Capítulo 5. Desde la infancia

- ¡Oh Dios mío, Emily!, ¡Estás increíble con esas botas!. ¡Eres como catwoman!

Emily se rió ante el exagerado comentario de García, y se giró ante el espejo de la tienda para comprobar cómo le quedaban.

Tenía que admitir que le gustaba verse con aquellas botas de caña alta color negro. Aunque no estaba muy segura de dónde las podía lucir.

- No sé, no sé...- Dudó por un momento.

- ¡Tienes que comprártelas! ¡Son absolutamente sexis!.- Insistió García colocándose a su lado- ¡Cualquier hombre caería rendido ante tus pies con esos tacones!

Al fondo, Emily vio como J.J. trataba de sofocar una risita.

- ¿Y para qué querría yo que un hombre cayera rendido ante mis pies? Sólo traen problemas- Resopló mientras bajaba la cremallera de las botas.

Las dejó a un lado, y se puso de nuevo sus botines habituales.

- La verdad es que te quedan bien.

J.J. se había acercado a ella, sosteniendo su propia selección de calzado.

Emily suspiró resignada.

- Vale, de acuerdo... Me las llevo... Aunque no sé cuándo me las voy a poner...

Negó con la cabeza, con los ojos en blanco, cuando escuchó los pequeños aplausos de García.

- ¿Nos tomamos algo en la cafetería?- Les propuso J.J. mientras se dirigían a la caja para pagar.

Tanto García como Emily, estuvieron de acuerdo.

Eligieron una pequeña cafetería situada en la terraza del Centro Comercial. Sentadas alrededor de la mesa, las tres amigas disfrutaban de los batidos que habían pedido.

- Me alegro de que tengamos un par de días libres- Dijo Emily en actitud relajada.

Lo cierto era que no habían parado desde que había vuelto, y después del último caso, Hotch les había dejado descansar unos días. Los casos con niños siempre eran más difíciles, y el equipo necesitaba desconectar de alguna manera. Además, era su primera salida de chicas, y resultaba realmente agradable recuperar esa parte de su vida.

- Sí... Y supongo que a Rossi le vendrá muy bien...- Señaló J.J. con expresión traviesa.

- ¿Rossi?- García estaba ahora realmente intrigada?- ¿Qué pasa con Rossi?.

- J.J... - Le advirtió Emily. García no había sido bendecida especialmente con el don de la discreción.

- ¿Qué?- Replicó ofendida- ¿Me estáis ocultando secretos?.

Emily le dirigió una expresión de reproche a J.J..

- De todas formas se enterará- Se defendió encogiéndose de hombros.

Finalmente suspiró y volvió la vista a García.

- Me dijo que su primera mujer lo llamó y sé que quedaron para verse.- Le explicó escuetamente. En realidad tampoco es que supiera mucho más. No había vuelto a hablar con él a solas desde entonces.

- ¡¿En serio?!- Exclamó García con entusiasmo.

Emily se preguntó por qué siempre se tenía que emocionar de forma tan excesiva con todo.

- No le digas nada- Le pidió Emily con gesto de advertencia- Es una especie de segunda oportunidad para él- Añadió recordando su conversación con Rossi.

- Mis labios están sellados- Respondió Penélope simulando que los cerraba como si tuvieran una cremallera- Puedo ser muy discreta si quiero...

- ¡Oh, sí! ¡Claro...!- Bromeó J.J. dándole una palmadita en la espalda.

García, ofendida, abrió la boca para contestar, pero se vio interrumpida por el sonido del teléfono de Emily. "¿Qué diablos?", pensó Emily. Era Morgan. Durante unos instantes se quedó perpleja mirando la pantalla, dudando entre si cogerlo o no. Finalmente deslizó su dedo y contestó.

- Sabía que no podías vivir sin mí, pero esto realmente comienza a ser excesivo- Se burló Emily antes de que Derek pudiera decir nada.

Sonrió al escuchar la risa de éste al otro lado de la línea.

- Vamos princesa, admite que te encanta mi compañía...¿O es que no te gusto porque no juego al golf?- Le preguntó con malicia.

- Ja, ja... Muy gracioso- Le replicó ella con fingido enojo. En realidad, la culpa era suya. Nunca debió contarle que había salido con un golfista- ¿A qué debo tu grata llamada?.

A Derek no se le escapó la ironía de sus palabras. Rió para sus adentros, reconociendo en el tono de su voz, a la Emily de siempre.

- Me preguntaba si mañana querrías venir conmigo a un sitio.

- ¿A un sitio?- Le preguntó intrigada- ¿A qué sitio?.

- Es una sorpresa... - Le contestó de forma deliberadamente enigmática. La conocía lo suficiente como para saber que no se negaría. Era demasiado curiosa.

Emily torció el gesto, con disgusto. Y durante unos segundos pareció pensárselo.

- ¿Puedo llevar botas de caña alta?- Bromeó.

Fue entonces cuando escuchó las risas de J.J. y García. Se había olvidado completamente de que estaban allí. Pero ya era tarde, podía ver perfectamente la expectación en sus caras.. Volvió a centrarse en su conversación, ignorando a sus amigas. Las dos rubias se miraron entre ellas, con complicidad. No sabían con quien hablaba Emily, pero estaba claro que estaba planeando una cita., y tenían verdadera intriga por conocer la identidad del afortunado que había conseguido que a su amiga se le iluminara la cara con sólo una llamada de teléfono.

- Puedes llevar lo que tú quieras... Aunque te recomendaría que fueras cómoda.- Le informó finalmente, al tiempo que trataba apartar de su mente la imagen de Emily vestida únicamente con esas botas.- Te recogeré a las nueve.

- Está bien...- Se rindió ella- Pero más te vale que valga la pena...

- Mmmm... Tal vez lleve chocolate para asegurarme...- Le dijo sin ocultar la sorna en su voz.

Emily jadeó indignada.

- No vas a comprarme con un par de onzas de chocolate, Morgan...- Le recriminó entre risas, totalmente ajena a las caras estupefactas de sus amigas al escuchar el nombre de aquel.

- ¿No?- La cuestionó con picardía- Porque sé exactamente cómo te gusta el chocolate, y créeme que no podrás resistirte... princesa...

- ¡Derek!- Exclamó ella escandalizada.

Pero ya Morgan había colgado el teléfono.

Emily entornó los ojos, mientras negaba con la cabeza, aún sonriendo. Cuando levantó la vista hacia J.J. y García se encontró con sus ojos de halcón sobre ella. Se quedó paralizada durante un instante, sintiéndose el centro de atención.

- ¡¿Qué fue eso?!- Preguntó finalmente García con un gritito, todavía sin poder creer lo que acababa de presenciar.

Emily frunció el ceño sin comprender a qué venía tanto alboroto, y les dirigió una expresión de interrogación.

- Hablando de segundas oportunidades...- Intervino J.J. con la sonrisa del gato de Cheshire dibujada en la cara.

Emily abrió la boca para contestar. Hasta ese momento, ni siquiera había pensado en lo que su conversación podía parecer vista desde fuera.. Ahora, sin embargo, era plenamente consciente de lo que habían deducido de su pequeña charla..

- No sé qué quieres decir con eso...- Mintió como si no supiera de qué hablaban. "J.J. y García, por supuesto habían sacado una conclusión errónea", pensó para sus adentros, pero no veía la forma de salir de aquella situación, más que restándole importancia.

- Sólo digo que desde que habéis vuelto estáis muy cerca...- Señaló J.J. con naturalidad.

- Por no hablar de ese pequeño momento íntimo que interrumpí en casa de Rossi- Añadió García sibilinamente

Y allí estaba. Sabía que tarde o temprano se lo recordaría. Y lo que era peor, J.J. no parecía sorprendida. Era evidente que García se lo había contado. Emily suspiró resignada a tener que ser sincera con ellas. No quería que malinterpretaran la actitud de Morgan, pensando que era algo más que interés por ayudar a una amiga.

- Se siente culpable...- Les explicó con suavidad- Por todo el asunto de Doyle.

- ¿Me estás diciendo que te invita a salir porque se siente culpable?- La cuestionó J.J.

Emily dudó durante un momento. La expresión de incredulidad de J.J. la había pillado desprevenida.

- Supongo...- Titubeó- ¿Qué otro motivo iba a tener?. Además, no lo digas así. No es como si fuera una cita...

J.J. y García se miraron entre sí, como si intercambiaran pensamientos. Tal vez por primera vez en su vida, Garcia optó por ser discreta, y ahogó sus ganas de decir en voz alta lo que pensaba, sorbiendo con fruición su batido.

- No claro, por supuesto que no lo es...- Susurró J.J. sin ninguna convicción.

Emily las miró a ambas, totalmente confusa, pero rápidamente García desvió deliberadamente su atención hacia la nueva tienda de ropa que acababan de abrir en el Centro Comercial y pronto se encontraron hablando de temas bastante más intrascendentes, lo que supuso un verdadero alivio para Emily.

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