Siento que cada vez me voy tardando más y más en actualizar, y eso me entristece demasiado, supongo que ya a estas alturas debería estar cerca de los capítulos finales, pero últimamente se me han estado cruzando muchos imprevistos. He debido estudiar para presentar unos exámenes, porque soy un asco en matemáticas y debía esas materias para terminar mi preparatoria. (Matemáticas V Y VI). Por eso, me prive por ése tiempo de escribir, ya que estuve enfocándome en el estudio, y para mi mala fortuna, por una extraña razón no pasé matemáticas VI (lo cual me dio mucho coraje porque es más fácil que la otra).
Debo decir que he estado un tanto deprimida por ése asunto, es bastante frustrante haber reprobado, aún después de haberte matado estudiando, ya solo me falta ésa materia para terminar mi preparatoria, así que seguiré estudiando para pasarla, así que no sé cuan rápido podré actualizar.
De cualquier manera estoy contenta por poder traerles la actualización de nuevo, había estado ansiando mucho escribir, pero no había encontrado el momento adecuado para hacerlo, además de que la inspiración no llegaba a mí (De hecho, no estaba segura de como continuar el capítulo terminado el festival navideño, pero ya con éste capítulo creo saber lo que sigue, y ya no falta mucho para llegar al clímax de la historia).
Es extraño, estoy entusiasmada por saber que ya nos estamos acercando al arco final, pero a la vez me entristece un poco, ya que me he encariñado mucho con ésta historia.
Creo que terminaré llorando en el momento en que deba de escribir "Fin".
PD: Deberían sentirse afortunados, ésta historia suele ser mi prioridad y es la que generalmente actualizo primero... En éste momento me como los nervios porque también debo actualizar mi otro fanfic, el cual lleva más tiempo en pausa... T-T rayos.
Capítulo 36.
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Una nueva mañana se asomaba, los cálidos rayos del sol se filtraban por las delgadas cortinas de la habitación de nuestro protagonista, quien al sentir la suave luz posarse en su rostro optó por fruncir el ceño mientras rodaba sobre sí mismo para terminar dándole la espalda a la molesta ventana. Debía de admitir que estaba bastante cansado tras la noche anterior, había sido su primer concierto, y aunque se había organizado tan solo como un festival escolar, había sido más cansado de lo que pensó pararse en un escenario frente a tanta gente, y cantar tantas canciones seguidas. Estar de pie, danzando, saltando y dando ánimos era más complicado de lo que se aparentaba a simple vista, y sabía que sus amigos se debían de sentir igual.
Aún así, no le importaba el cansancio corporal, ni el que su garganta se encontrara un tanto seca por el concierto. De hecho se encontraba bastante entusiasmado por lo que había ocurrido después con Hancock. Habían ido al parque a pasar el rato, e incluso habían bailado bajo los suaves rayos de la luna sirviéndoles de iluminación, también había logrado calmar ése sentimiento de ansiedad que se había plantado en su pecho desde que se sintió ignorado tras recibir la respuesta a aquél molesto mensaje de la ocasión pasada. Aunque eso ya no importaba.
Lo cierto es que se encontraba bastante entusiasmado, y en ése momento tenía un agradable sueño en el cual rememoraba la noche anterior. En el sueño podía ver con claridad el bello rostro de la pelinegra, quien lo miraba con el rostro iluminado de emoción y cariño, acto que lo hacía sentir a gusto, se sentía en paz, y a la vez se veía envuelto por un sin número de sensaciones que nunca antes había tenido la oportunidad de experimentar.
La noche anterior, tras haber pasado bastante tiempo en aquél parque disfrutando de su mutua compañía. Luffy se había ofrecido a acompañar a Hancock hasta cierto punto de su hogar, asegurándose por supuesto de que ninguno de los vecinos de la chica pudiera verlo, ya que por petición de ella había aceptado mantener el secreto hasta que ella se sintiera más segura.
-¡Luffy! - De repente se escuchó el grito de cierto pecoso irrumpiendo en la habitación del menor. - ¡Levántate! - En un rápido movimiento de mano abofeteó al menor quien seguía sin reaccionar, por lo cual lo había vuelto a abofetear ésta vez con el dorso de la mano, repitiendo la acción una y otra vez hasta dejar enrojecidas las mejillas del menor.
-¿No tienes una manera menos salvaje de despertarlo? - Había preguntado Sabo con expresión aburrida, mientras se mantenía recargado en el arco de la puerta.
-¿Qué no ves?, éste idiota no se despertará por las buenas. - Reclamó continuando con la acción.
Las continuas bofetadas seguían y el rubio tras cansarse de ver a su pequeño hermano ser maltratado, había optado por decir con voz calmada y suave.
-Luffy, el desayuno está servido.
-¡Comida!
Al instante el menor abrió los ojos y se levantó en un dos por tres, al momento que empujaba al pecoso para verse liberado, pasar a un lado del rubio, y desaparecer en dirección a la cocina.
Sabo sonrió tras ver a su pecoso hermano tirado en el piso al haber caído por el empujón recibido. Y sin decir más dio media vuelta siguiendo a Luffy, sintiéndose triunfador al saber que le había ganado a Ace en ésa ocasión, al conocer mejor a su pequeño hermanito.
-Quita ésa sonrisa arrogante de tu rostro. - Bramó Ace, mientras se levantaba persiguiendo a su rubio hermano.
-No estás realmente molesto conmigo... - Contestó sin voltearlo a ver. - Realmente sigues molesto por lo de anoche, y por eso quisiste desquitarte con Luffy.
Tras escuchar eso por parte del rubio, el pecoso no pudo evitar gruñir por lo bajo, mientras en su cabeza empezaba a recordar los acontecimientos sucedidos ésa misma noche. Sin duda alguna Luffy había llegado como un huracán, su peor pesadilla se había hecho realidad.
Flash Back.
Era de noche, y casi todas las luces de la casa se encontraban apagadas. Las únicas luces encendidas eran las del pasillo que conectaba con las escaleras, y la de la cocina, en donde se encontraban tres individuos. Cada uno en su propio mundo, brindándose mutua compañía .
Cierto rubio paranoico se encontraba en una esquina de la habitación susurrando palabras inentendibles, su rostro estaba pálido, y jugueteaba con su dedo índice haciendo pequeños círculos en la pared, mientras se debatía mentalmente sobre el paradero de su hermanito. Eran las 11:30 pasadas y el pequeño travieso aún no regresaba, lo cual era razón suficiente para que él empezara a imaginar un millón de escenarios desastrosos, cada uno más fatal que el anterior.
Imaginaba a Luffy separándose de sus amigos al encontrar un puesto de comida llamativo, alejándose y perdiéndose, para terminar en un lugar de procedencia desconocida, y al tener cargando tanta comida en brazos, le era imposible ver una diminuta roca en el piso, la cual provocaba su caída logrando así que se lastimara el tobillo, además de la rodilla, la cual empezaba a sangrar, lo cual era un muy mal augurio, ya que sabía que el torpe de su hermano no sería capaz de pensar en desinfectarla al momento. También pensaba en que, en caso de estar lastimado, Luffy no se preocuparía mucho por sí mismo y seguiría caminando ignorando su dolor, posibilitando que la lesión empeorara.
Después de eso su hermanito terminaría en una zona desolada en donde podría verse rodeado de un montón de personas sospechosas y mal intencionadas que querrían raptarlo al ver que era un niño tan adorable, situación que le parecía muy posible sumada a su reciente fama la cual iba en crecimiento, podrían querer venderlo al mejor precio, y aunque Luffy era fuerte, también sabía que era fácilmente influenciable y podrían querer sobornarlo con más comida.
-No... Luffy... - Lloriqueaba el rubio aumentando el nerviosismo con el que dibujaba círculos imaginarios. - No comas eso... Es comida del mal...
Por otra parte Ace parecía león enjaulado caminando de un extremo de la habitación hasta el otro, éste se la pasaba maldiciendo a lo alto, mientras gruñía cual perro rabioso. Al igual que el otro chico, se encontraba soltando una bola de disparates dejándose guiar por su traviesa imaginación, aunque a diferencia del rubio quien pensaba en secuestros, tráfico de órganos, y demás situaciones fatalistas, el pecoso pensaba más en cierta rubia molesta, que lo tenía delirando desde que se atrevió a meterse en la vida de su hermanito.
Él estaba seguro de haber visto a Luffy marcharse con ésa abominable rubia de ojos azules que se había encargado de engatusar a su hermanito con sus juegos viles de bruja. No sabía que truco había usado ésa mujer para quitarle su asexualidad al monito, pero el simple hecho de que lo hubiera logrado era ya una gran hazaña, digna de que se le quedara el apodo de "bruja".
En su cabeza se formaba uno y mil escenarios de ésa mujer incitando a Luffy, llamándolo con palabras dulces y tentadoras que lo obligaban a caer en su yugo, con su grácil figura se acercaba al menor, lo abrazaba y mientras besaba su cuello se detenía en la oreja del menor para después susurrar con tono de voz seductor.
-Olvídate de tus hermanos... Fuguémonos juntos.
-Pero... Le dijiste a Ace que no me llevarías a ningún lado...
-Obviamente mentí.
Después ella tomaba a Luffy del mentón y lo acercaba a su rostro, ambos se miraban fijamente, los ojos brillosos de su hermano le mostraban lo embobado que estaba con ésa mujer, en ellos podía ver reflejados el cariño y la inocencia. Mientras que en los ojos azulosos de ésa mujer apreciaba a la perfección ése brillo de maldad y burla, el cual le hacía pensar que ella solo jugaba con sus sentimientos.
-¡Aléjate de mi hermanito, sucia arpía! - Volvía a gritar mientras tomaba sus negros cabellos en desesperación, y después se tiraba al piso golpeándolo una y otra vez con su puño derecho.
Mientras tanto, en contraste con ésos dos desquiciados. Sentada frente a la mesa de la cocina, se encontraba Dadán quien tenía una taza blanca enfrente la cual contenía un delicioso y humeante café negro el cual olía espectacular. Ella miraba con aburrimiento a ése par de hermanos sobreprotectores y maniacos, mientras tomaba la azucarera para endulzar su bebida.
Divertida miraba de un lado a otro comparando la reacción de ambos chicos, mientras internamente sentía compasión por su adorado niño, al cual amaba como si se tratara de su propio hijo, y ésa era la razón por la que se encontraba aún despierta, esperándolo junto a ése par de locos. Aunque ella se encontraba con la mente más despejada, ya que entendía que Luffy por fin había alcanzado una nueva etapa en su vida. Podía notarlo con solo mirarlo, por fin se había interesado por una muchacha, relación que ella lo aprobaba por completo y lo tomaba con calma a diferencia de ése pecoso con tendencias psicópatas.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de los tres individuos, quienes de inmediato giraron la cabeza en la dirección de aquél sonido, notando como la puerta volvía a cerrarse. Después se escuchaba un leve silencio, seguido de un leve golpeteo, al parecer causado por los zapatos del menor siendo botados como siempre. Después le siguieron los sonidos de pasos que se acercaban más y más a la posición en la que se encontraban.
Cuando por fin el menor atravesó el arco de la cocina dejándose ver con aire de grandeza, había dicho un simple y entusiasmado.
-Estoy de vuelta.
Tales palabras ocasionaron que una enorme e hinchada vena roja naciera en la frente del hermano mayor quien a grandes zancadas se acercó al menor, y posicionándose enfrente de él, le pellizcó las mejillas y las estiró lo más que pudo al momento que empezaba a regañarlo con un tono de voz ronco debido a la rabia contenida.
-¿Qué quieres decir con "Estoy de vuelta", maldito mocoso? - Gritaba mientras estiraba aún más las mejillas del chico quien se quejaba de dolor. - ¿Te burlas de nosotros?, ¿Ahh?, ¿Es eso?, ¡¿Tienes idea de qué hora es?!
-Luffy, últimamente se te está haciendo costumbre salir a altas horas de la noche sin avisarnos. - Apoyó Sabo posicionándose al lado del pecoso.
Dadán observaba todo desde su lugar conteniendo una carcajada, mientras observaba ésa escena de madre, y padre preocupados que siempre interpretaban esos dos. Lo cuidaban como si se siguiera tratando de un pobre niño indefenso, a pesar de que Luffy era bastante fuerte y podía defenderse por cuenta propia.
Aunque claro... Tampoco podía culparlos teniendo en cuenta que el menor había vivido un intento de secuestro, el cual hubiera terminado muy mal de no ser por cierto pelirrojo quien se encargó de traerlo de regreso. Ésa vez Luffy había vuelto con varios golpes y moretones, pero lo único que se había quedado de eterno recuerdo había sido la cicatriz debajo de su ojo izquierdo.
Ace seguía torturando al menor quien intentaba decir algo, aunque debido al estiramiento de sus mejillas lo único que se le entendía era un montón de balbuceos, lo cual fue suficiente para que el mayor lo soltara y lo dejara explicarse. Él ya estaba esperando recibir un montón de insultos y reproches por seguir tratándolo como niño. Situación que ya era cotidiana y se presentaba cada que los mayores se jugaban el papel de padres.
Sin embargo ambos hermanos se sorprendieron al no recibir ninguna negativa del morocho.
Éste había tomado algunos momentos para sobar sus mejillas y aminorar el dolor, y cuando levantó la mirada para enfrentarlos, tan solo había sonreído al momento que soltaba una sencilla disculpa.
-Lo siento, no lo vuelvo a hacer. - Había dicho y los había pasado de largo mientras se dirigía hacia Dadán y se abalanzaba sobre sus brazos dándole un beso en la mejilla. - ¡Buenas noches Dadán, subiré a dormir un poco!
-Claro... - Respondió la mujer con ternura mientras acariciaba los negros cabellos del menor. Ésas muestras de afecto eran comunes en Luffy, y más si eran dirigidos a ella, ya que también la quería como a una madre.
-Buenas noches, Ace, Sabo... - Dijo girándose sobre sus propios pasos para después dirigirse hacia las escaleras con un aire de frescura, y tarareando una de las tantas canciones que había cantado ésa noche.
-Espera... Luffy... - Lo detuvo el pecoso. - Tu buen humor... ¿No tiene que ver con ésa mujer, verdad? - Preguntó esperanzado, deseando que fuera verdad y su hermano solo estuviera en ése estado gracias a su primer concierto, aún se negaba a aceptar que Luffy ya no era su pequeño niño adorable y libre de "insanos" pensamientos.
-¿Eh? - Exclamó sin comprender, y tras pensarlo unos momentos volvió a sonreír y sin ninguna compasión contestó. - Ace, Sabo, Dadán... Tengo novia.
Y el mundo de Portgas se derrumbó. Se vio así mismo engullido por la obscuridad, de pronto el piso había desaparecido y había empezado a caer en un abismo de depresión. En su cabeza pasaban un montón de imágenes de Luffy de pequeño, corriendo de un lado a otro, jugueteando con cuanta cosa se topaba por su camino, riendo, jugando a ser pirata, pidiéndole ayuda para amarrar las agujetas de sus zapatos, dejando que le cepillara sus negros cabellos, se vio así mismo regañándolo porque éste no quería cepillar sus dientes o meterse a bañar, recordó el momento en que les pidió ayuda a él y a Sabo para aprender a andar en bicicleta, o para patinar.
"Tengo novia"
Ésas simple frase hizo que todos esos recuerdos se fragmentaran y se rompieran en mil pedazos.
Luffy ya no era un niño...
-¡Nooooooooooo! - Gritó a los cuatro vientos con unas enormes lágrimas empapando sus mejillas, con desesperanza gritaba lo más que podía tomando su cabeza entre sus manos, mientras Sabo y Dadán observaban con aburrimiento al pecoso quien no dejaba de hacer su berrinche cargado de drama.
-¡Otra vez ése tipo! - Se escuchó un grito en la calle de alguno de los vecinos.
-¡Quiero dormir! - Se quejaba otro.
Sabo había soltado un suspiro cansado mientras acariciaba su cabeza, y frustrado golpeaba al pecoso dejándolo inconsciente, para después cargarlo como costal de papas y aventarlo en la cama de su habitación, para después salir maldiciendo por lo bajo al saber que tendría que volver a disculparse de nuevo con los vecinos a la mañana siguiente.
Fin de Flash Back.
-Cállate... - Susurro el pecoso por lo bajo al saberse descubierto.
En la cocina ya se encontraba el menor engullendo todo lo que Dadán servía en la mesa, ya fuera pancakes, huevos con jamón, fruta, jugo, o la comida favorita del menor... Carne.
Dadán le preguntaba los detalles al chico sobre su nueva novia, y él le contestaba gustoso sus dudas, aunque claro, había cosas que se mantenía para sí mismo. Como el nombre de ella, y su apariencia física, tan solo le contaba sobre su personalidad y otras cuántas cuestiones.
-¿Cómo la conociste?
-Tras uno de los conciertos en el bar, ella se encontraba de espectadora... Un sujeto la acorraló afuera del lugar, y yo la ayudé y acompañé a su casa.
-¿Y ella es agradable?
El chico asentía con la cabeza de manera entusiasmada mientras seguía contestando las dudas de la mujer, mientras el pecoso, quien seguía molesto, jalaba la silla y se sentaba al lado del menor prestando especial atención a cada una de las cosas que éste decía, para hacer notas mentales y recolectar la mayor cantidad de información que le fuera posible.
-Por cierto Luffy... - Llamó Sabo, recordando la razón principal por la que el pecoso había querido despertarlo en un principio. - Nami nos mandó un mensaje, sabiendo que tú te encontrarías aún dormido; Nos pidió que te enseñáramos esto. - Sin más le extendió su teléfono celular, el cual el morocho tomó entre sus manos, observando el aparato curioso sin entender lo que sucedía.
Curioso miró la pantalla notando que era la página web que Nami, junto a otras personas de la empresa habían diseñado para la banda. El fondo de éste era negro, en el encabezado de la página, con letras grandes se encontraba escrito "Mugiwara Boy´s Official website". Abajo se encontraban varias ventanas que dirigían a diferentes cosas, éstos se encontraban escritos en inglés para facilitar la búsqueda cuando se hicieran conocidos fuera de Japón y que así no hubiera mayor problema.
En los apartados se encontraban las siguientes pestañas, "Information", "Live", "Profile", "Shop", "Team Mugi Boys" y "Contact", Debajo de ésas pestañas se encontraba una enorme fotografía con todos los miembros de la banda, foto que se habían tomado en la sesión fotográfica realizada para aquella revista, tiempo atrás.
En el centro de ésta se encontraba Luffy parado, con los brazos cruzados, tenía puesta una camisa color vino, arremangada, con una corbata negra, pantalones de vestir negros, zapatos, al igual que algunas cadenas colgando del mismo. Tenía puesto un sacó (éste se encontraba sin abrochar) el cual tenía puesto varios parches y botones con símbolos, entre ellos venía el logotipo de la banda, el distintivo sombrero de paja. Objeto que también reposaba en su cuello brillando y sobresaliendo en todo el conjunto. A su lado derecho se encontraba Zoro quien se encontraba de perfíl, tenía el mismo atuendo con la diferencia de que su camisa era verde, y se encontraba desabotonada de los primeros dos botones, no tenía el saco, y en su cuello se encontraba lo que parecía ser una cadena de oro que contrastaba con sus aretes, tenía puesto unos guantes de cuerpo que cubrían un poco antes de su muñeca, dejando los dedos al aire, y sostenía firmemente una guitarra color blanco con negro, la cual aparentaba tocar, mientras se recargaba en el hombro del vocalista; Del lado izquierdo de Luffy se encontraba Sanji, con una camisa azul, sostenía su saco por encima de su hombro izquierdo, y extendía un cigarrillo enfrente de su rostro, sonreía de manera seductora mientras guiñaba un ojo, y a diferencia de Zoro quien tenía una imagen de chico rebelde, Sanji contrastaba como un chico perfectamente pulcro, con la camisa fajada, el cabello perfectamente arreglado, y con un aire de chico de la nobleza. Al lado de Sanji se encontraba Franky quien vestía su usual tanga a diferencia de los demás, tenía una camisa roja con estrellas azules la cual se encontraba completamente abierta dejando al descubierto su pecho, tenía puesto unos lentes de sol, y sostenía ambas baquetas en sus manos, las cuales se encontraban extendidas en lo alto; Mientras tanto Usopp quien se encontraba al lado de Zoro vestía con el mismo atuendo anterior, pero con una camisa amarilla, éste sonreía de forma arrogante y apuntaba hacia enfrente con el dedo índice.
-¡Genial! - Alabó el menor mientras seguía revisando la página.
Entrando a las pestañas había diferentes cosas, en "Live", había unas cuantas fotos del festival navideño, sobre los adornos, las preparaciones, y por supuesto fotografías tomadas por profesionales, los cuales inmortalizaron bellísimas fotos de su actuación en vivo, también venían algunos extras como fotografías detrás de escena, los atuendos que se usaron, y algunos otros objetos que vistieron en aquella ocasión. Conociendo a Nami, supuso que después harían más productos de ésos y los pondrían a la venta. En Información tan solo venía cuando se creó la banda, entre algunas otras cosas generales, que explicaban de manera breve su historia; En "Profile", venía la información de cada integrante de la banda, el cual venía acompañado de una fotografía individual, ahí venía desde el nombre completo, como los apodos correspondientes, edad, grupo sanguíneo, fecha de cumpleaños, gustos, pasatiempos y cosas que les desagradaban o agradaban en una persona.
-Vaya... Ya hay tantas cosas... - Susurró para sí mismo recordando aquella entrevista que tuvieron con la pelinaranja.
-¡Deja eso! - Interrumpió el pecoso mientras le arrebataba el teléfono de las manos y buscaba algo en especial. - ¡Después puedes revisarlo con mayor tranquilidad, ahora quiero que veas esto.
Cuando le volvió a entregar el teléfono, Luffy observó impresionado como el concierto de la noche pasada había sido subido... Por supuesto, no estaba completo, había tan solo unas cuantas partes, como la introducción de la banda, el dúo de Zoro y Luffy, al igual que la canción final y por supuesto, la canción que había sido recientemente lanzada en disco, y la cual estaba siendo un completo éxito, "Wanted".
-¡Woaaa! - Gritó entusiasmado mientras entraba al video para observarse a sí mismo interpretar "Wanted" junto a sus amigos. En el video también se grababa al público, y éste se había encendido por completo en cuanto ésa canción se escuchó.
-Nami nos mandó el link del video para que lo revisáramos, y quisimos enseñártelo de inmediato. - Aclaró Sabo mientras sonreía orgulloso.
-Eso es raro... ¿Por qué no espero a que lo viéramos todos juntos? - Preguntó sin comprender. - Ella no es así.
Ace y Sabo se voltearon a ver mutuamente. Ambos sabían de los sentimientos que la pelinaranja tenía hacia su despistado hermanito, y se hacían una idea de la razón por la cual ésta había preferido avisarle a ellos antes que a Luffy.
-Bueno... No importa. - Se encogió de hombros restándole importancia.
-Pero eso no es todo.
-¿Ah no? - Preguntó sin entender.
Nuevamente el rubio tomó su teléfono entre manos y abrió la aplicación de Facebook, entrando a una página de Visual Kei, en donde ya se encontraba publicado ése mismo video, el cual se estaba llenando de comentarios positivos, y un montón de "likes". También habían sido compartidas unas cuantas publicaciones en donde se anunciaba el inicio de una nueva banda, junto a información. Al parecer muchas personas esperaban grandes cosas del nuevo talento.
-Creo que ya no falta mucho para que te conviertas en una gran estrella. - Dijo el pecoso con una enorme sonrisa mientras acariciaba la cabeza de Luffy despeinándolo. - ¡Ése es mi hermanito!
-Solo hay un problema. - Interrumpió de repente Dadán quien se había mantenido fuera de la conversación hasta ése momento.
-¿Ahhhh? - Gritaron los tres sin entender a qué se debía ésa actitud negativa de la mujer, y estaban a punto de reclamarle por arruinar el buen ambiente que se había formado hasta que ésta agrego.
-Ahora que esto es viral y la noticia se anda expandiendo por ahí, solo es cuestión de tiempo para que Garp se entere de que lo desobedeciste.
Ante la mención de su abuelo, el rostro de los hermanos D. palideció en pánico, y de inmediato imaginaron el rostro enfurecido de ése endemoniado viejo, quien era seguro que vendría corriendo a dar una de sus "lecciones de amor", en cuanto se enterara de la noticia... Y claro, Luffy no sería el único afectado, en eso también se vería fuertemente perjudicado Ace, al ser su tutor legal, y Sabo por no haber detenido a ninguno de los dos.
-¡Vamos a morir! - Gritaron los tres totalmente asustados.
En otra parte, Zoro se encontraba completamente perdido. Había caminado por horas y horas tratando de encontrar su hogar, pero por más que caminaba, que atravesaba calles, y seguía las indicaciones de los letreros en la calle, terminaba ubicado en una zona totalmente desconocida, o terminaba posicionado en el mismo lugar por el cual ya había pasado.
-Ésta ciudad está mal construida... - Se quejaba por lo bajo.
En el rostro del peliverde podían apreciarse unas grandes y marcadas ojeras que habían sido ocasionadas por pasar la noche sin dormir. Y es que todo se había ido al caño en cuanto su estúpido "suegro" se había aparecido la noche anterior tras su cita con Perona. Todo había estado bien... O medianamente bien, porque debido a la situación con la bruja a quien había terminado por consolar, había terminado por desatar los celos irracionales de la pelirosada, y había tenido que complacer cada uno de los caprichos de la chica.
Zoro no estaba acostumbrado a ser complaciente con los demás, pero por tratarse de Perona hacía muchas excepciones, y realmente no le molestaba mimarla. Y es que aunque no lo dijera, le fascinaba verla sonreír, además de que claro... Era mucho mejor tenerla contenta, que enojada y encaprichada. Ella era como una niña pequeña a la cual tenía que prestarle mucha atención para que no se sintiera abandonada, y él lo entendía... Después de todo la madre de su novia había muerto cuando ésta era tan solo una niña, además de que había sido molestada en la escuela, y claro... El mayor culpable de todo eso era Mihawk quien la había consentido a más no poder.
Y bueno a él... A él no le costaba nada complacerla, aunque no por eso significaba que le tolerara cada uno de sus caprichos, él estaba dispuesto a corregirla cuando la situación lo ameritara, pero cuando se trataban de simples detalles que él podía realizar sin problema alguno, estaba dispuesto a hacerlo.
Zoro lo entendía... Lo entendía a la perfección, y su relación con Perona iba bien...
Pero si iba bien... ¡¿Por qué rayos volvía a estar amarrado en ésa endemoniada silla en la cocina de Dracule Mihawk siendo interrogado cual vil criminal?!
Lo último que recordaba era al hombre llegar finalizado el evento, Perona se había subido al coche en el lado del copiloto, mientras a él se le susurraba una gélida amenaza, la cual lo invitó a subirse al auto sin mayor esfuerzo. No quería preocupar a la chica, y claro.. Tampoco quería enfurecer a ése sujeto más de lo que ya estaba.
En cuanto llegaron a la casa, Perona se había despedido de él dándole un beso en los labios... Justo ahí... Enfrente de Mihawk...
Por supuesto ésa acción no había hecho más que enfurecer aún más al hombre, y en cuanto la chica desapareció, él había sido víctima nuevamente de los ataques del mayor; Y para su mala fortuna él había entrado a la casa por petición de Perona quien había querido darle un pequeño regalo en agradecimiento por acompañarla ésa noche, ésta había corrido a su habitación, había tomado uno de sus peluches favoritos y se lo había regalado al chico, quien a pesar de que no estaba demasiado entusiasmado con tener un peluche rosado de conejo en su habitación terminó por aceptarlo.
Ella aún no quería que se fuera, pero había tenido que subir a su habitación en cuanto Mihawk había dicho que había ciertas cosas que quería hablar con él. Y bueno, la chica no se había negado, ya que después de todo su papá era su adoración, y a pesar de que sabía que éste tenía un tornillo zafado, seguía confiando ciegamente en él, por lo cual confiaba en que su papá ya había terminado de aceptar completamente a su adorado novio... Pobre ilusa.
-B... Bueno... Yo me voy. - Había dicho Zoro intentando desaparecer de escena sin éxito alguno.
Cuando se giró sobre sus pasos e intentó girar la perilla de la puerta, se dio cuenta de que ésta había sido cerrada con llave. Gran error, debió haber huido desde antes.
Con una maestría envidiable logró esquivar las garras de Mihawk y correr hacia el interior de la casa, intentaba buscar otra salida y en el camino se había topado con un cilindro metálico, el cual contenía en su interior varias espadas de bambú. Sintiéndose afortunado tomó dos entre sus manos y giró sobre sus pasos dispuesto a enfrentar al hombre quien lo miraba con aire de arrogancia.
-¿Me estás retando a un duelo? - Preguntó divertido mientras tomaba una espada de bambú entre sus manos y caminaba hacia otra habitación indicándole al chico con un ademán de la cabeza que lo siguiera. - Está bien... Acepto el reto, si me ganas en un duelo dejaré de molestarte con mi hija.
Ésa afirmación significó mucho para el cabeza de musgo, quien sabía que a pesar de todo, Dracule Mihawk era una persona que mantenía su palabra. Ahora se sentía más motivado a ganarle a ése hombre, y es que deseaba ponerle fin a ése dolor de trasero de una vez por todas. Ya suficiente tenía con tratar a Portgas y a su hiper activo amigo, quien era un imán de problemas.
-Acepto el reto.
Sin más siguió al mayor a lo largo de la casa, salieron por un patio trasero y atravesaron un largo pasillo de madera el cual conectaba con el Dojo familiar. El cual dejó impresionado al chico al notar lo amplio que era, aunque no pudo apreciarlo demasiado, ya que Mihawk ya se encontraba posicionado en el centro del lugar esperando a que éste hiciera lo mismo.
Un tanto dudoso se acercó, se encontraba un tanto nervioso, pero por sobre todo estaba emocionado. Después de todo siempre había admirado al famoso Dracule Mihawk, era una de las personas a las que más admiraba, claro sin contar a su padre y a su sensei.
En todo caso, no esperaba que ganarle al hombre que tenía enfrente fuera una tarea fácil, tendría que ser precavido y no dejar puntos abiertos, se concentraría en cada uno de los movimientos de su contrincante, lo asecharía como un león a su presa. Tenía un fuerte deseo de vencer, y no solo para que lo dejara en paz, también por orgullo propio. Él deseaba ser fuerte, por él y por Kuina también, por el amor que le tenía al kendo.
-¿Vas a venir o no? - Preguntó Mihawk aburrido mientras soltaba un enorme bostezo. Gesto que molestó aún más al marimo.
-¡Maldito, tómatelo enserio!
Ante ésa agresividad, el hombre sonrió divertido y se encogió de hombros al momento que daba una falsa disculpa.
Así pues, Zoro seguía observando fíjamente a Mihawk, éste parecía estar en la luna, no le prestaba real importancia y parecía más entretenido viendo sus propias uñas. Ésa acción no hacía más que enfurecerlo más y más, pero no por eso se dejaba llevar por sus impulsos, seguía observándolo, buscando el momento adecuado para atacar.
Cuando se sintió preparado empezó a correr en dirección al hombre quien seguía sin prestarle atención. Así se acercó y soltó un golpe limpio que iba dirigido hacia el hombro derecho del hombre, con la intención de que éste soltara la espada, sin embargo en un rápido movimiento, el hombre había esquivado el golpe y había golpeado ambas espadas contrarias con la suya, atinando en el centro en un punto crítico que logró que Zoro aflojara el agarre de las espadas, momento que aprovechó para que Mihawk tras dar un giro rápido tomara una de las armas de su contrincante en posesión, y al mismo tiempo posicionarse tras la espalda del peliverde. Al instante golpeó la espalda del chico lo suficientemente fuerte para que éste se inclinara.
-Estás lleno de aberturas. - Dijo de manera tranquila recibiendo una mirada asesina del contrario. - No te enojes, no es que seas malo... Sin duda eres mucho mejor que mi adorada hija... El problema es que yo soy demasiado bueno. - Fanfarroneó. - Ahora es mi turno. - Sonrió.
Ésta vez fue Mihawk quien con finos movimientos empezó a atacar al peliverde, asegurándose de atacar en sus flancos débiles. Zoro se esforzaba por defenderse, aunque le estaba costando trabajo y debía retroceder constantemente. Los ataques del contrario eran persistentes y certeros, además de rápidos, por lo cual no tenía mucho tiempo para planear una estrategia. Sin embargo se mantenía firme y devolvía los ataques con la misma efusividad.
-Mh... Admito que eres buen espadachín... Aunque no eres bueno como humano.
-¿Ahh? - Exclamó enojado.
-Mira que hacer llorar a una mujer... Que desagradable.
En un rápido movimiento volvió a golpear la espada del contrario con tanta fuerza que logró que éste la soltara y ésta terminara clavada en el techo. A continuación golpeó al chico en el hombro logrando que éste cayera de rodillas.
-Perdiste... Roronoa.
Y en un instante el hombre golpeó la nuca del contrario quien perdió el conocimiento al momento. Oh... Como le hubiera gustado mantener inconsciente lo que quedaba de la noche, pero era bien sabido que Roronoa Zoro tenía la peor de las suertes, por lo cual no tardó demasiado en despertar y darse cuenta de que volvía a estar atado en una silla, dentro de la cocina de Mihawk... Rayos.
Ésa escena ya había pasado antes.
-Bien... Roronoa, es hora de enseñarte buenos modales. Te enseñaré la manera adecuada de tratar a una dama, qué debes de decir, hacer y cómo debes comportarte... Pero antes. - Su mirada obscureció por un instante. - Te sacaré a la fuerza toda la información que tengas de tu relación con ésa pelinaranja.
-¿Nami? - Preguntó incrédulo. - Ella solo es...
-¿Con que se llama Nami? - Interrumpió. - Bien... Es un progreso.
El resto de la noche Mihawk se la pasó interrogando a Zoro, reclamándole por hacer llorar a su tesoro, exigiéndole hablar sobre Nami, la razón por la que la abrazo, ignorando por completo a Zoro quien se declaraba a sí mismo inocente.
Con insistencia se había encargado de amenazarlo y hacerle la noche imposible, y cuando por fin creyó que saldría librado. Cuando pensó que ése hombre por fin lo había escuchado y le había creído su historia. Cuando apreció la libertad frente a sus ojos... Mihawk le empezó a dar clases sobre modales, le empezó a explicar sobre cómo se debía de tratar a su hija, detalles por hacer, regalos por dar, forma de hablar y llevarse con los demás, las prohibiciones que tenía para con las demás personas, bla... bla... bla...
-"Mátenme por favor, " - Suplicó el peliverde en su mente.
Mientras el mayor seguía con su discurso motivacional, impidiéndole a Zoro dejar de prestar atención, o quedarse dormido. El cabeza de musgo ya se encontraba realizando su plan de escape, por lo cual con mucho esfuerzo se había ido acercando lentamente hacia la mesita ubicada a su derecha, encima de la cual había un cuchillo, el cual con sígilo había logrado tomar entre sus manos, las cuales estaban atadas detrás de la silla.
Afortunadamente, cuando tomó el objeto entre sus manos, Mihawk estaba demasiado ocupado haciendo unos dibujillos de su hija en el pizarrón blanco que tenía a la mano, por lo cual le había estado dando la espalda.
Así había empezado a cortar la cuerda de forma lenta, asegurándose de que el hombre frente a él no se diera cuenta de su intento de escape. Éste seguía hablando una y otra vez, parecía que nunca se iba a callar, también parecía que tenía un mecanismo especial que le impedía dejarse ganar por el sueño, ya que no parecía ni mínimamente cansado.
-Ah... Seguramente Chopper está en casa muriéndose de pánico porque no llego. - Susurro más para sí mismo que para él.
Cuando Mihawk regresaba su mirada hacia el pizarrón, Zoro quien ya había roto las cuerdas que ataban sus manos, se apresuró para cortar las cuerdas que apresaban sus pies, y cuando éstas estuvieron sueltas. Sin pensarlo demasiado, echó a correr y se dirigió a la primera ventana que encontró, la cual abrió, y sin quedarse a pensarlo demasiado, al sentir los pasos de Mihawk acercándose, salió y echó a correr sin dirección fija, tan solo ansiando su preciada libertad.
Cualquiera podría pensar que el loco padre posesivo y desquiciado estaría dispuesto a seguirlo, pero ése no era el caso. Mihawk se mantenía parado tras la ventana observando como el peliverde corría despavorido. En realidad era muy divertido para él, ver como escapaba de él como si se tratara de un despreciable asesino a sueldo.
En realidad él había estado hablando por horas esperando el momento en que Zoro escapara, solo para verlo en ése estado de desesperación y paranoia. Aunque de hecho ése miedo estaba justificado, ya que si lo había perseguido en ocasiones pasadas, cuando aún no conocía demasiado de él y lo veía tan solo como un enemigo más.
Ahora Mihawk ya había aceptado la relación de su hija, con ése muchacho. Y su única manera de vengarse era atormentándolo un poco de vez en cuando. Aunque bueno... Tampoco tenía intensión de correr por la ciudad en plena madrugada, cuando su cama caliente se encontraba esperándolo en el piso superior.
Así pues, Zoro se pasó el resto de la noche buscando regresar a su casa. Aunque gracias a su nulo sentido de la orientación, había terminado vagando por horas.
Ya había amanecido, y el pobre seguía maldiciendo en voz alta, sin saber que se encontraba a tan solo dos cuadras de su hogar...
Pobre... Pobre cabeza de musgo.
Continuara...
Agradecimientos:
Nogard: Me hace muy feliz que te haya gustado mi historia, y tienes mucha razón. En un principio no sabía bien como expresar mis ideas, tenía la historia central en la cabeza pero aún no tenía pensada muchas cosas, al principio de la historia no tenía pensado como hacer que se conocieran todos los integrantes de la banda. Tan solo tenía pensado lo central que era... Quiero hacer una historia musical, en donde se desarrolle la relación de Luffy y Hancock paulativamente, quiero un Zoro x Perona y un triángulo amoroso con Tashigi, también tenía pensado algo del clímax, y la historia central. Pero los acontecimientos previos aún no los había planeado por completo, por lo cual gran parte del principio fue mera improvisación, y al ver como iba quedando iba modificando o anexando acontecimientos, y empezó a formarse la historia. (La tenía pensada de 25 capítulos, pero al final se me ocurrían tantas cosas que no podía expresar todo lo que pensaba en tan pocos capítulos, y se iba alargando más y más). Debo de admitir que en el pasado me hubiera desesperado mucho, pensando en que ya me estaba yendo mucho por las ramas, y me hubiera esforzado para llegar al final de la historia, pero... No lo hice por dos razones... Una, como ya mencioné me enamoré de ésta historia, para mí escribirla resulta muy divertido y llevadero, así que no deseaba hacerlo, y dos... Todas las personas que se han tomado el tiempo para comentarme han sido muy dulces, y siempre me han apoyado a escribir lo que quiero, de manera lenta y a mi propio ritmo así que no me preocupo tanto por eso. PD: No había pensado hasta el momento en agregar "Hands Up", ya tengo unas cuántas canciones en mente, pero, en caso de necesitar otra opción, ya veré si la agrego. PD2: Sobre los errores ortográficos, trato de no cometerlos, pero generalmente cuando escribo es en la madrugada que es, cuando desgraciadamente me llega la inspiración. Termino los capítulos y los reviso, pero a veces paso por alto los errores, aún así intento no cometerlos, y si me doy cuenta de alguno lo corrijo inmediatamente, aún así, gracias por el consejo.
Guest: ¿Dos años y medio?, ¿Ha pasado tanto tiempo? D: Rayos... Me perdí en el espacio tiempo.
Shiho-Akemi: Jajajaja, me hiciste reír mucho con tus publicaciones, me alegra que te haya gustado (Yo también sufrí mucho con Nana y Ren), me sorprende que te hayas echado todos los capítulos seguidos, es una historia muy larga como dices (la más larga que he escrito hasta el momento), pero entiendo ése sentimiento, no tiene mucho que yo también me quedé enganchada con un fic y me lo quedé leyendo por horas, es una sensación un tantito frustrante porque sabes que deberías estar haciendo otras cosas, y sin embargo te la pasas pegada al celular como viseada, porque tienes ésa intriga de qué sucederá después. Espero tus comentarios futuros, y espero poder actualizar más seguido. PD: Perdóname por aún no continuar con "Reaching the Sky", te juro que quiero empezar ya con el arco de Mukuro, pero no me ha llegado la bendita inspiración, ni se me ha otorgado el tiempo, trataré de actualizar en cuanto pueda.
Un lector cualquiera: Me alegra que te haya gustado n.n
Veizser: Sí tienes razón, por fin pude hacer que Luffy y Hancock se hicieran novios, es un gran avance para mí, jajajaja... Ay... Ya solo falta llegar a lo bueno... Tendré que pensar mucho en cómo meter el arco final, debo pensarlo con más cuidado ahora que ya estoy tan cerca de llegar al clímax.
Tomoyo: Bueno, aqui... Después de... ¿Cuánto ha pasado?, ¿Dos meses?, por fin puedo publicar el ansiado capítulo, espero que nadie me linche por la tardanza. T-T (culpa 1000)... Bueno en fin, ¿Qué opinaste del cap?, ¿Cuál fue tu parte favorita?, ¿Por qué te estoy haciendo preguntas como si fuera Dora la exploradora?
StArLoRdMac2: Jajaja, sí, es normal sentirse así al leer algo que te gusta, o verlo... Y es lógico que uno se emocione cuando vea shounen, ¡Es que simplemente es genial!, a mí también me sucede, cuando veo las batallas me recorre un escalofrío de emoción por todo el cuerpo y me pego más a la pantalla para no perderme de un solo detalle, casi podría decir que hasta evito parpadear. Y tienes razón, le hago demasiado bullying a Zoro, no sé ni porqué lo hago si es mi segundo personaje favorito (Creo que es bastante notorio que es mi segundo personaje favorito teniendo en cuenta el protagonismo que le doy a él en la historia). Pero no sé... Todo surgió de manera natural, y cuando empecé a molestarlo ya no lo pude evitar, tuve que hacerle la vida imposible al pobre y amado marimo... No es mi culpa que sea tan divertido de fastidiar.
