbordar de sus ojos empapando la ropa de Luffy. Su cuerpo seguía temblando y al estar en esa posición junto al chico decidió aferrarse a éste, correspondiendo el abrazo mientras se agarraba de la ropa del chico y empezaba a gritar sacando toda ésa frustración que la envolvía y la carcomía por dentro. Desahogando todas sus penas que había tenido que contener durante años.
Siempre había tenido que mantenerse firme, desde temprana edad se había visto obligada a mantenerse firme, a actuar de manera arrogante y mantener su orgullo arriba. Había decidido convertirse en un ejemplo a seguir para sus pequeñas hermanas, a convertirse en un soporte para que ellas no se vieran tan afectadas como ella.
Sola se había impuesto la enorme carga de llevar consigo también los sentimientos de sus hermanas y de apoyarlas en todo momento. Pero al convertirse en una figura protectora, al intentar convertirse en la figura materna para sus hermanas, siempre se había restringido así misma, siempre se había puesto barreras y había evitado demostrar debilidades. Ya que sabía que si ella flaqueaba, eso significaría que también le haría un enorme daño a Sonia y Mary quienes confiaban totalmente en ella e inclusive habían desarrollado cierta dependencia para la mayor.
¿Pero no había necesidad de que siguiera manteniendo ésa máscara en ése momento verdad?
No frente a Luffy... Si era con él no le importaba que la viera en ése estado vulnerable.
Solo si era con Luffy era aceptable.
Mientras tanto el morocho seguía acariciando la espalda de la chica dejando que ésta gritara y llorara todo lo que quisiera, había recargado su barbilla en la cabeza femenina y mientras le daba consuelo, una ola de emociones había empezado a revolverse en su interior.
Por una parte se sentía triste, y eso podía observarse perfectamente en su rostro, sus cejas ahora se encontraban arqueadas y su mirada entristecida, sufría al ver en ése estado a Hancock. Pero junto a ése deje de tristeza palpable en su mirada se encontraba cierto brillo de ira que se reflejaba en contra de la persona responsable de hacerla sentir así.
Él sabía que Hancock era una persona frágil. Aún cuando ella se esforzaba por aparentar ser alguien fuerte, él sabía que no lo era. Hasta el momento ella no le había contado gran parte de su vida, cuando salían los temas a relucir los sacaba él, quien siempre le hablaba de sus hermanos, o de sus amigos, también le había contado infinidad de historias de cuando era pequeño, a lo que Hancock, tan solo asentía y seguía en silencio evitando hablar sobre sí misma. Él sabía que ella estaba avergonzada de su origen, pudo darse cuenta de eso desde la primera vez en la que Hancock lo invitó a su hogar.
A Luffy no le importaba el pasado de las personas, para él lo único verdaderamente importante es lo que uno decide ser, es lo que se hace en el presente. Pero si había algo en el pasado de Hancock que seguía atormentándola de ésa manera, entonces a él no le importaría adentrarse en éste para poder sacarla. Tenía deseos de patear el trasero del responsable de las lágrimas de Hancock.
Después de unos minutos pudo notar como ella empezaba a tranquilizarse, había empezado a limpiar sus lágrimas con su mano y un tanto sonrojada había decidido apartarse queriendo evitar ver a Luffy directamente a la cara ya que no deseaba que viera su rostro el cual debería de ser un desastre en ése momento. Sin embargo Luffy no la dejó apartarse, sino que antes de que pudiera hacerlo él junto su frente con la de ella mientras la sujetaba de la cintura para que no se apartara.
-No te preocupes... Si no puedes mostrar tu rostro al público lo aceptaré... - Se disculpó por haberse quejado del disfraz de la chica, ya que sabía que tal vez fue ése el detonante que logró que ella pasara de estar feliz a triste. - Por lo menos hasta que estés lista.
-¿Eh?
Sin más explicaciones Luffy se levantó de su asiento para después jalar a la chica hacia él y tras tomarla de ambas manos empezó a mover su cuerpo, saltando y dando vueltas invitándola a ella a moverse junto a él, mientras empezaba a tararear una canción antigua que le había enseñado su profesor Brook. La canción se titulaba "El sake de Bink´s", era una melodía bastante animada. Después de unos instantes había soltado a la chica y había empezado a aplaudir mientras la rodeaba en círculos siguiendo con la letra y animándola a seguirlo.
Hancock no estaba acostumbrada a ése tipo de bailes improvisados, solo sabía los bailes de salón que se le enseñaron desde pequeña. Pero al ver al chico tan entusiasmado, moviendo su cuerpo sin algún ritmo en específico, solo dejándose llevar por el momento empezó a contagiarse con su entusiasmo y decidió acompañarlo en su baile mientras desde lo más fondo de su corazón sonreía encantada por poder estar ahí en ése momento junto a él.
Mientras tanto en otro lugar, en las cercanías de la escuela. El festival escolar había finalizado, ya todos los puestos habían empezado a recoger y la gente empezaba a regresar a casa.
Zoro había acompañado a Perona por todos los alrededores, deteniéndose en cualquier puesto que a la pelirosada le llamara la atención, y se había visto obligado a participar en todo tipo de juegos para obtener premios que Perona deseaba. Por supuesto al principio se había negado a gastar su dinero en juegos diseñados para estafar a la gente y hacer casi imposible ganar premio, pero cuando estaba a punto de darle una negativa a su novia, ésta inflaba las mejillas y amenazaba con echarse a llorar si éste no la obedecía. Acto que terminaba por vencer a Zoro y había terminado en la quiebra tanto por los juegos como por la comida ingerida por parte de ambos.
Lo más frustrante de todo eso era que al ser un festival escolar no había ni rastros de alcohol por ningún lado, y el tenía un deseo enorme de tomar un poco de sake.
Ahora se encontraba caminando hacia la casa de la chica. En los brazos traía un montón de peluches y demás juguetes que había ganado para la chica quien se encontraba aferrada a su brazo celebrando. Sin duda alguna Perona actuaba como una niña pequeña, y él era un mayor idiota al complacer cada uno de sus caprichos, así simplemente lograba reforzar más ésa actitud mimada que había adquirido por tener un padre tan consentidor como lo era Dracule Mihawk.
Y hablando del rey de Roma. Justamente en ése momento se encontraba llegando su vehículo negro, estacionándose frente a ellos. Seguramente habría ido a recoger a su preciada hija, temiendo que "el monstruo de cabeza verde", le hiciese algo malo a su pequeña.
-Bien... Creo que es todo por hoy. - Exclamó el cabeza de alga mientras colocaba todos los peluches en la parte trasera del auto y después se disponía a marcharse tras despedirse de su novia quien seguía haciendo pucheros al no querer que éste se marchara.
-Espera un momento Roronoa. - Lo detuvo Mihawk mientras controlaba sus ganas de asesinar al chico al ver a su pequeña aferrada a la cintura de éste. - ¿Por qué no vienes a casa?, Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo.
-¿Eh? - Exclamó mientras su rostro empezaba a palidecer al sentir ésa extraña aura asesina desprendiendo del hombre.
-¡O papá!, ¡Creí que ya habías aceptado nuestra relación! - Se quejó la muchacha mientras se inclinaba delante de su padre y después cruzaba los brazos en señal de disgusto. - No molestes a mi Kumashi.
-No, No... - Negó mientras acariciaba cariñosamente la cabeza de su hija. - Es una conversación común y corriente, no le haré nada malo.
-Mmm... ¿Lo prometes? - Preguntó mirándolo con ojos llenos de inocencia.
-¡Pues claro! - Afirmó éste logrando hacer sonreír a la chica quien tras abrazarlo rodeo el coche para sentarse en el asiento de enfrente.
-Y tú... Roronoa... - Mihawk se posicionó atrás del peliverde susurrando para que su hija no fuera capaz de escucharlo. - Me encargaré de que me digas quién es ésa mujer peli naranja, y también por qué hiciste llorar a mi pequeña. - Dio con tono de voz amenazador.
-¿Nos estabas vigilando? - Preguntó asustado volteando a ver al mayor para darse cuenta del rostro asesino que éste tenía.
Sin duda... Ésa no sería una noche agradable para Zoro.
Continuara...
Agradecimientos:
Dulce Velazco: Me harás sonrojar si sigues diciéndome tantos halagos O/ O la verdad es que me hace muy feliz que te guste mi historia, como mencioné en la introducción antes de que empezara el capítulo me siento bastante contenta de haber empezado con éste proyecto, es el fic más largo que he escrito hasta ahora, y me ha gustado mucho llevarlo a cabo. Ha sido muy interesante y me he encariñado mucho con la historia, por eso cuando finalice me dolerá un poco (aunque para eso todavía falta un poquito más). Espero que continues apoyándome y espero te guste el capitulo, también perdona por la tardanza en actualizar, a veces me tardo pero te aseguro que no lo dejaré incompleto.
StArLoRdMac2: Debo de admitir que me he emocionado mucho escribiendo tanto el capitulo anterior como éste capitulo, supongo que es la emoción de que por fin siento que la historia está entrando en su etapa final, y éstos dos capitulos en especial fueron especiales a mí porque he podido por fin formalizar la relación de Luffy y Hancock después de tantos capitulos. (Yo quería el LuHan desde el primer capitulo, pero no se podía, éste es el tipo de historia en donde debo desarrollar varias cosas antes de llegar a lo principal). xD Es gracioso que tu personaje favorito es Zoro y es al que más hago sufrir, al ponerlo con gente tan loca como lo son Mihawk o Ace, jajaja... Pero no puedo evitarlo... Cuando veo un personaje tan serio me veo tentada a molestarlo un poquito a pesar de que los adore.
PD: Perdona por no seguir leyendo tu historia u.u, ni siquiera he tenido tiempo para escribir mi propio fanfic, pero te aseguro que en cuanto tenga tiempo libre me pasaré a tu historia y te comentaré en todos los capítulos.
Tomoyo: ... Me dolió que no comentaras en ésta ocasión. :C
