¡Eh revivido de entre los enfermos, esclavos laborales y estudiantes!

En fin ~


Disclamer: Vocaloid no me pertenece, o al menos por el momento. La historia es mía, o algo así. Escrito realizado sin fines de lucro, solo entretenimiento.


La elección

.

.

.

X

Un día de invierno…

.

.

.

.

.

&.

—¡Estoy cansada, cansada, cansada~! —suspiró una agitada y sudorosa Miku a la vez que se dejaba caer de sentón sobre el piso de reluciente madera.

Algunos mechones de cabello escapaban de su descuidado e improvisado moño, uno que otro pegándose a su sudorosa frente y otros enroscándose en pequeños rulos en la nuca. Sus pantaloncillos cortos dejaban ver en gran medida sus piernas, y la blusa que usaba era ligera y ancha que dejaría descubierta una buena cantidad de piel de no ser por el top deportivo que usaba debajo.

Rin le tendió una botella de agua, ella a diferencia de su amiga estaba en perfectas condiciones, sin una gota de sudor y tan fresca como una lechuga.

—Tú te lo buscaste —dijo, al verla soltar un suspiro de satisfacción y alivio tras beber el liquido.

Miku entornó los ojos.

—No lo volveré a hacer —agregó dejándose caer completamente. La sensación de su piel caliente contra el fresco de la madera le hizo sonreír —, prometo no volver a tomar tantos trabajos juntos

Dankworth le dedicó una mirada por sobre el libro que había estado leyendo durante todo ese tiempo. Miku era extraordinaria, ensayaba sus nuevas canciones mientras practicaba el baile de cada una sin necesidad de un maestro que la supervisara. Se conocía de memoria toda la coreografía y los tiempos de la canción aun sin la pista. Y aun cuando todo ello representara trabajo, lo disfrutaba como solo ella podía hacerlo.

—Claro que no lo harás, yo estoy aquí para evitarlo —le recordó fingiendo soberbia, ganándose un pequeño golpe en el muslo.

Después de la tremenda metedura de pata de la Hatsune tras aceptar varios trabajos de fin de año y varios regaños de parte de sus amigos, Rin se había propuesto ayudarla en sus tiempos libres. Después de todo Miku no podría sola con todo lo que se había auto adjudicado, la escuela y las actividades extracurriculares. Si no la ayudaba no sobreviviría al curso de Mikuo, quien seguramente se ensañaría con ella y Kaito por obvias razones.

—Por cierto —apuntó, pasando las hojas del delgado libro con curiosidad —, ¿sabes quienes serán los otros actores del dorama? Hay dos personajes que se repiten mucho junto al tuyo

—Ni idea, supongo que los conoceré en la primera reunión del cast

—¿Reunión del cast?

Miku asintió tomando asiento con la piernas cruzadas. No estaba muy familiarizada con todo aquello de la actuación, era su primera vez en un ambiente fuera de conciertos, canciones y baile; sus experiencias como actriz eran limitadas a las puestas en escena escolares, que a decir verdad eran escasas, sin embargo, eso no la frenaba. Sacaría adelante el trabajo costase lo que le costase.

—Sí, Mochida-san, el director, dijo que habría una reunión con todo el equipo de trabajo a principios del año —comentó recordando su encuentro y la invitación al proyecto.

Rin devolvió su mirada al libreto, que ahora estaba todo marcado con resaltador rosa donde Miku hablaba. Casi todas las hojas estaban marcadas, y eso no le agradaba del todo. Miku no era muy dada a la paciencia y tampoco era como si pudiera concentrarse en una sola cosa por mucho tiempo. Memorizar el libreto sería un arduo trabajo, casi tanto como hacerla estudiar.

—Entonces hay que comenzar a practicar tus diálogos —sugirió, obteniendo quejidos de parte de la Hatsune

Ni siquiera llegaban a exámenes y Rin ya quería que estudiara.

—¿Qué te parece si en lugar de eso practicamos la coreografía de mi nuevo single? —persuadió poniéndose de pie y encendiendo el reproductor.

Rin meneó la cabeza negativamente cuando Miku tomó el libro de entre sus manos y lo dejo a un costado. La música lleno toda la sala de espejos mientras la aguamarina la invitada a unírsele, siguiendo el ritmo de la melodía con movimientos fluidos y juguetones, su voz armonizando con la música.

Sonrió aceptando su derrota, uniéndose a la nueva ronda de baile y canto. Ya después la haría estudiar.

—o—

Lenka miraba intensamente la caja frente a ella. Len ya había comenzado a preocuparse considerablemente cuando por fin tomó el pastelillo rojo con abundante crema y una enorme fresa en el centro.

Soltó un sonidito de gusto al darle el primer bocado. Al igual que muchas otras chicas poseía gustos culposos, entre ellos los dulces, especialmente los pastelillos, pasteles y cupcakes. Aprovechaba la hora del té para darse un buen merecido premio después de un largo día, e incluso sus padres solían traerle dulces y pastelillos como regalo cuando viajaban. Sus hermanos no eran la excepción, aunque bien, ellos bromeaban acerca de su peso haciéndola rabiar.

—¡Delicioso! —suspiró con ojos brillantes y el aire de adoración que generalmente la rodeaba cuando degustaba sus tan aclamados pastelillos

—No sé si reír o preocuparme cada vez que miras algún postre de esa manera —apuntó Len comiendo uno de los tantos postres que había comprado, a diferencia del de su hermana, el suyo poseía crema color menta y un pequeño y redondo chocolate en su punta.

—Moou~ no tiene nada de raro comer dulces

—Lo tiene si los miras como si fueran el amor de tu vida

Hizo un mohín y dignamente se terminó el pastelillo de un bocado bajo la divertida mirada de su hermano. Cuando se enfurruñaba parecía un adorable gatito.

—¿Qué traes ahí? —preguntó curiosa al notar la bolsa de papel a un costado del mesón.

Toda su atención se había trasladado a la caja de pastelillos cuando Len hizo su aparición en la cocina, que apenas había reparado en ello. No podían culparla, especialmente cuando notó el logotipo de su pastelería favorita adornando la hermosa y bendita caja de postres.

—No es nada —le restó importancia el mellizo mayor —, necesitaba algunos libros así que pase a la librería.

La Kagamine tomó la bolsa ante el fallido intento de Len por evitarlo. Sus azules orbes se entrecerraron acusadores cuando leyó los títulos, un reproche que pocas veces ella transmitía a sus hermanos. Conocía de primera mano la relación de ambos chicos, sus caracteres y su forma de pensar, después de todo creció con ellos. Era consciente de la relación deteriorada que mantenían, una relación que se desgastaba poco a poco con el pasar de los años, incluso una vez llegaron a los golpes. El recuerdo era amargo, después de todo ni siquiera su llanto y sus gritos habían sido suficientes para detenerlos. Se habían golpeado el uno al otro hasta sangrar, vociferando cosas que ella no entendía y tampoco le interesaba comprender, estaba más concentrada intentando separarlos hasta que aquello paso.

Un golpe perdido fue el causante.

Lenka no sabía si alegrarse o echarse a llorar cuando Rinto y Len comenzaron a actuar más distantes el uno con el otro, solo soportándose mutuamente en su presencia. Ellos usaban mascaras cuando estaban con ella, y ella había aprendido a usarlas para engañarlos a ellos.

—No eres bueno mintiendo

—No intentaba mentirte —se defendió Len

—Pero tampoco tenias planeado decirme la verdad —agregó controlando su tono de voz. No sabía si se volvería más aguda o si se rompería —, una verdad a medias es tan buena como una mentira

—Nunca te mentiría —sostuvo firmemente buscando la mirada celeste de su hermana, quien le rehuyó ocultándose detrás de su taza de té.

Ella desaprobaba el odio que le profesaba a Rinto, detestaba cuando ambos peleaban y se trataban tan fríamente. No era como si Len disfrutara de aquello, pero si su hermano mayor se encontraba en su camino no dudaría en hacerlo a un lado costase lo que costase. Rinto era su mayor rival a vencer, después de todo era quien poseería lo que él más trataba de proteger.

Lenka era diferente, ella no tenía nada que ver con ello, pero terminaba lastimada incluso cuando ambos rubios intentaban evitarlo. Era ignorante como muchos otros, y eso era lo mejor. Sí ella supiera la verdad detrás de su situación con Rinto los odiaría, los odiaría toda su vida.

—Sabía cómo te pondrías —suspiró pesaroso —, por eso no quería que te enteraras.

—…

Bajo la mirada. Una punzada de culpabilidad le atacó al ver el rostro de su mellizo, igual de culpable y pesaroso que el de ella.

—Sabes, no tienes que parecerte a Rinto-nii —comenzó, perdiéndose en las portadas de los libros dispersos en la mesa, libros avanzados para personas de su edad —. No es necesaria esta competencia sin sentido. No tienes que superarle y desear ser mejor que él —prosiguió con tristeza contenida—. Len-nii es maravilloso tal cual es, no necesitas probarle nada a padre, a Rinto-nii, a nadie.

Y ahí estaba esa expresión.

Esa que era capaz de desarmar incluso al indiferente y algo frio Rinto.

Lenka le miraba suplicante, con desesperada esperanza.

Len hubiera dado todo por borrar esa expresión de su rostro. Todo excepto eso. Renunciar no estaba permitido, no cuando ya había llegado tan lejos.

—No pienso ser igual a él —respondió seguro, tajante.

Vio apagarse el brillo esperanzado en los azules orbes de Lenka, igual al extinguir de la llama de una vela. Mentirle solo le haría daño, la verdad solo la alejaría de él; Len y Rinto pocas veces coincidían en ideales, sin embargo, de algo estaban seguros, ninguno soportaría el odio de ella, su pequeña y querida hermana. Lo único que los mantenía unidos.

Una débil sonrisa se extendió en el rostro de la chica.

Una sonrisa resignada, triste, dolida.

Gotas saladas rodaron por sus mejillas a la vez que trataba de mantener la comisura de sus labios elevados, evitando que descendieran y soltara algún sollozo.

No importaba cuánto lo deseara, cuanto les suplicara a sus hermanos o incluso a un ser Divino, las cosas no regresarían a cómo eran antes.

Y eso dolía, dolía mucho.

—o—

—¿Hay algo de lo que deba preocuparme?

Kaito apartó la mirada del libro que había estado leyendo desde hace un rato. Realmente ni siquiera lo había leído, Mikuo se había dado cuenta al ver el número de página, era el mismo desde hace media hora. Shion pestañeo asimilando su situación, la cual no podía ser buena si su amigo le miraba seriamente, la preocupación filtrándose por su voz.

—¿Por qué habría algo de qué preocuparse? —soltó tratando de sonar casual, relajado.

Mikuo se encogió de hombros

—Dímelo tú

Soltó una suave risa, Mikuo enarcó una ceja, mirándolo entre curioso e inquisitivo. Kaito a diferencia de Miku leía de vez en cuando, así que le era extraño verlo tan poco interesado en un libro que el mismo había escogido para el trabajo escolar. Sin embargo, él también era perezoso con respecto a las actividades escolares, por ello se encontraba acompañándolo y vigilando que hiciera sus deberes.

Kaito vaciló un momento, debatiéndose entre decirle o no.

—Solo me preguntaba que usarías en nuestra contra en el CEI (1) —comentó con humor y aura oscura —, Len y Lenka son los únicos inmunes a ello por el momento

Una suave y tranquila sonrisa surgió en el rostro del Hatsune llamando la atención de Kaito, dándole escalofríos que le recorrieron toda la columna. Sintió miedo, no solo por él, sino por todos.

—Eso es fácil de resolver. Lo difícil es hacer que entre un curso completo en sus cabezas en menos de cuarenta y ocho horas —bufó echando la cabeza hacia atrás.

El grupo había crecido, así que tendría que disponer de otras tácticas de persuasión y escarmiento. No se quejaba, los Kagamine eran agradables y tenerlos cerca era divertido.

Kaito ahogó un suspiro de alivio cuando notó al Hatsune completamente desinteresado de la cuestión inicial, murmurando cosas que no alcanzaba a oír y que prefería no saber. Después de todo nadie quisiera escuchar los planes de tormento del diablo.

Mikuo siempre se caracterizó por ser perceptivo, no a un nivel elevado ¡Vamos! Incluso él pecaba de distraído, especialmente cuando se concentraba en algo; sin embargo, en su grupo de revoltosos amigos, quienes se caracterizaban por sus volátiles pensamientos y por andar flotando en nubes de algodón; era él quien mantenía un pie en la tierra y otro en el cielo. Tal vez por eso Kaito se sentía incomodo en su presencia en ese momento, porque solo Mikuo podría ver a través de él, descubrir lo que le inquietaba.

Comenzar a evitar a Mikuo a esas alturas sería muy evidente, y alejarse de Rin causaría aun más curiosidad y sospecha. Ideas absurdas, eso eran.

Kaito no planeaba renunciar a ninguno de los tres, su amistad era más fuerte que eso, o al menos eso le gustaba creer. Después de todo, compartir casi toda una vida junto a los Hatsune y Rin era un merito colosal. Miku era una histérica y Drama Queen con inclinaciones a la violencia vegetal; Mikuo era algo controlador, un poco perfeccionista y un sádico de lo peor cuando se lo proponía; Rin una mezcla entre la típica princesa orgullosa y, la chica amable y simpática, que a su vez le temía a la soledad y a ser herida; y él era Kaito, tonto e ingenuo, aquel con miedo al rechazo, el pequeño que se limitaba por miedo a decepcionar a los demás, a no ser lo suficientemente competente.

Todos tenían defectos, algunos estaban rotos, otros corrían el peligro de romperse. Eran débiles, pero fuertes a su propio modo. Miku era una amiga fiel, quien daría todo por sus seres amados; Mikuo seguía siendo sobreprotector, pero no por eso menos amable y paciente, lo que demostraba ayudándoles a aprobar las materias sin peticiones de ningún tipo, aun cuando la mayoría fueran cabezas duras para el estudio; Rin por su parte los quería demasiado, su cariño era enorme, tanto así que los aguantaba por amor e incluso evitaba preocuparlos a como diera lugar. Y él, el soportaría golpes, insultos, rechazos y traiciones, ya sea de sus propios amigos o de terceros, y aun así, herido y maltrecho, permanecería a su lado con una sonrisa.

Sea como sea, con virtudes y defectos, Kaito los apreciaba y protegería a su modo. Nada heroico, nada especial. No cumplía con el perfil de caballero en brillante armadura y corcel, no era un superhéroe y tampoco el chico perfecto.

¿Tonto, no?

Ir a la guerra con un arma de juguete y siendo el único soldado, solo cargando consigo esperanzas y un corazón noble. Lástima que las guerras no se ganaran así.

—o—

No existía chica en el mundo que no apreciara los detalles románticos, ni siquiera el más mínimo y simple. Una humilde cena, un broche para el cabello, una noche agradable observando las estrellas, peluches esponjosos, notas y mensajes cariñosos, un beso bajo la luna llena, alguna palabra amorosa y azucarada susurrada al oído, un ramo de rosas.

Rin había experimentado unas cuantas cosas similares. Besos, caricias, montones de peluches, regalos costosos e innumerables ramos de flores. No obstante, eso era demasiado, no ¡era extremo!

Miro con creciente incredulidad los arreglos florales.

Floreros se esparcían por todo el piso de mármol, incluso sobre los muebles y a los costados de las escaleras. Los ramos ricamente decorados con listones caros y coloridos iban desde rosas rojas, lirios de colores, margaritas, peonias, tulipanes y otras flores que jamás había visto en su vida. El lugar era una mezcla de varios aromas, unos más suaves que otros, pero todos embriagadores; No muy lejos de ella, Teto dirigía a los empleados tratando de distribuir los presentes de tal manera que fuera posible caminar, o al menos moverse libremente sin temor a romper cuando arreglo o florero estuviera en el camino.

—¿Qué paso? ¿Por qué hay tantas flores? —cuestionó aun sin creerse que su casa se había convertido en una floristería en cuestión de un par de horas.

—Eso es simple, alguien lo suficientemente loco envió todo esto para transmitirte sus sentimientos —explicó extendiendo los brazos exageradamente, golpeando un florero que se apresuro a sostener antes de provocar una reacción en cadena que terminaría con unos diez floreros rotos y flores dispersas por todo el lugar.

—¿Qué?

Teto asintió haciendo una señal a uno de sus subordinados, quien se acerco con un ramo de gardenias blancas hermosamente decorado. Rin le dedicó una mirada confundida a su pelirroja amiga, está suspiro y buscó la tarjeta oculta entre el ramo

—Felicidades, tienes un nuevo enamorado secreto —dijo entregándole el sobrecito amarillo

—¿Enamorado secreto? —inquirió sacando la tarjeta y disponiéndose a leerla

—Sí, en el lenguaje de las flores las gardenias significan amor secreto —respondió restándole importancia. Giro sobre sus talones al escuchar un estruendoso «crash», ¡Genial! Más trabajo que hacer —; cuando averigües de quien se trata, asegúrate de que no vuelva a hacer algo por el estilo, o de lo contrario terminara algo lastimado —advirtió, con una sonrisa en el rostro.

Rin asintió apresuradamente.

Teto podía parecer menor que ella e infundir un aire de amabilidad y elegancia, pero en el fondo era una bestia cuando se enfadaba. Un pequeño y pelirrojo demonio que podría triturarte los huesos si así lo quisiera.

Devolvió su celeste mirada a la tarjeta adjunta al ramo de inmaculadas gardenias, en ella se podía ver una bonita caligrafía consistente en trazos finos y curvos.

«Una flor para otra flor, no obstante, una flor no es suficiente para expresar todo lo que siento por vos, ni siquiera las estrellas en el cielo lo son»

Lejos de sentir mariposas en el estomago o una cálida sensación que la hiciera sonreír, Rin no sintió absolutamente nada. Nada de nada, ni siquiera enfado o vergüenza, ni la curiosidad fue capaz de dominarla. Miro nuevamente el ramo en sus brazos y después todas las flores restantes.

Tendría que hacer algo con todo aquello antes de que alguien, fuera del personal de la casa y de sus propios habitantes, se enterara.

—o—

—Deja de hacer eso, te caerás —avisó caminando en dirección al instituto.

—No pasa nada, no pasa nada —respondió ella despreocupadamente.

Hizo caso omiso y siguió girando sobre sí misma, arrastrando un poco los pies sobre la helada acera, imaginando que el piso era un espejo plateado de hielo, que por supuesto no estaba lejano a serlo. La primera nevada del año ya había caído y las calles eran adornadas por brillante escarcha y un poco de nieve acumulada.

Gumi prosiguió su juego bajo las miradas curiosas y extrañadas de las personas que transitaban cerca de ella, ignorando los comentarios y algunas risillas, reemplazándolas por una leve y suave música que solo ella podía escuchar.

Kuroneko soltó un suspiro cuando ella pasó a caerse por culpa de la escarcha, siendo atrapada del codo justo a tiempo, no sin antes dedicarle la típica mirada de «Te lo dije»

—Gracias por eso Nekocchi —sonrió burlona al ver su expresión, odiaba que le llamara así.

De un tirón la acerco hacia sí y la abrazo cruzando sus brazos frente al pecho femenino, aprisionándola con su cuerpo. Gumi no se quejo, en su lugar comenzó a balancearse de lado a lado provocando que el oji rubí imitara sus movimientos, pareciendo un par de pingüinos.

—¿Qué crees que use Mikuo contra nosotros esta vez? —habló sujetándose de los brazos de su novio. Estar así era cómodo y cálido.

Él se encogió de hombros y apoyo su mentón sobre la coronilla de ella

—La cuestión es ¿qué no usara en nuestra contra?

—Uhm, tienes razón —aceptó después de meditarlo un momento.

Kuroneko apuntó mentalmente no hablar en voz alta de aquello, era tabú, y por otra parte, si nombrabas al diablo aparecería, justo como en ese momento. No muy lejos divisó al chico Hatsune, esté abrazaba a Rin por el cuello, a su lado Miku reñía a Kaito, quien trataba de calmarla con una sonrisa boba. Los hermanos Kagamine guardaban una distancia prudente, sin embargo, parecían divertirse con lo que sucedía; la sonrisa amplia de Lenka y la mirada entretenida de Len se lo decían. Gumi se soltó de su abrazo y corrió hacia ellos, lanzándose a abrazar por la espalda a una desprevenida Lenka.

El cuadro se había vuelto algo cotidiano a través de los años (ni siquiera la llegada de los Kagamine pudo cambiarlo), casi una regla de la naturaleza y del espacio-tiempo, sin embargo, se le antojaba como su pintura preferida.

Una sonrisa satisfecha apareció en su rostro a la vez que se deleitaba con la visión de sus amigos siendo ellos mismos, guardando y atesorando la imagen en su mente.

—Nekocchi~ —llamó su novia, invitándolo a unírseles con una sonrisa que solo ella podía mostrarle.

Kuroneko avanzó hacia ellos siendo recibido por los saludos de Mikuo, Rin y los hermanos, incluso Kaito le saludo aun cuando Miku casi lo estuviera asfixiando con su propia bufanda.

Ah~ Era una lástima tener que dejarlos.

—o—

Una cosa es decir y otra es hacer.

La primera es fácil, demasiado simple, uno puede jurar amor eterno o incluso decir que esta dispuesto a sacrificarlo todo por una causa, pero las palabras son intangibles, inmateriales. Pueden ser verdaderas o falsas, reales o mentiras. Como suelen decir, las palabras se las lleva el viento; las acciones son lo contrario, existen en el mundo material. Son únicas y verdaderas, uno no puede retractarse de ellas; fingir que no pasaron, porque siempre estarán ahí, grabadas en la memoria, por más tristes o dolorosas que sean.

Del modo que fuera, Rin era consciente de que lo que le había dicho a Len era algo difícil para ella. Uno no podía aceptar de buena gana forjar una amistad plena con alguien a quien le tienes resentimiento o incluso algo de enfado. Díganle engreída o pesada, pero ella no olvidaba fácilmente.

No quería forzar las cosas con él y tampoco planeaba seguir tratándolo indiferente, por ello había llegado a la conclusión de que iría lentamente. No le prometía volverse amigos cercanos o algo por estilo, no obstante, haría la relación más soportable.

Decidió dar el primer paso con saludos simples y personales, ¿qué? Era mejor que su indiferencia; Los primeros días fueron raros (o al menos lo fueron para ella), pero se acostumbró a ello poco a poco. Realmente no hubo un gran cambio, todo seguía relativamente normal, a excepción de ese choque de titanes que se producía instantáneamente cuando interactuaban. Rin se sentía feliz así, especialmente cuando veía a Lenka disfrutar de la compañía de ambos, de todos.

..

.

—¡Por fin! —declaró aliviada.

Cerró su cuaderno de golpe y se estiró para deshacer los nudos que ataban su cuerpo por estar en la misma posición por mucho tiempo. El rubio frente a ella meneo suavemente la cabeza, aceptando silenciosamente que Rin había adoptado algunas costumbres de Miku ¿o tal vez era al revés?

La biblioteca escolar estaba tranquila. Unos pocos estudiantes rezagados se dispersaban entre las grandes mesas y los abundantes libreros, algunos en pequeños grupos, otros pocos completamente solos. Los demás se habían marchado desde hacía rato. Miku tenía que comenzar a grabar un nuevo video musical, Mikuo tenía clases extracurriculares, Gumi y Kuroneko desaparecieron sin decir una sola palabra, y Kaito se encargó de llevar a Lenka a casa.

—Ya es tarde —apuntó Len dándole una mirada a su reloj de pulsera.

Hacía cerca de dos horas que habían terminado sus clases y ellos aún permanecían ahí, avanzando con el proyecto de literatura. Todo hubiera sido menos complicado si Rin hubiera accedido a ir a casa de Len, pero ella se negó rotundamente a ello. No tenía recuerdos bonitos de ahí. Su casa era otro asunto, aun tenía que ingeniárselas para ver qué hacer con tantas flores. Al final habían terminado usando la computadora del instituto cuando la portátil del Kagamine murió, una tarea ardua que requiera infinita paciencia, especialmente cuando la red era lenta, más lenta que un caracol arrastrando a una tortuga sobre arena.

—Debiéramos irnos ya —comentó Len terminando de guardar sus cosas

Rin asintió sacando el móvil de su bolso para envió un texto a Sonika. Aun tenía una sesión fotográfica de temática navideña, y a decir verdad, no estaba muy emocionada por ello. Solo quería llegar a casa y envolverse en mantas como un gusano, ver películas y comer snacks el resto de la tarde, pero trabajo era trabajo.

Los pasillos estaban desiertos y muy pocas personas rondaban los jardines, incluso algunos clubes deportivos habían pospuesto sus actividades, no le sorprendía en lo absoluto, las nevadas se hacían más constantes y el frio se hacía cada vez menos soportable.

—Olvide algo en la taquilla —avisó, rebuscando en su bolso cuando ya estaban cerca de la salida.

—Entonces date prisa —señaló el chico dando una mirada a través de los ventanales. Grandes y extensas nubes oscuras cubrían el cielo.

Dankworth se devolvió un par de pasos, pero se detuvo al ver que Len no se había movido de su sitio, al contrario, estaba apoyado contra el ventanal observando los nubarrones grises

—Puedes adelantarte, Sonika vendrá por mí

—¿Ya está aquí? —inquirió desinteresado

—Viene en camino

Len asintió y camino en dirección a la salida. Rin no sabía si despedirse de él o no, al final prefirió no hacerlo, después de todo ni siquiera volteo a verla ni mucho menos.

Algo cayó a sus pies cuando abrió la taquilla.

Era anaranjado y estaba envuelto en un listón rojo. Una hermosa rosa, una rosa similar a las tantas flores que tenía en la casa. La tomó con cuidado de no cortarse con las espinas, sin explicarse como había terminado dentro de la taquilla. Su fragancia había impregnado todas sus cosas, incluyendo su abrigo ahí guardado.

—¿Enamorado secreto? —preguntó al aire, como si la flor pudiera contestarle

Sacó uno de sus cuadernos y guardo la rosa en él, al menos ya sabía que el enamorado en cuestión iba al mismo instituto; Terminó de guardar sus cosas, tomó su abrigo y se encamino a la salida. Le dio otra mirada al móvil, pero no había ninguna llamada o mensaje de Sonika.

Le tocaría esperar un poco más.

Cambio sus zapatos de interior y se puso el abrigó. Las puertas de la estancia estaban abiertas dejando pasar el viento helado. A tientas busco los guantes en el bolsillo del abrigo, estaba poniéndoselos cuando notó la presencia de otra persona

—¿Se te olvido algo? —curioseo al verlo en la entrada.

Len dejo de lado su interés por los copos de nieve y la miro por sobre el hombro.

—Nada en especial —respondió encogiéndose de hombros.

Rin se acercó a él, desde esa posición tenía una buena vista de los límites del instituto, podría ver llegar a Sonika y distraerse con la nieve.

—Pensé que tendrías prisa por llegar a casa, después de todo Lenka está sola

—Creo que en este momento lo prefiere así —respondió bajando la mirada.

Después de su conversación ella había tomando un poco de distancia, incluso le rehuía cuando sus miradas se encontraban. La había hecho llorar y eso era prueba suficiente para saber que la había herido.

—¿Se pelearon? —preguntó sorprendida. Los mellizos no eran extremadamente unidos, pero tampoco parecían ser de los que pelearan a menudo. Ni siquiera concebía la idea de una Lenka molesta.

—Podría decirse

—Eso es malo

Rin era hija única, y como hija única no conocía lo que era tener una pelea con un hermano. Ella no podía experimentar muchas cosas de las cuales algunos se quejaban, como Gumi, quien tenía un hermano unos cuantos años mayor que ella; y Kaito, quien poseía cuatro hermanos para nada fáciles de tratar; Miku y Mikuo tenían la misma edad, pero a pesar de ser primos se trataban como hermanos. Kuroneko era el único que la entendía en ese aspecto.

Si bien, los chicos Hatsune eran lo más cercano que tenía a hermanos, no podía dar consejos relacionado a ello, especialmente porque eran contadas las ocasiones en las que se habían peleado, por no decir casi nunca.

—Entonces, alguien debería disculparse —dijo perdiéndose en el paisaje invernal. La nieve aun seguía cayendo lenta y parsimoniosamente

—¿Por qué crees que debería pedir disculpas? —cuestionó tranquilo, sin ningún rastro de enojo, solo curiosidad.

Ella sonrió suavemente y se encogió de hombros. Su nariz y mejillas estaban algo rosadas por el frio.

—Nunca dije que tú tuvieras que pedir disculpas

Touché

—Debo admitir que me es imposible imaginar a Lenka haciendo algo grave para enojarte —confesó, recordando cuando le pidió permiso para ir a la fiesta de halloween —, aunque tampoco puedo imaginarte a ti haciéndolo.

Solían tener una que otra pequeña discusión, pero nada grave y fuera de los juegos fraternales. Rin se preguntó por un momento que era tan grave para que Lenka se enfadara con él, y así mismo, la razón de esa expresión en el rostro de Len

—No creo que una disculpa sea suficiente —suspiró. Sería hipócrita dárselas, especialmente si seguiría haciendo lo que le molestaba

Rin exhalo algo fastidiada por su comentario, cruzando los brazos bajo su pecho.

—No pierdes nada intentándolo —gruño con los dientes tiritando, sin saber si era a causa de la actitud del rubio o por el molesto frio —, no es como si Lenka no fuera a aceptarlas. No hay persona que pueda estar enfadada eternamente, mucho menos alguien tan bondadoso como ella.

Echo otra mirada a la calle, no había rastros de Sonika en ninguna parte. ¿Acaso la volvería a dejar plantada? Sus pensamientos tomaban un rumbo fatalista cuando sintió algo cálido enroscarse en su cuello. Miro a Len y luego a la bufanda de diseño escoses en su cuello, la misma bufanda que hacía un momento él estaba usando.

—Es molesto hablar con alguien que es incapaz de formular una palabra decente sin balbucear—se excusó ante la expresión confusa e inquisitiva de ella.

—¿Disculpa? —bufó cerrando las manos en puños ante el comentario, pero el sonido de un claxon le interrumpió.

Un auto rojo se estacionó en la entrada del instituto, de la ventana del conductor salía una mano que les hacía señas para acercarse. Rin reconoció el vehículo de inmediato, incluso desde esa distancia podía distinguir la curiosa cabellera de Sonika y el amarillo chillón que caracterizaba sus ropas.

—Ya llegaron por mi —anunció avanzando hacia el auto. Len esperaba que se fuera sin más, pero ella se giro hacia él a mitad del camino—, ¿quieres que te llevemos?

Len sacó las manos del bolsillo de su abrigo, en una de ellas tenía las llaves de su propio auto.

—Puedo regresar yo solo, pero gracias —contestó extrañamente amable con ella. Al parecer aceptaba de buena gana su recién formada tregua

Rin retomo su camino hacia el auto rojo, encogiéndose sobre sí misma para soportar el frio, pero por alguna razón ya no le molestaba tanto como en un principio. Dio una última mirada donde el Kagamine estaba, parecía esperar algo.

—Hasta mañana —se despidió insegura de lo que estaba haciendo, incluso agito su mano en su dirección.

Él le correspondió con una pequeña sonrisa, y una sacudida de mano. Ella aun balbuceaba por el frio.

—¿Un amigo? —preguntó curiosa Sonika una vez que entró al auto.

—No lo sé —confesó después de meditarlo un poco, sorprendiéndose a sí misma por aquella revelación

Lenka era su amiga al igual que todos los demás, les tenía cierto cariño, pero por Len no guardaba algo similar. Si no fuera por la tregua ni siquiera se hablarían o relacionarían.

Dio una mirada a la ventana cuando el auto comenzó a avanzar, a través del cristal empañado pudo ver al Kagamine subirse a su auto y emprender la marcha. ¿Sí podía marcharse cuando él quisiera, por qué no lo hizo antes? Se preguntó confusa. Podía haberle dado su espacio a Lenka yendo a otro lado, a un lugar cálido, sin necesidad de pasar frio a su lado.

Parpadeó asimilando sus propios pensamientos.

¿Él no podía haberse quedado por ella, verdad?

Negó frenéticamente sacando esos disparates de su cabeza. Como si Len fuera a hacer algo por ella, le había dejado claro innumerables veces que solo la veía como algo con que entretenerse. Ellos solo interactuaban por el bien Lenka y los demás. Única y exclusivamente por ello.

Entonces, ¿cuál era su relación?

¿Aliados o enemigos?


Continuara...


(1) Abreviación de "Curso espartano intensivo"


Tengo una suerte de los mil demonios ;3;

Me enfermé nuevamente y estuve limitada visualmente, por eso no pude avanzar nada por casi medio mes, después tuve que reescribir el capitulo por lo menos tres veces, Kaito se adelantó en confesar sus sentimientos hacía Rin en el capitulo anterior y eso me movió gran parte de la trama, maldito Bakaito ;-;

No pude actualizar en el aniversario de la historia QnQ

Ese era mi deseo más grande, pero la maldita enfermedad me atrapó y eh hizo lo que quiso. Fue horrible ;-; No podía ver la tele ni usar el celular LOL

En fin~

El capitulo me gusto en ciertos aspectos, aunque no sé si es mi imaginación, pero me huele a Agnst, Agnst futuro. Espero estar equivocada; ¡Lenka es una amor! Creo que es mi personaje favorito junto a Gumiya ¿Ustedes a cual prefieren?

...

Como celebración por cumplir un año con ustedes, les diré algunos datos curiosos de la historia:

1.- El titulo es una especie de burla o parodia al libro "La selección" de Kiera Cass. Nunca eh leído los libros, pero tengo una idea de que trata por otras personas.

2.- La idea principal surgió después de leer un manga, aunque a decir verdad, casi no comparten nada. Especialmente porque el manga es sobrenatural y habla de Tengus y Senkas.

3.- Originalmente, iba a aparecer una pareja yaoi ¿Alguna idea?

4.- Muchas de las parejas aquí presentes surgieron inconscientemente.

.

Igualmente agradezco el apoyo constante de Sychronicity girl y Lilliamne, quienes me han acompañado desde el principio, muchas gracias (:

...

Ahora Retomando lo del especial, así van las votaciones:

a) Como conocieron los primos Hatsune a Rin (0)

b) El enamoramiento de Kaito hacía Rin (0)

c) Anécdota de Gumiya y Gumi (0)

d) Memorias del curso espartano intensivo del año pasado *posible contenido S y M* (1)

e) De como Kuroneko y Gumi se hicieron novios (1)

Las votaciones siguen abiertas. Si se decide ganador se los comunicaré hasta el siguiente capitulo, y si no, haré un sorteo con los que fueron votados.

...

Espacio para contestar Review:

Sychronicity girl: Totalmente de acuerdo contigo. Ryu-chan es un amor. & sí, su forma de amar es retorcida, bueno, de ambos, pero no son malos, o eso quiero creer. Muchas gracias por tus buenas vibras :)

Vocal02Elen: Me alegró que te guste n-n Y gracias por las galletas!

Sorayahikarine: En un principio era un LenxRinxRinto ¿o era al revés? pero parece que se convirtió en un AllxRin. Pero ellos tres son los principales. Y la respuesta a tu pregunta esta en el capitulo nueve :)

Lilliamne: ¿Por qué todos me dan por muerta cuando me ausento por un rato? xD No eres la única, y no solo en este espacio.

En fin, ahora que estoy recuperada leeré tus historias que tengo abandonadas. Por otra parte, si, yo también estoy algo shockeada de que terminara AllxRin ._. Nunca lo planee así, pero bueno.

No había pensado en la opción del incesto, pero suena interesante...

Realmente no soy buena en los juegos, pero para des-estresarme durante la elaboración del libro jugué algunos RPG de Mogeko, fue divertido, pero no conozco otomes ¿alguna sugerencia? Si son de PC mejor :D

Lectora fantasma: Lo siento mucho, sabes que leer tus comentarios son mi adoración, pero ahora ya estoy bien y de vuelta (:

Sorayahikarine09: Me hiciste reír con el mote de Mikuo xD ¿Lo puedo usar?

¿Amor? ¿Eso se come?

Si Len entra en estado Yandere seria el fin de todos xD Y para saber acerca de la petición de Gumi a Gumiya, se explica en el capitulo nueve. -coff, coff, coff- ¿pista de patinaje y búsqueda de pareja para competencia?

Kanade Miniwa: Por supuesto que no encuentro malo los comentarios largos *-* al contrario, los admiro, yo no puedo dejarlos así :C

La verdad quería hacerles una trolleada con lo de Gumi y Gumiya en la escena final, pero iba a quedar más largo y se hubiera extendido al capitulo de hoy, y well, debía cerrar ese asunto en el anterior. Ya luego lo haré; muchas gracias ;-, yo pensé que lo encontrarían tedioso, especialmente porque las estrellas no fueron Rin y Len. Tal vez esté cap sea lo mismo. Pero creo que todos merecen sus momentos y dramas. Seep, Kaito también tiene sus propios enredos, pero se solucionaran pronto y sin derramar sangre, o eso creo. Mikuo es el amo del jardín infernal ¡Muajajaja! Ya verán de lo que habló.

Iney-chan Kagamine: Gracias sepsi lectora(?) xD

Por supuesto que todos sus comentarios son bienvenidos, me hacen reír y alegran mi día. Qué bueno que te agrade el AllxRin, pero seep, al final sera un LenxRin, no te preocupes, mientras disfruta de lo demás; Y por supuesto que quiero al Len androide, no te preocupes lo cuidaré muy bien, jajaja.

Shioo: Lo siento, je. Pero el capitulo lo ameritaba, especialmente por el titulo (Yo por ti), pero prometo centrarme nuevamente en la pareja principal, aunque bueno, las demás tendrán sus ratos, como la siguiente en aparecer y que no incluí en el anterior xD

Pero deben admitir que muchas ya se veían venir, aunque de forma sutil; Yo también amo el GumiyaxGumi 3 son mi adoración después del RinxLen

...

Eso es todo por hoy pollitos y frijolitos. Lectores fantasma, agradezco sus lecturas y esperó algún día poder leerlos (:

Pc fuera.

Paz :v