El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.
El crédito de la imagen no es mía.
Agradecimientos por los reviews a: Ritsu-chan ando Sook Lee, Kokoa Kirkland, Genevieve Phantomhive (¡lectora nueva!: D ¡Bienvenida! Y Alicia Medina (¡Mujer, te adoro!) Hoy no hay anónimos: c
Dedicado a: Genevieve Phantomhive. Porque su review me dio inspiración. Muchas gracias (:
Recovering a Star.
Por: Breen Martínez
5.
Isabel era —a palabras de Hanji— una chica linda y amigable, con quién podía encariñarte de la noche a la mañana cómo le sucedió a ella en esa nueva vida. Sin embargo la palabra que Levi usaría en ese mismo momento para describirla sería «garrapata» porque justamente parecía una con cierto castaño qué, para variar, era solamente de él.
La chica estaba jugando bien sus cartas, tenía que reconocérselo. No le había bastado con haber tenido casi una semana con Eren por conversaciones o yendo a su casa a jugar. También se estaba aprovechando de qué era su cumpleaños para prácticamente obligar a Jaeger a pasear por el acuario con ella del brazo.
Estaba celoso.
Muy celoso.
Sus celos aumentaban aún más cuándo al pasar por distintas personas solían preguntarle si eran pareja o simplemente les mencionaban que hacían «bonita pareja» y que esperaban que su relación durara muchísimo tiempo más.
¿Por qué, Higia? ¿Por qué el mundo se empeñaba en joderle la existencia? No era suficiente con qué Eren tuviera una agenda apretada, ni tampoco con el poco apoyo que Hanji le daba, sino también que debía aparecer Isabel Magnolia.
—Te saldrán arrugas, Levi.
Chasqueó la lengua por el comentario de Hanji, no le importaba en realidad. Terminó desviando la mirada de la parejita antes de que se molestara aún más, se dijo a sí mismo que lo mejor sería apreciar del acuario. No es cómo sino hubiera ido antes en su juventud, pero había sido de las típicas salidas en las que vas más como acompañante qué como espectador.
Ciertamente el lugar había sido ampliado, había más secciones y había sido decorado nuevamente. La decoración aguamarina —el color de los ojos de Eren, para variar— le daba un mejor toque al lugar a la vez que aquellos dibujos de peses, caracoles o cualquier animal o piedra encontrada en el mar.
Era un lugar bonito, agradable a la vista y en dónde podrías pasar gran parte de tu tiempo si te lo proponías y no te aburrías de ver lo mismo, claro. Obviamente qué para entrar tuvieron que esperar más de media hora en una fila que para ellos fue inmensa pero que seguramente sería le doble una vez ellos salieran de ahí.
Cuándo vieron la mayoría de los animales finalmente decidieron que era momento de salir. Empezaba a llenarse de muchísima más gente y sería cuestión de minutos para que se perdieran y se dispersaran y ese no era el plan después de todo. Cuándo salieron apreciaron que, efectivamente, la fila era el doble de lo que ellos habían esperado. Se alegraron de haber llegado antes que todas aquellas personas que sin duda alguna la mayoría era un turista.
—¿Qué tal si vamos al museo de cera? —Propuso Isabel, todavía del brazo de Eren, a los minutos.
—¿Esa que tiene un laberinto de espejos? —Levi observó cómo Jaeger se tensaba.
—Sí —asintió ella—. ¿Vamos?
A final de cuentas, entraron. A Isabel no le costó más de dos minutos convencer a Eren de qué entraran, un «Es mi cumpleaños, por favor» fue suficiente para convencer a Eren. Levi se preguntó que si así de fácil se le haría a él convencerlo de cualquier cosa.
¿Sería solo Isabel a quién él le concedía sus caprichos? No, no, se dijo. El mocoso solamente estaba siendo amable, trato de convencerse.
No había muchas cosas en el museo de cera, nada más que personas que alguna vez existieron —o existían todavía— inmortalizadas en una figura de ceras completamente iguales a ellas. El lugar era más tranquilo que el acuario, solamente se escuchaba una canción suave como fondo y lo demás era el ruido de personas que se tomaban fotos con las estatuas.
—Algún día serás inmortalizado en una figura de cera —Isabel habló de nuevo—. Lo único malo es qué cualquiera podrá tomarse una foto contigo. —Agregó, después.
Eren le sonrió y su mirada se desvió hacia otras estatuas de cera; era una banda. Todos los integrantes se encontraban en ese mismo lugar y no pudo evitar preguntarse si lo que decía Isabel podría hacerse realidad. Sería divertido volver a ese lugar y ver a sus amigos y a él mismo como la banda que sus pupilas observaban.
—¡Éste si es una belleza! —La voz de su tía lo sacó de sus cavilaciones. Ella estaba enfrente de una especie de «titán»—. ¿Acaso no son lindos, Levi?
—Son seres mitológicos, ¿no? —Preguntó Eren.
Hanji desvió su mirada hacía Levi. Un «esto no le ayuda a recordar» era lo que se leía en su rostro. —No fueron seres mitológicos, Eren —aclaró la mayor—, si existieron.
—No hay pruebas de ello —aclaró el castaño—, se sabe que la humanidad estuvo al borde de la extinción, pero pudo haber sido cualquier cosa. Una enfermedad azotando en la ciudad*.
—No importa —le restó importancia Zoe—. Para mí fueron reales, ¡y realmente bellos! ¿Acaso no sería emocionante tener uno en el patio para estudiarlo?
—Estás loca, Zoe. —Finalmente habló Levi—. Estamos hablando de titanes.
—Bueno, tan siquiera no soy la única loca que se enamoró de un titán.
Ackerman chasqueó la lengua, incapaz de rebatirle algo. A final de cuentas ella tenía razón y la sonrisa que se mostraba en su rostro era prueba viva de ello. Isabel y Eren se miraron, incapaces de comprender de qué estaban hablando y porque Hanji se reía como si hubiera ganado una gran discusión.
—¿Eh? ¿De qué hablan? —Se animó finalmente a preguntar.
—Nada, nada —la mayor movió la mano como restándole importancia al tema—. ¿Seguimos?
Ambos, desconcertados, asintieron. Lo último que les quedaba de recorrer era la casa de terror que solamente había asustado a los niños de primaria que habían pasado antes que ellos y el laberinto de los espejos. Fue antes de llegar al laberinto que Isabel reparó en qué su celular no dejaba de vibrar y se dio cuenta de que sin duda alguna era importante porque si no, no tendría tantas llamadas perdidas.
—No tengo señal… —se lamentó.
—Yo tampoco —habló Hanji—, se supone que tengo que llamar a Mikasa. Vamos a buscar señal, Isabel.
—De acuerdo.
—Ustedes adelántense.
Levi y Eren se miraron por una fracción de segundos y luego su vista se posó en el mapa que había en ese mismo lugar. Solamente habían hecho dos caminos; uno que indicaba la salida y el otro que sin duda alguna llegaba a un callejón sin salida. No era muy complicado, después de todo querían que los niños que llegaran no quedaran traumatizados.
Eren miró el inicio del laberinto y no pudo evitar encogerse de hombros. ¿Por qué las cosas malas siempre se quedan en el subconsciente de uno? Se lamentó para sus adentros; no quería parecer alguien miedoso. Pero el recuerdo seguía latente.
—Andando —proclamó Levi y empezó a caminar. Eren le siguió de cerca, tratando de no confundirse entre tantos Levis que veía.
—Creo que… por aquí no era —dijo, al notar que estuvieron a punto de chocar con un espejo.
Ackerman chasqueó la lengua y tanteó con la mano un lugar hasta que se dio cuenta de que ahí no había espejo. Estaba por adelantarse cuándo Eren le agarró la mano.
—E-Espérame… —suplicó.
El agarre de Eren se hizo más fuerte, firme. Y el mayor pudo sentir un breve temblor cuándo sus manos aceptaron el agarre contrario.
—¿Le tienes miedo a los laberintos?
—Bueno… —Él se rascó la nuca en nerviosismo—. Cuándo estaba en la secundaria un grado superior hizo un laberinto de espejos y el cara de caballo me retó a salir en menos de cinco minutos y acepté. Pero no sabía que Jean iba a bloquear la salida y la entrada. Así que pasé encerrado media hora hasta que Armin y Mikasa repararon en mi ausencia. Tuve pesadillas dos semanas.
Levi entendió y no preguntó absolutamente nada más, pues no veía al caso. Siguieron caminando hasta que encontraron otro camino sin salida.
—Creo que nos perdimos.
—Calla, mocoso.
La verdad era que Levi no se había perdido, se había memorizado el mapa y podía salir de ahí en ese mismo momento si quería, pero la cuestión era que no quería hacerlo. Tener a Eren tomado de la mano era el mejor progreso que había hecho; le gustaba la sensación de tener a Eren para él en ese mismo momento.
Le recordaba un poco a antaño, cuándo en medio de una tormenta encontró a Jaeger llorando debido a malos comentarios de los nuevos reclutas. No habían tenido compasión por el chico-titán, lo habían lastimado. Si bien podía regenerarse físicamente, sentimentalmente no; Eren seguía siendo un niño que tuvo que crecer de manera rápida. Esa noche se había quedado con él a pesar de que a la lámpara de aceite le quedaba poco aceite y en cualquier momento se apagaría.
Recordaba perfectamente qué, si bien su propósito no era animarlo, lo había hecho. Hasta había disfrutado la risa cantarina de Eren a esa hora de la madrugada. Las lágrimas fueron reemplazadas por las risas y la expresión de tristeza fue reemplazada por una agradecida.
—Debe ser un paisaje bonito.
—¿De qué estás hablando? —Inquirió aquella vez—. Hay una tormenta.
—No me refiero a eso, capitán. El olor de la tierra mojada… —aclaró—... es un olor agradable. Aquí en el sótano sólo se puede escuchar la lluvia al caer.
—Vamos —dijo después de varios minutos en silencio.
—Pero, señor —empezó el chico—, no puedo abandonar el sótano hasta el amanecer…
—Yo estoy aquí —rebatió—, así que no es problema y muévete antes de que cambie de opinión.
Si se ponía a pensar detalladamente, si le había dado razones a Eren para que se enamorara de él. En su mente seguía la sonrisa de agradecimiento del castaño mientras miraba por la ventana del comedor como caía la lluvia y abría ligeramente la ventana para apreciar aquel agradable olor.
Era un buen recuerdo.
—Levi —le llamó su acompañante y él volteó a verlo—, por ahí entra mayor claridad —señaló el lugar—. ¿Será la salida?
—Tal vez.
Caminaron hasta aquel lugar dónde del otro lado se encontraban Hanji e Isabel. La menor al verlos tomados de la mano no pudo evitar hacer una mueca y acto seguido corrió a tomar la mano desocupada de Eren para empezar a jalarlo. Zoe veía todo eso divertida, esperando saber quién sería el vencedor.
—Eren, vamos a aquel juego —lo señaló.
—Está bien —el chico estaba por aceptar cuándo el agarre de Levi se volvió más firme—. ¿Levi?
—Demasiada gente —exclamó—, busquen otra cosa.
—Pero —Isabel empezó—, todavía tenemos tiempo de sobra. Además si nos formamos ahora evitaremos retrasarnos más. —Era un argumento convincente, pero Ackerman no cedió.
—No.
Magnolia arrugó el ceño y jaló de la mano de Eren con todas sus fuerzas, Levi hizo lo mismo y cuándo se dio cuenta de que su fuerza podía compararse sólo un poco con la de Isabel, tomó a Jaeger de la cintura, haciendo el agarre muchísimo más firme. El chico con la mirada le pedía ayuda a su tía.
—Sólo unos cuantos minutos de retraso.
—No.
—Señor Levi, por favor.
—Bueno, bueno —Zoe aplaudió, captando la atención de los dos—. Son las dos de la tarde, ¿por qué no vamos a comer algo? —Señaló la especie de cafetería que había ahí dentro—. Después podemos buscar otros juegos.
—Parece mejor idea —Eren se aprovechó del desconcierto de ambos y se separó como pudo, alcanzando a su tía quién ya había empezado a caminar.
Isabel y Levi se quedaron en su lugar, mirando como ambos castaños se alejaban cada vez más y más de ellos.
—Señor Levi —dijo finalmente la chica.
—¿Qué?
—Mikasa me dijo que usted andaba detrás de Eren —directa como siempre la había conocido. ¿Qué se traía la mocosa entre manos?
—¿Qué hay con eso?
—Eren me gusta —confesó—, y él lo sabe. —Oh, ese era un punto a su favor—. Y no voy a dejar que usted me gane.
—¿Es una amenaza, mocosa?
—Tal vez —aceptó empezando a caminar hasta llegar al lado de Eren y tomarlo del brazo como habían estado caminando en el acuario.
Ackerman por su parte sonrió. Una declaración de guerra; bien, las cosas se pondrían interesantes.
Continuará.
Capítulo medio-largo —no sé escribir capítulos largos, lo siento— en menos de una hora. Me ha encantado escribir esto, ha sido divertido. ¡La inspiración a las tres de la mañana es genial! Excepto cuando tienes que levantarte temprano.
¡En fin! Espero les haya gustado el capítulo. ¡Amen a Jean tanto como yo! (?) Gracias a él Erencito estuvo tomado de la mano de Levi. ¡Hanji y su amor a los titanes! (¡Ea! Y el de Levi también Okey no xD)
¡Actualización semanal! :') Bueno, es que no quería celebrar mi cumpleaños teniendo algún pendiente. ¡Ahora sí! Gracias por leer, sus favoritos, alertas y reviews hacen feliz a este intento barato de escritora. ¡Un abrazo! Y no, el pastel es para mí (?)
14 de Mayo 2015
