¡Hola readers!

¡OMG! Ni yo me creo que haya regresado tan rápido, es decir, ¡eso es imposible! Pero en parte creíble porque este capitulo se escribió sólito, incluso lo tuve que cortar en dos porque quedaba muy largo, así que ya no serán dos partes, sino tres.

LOL

Bien, aquí tienen su capitulo, espero que les guste, me esmeré haciéndolo. Incluso descuide mi fic de D. Gray-man por ustedes *corazones*

¡A leer se ah dicho!


DISCLAMER: Vocaloid no me pertenece, por desgracia. Todo lo que haría por que fuera mío. Habría mucho Kagamine power ¡Oh yeah!


La elección

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V

Erase una vez…

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Parte II

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—¿Cuándo iniciara? ¡Estoy aburriéndome! —exclamó Gumi con la cabeza recostada sobre el hombro de su novio

La música electrónica servía de ambientación mientras el equipo de organización terminaba de alistar a los participantes, la sala ya estaba casi llena y las personas a su alrededor charlaban entre ellas, algunas jugaban con sus móviles mientras otras preparaban cámaras para capturar los atuendos a presentar. Gumi en cambio ya estaba cerca de su límite de paciencia, llevaba ahí más de cuarenta minutos junto a su grupo de amigos, y eso ya era demasiado para ella, apenas se podía mantener quieta por cinco minutos, ni siquiera Kuroneko podía distraerla lo suficiente. Miku se mantenía en el asiento de la fila previa junto a Mikuo y Kaito, incluso Len se las había arreglado para colarse en un sitio, por lo que ella se había quedado en medio de Lenka y su novio. No se quejaba, había podido fastidiar un poco a la Kagamine y bromear con Kuroneko, pero la espera la estaba matando.

De pronto la luz se volvió tenue y la música bajo su volumen dejando la sala solo con el murmullo general.

—Parece que está a punto de comenzar —declaró Lenka emocionada, sus ojos relucieron en expectación al ver como los reflectores se centraban en la tarima y danzaban frenéticamente, siguiendo el ritmo de tambores imaginarios

La chica Kamui retomo la compostura y puso la espalda recta para tratar de ver más allá de la cabeza de Kaito. Su cuello se estiro en busca de un mejor ángulo, un hombre estaba en la tarima hablando acerca del desfile, igualmente disfrazado para un noche de espanto. Los primos Hatsune dejaron de pelear por un momento cuando el presentador dio inicio al evento con una carcajada sacada desde los infiernos, después de todo estaba vestido como diablo.

Por un momento la sala quedo a oscuras.

Únicamente la melodía del exorcista cubrió el reciento causando expectación en los visitantes. Lenka tomó entre la penumbra la manga de Gumi, quien vio una buena oportunidad para molestarla. Deliberadamente soltó un sonido gutural que hizo que la rubia saltara en su asiento al la música ser interrumpida por un grito agudo digno de alguien a quien estaban acuchillando.

—Lechuga —regaño Kuroneko al ver como su novia se partía de la risa.

La pequeña Kagamine estaba que literalmente se lanzaba sobre la persona a su lado, quien la miraba con rareza. Incluso Len y compañía voltearon al escuchar el chillido.

Los reflectores se encendieron con colores y luces estroboscópicas, todas dirigidas al escenario, de donde un chico salió con paso firme y la mirada en alto, su disfraz era el de un zombie. Algunas partes de su piel estaban pintadas de un azul mortecino, algunas costuras brillaban repulsivas sobre esos trozos que simulaban piel con piel. El cabello revuelto, ropas desgarradas y llenas de sustancia roja. En las manos traía cadenas que arrastraba y su pantalón apenas era sostenido en su cadera, arrancando algunos gritos de las féminas presentes. La música resonaba y combinaba con los movimientos del chico, quien tan pronto llego al extremo opuesto se dedico a posar mientras el presentador demoniaco describía sus ropas y su look. Los aplausos no se hicieron esperar cuando el modelo retomo su camino hacia la salida, durante el trayecto otra chica de cabellera morada hizo su aparición. La música tétrica quedo a un lado dando paso a una canción hecha con instrumentos de viento

La chica era una hermosa y delicada hada, sus ropas eran tan ligeras como la seda y el tul, sus colores deslumbraban y técnicamente iba descalza, unas tobilleras con cascabeles tintineaban a cada paso que daba. Sus piernas no eran largas, pero el corte de la falda engañaba a la vista; Las luces revolotearon sobre ella deslumbrando con los brillos que simulaban tatuajes en algunas partes de su cuerpo. Todos lucieron encantados con su timidez natural, era como si realmente fuera una criatura feérica exhibida a simples mortales.

—¡Qué envidia! —murmuró Miku mordiendo un pañuelo al ver como la chica hacia una leve inclinación, deslumbrando con su vestuario.

Kaito y compañía no se abstuvieron de fotografiarla, en especial cuando la tenían por bastante tiempo frente a ellos. Ella tenía un rostro dulce y algo tímido, pero supo manejarse adecuadamente sobre el escenario encantando a todos

—Me preguntó cuándo saldrá Rin —comentó Kuroneko al ver como la pelimorada salía de escena, no sin antes dar un grácil giro para dar paso a su compañero y no golpearlo con sus inmensas alas de hada.

Nuevamente la ambientación cambio y las luces fueron acompañadas de sombras y figuras algo retorcidas. El chico que modelaba estaba disfrazado como el sombrerero loco, con su cabello largo suelto y algo alborotado, una delgada línea atravesaba su ojo derecho y sombras oscuras rodeaban sus ojos dándole un aire mortecino. Sus prendas rozaban lo funerario, pero con tonos azules incluidos, el pantalón jugaba con las rayas blanco y negro haciendo contraste con el chaleco azul marino que usaba, su camisa era cubierta en gran medida por el saco oscuro ricamente adornado y destrozado en partes, dándole un aire tenebroso.

—Pronto, espero —respondió Gumi atenta a los movimientos del chico, quien en ese momento tomaba el ala de su sombrero de copa y lo inclinaba ligeramente hacía el frente, ocultando parcialmente su mirada azulada de la multitud. Eso era tan endemoniadamente seductor y atrayente.

Incluso Lenka se había acercado al borde de su asiento para poder ver mejor, si no mal recordaba era Ikune Ren, un modelo que le gustaba en gran medida, era la primera vez que lo veía en vivo y en directo. El castaño hizo girar el bastón que portaba en la mano de forma eficiente y con el apunto a un chica entre la multitud que casi se desmaya cuando le dio una sonrisa tanto juguetona como espeluznante.

—Ahora, la perdición en la que todo hombre desea caer —exclamó el demonio repentinamente emocionado, el joven Ikune ya emprendía su salida cuando una silueta oscura se abrió paso con sensuales contorneos de caderas y una sonrisa bastante tentadora —, nuestra deseada y cruel amante, el súcubo —agregó al la pelirroja abrirse camino en la pasarela

Una multitud de silbidos y gritos masculinos se elevaron al ver a la ardiente Cul enfundada en ese traje tan provocativo. Alas rotas, cuero y ligeros, esa presencia tan suya que llamaba la atención. Gumi no tardó en casi brincar en su asiento, se abalanzo sobre el respaldo de Kaito y con alegría y ojos destellantes soltó un chillido de emoción

—¡Se los dije! —habló por sobre la música, sus amigos apenas le prestaron atención, estaban bobos con los movimientos de la pelirroja, quien disfrutaba las miradas sobre su persona —, el bondage nunca falla

Miku debía reconocer que Mayu sabía lo que hacía, no encontró imperfecciones en los diseños, todos hasta el momento habían sido de su agrado, pero no le daría la victoria hasta ver a Rin, debía hacerle justicia a su amiga, o de lo contrario estaría decepcionada de la diseñadora.

La multitud de testosterona se lamento cuando la provocativa súcubo se vio abandonando la pasarela, incluso Kaito lamento su perdida en voz alta ganándose una mirada fiera de la Hatsune.

La música que había acompañado a la ardiente demonio fue sustituida por un tono similar a los empleados en carnavales dando la ilusión de estar en una feria llena de juegos mecánicos y golosinas por doquier; El chico que le acompaño dejo sin aliento a la mayoría de los presentes, fácilmente se podría decir que era un bishonen, su rostro era delicado y similar al de una chica, complexión delgada, pero tenía un aire que intimidaba un poco. Incluso su porte demostraba orgullo solo perteneciente al grupo masculino

—Es Lucius Seine —suspiro una chica junto a Len llamando su atención

El vestuario era digno de admirar, su traje era el de un anfitrión de circo, saco negro con la cola dividida en varios trozos que se iban encendiendo de un color rojo sangre, mangas acampanadas y con encajes blancos y adornos dorados. Un pañuelo de color fucsia se derramaba desde su cuello hasta su pecho, contrastando con el blanco de su camisa. Incluso las botas blancas con listones fucsia daba la ilusión de que era alto y los pantaloncillos cortos dejaban ver algo de piel antes de llegar a las medias traslucidas y a los adornos en forma de cruz.

—Hermoso —susurró Lenka absorta en la mirada escarlata, era como ver un atardecer en pleno apogeo, sus cabellos melocotón pálido eran sujetos por un sombrerito con una coqueta pluma violeta en él.

La lluvia de flashes abrió fuego cuando el chico se detuvo en el extremo demostrando lo bien que lucía con las ropas confeccionadas, una sonrisa de soberbia lo acompañaba. Era popular entre el campo de trabajo, tanto o igual que Rin. Las luces se movieron frenéticas sobre el escenario cuando Lucius giro sobre sus talones y la cola de su saco se agito en el aire simulando llamas voraces. Mikuo y Miku se inclinaron nuevamente interesados en el vestuario, Kaito y Gumi no perdieron oportunidad de fotografiar al escarlata, incluso Lenka saco su celular y aprovecho el efecto de las luces para tener una buena toma.

—Aquí esta nuestra bella e inocente —comentó el presentador sonriente cuando el cirquero se regresaba a las bambalinas. Las luces dieron de lleno a la siguiente modelo, quien sonrió tan pronto la multitud chilló su nombre — ¡Caperucita roja!

—¡Es Rin! —Miku gritó cuando la rubia se abrió camino con ligeros movimientos, parecía sacada del mismísimo cuento

Mikuo y Kaito le gritaron llamando su atención, sin más dejaron que las cámaras en sus manos hicieran el trabajo capturando la imagen de la Dankworth en ese disfraz, que Miku no dejaba de alabar, pues Mayu había hecho todo y más de lo que esperaba.

El vestuario era simple, pero sencillamente hermoso, era como si hubiera sido hecho especialmente para la rubia, quien en ese momento estaba feliz de ver a sus amigos ahí. La blusa blanca tenía mangas rectas dejando descubiertos sus hombros, sobre ella un corsé negro con listones rojos formaban un patrón en V que lucía ajustado a la cintura, tiras negras pasaban a los costados de su pecho hasta anudarse en la parte posterior de su cuello. La falda roja —algo pomposa y justamente a la mitad del muslo— poseía una franja blanca cercana al borde y algunos listones negros. Usaba mallas negras un tanto traslucidas y botines de color chocolate.

La caperuza fue retirada de su cabeza cuando comenzó a modelar sus prendas ante los espectadores, la capa se vertía por sus hombros hasta un poco más abajo de la falda, asegurada sobre su pecho con un moño rojo. Dio un pequeño giro sobre sí misma haciendo que los volados se levantaran ligeramente, como si estuviera buscando una dirección en el horizonte poso su vista sobre sus amigos, quienes estaban fotografiándola como si fuera la única de todo el desfile. Con un ademán de despedida y con ligeros saltitos emprendió su regreso junto a Mayu.

—Perdonaré a Mayu —dijo Gumi cuando la rubia hubo desaparecido, ahora otro modelo disfrazado de segador de almas estaba en la pasarela.

Lenka la miro curiosa ante lo dicho.

—¿Por no haber disfrazado a la princesita de súcubo? —inquirió el ojirojo conociendo los pensamientos de su novia

Ella asintió fingiendo seriedad.

Después de todo el disfraz de caperucita le gusto, tanto o igual que a los chicos, quienes prácticamente derramaban baba sobre las cámaras y teléfonos, incluida Miku.

De alguna forma, suponía que Rin era su objeto y catalizador de fetichismos.

—o—

—¡Estuviste espectacular! —Miku chilló abrazando a la dulce caperucita roja. Como un felino se frotó en el pecho de Rin mientras murmuraba muchas cosas que apenas llegaban a los oídos de la rubia, está le devolvió el abrazo sin remedio, al parecer se quedaría bastante tiempo pegada a ella. Mikuo intentó separarlas, pero ante el agarre firme de la Hatsune se resigno a regañadientes.

¡Rin no era suya para que la acaparara tanto!

El grupo estaba fuera del salón donde se había llevado el desfile, la mayoría de los participantes estaban celebrando el éxito brindando con una copa de champagne junto a Mayu, Rin por su parte había decidido encontrarse con sus amigos, quienes la esperaron en la entrada.

—¿Todos los participantes asistirán a la fiesta? —preguntó Gumi curiosa.

No iba a negar que tenía ganas de fotografiarse con algunos modelos, ya sea por sus trajes o por su innegable atractivo, aunque claro, eso no lo diría tan abiertamente.

—Supongo —respondió Dankworth —, oficialmente todos están invitados

Kaito y Len celebraron la noticia, una fiesta con modelos lindas era algo que uno no se debía perder por nada del mundo, Lenka también se alegro por ello, el chico del carnaval le había llamado la atención y poder platicar con Ikune Ren tampoco le sonaba mal.

—Por cierto —comentó Rin cayendo en cuenta de algo — ¿donde se van a disfrazar?

Era cierto, ninguno de ellos llevaba disfraz.

Len y Gumi se cargaban una sudadera, nada inusual. Miku iba con una blusa algo ligera y shorts cortos, Kaito también usaba una sus playeras de manga 3/4 a juego con su bufanda y Mikuo vestía vaqueros y camisa arremangada; Kuroneko solo seguía su habitual uso de colores oscuros y Lenka vestía una falda con botones y una blusa color perla con moño en su pecho, lo único diferente era que su flequillo alborotado estaba controlado y peinado con un vereda de lado.

—Kuroneko ah traído al monstruo —comentó Kaito encogiéndose de hombros.

Rin asintió recordando el auto, un Cadillac escalade de color negro que a veces usaban para sus salidas grupales. Len soltó un silbido por lo bajo ante la mención. Los hermanos por su parte habían llevado su AVO amarillo.

—Nos cambiaremos en mi casa —anunció Gumi. Era la que vivía más cercana al Meltdown, todos habían cargado sus cosas en el auto con esa intención.

—¿Vienes o te vemos ahí? —preguntó Miku soltándola.

Si fuera por ella se la llevaría consigo, pero Rin ya estaba arreglada, su disfraz estaba impecable, de eso se habían ocupado Ann y Mako cuando se retiraron. Si la llevaban a casa de Gumi seguramente se aburriría de esperar. Se lo pensó un momento, Sonika asistiría a la fiesta por lo que tendría compañía, Matsuda también estaría allí.

—Los veo ahí —habló segura antes de despedirlos.

El grupo se dirigió a los autos aparcados entre bromas y empujones, no sin antes recordarle a la rubia que estuviera atenta a su móvil. Rin elevó la mirada hacía el oscurecido cielo, apenas eran las diez de la noche y las estrellas ya parecían brillar tan emocionadas como ella.

La noche apenas comenzaba

—o—

El Meltdown estaba apenas despertando cuando el pequeño grupo de participantes puso un pie en él, la música ya estaba sonando y las luces parpadeaban dando algo de ambientación e invitando a las personas a bailar. A donde quiera que mirara se encontraba con disfraces llenos de color y maquillaje para fiestas. Algunos eran mejores que otros, otros más simples pero llamativos, por ejemplo el chico que paseaba disfrazado de pitufo en el ala este, su piel era de un vibrante azul.

La editorial que había patrocinado el desfile de Mayu no tuvo reservas cuando rento el local, incluso lo habían decorado con telarañas y serpentinas, algunas figuras tenebrosas en algunas esquinas. La barra servía bebidas un tanto exóticas y acordes a la temporada. Los invitados al evento consistían principalmente en los empleados, también los participantes del desfile y uno que otro reportero de los medios. En la puerta un gran gorila recibía las invitaciones, su rostro serio y con esas cejas fruncidas todo el tiempo.

Rin había estado tranquilamente charlando con Sonika y Mayu, incluso Ikune Ren se había unido a ellas. Cul por otra parte se había alejado lo suficiente para darle un respiro de su irritante presencia, después de lo ocurrido no deseaba verla, si volvía a tocar el tema de la vez pasada tan abiertamente ella misma se encargaría de dejarla sin su melena rojiza. Todo iba bien, aun no se le antojaba bailar y el vaso de vodka que tenía en la mano aun no bajaba lo suficiente como el de sus compañeros.

—¡Ren! —una voz femenina hizo que el sombrero volteara llamando la atención de sus acompañantes.

Una chica de cabellos oscuros se acerco al pequeño círculo con una sonrisa, su vestido celeste y el delantal blanco junto a las medias rayadas indicaban que era la traviesa Alicia. Sin demora abrazo al castaño dejándolo algo aturdido y con los brazos en el aire.

—Nami-chan, que gusto verte —saludó Mayu cubriendo su sonrisa con un abanico lleno de plumas y adornos de pedrería. Ella había optado por ser una refinada dama del siglo XVIII —, que bueno que has llegado, muchas de las señoritas aquí presentes intentan hacerse con tú prometido —agregó amable causando que la morena frunciera el ceño adorablemente.

—Eso nunca —habló segura a la vez que se abrazaba fuertemente del brazo de Ikune.

Ella era Utaune Nami, la segunda hija del Grupo Utaune, el cual tenia dominio en la exportación e importación de productos de Japón al mundo y viceversa, ella recientemente había sido prometida a Ren, claro, después de un contrato entre las familias de los chicos. Ninguno se opuso, ambos eran algo así como una pareja informal, al menos hasta ese entonces.

—Rin, Sonika —saludó haciendo una leve inclinación de cabeza. Nami asistía de vez en cuando a los desfiles de Ren, por lo que estaba familiarizada con las dos mujeres, Mayu por otra parte era su modista personal —, ¿Qué tal el desfile? Estoy segura que fue un éxito

—Excelente, después de todo es de Mayu de quien hablamos —contestó la peliverde bebiendo de su vaso.

—Incluso ahora los diseños de Mayu siguen dando de qué hablar —agregó Rin al ver como muchos de los presentes cuchicheaban acerca de ellos, incluso algunos les tomaban fotos.

Nami asintió al notar que la rubia tenía razón.

Para su desgracia muchas miradas iban dirigidas a su prometido, quien estaba tan distraído que no notaba que prácticamente se lo comían con la mirada.

—Quiero bailar —avisó arrastrando al chico a la pista de baile, tenía que dejar claro que Ikune Ren era solo suyo.

La pareja se alejo y perdió entre las mesas y más allá del montón de personas disfrazadas dejando a las tres chicas con tentativas ganas de romper en carcajadas. El pobre Ren era fácilmente mangoneado cuando Nami se ponía celosa y posesiva, aunque generalmente la que caía en los encantos contrarios era ella.

—Bueno, al menos sabemos que a él le espera una buena noche

Sin agregar ninguna palabra más las tres bebieron el resto de sus vasos. Rin soltó un suspiro tan pronto el calor del alcohol desapareció de su garganta. Ni siquiera tuvo que pedir otro trago, tan pronto dejo el vaso sobre la barra le tendieron otro listo para ser bebido.

Beber hasta emborracharse no estaba en sus planes, así que excusándose con sus compañeras emprendió camino al baño para evitar otra ronda. Meltdown estaba a mitad de su capacidad, así que tuvo que abrirse paso y aguantar una que otra petición de fotografiarla, la gran mayoría de chicos. Algunos le pedían que posara o simplemente se acercaban a ella y sin ninguna reserva pasaban sus manos por su cintura o cadera, uno que otro había sido lo bastante audaz para tocar más de lo debido, ganándose por supuesto pisotones o golpes "accidentales". Cuando llego al baño ya no quería saber nada más de cámaras o móviles con ellas. Por suerte la noche apenas comenzaba, o de lo contrario el baño seria un cuarto minado de vomito y una larga fila para ingresar, seguramente de 30 minutos de espera. En los lavabos un pequeño grupo platicaba mientras se retocaban el maquillaje, así que le fue fácil pasar desapercibida.

—Defoko-chan —llamó cuando la vio, literalmente acorralada por un trió de chicos. La pobre chica estaba en una esquina, casi oculta por los cuerpos masculinos. Un elfo, un zorro y un Freddy Krueger, vaya combinación.

Defoko la miro entre aliviada y a punto de llorar. Ella era algo similar a Lenka en personalidad, solo que la pelimorado era más abstraída y tímida en exceso, solo en el escenario parecía tener algo de valor.

—R-Riliane-san

—Te eh estado buscando, Mayu quiere verte —mintió, no tenía que ser genio para adivinar lo que estaba sucediendo. Tan pronto salió del sanitario se encontró con esa extraña imagen, que a decir verdad no le agrado en lo más mínimo.

La caperucita tomó a la hada de la mano y sin dedicarles una mirada a los chicos avanzó hacía la mesa de Sonika y Mayu.

—Espera, nos estábamos divirtiendo —dijo el chico disfrazado de zorro cortándoles el paso, una sonrisa falsa estaba en su boca cuando sus amigos lo flanquearon en apoyo — ¿quieres unirte? Aunque creo que solo nos bastaría contigo —agregó en un intento vano de llamar su atención

Rin le dio una mirada acida.

Defoko a su lado se escondió detrás de ella cuando el trió avanzo con intención de acorralarlas en el mismo sitio. Las luces estrambóticas ya estaban encendidas, así que alguien apenas notaria lo que estaba sucediendo. La música de seudo latina resonaba entre las paredes haciendo que incluso ellas sintieran las vibraciones en sus cuerpos.

—¿Estas bromeando? —Agregó Rin con una sonrisa burlona y una mirada de superioridad—, ni siquiera podrían satisfacerme en lo más mínimo

Con la frente en alto avanzó rompiendo la formación de los chicos, quienes la miraron algo boquiabiertos a sus palabras. De un jalón hizo que Defoko quedara al frente, la mesa de Sonika estaba a algunos metros, solo tenían que rodear la pista de baile

—Adelántate —ordenó cuando notó que los chicos aun las seguían, seguramente los había provocado con lo dicho —, están junto a la barra, del lado izquierdo

La ojivioleta asintió antes de emprender el camino, un par de veces volteo para ver a Rin, ella la despidió con un movimiento indicándole que se diera prisa. Tan pronto las campanas en los tobillos de la chica dejaron de sonar Rin se internó en la pista de baile para perder al trió disparejo.

Sus caderas comenzaron a moverse al ritmo de la música mientras avanzaba entre los cuerpos danzantes, a lo lejos vislumbro a Nami y a Ren, ellos bailaban algo pegados a pesar de ser Fireball lo que sonaba. Seguramente por idea de la Utaune; Mientras bailaba Freddy Krueger se acerco por detrás y rodeo su cintura con su brazo, pegándola contra el cuerpo masculino.

—Suéltame —demandó al sentir como la cadera del chico empujaba hacía ella, Rin detestaba bailar de esa forma, le parecía extremadamente vulgar.

—Ni lo sueñes —susurro volviendo a rozarse contra ella. Su mano libre se deslizo por sobre la pierna femenina, donde la mano de ella se encargo de frenarla de un manotazo

—Hombre, la atrapaste antes que yo —se quejo el chico disfrazado de elfo al ver como Rin trataba de alejarse del contacto. Dankworth sintió el enojo burbujear en ella, sin tentarse un poco enterró las uñas en el brazo de sujeto, quien prácticamente la arrojo hacia el suelo, si no fuera porque el espacio era estrecho se hubiera dado de bruces.

—Perra —ladró al ver sangrar las heridas

Rin ni floja ni perezosa comenzó a avanzar entre la multitud al ver que no le dejarían salirse con la suya. ¡Ella solo se había defendido! Era culpa de sus estúpidas hormonas de hombre, después de todo era lo único que podía esperar en una disco, ahora sin Mikuo a su lado solo podía esperar perderlos. Estaba a punto de salir de la pista cuando un jalón la hizo regresar, el moño de la capa casi la asfixia.

—¿Te has perdido pequeña caperucita? —preguntó con fingida inocencia el zorro de hacía rato, en sus manos aun estaba parte de su capa roja

Estaba a punto de soltarle un comentario mordaz cuando un peso extraño se instalo en sus hombros y le dio un apretón juguetón a su hombro. Inevitablemente pensó en Mikuo, pero al alzar la mirada unos ojos rojizos la recibieron. El rostro se inclinó hacía ella dejando al zorro algo aturdido al ver el beso

—Te eh estado buscando —agregó al separarse y sostener su mentón.

Dankworth estaba igual de aturdida y perdida que el zorro acosador, la sonrisa en los labios de Matsuda se borró cuando notó que parte del vestuario de Rin estaba siendo tocado por el otro chico

—Tetsu, puedes soltar a mi novia —dijo dirigiéndose a él

El aludido soltó la capa inmediatamente. Su mirada parda paso de ella a Matsuda, aun sin creerse lo dicho. Rin prefirió guardar silencio. Apoyo su mano en el pecho del peliazul para darle algo de credibilidad.

—¿Tienes novia? —inquirió Tetsu incrédulo

Matsuda asintió, sus brazos apretaron a Rin contra él, no tan fuerte, no tan suave

—Sí, llevamos unas semanas saliendo —comentó rascándose la cabeza —¿No es así Rin?

Ella asintió a la vez que sonreía, pero su mirada era tan atroz como la que le dedico a Len cuando la hubo tirado en la cama. Rin no era de las que perdonara tan fácilmente, en especial cuando la trataban de esa forma

—Cariño —habló dirigiéndose a Matsuda —, vamos a bailar

El chico asintió, con un ademán se despidió de su compañero de trabajo —supuso Rin— y la guio nuevamente entre los cuerpos algo sudorosos. La música seguía siendo latina, pero no tan movida como la canción anterior, las parejas y grupos de baile se movían más lento, sensuales y tentadores. Matsuda era el único sin disfraz, sus ropas eran simples, casi casuales.

—¿Por qué no estás disfrazado? —preguntó curiosa mientras bailaban.

A diferencia de los trogloditas anteriores, Matsuda no la había tocado como si fuera un objeto público que cualquiera podría tocar o tener, bailaba frente a ella, a escasa distancia, pero no la tocaba a menos que ella diera pie a ello

—¿En serio preguntas eso? —Cuestionó con una sonrisa mientras ella pasaba sus manos por su cuello, marcando el ritmo de las caderas —, pensé que estarías molesta por el beso

Ella rodó los ojos.

—Si no mal recuerdo fuiste tú quien dijo que era grosero contestar con otra pregunta —agregó al sentir las manos masculinas en su cintura, sosteniéndola firmemente. Rin deslizo sus manos por los hombros y se sujeto de ellos cuando el coro resonó haciendo que sus movimientos fueran más firmes y sensuales —; no estoy molesta por el beso —murmuró acercándose a él para que la escuchara —, solo fue en la mejilla

Era cierto, Matsuda no la había besado como propiamente se dice. Solo había aparentado besarla. Debía admitir que el gesto la tomo por sorpresa, pero se lo agradecía, al menos se había quitado de encima a esos chicos. Incluso había mentido diciendo que eran pareja para cubrirla

—Bien, eso me reconforta —comentó sonriente.

La música nuevamente cambio, pero conservo ese tinte de sensualidad. Ella conocía esa canción, era de un grupo americano que estaba de moda. Emocionada giro entre los brazos de su acompañante y su cuerpo se movió embrujado por el ritmo y el volumen

—¿Entonces me dirás? —volvió a preguntar mientras danzaba con Matsuda sosteniéndola de las caderas

—Pero si estoy disfrazado —contestó ganándose una mirada de Rin por sobre su hombro, sus cabellos rubios se agitaban con sus movimientos —, soy un asesino serial

Ella no encontró nada de asesino serial en él, se veía como usualmente se esperaba ver a Matsuda, camisa de cuadros, jeans y zapatillas deportivas, nada fuera de lo usual.

—¿Dónde está lo asesino?

—Ese es el secreto —Matsuda dejaba que ella siguiera movimiento su cuerpo entre sus manos. Rin poso sus palmas en las de él y agito su pelvis en cuando el coro escapo de sus labios, ella se estaba divirtiendo, lo suficiente para apenas notar que los otros le lanzaban miradas hambrientas. Ella era una caperucita roja que no solo los lobos buscaban comer —, los asesinos aparentan ser personas normales como tú o como yo —susurró en su oreja, sus ojos rojizos barrieron a todo aquel que pretendía acercarse cuando la música terminara.

Rin soltó un ligero ¡Oh! Antes de reír.

—Touché

El calor se deslizaba por su cuerpo en forma de una capa de sudor, no había bailado la gran cosa, pero en medio de esa infinidad de personas era inevitable no sentirse algo caliente, es decir, la atmosfera lo ameritaba. La voz de Pharrel Williams resonaba en las bocinas haciendo que su alrededor se alborotara un poco, de pronto las parejas se habían separado, un chico disfrazado de una cajetilla de cigarrillos bailaba imitando el video musical, las personas le habían dado espacio suficiente mientras lo animaban con aplausos. Rin se animó nuevamente y con un ligero empujón alejo a Matsuda de sí y comenzó a ejecutar un baile improvisado con movimientos juguetones, su amigo no tardó en seguirla, igual de sonriente.

Ella se acerco lentamente al peliazul sin dejar de bailar, invitándolo a acercarse con su dedo índice, se sacudió suavemente al ver que Matsuda respondía a su llamado; de un tirón se vio nuevamente en sus brazos mientras se balanceaban de un lado al otro, Rin reía divertida cuando la hizo girar sobre sí misma, una y otra vez hasta que se sintió mareada. Los brazos masculinos se volvieron a cerrar en su cintura cuando Blurred lines se abrió paso en la pista.

Sus caderas se movieron a juego, siguiendo el ritmo lento e insinuante.

—I know you want it, you're a good girl —cantó el asesino que no tenía nada de tal.

Rin sonrió tan pronto cruzo sus brazos sobre su vientre y la tomo de las manos en un abrazo, comenzaron a mover lentamente las caderas siguiendo la voz de Robin Thicke. Entre las personas le pareció ver una melena familiar, el color aguamarina de Miku y Mikuo lo reconocería donde fuera.

Matsuda soltó el abrazo y la hizo girar de un latigazo, sosteniendo aun su mano como único contacto. Rin buscó entre los disfrazados a sus amigos pero no dio con ninguno. Estaba en eso cuando un tirón la hizo dar un par de giros en sentido contrario alejándola de Matsuda, su cintura se vio rodeaba por unos nuevos brazos y un aroma familiar inundó su olfato.

Frunció el ceño automáticamente, ya lo consideraba algo natural al estar a su lado.

Len la tenia abrazada tal cual Matsuda anteriormente. Sus manos firmemente sujetas entre las contrarias dejándola a merced de él, quien la mecía simulando bailar mientras la arrastraba fuera de la pista. Ella se removió entre sus brazos para que la soltara, pero solo consiguió un movimiento similar a un sacudir de hombros.

Por sobre la música escuchó la risa de Len, se estaba burlando de ella, nuevamente.

Rin plantó sus pies en el suelo para que la dejara, aunque eso no le sirvió de mucho, el Kagamine contrarresto aquello elevándola un poco hasta que sus pies quedaron sobre los contrarios, similar a un juego infantil.

—Sí sigues intentando escapar te comeré —amenazó con voz sugestiva, apretándola contra sí.

Efectivamente, él estaba dispuesto a comerla si se negaba, después de todo era el depredador natural de la caperucita roja. Un lobo

Solo entonces se quedo quieta.

Se dejo hacer, aun irritada por esas libertades que él se tomaba para con ella.

—Good girl~ —felicitó con una sonrisa satisfecha

—¡Rin! —llamó Matsuda llegando hasta ella. Tan pronto desapareció de su lado comenzó a buscarla, fue difícil entre las luces y los disfraces, pero la capa roja fue suficiente para hallarla.

Su mirada se endureció cuando notó que el Kagamine la sostenía contra sí de forma intima. Len se deleito con su expresión cuando hundió su nariz entre los cabellos rubios, aspirando el aroma de femenino. Olía a perfume y sudor.

—Matsuda —saludo alegre y con una sonrisa. Seguramente lo había hecho preocupar cuando fue raptada por Len; el chico le prestó atención abandonando su duelo de miradas con el rubio —, me temo que seguiremos bailando luego, ahora estoy algo ocupada —se disculpó apenada

Len no espero nada más y dio media vuelta para seguir su camino.

—¡Len! —se quejó al notar lo grosero que estaba siendo

Matsuda avanzó algunos pasos con intención de hacer que la soltara cuando ella lo reprendió, más antes de poder decir algo un click resonó en su cabeza dejándolo algo aturdido y repentinamente enfurecido, ahora todo tenía sentido. Lo tomó del hombro e hizo que se encontraran cara a cara.

—Suéltala ahora —ordenó enfadado.

El rubio lo miro sin gracia alguna, completamente sereno.

—No —sentenció bajo la mirada zafiro de Rin y la sangrienta de Matsuda.

El peliazul apretó los dientes, sopeso la idea de arrebatársela, pero eso podría lastimar a Rin. Ella por su parte se quedó callada, incapaz de encontrar pies ni cabeza a la actitud repentina de su amigo.

En medio de las luces parpadeantes y los bailarines acalorados Matsuda tomó a Len de la camisa y lo acercó a él con fuerza. Rin había sido liberada y empujada detrás del cuerpo del Kagamine para protegerla tan pronto notó los pasos pesados y esa mirada colérica. Ella intentó moverse, pero el agarre de Len le impidió avanzar o soltarse.

—¿Qué pretendes Kagamine? —cuestionó el ojirojo entre dientes, el solo verlo junto a la rubia le infundía ganas de golpearlo —, Ambos sabemos que solo la usaras y desecharas tan pronto obtengas lo que quieres—acusó apretando más el agarre.

Él solo la heriría, estaba seguro. Eso lo enfurecía, Rin merecía a alguien mejor, no a alguien que buscara satisfacer sus propias ambiciones. Si permanecía junto al Kagamine solo terminaría con el corazón roto.

Len no contesto, solo se limitó a devolverle la mirada, el desinterés era todo lo que reflejaba.

—¡Contesta maldición! —espetó sacudiéndolo.

Las personas a su alrededor comenzaron a notar la riña y a alejarse paulatinamente de ellos, algunos intimidados y otros curiosos se mantuvieron cerca.

Rin permanecía quieta y algo confundida por lo dicho por Matsuda ¿Cómo sabía que Len era un Kagamine si ninguno había dicho algo al respecto? prestó atención mientras rogaba en sus adentros que no se agarraran a golpes.

—No tienes oportunidad, nadie la tiene —expresó Len con una sonrisa confiada

Él se encargaría de que ella no se fijara en nadie más. Solo debía pensar en él, solo sería de él.

Matsuda levantó el puño dispuesto a golpearlo cuando la voz de Rin lo hizo detenerse. Ella estaba ahí, escuchando su conversación. Su mirada zafiro lo miraba como si no lo reconociera después de tanto tiempo que habían pasado juntos en sus breves encuentros, ella en ninguna ocasión lo había visto actuar así, él siempre había sido amable, algunas veces travieso y bromista, pero nunca violento o furioso.

—Detente —volvió a repetir tirando del rubio a su lado para evitar que lo golpeara —, no hagas algo de lo que luego puedas arrepentirte —agregó en voz baja.

Eso fue suficiente para que lo soltará.

Matsuda podía sentir la mirada incrédula y decepcionada de Rin, quien era alejada de él por Len. Ella no protesto como las veces anteriores, solo siguió avanzando entre la multitud que les abría paso. El Kagamine le dedico una última mirada, el pobre chico parecía devastado ante la sola idea de que ella lo odiara, eso le causo gracia.

Len movió los labios mientras le sonreía en superioridad. El mensaje estaba ahí, y de alguna forma eso solo lo dejaba más vacio de lo que se sintió cuando Rin se puso del lado del rubio.

«Ella es mía»


Continuara...


Bien, primero que nada tienen que agradecer a mi querida Lectora fantasma, ella fue la causante de que publicara tan rápido, el saber que uno de mis lectores sin cuenta y fantasmas por sobre todo se toma la molestia de opinar me animo demasiado.

¿Y saben que más?

No eh visto Sinsajo aun *grita completamente frustrada*

Me enferme y la doctora me mando cuarentena y el uso de un parche medico, estaba que me llevaban los mil infiernos, incluso ahora que estoy casi en su totalidad recuperada no lo eh visto, me prometieron llevarme mañana, ya veremos si se me hace.

En fin ¿Qué les pareció el capitulo?

¿Odian más o igual a Len? En serio no pensé que le detestaran tan rápido, el plan era ese, pero no imagine que fuera tan pronto, aun les espera más.

Solo puedo decirles que en siguiente capitulo Cul hará de las suyas como demonio atormentador de Rin, y la fiesta sigue, por supuesto que será interesante y ¿dramático? ni yo lo sé, pero el final de él ya lo tengo claro en mi cabeza.

Muchas gracias por sus comentarios, me hacen ser la persona feliz que intento volver a ser.

Citlalli Mildred . PL: Pues ahí tienes las cosas, y aun faltan más. Pues yo tampoco creí que le contestara, ambas nos sorprendimos, después de todo Rin es orgullosa. No es de las que se dejan someter, ahora lo sabe Len xD

Lilliamne: Tengo planeado agregar algo después de la fiesta, pero ya tienes una pista con lo sucedido con Matsuda, los Kagamine no son buenos para Rin. Bueno, en unos capítulos si no es que en dos o tres se explica porque Rinto le mueve tanto el tapete, Len es Len xD

Sí, pobre de ella, me da penita, pero bueno :c

Sychronicity girl: ¿Te eh dicho que me gusta tu nombre? xD

Siempre que lo leo me recuerda a las hermosas canciones de la saga.

Síp, cualquiera se molestaría si intentaran propasarse con uno, en especial la persona que no te cae tan bien que digamos. Y por desgracia Len es Len, seguirá siendo un maldito hasta el final, solo espero que lo perdonen luego.

Gracias por tu pésame, aun sigo algo frustrada por los libros :c

Leah Knightwalker: Me hace feliz que te guste, y me da alegría ser la causante de tu interés por el fandom, espero que tus expectativas sean llenadas. Te recomiendo a escritoras como Lilliamne.

Lo sé, mi Len no es nada lindo, siento lastima de que todos estén contra él, pero en el fondo no es tan malo. Imaginarlo meandose en los pantalones me dio risa, gracias por la imagen mental. Rinto si es arrebatado, pero porque cree que nadie se resistirá a él, ya luego veremos que tal le va y como lo juzgan.

¿verdad que sí? Mothy eligió un bonito nombre para darle a Rin en su novela, me encanta. Con respectó a la corrección por supuesto que no me molesta, al contrario, gracias por señalar mi error, ya lo corregí. Si no te molesta ¿te puedo betear para algunas otras cosas en alemán? todas para la historia, claro.

Aquí tienes tu actualización espero que la disfrutes :)

Lectora Fantasma: Tú eres la causante de la actualización, aquí tienes tu continuación.

Muchas gracias por tu comentario, me animo mucho cuando estaba algo deprimida por las cosas de la vida. Espero nos sigamos leyendo seguido.

Muchas gracias por las visitas. Lector fantasma, se que estas ahí aun cuando no comentes, aun así tienes mi aprecio, siéntete libre de comentar cuando quieres. Me gustaría leer tu opinión algún día.

Nos leemos en la siguiente actualización, que espero sea pronto.

Pc fuera.