El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.
El crédito de la imagen no es mía
Agradecimientos por los reviews a: Alicia Medina, Yo (guest), Kokoa Kirkland, Ritsu-chan and Sook Lee y Guest.
Recovering a Star.
Por: Breen Martínez.
4.
Nunca hubiera imaginado encontrarse con Isabel en esa vida y mucho menos que la chica conociera a Eren y también acaparara toda su atención. Se mantuvo de brazos cruzados, esperando el momento en que ambos mocosos terminaran de hablar y pudiera irse él junto a Eren a su casa. Sin embargo no pudo evitar tener el ceño fruncido mientras los miraba, Isabel parecía demasiado cariñosa con Eren y eso no hacía nada más que molestarlo y lo peor era que el castaño no parecía demasiado incómodo.
—Debo irme —dijo de repente la pelirroja—. ¡Fue un gusto verte de nuevo, Eren! —Isabel dejó un beso en la mejilla del castaño—. Espero que podamos salir algún día —agregó. Levi había estado ahí presente cuándo ambos intercambiaron números de teléfono.
Frunció un poco más el ceño y se cruzó de brazos. Aunque quisiera reclamar algo o marcar a Eren cómo suyo para que nadie más lo mirara de aquella forma, sabía que no podía hacerlo. Él y Eren, por mucho que le costara admitirlo, no eran nada en esa vida y aunque en la pasada pudieron serlo, él no lo permitió.
—¿Levi? —El aludido reaccionó y sus ojos se encontraron con los del castaño—. ¿Te… molesto?
Posiblemente era por su ceño fruncido más de lo normal que Jaeger le estaba diciendo eso. Contestó negando la cabeza, pero a pesar de todo Eren siguió con los hombros rígidos y se dio cuenta de que poco a poco el menor aceleró el paso, intentando llegar cuanto antes a su casa.
Ackerman sólo pudo pensar que sin duda alguna el día iba bien hasta que se le ocurrió arruinarlo con sus celos; celos injustificados, Isabel solamente había estado pegada demasiado a Eren y éste le correspondió cada acción.
Cuándo finalmente llegaron a aquella calle en la que cada uno tomaría a un camino, ambos se despidieron con unas breves palabras. Levi observó cómo Eren tomaba su camino e inmediatamente recordó la última expedición cuándo el chico tomó una dirección completamente diferente a la de él.
¿Las cosas se repetirían? No, definitivamente él no lo permitiría. Tenía que encontrar una forma de recuperar a Eren y se esforzaría para hacerlo.
Una semana, llevaba una semana sin ver a Eren. No le preocuparía sino supiera que Isabel estaba con el chico. Lo sabía por Hanji, ella había aparecido en su departamento diciendo que estaba aburrida ya que sus sobrinos (Mikasa y Eren) estaban ocupados con el ensayo de la banda y qué cuándo terminaban Mikasa prefería pasar tiempo con Sasha y Armin mientras que Eren había empezado a salir con Isabel.
Aquella información —que bien era irrelevante— le molestó. Sabía que no debía de sentir eso porque Jaeger era alguien libre —y qué no mostraba interés por su persona—, sin embargo su ceño fruncido lo delató. Hanji se burló un poco de su situación y luego cambió el tema por otro olvidando por completo todo el asunto.
Sin embargo Levi no lo olvidó y aunque buscara una buena excusa para hablarle a Eren y salir con él, no lo encontraba. Por más difícil que le resultara todo eso, tenía que aceptarlo. Ya él y Eren no eran subordinado y superior, sus caminos habían tomado caminos demasiado diferentes.
Mientras Eren era una futura estrella junto a sus amigos, él era un trabajador común y normal.
¿Podría alguien como él conquistar a una estrella?
Irvin siempre había estimado a Levi, tanto en su vida anterior como en la actual. El pelinegro podía tener su carácter, pero él lo entendía perfectamente; habían sido las circunstancias la que lo habían llevado a ser quién era. Tal vez si Levi hubiera renacido sin recuerdo sería diferente, tal vez más comunicativo, tal vez no tan boca sucia y tal vez podría ser feliz como tanto se lo merecía.
Sin embargo eso no había sido lo que había pasado, Levi había recordado desde que había llegado a ese mundo y era por eso mismo que no podía evitar tener ese deseo de ayudarlo a recuperar a Eren. Él no sabía a ciencia cierta qué era lo que había pasado, su puesto en la región no le dejaba mucho tiempo y cuándo aquella circunstancia se dio él estaba en una junta, muchos kilómetros lejos.
Sabía que Zoe estaba protegiendo a Eren, porque le apreciaba y no sólo porque fuera su sobrino en esa vida, sino porque el chico se lo había ganado desde hace mucho tiempo atrás. Ella le pidió ayuda a él, ayuda para que Levi no la tuviera fácil, para que no hiciera las cosas a su manera y él, como un buen amigo de ella, aceptó.
Pero no aceptó del todo. Porque aunque a Hanji la estimaba, a Levi también. No podía estar del lado de uno y abandonar a otro; él iba a ser completamente parejo.
Fue por eso mismo que invitó a su amigo a tomar un café cuándo su hora de comida llegó, supo que desconcertó por unos minutos a Levi, pero finalmente él aceptó sin preguntar nada más. Fueron a una cafetería cercana dónde le mencionó a su acompañante que servían el mejor café que podía existir. No mentía, después de todo.
Smith no sabía cómo empezar la conversación que quería y que le interesaba, pero después de varios minutos incómodos finalmente decidió que simplemente diría la pregunta, sin pensar en la reacción de su acompañante.
—Levi —dijo finalmente y el pelinegro clavó sus ojos en él—. ¿Qué harás si Eren llega a recordar?
Ackerman quedó durante unos minutos en silencio, mirando con atención la taza que sostenía en su mano. Finalmente dejó la taza en la mesa.
—Dudo mucho que recuerde.
—Mi padre tenía unos pacientes que después de pasar por un evento traumático bloqueaban completamente sus recuerdos. Por lo regular terminaban hipnotizándolos para poder ayudarlos.
—¿A qué te refieres?
Smith bebió un poco de su café. —Probablemente Eren sea quién este bloqueando sus recuerdos porque no quiere recordar algo importante.
Levi se lo pensó, tenía muchísima lógica. A su mente regresó el recuerdo del rostro de Eren desfigurado por su respuesta y las lágrimas contenidas en sus orbes, recordó como el chico huyó y los días siguientes como el ánimo del chico poco a poco decaía y él sabía que era el culpable.
¿Era eso lo que Eren no quería recordar?
—Pero tarde o temprano debe recordar —siguió hablando Smith—, tarde o temprano los recuerdos volverán. ¿Qué harás entonces, Levi?
¿Qué haría? Era una buena pregunta. Era muy tonto pensar que cuándo Eren recordara se le arrojaría en los brazos y lo aceptaría —o perdonaría— como si absolutamente nada hubiera pasado. Volvió a tomar la taza y bebió de su líquido, el café poco a poco se estaba terminando.
—Voy a recuperar al mocoso. —Dijo firme, decidido.
Irvin sonrió, porque ese era el Levi Ackerman que conocía y estaba seguro de qué cuándo llegara el momento de que los recuerdos de Eren volvieran él estaría ahí para ayudar al chico a tomar una buena decisión, lo ayudaría a comprender mejor a alguien como lo era su amigo que estaba sentado enfrente de él.
Si había cosas que Levi odiara, además de la suciedad, era que Hanji no cambiara su dirección y pidiera cosas por paquetería, porque siempre terminaban en su casa. Su amiga —aunque nunca lo admitiría abiertamente— había estado viviendo con él una época, fueron solamente dos días en lo que su casa era fumigada, pero había tenido que recibir muchos paquetes de su trabajo y había dado la dirección del departamento de Levi.
Pero al parecer no la había cambiado y tener que recibir paquetes que no eran para él era completamente estresante. Peor aún porque Zoe no contestaba su celular, lo mandaba inmediatamente a buzón. Maldijo a la castaña más de una vez y tomó el paquete entre sus manos para llevárselo y en el proceso reclamarle.
El departamento en el que vivía Hanji no estaba lejos, caminando podía llevarse media hora y debido a la velocidad con la que caminaba, llegó en quince minutos. Subió las escaleras y finalmente se detuvo en la puerta, tocó varias veces hasta que escuchó un «voy» que identificó como la voz de Eren.
¿Qué hacía Eren ahí cuándo se suponía que rara vez estaba en casa?
—¿Levi? —El castaño se detuvo en el umbral de la puerta—. ¿Qué haces aquí?
Le mostró la caja. —Vengo a dejarle esto a Hanji.
—Ah —Eren se hizo a un lado, dejándolo pasar—, mi tía volverá en unos minutos. Si quieres esperar…
—Bien.
Caminaron hasta la sala dónde se escuchaba un poco de ruido proveniente de la televisión, Levi pensó que el chico estaba viendo algún programa, pero se llevó una gran sorpresa cuando divisó a Isabel Magnolia sentada en el piso con un control de videojuego entre sus manos. Había papas en la mesa de centro y vasos con refresco, señal de que ambos castaños llevaban gran cantidad de tiempo jugando.
La chica volteó a verlo. —¡Mikasa, te perdiste ver que—! —Cortó su parlamento cuándo se dio cuenta de que él no era Mikasa—. Buenas tardes —saludó y su mirada después se posó en Eren—. ¿Listo para otra ronda?
Jaeger hizo una mueca. —No seas tramposa, Is.
—No hago trampa —dijo la chica—, tu eres un mal perdedor.
—No es cierto —rebatió Jaeger sentándose a su lado, listo para iniciar a jugar.
Levi se recargó en la pared, observando a ambos mocosos jugar. En verdad parecían entretenidos en lo que estaban haciendo, no tenía que saber mucho de juegos para saber que, efectivamente, Jaeger estaba resultando vencedor de aquella ronda. Isabel frunció levemente el ceño y acto seguido ocupó el gorro que ella traía para ponérselo a Eren y taparle los ojos con el mismo.
—¡Gané! —Celebró la chica.
Eren bufó y después atacó a la chica haciéndole cosquillas. Ackerman frunció el ceño más de lo que debería, recordó que Petra siempre le decía que le saldrían arrugas. Pero en ese momento no le importó absolutamente, sólo quería que Eren alejara sus manos de Isabel y que ella lo hiciera igual.
El mocoso era suyo.
—¡Basta! —Isabel se libró de Eren y se puso rápidamente de pie—. Gané, Eren.
—Eres una traposa, Isabel.
La chica le sacó la lengua y acto seguido sus mejillas se tiñeron de color carmín al darse cuenta de qué no estaban solos. —Estamos dando una mala impresión —evidenció.
Eren sonrió a Levi y, con las mejillas sonrojadas, le hizo una seña de guardar silencio. Como si quisiera que esa escena quedara entre ellos tres. Ackerman desvió la mirada, Eren rió.
En ese momento la puerta de abrió de manera escandalosa, ninguno de los presentes tuvo que voltear a ver quién era porque ya lo sabían: Hanji Zoe. El único ser en el mundo que entraría de esa manera a su departamento. —¡Estoy en casa! —Proclamó mientras entraba en la sala y dejaba una gran caja sobre uno de los sillones—. ¡Levi! —Saludó—. ¿Qué te trae por aquí?
—Deberías de cambiar la jodida dirección, Zoe.
La castaña reparó en la caja que se encontraba en la mesa. —Oh, eres muy amable por traerla, Levi.
Ackerman frunció el ceño ante el descaro de la chica y estando completamente seguro de que Hanji no cambiaría la dirección, iba a agregar algo cuándo el sonido del celular de uno de los presentes hizo que todo comentario cesara, era el celular de Isabel. La chica caminó hasta el balcón para que nadie escuchara su conversación y Eren se mantuvo en el mismo lugar de siempre, mirando la pantalla sin decir nada.
—¿Cuándo sale a la venta el disco? —Preguntó la chica, tapando la bocina del celular.
—El jueves de la semana entrante —informó Jaeger.
Hanji sonrió. —Éste viernes es el único día que te queda de descanso, ¿no, Erencito?
El aludido asintió y la castaña le dio un breve golpe con el codo. Levi entendió lo que quería decirle, pero su mente se había cerrado y no encontraba qué decir. Al final Zoe dejó escapar un suspiro.
—¿Qué tal si vamos el viernes al acuario, Eren? —Propuso ella—. Levi paga —agregó después, riendo.
—¿Enserio? —Las orbes aguamarinas buscaron las del pelinegro y entonces Levi asintió, resignado a la voluntad de su amiga y a su especie de ayuda—. Será divertido. —Aceptó.
—¡Yuju! —Hanji sonrió y en ese mismo momento volvió Isabel con sus cosas en una mano, parecía que estaba lista para irse.
—Me voy, Eren. Fue lindo pasar el día contigo.
Jaeger se levantó y depositó un beso en el cachete femenino como despedida. —Igualmente, Is. Hay que repetirlo.
—¡Sí! —Ella caminó hasta la puerta—. El viernes… —mencionó antes de irse—… es mi cumpleaños y… me preguntaba… si podríamos pasar el día… juntos.
La sala se llenó de un silencio completamente incómodo, tanto Hanji como Levi estaban esperando la respuesta de Eren, querían saber si preferiría estar con Isabel en lugar qué con ellos. Sin embargo la respuesta del chico los tomó a los dos desprevenidos, en su lugar él se volteó y los miró con ojos suplicantes.
—¿Qué tal si vamos los cuatro al acuario?
—De acuerdo —concedió Levi.
—Te veo el viernes, entonces —se despidió ella—. ¡Hasta luego!
Ir el viernes los cuatro no parecía tan mala idea. Pero… ¿qué conseguirían en esa salida? Ojalá no fuera una declaración de guerra.
Reviews anónimos:
Yo: Listo. Lamento la tardanza. Espero disfrutes el capítulo.
Guest: Es gratificante leer que te agrada la historia; ojalá siga siendo así. Isabel es muy linda, pero en verdad no se va a dejar vencer tan pronto (próximo capítulo se verá) Gracias por el review.
Continuará.
Me siento terriblemente mal porque no he actualizado tan pronto como he querido. Me disculpo y no tengo ninguna excusa, simplemente; no tenía ganas de escribir. He estado deprimida, así que sentarme frente a la laptop no me apetecía. Pero aquí estoy.
Otra gran disculpa por el OoC que puedan encontrar, todavía no me adapto a las personalidades. Lo siento.
Nos leemos.
4 de Mayo 2015.
