"¿Matarías a tus seres queridos para poder cumplir tus metas?, ¿Podrías morir por alguien?, Esos son pensamientos sinónimos"
Capítulo 3: Misterio de la noche.
Concluyendo el breve reporte para Oricalcos, el joven peli violeta recordó su pasado, incluso su normalmente inexpresivo rostro mostro claras señales de melancolía
Disclaimer: Naruto es propiedad de Kishimoto, yo solo me dedico a usarlo sin fines de lucro.
[Flashback]
24 de abril de 1997, Cuarteles generales de Oricalcos, Habitación blanca no. 4
Un pequeño niño estaba practicando exhaustivamente artes marciales, su cara parecía delicada y su cabello color negro así como su traje de entrenamiento (parecido al traje de Rock lee o Gai solo que en color negro) resultaba extraño para la vista de los espectadores, quienes veían del otro lado de un cristal polarizado en la habitación.
—Ese es el chico que el director recogió, si sigue entrenando así tendrá un futuro prometedor— Murmuraba una gruesa voz.
—Al parecer el director lo tiene en muy alta estima, lo entrena a diario y hace que tomo lecciones de nivel primaria a tan temprana edad— Murmuraba otra voz, esta vez una voz aguda.
—Eso es esperar demasiado, incluso para un prodigio acabaría muerto si comenzara a hacer todo eso a tan temprana edad— Murmuraba un voz con tono áspero.
—No creo que ese sea el caso con este chico, verán, el cerebro humano se desarrolla en un 85% en los primeros 12 años de vida, por lo cual el director se ha esforzado en hacer que el aprenda lo más posible en ese periodo de tiempo— Exclamaba una dulce voz femenina que interrumpiendo la conversación de aquellas siluetas en las sombras, y sin dar tiempo para que las mismas siluetas le dieran respuesta alguna, abrió la puerta que separaba ese oscuro cuarto con la blanca habitación de entrenamiento, en donde no había absolutamente nada.
El chico interrumpió su entrenamiento, saludando a aquella mujer a quien llamaba afectuosamente madre, una mujer de 37 años, con bastante busto y una cintura delgada, vestía en un chi-pao (vestido chino) acompañado de una bata de laboratorio sobre él, su cabello era largo a la altura de sus talones, peinado en una hermosa cola de caballo adornado con una flor en la cabeza y un broche de Jing-jang en la punta de su cola de caballo, quizás sus ojos del mismo color violeta que el cabello del niño le ayudaba a proyectar esa imagen maternal junto a él.
—Te has estado esforzando mucho, es por eso que hoy te dejare comer helado en la hora del almuerzo— Mencionaba aquella mujer con una singular alegría
—Gracias mamá— Exclamaba alegremente el niño con una sonrisa dibujada en su cara.
—¿Enserio Litchi es la madre de aquel niño?— Cuestiono la voz grave a sus compañeros aun observando en las sombras
—No es así, el director lo recogió cuando era un bebé en una misión, aparentemente lo abandonaron en algún lugar de América, en tanto, el desarrolla el papel de "padre" y Litchi el papel de "madre", aunque ese chico realmente sabe que ellos no son sus padres biológicos, los trata como si fueran verdaderos padres— Aseguro un extraño invitado, su negro y largo cabello contrastaba su blanca piel, acentuando unas líneas en color purpura que se notaban en el contorno de sus ojos, vestido únicamente con una prenda un tanto extraña, al parecer una túnica con un pantalón negro, asegurado con un enorme lazo a manera de moño color purpura.
—Orochimaru, ¿Qué hace el ditector del departamento de inteligencia por aquí?— Cuestiono severamente la voz de tono áspero, como si estuviera recriminándole algo
—Terumi es un buen sucesor para mí, hace su trabajo perfectamente y además, tiene los mismos rasgos que yo, de modo que me está "suplantando" en este momento como director del departamento de inteligencia, por supuesto, el director general ya dio su consentimiento, así que solo vine a ver al pequeño antes de que la sangre manche su inocencia— Explicaba el recién llegado mientras esbozaba una sonrisa un tanto macabra, dejando estupefactos a los presentes.
Sin embargo, había alguien mas tomando notas de aquel chico, casi como si estuviera esperando que algo sucediera.
24 de abril de 2001, sala de entrenamiento especial del departamento de inquisición de Oricalcos
Un joven ahora más desarrollado, tenía frente a si a un tirador calificado como uno de los 10 mejores en Oricalcos, mientras este disparaba haciendo uso de una luger, (una pistola de modelo alemán bastante versátil) con dirección a el chico, quien se movía ágilmente esquivando cada bala, pasaron cerca de 15 minutos de esta rutina de entrenamiento cuando el tirador dijo que era suficiente, dando paso a la científica de cabecera de Oricalcos Litchi Fei-Hung
—Te traje un pastel de chocolate especial— Mencionaba armoniosamente la mujer en un tono maternal
—Madre, muchas gracias— Respondía el joven de ahora 8 años de edad con un brillo en los ojos, inmediatamente tomo aquel enorme pastel que su llamada "madre" le entrego con cariño y fue a una pequeña mesa previamente ubicada en la habitación para comerlo, en cambio se inició la conversación entre los adultos.
—Hoy me encontré con una de las mayores sorpresas en toda mi vida, un niño de ocho años esquivo cada uno de mis tiros, ¿Qué es lo que le estuvieron haciendo?— Cuestiono el tirador
—A decir verdad intente convencer a Alexander para parar el entrenamiento de el niño y que pudiera llevar una vida normal, pero, como has visto, el parece no tener voluntad fija, hace todo lo que su "padre" le dice, incluyendo el hecho de entrenarse a diario en circunstancias irracionales, como acaba de pasar, 14 de tus tiros fueron directo al corazón y 16 más en dirección a la cabeza, ¿o me equivoco?—
—Recibí ordenes de inquisición de matar al muchacho si podía, pero tenía 15 minutos como tiempo límite, pensé que en algún momento lo heriría y después hacer el tonto un tiempo hasta que los 15 minutos se cumplieran, pero la frustración de fallar hizo que me olvidara de aquel razonamiento—
—¿Notaste algo en él?—
—Como no notarlo, su sola presencia ejercía una gran presión en mí, además de que en ningún momento aparto su vista de la boquilla de mi pistola, otra cosa más— Él joven hizo una pausa y volteó mirando al chico fijamente – En ningún momento sentí que él quisiera atacarme para cesar el ataque como cualquier persona en su situación lo hubiese hecho.
-Eso es lo que lo vuelve perfecto- Menciono un hombre de 46 años de edad, con un traje de gala blanco, su cabello de color violeta hacia que realmente pareciera ser el padre del niño, sin embargo sus ojos de color amarillo hacían que este diera una imagen un tanto tétrica
-Tus disparos fueron perfectos, demasiado perfectos, así que fue fácil para el eludirlos, nunca mostraste una intención asesina hasta después de fallar continuamente, es por eso que él estaba emocionado, quería ver tu reacción, y se le hubiera dicho que acabase contigo en algún momento, indudablemente él lo haría, sin que notaras como lo hizo, después de todo le enseñe mi técnica especial- Continuaba hablando el recién llegado
—Alexander, al parecer realmente deseas que este chico se vuelva un verdadero asesino—Mencionaba la fémina
—Director, ¿puedo hacer una pregunta?— Musitaba el tirador un tanto inseguro
—Te escucho— Respondía el hombre
—¿Por qué somete a su hijo a tan duro entrenamiento?— Cuestiono el tirador
—Porque quiero que él sea suficientemente fuerte para mantenerse a sí mismo, no me queda mucho tiempo de vida sabes, y el puesto de director general pasara a manos de otra persona, quiero que él sea autosuficiente para el día en que ni Litchi ni yo estemos con él, después de todo, él es mi más grande logro— Menciono el hombre, con una lagrima en la mejilla
—Puede que nosotros no seamos sus padres biológicos, pero él es realmente nuestro hijo, me siento orgullosa de el— Mencionaba esta vez la científica con un tono entrecortado, incluso sus ojos daban indicios de que no podía contener el llanto.
Desde lejos el chico aún seguía comiendo su pastel, sin embargo una chica llego a aquella sala, al parecer se había perdido y lo primero que encontró fue a un chico comiendo pastel, sin embargo, aquel pastel tan grande le provoco a la niña una reacción un tanto interesante, dejando que su estómago emitiera unos ruidos extraños.
—¿Quieres un poco?— Cuestionaba el chico, sin embargo, ninguna expresión se notaba en su rostro, y ningún sentimiento se apreciaba en sus palabras.
—¿En serio me darías de tu pastel?— Cuestiono la niña, un tanto extrañada por la forma en la que aquel chico actuaba sin mostrar emoción alguna
—Es más dulce cuando lo compartes sabes, y amo las cosas dulces— Mencionaba el chico, dando una extraña impresión dada su actitud inexpresiva, sin embargo, no paso mucho tiempo antes de que una niña idéntica apareciera ante ellos, continuando así una amena fiesta improvisada con motivo del cumpleaños del chico, quien cumplía ya 9 años.
La conversación adulta fue interrumpida debido a la interrupción de un científico del departamento de químicos, buscando a sus hijas, quienes se habían perdido jugando en las oficinas de los distintos departamentos, su expresión denotaba su clara preocupación y angustia
—¿Qué ocurre Austrom?— Cuestiono la científica en jefa a su subordinado, limpiando un poco las lágrimas que adornaban sus mejillas
—Litchi-sama, ¿No ha visto a un par de gemelas por aquí?, mis hijas estaban jugando en la guardería cuando de repente salieron, al parecer fueron a explorar y se perdieron en algún lugar de este departamento— Menciono aquel hombre aun en exaltación, después de todo, él departamento de Inquisición era famoso por sus métodos de tortura y asesinato.
Pese a que la organización se enfocaba principalmente a negocios del bajo mundo, también era una empresa farmacéutica con bastantes facilidades para sus empleados.
El pequeño llego a interrumpir aquella conmoción, pidiendo a sus padres un par platos y cubiertos, ya que tenía unas invitadas acompañándolo a comer su pastel de cumpleaños, respondiendo a la preocupación de aquel científico, quien les dio un buen regaño, sin embargo termino abrazándolas y con el permiso de los adultos se acordó que podrían comer con el festejado.
15 de mayo de 2006, Sala de asuntos secretos de Oricalcos
—Bueno, mis queridos Judgment seven, es hora de que deje mi posición como Director general de Oricalcos, y ya que "Sombra" murió en alguna misión, me sentiría mal de dejarlos incompletos, por lo que traje a un nuevo integrante conmigo— Menciono el mismo hombre de traje blanco, sin embargo, la edad de 51 años había cambiado completamente su apariencia
Acto seguido, un chico de 14 años entraba a aquel lugar, en donde recibía extrañas miradas por parte del grupo de elite personal del director general, Judgment seven, sin embargo, el ejercía una extraña presión en ellos, esa aura que emitía sumada a su rostro inexpresivo hicieron una fuerte primera impresión, la de un asesino completo
—No tengo nombre, tampoco tengo pasatiempos, me gustan las cosas dulces, es todo— Menciono el joven a manera de presentación.
—Mi nombre es Katja Lostromb, conocida como "Depredadora", un placer conocerte— Mencionaba una chica de al menos 20 años, su curvilínea figura adornada por unos bien formados senos resultaba seductora para cualquiera, sumado a sus extraños ojos color rosa y su cabello de un vivido negro, se presentó ante el chico mientras relamía sus labios
—Nova Lombardi, conocido como "La Morte"— Mmenciono el hombre al lado de la fémina que se acababa de presentar, parecía un capo de la mafia italiana, y con la apariencia de uno, solo se distinguía por su llamativo cabello color azul del mismo tono que sus ojos
—Deídara "Bomba humana", espero que puedas entender mi arte— Mencionaba un excéntrico joven de larga cabellera rubia tapando su ojo derecho, con una cola de caballo, al parecer tenía otro trabajo como escultor dadas las ropas que llevaba
—En fin, no es que me importe, no vine a socializar con ustedes, si no a cumplir las órdenes del director general, además los conozco perfectamente, Brath el "Asesino de mil hombres"— Él niño mencionaba mientras señalaba a un tipo muy al estilo setentero, inclusive su peinado hacía alusión al estilo de esa época, —Además es un homo— Agrego el chico a su comentario.
—Shmuel, "desmembrador", un nativo de las islas vírgenes— Señalando esta vez a un hombre de al menos 34 años, su indumentaria casual de oficina no daba indicios de su origen, pero no se podía ocultar su piel de tono rojizo.
—Y Chiffon Fairchild "monstruo sonriente", quizás la mejor en el manejo de armas blancas en todo oricalcos— Él joven miro fijamente a una hermosa joven de ojos rasgados que mantenía una sonrisa indiferente, estaba vestida al más puro estilo de la nobleza británica, además de su cabello ondulado color marrón provocaba esa exquisitez y aire de noble qué la distinguía a leguas.
—Creo que Ritcher "sombra" acaba de morir inmolado para cumplir su misión, razón por la que el director quiere que ocupe su lugar– Terminaba de hablar el chico, sacando una sonrisa burlona de los labios de Katja, una enorme carcajada de Brath, pero un enorme descontento por parte de Shmuel y de Nova.
El joven rápidamente se acoplo a su estilo de vida en el grupo de los mejores asesinos de oricalcos, incluso superando a su antecesor "sombra", sin embargo, su inexpresividad total y el hecho de que 2 de esos 6 asesinos lo tenían en la mira, le hicieron valerse del título "Empty target", posteriormente el mismo chico se encargó de "silenciar" a Shmuel en un combate cuerpo a cuerpo, dejando en claro que su posición no era regalo de su padre, si no por méritos propios.
Pasado algún tiempo, el director general de la afamada organización de asesinos, Alexander Herr murió a causa de una enfermedad aún desconocida, dejando el puesto a un miembro del departamento de inteligencia, Yuuki Terumi, quien organizo un funeral masivo en honor al anterior director general, en el que tanto el chico como su madre fueron los únicos que, en vez de ir de luto, fueron de blanco, la científica con un chi-pao y el chico con un traje de gala perteneciente a su padre.
La ceremonia funeraria paso con el lema de la organización "Enviados en el momento más oscuro de la humanidad, somos las sombras que acabaran con la vida de aquellos que manchen el nombre de la justicia, guiados por la luz de un mundo glorioso", seguido de un memo con los logros personales del individuo, sin embargo, pese al llanto de muchos, el chico se mostró inexpresivo frente a la muerte de su padre, sumado al antinatural blanco de su vestimenta su título cambio a "Empty White (blanco vacío)".
Un sonido peculiar sacó al joven asesino de su ensimismamiento, por lo qué rápidamente tomo su teléfono celular y salió de su apartamento.
9:30 P.M. Algún callejón en Tokio
¿Cómo habían llegado a esa situación?, lo único seguro es qué sí no sacaba a Hinata de ahí quién sabe lo qué podría pasar.
Desafortunadamente, él rubio no era muy listo y su compañera, quién en ese momento estaba siendo presa del pánico, no era de mucha ayuda, aunque no podría culparla, después de todo, qué los persigan unos maleantes desconocidos con armas de fuego en lo qué parecía un laberinto de callejones en un barrio olvidado por Dios ya era algo un tanto surrealista.
—Hinata, escondete detrás de ese contenedor, los distraere mientras tanto— Exclamaba Naruto una vez qué vislumbro un enorme contenedor de basura mal colocado, No era él mejor escondite pero al menos pondría a la Hyuga a salvo.
Acto seguido, él rubio corrió entre aquellos callejones desconocidos para él, haciendo tanto ruido cómo le fue posible para llamar la atención de sus perseguidores, sin embargo, para su desgracia, termino en callejón sin salida, siendo acorralado casi inmediatamente.
—¿Solo él chico?, pensaba divertirme con esa mujer—Menciono con desgano uno de esos bandidos, quienes tenían él rostro cubierto.
—Te comprendo, sobre todo con ese buen par de melones qué sé carga— Menciono otro maleante dentro de ese grupo, él tono lascivo qué uso fue suficiente para hacer enfadar al Uzumaki, pero al mismo tiempo, hacer qué sé sintiera aliviado de poner a Hinata a salvo.
No obstante, Naruto sé encontraba rodeado por nueve hombres, cinco de ellos con armas de fuego y los restantes con armas blancas, entre ellas destacaba una katana.
—Al menos él chico es un buen rehén, los Uzumaki pagarán bastante por su rescate— Menciono él qué parecía ser él líder, ya qué tenía la cara cubierta solo sé podía especular su aspecto por sus ojos color turquesa.
—No creó qué les importe sí le faltan un par de dedos, ¿O sí?— Él hombre más pequeño del grupo jugaba con una navaja mientras decía esta oración, su tono de voz denotaba sus ansias por cortar algo con ella.
—Has lo qué quieras, solo no lo mates— Respondió él hombre de ojos turquesa.
Una vez qué él eco qué dejo tras de sí él cesé de aquella frase sé volvió mudo, él hombre con la navaja avanzaba a pasó lento con rumbo a su potencial víctima.
Él Uzumaki retrocedió hasta chocar con la pared qué impedía su escape, su cuerpo temblaba, por su frente manaba sudor frío y sus piernas estaban a punto de fallarle, no era la primera vez qué estaba rodeado de matones pero sí la primera en qué su vida corría peligro.
—NARUTO-KUN— Él sonido qué provoco él grito de la estudiante qué sé supone debía estar oculta tras un contenedor fue suficiente para distraer al grupo y darle al aludido la oportunidad de conectar un gancho a la mandíbula de aquel pequeño hombre, creando así un hueco por él cual sé escabullo con gran velocidad.
Acto seguido, Naruto tomo la mano de Hinata y ambos salieron disparados del lugar, no es cómo sí ellos conocieran esos callejones, pero cualquier lugar era mejor qué ese en esos momentos.
Durante él tiempo qué corrieron, sé escucharon disparos e incesantes maldiciones, una vez qué estas fueron menos audibles, sé detuvieron cerca del contenedor donde Hinata sé encontraba oculta, después de todo, él rubio estaba hecho un manojo de nervios y la peli azul tenía dificultades para respirar
—Hinata, lo qué hiciste fue realmente estúpido, pero gracias a ti aún estoy vivo dettabayo— Una vez qué él rubio culmino su frase, abrazo a la aludida con fuerza, dejando escapar u gran suspiro de alivio.
Sí bien la Hyuga sé encontraba sonrojada, la situación le impedía sentirse feliz por él gesto del rubio, de hecho sé extraño de qué ese abrazo tan cálido y protector sé sintiera un tanto ¿Húmedo?.
—Naruto-kun, tú brazo— Musito la fémina una vez qué cayo en cuenta de qué realmente sentía humedad.
La Hyuga deshizo él abrazo y con ese movimiento sé reveló él por qué esa extraña sensación de humedad, había una bala alojada en él brazo derecho del Uzumaki, este, debido al mar de emociones qué estaba experimentando, no sé dio cuenta del dolor sino hasta ese momento.
—Los encontré—
Esa ronca voz puso a ambos en un estado en él qué, literalmente, poco faltaba para qué él corazón sé les detuviera por completo.
N.A: Agradezco a Cybor-girl, Daisasuke y a Haruka Yagami por darle una oportunidad a esta historia, no se cuanto me tarde en subir una conti ya que no parece tener algún atractivo, así que trabajare en hacer esta historia lo mas interesante posible. Sin mas me despido deseandoles la mejor de las suertes ANH.
