¡Buen día! lectoras y lectores! Lo sé, sé que seguro ya se olvidaron de mí y que algunos deben de querer quemarme viva debido al tiempo en que me he tardado en sacar la continuación. Estoy consciente en que muchos de ustedes se deben de haber perdido ya en la historia, así que tengo pensado escribir un resumen de lo acontecido anteriormente para los que estén interesados en darle una leída antes de continuar.
Primeramente me dedicaré a explicarles el porqué me he tardado tanto en actualizar, pero si no quieren leer esta parte, pueden saltarse toda ésta introducción y pasarse directamente al resumen o al capítulo directamente. Solo dejo la explicación para aquellos curiosos que han olvidado la trama y no quieren volver a leer los capítulos anteriores nuevamente.
Bueno, primeramente debo decirles que dejé de escribir, primeramente porque estaba estudiando y necesitaba enfocarme en eso ya que estaba terminando la preparatoria, y todo ese año fue bastante pesado, pues además de hacer mis trabajos, exposiciones y demás tareas, debía de estudiar al mismo tiempo para dos exámenes extraordinarios de matemáticas que desgraciadamente en su momento llevaba arrastrando. La buena noticia es que esa etapa pasó, logré pasar mis exámenes de buena forma, e ingresar a la facultad de estudios que deseaba. Obviamente, tampoco pude reaundar la historia al momento, pues actualmente me sigo viendo envuelta en tareas y entrega de trabajos en la Universidad, pero no quise sacar un anuncio oficial pues no quería que ustedes los lectores abrieran mi historia emocionados pensando que habría un nuevo capítulo, siendo que lo único que encontraría sería un triste anuncio sobre por qué no había subido capitulo.
Así mismo debo decirles que NO sé cuando vaya a poder subir el siguiente capítulo, pues como saben además de Mugiwara Boys, subo simultáneamente otro fanfic de Katekyo Hitman Reborn, ya que entre uno y otro sumado a la escuela va a ser bastante complicado.
No quiero anunciar mi historia como en "hiatus", por que en sí no es que tenga pensado pausarla, ya que aunque me tarde iré subiendo las actualizaciones en cuanto me lo pueda permitir. Es por eso que les pido paciencia, ya que no tengo pensado abandonar el fic de ninguna manera, como saben y ya lo he dicho en reiteradas ocasiones AMO Mugiwara Boys, es la historia que más me ha gustado, y me sigue gustando escribir. El final ya lo tengo pensado desde hace mucho tiempo final, y estamos entrando en el arco final, por lo cual me seguiré esforzando para traerles a ustedes y a los que me sigan siguiendo de ahora en adelante, su preciada actualización.
PD: Nuevamente si cometí algún error ortográfico o falla gramatical me disculpo de antemano, trato de no hacerlo, pero a veces se me escapa una que otra.
Resumen:
Mugiwara no Luffy es un chico que de niño admiraba a la famosa banda de rock "Rolly Roger", liderada por el carismático pelirrojo Akagami no Shanks, quien conoció a Luffy en su niñez y le salvó la vida en una ocasión, acontecimiento que inspiró al pequeño a convertirse en un famoso cantante como su ídolo.
Al cumplir sus 17 años de edad, sale a buscar integrantes para su nueva banda llamada "Mugiwara Boy's" junto a su mejor amigo Roronoa Zoro (guitarrista), consiguiendo a un cocinero pervertido como su bajista de nombre Sanji, a un narizón miedoso llamado Usopp como su tecladista, a otro pervertido en tanga llamado Franky como el baterista. En su búsqueda por subir a la fama empiezan a dar presentaciones en bares nocturnos de poca monta, en donde por azares del destino la famosa y hermosa Boa Hancock (Una mujer ricachona, hija del dueño de NTT una empresa líder de telecomunicaciones en Japón, y su madre quien era dueña de una cadena de hoteles) es guiada al lugar por su inquieto primo quien se volvió fan de Luffy y sus amigos.
Gracias a ese acontecimiento, Luffy y Hancock se conocen, y tras una serie de encuentros secretos, comienzan una relación formal dejando algunos corazones rotos en el camino (Incluido el de su hermano mayor Portgas quien es un celoso sobreprotector que teme que le arrebaten a su hermanito de las manos).
Nami es la hija del dueño de una importante empresa musical llamada "Grand Line", quien se vuelve en la representante de Mugiwara Boy's y gracias a su ayuda, Luffy y los demás pueden participar en eventos tales como "El festival musical", del cual comienzan a generar fama, llamando la atención del padre de Nami quien decide contratarlos oficialmente y trabajar en proyectos tales como entrevistas y sesiones fotográficas publicadas en alguna que otra revista de difusión, a la vez que sacaron su primer sencillo titulado "Wanted" que venía con otra canción incluida titulada "Holy Holiday". El disco obtiene bastante fama gracias a la atención que recibieron en el festival musical, y también gracias a la propaganda indirecta que les hizo Shanks el día que decidió ir a una tienda de música local y comprar el disco por su cuenta, mostrando su apoyo a los nuevos talentos, lo cual de cierta forma llamó la atención de la prensa.
Finalmente, Nami decide otra manera para que la banda gane fama, y aprovechando que las vísperas navideñas se acercaban, aprovechó el festival escolar, para programar un concierto del cual cobró una cuota bastante baja, la cual terminaría por obsequiar al club de música escolar con la condición de que les dieran un espacio para tocar, y por supuesto aceptaran participar en el concierto. Afortunadamente el lugar se llenó, y subiendo las grabaciones del concierto, aprovechó para crear una página web oficial de la banda en donde subió dichos videos a la página con la esperanza de que se viralizaran.
Situaciones actuales.
Monkey D. Ace (O Portgas D Ace , apellido materno que después se cambió al ser adoptado por Dragon y que Zoro usa a manera de insulto): Trabaja en un host club y es acosado por una de sus clientas frecuentes, una extraña pelirosada llamada Bonney a quien terminó por correr el club por insultar a otras clientas y desde entonces parece haberse sumergido en sed de venganza. (Está enamorado de la hermana mayor de Zoro)
Monkey D. Sabo: Trabaja en una guardería, y estudia para ejercer la docencia. Siente cierta aversión hacia Sanji ya que éste suele cocinarle deliciosa comida a su pequeño hermano Luffy, por lo cual empezó un sentimiento unilateral de competitividad.
Dracule Perona: Novia actual de Zoro quien posee un padre bastante problemático que ha amenazado al cabeza de alga en más de una ocasión.
Tashigi: Amiga de la infancia de Zoro quien fue rechazada por él, y quien actualmente ha aceptado la relación de su amigo con Perona, y quien se encuentra aún bastante confundida por la declaración que recibió en una ocasión de su superior Smoker. Ingresó a la marina inspirada por el "Cazador blanco", manera en la que llaman a su superior.
Nami: Actualmente se siente un tanto deprimida porque había estado sintiendo un amor unilateral hacia Luffy el cual hace poco corroboró sería imposible ya que presenció la declaración de éste con Hancock.
Luffy y Hancock: Mantienen una relación secreta, gracias a que la chica es una figura pública a nivel mundial y ésta teme que los medios de comunicación se enteren.
Roronoa Robin: Hermana mayor de Zoro, quien últimamente ha empezado a generar algo de interés hacia Ace, aunque las intenciones de ésta aún no parecen bastante claras.
Roronoa Chopper: No se ha presentado bastante información acerca del hermano menor de Zoro, sin embargo se sabe que éste es un niño prodigio quien decidió estudiar medicina ya que quería ayudar a su hermano mayor gracias a la desconfianza de éste hacia los médicos. A pesar de su pequeño tamaño posee unos pulmones bastante fuertes, pues es un excelente trompetista.
Brook: Profesor de música del club escolar al cual Luffy y Zoro asisten de vez en cuando por petición de este, es un excelente músico que puede cantar y tocar prácticamente cualquier instrumento.
Smoker: Es un importante oficial de la marina e instructor y superior de Tashigi quien aún continúa su entrenamiento, es también un viejo amigo de la familia, por lo cual Tashigi se siente a gusto al hablar con él. Smoker había estado manteniendo un amor unilateral por la chica durante muchos años por no querer traicionar esa amistad familiar, pero al final terminó por declararse al no soportar que Roronoa siguiera ejerciendo daño a la muchacha.
PD2: Si hay alguna información que les haya olvidado o desean que agregue en el siguiente capítulo, favor de dejármela en la caja de comentarios.
Capítulo 37.
PV.
Era temprano por la mañana, alrededor de las 5:00 en punto cuando Luffy salió de casa en dirección a la estación del tren acompañado de Zoro. Habían recibido un mensaje de su manager diciendo que se dirigieran a la estación de tren, como siempre no habían recibido más información por parte de esta, pero no quedaba de otra más que aceptar con las sorpresas de Nami a quien le fascinaba hacerse de misterio.
Esa mañana Luffy se encontraba un tanto molesto quejándose con su amigo Zoro sobre su pecoso hermano mayor, y es que antes de salir de casa había tenido un encuentro para nada agradable con él.
Resulta que Luffy para lograr despertarse tan temprano había ido a comprar un despertador en una tienda de segunda mano, en la cual encontró un pequeño despertador antiguo de cuerda redondo, un poco oxidado que le llamó la atención al sentir que era una reliquia. Le salió bastante barato y lo llevó a casa colocando la alarma a las 4:30 de la madrugada. El problema se vio más adelante, dado que la apariencia de ese pequeño y oxidado reloj era engañoso, ya que el sonido que emanaba era estruendoso. Cuando la manecilla avanzó marcando la hora indicada, la campanilla empezó a agitarse llenando la casa con ése monstruoso sonido; El cual, probablemente no hubiera dado tanto lío, de no ser porque el sueño del menor de los D. era demasiado profundo, y pareciendo un muerto, se mantenía profundamente dormido bocabajo, soltando unos profundos ronquidos.
No pasaron ni 15 segundos, cuando cierto pecoso había entrado a la habitación de su hermanito buscando el dichoso aparato para intentar callarlo. Lo tomó entre manos buscando algún botón de apagado el cual no encontró, por lo cual empezó a apretar todo intentando inútilmente obtener el anhelado silencio, el cual solo pudo obtener una vez se hubo desesperado y lanzado el aparato por la ventana logrando que éste se fraccionara al chocar contra el piso.
A continuación, dirigió su mirada tras de sí, fulminando con la mirada al monito pelinegro quien seguía descansando con un pequeño hilo de saliva resbalando de su labio y murmurando en voz baja algo sobre tener hambre.
Furioso, teniendo unas ojeras tremendas debajo de los ojos por haber tenido que alargar su turno nocturno en su trabajo, había salido de la habitación solo para regresar con una hielera en manos, la cual torció levemente para romper el hielo y tomar un puñado de estos entre manos. A continuación, con ojos cargados de maldad jaló el elástico de la ropa interior del menor y aventó el hielo en su interior logrando que el chico se levantara segundos después agarrando su pobre trasero.
En cuanto se hubo espabilado, rápidamente sacó el hielo de su ropa y se quiso abalanzar hacia Ace para patearle el trasero, pero el pecoso, quien le ganaba en fuerza y no se encontraba de buen humor lo noqueo con un solo golpe y después se fue a encerrar a su habitación para tratar de conciliar nuevamente el sueño.
Luffy había maldecido por lo bajo y para quitarse el frío del cuerpo se había dado una ducha rápida y salido disparado a la cocina para picar lo primero que se encontrara. Aunque por fortuna, Dadán y Sabo le habían dejado un plato de comida protegida por plástico para envolver que habían preparado la noche anterior al enterarse de que él se iba de viaje. De misma forma en la mesa había un bentou bastante grande listo para que él sólo lo tomara y se lo llevara consigo; Había sido preparado no solo para él, sino para todos sus amigos. Al parecer Sabo no se había quedado conforme cuando Luffy le había dicho que no era necesario que lo preparara ya que Sanji seguramente les llevaría algo, su instinto competitivo seguía latente.
Tras calentar la comida y embutirla de un bocado, había agarrado su almuerzo y había salido de la casa y había ido a buscar a su amigo encontrándose en la situación actual. Quejándose de su pecoso hermano mayor.
-No sé de qué te sorprendes. – Había respondido el peliverde aburrido. – Llevo años diciéndote que Portgas es un demonio, pero nunca quisiste escucharme.
-De todas formas, ¿Qué sucede con Nami?, me ha estado ignorando últimamente y luego nos cita tan temprano.
-Fuiste tú quien quiso escoger a esa bruja como nuestra manager.
- ¡Por supuesto! ¡Nami es mi navegante! – Confesó olvidando su mal humor inicial y apresurando el paso. - ¡Seguramente nos llevara a un sitio genial!
Entre plática y plática habían llegado a su destino, en donde ya se encontraban los demás esperándolos. Usopp se encontraba practicando unos pasos de baile con Franky mientras que Sanji intentaba flirtear con Nami. La chica tenía los boletos de tren para las 5:30 en las manos indicándoles que se apuraran o terminarían por perderlo.
- ¿Se puede saber qué tramas? – Había cuestionado el campeón de kendo.
- ¡No le hables de esa forma a Nami-san! ¡Marimo idiota!
- ¿Qué dijiste cocinero de pacotilla?
Ambos chicos pegaron sus frentes empezando a gruñirse mutuamente mientras Luffy se acercaba a la pelinaranja viendo asomándose sobre su hombro intentando ver los boletos para saber a dónde es que esta los llevaría. Nami notándolo había apartado los boletos y se había puesto en marcha dejando a los chicos atrás, quienes se vieron obligados a seguirla.
- ¡Vamos Nami! – Se quejó el menor. - ¡Por lo menos déjame ver a dónde vamos!
-Lo sabrán cuando lleguemos. – Renegó la chica mientras se ponía en camino en dirección a la línea Tokaido.
Luffy seguía bastante inquieto, tenía curiosidad por saber a dónde se dirigirían y tenía planeado arrebatarle los boletos a Nami en algún momento para averiguar su destino, pero por el momento había decidido dejar pasar su curiosidad, y había dirigido su hiperactividad hacia otro sentido. Dirigiéndose así junto a Usopp para bromear un poco. Entre broma y broma, de repente enfocó su mirada en el resto de sus amigos incluyendo al narizón, dándose cuenta de que todos llevaban una maleta consigo, por lo cual se volvió a acercar al cabeza de musgo para preguntarle de manera discreta.
-Zoro… ¿Debíamos traer equipaje?
-Por supuesto que no. – Respondió despreocupado. – Regresaremos hoy mismo.
- ¿Entonces por qué todos traen maletas?
De esa manera ambos observaron estupefactos a sus compañeros, los cuales llevaban arrastrando o cargando sus dichosas maletas, ellos eran los únicos que no llevaban más que una mochila consigo.
-Espero que hayan traído dinero, porque no pienso dejar que regresen por ropa, creo haberles dicho que nos iríamos por dos semanas. – Dijo Nami con tono de voz travieso.
- ¡¿Qué?! – Gritaron los dos al mismo tiempo.
-Oh, no hay problema. – Sonrió de manera escalofriante. – Si no tienen dinero para hospedaje y ropa, les puedo hacer un préstamo.
Oh no, los préstamos diabólicos de Nami. Aún no entendían cómo es que ésa mujer podía ser tan tacaña, si ahora era una niña rica en todo su esplendor. Si había algo que le gustaba a ésa mujer era engatusar a la gente. Era bastante difícil pagarle a Nami puesto que siempre agregaba intereses.
Zoro quiso girar sobre sus pasos y regresar a casa rápido para evitar caer en las manos de la bruja, pero ya era demasiado tarde, no quedaba tiempo y debía abordar el tren o lo perdería. Tal vez ésa era la razón por la que Nami no les había querido informar sobre el destino, ya que después de todo, si no sabían a dónde irían, no podrían comprar un boleto para después. Ésa mujer era un verdadero demonio, una bruja de verdad, por algo la había apodado de ésa manera.
Nami adivinando los movimientos del capitán y su segundo al mando se apresuró en proporcionarles unos buenos coscorrones, para después llevarlos a rastras hacia el tren y meterlos dejándolos caer en los asientos. Aún no se sabía cómo es que la chica sacaba tanta fuerza de la nada, con lo menuda que se veía era una persona a la cual temer si es que se le hacía enfurecer.
Los asientos habían quedado distribuidos de la siguiente manera. En una hilera se encontraba sentada Nami quien se había metido de lleno en su computadora portátil, estaba tecleando algo, y visitando algunas páginas mientras que al lado de ella se había sentado Sanji quien callado como niño obediente se dedicaba a observarla solamente, ya que ella le había pedido algo de tranquilidad y él como caballero que era le hacía caso. Inmediatamente después se encontraban sentados Franky y Usopp quienes estaban haciendo el estúpido comiendo un montonal de golosinas y jugando con esta como si fueran dos niños malcriados. Y por último, en la hilera de enfrente, los únicos que se encontraban solos eran Luffy y Zoro quienes dormían profundamente por tanto golpe; Justo antes de que el tren se pusiera en marcha Usopp se había encargado de dibujar algunas florecitas con un marcador de agua en el rostro de ambos. Al principio había pensado en usar un marcador permanente, pero Nami lo había impedido diciéndole que necesitaría que pudieran limpiarse el rostro después.
Así pues, el resto del viaje de desarrollo de manera tranquila, Luffy y Zoro despertaron después de alrededor de una hora, mientras el viaje continuaba. Utilizar los trenes Hikari eran la manera más rápida de llegar a su destino, estos se movían a una velocidad de 320 km/h, y el transcurso del viaje tomaba alrededor de 3 horas. Tiempo más que suficiente para que todos comenzaran a exasperarse ya por llegar.
Lo más difícil de todo era tratar de controlar al hiperactivo monito quien desde que despertó había buscado alguna manera de escapar, o entretenerse, pero estaba empezando a aburrirse demasiado, quería salir a estirar las piernas, o jugar con algo, pero no había nada que hacer, por lo cual gastaba toda su energía en molestar a sus compañeros, de manera que cuando por fin llegaron a su destino no fue Luffy el que sintió el mayor alivio.
Eran alrededor de las 8:40 cuando salieron de la estación, y lo primero que hicieron fue seguir a Nami.
-¡Namiii, sigues sin decirnos en dónde estamos! - Reclamó el menor.
- ¿Eres idiota? - Respondió Sanji. - ¿No te has dado cuenta?, ¿Ni siquiera por el letrero gigante que dice "Bienvenidos a Kioto"?
- ¿Kioto?, ¿Y por qué vinimos a Kioto?
Afuera Luffy se olvidó por un momento de su curiosidad para observar la hermosura del paisaje el cuál se encontraba bañado en una cama de nieve.
-¡Geniaal! - Gritó mientras se echaba a correr y se recostaba en la nieve tratando de formar ángeles con su cuerpo. Usopp no tardó en unírsele después de Franky a lo que la pelinaranja soltó un suspiro de frustración en contestación.
-¿Sanji-san, podrías por favor traer a esos idiotas?, tenemos un horario por cumplir.
- ¡A tus ordenes, Nami-san! - Respondió entusiasmado. - ¡Ey, bastardos, dejen de hacer el idiota!
Entre reproche y reproche, terminaron por caminar alrededor d minutos hacia el hotel Granbell, hotel que representaba una fusión de arquitectura moderna, con toques tradicionales japoneses. Al llegar fueron bien recibidos y el equipaje fue llevado a las habitaciones, una que había sido pedida especialmente para los chicos y una individual para Nami, quien les había informado que debían de darse una ducha, y encontrarse en el comedor para salir nuevamente. Sólo les había dado una hora y media de descanso.
Tras la hora acordada todos se encontraron en la entrada del hotel y tomaron un taxi alrededor de las 10:30 en dirección al Kinka-kuji (pabellón dorado en español), el cuál era uno de los templos más famosos de Kioto ubicado al norte de la ciudad que tiene la particularidad de tener las paredes exteriores de las dos plantas superiores recubiertas con pan de oro.
-Usopp, ¿se puede saber por qué trajiste tu cámara?
- Franky, ¿Eres idiota?, ¿Qué no es obvio?, ¿No sabes para qué la gente trae cámaras consigo?
-Hablo de que esto no es un viaje turístico, ¡Idiota!
- ¿Y cómo quieres que lo sepa? - Se defendió. - Nami no nos ha dicho absolutamente nada.
Nami por su parte divertida por la situación, sólo atinó a sonreír satisfecha. Todas las miradas ahora se encontraban clavadas en su persona, y ella sabía que era el momento para contar la verdad sobre el nuevo proyecto, sin embargo, era tanta su diversión y satisfacción que prefería guardar silencio tan sólo por unos instantes para generar tensión; Cuando estuvo satisfecha, por fin habló.
-Como saben, nos está yendo muy bien en generar fans para la banda, de alguna forma nuestro disco se vendió como pan caliente, en especial en cierta zona de Kanto en donde las ventas fueron mucho más elevadas de lo esperado. - Todos asintieron ante las palabras de las chicas. - Teniendo en cuenta que debemos subir rápido en popularidad y que el festifal navideño en la escuela fue un éxito, además de que estamos ahora oficialmente de vacaciones, considero que es tiempo de dar el siguiente gran paso.
- ¿Y se puede saber cuál es ése suuuuuuuper primer paso, Nami? - Anteesa pregunta, los demás volvieron a asentir en contestación, pues al igual que el peliazul, la curiosidad los carcomía por dentro.
Entre plática y plática, no tardaron en llegar a su destino. El taxi se detuvo, y después de que la chica pagara, se bajaron; En la entrada había algunas personas, pero no las necesarias si se tenía en cuenta que estaban en un lugar con un alto porcentaje de turismo, además de que era periodo vacacional, por lo cual era normal que hubiera mucha más gente. Entre tanta gente, había varios que portaban consigo grandes cámaras, micrófonos, atriles, fuentes de luz, pantallas reflectoras, trípodes, y demás tipos de aparatos de grabación y fotografía. También había una gran caravana de dos pisos color negra estacionada a unos cuantos metros del lugar, enfrente de ella había más personas, entre ellas una chica con una maleta de ruedas y demás bolsas consigo. Había también unos postes separadores que evitaban el paso, y algunos turistas retirándose pues en la puerta de acceso había un gran letrero anunciando que el Kinka-kuji estaría cerrado por ese día.
- ¿Qué? - Gritó Usopp decepcionado dejando caer su cámara al piso. - ¿Cómo se supone que tomé fotos si el lugar está cerrado?
- ¡Ya te dije que no estamos haciendo turismo! - Reclamó Franky.
-No te preocupes, Usopp. - Tranquilizó Nami - Podrás tener muchas fotos del interior, y en mucha más calidad de lo que podría tomar tu cámara barata.
-Oi, oi, oi... - Reclamó el chico pues en lugar de animarlo lo estaba deprimiendo más al burlarse de su pobre cámara de poca monta.
-Chicos, todas estas personas pertenecen a la compañía Gran Line, es decir, son empleados de mi padre. - Comentó contenta para después empezar a señalar a unos cuantos. - Por allá están los camarógrafos, los encargados de sonido, la producción, el director es la persona trajeada de por allá, la chica de la maleta es la estilista y sus ayudantes.
- ¿Vamos a salir en otra entrevista? - Preguntó Zoro un tanto fastidiado pues socializar no era precisamente su fuerte.
-Vaya que eres lento como siempre, Zoro. - Recriminó la pelinaranja en un tono de voz burlesco que logró enfurecer al cabeza de musgo. - No, no haremos eso por ahora, aunque tendrás que acostumbrarte a los medios Zoro, lo que estamos haciendo es un pase seguro a ser el conejillo de indias de las revistas de chismes, la televisión, y estar expuestos a la opinión pública. - El chico resopló con la boca mientras ella continuaba. - Como dije, vamos muy bien impulsados, y pensé que sería adecuado sacar de una vez por todas nuestro primer PV. - Ante la mención de eso último, tanto Sanji como Franky y Usopp sonrieron extaciados por la noticia, mientras que Zoro y Luffy, solamente se dedicaron a torcer el cuello en señal de confusión mientras acosaban con la mirada a su manager para que se explicara. - ¿Promotional video? - Insistió en tono de duda, pero el par de idiotas sólo torció nuevamente el cuello hacia el lado contrario, a lo que ella soltó un gran suspiro en señal de cansancio al mismo tiempo que golpeaba su frente con la palma de su mano. - En japonés vendría siendo video promocional, deberían de saber eso al menos, es inglés básico. - Los fulminó con la mirada.
- ¿Un video? - Repitió Luffy mientras entusiasmado comenzaba a saltar, patalear y gritar.
-Pedí un permiso especial y nos dejaran filmar dentro del Kinka-Kuji; Como saben es un lugar importante y cargado de turismo, por lo cual sólo tenemos permiso para el día de hoy, así que empezaremos a grabar inmediatamente y no nos detendremos hasta que todo quedé perfecto. Se tomarán algunas de las escenas más importantes en este lugar, y los días consecutivos iremos a recorrer Kioto entero, sus alrededores y los lugares más bellos y significativos del lugar para completar el video. Aprovecharemos al máximo nuestras vacaciones para grabar esto y que sea un gran éxito.
Todos asintieron en contestación y gritaron entusiasmados.
-Ah... Otra cosa, chicos... No. - Se corrigió. - Esto te lo digo directamente a ti Luffy. - El monito detuvo su festejo al notar el repentino cambio de humor de la chica. - Tenía intención de hacer no uno, sino dos videos. Será el inicio de nuestro primer disco completo en el cual vendrán incluidas las canciones cantadas en el festival navideño. Canciones que como sabes aún no están abiertas al público y que sólo la gente que asistió al festival pudo escuchar. Como sabes subí algunos videos del concierto en la página web, pero corté varias cosas pues sólo se trata de hacer publicidad a medias para que puedan comprar el producto. - El monito asintió con la cabeza. - Luffy, tú y yo sabemos que no basta con las canciones que tenemos ya escritas. Si bien es un gran avance tenerlas a la mano ya que sólo deberemos preocuparnos por ir al estudio y grabarlas, sabes bien que nos falta algo, ¿No es así?, ¿Sabes cuál es el objetivo de todo esto no? - El pelinegro tras unos segundos de pensárselo, respondió.
-Promotional video.
-Así es... Promotional video. Si bien las dos canciones de los videos serán las más importantes de todo el disco, debe de haber una que sea particularmente superior a todas las anteriores, y con las anteriores no me refiero sólo a las de este disco, nuestro gran éxito hasta ahora ha sido Wanted, que fue una canción muy bien recibida por el público, sin embargo, yo busco algo que superé a "Wanted... Por eso te pregunto. - Hizo una breve pausa. - ¿Podrías escribir una canción que esté a la altura de un promocional?, debemos lograr encantar al público y creo que tú puedes lograrlo, ¿Podrías hacerlo por nosotros capitán?
Luffy sonrió ante eso último, todas las miradas estaban dirigidas hacia él, miradas cargadas de respeto, anhelo y confianza hacia su persona. Y él, digno de toda esa fe, se dedicó a mostrar nuevamente su siempre latente actitud confiada y despreocupada.
- ¡Por supuesto! - Contestó sin ningún signo de duda para después sonreír grandemente como solo él sabía hacer.
-Por ahora se grabarán escenas de fondo solamente, tú debes preocuparte solamente por escribir la canción central.
- ¿Qué hay de la otra? - Preguntó dudoso. - No debemos restarle importancia tampoco.
-Eso lo sé. - Asintió para después dirigir su mirada hacia Zoro y Sanji a quienes señaló. - Ustedes dos trabajaran en algunos borradores para canciones nuevas, si hay alguna que valga la pena en el tiempo establecida será la que usaremos como segundo plato, en caso de que Luffy termine la suya antes de lo esperado, él se unirá a ustedes para que los tres la completen, pero si no se da el caso, tienen absolutamente prohibido molestarlo, no le pregunten nada, ni le pidan ayuda. Hasta que Luffy complete su tarea, nadie deberá distraerlo. - Giró su cuerpo ahora en dirección a Franky y Usopp. - Ustedes dos estarán disponibles por y para Luffy... Si necesita que lo ayuden en algo, o que reproduzcan algún ritmo para ayudarlo a escribir ahí estarán, ¿Lo entienden?, ¡No habrá tiempo para descansar!, ¡Aprovecharemos estas vacaciones al 100%!
- ¡Si! - Respondieron en tono de decisión.
Mientras tanto, en otro lado, en cierto Host Club se encontraba Portgas D. Ace sentado en uno de los tantos sillones elegantes, y desparramado encima de la mesa, al lado de su cabeza había un montón de jarras de cerveza vacías, mientras él balbuceaba algunas palabras inentendibles, y derramaba un montón de lágrimas sobre la mesa.
- ¿No deberían alguien ir a hablar con él? - Había preguntado uno de los trabajadores, observando a su persona estrella en ese estado de aparente depresión. - ¿Qué le sucede?, ¿Su novia lo abandonó?
-No seas idiota. - Respondió otro chico. - Ace no tiene novia.
- ¿No tiene novia? - Respondió este sorprendido. - Pero si es el que más popularidad tiene entre todos nosotros, es la gallina de huevo de oros de la jefa, ¿Cómo es que no tiene novia?
-Marco, tú eres su mejor amigo, ¿Por qué no vas a hablar con él?
El rubio se había mantenido al margen hasta el momento, sólo se había dedicado a observar al pecoso desde lejos, viendo como este seguía llorando y moqueando, y sambutiendo cada vez más y más alcohol como si se tratara de agua.
- ¡Marco! - Regañaron sus compañeros nuevamente. - ¿Qué clase de mejor amigo eres tú? - Lo recriminaron mientras pequeñas lagrimillas se acumulaban en sus ojos. - ¿No ves que está sufriendo?, seguro está sufriendo del corazón, ¿No vas a ayudarlo?, ¡Qué insensible eres!
El cabeza de piña un tanto fastidiado por los reclamos, decidió dirigirse hacia el pecoso. No había ido a hablar con él anteriormente porque estaba 100% seguro de que a Ace no le sucedía nada importante, seguro se había puesto así por alguna estupidez. Eso lo tenía perfectamente claro, y es que si le hubiera pasado algo malo no estaría en ese lugar haciendo el idiota para llamar la atención. Cuando a Ace le sucedía algo verdaderamente grave, era más bien de aislarse y regresar en cuanto estuviera mejor, también era temperamental por lo cual otra de sus reacciones lógicas sería la ira incontrolable. Pero no lo que estaba haciendo ahora, ésa era una de sus actitudes de puchero, y sólo había dos cosas que podían ponerlo de esa manera. Una de ellas era Nico Robin... Y la otra... La principal razón por la que se comportaba como un bebé llorón, era por su pequeño hermanito el cual era su mundo. Si... Seguramente se trataría de alguna estupidez.
-Ace. - Lo llamó, pero fue ignorado. - ¿Sabes?, No me molesta que te la pases haciendo el idiota en este momento dado que no tenemos clientela por el momento, pero, ¿Estás seguro de que deberías de estar tomando en hora de trabajo?, supongamos que de un momento a otro este lugar se empieza a llenar, todo mundo sabe que el más solicitado eres tú, y en ese estado deplorable, nos vendría muy mal que tus clientas te vieran.
El pecoso seguía sin escuchar palabra alguna de su rubio amigo. Seguía gimoteando y moqueando mientras murmuraba por lo bajo que lo dejara en paz, que la vida ya no tenía sentido ahora.
-No puede ser... - Susurro por lo bajo la piña mientras acariciaba sus sienes con sus dedos y reunía valor para preguntar lo siguiente. - ¿Le pasó algo a Luffy?
-¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - Se soltó a llorar como bebé mientras golpeaba su cabeza contra la mesa. - ¡Luuuuuffyyyyyyyyyyyyyyyyyyy! -
-Lo sabía... - Murmuró el rubio fastidiado mientras el pecoso se le abalanzaba encima y lo empezaba a zangolotear. - ¿Sabes lo que pasó esta mañana? - Chilló. - Luffy compró una alarma infernal que sonó en la mañana... A eso de las... ¿4?, ¿5 de la mañana?, ¡Joder, ni siquiera tengo idea de qué hora era!, pero el punto es que... Esa... ¡Esa cosa empezó a sonar por toda la cosa y me despertó! - Mientras decía todo eso seguía sacudiendo al pobre Marco. - ¡Tú sabes que mi humor no es el mejor cuando me despiertan!, me desperté de malas... Y fui muy cruel con el pobre de Luffy... Y luego el hielo... Yo... Lo metí en su ropa y... - Volvió a llorar arrepentido al recordar la maldad que le hizo al menor.
-En pocas palabras... Te enojaste con Luffy, le metiste hielo en su ropa, y ahora te arrepientes, ¿Es eso? - Preguntó el chico zafándose del agarre del pecoso. - ¿Y bien?, no es la primera vez que estallas en contra de Luffy, y después regresas a casa cargado de carne, helado, galletas y demás frituras para pedirle perdón.
- ¡Ése es el problema! - Se aferró a las ropas del rubio. - ¡No tenía ni idea de que hoy se iría a Kioto!, hoy cuando desperté para venir al trabajo. Me senté a desayunar con Sabo y Dadán... Y entonces... Cuando le pregunté a Sabo por Luffy, arrepentido por lo que había hecho, él me dijo que se había ido a Kioto por el resto de las vacaciones, ¡El resto de las vacaciones! - Gritó. - ¡Nunca había pasado tanto tiempo sin disculparme con Luffy!, ¿Y si está enojado conmigo?, ¿Cuándo volveré a verlo?, ¡Ni siquiera le dije adiós joder!, ¿Qué tal si llegase a pasarle algo, y el último recuerdo que se lleva de mí es que le metí hielo en la ropa interior? - Mientras pensaba en todas las posibilidades en su estado de paranoia, volvió a llorar desconsolado. - ¡Ya sé! - Gritó de repente. - ¡Le llamaré por teléfono y me disculparé!
-No creo que sea buena idea, Ace. - Dijo el rubio arrebatándole el teléfono celular mientras el pecoso forcejeaba por recuperarlo. - Si Luffy se fue a Kioto, debo suponer que es por cuestiones de trabajo, ¿No es así?
- ¿Y eso qué? - Preguntó el pelinegro exasperado al momento que le arrebataba el celular y empezaba a marcar de memoria el número del menor.
- ¿No crees que se enojaría más contigo si lo llamas a mitad del trabajo y lo interrumpes?
Al escuchar eso, Portgas se detuvo en seco a pocos centímetros del botón de marcado. Se quedó unos instantes pasmado, sudando frío, mientras lentamente tocaba el botón de retroceso y bloqueaba el celular dejándolo lentamente sobre la mesa. Después volvió a sentarse en el sillón y se quedó en silencio con cara de poker por alrededor de unos 3 minutos, y después volvió a gimotear mientras tomaba una botella de sake y se disponía a beberla repitiendo el proceso.
-Repíteme... - Dijo Marco cansado mientras golpeaba su frente con la palma de su mano. - ¿Por qué eres mi amigo?, Es un dolor en el trasero tratar contigo.
El pecoso no respondió, sólo se dedicó a agitar la botella encima de su boca notando que no salía ni una sola gota de alcohol, por lo cual asomó un ojo en el interior de la botella dándose cuenta de que ya se la había terminado. Fastidiado se levantó del asiento, y comenzó a caminar hacia la cocina tambaleándose, buscaba otra botella de sake.
- Sabes que la jefa te descontará de tu salario todo lo que estás ingiriendo, ¿verdad?
El pecoso lo ignoró nuevamente, solamente hizo un gesto con los brazos para que lo dejara en paz, y restándole importancia volvió a asaltar la cocina. Justo en ese momento sonó la campanita encima de la puerta principal que anunciaba la llegada de algún cliente, por lo cual Marco giró la cabeza en dirección a la puerta para ver quién había llegado esperando que no fuera un cliente del pecoso.
- ¡Vaya! - Grito entusiasmado el rubio cambiando radicalmente de humor, soltando una enorme sonrisa divertida. - ¡Bienvenida!, pasa por favor, ¿Buscas a Ace?, puedo llamarlo por ti si quieres.
Portgas, quien podía escuchar todo desde la cocina se extrañó bastante al escuchar a Marco diciendo esas cosas. Era él quien le había dicho que no debía de atender a clientes estando en estado de ebriedad, y siendo Marco tan recto como era, su prioridad sería evitar que alguien lo viera. No era una actitud normal en él, y por eso se sentía confundido.
El chico tenía la cabeza sumergida en la alacena, pero seducido por la curiosidad había dejado su labor para acercarse hacia la salida de la cocina para escuchar mejor y tratar de averiguar qué era lo que su amigo piña estaba tramando.
- ¿Deseas algo de tomar? - Escuchó nuevamente la voz del rubio.
-Un café estaría perfecto.
De pronto el pecoso se congeló en su lugar, reconocería esa voz donde fuera. El problema es que él no podía creer que lo que estaba escuchando era cierto, a decir verdad, a pesar de tener una gran tolerancia al alcohol, debía de admitir que se había pasado un poco de copas, y aún había la posibilidad de que todo se tratara de alguna alucinación de su ebriedad; Esa era la opción que le parecía mucho más lógica dado que esa loca situación sólo se había presentado en sueños.
-No puede ser... - Murmuró mientras asomaba su rostro sutilmente para observar a la invitada.
Su rostro palideció al instante y regresó al interior de la cocina mientras se recargaba contra la pared de cuclillas. De repente su pulso se había acelerado, y con sus manos apretaba su pecho justo en la posición donde se encontraba su corazón, el cuál parecía a punto de sufrir un ataque si no dejaba de palpitar con tanta vehemencia. Pronto sus mejillas empezaron a pintarse de un leve color carmesí y su respiración empezó a agitarse.
-"¿Qué hace Robin aquí?" - Se preguntó a sí mismo mientras empezaba a agitar su cabello en señal de desesperación. - "¡Jamás había venido aquí!" - En estado de pánico sólo podía pensaba en todas las posibles razones por las que la pelinegra se hubiera decidido a visitarlo, pero no lograba hallar una respuesta. - "Tal vez pasaba por aquí y le dio sed por el calor allá afuera, así que entró aquí para refrescarse" - Pensó seriamente pero luego negó con la cabeza. - "¡Eso no tiene sentido!, ¿Por qué habría pedido un café si estaba acalorada?, ¿Acaso sólo tenía antojo de un café?"
La razón por la que Ace no lograba enlazar el hecho de que Robin había ido a ese lugar para verle, era porque el pecoso tenía cierto trauma por tantos años de rechazo de la chica. Él nunca antes lo había visto como hombre, y se había visto constantemente atacado por la indiferencia de la chica como castigo por haber atormentado a su hermano Zoro cuando estaba más pequeño. Si bien él siempre había demostrado tener un interés auténtico por ella, Robin jamás lo había tomado enserio, y Ace estaba bastante acostumbrado a ser él quien persiguiera a la chica, mas no al contrario. Tal parece que tantos años en la friendzone lo habían afectado.
-En seguida te lo traigo, ¿Gustas acompañarlo con algo?
-Si tuvieran un poco de pastel que me regalen, se los agradecería.
-Por supuesto, madam. - Respondió Marco mientras hacía una leve reverencia siguiendo su papel de camarero. - En seguida vuelvo, también le avisaré a Ace que estás por aquí.
El pelinegro tras escuchar su nombre, entró en pánico nuevamente. Rápidamente se levantó y empezó a soplar aire en sus manos para después olfatearlas, dándose cuenta del inminente olor al alcohol impregnado en su aliento. Asustado giró la cabeza hacia ambos lados, lamentándose por no traer un cepillo de dientes y pasta consigo. No encontrando nada similar, buscó algo con que sustituir aquel efecto, y la única solución a la que llego fue a lavarse le boca con agua y jabón. Por supuesto, fue increíblemente desagradable el contacto del jabón con su lengua, pero no teniendo otra opción, lo soportó y después se enjuago la boca lo mejor que pudo intentando inútilmente que el sabor desapareciera.
-Ace... - Llamó Marco quien había entrado a la cocina para cumplir la orden que le había hecho la chica y había podido presenciar todo. - ¿No hubiera sido mejor que te comieras una menta?, digo... Ya sabes que el lugar está plagado de mentas que solemos ofrecer a los clientes de cortesía. - El chico se sintió increíblemente estúpido al momento, pero intentó no demostrarlo y sólo contestar un tajante.
-Cállate...
-Tienes a una hermosa señorita esperando por ti en la otra habitación; será mejor que vayas a verla si no quieres que se disguste por haber venido hasta acá y no encontrarte.
El pecoso empezó a rebuscar entre los bolsillos de su pantalón encontrando un pequeño espejo de bolsillo el cual abrió observando su reflejo. Después, comenzó a arreglarse el cabello, y a observar si no tenía alguna imperfección en el rostro.
-Si no te apuras se irá. - Presionó el rubio. - Recuerda que es la primera vez que viene aquí... Si arruinas esta oportunidad serás un verdadero idiota... Oh... ¿O acaso tienes miedo a que ella se entere de que tomas en horario de trabajo?, ¿Debe de ser muy jodido para ti, no es verdad?
- ¡Maldita sea Marco ya entendí! - Contestó fastidiado. - ¡No volveré a beber en el trabajo!
El rubio, entretenido y satisfecho por esa respuesta, sacó de su bolsillo un puñado de mentas que había tomado de la mesa anteriormente y se las dio.
-Asegúrate de lavarte la cara antes de salir, no querrás que se dé cuenta de que estuviste llorando como bebé por tu hermanito.
-Yo no estaba llorando... - Se quejó por lo bajo.
Aun quejándose entre murmullos obedeció a su piña amiga, y se lavó rápidamente la cara, después tomó el puñado de mentas que le había dado anteriormente el chico y se las metió a la boca tratando de deshacer rápidamente el caramelo con su saliva. A continuación, volvió a mirarse al espejo para arreglarse el cabello por última vez mientras Marco preparaba la orden de la chica. Preparó el café y lo vertió en una elegante taza de porcelana para después colocar esta encima de un plato el cual colocó encima de una charola, a continuación, hizo lo mismo con la rebanada de pastel y cuando estuvo la orden preparada se la dio Ace para que se la llevara.
Nervioso porque Robin lo descubriera, el pecoso daba pasos mecánicos hacia la muchacha. Se encontraba más tenso que las cuerdas de la guitarra de cierto cabeza de alga cuando debía tocar un solo. A cada paso que daba, su nerviosismo aumentaba y por tanto él se iba pareciendo más y más a un robot.
-A... A... Aquí está su... su pedido. - Tartamudeo cuando la tuvo enfrente. Su rostro estaba ardiendo debido a la sangre que se había subido ya hasta sus mejillas y orejas.
-Es la primera vez que veo tan nervioso a Ace. - Susurro uno de sus compañeros de trabajo.
-Si, yo también. - Respondió otro. - Ni siquiera se puso así en su primer día de trabajo.
- ¡Tienes razón! - Agregó un tercero. - En su primer día parecía bastante arrogante, coqueteando y robándonos a nuestras clientas habituales.
-Si, aún no olvido eso, desde que llegó varias de nuestras clientas nos abandonaron para irse con él.
- ¡Que bueno! - Gritó el primero regocijante. - Que sufra por ser un bastardo arrogante.
Mientras los chicos cuchicheaban y espiaban al pelinegro escondidos detrás de la barra de bebidas, Marco también se encontraba cerca, con la diferencia de que él se encontraba de pie, limpiando algunas copas y vasos, y ordenando el lugar.
-Dejen de holgazanear y pónganse a trabajar. - Regañó el rubio con tono de voz sepulcral.
-S... ¡Sí! - Respondieron los tres al momento que se levantaban de su lugar y se ponían a lo suyo.
Robin había apartado su libro para levantar la mirada y observar detalladamente a un muy avergonzado Ace. Éste apenas si podía sostener la bandeja con los platos pues sus manos temblaban; Su rostro parecía una manzana de lo roja que estaba y podía notar que el pobre estaba sudando un poco. Curioso quiso observarlo a los ojos, pero el chico tras notarlo optó por desviar la mirada para después dejar el plato con el café y el pastel encima de la mesita y después desaparecer de la escena con un rápido.
- ¡Enseguida vuelvo, iré a dejar la charola!
Ante tal escena, lo único que la chica pudo atinar a hacer fue reír por lo bajo. Era algo extraño, pero verlo tan nervioso y avergonzado de alguna manera le había parecido adorable.
Ni siquiera ella entendía por qué había ido a verlo, lo único de lo que estaba segura es que muchas cosas habían cambiado en su persona en los últimos meses. Todo cambió tras esa noche en la que por accidente había alcanzado a escuchar la conversación entre su hermano y el pecoso. Hubo algo en esa plática que le hizo cambiar por completo la idea predeterminada que se había hecho de Ace, y en algún punto también empezó a hacer de molestarlo, su nuevo hobbie.
Ace volvió con un bol lleno de caramelos japoneses y tras ofrecerle un poco a la chica, los colocó en el centro de la mesa. Sinceramente deseaba mucho preguntarle la razón por la que había ido a verle, pero prefería callarse ya que tenía miedo a que ella cambiara de opinión y optara por marcharse.
-Así que este es tu trabajo, ¿No es así? - Preguntó divertida mientras observaba los alrededores y después su mirada se enfocaba en él nuevamente. - No es como me habían contado.
- ¿Qué te contaron?
-Que en este lugar había un sex appeal impresionante. Un hombre con un carisma, personalidad y apariencia impecable, además de una gran facilidad del habla. Un extranjero increíblemente atractivo y amable que robaba los corazones de las chicas con una sola sonrisa.
-Ya veo... - Respondió por lo bajo mientras se sumía un poco en el sillón.
- ¿Sabes dónde está esa persona encantadora y casanova que mencionan?, yo sólo puedo ver a un chico tímido y sonrojado con dificultad para entablar una conversación.
El rubor en las mejillas del chico sólo empeoraba. Sabía bien que se había hecho de una fama de mujeriego gracias a su personalidad, pero no podía evitarlo, aparte de que era algo que tenía latente en su personalidad, era también parte de su trabajo. Pero no podía actuar de esa manera frente a Robin, con ella era diferente, a ella la quería de verdad, y tenerla tan cerca era suficiente para que su corazón palpitara rebosante de emoción. Sabía que la chica sólo lo quería molestar un poco y por eso no decía nada, simplemente esperó a que ella volviera a hablar.
-Es broma... Relájate, no muerdo.
-Que... ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué hago aquí? - Repitió. - No lo sé, pasaba por el lugar y quise pasarme un rato, me dio curiosidad ver cómo serías trabajando.
- ¿Eso quiere decir que quieres que me porte como usualmente lo hago con mis clientas? - Preguntó con un repentino cambio de actitud entrando en su actitud de casanova.
-Mmmm... Eso sería interesante de ver. - Le siguió el juego sonriendo de manera seductora.
Poco le duró la broma al pecoso, pues ver a la chica de esa manera hizo que el sonrojo le volviera al rostro ahora con mucho mayor intensidad, sacando humo de las orejas.
-Eso pensé. - Dijo para después estallar es una suave risa la cual sonó como música para Ace.
-Básicamente sólo viniste a tomarme el pelo, ¿No es así? - Preguntó sonriendo de igual manera, observando con fascinación a la chica.
Esta vez fue la mayor quien se incomodó un poco. Y es que nunca nadie la había observado con esos ojos de fascinación en el pasado, sus ojos se veían mucho más brillosos ahora gracias a la dilatación de su pupila, y esa sonrisa sincera que le había regalado la hacía sentir todo el cariño que él transmitía hacia su persona. ¿Cómo había sido tan ciega en el pasado para no haberse dado cuenta que el amor que él declaraba hacia ella era completamente sincero?, probablemente era porque hasta el momento ella siempre lo había tratado como un niño al tener tantos años de diferencia.
Mirándolo, de pronto empezó a sentir sincera curiosidad. Deseaba saber qué es lo que él había visto en ella.
- ¿Qué pasa?, Se enfriará tu café si no lo bebes rápido.
-Tienes razón...
Estaba tan inmersa en sus pensamientos que se había olvidado de lo que había ordenado.
-Por cierto, ¿Me vas a decir por qué estuviste tomando?
-… ¿Qué? - Preguntó anonadado mientras saltaba de su asiento nervioso y de nuevo empezaba a sudar sin saber qué responder.
-También estuviste llorando, eso puedo verlo claramente. - Sonrió. - Por mucho que laves tu cara puedo ver el rojo y la hinchazón de tus ojos... Espera no me digas... Seguramente tiene que ver con Luffy.
- ¡¿Por qué todos suponen que mis problemas giran alrededor de Luffy?! - Gritó exasperado mientras jalaba su cabello.
- ¿No es así?
- ¡Claro que no!, también hay otras cosas que me preocupan... La escuela, el trabajo... La escuela. - Repitió.
-No tienes por qué avergonzarte... Si quieres podrías contarme lo que pasó.
El pecoso dudo un momento, pero al ver que la chica hablaba enserio, volvió a tomar asiento y empezó su relato. Claramente omitió la vehemencia con la que se había comportado momentos atrás con Marco ya que lo menos que deseaba es que ella lo viera de esa manera. Explicó lo ocurrido esa mañana, la hora, la alarma, la manera en la que al momento tuvo un ataque de rabia inspirado por la falta de sueño y se comportó de manera un poco cruel con el menor. También contó sobre lo que solía hacer habitualmente cuando discutía con Luffy par a que éste lo perdonara, y de su sentimiento de culpa por ni siquiera acordarse de que era ése el día en el que él partía y lo último que había hecho era tratarlo mal.
Robin escuchaba todo en silencio riendo por lo bajo en ocasiones, pero respetando al menor y dejándolo sacar todo lo que tenía por decir antes de dar su opinión.
-Vaya que tanto tú como Sabo quieren demasiado a Luffy.
-Lo... Lo normal. - Murmuró un tanto incómodo por el comentario.
-No creo que sea lo normal... No he visto a tantos hermanos que se lleven tan bien como ustedes tres, a decir verdad, es algo que siempre me ha impresionado de ustedes. De cualquier manera, no creo que deberías preocuparte tanto por lo de esta mañana.
-Pero...
-Luffy lo entenderá. - Interrumpió. - Las peleas de hermanos son lo más común que existe, y tú y yo sabemos que Luffy es un niño con un corazón enorme incapaz de guardarle rencor a nadie. Seguramente a este punto del día, él ya se olvidó por completo de lo ocurrido y estará trabajando con una enorme sonrisa en su rostro como siempre. - El pecoso escuchó con cuidado y tras analizar con calma lo que Robin le decía terminó por aceptar que lo que decía era cierto.
-Eso lo sé... - Aceptó. - Es sólo que... No soporto la idea de estar en malos términos con Luffy, siempre que pasa algo así termina carcomiéndome la culpa, es por eso que no puedo evitar mimarlo... Es culpa de Sabo y mía que Luffy sea tan caprichoso.
-No quisiera verme entrometida, pero ¿Hay alguna razón por la que sean así con él? - Tras pensarlo un poco, el chico respondió.
-Por supuesto... Hay una gran razón... No creo que estés enterada, supongo que Roronoa lo sabe, pero él no es del tipo que esté divulgando los secretos de su amigo... En realidad, hay dos razones importantes. - Hizo una pausa. - La primera... Es porque fue Luffy quien nos salvó... Junto con Dragon claro... Sabes bien que ninguno de nosotros es hermano de sangre. - Robin asintió. - Dragon-san siempre ha viajado a diferentes partes del mundo dispuesto a ayudar a los más necesitados. Conocí a Sabo viviendo en la calle e inmediatamente nos hicimos cercanos. Mi madre murió al momento de tenerme, y aunque mi padre estaba vivo en ese entonces... Bueno... Digamos que no es el mejor padre del mundo... - Robin notó como el chico evitó hablar del tema intencionalmente. - Por supuesto, fui mandado a un orfanato después de un tiempo, pero no uno muy bueno; Nos trataban muy mal ahí, así que escapé.
-Debió ser duro.
-No tanto, en realidad fue un alivio dejar ese lugar, lo verdaderamente difícil fue vivir en la calle. Fue gracias a Sabo que pudimos hacerlo tan bien. Al principio teníamos que sacar comida de la basura, pero no era suficiente, ambos nos entrenamos para ser fuertes y poder enfrentar a los adultos, con los cuales tuvimos que luchar en ocasiones ya que teníamos que robar para subsistir. - Rio un poco recordando cómo iban corriendo por las calles con tuberías armando destrozos en una pequeña ciudad de Italia. - Para resumir... Fue Luffy quien nos encontró... Luffy nos sacó de la calle, fue él quien le pidió a Dragon que nos llevara.
Robin quería saber todo, sabía que esa era sólo la versión resumida de una gran y compleja historia. Pero por el momento no iba a insistir, ya bastante personal era lo que le estaba contando, y si él quería decírselo algún día, entonces ella sabría esperar pacientemente.
-La segunda razón... Bueno... No sé si estás enterada que Luffy fue secuestrado cuando estaba bastante pequeño, no tenía mucho que habíamos sido adoptados por Dragon, y desapareció por algunas semanas... En ese entonces... Dragon, Dadán, Sabo y yo lo estuvimos buscando como locos... Pegamos carteles, salíamos a buscarlo a la ciudad a diario, pero nosotros no pudimos hacer nada... Luffy fue salvado por alguien más. - Rió por lo bajo. - No me mal entiendas, estoy muy agradecido con esa persona, pero... Tanto Sabo como yo sentimos tanta impotencia al no poder hacer nada que... Juramos proteger a Luffy de cualquier mal, no permitiríamos que nada así le volviera a pasar... Incluso su rostro fue marcado... A pesar de que él dice que su cicatriz lo hace ver más genial, para nosotros significa una gran herida... Entiendo que a veces exageramos, pero... Pensamos que lo perderíamos... Es algo que no logramos superar del todo.
-Entiendo... Si algo le pasara a Zoro o a Chopper tampoco podría perdonarme... Como dije, algo que siempre he admirado de ustedes es lo unidos que son. Gracias por habérmelo contado, siento que ahora los entiendo un poco mejor.
Ace se dio cuenta que era la primera vez que tenía una charla tan profunda y extendida con Robin, y a decir verdad, decir todo eso con alguien que no fuera Marco o de su círculo familiar, le había ayudado demasiado. Si algo tenía Robin es que tenía una habilidad impresionante para tranquilizar a las personas, ése era uno de los rasgos que le gustaban de ella.
-Creo que será mejor que me vaya ahora. - Dijo tras ver su reloj de pulsera.
- ¡Por supuesto! - Se levantó de un jalón y se reverencio ante la chica. - Espero haya disfrutado de su estadía, señorita. - Dijo tomando su actitud usual para con las demás clientes al momento que le giñaba un ojo.
Pasaron un segundo de silencio y después los dos estallaron a carcajadas. A continuación, Ace la acompañó hasta la salida, y Robin antes de marcharse le preguntó si podía regresar de vez en cuando. Por supuesto el pecoso le respondió que sí, pero lo que no se esperaba, es que momentos antes de que la chica partiera, ella le dio un suave beso en la mejilla para después desaparecer.
-La pasé bien hoy. - Dijo suavemente y después se marchó.
De inmediato Ace volvió a entrar al local y una vez que se aseguró que la chica ya no estaba cerca soltó un grito entusiasmado llamando la atención de sus compañeros, quienes se acercaron a felicitarlo por haber durado tanto tiempo con la mujer de sus sueños. Marco sonrió aliviado, pues él mejor que nadie sabía los años de amor no correspondido que había tenido por ella, y ahora por fin podía notar un claro progreso entre ellos.
-Bien hecho. - Animó el rubio mientras golpeaba su espalda en señal de felicitación.
- ¡Bien!, ¡Por la victoria de nuestro amigo Ace, vamos a celebrar esta noche saliendo del trabajo!
-Oi, oi... - Dijo Marco. - Tampoco es como que ya sean novios.
- ¿A quién le importa? - Dijo uno de los chicos quien solo buscaba una excusa para festejar. - ¡Es un progreso, algún día pasara!
Tan inmersos estaban en su felicidad, sin darse cuenta que afuera del local, entre un callejón enfrente del local, se encontraba cierta pelirosada quien había visto tal escena y ahora se encontraba refunfuñando bastante furiosa mientras rechinaba los dientes y miraba con odio la dirección en la que Robin había desaparecido.
Eran alrededor de las 9:30 cuando Luffy y los demás habían regresado al hotel. Los chicos se habían ido directamente a tomar un buen baño en las aguas termales para relajar sus músculos. Había sido un día bastante pesado, nunca se habían imaginado que sería tan difícil la grabación de un video, debían permanecer quietos en la misma posición por bastante tiempo para que se pudieran filmar algunas buenas tomas, y hacía falta bastantes intentos para que el director diera su aprobación para la escena.
Habían pasado bastante tiempo repitiendo una y otra vez las mismas escenas, pues eran novatos y aún no lograban captar del todo lo que el director había querido plasmar por lo cual habían tardado horas. Lo primero que habían hecho al llegar había sido dirigirse hacia la caravana en donde los esperaba una chica muy amable y sonriente que se encargó de entregarles los atuendos correspondientes, también de peinarlos y maquillarlos, aunque se tardaron bastante en esa parte dado que quien más se negó a tener una sola pisca de maquillaje en su rostro había sido Zoro.
El resto del día fue la repetición de las escenas, en algunas habían tenido que fingir que tocaban sus instrumentos o que Luffy cantaba, o en otras simplemente se quedaban quietos. De cualquier manera, habían logrado terminar con el trabajo correspondiente para ese día y ahora les tocaba descansar. Dentro de los baños termales Usopp y Luffy jugueteaban con el agua y el jabón, mientras que Zoro y Franky se relajaban cerrando sus ojos y cierto rubio intentaba espiar por sobre la pared el baño de las mujeres recibiendo como castigo un buen golpe en la frente con una de las jícaras de agua la cual había sido lanzada por Nami.
Al salir, cenaron, habían comido un poco de pollo frito, cocido japonés, pescado, y arroz blanco acompañado de un buen sake, el cual en su mayoría tomó Zoro. Luffy se abstuvo de ingerir una sola gota de alcohol ya que este jamás había sido de su entero agrado, pero en cuanto a la comida, se atascó hasta que estuvo satisfecho.
Más entrada la noche Nami se había retirado a su habitación, mientras que gracias a una pelea entre Zoro y Sanji habían terminado por armar una guerra de almohadas bastante agresiva que había terminado por dejar inconsciente a Usopp de un solo almohadazo. También se pusieron a cantar y a bailar dejándose guiar por los efectos del alcohol. Luffy por supuesto se unió a la fiesta y estuvo bastante animado hasta que todos cayeron al piso exhaustos, quedando desfallecidos. O por lo menos, casi todos.
Justo a las 2 de la mañana, cuando el único ruido latente era el suave sonido de la fuente de agua ubicada en las afueras de la habitación, el ronquido de los chicos y el cantar de uno que otro animal nocturno. Lentamente, Luffy se había levantado, si bien se encontraba exhausto lo que más predominaba en él era su sentido de responsabilidad y por, sobre todo, emoción.
Sin hacer ningún ruido se dirigió hacia una mesita de noche ubicada en un rincón de la habitación en donde encendió una lámpara nocturna y tras sacar una libreta y un lápiz empezó a escribir una que otra frase al azar. Aún no tenía una idea clara de lo que quería transmitir con esa nueva canción, así que estaba empezando a improvisar con alguna que otra rima que se le pasara por la cabeza, pero sin un tema en que enfocarse resultaba bastante complicado; Podría intentar escribir alguna canción de amor dado que esas resultaban ser de las canciones más populares en la empresa de la música, pero en realidad ese no era precisamente su campo.
Así se la pasaba escribiendo unas cuantas estrofas, para después arrepentirse y borrar lo escrito con su goma. Después lo volvía a intentar, a veces arrepintiéndose de alguna palabra para volver a borrar y escribir un sinónimo para que rimara mejor. Al final la hoja de papel quedaba tan delgada debido al constante desgaste del rose con el borrador que terminaba por romperse, a lo que Luffy fastidiado, terminaba por arrancar la hoja, hacerla bola y aventarla hacia alguna parte para volver a empezar y repetir el proceso una y otra vez.
Así se la pasó por horas tratando de escribir algo con lo que estuviera conforme. La mesa se encontraba dividida entre los borradores de canciones que había apartado en una parte en caso de que decidiera reutilizar alguna idea, o que creyera que le sería útil en algún punto, y la otra mitad que estaba llena de fracasos que había ya desechado y se encontraban ahora hechos bola y tirados en su mayoría al piso.
Zoro, quien aparentemente se había quedado dormido en una de las esquinas de la habitación recargado en contra de la habitación. Se encontraba bastante despabilado observando a su amigo quien de vez en cuando sacaba gruñidos de desesperación mientras rascaba su cabeza. A veces, mientras pensaba, lo encontraba golpeando la mesa con su lápiz improvisando algún ritmo o tarareando una melodía, solo para después maldecir por lo bajo y seguir con lo suyo.
En realidad, le encantaría ayudarlo, pero no hacía nada sabiendo que por el momento todo dependía de Luffy, pues era él quien debía decidir qué enfoque darle a la canción y sobre qué hablaría la letra. Aun así, se encontraba despierto por si el menor necesitaba algo. Después de todo, no podía dejar que fuera sólo su capitán quien se desvelara por el bien de la banda.
Así el monito se quedó trabajando hasta las 5 de la mañana para después quedarse dormido encima de la mesa sin poder sostener más su cabeza. Zoro se levantó lo tapó con una manta y después procedió a dormirse también. Por supuesto, el gusto no les duró demasiado ya que tuvieron que despertarse nuevamente alrededor de las 9:00 para desayunar, arreglarse y salir nuevamente. Como bien había dicho Nami, lo que ahora harían sería buscar y grabar más escenas alrededor de Kioto, por lo cual se dedicarían a hacer turismo primeramente hasta encontrar un paisaje adecuado y los camarógrafos harían el resto.
El trabajo fue prácticamente lo mismo que el día anterior. Primero la estilista los maquillaba, les ponía el atuendo correspondiente, y era el director quien les decía que actitud debían tomar, cómo debían posar, que expresión debían de realizar, cuando debían de mover los labios o cuándo debían de tener sus instrumentos a la mano. De tanto en tanto detenía la grabación para hacer correcciones, regañar a uno que otro (especialmente a Luffy por hiperactivo) por no hacer lo que se le estaba pidiendo, y corregir su postura. El único descanso que tuvieron fue alrededor de las 4 para comer algo y después continuar con el trabajo antes de que el sol se ocultara.
Así pues, empezó su rutina. Empezaban a trabajar a las 11:30, en ocasiones mucho más temprano para grabar escenas sin gente merodeando las calles, hacían una pausa para comer y seguir trabajando. Sólo de vez en cuando grababan escenas nocturnas, pero generalmente detenían la grabación al atardecer y ellos regresaban al hotel, lugar en el que Luffy volvía a su labor, escribiendo y escribiendo canciones, y reproduciéndolas con la ayuda de Usopp y Franky. Por su parte, Zoro y Sanji también se encontraban haciendo el encargo de Nami aun cuando no soportaban la presencia del otro ya que, el trabajo era una cosa totalmente aparte y no podían darse el lujo de perderlo discutiendo... Bueno, tal vez solo un poquito. En el anochecer, Luffy seguía escribiendo queriendo hacerle creer a los demás que se iba a dormir al mismo tiempo. Por supuesto, ya todos estaban enterados de las desveladas nocturnas de su capitán y habían tratado de convencerlo para que descansara un poco, pero lo único que habían logrado era hacer que Luffy se marchara de la habitación para buscar algún otro lugar con la tranquilidad necesaria para relajarse y seguir con su labor.
Zoro había sido el único que no se había metido, pues él mejor que nadie sabía de la terquedad de su amigo, y sabía que, en esos casos, lo mejor que podían hacer era dejarlo estar.
Después de una semana de arduo trabajo. Nami les había informado que dejarían Kioto para irse a Okinawa en donde pasarían unos dos o tres días para grabar alguna que otra escena al lado de mar esperando que pudieran tomar algunas buenas tomas pese a la época en la que iban y después regresarían a Tokio en donde tomarían unos días antes de grabar el resto en su ciudad natal. Sin embargo, Luffy debía tener la canción ya lista antes de regresar a la ciudad, debido a que lo primero que harían sería ir a el set de grabación para las pruebas de sonido. Ahí se encontraría Genzo escuchando a la nueva banda, y sería él quien diera la aprobación de las canciones.
El problema radicaba en que el menor apenas si tenía tiempo para respirar en Okinawa, debido a que dos días enteros se habían dedicado a grabar. Después de eso el equipo había regresado antes a Tokio despidiéndose de la manager, y se habían tomado un día de descanso. Día en el cual, el único que seguía trabajando y no se había tomado ni un segundo para descansar era el monito quien ya había entrado en desesperación.
Luffy se sentía bastante frustrado, generalmente la inspiración tocaba a su puerta de manera improvisada. Él no era de pensar demasiado, era más de dejarse guiar por impulsos y escribir lo que le nacía. Tal vez por eso se le estaba complicando tanto escribir, pues al tratar de forzarse a que la inspiración llegase, lo único que hacía era estresarse y lograr el resultado contrario.
Esa noche, Nami había comprado unos pocos fuegos artificiales y había invitado al chico a unírseles para que este pudiera despejar un poco su mente, pero él los había rechazado diciendo que no podía darse el lujo de descansar dado que era su última noche en el hotel, y ya al día siguiente debían partir nuevamente.
-Maldición... - Se quejó por lo bajo mientras observaba por la ventana de su habitación en dirección a la playa en donde se alcanzaba a ver a Usopp persiguiendo a Franky con unas luces de bengala intentando quemarlo. - Tal vez si me hubiera hecho bien seguirlos. - Susurro por lo bajo para después negar con la cabeza y golpearse las mejillas con ambas manos para volver a concentrarse. - Tal vez debería realmente intentar escribir una canción de amor... Pero se me da muy mal. - Al pensar en el tema no pudo evitar pensar en cierta hermosa pelinegra de ojos azules que lo volvía loco. - Si es sobre Hancock... Tal vez podría hacerlo. - Pensó para después intentar enfocarse en ella al escribir. - ¡No puedo! - Se volvió a quejar aventando el lápiz hacia un rincón de la habitación. - Ni siquiera he hablado con ella desde que me fui de Tokio. - Lloriqueo por lo bajo para después clavar su mirada en su teléfono. - Quiero hablar con Hancock...
Dudoso por su decisión, se decidió a desbloquear el aparato y marcar el número de la chica, después se lo colocó contra el oído y esperó a que el tono de espera dejase de sonar.
- ¿Bueno, Luffy? - Se escuchó del otro lado de la línea.
No supo exactamente cómo, pero el simple hecho de escuchar la suave voz de la mujer fue suficiente para que todo el estrés acumulado que sentía en su cuerpo de repente desapareciera y lo único que quedara en su lugar fuera sincera emoción y amor por poder volver a hablar con ella.
- ¿Cómo estás? - Soltó de repente sin poder borrar su sonrisa.
Sin hacerse esperar Hancock empezó a entablar una conversación con el chico, empezó por comentar acerca de su día, y sobre el hecho de que su primo Bartolomeo la había visitado esa mañana para preguntarle por él. Le habló un poco sobre sus hermanas y que, tras salir a un ameno paseo familiar, fueron a desayunar. Posteriormente Hancock se separó de su primo y sus hermanas para ir a la compañía de su padre, en donde tuvo que estar al mando por algunos asuntos urgentes que se habían dado, cosa que impresionó un poco al menor dado que la chica generalmente trataba de evitar relacionarse con todo lo referente a sus progenitores, aunque sabía que había veces en las que a Hancock no le quedaba opción, y debía de hacerlo por obligación más que por interés propio, de manera que prefirió no preguntar y seguir escuchándola.
La pelinegra también habló acerca de su noche previa antes a que él le marcara, cosas tales como, llegar a casa y tras cenar, verse en la posición de consentir a sus hermanas quienes querían ver una película a su lado, por lo cual no le quedó otra opción más que acceder y relajarse junto a ellas. Como terminaron por ver una historia romántica, en la cual ella no pudo evitar pensar en él, por lo cual fue un regalo precioso cuando vio el nombre del menor en su teléfono al momento de recibir la llamada.
Luffy por su parte no hacía más que escucharla complacido, en especial, cuando escuchó la última parte, no pudo más que sentirse halagado, además de sentir como empezaba a formarse en su pecho un tipo de calor reconfortante, mismo del cual podía sentir su palpitante corazón trabajando arduamente y el culpable también de que un leve sonrojo se empezara a dibujar en sus mejillas.
Hancock se dio cuenta bastante tarde, de que había estado hablando de sí misma durante un largo tiempo, y ni siquiera se había detenido para preguntarle a Luffy sobre su día, por lo cual, tras unos momentos de silencio, en un tono tímido, se atrevió a preguntarle, a lo cual el chico tras negar con la cabeza al principio, y recordando su labor de escribir, se dedicó a contar muy brevemente sobre el plan que había formado su manager para el bienestar de su banda, y que al parecer, posar para fotografías y video era mucho más difícil de lo que había pensado en un principio.
-Parece difícil. - Concluyó la mujer cuando el menor terminó su relato.
-Por alguna razón no he podido pensar en algo con lo que esté satisfecho del todo. - Murmuró por lo bajo mientras veía tras de sí los montones de bolitas de papel tirados en el piso a un lado de la canasta de basura que ya estaba atascada. - Generalmente no soy de pensar tanto, simplemente escribo y canto lo que siento, se vuelve complicado cuando tienes que buscar la inspiración porque ésta se rehúsa a hacerte caso.
-Tal vez es por eso mismo que no puedes escribir.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó confundido.
-Me refiero, a que estás muy enfocado en escribir algo que esté al nivel de un pv, en lugar de que intentes escribir algo con lo que tú te sientas a gusto.
Luffy calló nuevamente para pensar el planteamiento que la ojiazul le estaba diciendo y concluyó que podía tener razón. Después de todo estaba escribiendo con el único propósito de que la canción resultante se convirtiera en un hit.
-Tal vez deberías intentar escribir sobre algo que siempre te ha gustado, eso debería ayudar. - Sugirió.
- ¿Algo que siempre me ha gustado? - Repitió en voz alta al momento que abría sus ojos cuan grandes eran en símbolo de sorpresa. - ¡Algo que siempre me ha gustado! - Gritó emocionado mientras se levantaba de su lugar rápidamente. - ¡Eso es, Hancock eres una genio!
-¿Luffy? - Preguntó sin comprender.
- ¡Gracias Hancock!
- ¿Ya te sientes más tranquilo para continuar?
-Sí - Afirmó. - Gracias a ti se me acaba de ocurrir una idea estupenda, debo colgar. - Dijo ansioso. - Tengo que empezar a escribirlo ahora antes de que lo olvide.
-Te deseo suerte. - Concluyó la chica para después oprimir el botón de colgar.
Tras despedirse del menor, la hermosa ojiazul se quedó unos segundos mirando el teléfono celular, para después soltar una sonrisa con una expresión bastante curiosa. Al principio parecía feliz, e ilusionada por haber ayudado al chico que tanto le gustaba, pero después, aquella sonrisa se tornó un tanto nostálgica y adolorida. No sabía por qué era que de repente había comenzado a sentir un tipo de opresión en el pecho, y una sensación de asfixia. Tal vez tenía que ver con la carta que le había mandado su padre hace un tiempo atrás, la cual anunciaba su llegada pronto, y es que desde aquel momento ya había pasado un tiempo.
Sabía que usualmente sus padres no solían cumplir con lo escrito en sus cartas (así como tampoco cumplían en promesas), y que el hecho de que esta anunciara que llegarían en cualquier momento, eso no aseguraba que fuera a suceder inmediatamente, pero aun así el hecho de que iban a llegar a Tokio tarde o temprano era una incertidumbre que se la pasaba asechando su mente una y otra vez y no podía sacar de su cabeza; Incluso había llegado a tener una que otra pesadilla respecto al tema. Además, desde entonces había empezado a tener un mal presentimiento, que no importara lo que hiciera permanecía constantemente molestándola.
Tal vez ésa era la razón de esa mirada...
O puede ser que fuera una cosa completamente diferente.
Regresando a Luffy. Este en cuanto colgó, dejó el teléfono a un lado del escritorio y con una mirada empapada en determinación, y un sonrojo inminente en sus mejillas gracias a la emoción, empezó a devorar el papel con su pluma.
Definitivamente Hancock era una genio, ni siquiera Luffy entendía cómo es que no había podido pensar en algo tan simple como aquello. Había algo que siempre había querido escribir, y esa era la ocasión perfecta para hacerlo.
Continuara...
Agradecimientos:
Asakura Alice: Jajajaja, si, Ace trabaja en un host club, debo decir que esa no fue una idea mía, sino que tratando de buscarle un trabajo a Ace le pregunté a una amiga sobre lo que debía de hacer, y ella terminó por sugerirmelo. Al final pensé en cómo afectaría eso a la historia y concluí que sería interesante llevarlo a cabo, así que lo hice. PD: Ella también me ayudó a buscarle trabajo a Sabo. PD2: Perdón por tardar tanto en actualizar.
EUPHORIA1400: Sé que me he tardado mucho en actualizar, pero la verdad es que en éste último año se me han atravesado una serie de acontecimientos que me han imposibilitado escribir como me gustaría, en realidad al principio actualizaba semanalmente, pero conforme iba avanzando (eso y el hecho de que este fanfic es mucho más largo de lo que había previsto en un principio), han hecho que cada ocasión pueda publicar menos seguido. Eso sí, te aseguro que no tengo pensado dejar la historia abandonada así me tarde años.
Nanamixi: Muchas gracias por seguir mi historia y comentar, me hace feliz que a pesar de todo hay gente que aún sigue mi historia, y eso me da ánimos para seguir escribiendo. Te aseguro que no pienso abandonar el fic, y que lo terminaré, aunque por cuestiones personales (y de escuela), no puedo asegurar que actualizaré de forma constante, pero en cuanto tenga tiempos libres, me dedicaré a escribir hasta poder completar los capítulos paulatinamente.
crovi115: Y por supuesto que me gustaría actualizar más seguido así como lo hacía en un principio. Pero por cuestiones personales se me imposibilita hacerlo. u.u
benja: Me alegra que te guste n.n
StArLoRdMac2: Espero que no quieras asesinarme y me disculpo sinceramente por haberme tardado tanto en escribir, eres una de las personas que soy consciente que me ha seguido de principio a fin, y espero no hayas olvidado mi historia o la trama en la que se quedó el capítulo anterior. La verdad es que me sienta bastante mal haber dejado este fic tan descuidado siendo este el que más disfruto escribir, y estando tan próximo al final, espero sigas estando por aquí, y si gustas seguir leyendo mi historia créeme que me harías muy feliz, tus comentarios siempre son unos de los que espero ansiosamente.
Shiho-Akemi: Jajajaja, me alegro que te guste mi historia, (a pesar de que la abandono demasiado últimamente), de hecho unos de mis personajes favoritos también son el trío de hermanos, creo que por eso les doy tanta importancia, son un punto clave en mi historia (especialmente en el lado de la comedia), con respecto a Brook, no es que no quiera incluirlo (al igual que a Chopper), pero por lo menos en esta historia ambos personajes no son protagónicos, por lo cual no puedo mencionarlos como me gustaría hacerlo, y es que manejo tantos personajes que me sería muy difícil darle un espacio a todos, aún así intento hacerlo si la situación lo amerita.
Samy-kun: TT-TT Perdona por responder tu comentario hasta ahorita. La verdad es que al principio de la historia publicaba semanalmente, pero mediante fui avanzando en mi escuela me iba sumirgiendo más y más en tareas, por lo cual se me empezó a imposibilitar escribir. Es la primera vez que me tardo tanto en sacar un capítulo, al principio pasó de ser semanal, a cada dos semanas, luego mensual, y después llegó un punto en el que ya no podía escribir. Por el momento no te puedo asegurar una fecha exacta para la publicación del próximo capítulo, pero trataré de subirlo en cuanto pueda.
Call-Me-Dery: Jajajaja, me alegra que te guste la historia, y vaya sorpresa el tiempo en que te la terminaste. Espero aún te interese saber la continuación de la historia dado el tiempo en el que publicaste tu comentario y el tiempo en que subí el capítulo. De todas formas me agrada que te haya gustado, y me alegra que te guste el ZoRona, hice esta pareja dado que no encuentro a muchas personas que les guste, y como casi no hay fics respecto a ellos pues decidí que lo mejor que podía hacer era crear una historia por cuenta propia que la incluyera.
Tomoyo: Dado que no recibí un comentario tuyo en esta ocasión, sólo te diré que me alegra que siempre sigas todas mis historias de principio a fin, y también te agradezco por ayudarme a corregir mis horrores gramaticales. PD: Si cometí algún error te agradecería que me avisaras please. xD
