El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.
Gracias por los reviews a: Alicia Medina, Kokoa Kirkland, Genevieve Phantomhive. A las nuevas lectoras: Ariyass y Hikari-Candy.
Recovering a Star.
Por: Breen Martínez.
6.
Pasar más tiempo con el mocoso fue el consejo que le dio Irvin, sin embargo no esperaba que fuera de esa manera en particular. Se encontraban ambos encerrados en lo que parecía ser una pequeña sala de estar de un barco que estaba a demostración pública. Chasqueó la lengua, cualquier persona normal estaría aprovechando la situación —no dudaba que hasta la misma Isabel lo hiciera— pero él no.
Eren no dejaba de caminar de un lado para otro con el celular, intentando conseguir aunque fuera una pequeña señal para mandar un mensaje y que los encontraran. Obviamente sus intentos eran en vanos, no había señal.
—Si fuera Mikasa —dijo el menor en un susurro—, ya nos hubiera encontrado.
Y ahora que mencionaba a Ackerman, pensó Levi, no había visto a la pelinegra; anteriormente parecía inseparable de su hermano menor y ahora ni siquiera le había visto la cara.
La chica había cambiado, al parecer.
—Es inútil, Eren. —Dijo finalmente, tomando asiento.
Sin embargo pudo notar al castaño muchísimo más alterado, como si no quisiera estar en ese mismo lugar, como si no le gustara. Pensó por un momento qué era por culpa de él, pero al notar como miraba con atención la puerta cerrada desde afuera, se dio cuenta de que no era así.
—No soporto los lugares encerrados —confesó finalmente el chico, tomando lugar junto a él con su celular entre sus manos—. Es raro, como si hubiera pasado gran parte de mi vida encerrado en algún lugar.
Ackerman asintió, comprendía las razones por las que Eren se sentía así, debía de suponer que eran efectos de la vida pasada. Sin embargo, aunque su cuerpo recordara ¿por qué él no? ¿Por qué Eren parecía bloquear sus recuerdos? ¿Acaso era solamente por culpa de él?
Desvió la mirada hacía el lugar, estaba lo suficientemente limpio como para ser de su agrado y eso hacía que no todo fuera tan incómodo como debería. Se quedó mirando los detalles de esa zona en especial de aquel barco en exhibición; y ni hablar de que no quería entrar, hubiera preferido quedarse a esperarlos a los tres, pero fue arrastrado por Hanji.
Ahora, no se arrepentía de absolutamente nada, el recorrido estaba siendo agradable, Eren poco a poco se alejaba de Isabel —estaban raros desde el laberinto de espejos— y eso había sido suficiente para sentirse un poco más seguro sobre lo de recuperar a Eren.
Aunque en ese mismo momento no sabía qué decir, ni siquiera qué hacer. En cualquier momento podía jurar que a Jaeger le iba a dar algo por estar encerrado en un lugar —algo amplio, debí de reconocer— como ese. Dejó de pensar en eso y su mirada se desvió hacía la pequeña ventana que había en el lugar, se veía con claridad el cielo azul. Se quedó en esa posición, mirando el cielo y sintiendo el movimiento tenue del barco.
Regresó su mirada a Eren al cabo de unos minutos y pudo observarlo; su cara mirando con atención el piso, el temblor de sus manos.
—Eren —el chico volteó a verlo y entonces posicionó sus manos sobre los ojos de Jaeger, lo empujó levemente hasta que el chico terminó recostado con su cabeza en una de sus piernas usándola como almohada.
—¿Q-Qué…?
—Piensa en otra cosa —asesoró.
Eren guardó silencio, mientras cerraba los ojos. Trató de concentrarse en otra cosa como le había dicho Levi, trató de dejar de sentirse de esa manera tan asfixiante, y después de unos minutos lo logró. Aquello lo extrañó demasiado, recordó la vez que jugando con Mikasa se quedó encerrado en un armario, su hermana le había dicho lo mismo y hasta había tratado de distraerlo pero nada ayudó.
Pero en ese momento todo era diferente, en ese momento se sentía más tranquilo, en calma ¿A qué se debía todo eso?
—De éste lado podemos observar… —el capitán volvió a hablar, explicando sobre cada función del barco. Todos miraban (y fotografiaban) las cosas con atención.
—Señorita Hanji —Isabel habló, había estado mirando mucho tiempo hacía atrás, esperando reconocer la cabellera castaña de Eren, pero nada—. Hace rato que no veo a Eren, ni al señor Levi. ¿Segura que venían detrás de nosotras?
—¿Hm? —Zoe volteó también, parándose levemente de puntas y luego volteó de nuevo a ver al capitán, simulando escucharlo—. Supongo que deben de venir con los demás —todavía quedaba gente atrás, ambas lo sabían. Nuevas personas entraban y otras bajaban, había movimiento continuo—, tranquila, nos alcanzarán pronto.
Magnolia hizo una mueca, sin creer en sus palabras.
—Iré por ellos —declaró y cuándo estaba por dar media vuelta, Hanji la tomó del brazo con algo de fuerza.
—No quiero que te pierdas —dijo, con voz suave—, vamos, nos van a enseñar otra parte del barco.
Isabel se resignó. —De acuerdo…
Eren rió, rió como nunca antes y su risa desconcertó a Levi quién lo miró con atención. El chico de repente había empezado a reír y con su risa rompió aquel silencio, no sabía qué era lo que le había causado su risa, pero parecía volver a aquel tiempo, a aquella noche de tormenta y la melancolía inundó su mirada.
—Ahora entiendo —dijo el castaño, después de que pudiera parar su ataque de risa—, porque le agradas a mi tía Hanji.
Eren abrió los ojos, sus orbes se encontraron con las de Levi y le sonrió. Olvidó por unos momentos que estaban encerrados en aquel lugar y que tenían que esperar que alguien fuera por ellos.
—Pareces una persona mala —confesó, encogiéndose de hombros levemente aún en esa posición—, a simple vista das miedo. —Rememoró el día que lo conoció, tal vez pudo ocultar lo incómodo que se sintió al principio—. Pero en realidad no eres una persona mala —sus mejillas se tiñeron levemente de color carmín—, eres una buena persona.
Ambos se sumieron en un silencio indescriptible, ninguno de los dos se atrevía a decir nada más. Levi, por su parte, volvió la mirada a la ventana, dónde volvió a apreciar el gran cielo azul e ignoró que la cabeza de Eren reposaba sobre una de sus piernas.
Eren, por su parte, se mantuvo con los ojos cerrados, pensando en otras cosas. Pero no pudo rememorar ningún recuerdo concreto, parecía que su mente se había puesto en blanco y mejor se concentró en el silencio del lugar, en la calidez de la mano de Levi que sentía porque estaba rozando levemente la suya.
Por un momento se le olvidó dónde estaba y las ganas de salir de ahí se fueron. Disfrutaba estar así con Levi, en silencio, con sus cuerpos juntos y de repente se sintió melancólico, como si aquella sensación de armonía fuera conocida. Quiso decir algo, pero en verdad no encontraba qué.
Y así, sumieron en aquel silencio agradable, permanecieron hasta que la puerta se abrió de forma estrepitosa por los nuevos turistas que entraban a ver aquella pequeña sala. Hubo muchas personas que se les quedaron mirando —probablemente preguntándose qué harían dos personas como ellos en ese lugar— pero posteriormente los ignoraron. El guía los miró con el ceño fruncido.
—¿Qué están haciendo aquí? —Preguntó.
Eren se levantó, sentándose bien. —Nos quedamos encerrados —confesó.
—Alguien cerró la puerta por fuera —intuyó Ackerman.
El guía se les quedó mirando, analizando sus palabras y posteriormente llevó una mano a su barbilla. —Eso es raro —dijo finalmente—, nunca ha habido un caso igual.
—Cómo sea. —Levi empezó a caminar fuera de aquel lugar, Eren todavía se quedó a disculparse por el comportamiento de su acompañante y agradecer que les hayan abierto finalmente la puerta para que pudieran salir.
Fue cuestión de segundos para que Jaeger le diera alcance al pelinegro y ambos empezaran a buscar a ambas femeninas, quienes ni siquiera habían dejado un rastro de su presencia.
«¿Está seguro de qué desea eliminar éste mensaje?» Se leía en la pantalla del celular de Isabel, Hanji sonrió al momento que presionaba la opción «Sí» terminando así de eliminar todos los mensajes que su sobrino le había mandado a la chica y hasta a ella misma. Eren ni siquiera se habría dado cuenta de qué en realidad sus mensajes sí salieron pero ella se dedicó a distraer a Isabel de su celular hasta que finalmente logró quitárselo.
—¿Está segura de que no deberíamos buscarlos? —Magnolia tenía un helado en su mano, se encontraban en una banca, mirando atentamente a cada persona que bajaba con la esperanza de encontrarlos a ambos.
—Si están juntos estarán bien —Zoe siguió eliminando los mensajes y cuándo Isabel se posicionó a su lado para verificar que estaba haciendo, ella se fue rápidamente a galería—. Debes admitir que tu idea fue buena —dijo tiempo después, pasando entre las imágenes—, estuvo interesante.
Ella sonrió. —¡Claro que sí! —Su alegría pareció poco a poco desvanecerse—. Aunque me hubiera gustado haber pasado más tiempo con Eren.
La mayor sonrió al momento que miraba la chica, no podía decir que no se sentía culpable. Claro que lo hacía, sin embargo había visto los malos intentados de Levi para tratar de estar con Eren y a pesar de lo que había pasado en aquella vida pasada, ese pequeño hombrecito era su amigo y aun amigo no se le deja nunca solo.
—En verdad le quieres, ¿verdad?
Las mejillas de Isabel se coloraron y Zoe pudo ver una nueva fachada de la chica; una tímida. Tal vez era aquella que siempre describía Eren y la que hacía al chico haberse quedado a convivir más tiempo con la chica, después de todo. Suspiró, eso del amor juvenil le parecía tan tierno.
Lástima que ésta vez no apostaría por Isabel.
Sus expectativas —y aprobación, aunque no pareciera— estaban puestas en Levi.
—Mucho —dijo la chica finalmente—. En realidad, demasiado… y-yo… —Pero sus palabras quedaron en el aire cuándo vio dos figuras características bajar de aquel barco y salió corriendo a recibirlos. La mayor no se movió y se quedó ahí a disfrutar del espectáculo que iba a acontecer—. ¡Eren!
—Isabel… —susurró Jaeger aceptando el abrazo y caminando con ella hasta dónde estaba su tía—. ¿Te llegaron mis mensajes?
—¿Qué… mensajes?
—¿Gustan un helado? —Interrumpió Hanji mostrando el suyo propio—. Yo los invito.
—Ya era hora, tacaña —dijo Levi.
—¡Yo no soy tacaña! —Contradijo Hanji—. ¿Verdad, Eren?
Jaeger se escondió detrás de Isabel. —A mí no me metas, por favor…
—¡Eren! ¡Soy tu tía!
—Fue un buen cumpleaños —confesó Isabel cuándo estuvieron todos en el auto de Ackerman, de regreso a casa de los Jaeger.
—¡Todavía falta lo mejor! —Eren se mostraba alegre y listo para aquella sorpresa especial—. También es mi forma de disculparme por no reconocerte.
Isabel le golpeó la frente. —Eso ya pasó, tonto.
—De todos modos.
Jaeger se acercó hasta Levi, quién era el piloto y entonces le susurró un pequeño favor en el oído. Lo suficientemente bajo como para que ninguna de las dos femeninas escucharan. Ackerman se lo pensó mucho; minutos que a Eren le resultaron eternos.
—De acuerdo —coincidió finalmente el pelinegro al momento que cambiaba de dirección y todos se sorprendieron ante esto.
—¿A dónde vamos? —Preguntó Isabel.
—Es una sorpresa.
El camino que habían seguido había sido reconocido por Hanji, hace muchísimo tiempo que todos los chicos no se pasaban por él. Para ser más precisa —si su mente no le fallaba— desde que aquel señor misterioso (como lo describieron algunos) apareció ofreciéndoles grabar un disco.
Había sido a mediados de otoño, cuándo la banda The Titans reconocida en aquel restaurante familiar, tenía gran fama entre los vecinos y hacía que el negocio se llenara cada noche. Ese día aquel hombre misterioso apareció, se sentó en las primeras mesas mientras bebía y comía algo.
Cuándo los chicos aparecieron no pudo quitarles la mirada de encima, algunos se sintieron intimidados por la forma en la que parecía juzgar todo. Sin embargo había cosas que la banda sabía controlar muy bien y eso eran los nervios; sabían ocultar aquel sentimiento demasiado bien, por lo que nadie pensó que le hicieron caso a ese misterioso sujeto.
Se llevaron una gran sorpresa cuándo a la mitad de la noche empezó a sonreír disfrutando de la buena música, pensaron que era producto de la bebida, pero el señor estaba más sobrio que todos en aquel restaurante.
Al final de la presentación el extraño se acercó a la banda, ofreciéndoles la oportunidad de grabar un disco. Los chicos desconfiaron al principio, habían escuchado que solían estafar a la gente de esa forma y definitivamente ellos no querían ser otras víctimas más.
El señor les enseñó una tarjeta de presentación y hasta les llevó a su disquera.
Aceptaron finalmente.
Pero ahora regresaban a aquel mismo restaurante, el papá de Annie les dio la bienvenida, con aquella sonrisa amigable que portaba para todos los clientes. Había poca gente, parecía que nadie más había vuelto a poner un ambiente como lo ponían los chicos.
Pudieron observar como algunos micrófonos e instrumentos estaban colocados perfectamente en aquel improvisado escenario. Los tres tomaron lugar en una mesa cercana al escenario y entonces Eren se alejó de ellos, argumentando que volvería con la sorpresa para Isabel.
A pesar de todo, ninguna imaginaba que Eren saldría con una sorpresa de esa manera; habían considerado que saldría con un gran regalo y hasta con un enorme pastel. Pero en su lugar subió al escenario junto con Mikasa, Annie e Ymir. Levi pudo divisar al tal Armin parado a un lado del escenario, sonriéndoles a sus amigos y levantando su pulgar en señal de apoyo.
Lo primero que hicieron fue presentarse, algunos clientes los reconocieron y no pudieron evitar emocionarse por volver a escuchar a The Titans, la primera canción fue la de las mañanitas para Isabel, la chica no podía con tanta sorpresa, había sonreído como nunca y después de la canción Eren bajó al escenario sólo para abrazarla. Mikasa hizo lo mismo.
Después de esa breve celebración, la batería empezó a ser tocada con más fuerza por Ymir, quién logró captar la atención de los demás integrantes de la banda quienes volvieron a sus lugares para empezar a cantar.
Aquel pequeño restaurante empezó a llenarse, las personas no sabían dónde iban a meter a tanta gente y los que ya tenían sus lugares —y hasta habían terminado sus alimentos— se negaban a irse. Los chicos hacían un buen trabajo animando aquel lugar, la gente los apreciaba.
Eren era un buen vocalista, se dio cuenta Levi, no solamente se quedaba en aquel improvisado escenario, también se dedicaba a caminar entre las mesas en lo que bajaba, saludaba a las personas y más de una chica le tomó una foto (también se tomó una foto con él) y unas hasta osaron poner sus labios sobre la piel del moreno.
Levi quería irse, ese tipo de ambientes no eran de su tipo, sin embargo Hanji no le dejaba ir por más esfuerzos que hiciera. Al final se resignó y se acomodó en aquella silla para seguir apreciando el escenario; sin duda alguna esos chicos llegarían lejos.
No duraron mucho tiempo ahí, Ymir tenía que madrugar y se despidieron. Cuándo bajaron, Levi estaba listo para irse, nada más era cuestión de que Zoe se descuidara y se iría de ahí sin que nadie le viera. Eren no volvió a la mesa, fue a despedir a sus amigos e Isabel le fue a alcanzar.
Hanji se había ido a quién-sabe-dónde y esa era una oportunidad perfecta para irse, iba a ser grosero, pero no quería permanecer más ahí. Estuvo por levantarse cuándo sintió la presencia de alguien detrás de él, volteó rápidamente, encontrándose de frente con Mikasa Ackerman, hermana adoptiva de Eren.
—Enano.
—Mocosa.
Ambos se quedaron mirando por largos minutos, la chica le dedicaba la misma mirada llena de veneno que le dirigía en la otra vida, para ser más exactos después de que él rechazara a Eren de esa forma. No le extrañaba esa mirada, es más, le era indiferente, pero la chica parecía lista para decir algo más.
Al final no le dijo nada y terminó yéndose a reunir con los demás. Levi sabía que era el momento perfecto para irse, caminó hasta la salida y cuándo estaba por llegar hasta dónde estaba su auto estacionado, Eren salió corriendo.
—¡Levi! —Le detuvo—. ¿Te vas?
—Tengo cosas por hacer —mintió.
—Está bien —Jaeger suspiró—. Me preguntaba…
—Dime
—¿Cuándo es tu cumpleaños?
La misma pregunta en dos tiempos diferentes, pensó Levi. —25 de Diciembre.
—¡Lo recordaré! —Prometió.
Levi sabía que cumpliría su promesa.
Mientras tanto Eren sintió eso como un Déjà vu. Como casi siempre que estaba con Levi.
Continuará.
Respuesta para Hikari: ¡Hola! Me alegro que te esté gustando la historia. Respecto a tu pregunta, la verdad es que yo no soy de abandonar mis fics. No me gusta hacer eso, así que pierde cuidado que aunque tarde meses en actualizar —aunque no creo, trato de no demorar mucho— terminaré éste fic.
¡Hola! Perdonen el retraso, he estado ocupada. Pero mi mente ya tenía listo el capítulo xD Y hasta el siguiente. Sólo falta que el tiempo se preste. ¿Qué les ha parecido el capítulo? Ya es el capítulo 6 (juraba que era el 5) y todavía no sé si ya es tiempo para que Eren recuerde… Lo dejaré hasta el 8 :D Dónde creo que el verdadero drama comenzará. Ahora que me doy cuenta ha sido más fluff que nada… ¿Les molesta eso?
Espero sus respuestas. Sus reviews son muy lindos, ¡gracias por el apoyo! Quería comenzar otro proyecto pero… el tiempo.
¡Gracias por leer!
Saludos.
26 de Mayo 2015.
