•••••••

Capítulo 2: Paso en falso

Harry Osborn

Hasta se siente raro. Pasar tiempo con Peter, si mal no recuerdo, se había convertido en algo casi imposible.

De verdad que no sé como le hace para estar ocupado y/o lleno de problemas siempre. ¿O será muy estricta su tía?

Bueno, no importa. El punto es que lo tengo aquí conmigo, en mi casa y papá no está. Dijo que tenía que atender algo en los negocios, no recuerdo y siendo sincero no me interesa.

Hace tanto que no pasábamos un rato tan agradable como este. Videojuegos, solos él y yo. Lastima que solo como amigos, pero con eso me doy mas que por bien servido.

—¡Agh! ¿Qué? ¡No puede ser!

Lo escuché quejarse, y con razones, pues le gané en las peleas. Del juego, claro. Mi elección del Capitán América fue la acertada, dejé a Iron Man derrotado.

—¡Jajaja! ¿Ves a dónde te lleva tu fanatismo por Stark, Pete? ¡No sirve para esto!

—¿Ah si? Solo tuviste suerte jajaja.

—¿Quieres la revancha?

—¡Unas pizzas y la revancha!

Una igualable tarde, así la llamaría yo. Hubo pizzas, repetimos el juego, cambiamos a carreras, luego uno de terror, etc. Realmente no importaba tanto, nos estábamos divirtiendo y eso ya era todo un regalo. Peter sonríe, y eso me hace sonreír a mí también.

Las horas pasaban pero no para nosotros, o al menos no nos dábamos cuenta. Cada vez que lo oigo reír, no lo sé, recuerdo porque me enamoré de él y porque aun sigo tan enamorado.

Y entonces es que recuerdo también las palabras de M.J.

"¿Ya planeaste como decírselo?" Y la verdad no. Siempre me repito a mí mismo que no se lo diré nunca, porque no quiero arruinar la amistad. Y ese sigue siendo mi plan hasta la fecha.

—¡Uf! En un par de horas caerá la noche, como se nos va el tiempo, ¿eh? — Dijo él, y me sacó de mis pensamientos. Sé que piensa irse pronto, pero no lo dejaré. Debo retenerlo lo más que pueda, el tiempo a su lado es lo único que me mantiene feliz. Por mas cursi que eso suene.

—Así es Pete, por algo somos los mejores amigos. Y los amigos soportan una pelea... — Hice una pequeña pausa dramática, él me miró intrigado, pero le quité pronto la pregunta de la boca. — ...¡de cosquillas!

—¿Qué?... ¡No!

No me importó que se negara, me lancé a hacerle cosquillas como si quisiera matarlo de risa. Terminamos en el suelo sin darnos cuenta, él reía como un desquiciado y yo no hacía más que disfrutarlo. De verdad, amo su risa.

Pero no soy tan malvado, no quiero que Pete tenga dolor de estómago por mi culpa. Lo solté y ambos terminamos de reír, a él le salían algunas lagrimillas de los ojos.

Así que noté, la posición tan... bueno, comprometedora en la que quedamos. Terminé ligeramente encima de él, y no es necesario decir lo tentador y difícil que resulta esto para mí.

Verlo ahí, el amor de mi vida, simplemente callado, la cara que adoro, los ojos que adoro. ¿Qué tan profundo puede llegar a ser ese azul? No lo sé, me perdí en él.

Y de nuevo ese impulso. Pero ahora con mi amigo, mi verdadero amor; esto es más grave.

¿Cómo resistirlo? Lo tengo tan fácil, sus labios lucen tan suaves, y él no menciona palabra alguna, yo tampoco lo haré.

Mandé al diablo todo por un segundo. No sé a cuantos latidos por minuto estaba mi corazón, pero eso era lo de menos. Lo que estaba a punto de hacer era lo importante. La decisión definitiva, el paso principal, el que tanto me rogaba M.J. me atreviera a dar pronto.

Y aquí estoy, acercando mis labios lentamente a los contrarios.

Cerré los ojos, pero lo que ocurrió no me lo esperaba. O tal vez si, pero deseaba con todo mi ser que no pasara.

Un par de manos cubrían mi boca, las de mi amigo por supuesto. Abrí mis ojos nuevamente y no pude descifrar bien la expresión de su rostro. ¿Y que importaba? Mi estúpido ojo izquierdo me traicionó derramando una lágrima.

Esto era tan obvio. No sé como me permití hacerme torpes ilusiones.

Sentí como me empujó con ligereza y se alzó del suelo. Yo no, no tengo el valor para levantarme y menos para verlo a la cara. Estoy hecho pedazos, y esa es una forma sutil de decirlo.

—Yo... t-tengo que irme.

Lo sé, sé que se irá. No debería extrañarme, debí imaginar que esto acabaría así. Pero no quiero perder su amistad, me moriría si eso sucede. No debo dejar que se vaya así.

—¡E-espera! No... no pienses que... P-por favor no te vayas con una idea errónea de mí... Pete, perdóname... solo, perdóname...

Me humillé diciendo eso casi sin mirarlo a la cara y él no decía nada. No sé si mi corazón pueda romperse más, no lo sé.

—Debo irme... Harold.

Bien, me equivoqué... ese "Harold" me terminó de mandar al séptimo infierno.

Salió por la puerta mientras yo seguía tirado en el suelo sin poder hacer nada, mas que verlo irse.

Lo arruiné. He arruinado todo.

Peter Parker

¿Dónde estoy ahora?

Ni idea, en el techo de algún edificio altísimo en mi traje de Hombre Araña. Ni el veneno que sale de la boca de Jameson me afecta en lo más mínimo ahora. Ni siquiera gritos de ciudadanos en peligro llaman mi atención. No me preocupo, mis amigos están en activo, se harán cargo.

Puedo tomarme unos minutos para mí. Para pensar.

Suena raro en mí, pero ahora necesito pensar muchísimo.

¿Qué acaba de pasar?

Recapítulemos.

Yo estaba medianamente obsesionado con el hecho de que Harry me besó, bueno no a mí, a Spiderman. Y ahora... ahora... ¡¿ahora quiso besarme realmente a mí?! ¡¿A Peter Parker?!

¡Quién lo entiende!

Le gusta el superhéroe... ¿O le gusto yo?

A decir verdad los dos pensamientos me siguen dando escalofríos. No creo que sospeche de mi identidad, me he cuidado mucho, puedo hacer a un lado eso, pero...

¿Qué acabo de hacer yo?

Me porté de lo peor. ¡Icluso lo llamé 'Harold'! De seguro ahora pensará que soy un intolerante. Y además lo hice llorar... ¡agh, me odio tanto! ¡torpe araña!

Pero tampoco podía dejar que volviera a besarme, le crearía ilusiones falsas y eso no está bien. A parte, yo estaba alterado, los dos estábamos alterados y él quizá confundido, eso debe ser. ¡No puedo gustarle a mi mejor amigo!

¿O si?...

Siempre creí que amaba a mi mejor amiga M.J. Pero resultó que no, y en verdad ahora no podría verla como algo más que una gran amiga. Y eso confirma mi opinión: los mejores amigos deben quedarse así, como amigos.

Mas si se trata de dos chicos.

No es por ofender a los que prefieren estas relaciones, claro que no, yo respeto a todo el mundo, y de hecho soy un partidario de la libertad y derechos igualitarios.

Pero, se trata de mi mejor amigo Harry y yo. No es posible de ninguna forma.

Él no podría gustarme. No puedo corresponderle como él quisiera, y me duele.

Me duele porque sé que lo lastimo.

¡Pero que estoy diciendo! Ni sé si él está enamorado de mí o que onda. Aunque sí intentó besarme... eso debe decir mucho.

Definitivamente eso dice mucho, y por lo tanto me siento aún peor.

Esto ya era bastante raro, yo solo, sin problemas aparentes alrededor. Pero para no perder la costumbre, y no me extraña; mi brazalete sonó: Nick Fury.

—¿Dónde estás Araña?

—Por ahí, por allá, ¿qué sucede esta vez, Nick?

—Los cuatro terribles están dándole problemas a tus compañeros. Ve y refuerzalos ahora.

Bueno, por primera vez estoy alegre de tener algo de acción, aunque se trate de esos inútiles incompetentes. Si estoy activo relajaré mi mente y pensaré menos en esto. No, no soy un irresponsable; ya pensaré en esto más tarde.

Preparé mi lanzador y comencé a treparme por los muros.

—¡Deme las coordenadas Nick!

.

Solo quedaba Powerman de pie. Todo indica que estos idiotas debieron mejorar en algo, o algún otro villano mejor preparado los armó, pero no es eso lo importante ahora.

No comprendo como estos siempre logran renovarse. ¿Acaso nunca descansan? Pero de que hablo, los villanos nunca descansan. Solo que esto ya era el colmo.

—¿Enserio? ¿Un asilo de ancianos? ¡Ni yo los creí tan despiadados!

Y aun no me cabe en la cabeza que hacen estos sujetos aquí. Si, son malvados, ¡¿pero molestar a unos indefensos viejitos?! Eso ya es pasar los límites.

—Araña, concéntrate. Estos inútiles quieren robar no sé que cosa valiosa que hay aquí. Y cuidado que el sonico trae consigo una pistola que paraliza. — Me informó el buen Luke.

Observé a mi alrededor donde los demás chicos estaban caídos. Eso que dice Powerman debe ser una buena arma en verdad. Debo ser precavido.

—¡Largo de aquí insecto! ¡Ni tú ni nadie nos detendrá!

Agh, enserio que odio la voz de Trapster. Pero que confiados, si vine aquí es obvio porque los detendré, y aun me queda un compañero de pie.

—Ya cierra esa pegajosa boca Trapster. ¡Ancianos, desalojen pronto este lugar!

Aun quedaban algunos abuelitos observando todo esto, ¿se creen mi tía May? Uf, que bueno que no está ella en mis pensamientos, o me mataría por indirectamente llamarla "vieja".

Vi como los que quedaban huían y algunos con ayuda de las enfermeras. Para nada quiero que este lugar resulte destruído, pero es mejor prevenir.

No esperé más y salté en dirección a ellos al igual que mi amigo Luke.

Thundra cayó sobre mí, esta mujer es bastante fuerte, pero nada que me sobrepase. Me alcé sobre mis rodillas hasta aventarla contra una pared; la he noqueado por un rato.

Luke se encargaba del Mago, y muy bien que lo hacía. Por unos momentos solo quedarían Klaw y Trapster de eliminar.

Pero Klow aun tenía esa maldita pistola en sus manos, si no somos cuidadosos acabaremos igual que los demás, y Powerman lo sabe, por eso no actúa a lo tonto.

Miré a mis amigos caídos y sin querer pensé en Harry. No lo pude evitar. Justo así lo dejé también, caído y además destrozado.

Maldición. ¿Porqué siento como si se me estrujara el corazón y fuera el idiota más grande del mundo?

Y me está doliendo el corazón, mucho... ¡MUCHO!

—¡AAAAAGHH!

—¡Araña!

¿Despistado yo? Al parecer si y bastante. Mi mente se fue a otro mundo pero mi cuerpo seguía aquí y los villanos aprovecharon eso. Esa estúpida pistola si que duele.

Entonces todo me dio vueltas y después, nada.

.

Escucho voces, muy lejanas. ¿Estaré muerto?

Mmm, no creo que haya muerto por una simple arma. Bueno, ni tan simple, ahora compruebo que sigo vivo, pues ya sentí el dolor.

—¿Dónde estoy?...

Me alcé de donde sea que me encontrara, y me arrepentí ya que sentí como si los huesos se me fueran a desmoronar.

—Al fin despiertas. No te muevas tanto. Esa electrificación te dolerá un buen rato. No sé de donde habrá sacado Klow esa arma.

¿Eh? Ah por supuesto, Nick Fury. Lo cual solo significa una cosa: estoy en el helicarrier, eché a perder la misión, y me espera un buen regaño por parte del jefe. Genial.

Llevé mi diestra a mi cabeza sin decir nada. No era necesario, sé que Nick seguirá hablando.

—¿En qué pensabas muchacho? Ese error que cometiste es de novatos.

—Ya ni me diga, lo sé. — Suspiré. —¿Qué pasó con los 4 inútiles?

—Powerman se encargó de ellos.

Abrí muy bien los ojos al oír eso.

—¿Qué? ¿Powerman fue el héroe?

—¿Te sorprende, Arañita? — Entró el héroe de esta noche por la puerta. Por el otro lado el jefe se dirigía a la salida.

—Me voy. Cuidado con tus movimientos y pensamientos, Spiderman. — Dijo y salió del lugar. Un momento, ¿a qué se refería?

—No soy torpe. ¿Qué pasó allá? — Escuché esa sorpresiva y repentina pregunta de mi amigo fortachón. Y no la comprendí.

—¿Eh? ¿A qué te refieres?

—A pesar de que me encantaría criticarte, sé que ese para nada es un común error en ti. ¿Qué ocupa tu mente, Peter? — Se sentó en una silla que estaba por ahí. Ah, odio cuando soy tan obvio, no era mi intención.

Respiré hondo, sin saber bien que responder.

—Luke... ¿alguna vez has rechazado a alguien y te has sentido mal por ello? No, olvídalo... — Golpeé mi rostro con la palma de mi mano. De seguro dejé a Luke mas confundido que antes, ¿qué estupidez acabo de decir?

—Ummm... — Volteé para mirarlo y él sonreía, ¿se ríe de mí? —Problemas de amores, ¿eh? Ya me imaginaba.

—¿Qué? ¡No! Bueno si pero no... es que... — Reaccioné al momento solo para hacer nudos con mis palabras. Oh, genial Pete.

—¿Y porqué la rechazaste?

—No lo... ¡la! rechacé como tal, solo no correspondí sus acciones ni quise darle alas, yo no podría corresponderle nunca.

—¿Y porqué no? ¿Es fea o qué?

Jajaja si Luke supiera. Pero no lo sabrá, quiero mucho a Harry y no convertiré esto en un chisme por el cual él tenga que sufrir. Ya me porté demasiado patán como para hacerlo más.

—Pfff. Por supuesto que no. Es solo que... no lo sé...

Si se lo preguntan, no, no tengo idea porque dije eso. Solo sé que comienzo a sentirme bastante deprimido, o decaído, qué sé yo. Como si hiciera algo mal, pero no sé que. Ni ganas de hacer mis chistes me dan, y eso es preocupante, créanme.

—Pues si tú no lo sabes, yo menos amigo. Pero ya no te tortures, si crees que hiciste lo correcto todo estará bien. No sería bueno que vuelvas a cometer un error así.

—Ya lo sé Luke, ya lo sé.

Harry Osborn

—Hijo, vamos, no has salido de ahí desde que llegué.

Y no pretendo hacerlo por mas que mi padre lo pida. Creo que comienzo a extrañar al padre que me ignoraba y no se preocupaba de mí.

—Harry te escuché llorando. ¿Qué pasa?

Hundí profundo mi cara en la almohada. No tengo fuerza para responder, sé que mi voz sonaría quebrada y no quiero eso. Aunque no lo parezca, aun tengo mi dignidad.

Oí a mi padre suspirar detrás de la puerta.

—Está bien Harry. Te dejo solo. Me iré a acostar, despiertame si necesitas algo.

Claro que necesito algo: morir. Quizá suena muy dramático, ¿pero ahora como miraré a la cara a Pete? No creo que tenga el valor ni para pararme en la escuela.

¿Porqué? ¡¿Porqué lo hice?!

Si ya sabía, debí adivinar el maldito resultado, y aun así lo hice. No tengo remedio.

Si el Hombre Araña se dejó besar, no quiere decir que Peter también lo permitiría.

Soy un estúpido, quiero morir.

Deshundí mi cara de la ya húmeda almohada, y dirigí mi mirada a mi mochila.

Ahí guardaba unas filosas tijeras.

•••