Capítulo 3. Dorado falls.

El campo de tiro los domingos solía estar tranquilo. Tampoco era extraño, eran apenas las siete y media de la mañana. Derek observaba cómo Emily acertaba con suma precisión cada disparo que salía de su arma. Concentrada tal y como estaba en la diana, ni siquiera se había percatado de que él no apartaba la vista de ella, sólo unos pasos más atrás.

Cuando volvió a vaciar el cargador por enésima vez, de reojo lo vio cruzado de brazos con gesto más impresionado de lo que habría esperado. Soltó el arma y se quitó la protección de los ojos y los oídos.

- ¿Qué pensabas que estuve haciendo durante todo este tiempo? ¿Calceta?.

Su tono burlón lo hizo reír.

- Venga, vamos- Le dijo con un gesto de la cabeza- Te invito a desayunar.

Ella le sonrió ampliamente y lo siguió hasta la pequeña cafetería del propio campo de tiro. Tomaron asiento en una pequeña mesa, al aire libre. Emily inspiró profundamente, inhalando el suave aire de la mañana mezclado con el olor del café recién hecho.

. ¿Café?- Le preguntó una amable camarera, junto a su mesa.

- Solo para mí- Se apresuró a contestar Morgan, y después miró brevemente hacia Emily- ¿Descafeinado para ti?.

- Sí, por favor...- Le confirmó, un poco sorprendida de que él hubiera recordado que había dejado la cafeína- Y tarta de chocolate... Dos porciones.

La camarera tomó nota y volvió a dejarlos a solas.

- ¿Tarta de chocolate?- Le preguntó con curiosidad- ¿Y dos porciones?. Pensaba que estabas tratando de relajarte.

- El chocolate me relaja... y además, me encanta- Protestó como una niña pequeña- Y una de las porciones es para ti...Sé que también te gusta, no lo niegues- Añadió acusándolo con el dedo.

Derek se echó a reír, con las manos en alto, aceptando su derrota.

- Está bien, está bien. Tienes razón...Sólo que no sabía que eras de las que les gustaba el chocolate por las mañanas- Argumentó con gesto extrañamente serio.

- ¿Donde está escrito que el chocolate tenga que tener un horario? Me gusta a todas horas- Le rebatió con convicción.

De pronto se encontró con la expresión traviesa de Morgan.

- ¿Qué?- Le dijo, confusa.

- ¿Seguimos hablando de chocolate?- Le preguntó arqueando una ceja.

Ella abrió los ojos como platos, y jadeó estupefacta.

- Eso de que el chocolate es un sustituto del sexo es sólo un mito, ¿sabes?- Protestó casi ofendida.

Él se encogió de hombros, con aquella sonrisa maliciosa aún dibujada en la cara.

- ¡Derek!- Le recriminó atónita.

- No pasa nada... Te gusta mucho el chocolate...- Continuó sin poder ocultar la sorna en su voz- Sólo me pregunto qué clase de chocolate es tu favorito...

Emily, con un mohín, se reclinó en el respaldo de la silla, cruzándose de brazos.

- No voy a contestar a eso.. Derek Morgan...

Derek soltó una carcajada, y antes de que pudiera decir nada más, la camarera llegó y les sirvió las bebidas y dos porciones de la tarta que había pedido.

En cuanto se hubo ido, Emily le arrebató la porción de Derek y la colocó junto a la suya.

- ¿Y eso?- Preguntó sorprendido - Pensé que una era para mí.

Emily cogió la cuchara y lo apuntó con ella.

- Definitivamente, agente Morgan, hoy no vas a probar el chocolate.- Le advirtió con gesto amenazante.

Derek arqueó las cejas, divertido, mientras contemplaba cómo Emily se deleitaba probando la tarta.

- ¿Y ahora qué?- Le reclamó ella alzando la vista del plato.

- Nada... Disfruta del... chocolate...- Rió él.

Diez minutos después, Emily volvió a pasarle su ración, incapaz de terminarse apenas la primera. Se excusó diciéndole que había tomado algo antes de salir, para no admitir que en realidad, aún tenía problemas con las comidas como consecuencia de las heridas de su estómago. Deseó no haber dejado de tomar la medicación.

Derek devoró su porción sin hacer ninguna broma, y aceptando su excusa, a pesar de que se había dado cuenta del pequeño gesto de dolor que había intentado disimular.

- ¿En qué piensas?- Le preguntó después de observarla en silencio durante unos segundos. Emily se había quedado absorta, ensimismada en sus propios pensamientos.

Se sobresaltó ligeramente, y por un momento pareció quedarse muda.

- Lo siento...- Se excusó- No me di cuenta...

- Te pasa mucho últimamente... Creo que ni siquiera eres consciente de ello.

Su expresión desconcertada le confirmó que era así.

- ¿De veras?... Supongo que estoy algo distraída- Se justificó. Y luego frunció el ceño, mordiéndose el labio-. Y supongo que por eso querías que viniéramos aquí...

Ahora era Derek el que estaba perplejo.

- Tal vez sólo quiero asegurarme de que estás bien...-Le dijo él con suavidad.

Ella inclinó ligeramente la cabeza, juntando inconscientemente, las manos contra su pecho. Derek enseguida tomó nota de aquel gesto defensivo.

- Bueno...¿Que te diga que estoy bien como diez veces al día no es suficiente?- Le recordó con ironía.

Derek se detuvo a contemplarla. Podía ver su inseguridad detrás de aquella pose de imperturbabilidad.

- No lo estás- Se limitó a rebatirle.

Su mirada serena, la traspasó como si pudiera ver a través de ella.

- Derek... lo de la otra noche sólo fue un mal momento...- Se justificó una vez más. No debía haberle mostrado su vulnerabilidad, aquel día en casa de Rossi. Lo conocía. Y ahora no le quitaría los ojos de encima, sólo para asegurarse de que no le ocurriría nada. No podía entender por qué sentía la necesidad de ser tan protector con ella. No es que no lo agradeciera, era solo que le resultaba extraña la forma en que se preocupaba por ella desde que había vuelto.

- Lo que tu digas...- Dijo él encogiéndose de hombros.

- No me crees...- Susurró con un suspiro.

No hacía falta que le contestara para saber la respuesta. Su silencio era absolutamente delatador.

- ¿Quieres dar un paseo?- La invitó sin tratar de disimular que prefería cambiar de tema.- El parque está aquí al lado.

Ella aceptó con un gesto tímido, y para cuando se fue a incorporar de su silla, ya Derek estaba de pie, con la mano tendida hacia ella.

Caminaron en silencio bordeando el hermoso lago, contemplando los patos y los cisnes. Emily siempre agradecía el hecho de que no necesitaran palabras para comunicarse. Simplemente poder estar juntos, de aquel modo, le resultaba reconfortante.

Cuando habían caminado durante alrededor de quince minutos, Emily notó una ligera punzada en su estómago, y aunque consiguió ahogar un pequeño gemido, no pudo ocultar ni su expresión de dolor ni el movimiento involuntario de su mano, durante unos segundos, sobre la cicatriz de Doyle.

Detuvo el paso repentinamente, y se encontró con la expresión alarmada de Derek frente a ella.

- Emily... - Miró a su alrededor hasta que vio un banco un poco más hacia adelante- Será mejor que te sientes- Le indicó señalando hacia allí.

Ella obedeció, dándose por vencida. De cualquier modo, no se sentía capaz de dar un paso más. Dejó que Derek la guiara hacia el banco, y se sentó. Luego lo hizo él, junto a ella.

- Estoy bien...- Le aseguró antes de que Derek pudiera decir nada más.

Él resopló frustrado.

- Deja de decir eso... por favor...- Le pidió tratando de mantener la calma.- Deja de decir que estás bien cuando no lo estás. Emily... Sé perfectamente cuándo me estás mintiendo, y no voy a volver a dejarlo pasar... Ya lo hice una vez y mira como terminó.

Pero Emily podía ver perfectamente la culpa en sus ojos. Y sintió una punzada de dolor, peor que la del dolor físico de su cicatriz.

- Aquella fue mi decisión...- Susurró ella.

- Pues fue una pésima decisión...- Replicó Derek alzando una ceja.

Emily jadeó e inmediatamente se echó a reír.

- Definitivamente lo fue- Admitió con un suspiro, mientras entornaba los ojos.

Por un momento Derek no supo como tomarse aquello, pero tenía que reconocer su habilidad para utilizar la ironía en su favor.

- Tienes que prometerme que volverás a tomarte tu medicación- La reprendió como si fuera una niña pequeña- O de lo contrario...

- ¿O de lo contrario?- Se burló ella haciendo un mohín.

- O de lo contrario tendré que prohibirte el chocolate...- La amenazó con expresión pícara.

Emily abrió la boca para contestar, la cerró y volvió a abrirla.

- ¿De qué clase de chocolate estás hablando ahora.. Morgan?.- Preguntó con fingida inocencia.

- De cualquier clase de chocolate- Y con un gesto juguetón, le rozó la nariz con su dedo.

Y Emily levantó las manos en señal de rendición.

- Bueno, amigo... Definitivamente tienes tu promesa...

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