Hola! Les dejo un nuevo capítulo. Espero realmente que esta historia les esté gustando. Estoy tratando de integrarla entre las escenas del capítulo correspondiente, así que muchas veces haré referencia a alguna en particular que sale en la serie, lo que no siempre es fácil, así que ojalá no decepcione.

Gracias por leer!

Capitulo 6. Epílogo

Emily estaba en el pequeño office del Jet, sirviéndose un poco de agua para tomarse su medicación, cuando una mano suavemente apoyada sobre su cadera, la sobresaltó. Se giró, ahogando un grito y derramando parte del agua sobre la encimera.

- ¡Por Dios, Morgan!- Exclamó con el corazón a mil por hora- ¿Cómo eres tan sigiloso?.

Éste se echó a reír, mientras cogía unas servilletas para secar el pequeño desastre que habían ocasionado.

- Te llamé, pero estabas tan concentrada que ni siquiera me oíste- Se excusó él arqueando una ceja.

- Oh... - Susurró ella- ¿De veras?- Añadió perpleja, y por un momento desvió sus ojos hacia la zona del pasillo, sólo para darse cuenta de que todos la habían oído gritar, y ahora los miraban con curiosidad. Suspiró resignada a ser el centro de atención.

Derek asintió con un gesto burlón.

- De todas formas- Continuó el, dando un paso al frente hasta ponerse a su lado, para servirse un café. No había demasiado espacio allí, y Emily se vio arrinconada entre la esquina del office y Morgan- Quería hablar contigo a solas...

Emily sabía perfectamente de lo que quería hablar. Se suponía que esa noche habían quedado para "salir", pero Hotch a primera hora los había llamado por un caso en California, y ahora se dirigían hacia allí.

- No pasa nada, Derek... Ya sabes que con este trabajo no se pueden hacer planes.- Le dijo como si le hubiera leído el pensamiento.

Derek tomó un sorbo del café que se acababa de servir.

- Podemos dejarlo para cuando volvamos. Lo que tengo que enseñarte no se va a mover de ahí.

Sonrió satisfecho al ver cómo ella estrechaba los ojos, absolutamente intrigada.

- Eres perverso... ¿sabes?- Lo acusó mientras se tomaba su medicación.

Derek alzó una ceja, con expresión desconcertada.

- Esa es una acusación muy grave... Agente Prentiss.- Se burló simulando estar dolido..

- Ya...Pobrecito..- Murmuró Emily con un suspiro, y dándole la espalda se dirigió hacia donde estaba el resto del equipo y se sentó frente a ellos. Poco después, Derek la seguía y se colocó de pie, tras ella, apoyado en el respaldo del síllón que Emily ocupaba.

Ninguno de los dos se percató de la mirada curiosa de J.J., que desde su propio asiento había visto primero cómo interactuaban en el office, y después cómo Derek tomaba posición junto a Emily, como si tratara de protegerla.

A medida que avanzaba la investigación aquel caso se volvía más extraño. Casi tan extraño como la actitud de Rossi. Emily finalmente había conseguido quedarse a solas con él, y éste le había confesado lo que de verdad ocurría con su ex esposa Caroline. Su confesión, más las motivaciones del sudes por tratar de averiguar qué había más allá de la muerte, se sumó a su propia experiencia en la ambulancia, cuando el equipo médico la había revivido. En realidad, no había sido plenamente consciente de que realmente había estado muerta hasta que Reid lo había mencionado. Por un momento, vio la expresión de Derek, que se afanaba por cambiar de tema, como si todo aquello fuera una locura. Se preguntó por qué le incomodaba tanto aquello y tomó nota mental para hablarlo con él después.

Una vez volvieron a Virginia, Derek pasó a recogerla por su apartamento, y la guió hasta su furgoneta. Emily se sentó en el asiento del copiloto y lo miró sorprendida cuando vio cómo éste comenzó a balancear un pañuelo ante sus ojos.

- ¿En serio?- Le cuestionó ella boquiabierta.

- Ya te dije que era una sorpresa- Le replicó con expresión traviesa.

Emily suspiró entornando los ojos, y se dejó colocar el pañuelo alrededor de los ojos. A ciegas, sólo pudo escuchar cómo Derek arrancaba el coche y cómo luego parecía dirigirse hacia algún lugar desconocido. Sólo pudo deducir, por la lejanía del bullicio de la ciudad, que estaban yendo hacia las afueras. Finalmente, el vehículo se detuvo. Derek abrió la puerta del lado del conductor y luego la de ella, ayudándola a bajarse. Emily inspiró, percibiendo el olor de la hierba y de las agujas de pino. La llevó de la mano hasta lo que parecía un pequeño saliente rocoso, y la hizo sentarse en él.

- ¿Vas a tirarme por un precipicio?.- Se burló ella.

Derek resopló, sonriendo ante su comentario. Luego se sentó junto a ella. Hacía frío aquella noche, pero ninguno parecía notarlo.

- No antes de que veas ésto- Le susurró al oído, mientras le desataba el nudo del pañuelo.

Ante sus ojos apareció, como por arte de magia, un maravilloso cielo nocturno salpicado de estrellas resplandecientes. Estaban en una especie de mirador, y además debían encontrarse bastante lejos de la ciudad, porque todo alrededor estaba oscuro.

Emily se quedó sin aliento. No podía apartar la vista de aquella imagen.

- Derek...- Balbuceó incapaz de encontrar las palabras para describir lo que tenía ante sus ojos.

- ¿Ha valido la pena?- Le preguntó recordando su conversación de hacía un par de días.

Emily se volvió hacia él, totalmente impresionada por la sorpresa que le había preparado.

- Desde luego que sí...- Le dijo suavemente- Gracias.

Apoyó la cabeza en su hombro, y Derek la rodeó con su brazo. Luego, simplemente se quedaron en silencio durante varios minutos, contemplando las estrellas.

- A veces es necesario el frío y la oscuridad para poder ver las estrellas.

Aquellas repentinas palabras, haciendo alusión a la experiencia cercana a la muerte que ella misma les había contado, le provocaron un estremecimiento, y se apartó un poco de él, para mirarlo a los ojos.

- Creo que el calor de tu mano, fue mi estrella...- Confesó ella con los ojos ligeramente brillantes por las lágrimas que trataba de controlar- Es lo último que sentí al perder la consciencia, y lo primero al recuperarla cuando me reanimaron. Sé que estabas en la ambulancia conmigo, Derek... Por eso sabes lo que me hizo...- Añadió bajando la vista hacia sus manos, recogidas ahora sobre su regazo.

Derek se sintió profundamente conmovido ante su vulnerabilidad. Instintivamente le acarició delicadamente la mejilla, durante unos segundos. Sabía que si trataba de consolarla más allá de aquel simple gesto, acabaría derrumbándose, y no quería aquello para ella esa noche.

- ¿Por qué no me cuentas sobre las constelaciones?- Le preguntó desviando su atención- Una vez me dijiste que tu abuelo te había enseñado a reconocerlas.

Emily le dirigió una mirada agradecida y volvió a apoyar la cabeza sobre su hombro. Señaló con el dedo un grupo de estrellas justo frente a ellos.

- Esa estrella que brilla tanto junto a Venus, es Espiga, la estrella más brillante de la constelación de Virgo- Le explicó adoptando aquel tono nerd que él conocía tan bien- Y luego, más allá- Continuó señalando hacia otro punto- Está la Osa Mayor y esa de allí... esa es Orión... mi favorita...

- Creo que también va a ser la mía...- Susurró él con suavidad.

Emily notó su aliento sobre su rostro, y se estremeció cuando la estrechó un poco más fuerte. Un sentimiento de alerta se apoderó de ella de forma instintiva. Su conversación con J.J, y García resonó en su cabeza.

Se apartó de él, lentamente, sólo para recibir su expresión silenciosa y confusa.

- ¿Qué estamos haciendo, Morgan?.- Le preguntó sin poder ocultar la inquietud en su voz.

Él frunció el ceño sin comprender.

- Este lugar...- Dijo ella con un gesto de la mano,- ¿Por qué me has traído aquí?

Derek pareció dudar un momento, aún sin entender su repentina desconfianza.

- Pensé que te gustaría... Me dijiste que cuando estabas en París solías mirar el cielo por las noches.- Le recordó por toda explicación.- ¿Por qué estás enfadada?- Le preguntó atónito.

Aún seguían sentados sobre la roca, pero ahora ya no se tocaban.

Emily abrió la boca para contestar, y balbuceó durante unos instantes.

- No estoy enfadada Derek- Negó ella con rotundidad.- Es sólo que...- Suspiró sin saber cómo continuar. Se había dejado influenciar por J.J. y García y ahora la estaba pagando con él. No tenía derecho alguno a malinterpretar sus intenciones.- Olvídalo... Sólo estoy un poco paranoica.

Derek la miró con expresión de interrogación. Emily suspiró antes de continuar.

- Tienes que admitir que desde fuera, esto parecería una cita- Se sinceró finalmente, y esperó su reacción.

Estaba preparada para cualquier cosa, excepto para ver cómo Derek trataba de sofocar inútilmente la risa.

- ¡Genial!- Exclamó sintiéndose como una auténtica estúpida- Ahora te ríes de mí...-Añadió mientras comenzaba a incorporarse de la roca.

Derek tiró de ella hacia abajo, obligándola a permanecer junto a él hasta que se quedó sentada con las rodillas dobladas contra su pecho, y los brazos alrededor de sus piernas. Contempló su expresión frustrada y tuvo ganas de besarla en aquel mismo instante. Pero sólo eran amigos. ¿Qué estaba pasando con él?. Apartó a un lado aquel pensamiento inoportuno.

- Emily...- La llamó forzándola a enfrentar sus ojos. Cuando lo hizo se enterneció al percatarse de lo avergonzada que parecía estar- Si alguna vez te pido una cita, no tengas dudas de que te darás cuenta...- Añadió con voz serena.

Emily lo miró intrigada, tratando de leer más allá de sus palabras. "¿Qué diablos había querido decir con eso?",se preguntó. Había dicho "Si alguna vez te pido una cita", no "Si te hubiera pedido una cita". ¿Realmente estaba insinuando que era una posibilidad?. ¿Se habría dado cuenta siquiera él de lo que acababa de confesar? .

- No sé exactamente qué significa eso- Dijo finalmente casi sin pensar, a pesar de que su mente le repetía una y otra vez "Déjalo estar, Emily".

- Sí lo sabes...- Susurró él de forma enigmática. Emily abrió los ojos como platos, incapaz de asimilar lo que estaba escuchando. Derek vio el pánico en sus ojos, y rectificó rápidamente- Pero esta noche sólo hemos venido a ver las estrellas, ¿De acuerdo, princesa?- Continuó con una sonrisa sincera y tremendamente tranquilizadora.

Emily asintió con timidez, relajó su postura, y de nuevo volvió sus ojos hacia el cielo. Cuando Derek la rodeó, otra vez, con su brazo, ni siquiera se inmutó.

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