El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.
Agradecimientos por los reviews a: Sadiele, Hikari Candy y Kokoa Kirkland.
Advertencia: OoC | Faltas de ortografía que se me hayan pasado.
Recovering a Star.
Por: Breen Martínez
12.
"La verdad. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado."
Al final, Petra había tenido toda la razón, Levi y Farlan no sólo se iban a tardar unos minutos, ya que ya habían pasado demasiados y no daban ni siquiera indicios de salir muy próximamente. Tanto así que la hora de comer de la señorita Petra había llegado y ella amablemente le había dicho que si gustaba ir también. Eren hubiera aceptado sino fuera porque la imagen de su tía y su petición de llevarle un poco de su rica comida al hospital volvieron a su mente; así que tuvo que declinar la ofertad, sin embargo ambos salieron juntos de aquel edificio.
—¿Vas a casa, Eren? —Preguntó ella, antes de que tomaran diferentes caminos.
Él asintió.
—Qué te vaya bien —se despidió la chica, sonriéndole.
—Igualmente, señorita Petra.
Jaeger siguió caminando, el departamento de Levi no quedaba demasiado lejos y aunque había tomado un transporte anteriormente, sólo lo había hecho porque aquella libreta le urgía al pelinegro. Se mantuvo caminando, pero la imagen de Levi y Farlan conversando no se quitaba de su mente, mucho menos aquella platica anterior y aquella fotografía tampoco desaparecía de su mente.
Suspiró mientras seguía su camino, sabía que aunque se lo preguntara millones de veces no iba a tener una respuesta y tampoco se sentía con el derecho de interrogar a Levi, porque ambos no eran absolutamente nada y era porque él así lo había querido.
Teniendo aquellos pensamientos, llegó a aquel departamento que estaba siendo su hogar temporal y que dentro de poco, dejaría de serlo. Cuando entró se dirigió rápidamente a la cocina, no iba a hacer gran cosa para su tía, después de todo el objetivo era pasar todo eso sin llamar la atención de nadie.
Poco a poco el olor característico a comida inundó el lugar, fue en ese momento que Eren se dio cuenta de que estaba a punto de terminar la comida, miró la hora y se dio cuenta de que todavía era temprano. Sería cuestión de minutos para que todo estuviera listo y si pasaba un par de horas con su tía tendría tiempo suficiente para regresar temprano y tal vez podría limpiar aquellos lugares donde el polvo se estaba almacenando.
Tembló levemente al darse cuenta de que los fetiches por la limpieza de Levi se le estaban pegando.
—¡Eren! —Mikasa le llamó muchísimo antes de que llegara al piso dónde estaba hospitalizada su tía, la chica parecía que también había ido a visitar a la mayor—. También viniste —comentó sonriéndole a su hermano.
—Mikasa —Jaeger le correspondió el saludo—. Sí, la tía Hanji quería que le trajera un poco de mi comida y… —se encogió levemente de hombros al confesar eso—, pensé en cumplirle su petición.
La pelinegra asintió. —Mañana le darán de alta —comentó mientras ambos subían al elevador—. Me llamó diciendo que había conseguido finalmente una casa dónde ir a vivir.
—¿Esta vez sí es una casa?
—Al parecer —aclaró ella—. No quiso darme los detalles por teléfono.
Eren asintió mientras el elevador les llevaba a su piso, una vez ahí, el silencio se mantuvo entre ambos hermanos, sin saber qué más decirse. Cuando abrieron la puerta, no se extrañaron para nada de encontrar a su tía completamente despierta y, al parecer, aburrida. O esa impresión les dio por la manera en cómo les había recibido.
Su humor mejoró un poco más cuándo Eren sacó de su mochila aquel traste de plástico dónde contenía la comida que había preparado especialmente para su tía, Hanji se disculpó con todos ellos mientras abría el traste y empezaba a comer enfrente de sus sobrinos, quienes permanecieron cada uno de un lado de la cama, esperando que ella acabara. Mikasa le robó un poco de aquella comida a su tía —después de todo ella también extrañaba la comida de su hermano— Hanji dejó pasar esa acción, extrañando aquellos momentos con sus sobrinos.
Una vez le comida se acabó, Eren tuvo que abrir una ventana para que el olor no persistiera ahí y se supiera lo que habían hecho. Mikasa ayudó guardando los utensilios muy bien en servilletas y regresar al traste a la mochila de su hermano. Además de que aquel pequeño perfume que cargaba les ayudó cuándo la ventana finalmente fue cerrada.
—Mañana saldré —festejó la mayor.
Eren y Mikasa no pudieron evitar sonreír, tal vez era porque la Hanji que conocían no había cambiado para nada. Lo mejor era que ahora era su tía y se podían divertir con ella.
—¿Finalmente encontraste una casa?
—Sí —asintió ella—. Basta de departamentos, ¡no quiero saber nada de elevadores nunca en mi vida! —Dramatizó y ambos menores no pudieron evitar reír.
—¿A quién se le da por usarlo en medio de una tormenta? —Cuestionó Jaeger.
—¿A quién se le da por desaparecer en medio de una? —Rebatió Mikasa.
Eren se encogió de hombros antes la reprimenda de su hermana, sin embargo la caricia de su tía sobre su cabello le dio a entender que todo eso había quedado en el pasado.
—¿Cómo es la casa? —Cambió de tema Eren.
—Es una sorpresa —aclaró Zoe.
Mikasa y Eren se miraron durante unos segundos, confiaban en su tía, pero sabían que los gustos de ella era un tanto diferentes a los de ellos. La mayor captó aquella preocupación entre sus sobrinos y lo único que hizo fue cruzar los brazos y mirarles con el ceño fruncido. Qué poca confianza.
—Tranquilos —consoló—. Irvin me ayudó.
—¿El señor Smith? —Dijeron ambos, al unísono.
Ella asintió, Mikasa y Eren confiaron un poco más en que su nuevo hogar sería perfecto para los tres. Y, sin duda alguna, le debían una muy grande a Smith.
Después de salir del hospital, prometiéndole a su tía que iban a ir por ella al día siguiente a primera hora, ambos hermanos tomaron diferentes caminos, no sin antes pasar por la cafetería más cercana para mantener una corta plática. Hace mucho que no disfrutaban algo así y, sin lugar a dudas, les hacía hecho falta. Mikasa le comentó a Eren que vivir con Sasha había sido más fácil de lo que ella supuso, la chica solamente tenía el mal hábito de dejar las migajas de la comida por el piso y eso hacía que ella tuviera que limpiar más veces.
Eren no pudo evitar reír ante eso, su hermana años atrás, le había recriminado su mal hábito porque cada vez que escribía una canción y no le parecía, arrojaba los papeles al piso. Papeles que Mikasa luego se topaba cuándo entraba en su habitación. No obstante, ahora ella opinaba que eso ya no le volvería a molestar nunca más, además de que ella nunca tuvo que limpiar el cuarto de su hermano, Jaeger tuvo que hacerlo siempre.
A mitad de aquella conversación, ella le pidió —casi exigió— saber cómo la estaba pasando con Ackerman. Eren no se consideró un mentiroso, simplemente estaba parafraseando todo lo que había pasado en los últimos días, pero sin duda alguna su estancia no estaba siendo desagradable, para nada.
Mikasa a duras penas le creyó, pero su preocupación menguó cuándo recordó que sólo era un par de días para que todo volviera a ser como antes.
A Eren aquella afirmación no pareció emocionarle tanto como los primeros días que tuvo que irse a la casa de Levi.
Cuando regresó, Levi se encontraba en casa y Eren lo notó enseguida, el olor de los productos de limpieza recién utilizados inundaba la sala de estar por completo, al parecer el chico no se había equivocado sobre lo que iba a hacer Ackerman cuándo se diera cuenta de la suciedad que empezaba a invadir su vivienda. Eren caminó hasta su habitación tratando de no hacer mucho ruido para dejar ahí la mochila, aunque Levi no se lo había pedido, él era una especie de invitado y como tal, le ayudaría.
Salió de la habitación con un trapo cubriendo su boca y el otro sobre su cabello, Ackerman reparó en su presencia cuándo se le acercó y cuándo Eren preguntó sobre dónde podía limpiar, Levi le señaló un estante con libros que poco a poco empezaban a empolvarse. Jaeger agarró un trapo e hizo uso de todos aquellos conocimientos que previamente había aprendido hace mucho tiempo atrás.
Quitó todos los libros de aquel estante mientras limpiaba el objeto, se aseguró de limpiar bien aquellos lugares donde el polvo podría almacenarse y luego fue por los libros, quitando el polvo que se había almacenado en éstos. Siguió así hasta que, casi terminando, encontró un álbum de fotografías. Sabía que no debía abrirlo y no pensaba hacerlo, sino fuera porque al colocarlo en su lugar, éste resbaló, derramando todas las fotografías en el limpio piso.
Soltó una maldición por lo bajo mientras se agachaba para recoger el desastre ocasionado.
—Mocoso —bramó Ackerman al momento que dejaba la mesa de centro que estaba limpiando, para agacharse y ayudar a Jaeger.
No había demasiadas fotografías como se puede esperar de alguien de la edad de Levi, pero estaban capturados los momentos más esenciales —se podría decir así—, el castaño pudo observar diferentes sucesos y, aunque tuvo mucha curiosidad, prefirió guardarse todas sus preguntas. No fue hasta que volvió a ver a Farlan en las fotografías, no sólo se repetía en dos fotografías, había varias en las que lo hacía…
—Parece llevarse bien con Farlan —soltó Jaeger. Levi le miró, interrogante. Bueno, el muchacho era impulsivo, ¿qué esperaba? Sabía que el chico no aguantaría mucho.
Eren se levantó con las fotografías entre sus manos, dispuesto a volverlos a acomodar en su lugar, Levi le siguió, guardando también aquellas remembranzas en su lugar correspondiente.
—Es un gran amigo —asintió, después de todo estaba diciendo la verdad.
El menor apretó los puños con fuerza. —¿Muy importante en su vida? —Dejó finalmente todo en aquel antiguo librero hasta que volteó de nuevo, encontrándose con Levi de brazos cruzado y con el ceño fruncido, mirándole con muy mala cara.
¿Ahora qué había hecho?
Cuándo menos pensó que algo sucedería, sintió que era empujado, el impulso fue tal que terminó cayendo de sentón sobre el reluciente piso. Cerró los ojos mientras una mueca de dolor se formaba en su rostro, aquello había dolido demasiado, su ceño se frunció y estuvo dispuesto a reclamar aquel ataque, hasta que Levi se acercó a él poco a poco, acortando la distancia entre ambos.
—Pase el tiempo que pase —dijo, arrodillándose para quedar ambos cara a cara—. Sigues siendo un mocoso.
Jaeger abrió la boca, dispuesto a reclamar y contradecirle. Él no era un mocoso, ¡ya no más!
—No soy un mocoso —aclaró e hizo ademán de querer levantarse, sin embargo la mano del contrario, se lo impidió.
—Eres un mocoso —repitió—. Un mocoso que siempre saca conclusiones apresuradas —aclaró. Jaeger se quedó estático en su lugar, ¿de qué estaba hablando? ¿Podría ser…?—. Por eso nada pasó entre nosotros.
—¿De qué estás hablando? —La irritación fue palpable en la voz del menor—. ¡Fuiste tú el que me rechazó! ¡Dijiste qué no querías nada conmigo!
—Tenía miedo —reveló finalmente, sin importarle que la imagen que había presentado durante varios años fuera finalmente rota por aquella confesión. A pesar de todo seguía siendo un hombre, un humano, alguien que tenía derecho a sentir miedo, frustración, ira y hasta amar incondicionalmente, pasara el tiempo que pasara.
—¡¿Y crees que yo no?! —Sólo segundos después de decir eso, Eren se dio cuenta de que se había exaltado demasiado, pero aquello le había tomado por sorpresa. Era un tema que parecía que Ackerman no quería hablar por completo, pero ahora estaba ahí, ambos tirados en el piso mientras se miraban a los ojos. Tratando de descifrar al contrario, tratando de entender por qué si habían vivido lo mismo, ambos habían entendido diferentes cosas—. También tenía miedo —confesó—, mucho miedo… ¡Pero estaba dispuesto a vencer eso!
Levi le observó, la imagen de aquel chiquillo enfrente de él, aquel mocoso que había cargado con el peso de ser llamado la esperanza de la humanidad y también con aquellos sentimientos que fueron rechazados por partes de él y sin embargo nunca se rindió en realidad. No hasta ver su sueño casi cien por ciento cumplido hasta el último día de sus vidas. Aceptó su asesinato con resignación, entregándose en bandeja de plata a sus verdugos que lo juzgaron como si no hubiera hecho nada por ellos. Como si toda su lucha no hubiera valido nada.
—Además —agregó segundos después el castaño—, pudiste seguir tu vida después de eso. La tía Hanji dice que tu cuerpo pereció años después.
—Vivir con culpabilidad, no es vivir, Eren. —Aclaró todavía sin ponerse de pie, ni dejando que el otro lo hiciera. Sabía que aquel momento, que era de los últimos que compartían juntos en aquel departamento, era el esencial para aclarar todo. Para ahuyentar por completo a los demonios que estaban a su asecho, esperando el momento de debilidad de sus corazones para devorarles sin piedad—. Me arrepentí de haberte rechazado.
—Eso no cambia nada —evidenció Jaeger.
Levi asintió lentamente, compartiendo aquel pensamiento porque, a final de cuentas, era cierto. —Debías saberlo —confesó todavía sin ponerse de pie. Eren se quedó estático en su lugar, mirándole con verdadera curiosidad, ¿qué estaba tratando de decirle? ¿Qué se leía a través de sus palabras?
Se quedaron así, mirándose mutuamente, verde aguamarina se fundió con el color contrario, tratando de encontrar una verdadera respuesta finalmente. Pero el contacto fue roto por el celular del pelinegro, quién pareció aceptar esa distracción, ya que sacó con tranquilidad su celular y lo contestó mientras se ponía de pie.
Eren imitó la acción de Levi, poniéndose de pie inmediatamente y mientras el mayor hablaba por teléfono, se dedicó a seguir limpiando, no faltaba mucho: sólo la mesa de centro que Levi había dejado abandonada y barrer de nuevo el piso por si algo de polvo había quedado.
Terminó todo eso en poco tiempo, mientras escuchaba como Levi hablaba por teléfono todavía, por un momento se preguntó si la persona que estaba llamando no era Farlan, sin embargo cuándo el pelinegro ingresó de nuevo pudo escuchar perfectamente que se dirigía a Petra, lo cual le hizo soltar un gran suspiro de alivio y sólo entonces reparó en que había estado aguantando la respiración.
Una vez estuvo todo listo, se quedó sentado en el sillón para después prender el televisor. No había nada interesante en realidad, todo estaba lleno de programas que no le llamaban para nada la atención y prender el radio no le apetecía para nada. Al final lo dejó en una película al azar, la cual poco a poco fue llamando su atención, trataba de un hombre que era secuestrado y no sabía ni siquiera por quiénes.
Estuvo así hasta que finalmente miró la hora, se dio cuenta de que faltaba muy poco para que se hiciera más de noche y decidió que iba a hacer la cena. Mucho antes de dirigirse a la cocina, se pasó por la habitación de Levi, tocando la puerta y cuándo finalmente recibió una respuesta, ingresó.
—Voy a hacer la cena —anunció—. ¿Hay algo que quieras en particular?
Levi negó mientras concentraba por completo su atención a la pantalla de su computadora. Eren le observó durante varios momentos, rememoró las tantas veces que Petra le había llamado y él había salido rápidamente para arreglar cualquier error en el trabajo. Pero ahora él parecía lo suficientemente tranquilo como para quedarse en casa.
Cerró la puerta tras sí y se dirigió rápidamente a la cocina, dejó la televisión prendida mientras veía como la película acababa, el final no fue exactamente lo que esperaba, pero sintió pena por el protagonista. En lo que él se movía en la cocina, el olor a comida poco a poco inundó el lugar y eso —suponía— fue lo que llamó a Levi a regresar a la sala.
Él miró la pantalla del televisor antes de subirle un poco y dirigirse hasta la barra de la cocina dónde Eren terminaba de colocar ambos platos para posteriormente colocarlos en la mesa. Pero no fue necesario porque Ackerman llevó ambos a la mesa mientras Eren llevaba los vasos y los cubiertos.
Se sentaron mientras comían en silencio, lo único que se escuchaba era el sonido de la televisión, al parecer iban a pasar un maratón de acción —género favorito de Eren— y Levi parecía interesado también en el especial. Cuándo hubo finalmente comerciales, el castaño pudo observar una pequeña caja decorada de color vino sobre la mesa de centro y como decoración tenía un moño dorado, inevitablemente se preguntó qué era eso y qué hacía ahí.
Eren terminó primero su cena, lavó los utensilios ocupados y se sentó finalmente en el sofá, mirando atentamente la pantalla. Escuchó el ruido de la llave al ser abierta y no tuvo que voltear para saber que era Levi que finalmente había terminado y estaba dejando todo limpio antes de —tal vez— volver a su trabajo.
—¿Quieres palomitas? —La voz de Ackerman le distrajo durante unos segundos, aquello no se lo esperaba.
—Por favor —asintió. Su vista volvió a la pantalla y de ahí hasta la misteriosa caja, se mordió el labio inferior mientras escuchaba el ruido de las palomitas al inflarse. ¿Qué perdía con preguntar?—. ¿Qué es esto? —Preguntó, completamente consciente de que Levi sabía de qué estaba hablando.
—Ábrelo —fue la solución que le dio el contrario.
Jaeger sostuvo aquella caja entre sus manos, quitó la cinta que impedía abrir la caja y finalmente la abrió, sus ojos se maravillaron al ver finalmente el contenido de aquel regalo misterioso. Se quedó estático en su lugar, que sólo el movimiento del sillón sumiéndose a su lado, lo sacó de su sorpresa.
—No babees sobre ellos, mocoso. —Recriminó el mayor, sin embargo Eren pudo captar un deje de diversión.
—¿Tuyos?
Levi se llevó un par de palomitas a la boca. —No me gusta el chocolate.
—¿Entonces…? —La mirada que le dirigió el mayor le dio a entender que la respuesta era tan simple como para no saber la respuesta.
—Hanji dijo que te gustaban.
La risa de Eren no se hizo de esperar, su tía Hanji siempre haciendo de las suyas. —¿Gracias? —Comentó, acomodándose mejor en el sillón mientras retomaba la película, no era para nada aburrida. Cuándo hubo finalmente comerciales, volteó a ver a Ackerman—. ¿No tenías trabajo?
—Lo terminé.
—Oh —Jaeger jugó con sus manos de manera nerviosa antes de llevar un chocolate a su boca. Oh, estaba tan delicioso.
—Farlan es un amigo —soltó Levi, de la nada—. Uno de los pocos que tengo, lo conocí antes que a Hanji e Irvin. Nuestras familias se llevaban bien.
—¿Es por eso que tienen tantas fotos juntos?
Él asintió.
El resto de la velada fue más cómoda para ambos, el maratón resultó ser una de las cosas que más disfrutaron, ninguno de los dos parecía tener sueño, pero poco a poco se fueron acomodando mejor en aquel sillón.
Cuando el reloj marcó más de las tres de la mañana, Levi sintió un peso sobre su hombro y sólo entonces comprobó que Eren finalmente se había dormido, acarició el cabello castaño y, desde la distancia, apagó el televisor con el control. Pudo haberse levantado y dejado ahí a Jaeger, pero en su lugar, lo acomodó a modo de que su pierna fuera como una almohada para él, mientras él ocupaba el cojín del sillón y se dormía de aquella manera.
Despertó cuándo la alarma de su celular sonó por segunda vez, trató de estirarse pero algo se lo impidió. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba acostado sobre una de las piernas de Levi, se levantó rápidamente, enderezándose.
Rememoró la noche anterior, ¿se habían quedado dormidos los dos en aquella extraña posición? Aunque, a pesar de todo, había sido cómodo.
Apagó la alarma de su celular muchísimo antes de que volviera a sonar y molestara al pelinegro, se mantuvo mirándolo un largo rato, no lo había visto dormir desde aquella noche de tormenta dónde prácticamente había huido de él. Hubiera permanecido más tiempo así sino fuera porque el sonido de un mensaje entrante de su hermana diciéndole que no olvidara que prometieron ir con su tía lo hizo desviar la mirada.
Reaccionó rápidamente, poniéndose de pie y corriendo hasta el baño, cierto había dicho que estarían a primera hora y él se había quedado dormido. Tenía que darse prisa.
Una vez completamente listo, pasó de nuevo por la sala, dándose cuenta de que Levi había ocupado todo el sillón como cama y parecía no tener ganas de levantarse. Trató de no hacer mucho ruido en lo que salía del departamento y una vez fuera, corrió a gran velocidad hasta la parada, para su suerte el transporte apenas estaban pasando, lo abordó rápidamente y tomó asiento. Inevitablemente se sorprendió a sí mismo mirando el reloj cada minuto, por miedo a llegar más tarde de lo que ya debía de ir.
Cuando llegó a su destino, volvió a correr hasta la entrada del hospital —dónde para su sorpresa— se encontraba su hermana, recargada sobre la pared, seguramente esperándole.
—¡Mikasa! —Exclamó llegando junto a ella y doblándose sobre sus rodillas, tratando de recuperar el oxígeno perdido—. Lo siento, ¿has esperado mucho?
La fémina se ajustó la bufanda alrededor del cuello al momento que negaba. —¿Se te olvidó?
—¡No! —Interrumpió Jaeger—. Me quedé dormido.
Mikasa asintió, comprendiendo mientras empezaba a caminar, Eren le siguió hasta que subieron al elevador. —Le diré a la tía Hanji que es mi culpa.
—No tienes qué —aclaró Eren—. Yo fui el que se retrasó.
Ella iba a agregar algo más cuándo las puertas del elevador se abrieron, matando por completo las palabras que nunca salieron de su boca. Caminaron en silencio hasta el cuarto de su tía, dónde la risa característica de ella les dio la bienvenida, abrieron la puerta y la vieron completamente cambiaba y repuesta, sentada sobre la cama: Irvin también se encontraba ahí.
—¿Se durmieron? —Preguntó el señor Smith, sin embargo en su mirada no había reproche alguno, en la de Hanji tampoco.
—Algo así —confesó Eren, rascándose la nuca en nerviosismo—. ¿Lista para irte, tía?
—¡Por supuesto! —La felicidad de la mujer podía verse a leguas, de ser necesario—. Los hospitales no me gustan. —Ella se levantó de aquella cama, todo estaba listo para que se marchara. Mikasa le había llevado ropa un día antes—. ¿Listos para ver su nuevo hogar?
—¡¿Nos llevarás?! —Exclamó Eren.
—En realidad, lo hará Irvin —asintió Zoe mientras abandonaban el hospital.
—Es una casa hermosa —comentó Smith una vez estuvieron dentro de su auto—, Zoe quería otra, pero esa estaba mucho mejor.
—¿Dónde está ubicada? —Preguntó Mikasa.
—En el centro de la ciudad —aclaró el rubio, recibiendo un codazo de parte de Hanji, en clara señal de que quería que todo eso fuera guardado como un secreto.
El resto del camino se siguió en silencio, el centro de la ciudad no estaba tan lejos del hospital, sin embargo Eren y Mikasa lo sintieron infinito, la enorme curiosidad por saber cómo era su nueva casa no les dejaba en paz. Habían estado viviendo en departamentos desde que fueron acogidos por Hanji. Eren tenía muy vagos recuerdos de una casa color azul cielo con un enorme jardín el cual su madre cuidaba con una gran devoción, pero fuera de eso no tenía ningún otro recuerdo.
Mikasa recordaba una pequeña casa rustica, hecha de madera, con un jardín hermoso que su madre cuidaba mientras utilizaba un sombrero de paja, también recordaba vagamente un espantapájaros obsequiado por su progenitor. Pero sus recuerdos se volvían demasiado borrosos como para hacerse una verdadera imagen.
Cuándo finalmente Hanji e Irvin soltaron un «¡llegamos!» ambos hermanos salieron del vehículo a gran velocidad, los cinturones de seguridad prácticamente volaron de ambos mientras se ponían de pie y observaban la casa de color beige de dos pisos, tenía un pequeño jardín delantero que a ambos le agradó. El sonido de las llaves los sacó de su rápido análisis, avanzaron por el lugar mientras su tía abría la puerta principal.
Estaba completamente vacío, pero estaban seguros de que sería cuestión de tiempo para que ese lugar tomara vida. La casa no era tan grande, pero tampoco era tan chica, tenía tres habitaciones y era… perfecta para ellos. De eso no había duda. Hanji observó las sonrisas en el rostro de sus sobrinos con felicidad, ya que sin duda había hecho un gran trabajo, apretó levemente el hombro de Irvin en agradecimiento porque él también había aportado demasiado.
—¿Y bien? —Exclamó finalmente ella con las manos en su cintura y mirándoles sonriente—. ¿Hicimos o no una buena elección?
—Es perfecta —asintió Eren, maravillado por su nuevo hogar.
Mikasa asintió dándole la razón a su hermano. —¿Cuándo podremos empezar a vivir aquí? —Inquirió la pelinegra.
—Esperemos que lo más pronto posible.
«Lo más pronto posible» la frase se implantó en la mente de Eren, eso significaba que los días con Levi estaban contados.
Continuará…
Respondiendo reviews:
—Sadiele: ¡Me alegra que te haya gustado la conti semanal! Considera que no me volverás a esperar tanto. ¡Gracias por tus reviews, me animan mucho! ¡Saludos!
—Kokoa: ¡Me alegra que te gusten mucho! A mí también xD ¡Saludos y gracias por el review!
—Hikari: ¡No te preocupes! Me pasa muy seguido, de hecho tuve que cambiarla mínimo unas tres veces hasta que configuré una que ahora me sé de memoria. Aunque, a veces también se me va xD De todos modos, sufro mucho cuándo se cierra la sesión. FF Malvado.
¡Me alegra que te gustara mucho el capítulo! No te preocupes, en el capítulo Levi deja bien en claro —indirectamente— que él solamente es de Eren. Eren desde hace mucho sabe que sólo es de Levi, nada más que no lo admite. Pronto lo hará (?)
¡Hola! Sí, es domingo, pero entra en actualización en la semana, ¿no? -se esconde- el capítulo algo corto, de hecho más que los otros, pero elemental para la trama. Al fic sólo le quedan tres capítulos más… si ustedes aceptan el epílogo, sino entonces sólo le quedan dos xD ¡Serán largos! Porque no deseo que ningún cabo quede suelto.
¡Gracias por el apoyo hasta ahorita! Abrazos para ustedes.
9 de Agosto del 2015.
