Capitulo 17. Te quiero, Tommy Brown

Derek acababa de dejar a solas a Kevin y a García, para que pudieran hablar en privado sobre la inesperada proposición de matrimonio de éste, a sabiendas, de que su niña bonita, lo iba a hacer pasar un mal momento. Habían vuelto del caso de de Seattle, prácticamente a la hora del desayuno. Algunos miembros del equipo, se habían ido a la cafetería para tomar algo antes de volver a sus casas, pero Derek prefería regresar a casa con Emily.

La buscó por la oficina hasta que la encontró junto a la máquina del café. Como si lo hubiera estado esperando, le ofreció una de las dos tazas que estaba preparando.

- ¡Vaya cara traes!- Exclamó ella, con una sonrisa.- ¿Qué ha pasado?

Derek aceptó la taza y bebió un sorbo.

- No quieras saberlo...- Dijo entornando los ojos.

Ella entrecerró los ojos, escudriñándolo.

-. No debiste decirme eso... Ahora quiero saberlo...

Derek se echó a reír. Había mantenido la discreción con J.J., pero estaba cansado, hambriento, tenía sueño y definitivamente no quería estar en medio de los problemas personales entre García y Kevin.

- Kevin le ha pedido matrimonio a García- Le dijo en voz baja, mirando de reojo para asegurarse de que no había nadie curioseando.

Emily abrió los ojos y la boca estupefacta, y emitió un pequeño jadeo de incredulidad.

- ¡No puede ser!- Exclamó aún conmocionada.

- Shhhhh- La mandó callar- Emily... Se supone que no debería decírtelo...- Le recordó.

Ella puso los ojos en blanco.

- No te preocupes... No se lo voy a contar a nadie.. - Le aseguró- ¿Cómo se ha tomado Kevin la negativa?

Derek frunció el ceño, un poco perplejo.

- No lo sé... Aún no se lo ha dicho...

- Pero se lo dirá...- Dijo ella con total convencimiento.

´- ¡Vaya!, qué fe tienes en el amor...- Se burló él dando otro sorbo al café.

Emily jadeó y tomó un poco de su propio café, apoyándose sobre la barra del office.

- ¿Qué tiene que ver el amor con el matrimonio?- Le dijo con gesto indiferente.

- Bueno... Espero que bastante...- Le replicó él, y luego la miró con curiosidad- ¿Nunca piensas en ello?

Se quedó paralizada, con el café en la mano. Se puso rígida, y tardó aún un rato en formar una frase coherente.

- ¿Por qué estamos hablando de matrimonio?- Le preguntó con el desconcierto reflejado en la cara.

Derek se echó a reír.

- Tranquila Emily... Por el momento no tengo intención de ponerme de rodillas y sacarte un anillo.

Su comentario, lejos de tranquilizarla la hizo entrar en pánico. Primero le decía que estaba enamorado de ella, y ahora le hablaba de matrimonio. ¿Qué diablos pasaba con él?.

- ¿Por el momento?- Le cuestionó, arqueando una ceja. Su voz sonó mas aguda de lo habitual.

Y en ese momento, Derek se dio cuenta de que se acababa de meter en un jardín del que no sabía como salir.

- Emily... No tiene importancia...- Dijo encogiéndose de hombros.

Pero ella no tenía intención de dejarlo pasar.

- Derek... Yo no voy a casarme... No soy de esas, ¿sabes?

Ahora era Derek el que estaba realmente intrigado.

- ¿De esas?- Se burló- ¿De esas como quiénes?- Añadió con interés.

- Ya sabes...- Balbuceó ella, sin saber exactamente a qué se había referido ella misma- De esas...

En lugar de replicarle, se quedó mirándola con expresión interrogante, como si estuviera esperando una aclaración.

Emily suspiró, con cansancio.

- Déjalo... Da igual...- Desistió con la esperanza de que no siguiera indagando en el tema.

Él ladeo la cabeza, con sus ojos fijos en ella. Emily sintió como si la traspasara.

- ¿En realidad no entra en tus planes?... ¿familia, niños...?- Volvió a preguntarle.

Emily contuvo una sonrisa.

- ¿Y una casita con una valla blanca?- Bromeó, aunque Derek pudo notar cierta amargura en su voz- No es para mí...

- Siempre he pesando que se te daban bien los niños.

Si que le hablara de matrimonio ya era algo malo, el tema de los niños no sabía ni cómo afrontarlo.

- ¿A qué viene esto?...- Volvió a cuestionarlo cada vez más alarmada.

Se quedó perplejo.

- No sé... ¿Es qué no podemos hablar de estos temas sin que entres en pánico?.

Emily abrió los ojos sorprendida por su recriminación.

- Yo... - Balbuceó- Simplemente es que no sabía que tuviera tanta importancia para ti. No sabía que querías tener hijos... Eso es todo...Nunca me lo habías dicho.

Él la miró con la confusión reflejada en el rostro.

- Te lo estoy diciendo ahora...- Le dijo suavemente. Miró alrededor, para asegurarse de que estaban solos. Era aún muy temprano y el personal administrativo aún no había llegado. Le acarició el rostro con delicadeza- ¿Qué pasa? Sabes que puedes contármelo.

Ella pareció meditarlo unos segundos, con la cabeza baja, y su respiración agitada. Finalmente se volvió hacia él.

- Es sólo que te veo a ti, tan seguro de lo que quieres. No tienes miedo a expresar tus sentimientos, ni al futuro, ni a hacer planes... A pesar de la situación en que nos encontramos... Y me aterroriza esa seguridad que tienes... Porque yo no me siento así. Aún tengo pesadillas, aún miro detrás de mí cuando oigo un ruido, aún siento dolores imaginarios, y... Derek... Yo no sé si algún día puedo darte lo que quieres...Me da pánico pensar que estamos arriesgando todo por nada... Que algún día terminaré decepcionándote...

Morgan escuchó atentamente su confesión. Cuando terminó, con la voz quebrada, secó con sus dedos, una lágrima que había resbalado por su mejilla.

- Lo siento, Emily- Le susurró tirando de ella hacia él. Cualquiera que los hubiera visto en ese momento, se habría dado cuenta de que había sido un gesto demasiado íntimo- No quise presionarte. Sólo quería que supieras lo importante que eres para mí, lo que siento por ti... Pero no espero de ti nada más... Sé muy bien que aún necesitas tiempo, ¿de acuerdo?. No hay prisa- Se separó un poco, para mirarla a los ojos- Te lo prometo- Le aseguró.

El sonido del ascensor los interrumpió, e inmediatamente se apartaron el uno del otro. El personal comenzaba a llegar.

- Gracias...- Comenzó a decir.

- Espero que me acepten la devolución del anillo... - La interrumpió, con un suspiro de resignación.

Emily abrió los ojos, petrificada en el sitio, hasta que se dio cuenta de que Derek estaba tratando de contener la risa.

- ¡Oh, por Dios!- Exclamó incrédula- ¿Cómo puedes...?- Añadió resoplando. A punto había estado de darle una taquicardia.

Y entonces Derek no pudo aguantar más, y se echó a reír.

- ¿De verdad pensaste que lo había hecho?- Le preguntó tratando de sofocar la risa.

- ¿Te extraña?- Le reprochó ella ofuscada, cruzándose de brazos- Acabo de confesarte mis sentimientos y me vienes con esas... ¿Qué tienes? ¿Cinco años?.

Pero al parecer, a él, la situación le parecía muy divertida.

- Está bien... Está bien... Se disculpó.- Aunque no parecía sentirlo lo más mínimo.- No te enfades... Sólo fue una broma...

- Mejor así- Le recalcó ella aún indignada- Te has ahorrado la humillación de que te dijera que no.

Derek comenzó a reír de nuevo, y a cambió recibió una expresión de advertencia de Emily.

- Oye... ¿Qué te parece si nos vamos a tu apartamento, te preparo un buen desayuno y luego te doy un masaje en tu jacuzzi?- Le sugirió tratando de hacer las paces.

Emily fingió pensárselo detenidamente, aunque con el desayuno, ya la tenía.

- Sólo si además me sirves una copa de bourbon...- Añadió ella haciéndose la digna.

Él sonrió y con un gesto de la cabeza, la invitó a seguirlo.

- Hecho...