Que tal, aquí les traigo una historia ubicada en un universo alterno con los personajes de Naruto, sin embargo es solo el prologo de esta historia que si bien ya tiene un claro final, aun falta la parte interesante, y esa es, ¿Cómo se llego a el?

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masahi Kishimoto, la historia es enteramente producto de mi imaginación, sin más les dejo el prologo de esta historia.

"Hoy de nuevo empezara, el mismo sueño, el mismo tiempo y la misma lagrima recorriendo mi mejilla, me pregunto ¿Cuándo fue que esto empezó?"

Verano de 2010, Tokio, Japón, en algún bar escondido de la sociedad.

- Comprendes cuál es tu misión, ¿Cierto?, no nos defraudes - Esas palabras fueron las que salieron de la boca de aquella persona en las sombras, dirigidas a mí, quien trabajaba para él, al menos en apariencia, si solo el supiera que realmente yo soy superior a él en nuestra organización probablemente lloraría.

- Si señor, como ordene - Es lo único que atine a decir antes de retirarme, me urgía tomar un poco de aire, aunque en el exterior solo se podía oler la contaminación proveniente de los autos, era mejor que el aroma a alcohol y tabaco del lugar donde me encontraba.

Salí de aquel lugar, mis órdenes eran claras y tenía la capacidad para llevarlas a cabo, el objetivo era observar a Uzumaki Naruto y determinar si debía "silenciarlo" o dejar que se durmiera solo, para lo cual fui inscrito en la misma preparatoria en donde el estudiaba, el papeleo no era problema para la orden de Oricalcos, una organización de asesinos y mercenarios de la cual yo era parte, que me acogió desde muy pequeño, mis escasos 17 años de vida habían servido para lograr que fuera uno de los mejores en la organización, creciendo sin nombre, sin identidad, pero eso estaba bien para mí.

Inmediatamente tome mi motocicleta, ubicada en un callejón cercano al bar de donde acababa de salir, la encendí y salí con dirección a mí apartamento, recorrí las grandes calles de Tokio parando a comprar algo de comida pre-cocida en una tienda que frecuentaba, ya que raramente cocinaba, sin más retome mi viaje llegando finalmente al complejo en donde habitaba, estacione mi motocicleta en el lugar designado, tome la bolsa de mis compras y subí a mi apartamento haciendo uso del ascensor del complejo, un gran edificio en el que 50 departamentos estaban distribuidos en 5 pisos, los cuales eran demasiado lujosos como para que la clase media viviera en ellos.

En mi estadía en el ascensor rumbo a mi apartamento, ubicado en el quinto piso, repentinamente cambio cuando este paro en el segundo piso dando paso a una joven de cabellera castaña y profundos ojos color marrón, su cuerpo estaba bastante desarrollado en proporción a su edad, 17 años al igual que yo, vestida con unos jeans azul marino y una camisa de manga corta que contrastaba su corto cabello haciendo juego en vivos tonos café, si no mal recuerdo su nombre era Matsuri.

- Buenas tardes - Me decía mientras sostenía una sonrisa.

- Buenas tardes - Respondí sin más, no la conocía lo suficiente como para entablar una conversación mas allá de un saludo ocasional.

Ella bajo en el cuarto piso, mientras se despedía con la mano de mi, solo me limite a devolver el gesto mientras la puerta del ascensor se cerraba, llegando este finalmente al quinto piso, las puertas se abrieron de par en par y salí de ahí rumbo a mi departamento, caminando por la alfombra roja en aquel tan largo pasillo, no tarde mucho en llegar al departamento E-7, lugar al que llamaba mi hogar, al menos en este país, saque la llave de mi bolsillo y abrí la puerta entrando a aquella sala que me resultaba tan confortable, no había nada más que una enorme ventana con persianas que daba una hermosa vista de la ciudad, un juego de sillones en color blanco con un diseño bastante simple y una mesa en la que comía, completando el juego un par de sillas que iban con la mesa.

Me dirigí hacia la cocina, la cual solo contaba con una alacena sin contenido alguno, una vajilla con escasos 2 platos y 2 juegos de cubiertos, una estufa eléctrica con solo dos parrillas, un refrigerador pequeño, y un horno de microondas que usaba frecuentemente para calentar mis alimentos pre-cocidos, en el cual deposite la charola que adquirí en la tienda, encendí el horno con 3.45 minutos y luego me dirigí a el refrigerador para sacar una lata de soda, de la cual el pequeño aparato estaba repleto.

Después de aquella pequeña comida, me di un buen baño, quedándome un tiempo relajando mis músculos en la tina con agua caliente, salí refrescado quitándome gran parte del estrés que tenia, en ese momento mi teléfono celular sonó, así que inmediatamente conteste.

- White, me entere de tu misión, quien te viera de niñera de un mocoso rico - Oí del otro lado de la bocina del teléfono, una vos grave, con un tono de no importarle nada, que me resultaba bastante familiar.

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir?, si no te importa tengo bastantes cosas que preparar antes de eso - Respondí ante aquel comentario.

- Vamos solo estoy jugando, el jefe me dijo que a partir del inicio de tus clases tu nombre será Kirishima Soichiro, te llegaran los detalles por correo más tarde, en fin, buena suerte Soichiro-san - Fue lo que recibí como respuesta de aquel sujeto.

- Gracias por la información, tendré el nombre en mente, entonces hasta luego - Mi respuesta era clara y concisa, sin embargo justo antes de culminar la llamada pude escuchar

- Realmente eres aburrido, de continuar así no tendrás sexo en toda tu vida -

Colgué, realmente no me importaba si tenía sexo o no en mi vida, solo quería que aquel molesto ser me dejara en paz, ya estaba bastante agotado como para soportar sus comentarios, así que me dirigí a mi habitación, en la cual solo estaba una cama de tamaño matrimonial, aunque realmente solo dormía yo ahí, y un ropero con un par de cajones, de uno de ellos tome unos calzoncillos, y al abrir la puerta de este, saque una pijama, me vestí y me dispuse a dormir, me recosté sin cubrirme con las cobijas de mi cama, el calor en el ambiente era suficiente para que durmiera cómodo.

- Kirishima Soichiro - Murmuro para mi mismo mientras cierro mis parpados.

La luz del sol entraba de lleno por la ventana, dándome de lleno en la cara, causando que me despertara, como era costumbre me levante, salí de mi habitación y me dirigí a mi buzón de correo, recogiendo la única carta que había ahí, la ley e inmediatamente la queme.

- Solo una semana antes de que comience – fue mi último pensamiento consiente antes de caer en los brazos de Morfeo.

"La desgracia de un hombre es esperanza para otro, solo hay una vida, por lo tanto, solo una oportunidad, ¿Cómo la aprovecharas?" ANH.