Capítulo 8. Hope
Justo a las ocho y media de la tarde, Derek pulsó el timbre de la puerta del apartamento de Emily. No pudo contener la risa cuando la vio vestida con una camiseta de manga larga y un pantalón también largo, que la cubrían de arriba a abajo.
- ¿Satisfecho?- Le recriminó ella, alzando una ceja, plenamente consciente del motivo de su diversión.
Con un gesto de su mano, lo conminó a pasar, y Derek la siguió hasta el sillón de la sala, aún confuso por aquella extraña invitación. Se sentó en una esquina del sillón de tres plazas que Emily tenía delante de su televisión, y luego ella hizo lo propio en una pequeña butaca junto a éste. En el centro, había dispuesto una pequeña mesa, con algo de picoteo, y algunas bebidas sin alcohol. Desde luego, se había tomado bastantes molestias en que todo pareciera acogedor, pero aún así, Derek podía notar en su actitud que estaba inexplicablemente tensa.
No podía entenderlo. La noche en que la había llevado a ver las estrellas, parecía que todo iba bien entre ellos, pero desde el último caso, Emily estaba actuando de forma muy misteriosa.
- ¿Quieres tomar algo?- Le ofreció ella sin saber de qué otro modo comenzar aquella conversación.
Derek la observó detenidamente. Daba la impresión de que no había dormido, y podía darse cuenta perfectamente de que se había estado mordiendo las uñas. Era un hábito que tenía cuando estaba especialmente ansiosa. Lo inquietó pensar que pudiera estar ocurriendo algo grave.
- No, gracias- Rehusó. Lo último que le apetecía en aquel momento era comer o beber algo- ¿Qué es lo que pasa?- Le preguntó genuinamente preocupado.
- Verás...- Comenzó ella, y se detuvo casi al instante, como si no supiera cómo continuar. Finalmente suspiró tratando de infundirse valor- Hablé con Rossi.
Derek la miró sin comprender.
- ¿Hablaste con Rossi?.- Repitió frunciendo el ceño.
Emily tragó en seco. Sentía que sus manos comenzaban a sudar y que su respiración se aceleraba. Se levantó de su asiento, alejándose un poco de él, y dio unos pasos por la sala, mientras Derek la contemplaba cada vez más desconcertado. ¿Qué diablos pasaba con ella?
Se levantó a su vez y se acercó hasta ella, que ahora le daba la espalda. Suavemente colocó su mano sobre su cintura.
- Emily...- La llamó suavemente.
Ella se giró bruscamente hacia él.
-¿Por qué nunca me has preguntado por el tiempo que estuve con Doyle?.
La inesperada pregunta fue como si lo hubieran golpeado con un saco de boxeo "¿De dónde había salido eso?", fue su primer pensamiento. Y entonces recordó que había dicho que había hablado con Rossi. Las piezas encajaron. Pero esa no era la cuestión principal.
- ¿Por qué quieres saberlo?- Le exigió a su vez, con la incertidumbre aún dibujada en su cara.
Ella pareció dudar durante unos segundos, y dio un paso hacia atrás, liberándose de su cercanía, que sólo conseguía hacerlo todo más difícil.
- No lo sé... - Balbuceó confundida- Es sólo... Es evidente que es algo que te molesta.-Le explicó al fin con un suspiro.
Lo miró fijamente a los ojos, esperando que fuera suficiente para que él pudiera ver más allá de sus palabras sin tener que decir nada más.
Sin embargo, Morgan pareció repentinamente incómodo. Negó con la cabeza, y se dio la vuelta. Ahora era él el que le daba la espalda
- Emily, déjalo...- Susurró tratando de ocultar el enojo que, sin embargo, ella pudo percibir perfectamente.
Se acercó con lentitud, quedándose justo detrás de él, apenas rozándolo.
- Puedo soportar que me lo preguntes... - Le dijo suavemente-No tienes...
- ¿Puedes soportarlo?- Le reprochó volviéndose hacia ella para enfrentarla- ¿Puedes soportar también saber por qué nunca te lo he preguntado?- Añadió mirándola a los ojos, con tal profundidad que Emily sintió que todo su cuerpo se estremecía.
Vio el dolor y la rabia que había detrás de sus ojos, y practicamente enmudeció.
- Derek...- Fue lo único que acertó a decir. Definitivamente aquello no estaba saliendo como había planeado. Se suponía que aquello serviría para que Derek se sincerara con ella, y ahora era ella la que estaba aterrorizada por la posibilidad de que realmente lo hiciera.
Derek vio el miedo reflejado en su rostro y, cómo se había quedado lívida y casi paralizada. Sin embargo, no cedió. Al fin y al cabo, era ella quien se había empeñado en buscar respuestas.
- ¿Estás preparada para saber por qué me resulta intolerable imaginarte con él?- Continuó él tomándola de la mano, cuando ella trató de dar un paso atrás.
Emily se zafó bruscamente de su agarre, y se apartó de él, casi sin aliento.
- Si esto es un jueguecito tuyo, no tiene gracia...- Le recriminó enojada.
Derek se mantuvo en su sitio, evitando acercarse de nuevo a ella. Inspiró profundamente tratando de recuperar el control de sus emociones, lo que estaba resultando realmente difícil. Emily había decidido tocar el tema más sensible para él. Y aquel era el resultado.
- No es ningún juego...- Negó con gesto serio- Y aún no has contestado a mi pregunta.
Ella cruzó los brazos sobre su pecho, en un gesto de autoprotección,
- No sé a dónde quieres llegar con todo esto- Susurró ella esquivando sus ojos. Se sentía incapaz de enfrentar lo que podía adivinar detrás de ellos.
Derek jadeó, visiblemente cansado.
- Sigues tratando de evitar el tema- Le señaló con sencillez- Igual que evitas mirarme.
Aquel comentario la enfureció. Alzó la vista hacia él, con expresión hostil..
- ¡Yo no evito nada!- Le gritó gesticulando con las manos, y dando un paso hacia él hasta ponerse a su altura- ¡Tu eres el que estás actuando de forma ambigua!- Añadió acusándolo con el dedo.
Pero Derek ni siquiera se inmutó.
- Y entonces volvemos a mi pregunta...- Le dijo con una sonrisa triste - ¿Quieres saber por qué no quiero que me cuentes cómo te acariciaba, cómo te besaba o cómo te hacía el amor?- Continuó con amargura. No estaba enfadado. Podía ver perfectamente cómo Emily mantenía una lucha entre su mente y sus sentimientos. Era lo único que había hecho desde que había vuelto
Y aquello fue demasiado para ella. Sintió que todas sus emociones se agolpaban en su pecho y pese a que trató de contenerse, no pudo evitar que sus ojos se humedecieran ligeramente. Sabía que si decía una sola palabra, se desharía en un mar de lágrimas.
Le dio la espalda, incapaz de enfrentarlo nuevamente. Sintió su mano rozando su hombro, con delicadeza, y todo su cuerpo tembló ante su cálido tacto.
- No...- Balbuceó angustiada.- No quiero saberlo...Morgan... No me hagas esto...- Le rogó con la voz quebrada.
Y entonces él apartó su mano, con un suspiro de resignación.
- ¿Lo ves?- Le dijo suavemente- Ya tienes tu respuesta. Por eso nunca te he preguntado por él.
Se quedaron en silencio, sin saber qué más decir, ni cómo continuar a partir de aquel momento, hasta que el sonido del teléfono de Derek los sobresaltó a ambos. Continuó sonando durante tres o cuatro tonos, hasta que Emily finalmente, se secó las lágrimas que ahora corrían por su rostro, y se giró hacia él, con expresión calmada.
Derek ni siquiera se había molestado en comprobar quién llamaba. Sólo la miraba a ella.
- Cógelo- Le pidió ella en voz baja- Puede ser un caso.
Con un gesto de admisión, finalmente lo sacó de su bolsillo y le echó un breve vistazo a la pantalla.
- García...- Dijo sin poder ocultar el cansancio en su voz.
Emily escuchó cómo hablaba con ella, mientras trataba de tranquilizarla. Sólo pudo adivinar que había ocurrido algo malo y que le estaba pidiendo que fuera a ayudarla. Derek le había prometido que iría.
- ¿Es grave?- Le preguntó con inquietud.
Él negó con la cabeza.
- Está preocupada por una amiga...- Le explicó brevemente.- Lo siento... Tengo que irme... Parecía muy nerviosa...- Se excusó con una expresión de disculpa- Emily..,
- No pasa nada, Derek...- Lo tranquilizó ella- Ve a ver qué ocurre.
Derek asintió con la cabeza, y se dirigió hacia la puerta de salida, acompañado por Emily, que se quedó en el marco, apoyada, mientras él cruzaba el umbral.
En el último momento, se volvió hacia ella.
- Odio dejarte así...- Le dijo con sinceridad- Emily... Tenemos que hablar de esto...
Ella simplemente le sonrió con calidez.
- Avísame si necesitas ayuda, ¿de acuerdo?- Susurró, evitando responder a sus palabras.
Finalmente había necesitado, no sólo su ayuda, sino la del resto del equipo, que se vio inmerso en el rescate de la amiga de García. No hubo nueva ocasión durante ese tiempo, para que terminaran la conversación que había quedado pendiente.
Para entonces, ya Emily había decidido que prefería no volver a hablar del tema.
