¡Hola! Os dejo el capítulo 12, que fue en la serie, uno de los episodios centrales de Emily. Espero que sirva de "resarcimiento" para los que nos pareció que faltaron escenas con Morgan.
12. Sujeto desconocido
- ¿Y qué tal van tus relaciones personales?
Sentada frente a la terapeuta, Emily trataba de responder a sus preguntas de la forma que se esperaba. No había tenido problema en pasar la evaluación física. La psicológica dependía totalmente de su capacidad para engañarla.
- ¡Oh!... Bien... Trabajando en ello, pero sin duda... Mejorando- Respondió forzando una sonrisa amable.
La Dra. Merill, ojeó sus notas, y luego volvió a levantar la vista hacia ella.
- ¿Y ese hombre con el que habías comenzado una relación?... Sergio...
Emily contuvo la respiración durante unos segundos, intentando controlar sus microexpresiones. ¿En qué momento se le había ocurrido hablarle de Morgan usando el nombre de su gato?.
- Ya sabe... Despacio... No queremos darnos prisa...- Contestó de forma evasiva. Lo que menos le apetecía en aquel momento, era hablar de Derek. Su relación, si es que aún había alguna, parecía que se había quedado en un punto muerto después de su encuentro en el garaje. Ambos se habían puesto en modo profesional, y Morgan no había insistido en volver a tocar el tema.
- Me parece una decisión acertada...Dadas las circunstancias...
- He llamado a mi madre, finalmente- La interrumpió incapaz de escuchar sus consejos sobre cómo llevar correctamente una relación amorosa.
La terapeuta pareció un poco sorprendida de su inesperada confesión, y Emily se esforzó aún más por ensanchar la sonrisa.
- Me alegra mucho oír eso, Emily.
Y tomó nota de todo ello para su informe. Cuando de nuevo se dirigió hacia ella, Emily parecía que se había quedado absorta, con la vista perdida.
- Emily, esta es nuestra última sesión.
Pero no respondió.
- Emily...- La llamó de nuevo, y entonces ésta pareció salir de su trance- Dije que esta era nuestra ultima sesión. No tiene que ser un adiós. Mi puerta siempre está abierta- Le ofreció con amabilidad.
- Gracias... Pero me siento bien. ¿Sabe? Lista.- Le aseguró ella, con la impresión de que como tuviera que seguir fingiendo, se le quedaría congelada la cara en una mueca absurda de felicidad.
Después de aquello, le aseguró que llevaba tres días sin morderse las uñas y que habían pasado dos semanas desde su última pesadilla, pero en realidad, aquella misma mañana casi había conseguido hacerlas sangrar, y desde luego, las pesadillas, si alguna noche no las tenía, sólo era porque no era capaz siquiera de conciliar el sueño.
En realidad, todo parecía ir bien hasta que la terapeuta le había sugerido que reflexionara sobre su propia muerte. Se había quedado desconcertada, sin saber a qué se refería. ¿Llorar su propia muerte? Estaba demasiado ocupada en tratar de sobrevivir, como para preocuparse por su supuesta muerte.
Pero interpretó su mejor papel y le aseguró que lo haría.
Para empeorarlo todo, cuando subió al Jet, después de que pidieran la colaboración de la UAC para un caso en Houston, Hotch estaba esperándola con los resultados de su evaluación en la mano.
De nuevo, tuvo que tirar de todo su autocontrol para asegurarle que todo iba bien, Pero Hotch, no se había creido ni una palabra de lo que ponía el informe, especialmente la parte que se refería a su supuesta relación con Sergio y a su madre.
- Te apresuraste a reparar tu relación con Morgan- Le dijo Hotch, sentado frente a ella- Te has convertido en apoyo emocional para Reid y Rossi.
- Eso es ser buena amiga- Se defendió ella, mientras trataba de no pensar en que no podría definir su última actuación con Morgan como "reparar su relación".
- Me ofreciste consejos sobre paternidad.- Continuó Hotch con su argumento, ignorando su intento de excusarse.
- De acuerdo, entonces he estado trabajando un poquito más fuerte para ganarme de nuevo la confianza de la gente.- Aceptó ella entornando los ojos, e inclinando levemente la cabeza- ¿Es eso algo tan malo?..
- No.- Dijo Hotch- Pero lo es si lo usas para no enfrentarte a lo que te sucedió.
Por fortuna, lo único que Hotch le había pedido era que lo avisara si tenía un mal día. Ella por supuesto había accedido. Al fin y al cabo, qué importaba. Era capaz de controlar perfectamente la situación.
O eso creía, hasta que conoció a Regina Lampert. Entonces, todo el trauma derivado de lo que Doyle le había hecho y que tanto se había esforzado en ignorar, la golpeó repentinamente. A la vuelta del caso, era ella la que esta vez esperaba a Hotch, tratando de contener las lágrimas, para cumplir su promesa de avisarle si tenía un mal día. Y definitivamente lo tenía.
Durante el vuelo, se mantuvo alejada del resto, bajo la protección de su jefe, tratando de ocultarse de todos, y especialmente de Morgan. Sabía con certeza que si la veía de aquella manera, no lo dejaría pasar. Y estaba segura de que lo podía controlar. Sólo era un mal día al fin y al cabo. No necesitaba que se implicara más aún. No después de lo de Strauss.
Pero a solas, en su apartamento, las cosas se veían totalmente diferentes. Encerrada entre aquellas paredes, se paseaba como si fuera un gato encerrado en una jaula. Finalmente decidió tomarse un baño relajante, pero cuando se desvistió, y se atrevió a mirar en el espejo, después de mucho tiempo sin hacerlo, las cicatrices que Doyle le había dejado, sintió que no podría con tanto dolor, tanta rabia, y tanto miedo. Vomitó en el WC lo poco que había comido ese día, luego se fue a su dormitorio, y se puso lo primero que encontró. Un pantalón de deporte y una simple camiseta de manga corta. Y salió del apartamento sin saber hacia dónde dirigir sus pasos.
Después de casi dos horas caminando sin rumbo fijo, como una muerta viviente en medio de la helada noche, terminó parada frente a la casa de Derek. Ni siquiera era consciente de cómo había acabado allí.
Vio luz en su interior, a pesar de que era casi media noche. Se infundió valor a sí misma, para acercarse hasta la puerta, pero el valor pareció terminarse justo en el umbral, y en lugar de tocar la puerta, se sentó en la escalera de la entrada. Permaneció allí durante varios minutos, abrazándose a sí misma para darse calor, sin ser capaz de decidir qué otra cosa hacer.
Estaba empezando a quedarse dormida, cuando un ladrido desde el interior de la vivienda, la sobresaltó. E inmediatamente escuchó la voz de Morgan, preguntando a Clooney, su perro, qué ocurría. Emily se incorporó casi de un salto, aterrada ante la idea de que pudiera pensar que se había vuelto completamente loca, pero cuando se disponía a bajar las escaleras, la puerta se abrió detrás de ella.
Aún en la oscuridad de la noche, pudo ver perfectamente la expresión alarmada de Morgan.
Antes de que pudiera inventar ninguna excusa para justificar su presencia, éste ya practicamente se había abalanzado sobre ella.
- ¡Jesús, Emily!- Exclamó Derek tomándola de los hombros, para comprobar su estado- ¡¿Qué te ha pasado...?!
Emily lo miró un poco desconcertada. Habría entendido la pregunta si hubiera tenido un espejo delante, y hubiera visto su rostro demacrado, su pelo desmadejado y sus ojos enrojecidos.
Derek entró en pánico, cuando se dio cuenta de que además, temblaba como una hoja. No era extraño, teniendo en cuenta que su piel estaba mortalmente helada.
- Lo siento...- Balbuceó torpemente, con los brazos aún cruzados sobre su pecho, mientras tiritaba de frío.
- Vamos... Entra... Vas a congelarte- Le susurró con suavidad. Aunque en realidad, no era una invitación que tuviera opción de rechazar. La rodeó con sus brazos, y la condujo hasta el interior de la casa.
Sin decir una palabra, la obligó a sentarse en uno de los sillones de la sala, y mientras ella simplemente se quedó allí, con la vista aún perdida, y absolutamente confusa, él se ocupó de envolverla en una manta, y de traerle un té caliente, mientras Clooney dormía apaciblemente a sus pies.
Cuando se aseguró de que por fin dejaba de temblar, se sentó frente a ella, en silencio.
- Gracias- Balbuceó ella dejando el té sobre la mesita de centro, después de darle un sorbo. Luego, aún acurrucada en la manta, volvió la vista hacia él- He tenido un mal día- Le confesó en voz baja, utilizando los mismos términos que había utilizado con Hotch.
Derek frunció el ceño, perplejo.
- Puedo verlo- Le replicó con ironía, tratando de sacarle una sonrisa.
Emily abrió los ojos, sorprendida, pero finalmente, rió con suavidad. Y entonces se preguntó por qué motivo lo había alejado de su vida. Hiciera lo que le hiciera, él siempre tenía un gesto amable hacia ella.
- Será mejor que me vaya. Ya has hecho suficiente- Le señaló al tiempo que se incorporaba del sillón.
Derek inmediatamente se levantó también y la detuvo, impidiéndole el paso.
Emily sintió el calor de sus manos sobre sus hombros y se estremeció ligeramente.
- Esta noche no vas a ningún lado, princesa.- Le aseguró éste, clavando sus ojos en ella con gesto serio.
Ella parpadeó un par de veces, tratando de centrarse en cualquier cosa menos en la profundidad de su mirada.
- ¿Vas a secuestrarme?- Se burló más nerviosa de lo que habría admitido nunca.
Derek pareció pensárselo un poco, e inclinó ligeramente la cabeza mientras subía su mano hasta su rostro, acariciándolo con el dorso.
- Si es necesario...- Le contestó, sonriéndole con ternura.
Y por un momento Emily estuvo segura de que si trataba de salir de allí, sería exactamente lo que haría. Tragó saliva, sin saber cómo escapar de sus manos. El hecho de que se sintiera perfectamente a gusto entre sus brazos, no ayudaba demasiado.
Pero finalmente, fue Derek quien se apartó, para dejarle paso. Sin embargo, ella ni siquiera se movió.
- Puedes dormir en mi cama- Le ofreció él una vez convencido de que no echaría a correr- Yo dormiré en el sillón.
A Emily le conmovió profundamente su preocupación, y la forma en que ponía el bienestar de ella, por encima de cualquier sentimiento que él pudiera tener. Y entonces no tuvo ninguna duda de lo que quería. Ante sus ojos, ahora todo resultaba cristalino como el agua.
Dio un paso hacia él, y apoyando sus manos sobre su pecho, se inclinó y lo besó en los labios. Lo siguiente que notó fueron las manos de Derek, primero aún inseguras, por la sorpresa, sobre sus caderas, y luego firmemente sujetas alrededor de su cintura, atrayéndola hacia él. Cuando tiró de la camiseta de Derek hacia arriba, éste la apartó ligeramente, pero dejando sus manos en el mismo lugar.
- Emily...- Susurró en voz baja.
Ella leyó la incertidumbre en sus ojos, y no quiso darle oportunidad de echarse atrás.
- No es necesario que duermas en el sillón- Le interrumpió, manteniendo su mirada para convencerle de que estaba absolutamente segura.
Derek estrechó sus ojos sobre ella, aún debatiéndose entre seguir su instinto o su mente. Pero cuando Emily volvió a besarlo, esta vez, con más intensidad, buscando su lengua con su boca, su instinto ganó la batalla de forma aplastante.
Amanecieron enredados entre las sábanas, desnudos y extenuados y aún totalmente inconscientes de las consecuencias de su decisión.
Emily, que se había quedado dormida boca abajo, sintió un suave aleteo junto a su oído. Aún somnolienta, trató de alejar el insecto que parecía decidido a molestarla a horas tan tempranas, pero insistía una y otra vez en volver. Finalmente optó por darle un manotazo y terminar con el problema.
- ¡Ay!- Se quejó Derek a su lado. Se giró con los ojos muy abiertos hacia Morgan, que ahora la miraba con expresión dolorida, con la mano sobre su mejilla.
- ¡Oh Dios!- Exclamó ella dándose cuenta de la verdadera identidad del supuesto insecto- ¿Te he hecho daño?.- Añadió preocupada, mientras trataba de comprobar el alcance de su impulsivo gesto- Pensé que eras un bicho...
Derek apartó la mano de su cara, y la miró, atónito.
- ¡¿Pensaste que era un bicho?!- Le reprochó con incredulidad- ¿Sueles compartir la cama habitualmente con animales, o qué? ¿Debo preocuparme?.
Emily no pudo contenerse al ver su reacción exageradamente afectada y su mejilla enrojecida, y rompió a reír escandalosamente.
- Lo siento...- Repitió una y otra vez, entre risas, mientras Derek seguía mirándola como si hubiera perdido el juicio.
Pero finalmente sólo el hecho de escuchar su risa cantarina nada más despertar, lo hizo sonreír.
- Ven aquí...- Le dijo rodeándola con sus brazos, para seguidamente dejarla atrapada debajo de él. Le alegró comprobar que no se resistía en absoluto.
Notó la suave piel de sus pechos contra su piel, y la acarició suavemente, bordeando con delicadeza los restos del tatuaje que Doyle le había hecho. Al tacto de su mano, aún notó cómo Emily se estremecía ligeramente, y apagó el miedo que vio en sus ojos, con un beso en los labios. A lo largo de la noche, había descubierto ese pequeño truco, y no tenía duda de que lo usaría mientras fuera necesario.
- ¿Qué vamos a hacer ahora, Derek?- Le preguntó ella con la inseguridad reflejada en su voz. Su mente racional, parecía que había decidido volver a reaparecer.
- ¿Ahora?- Le dijo él con expresión traviesa- Ahora...Voy a hacerte el amor.
Y volvió a besarla sin que ella pusiera objeción alguna a aquella sugerencia.
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