Capítulo 18. Cimientos.
Derek extendió la mano a tientas, tratando de localizar su teléfono móvil, guiándose por su irritante sonido. Aún con los ojos cerrados, se sentó en la cama y miró brevemente el identificador de llamadas. Con un suspiro de fastidio, presionó el botón de aceptar.
- No me digas que tenemos un caso, García...- Refunfuñó apoyando la frente en la palma de su mano, para intentar despejarse.
Era sábado por la noche, o más bien, ya domingo, puesto que eran más de las doce de la noche. Apenas habían vuelto del último caso, y él y Emily se habían quedado hasta tarde viendo una película y comiendo palomitas.
- Lo siento...Pero me temo que hay un caso urgente en Arizona. Os daré toda la información durante el vuelo.
En ese momento, Emily se revolvió en su cama, murmurando algo ininteligible. Aún estaba demasiado dormida como para tener la precaución de no hacer ruido.
Derek inmediatamente se giró hacia ella, y la zarandeó suavemente en el hombro. Cuando Emily finalmente abrió los ojos, aún confusa, Derek le advirtió con su dedo índice en sus labios, que se mantuviera en silencio.
Del otro lado de la línea le llegó la voz de Penélope.
- ¿Con quien estás Morgan?- Le preguntó entre sorprendida e intrigada.
- Con nadie- Negó él con demasiada rapidez como para que no resultara sospechoso- Tengo la tele encendida.
- ¿La tele?.- García contuvo una sonrisa. No se había creído ni una palabra- Pues deja lo que estés viendo, y ve directamente al Jet... Yo aún tengo que hacer un par de llamadas.
Cuando colgó, se volvió hacia Emily, quien lo miró estupefacta.
- ¿La tele?... ¿Esa es la mejor explicación que se te ha ocurrido?.
Derek frunció el ceño.
- ¿Y qué otra cosa le iba a decir?... ¿Qué Clooney estaba lloriqueando?- Le reclamó.
Emily balanceó la cabeza suavemente, como si aquello pudiera haber sido una opción. Inmediatamente sonó su teléfono.
- García- Dijo sin molestarse en mirar la pantalla.
Y luego hubo un pequeño silencio.
- ¿García?- Volvió a preguntar Emily.
- ¡Vaya!- Exclamó Penélope- ¡Qué rapidez! ¿Estabas despierta?- Le preguntó con tono malicioso.
Emily sólo necesitó dos segundos para pensar una respuesta.
- Sí... Bueno... Ya sabes... Tengo insomnio... Estaba chateando con una amiga en Italia. Allí está amaneciendo...- Y luego rió- Eso es lo que tiene haber viajado tanto... Siempre hay alguien con quien puedo hablar a una hora razonable.
- ¡Oh, querida!... Pues me temo que te voy a estropear el entretenimiento. Nos vamos a Arizona. Os lo explicaré por el camino.
Cuando terminó de darle los detalles generales Emily colgó el teléfono con gesto autosuficiente.
- ¿Ves?. Así se miente- Le dijo alzando una ceja.
Derek entornó los ojos, dejándolos en blanco, consciente de que no tenía argumentos para rebatirle.
Ambos rieron, aún totalmente ajenos al terrible caso al que tendrían que enfrentarse, ni al modo en que iba a afectar a Morgan.
No sólo se trataba de un caso cuyas víctimas eran niños, sino que Derek había tenido que lidiar con su propio pasado para intentar ayudar a un pequeño que había estado secuestrado, sufriendo todo tipo de abusos, durante varios años. Le habló de su propia experiencia personal, y le regaló una de las monedas, que guardaba como un tesoro, hasta que finalmente consiguió que el niño se comunicara con él y con J.J. Como siempre, atraparon a la bestia que lo había torturado, y Hotch les ordenó que fueran a descansar hasta al día siguiente. Volverían a primera hora de la mañana.
Derek estaba tumbado, sin poder dormir, en la habitación del hotel donde el equipo se hospedaba, cuando oyó un suave golpeteo en la puerta. Miró el reloj, era más de la una de la madrugada. A esa hora sólo podía ser una persona. Se levantó, y abrió la puerta sin siquiera preguntar.
Emily estaba apoyada en el marco, mirándolo dulcemente
- Hola... - Susurró ella.
Derek se apartó para que pasara y ésta entró en la habitación. Antes de cerrar la puerta miró a ambos lados del pasillo, sólo para asegurarse de que no había nadie por allí, y volvió a cerrarla tras él.
- Sé que acordamos mantenernos alejados durante los casos... Pero quería comprobar cómo estabas. He tenido cuidado de que no me vieran.- Explicó con nerviosismo. Sabía que no debía estar allí a esas horas. Era demasiado riesgo.
Derek la contempló durante unos segundos. Luego tomó su rostro entre sus manos, y simplemente la besó con suavidad. Cuando el beso se intensificó y sintió las manos de Derek subiendo hasta su pecho por el interior de su camisa, Emily emitió un gemido de placer, demasiado alto para las circunstancias en que se encontraban, con Reid durmiendo en la habitación de al lado.
- Shhhh... No hagas ruido.- Le recordó Derek mientras tiraba de la camisa hasta dejarla abandonada en el suelo. Luego se centró en el cierre de su sujetador, y en dos segundos estaba acompañando a aquella. Cuando volvió a centrarse en sus pechos, Emily se mordió el labio con fuerza para tratar de no jadear, pero aún así no lo consiguió.
Se encontró los ojos de Derek, mirándola con expresión de advertencia
- No puedo no hacer ruido...- Se excusó- No soy una persona silenciosa. Y al fin y al cabo es tu culpa.- Le reprochó en voz baja.
El tuvo que contener la risa.
- No recuerdo haberte dicho que vinieras a mi habitación- Le señaló torciendo el gesto.
Ella suspiró enojada.
- ¿Por qué no te callas tú y simplemente sigues con lo que estabas haciendo?
Derek ni siquiera se molestó en contestar. Posó sus manos en el botón de los pantalones vaqueros de Emily, desabrochando el cierre. Luego se agachó hasta sus pies, para ayudarla a deshacerse de sus botas, y cuando lo hizo, tiró de su pantalón hacia abajo, arrastrándola junto con el resto de su ropa interior. Cuando volvió a levantarse, se la encontró completamente desnuda frente a él. Sonrió al ver su expresión seductora, invitándolo a continuar.
Antes de que pudiera reaccionar, la levantó en brazos provocando que ella diera un pequeño gritito. Cuando trató de protestar, la besó en los labios, ahogando cualquier intento de defenderse.
- Shhhhhh- Volvió a decirle cuando se separó de ella.- Esta noche no podrás gritar como sueles hacerlo, princesa. ¿O es que te quieres enfrentar a Reid mañana?- Se burló de ella, mientras la dejaba suavemente sobre la cama. Luego comenzó a despojarse de su pijama.
Ella hizo un mohín, con evidente disgusto.
- No es justo...- Se quejó, pero rápidamente sus ojos se centraron nuevamente en Morgan, deleitándose en su cuerpo musculado.
Morgan sonrió con satisfacción al captar sus ojos lujuriosos. Se inclinó sobre ella, atrapándola bajo su cuerpo, mientras sus manos comenzaban a recorrer cada centímetro de su piel.
- Pensé que tenías más autocontrol, Agente Prentiss- Continuó burlándose, mientras recorría su cuello con sus labios.
- Tengo autocontrol...- Balbuceó ella. Pero su respiración agitada indicaba lo contrario.
- ¿Lo tienes?.
Y deslizó su mano desde la zona de su ombligo hacia abajo hasta que Emily comprobó que estaba realmente equivocada. Un "¡Oh Dios...!", estaba a punto de salir de su garganta cuando se encontró con la mano de Derek tapando su boca.
- ¿Estás segura Emily?- Continuó él, al tiempo que seguía tocándola en todos los sitios correctos. Aún sentía los gemidos ahogados bajo la palma de su mano, y no le quedó más remedio que mantenerla allí.
Emily finalmente se agarró con fuerza a las sábanas de la cama, dejándole que le hiciera todo lo que quisiera y concentrándose únicamente en no hacer ruido. Rezó para que Reid tuviera el sueño tan profundo como esperaba.
Derek se detuvo un momento, justo cuando casi estaba dentro de ella, y apartó la mano de su boca. Ella resopló decepcionada.
- ¿Qué pasa?- Le reprochó con evidente frustración.- ¿Por qué te paras?
- No puedo taparte la boca todo el tiempo...- Le dijo con expresión traviesa - ¿Me prometes que estarás calladita?.
Ella lo miró perpleja, pero antes de que pudiera si quiera pensar una respuesta coherente, se introdujo en ella, y tuvo que morderse el labio para sofocar el grito que salió de su garganta. Aún así, no había tenido nada de silencioso. Ahora era Derek el que rezaba para que Reid no lo hubiera oído. Se paró un momento, sólo para ver su expresión de disculpa en la cara. Entornó los ojos y se planteó si realmente aquello había sido buena idea, pero lo cierto era que a pesar de que estaba convencido de que no lo era en absoluto, no había modo de que no terminaran lo que habían empezado.
Cruzó una mirada con Emily, como si le comunicara sus dudas en silencio y le pidiera permiso para continuar. Obtuvo la respuesta que necesitaba cuando está se movió un poco, apretando aún más sus cuerpos, y haciéndolo jadear ahora a él. Así que siguieron haciendo el amor, sin importar las consecuencias. Derek optó por ahogar los gritos finales de Emily, con su boca, y entrelazando sus lenguas ahogó los suyos propios.
Después, se quedó descansando durante unos minutos sobre ella. Cuando levantó la vista, se encontró con su expresión de fingida inocencia. Permanecieron en silencio, con sus ojos fijos el uno en el otro hasta que finalmente ambos se echaron a reír, sintiéndose cómplices de una travesura. Luego se abrazaron, sabiendo que no podían permitirse el lujo de quedarse dormidos
- ¿Estás bien?- Le preguntó ella en apenas un susurro.
- Ahora sí...- Le contestó él con una sonrisa, y luego la besó en la frente- Gracias por venir.
Emily suspiró.
- Espero que no tengamos que arrepentirnos mañana. No habría modo de explicar por qué estoy en tu habitación.
- Me cuesta mantener esto en secreto, cuando en realidad quisiera gritarlo a los cuatro vientos. Estoy harto de esconderme, Emily...- Le confesó él.
Ella se incorporó levemente, apoyándose un poco él.
- Derek... Podríamos perder nuestros trabajos...
Él suspiró, frustrado.
- Lo sé... Ya lo sé, Em... Pero aún así... Me gustaría poder ir contigo de la mano por el parque, o ir a cenar sin preocuparme de si aparecerá alguien conocido, o besarte sólo porque quiera hacerlo sin que importe nada más- Le explicó mientras que con sus dedos, jugueteaba con los bucles de su pelo.
- No sé si alguna vez podremos hacer todas esas cosas...Creo que cuando comenzamos, no nos detuvimos a pensar demasiado en las consecuencias.
Derek se incorporó y se reclinó contra el cabecero de la cama. Emily notó la tensión en su cuerpo, y también se sentó para enfrentarse a sus ojos temerosos.
- ¿Te estás arrepintiendo... Em?.- Aún resonaba en su mente su última conversación en el office de las oficinas. Esperaba que su miedo no la hiciera salir corriendo.
Ella negó con la cabeza.
- No... Por supuesto que no. ¿Cómo iba a hacerlo?. Acabamos de hacer el amor... - Le explicó mirándolo a los ojos- Pero ¿Y si no podemos tener más que esto? ¿Te conformarías sabiendo que no habrá nada más? El otro día dijiste que querías tener algún día una familia... Que estabas dispuesto a esperar a que yo estuviera preparada, pero ¿Y si aún así no podemos hacer eso juntos?.
Derek la miró desconcertado. Podía darse cuenta de que había mucho más de lo que expresaba con sus palabras.
- ¿Y por qué no disfrutamos simplemente de lo que ahora tenemos?. Emily, a pesar de todo lo que odio esta situación, prefiero ésto a tener que renunciar a ti. Ya te lo he dicho. Estoy enamorado de ti. ¿Por qué me da la impresión de que no terminas de creértelo?.
Ella se quedó cabizbaja, incapaz de enfrentar sus ojos.
- Es sólo que a veces me cuesta entender lo que has visto en mi...- Balbuceó tímidamente.
- ¿Que te cuesta creer...?- Le preguntó con incredulidad- Emily... ¿Qué estás diciendo?. Me fijé en ti desde el mismo día en que te conocí, cuando te sentaste delante de todos y comenzaste a traducir aquel texto en árabe. Y luego, cuando me dijiste que eras una nerd, supe que entre nosotros había una conexión... Me di cuenta entonces de que quería algo más en mi vida que una relación superficial.
Emily estaba impresionada con aquella confesión. Jamás habría imaginado algo así. Estaba convencida de que ella era la única que se había sentido de esa manera. Por fin se sintió capaz de enfrentarlo.
- ¿Por qué nunca me dijiste nada?.- Le preguntó perpleja.
- Porque no pensé que tuviera ninguna oportunidad contigo...Y además, estaba todo el tema de las normas...- Le explicó brevemente.
Podía darse cuenta de su expresión frustrada, y de que parecía realmente arrepentido de no haberlo intentado antes.
- ¿De veras?... A mí me ocurrió lo mismo...- Admitió ella sin poder ocultar una sonrisa -Así que simplemente me conformé con que fuéramos amigos...- Suspiró suavemente- Vaya par...-Añadió bromeando.
Él la estrechó contra su pecho, y depositó un suave beso en su cabello.
- Lo único que quiero, es estar contigo...- Le susurró al oído, y luego la miró a los ojos- Y si esto es lo único que podemos tener por el momento... Que así sea...Tendremos un poco más de cuidado, eso es todo... ¿De acuerdo?... No voy a renunciar a ti, solo porque las cosas se pongan un poco difíciles.
Ella sonrió, conteniendo la risa.
- ¿Un poco difíciles? Acabamos de hacer el amor a escondidas en la habitación del hotel donde se hospeda todo un equipo de perfiladores - Le recordó- ¿Cómo crees que puede complicarse más esto?.
Tal vez, nunca debió retar al destino.
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