Capítulo 7. No hay lugar como el hogar

De camino hacia la Universidad, donde debían entrevistar a los cazadores de tormentas, Emily aprovechó para preguntarle a Rossi qué tal se encontraba. Después de la muerte de Caroline, no había tenido la oportunidad de hablar con él a solas, y aunque aparentemente parecía que lo llevaba bien, ella estaba preocupada.

- No me arrepiento de mi decisión- Le había dicho Rossi desde el asiento del copiloto- Es lo único que podía hacer por ella, dadas las circunstancias.

Emily lo miró de reojo durante un instante y volvió la vista a la carretera.

- ¿Aún la querías?.- Le preguntó con suavidad.

- Siempre la querré...Era la madre de mi hijo...- Le confesó con una sonrisa triste.

- Lo siento, Rossi..- Se disculpó inmediatamente- No tenía ni idea.

- No pasa nada...No lo sabe casi nadie - Dijo él negando con la cabeza- Murió poco después de nacer...

- Entiendo que ella fuera tan importante para ti... Siento que no tuvieras esa segunda oportunidad.

Rossi se detuvo a contemplarla durante unos instantes. Podía darse cuenta de lo que ella había cambiado durante los meses en que había estado fuera. Quizás para el resto pudiera pasar desapercibido, pero él era demasiado mayor como para ignorar que se esforzaba demasiado en aparentar que todo iba bien, y que ya se encontraba totalmente recuperada.

- Tú tampoco deberías desaprovechar esta segunda oportunidad- Le aconsejó con una sonrisa amable.

Emily suspiró. Suponía que efectivamente volver de los muertos era realmente eso. Sólo que a veces tenía la sensación de que no había vuelto del todo. Y luego estaba Derek. Aquello era otro tema. Aún estaba esperando que tuviera un estallido de reproches hacia ella, pero parecía que estaba haciendo su mejor esfuerzo para contenerse. Y había temas que no era capaz de hablar aún con él. No podía imaginar cómo había reaccionado cuando se había enterado de todo.

- Tú estuviste en mi apartamento con Morgan cuando Doyle me secuestró, ¿no?- Le preguntó, a pesar de que ya sabía que era así, por el propio Derek.

Rossi le dirigió una mirada astuta. "Demasiado astuta", pensó Emily., quien se arrepintió de inmediato de haber formulado la pregunta. Él había adivinado su intención, antes de que terminara de hacerla.

- ¿Qué quieres saber, Emily?.- Dijo Rossi respondiendo contra otra pregunta.

- Nada... - Se apresuró a contestar tratando de enmendar su metedura de pata.- Curiosidad... Derek me dijo que había estado allí contigo...Supongo que fue un shock para todos enteraros de que os había estado ocultando cosas.

Pero por la expresión maliciosa de Rossi, supo que era demasiado tarde. "Mierda", se dijo a sí misma. "¿Por qué no aprendes a tener la boca cerrada, Emily?".

- Morgan estaba bastante enfadado... Si es eso lo que no te atreves a preguntar- Le informó con una sonrisa sibilina.

Su respiración se detuvo durante unos segundos. Era algo que imaginaba, pero oírlo resultaba muy duro. Sin embargo, no podía permitirse que Rossi supiera lo que aquello la afectaba.

- Supongo que no debo quejarme... Después de todo le oculté que sabía quién estaba detrás de los asesinatos.- Dijo tratando de mantener un tono desafectado en su voz.

Pero Rossi, era Rossi, y la conocía demasiado bien.

- Creo que había algo más que eso.- Añadió él de forma enigmática.

Emily detuvo el vehículo en ese momento, habían llegado a los aparcamientos de la Universidad. Se quitó el cinturón, y lo miró con la confusión dibujada en su rostro.

- No te sigo, Rossi...

Él le sonrió con ternura. Emily era como una hija para él, y sólo quería lo mejor para ella.

- Últimamente pasas mucho tiempo con Morgan, ¿no?... Es fácil darse cuenta...- Le señaló con sencillez.

- Sólo hemos estado limando asperezas- Se excusó ella rápidamente, preguntándose si su relación con Derek estaba ya en boca de todos- Teníamos muchas cosas que aclarar y él necesitaba respuestas... Nada más...- Rezó para que Rossi no se diera cuenta de lo incómoda que comenzaba a sentirse con aquel interrogatorio.

Rossi asintió ligeramente, y de nuevo la miró a los ojos.

- Y en todo este tiempo en el que habéis estado "aclarando cosas"...- Repitió él dando énfasis a las últimas palabras, como si no hubiera creído una sola de ellas - ¿Te ha preguntado alguna vez por el tiempo que pasaste con Doyle?

Ella abrió los ojos sorprendida. "¿A qué venía aquello?", se preguntó. ¿Qué era lo que Rossi trataba de insinuarle?.

- No...- Balbuceó ella- ¿Por qué haría eso?- Continuó ella totalmente desconcertada.

- Viéndolo como le vi en tu apartamento, Emily... la pregunta no es "por qué haría eso", sino "por qué no lo ha hecho ya"...- Le dijo de forma ambigua- Casi pudo escuchar las conexiones que Emily comenzaba a hacer en su mente- ¿Sabes? Normalmente la pregunta que más dolor provoca, es la que se deja para el final...- Añadió con la satisfacción de que no necesitaba decir una palabra más para que ella realizara la deducción correspondiente.

Para cuando Emily tomó conciencia de las implicaciones de su comentario, ya Rossi se había bajado del coche, y ella aún permanecía, estupefacta, sentada en el asiento.

En el vuelo de vuelta desde Kansas, con la tormenta ya convertida en una suave lluvia, Emily tuvo mucho tiempo para pensar en las palabras de Rossi. Le aterraba tanto la idea de que pudiera haberle dado la impresión a Derek de que pretendía algo más, como la de que él estuviera confundiendo sus sentimientos hacia ella. Esa era la primera parte de su dilema. La segunda parte, se centraba en sus propios sentimientos. Era bastante consciente de que en vista de todo lo que había pasado, no podía considerarlos demasiado fiables. ¿Y si estropeaba una hermosa amistad por algo que no era real?, ¿Por algo que tal vez, solo fueran imaginaciones suyas?. En cualquier caso, no era algo para lo que ella estuviera preparada para enfrentar. Tenía demasiadas preguntas y cada respuesta, la conducía a una nueva incertidumbre. Miró hacia las filas de delante. Derek parecía absorto escuchando música. J.J. sentada en las filas de atrás, parecía muy ocupada enviando mensajes a Will. Era normal, estaba preocupada por Henry.

Tres filas más lejos estaban Rossi y Hotch, totalmente concentrados, leyendo un libro el primero, y un grueso cúmulo de informes, el segundo. Sólo quedaba Reid, que era el más cerca que estaba de Derek, justo enfrente suyo, pero desde allí podía ver que estaba profundamente dormido.

Hizo acopio de todo su valor, y se levantó, en dirección hacia Morgan, aliviada al comprobar que ningún miembro del equipo había siquiera levantado la vista para ver cómo cambiaba de asiento.

Éste frunció el ceño, cuando la vio sentarse a su lado. Emily le devolvió una tímida sonrisa.

- Pensé que estarías dormida...- Le dijo él con suavidad. Estaban todos agotados y en el avión reinaba un absoluto silencio.

- En realidad... Si te fijas, Reid es el único que ha caído realmente rendido...- Le señaló ella en voz muy baja, no sólo para no despertar a Reid, sino para no llamar la atención del resto.

Derek contuvo la risa. Era cierto. Reid era capaz de dormir en cualquier circunstancia. Luego volvió sus ojos hacia Emily. Se preguntó por qué parecía tan nerviosa.

- ¿Va todo bien?.- Preguntó algo inquieto.

Emily casi lo fulminó con la mirada. En los últimos días, Derek había sustituido la expresión "¿estás bien?", por la de "¿Va todo bien?", como si no fuera evidente que significaban lo mismo.

- Sí, Derek...- Susurró ella con voz cansada- Va todo bien y estoy bien...- Y luego le dirigió una expresión de reproche- ¿Por qué das siempre por hecho que algo tiene que ir mal?

Morgan abrió los ojos, sorprendido, "¿Qué bicho la había picado?". Claro que optó por no preguntárselo directamente, por su propia integridad física.

- Era solo una pregunta... ¿De acuerdo?- Le respondió él, con un resoplido de frustración- Tiendo a olvidar que siempre tienes la misma respuesta para ella... Aunque no sea cierta la mayor parte de las veces- Le reprochó alzando una ceja.

Emily jadeó, incrédula. Normalmente Derek solía ser más comedido con sus comentarios. Supuso que el agotamiento había hecho mella en él. No en vano habían escapado por poco de un tornado.

- ¿Sabes?, iba a preguntarte si mañana podrías venir a casa. Me gustaría que habláramos un poco, y aclaráramos algunas cosas- Le informó sin poder ocultar su enfado- Pero ahora me estoy planteando si es buena idea...

- ¡Lo es!... - Exclamó él de forma demasiado apresurada y demasiado alta como para que el resto no lo oyera- Lo siento... - Se disculpó inmediatamente por su excesiva vehemencia

Emily, entornó los ojos, negando con la cabeza. Miró hacia Reid, pero éste solo se revolvió un poco en su sillón, y luego volvió la vista hacia Rossi, sólo para comprobar que trataba de ocultar una sonrisa, a pesar de que fingía seguir absorto en su libro. "Estupendo", pensó, "Has hecho un trabajo increíble tratando de pasar desapercibida...", se regañó a sí misma.

De nuevo, se centró en el causante de sus últimos quebraderos de cabeza.

- Mañana por la tarde, a las ocho y media...- Le informó al tiempo que se incorporaba para volver a su asiento.

Derek nunca habría podido explicar por qué tuvo que volver a abrir la boca.

- Esta vez procura ponerte algo más de ropa para recibirme...

La voz burlona de Derek a sus espaldas, hizo que se detuviera en seco, totalmente estupefacta. Sólo recordar la forma en que la había mirado cuando aquello había sucedido, fue suficiente como para que sus mejillas se encendieran como dos semáforos . Se giró hacia él furiosa, sabiendo que poco más podría hacer si no quería montar un espectáculo delante de todos. Se contuvo para permanecer en silencio, y soportó su expresión traviesa y autosuficiente. Le hizo un gesto de advertencia, y luego le volvió la espalda y caminó, aún con la respiración agitada, hasta su asiento.

Estaba tan enojada y tan avergonzada, que no se dio cuenta de que todos, incluido Reid que en realidad no estaba tan dormido como ellos creían, habían oído el comentario de Derek. Hotch miró con perplejidad a Rossi, quien se encogió de hombros con una sonrisa ladina; Reid, se revolvió de nuevo en su asiento, entreabriendo los ojos, justo lo suficiente, como para comprobar que Derek, que aún trataba de sofocar la risa, estaba totalmente absorto viendo cómo Emily se alejaba; y J.J , por su parte, levantó la vista de su teléfono, y contempló a su abochornada amiga, que finalmente se había refugiado en su asiento con los brazos cruzados como si fuera una niña pequeña con un berrinche. Rió para sus adentros, y luego se concentró de nuevo en la pantalla, mientras se preguntaba, cuánto tiempo tardaría, cualquiera de los dos implicados, en admitir lo que ocurría.

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