Hola, os dejo el capítulo 9. Ahora mismo me estoy debatiendo en terminar esta historia en el último capítulo de la temporada, en cuyo caso, me plantearía cambiar un poco el guión para darle sentido, o respetar el final de la temporada, con la marcha de Emily, en cuyo caso mi idea sería hacer una segunda parte (no sé realmente si vale la pena continuar esta historia más allá o no). Ese es el motivo por el que a pesar de que tengo escrito hasta el capítulo 15, los estoy publicando lentamente, por si tengo que hacer algún cambio de última hora. Si tenéis alguna preferencia respecto a esto o a cualquier otra cosa, no dudéis en decírmelo.

¡Gracias por leer!

9. Profecía autocumplida

Esquivar a Morgan en el ámbito personal, durante un par de días no fue demasiado difícil para Emily. Derek se había dado perfectamente cuenta de que era eso justo lo que hacía cuando trataba por todos los medios de no quedarse a solas con él. Se resignó a darle el tiempo que necesitaba, mientras intentaba mantener las apariencias en el ámbito profesional.

Para empeorar las cosas, Strauss decidió acompañarlos en el siguiente caso. Una serie de aparentes suicidios colectivos en una Academia de Somerville, en Florida. No le pasó desapercibido, además, que Hotch había emparejado a Emily con Rossi en lugar de con él, lo que era bastante inusual desde que ella había vuelto. Así que él se vio relegado, para su disgusto, a trabajar con Strauss. Precisamente por eso, tuvo especial cuidado en no interactuar demasiado con Emily. Era bastante consciente de que ambos se habrían metido en un buen lío si ella se hubiera dado cuenta de sus problemas personales.

La gota que había colmado el vaso, fue el hecho de que Morgan se percatara de que el aliento de Strauss olía a alcohol. A raíz de aquello había tenido una discusión con Hotch acerca de la confianza. Necesitaba despejarse un rato, y salió a dar una vuelta por las instalaciones de la Academia. Justo en la salida, se cruzó con Rossi y con Emily, pero apenas los saludó, y siguió su camino. Rossi y Emily se miraron entre sí, extrañados por la actitud hosca de Morgan, pero los estaban esperando en la salita, y se dirigieron hacia allí.

Mientras continuaban debatiendo sobre el caso, Emily no podía dejar de mirar hacia la puerta, esperando verlo aparecer. Cuando no lo hizo, aprovechó un pequeño receso para escabullirse.

- Rossi, voy a comprobar cómo está Morgan.- Le informó en voz baja- Vuelvo en cinco minutos.

Rossi le sonrió con complacencia, y con una leve inclinación de la cabeza, se dio por enterado. Visto lo molesto que parecía cuando se lo habían encontrado, pensó que la compañía de Emily no le vendría mal.

Lo encontró junto al muro exterior del edificio de la lavandería, frente al edificio principal, pero separados por varios metros de distancia. Estaba con la espalda contra la pared, con la cabeza dirigida al suelo, y una de sus rodillas dobladas, con el pie también apoyado en aquella.

Cuando Emily llegó, simplemente se colocó a su lado.

- ¿Te ha enviado Rossi?- Le preguntó Derek sin ocultar su enfado.

- Aunque te sorprenda, he venido por propia iniciativa.- Le contestó ella girándose hacia él, también apoyada en la misma pared - ¿Estás bien?.

Derek no pudo menos que echarse a reír.

- ¿Tú si puedes preguntarlo?- Le reprochó con ironía.

- Morgan...- Le llamó la atención con voz cansada- Sólo estoy preocupada.

Él se volvió hacia ella lo suficiente como para mirarla de frente, y la contempló detenidamente durante unos segundos. Fue cuando se dio cuenta de las ojeras bajo sus ojos. En un instante se olvidó de todos sus problemas con Strauss y con Hotch para centrarse en ella. Desde luego su pequeño juego de huír de él no le estaba saliendo gratis.

Miró a su alrededor. No había nadie por allí, ni siquiera personal militar. Supuso que el equipo seguiría reunido con el caso, en el edificio principal. Se apartó de la pared, para colocarse frente a Emily, pero sin llegar a tocarla. Ella, se giró levemente, y acabó atrapada entre aquella y Derek.

- ¿No estás durmiendo?- Le preguntó con sincero interés.

La pregunta la pilló desprevenida. Había esperado que el maquillaje surtiera mejor efecto, pero la realidad era que desde su pequeño desencuentro con Morgan, casi no había podido conciliar el sueño, y cuando lo hacía, estaba repleto de pesadillas, un poco peores de las que solía tener habitualmente.

- Ya sabes...No hemos parado últimamente...- Se excusó forzando una sonrisa, al tiempo que esquivaba su mirada.

Derek, se sintió terriblemente culpable de su malestar. Con su mano, le acarició la mejilla, y luego le levantó el mentón suavemente, obligándola a mirarlo.

- Ey... Siento todo esto- Se disculpó, suavemente, arrepentido- No debí decirte todo aquello. No estabas preparada para oírlo.

Emily suspiró, aliviada por el hecho de que no parecía estar enfadado con ella, como había supuesto. Se detuvo en sus ojos, y sólo vio genuina preocupación por ella. La calidez de su mano sobre su piel, acariciándola con delicadeza, terminó de derribar todas sus defensas.

- Dímelo ahora- Le pidió con voz apenas audible.

Derek, se quedó paralizado durante unos segundos, con su mano congelada sobre su rostro. Estrechó su mirada sobre ella, como si no acabara de creer lo que acababa de oír.

- Emily...- Balbuceó éste. Parecía que los papeles se habían invertido, y era ahora él el que se sentía inseguro.

- Dime por qué no puedes soportar imaginarme con él- Insistió ella en un susurro, completamente ajena al lugar donde se encontraban.

Derek contempló cómo su pecho subía y bajaba, al compás de su respiración acelerada y cómo sus ojos parecían los de un cervatillo asustado. Finalmente, había tenido el valor para preguntárselo, y sin embargo, ahí estaba él, incapaz de decir en alto una sola palabra.

Así que simplemente se inclinó sobre ella, tomándole el rostro con ambas manos, y la besó suavemente en los labios. Desde luego, aquella no era la respuesta que ella estaba esperando, pero pese a la sorpresa inicial, se sintió sin fuerzas para rechazarlo. Posó sus manos sobre el pecho de Derek, y le permitió que explorara su boca con su lengua, hasta que se separaron, casi sin aliento.

Y luego se quedaron mirándose el uno al otro, desconcertados, como si ninguno de los dos supiera exactamente lo que acababa de ocurrir.

- Será mejor que volvamos...Tenemos que resolver un caso- Le recordó Emily, torpemente, y se apartó de la pared, adelantando un par de pasos, con la mirada perdida en el suelo. Derek se volvió para seguirla, miró más allá de ella, y fue entonces cuando vio a Strauss, de pie, en el edificio principal.. Parecía que también había salido a tomar el aire, porque se encontraba sola, justo en la entrada. No es que los estuviera observando, pero realmente no sabía cuánto tiempo hacía que estaba allí.

- Emily... - Le advirtió, agarrándola de la mano para detenerla.

- ¿Qué pasa?- Preguntó ella perpleja, volviéndose hacia él. Luego siguió la dirección de su mirada, hasta darse cuenta del motivo de su repentino nerviosismo- ¿Crees que nos ha visto?.- Añadió con el pánico reflejado en su rostro.

- No estoy seguro...No sé cuánto lleva ahí- Dijo dudando, y luego se volvió hacia ella- No te preocupes. No permitiré que haga nada contra ti.

Ella lo miró, perpleja. ¿Eso era lo que le preocupaba? ¿Que tomara represalias contra ella? Por aquel momento poco profesional, ambos podrían ser suspendidos o incluso trasladados.

- No le demos más motivos para que nos expediente- Le dijo volviendo a tomar el control de la situación- Ve adentro, yo iré dentro de un momento- Continuó mirando de reojo a Strauss, que parecía absorta en sus propios pensamientos. Sabía que no estaba allí cuando se había quedado a solas con Derek, pero no tenía idea de si había presenciado el resto.

Derek asintió con la cabeza, y se dirigió hacia el otro edificio. Con un pequeño saludo de cortesía, pasó justo delante de Strauss, que apenas respondió. No reconoció ninguna actitud sospechosa en ella, lo que suponía un alivio. Se reunió con el resto del equipo, y a los cinco minutos llegó Emily, seguida de Strauss. Sólo Rossi se percató de que algo había ocurrido, al verlos entrar por separado. Miró con curiosidad hacia Emily, que estaba extrañamente seria. Cuando ésta notó sus ojos astutos sobre ella, los esquivó rápidamente, y fingió centrar su atención en el informe que tenía delante.

El resto del caso, tanto Derek como Emily, trataron por todos los medios, de mantenerse alejados el uno del otro, y cuando estaban juntos, procuraban adoptar una postura estrictamente profesional.

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