Camino 19. Heathridge Manor

- ¡Mierda!,

Fue lo primero que exclamó Emily cuando extendió su mano a la luz de la mañana, y vio el pedrusco falso que lucía en su dedo anular.

Y luego se levantó de un salto de la cama, aún con su cuerpo casi desnudo envuelto en la sábana del Hotel de Las Vegas donde Derek y ella habían pasado la noche, y comenzó a jadear sin poder creer que aquello no fuera una pesadilla.

- ¡Oh, mierda! ¡Oh, mierda!,..¡Oh mierda!.

Continuó recorriendo la habitación de un lado para otro, cada vez más aterrorizada. Aquello no podía ser. No podía haber sucedido. Simplemente Derek y ella no podían haber caído el clásico cliché de casarse borrachos en las vegas.

- ¡Oh mierda!.

Y fue entonces cuando Derek, definitivamente se despertó con la peor resaca de su vida. Se quedó mirándola con los ojos aún entrecerrados, mientras notaba cómo cada "mierda" resonaba en su cabeza como un martillo.

- ¡Emily!...¡Por el amor de Dios!...- Le suplicó con la cabeza enterrada bajo la almohada, tratando de atenuar el sonido de sus gritos, cada vez más elevados.

Ella pareció reaccionar a su voz, y casi de un salto, se sentó en la cama junto a él, arrebatándole la almohada de un zarpazo.

- ¡¿Cómo lo has permitido?!- Le reclamó hecha una furia.

Derek resopló resignado, y se incorporó hasta quedarse apoyado en la cama con los codos.

- ¿De qué hablas?- Le preguntó levantando una mano para protegerse de la intensa luz de la mañana- ¿Te has vuelto loca?

Y de pronto tenía la mano de Emily, luciendo el pedrusco más hortera que había visto en su vida, delante de sus ojos.

- ¡De esto!.

- Mierda...- Susurró

Y luego se levantó de un salto, como si de repente la cama quemara.

- ¡Mierda!- Repitió nuevamente gritando, incapaz de verbalizar cualquier otra cosa.

Emily suspiró, entornando los ojos..

- Bueno... Eso fue exactamente lo que yo dije...- Le recordó alzando una ceja.

Y fue cuando se dio cuenta, de que Derek, a pesar del color de su piel, estaba realmente lívido. Por un momento pensó que iba a tener que llamar a urgencias.

- ¿Cuándo?...¿ Cómo?...¿Qué?...- Balbuceó él incapaz de formar una frase coherente.

- ¡Vaya... !- Exclamó Emily cruzándose de brazos- Y yo que pensaba que te entusiasmaba la idea de casarte conmigo. Siempre es agradable saber que en realidad te produce ese efecto...- Le señaló con ironía.

- Emily... No tiene gracia.- Le reprochó él, apuntándola con el dedo.

Ella lo miró atónita.

- ¡Oh! ¿No la tiene?... ¿De veras? ¡No me había dado cuenta!- Le replicó totalmente indignada.

- A lo mejor sólo es un anillo en un dedo...- Sugirió esperanzado- Tal vez no lo hicimos realmente... Debería haber algún documento si fuera cierto... Un certificado ¿sabes?- Añadió mientras concentraba sus esfuerzos en revisar la ropa que habían llevado el día anterior, y que ahora yacía desperdigada por el suelo, salvo su ropa interior, que ambos conservaban puesta. Finalmente sacó una bola de papel totalmente arrugada, del bolsillo de sus vaqueros, se sentó en la cama y lo estiró con sumo cuidado.

- "Licencia de matrimonio de Emily Prentiss y Derek Morgan"- Leyó el encabezado. Luego se volvió hacia Emily- Bueno... Tal vez sí que lo hayamos hecho de verdad- Susurró con un suspiro de resignación.

Emily torció el gesto, estrechando la mirada sobre el papel, y luego sobre Morgan.

- Genial...Así por fin tendré algo que contarle a mi madre cuando la llame...- Añadió con sarcasmo, y acto seguido se dejó caer de espaldas sobre la cama, y tiró de la almohada, cubriéndose la cabeza.

Luego resopló, sin poder creer aún que se hubieran metido en semejante lío. Sólo unos días antes había estado hablando con Derek sobre la necesidad de mantener su relación en secreto, y ahora resultaba que lo habían hecho oficial.

- ¿Te acuerdas de algo?- Le preguntó Derek con curiosidad. Por más que lo intentaba, su mente estaba en blanco.

Emily negó con la cabeza.

- Nada a partir de la quinta copa...

Un día antes

Volvían de un caso realmente espeluznante en Salem, y Morgan le había sugerido a Reid, que hicieran una parada en Las Vegas, para que pudiera visitar a su madre durante un par de días. Como realmente, todo el equipo necesitaba unos días de descanso con urgencia, Reid le había propuesto a Morgan, Emily y J.J. que lo acompañaran, ya que el Jet de cualquier forma haría un pequeño desvío para dejarlo a él allí, antes de seguir hasta Virginia.

- No puedo, Reid- Se había excusado J.J.- Si tengo un día de descanso, prefiero pasarlo con los niños.

Reid se volvió hacia Emily y Derek, que mataban el aburrimiento, jugando a las cartas.

- No creo que sea buena idea...- Le dijo Emily con una sonrisa amable, mientras desplegaba una escalera de color frente al trío de Morgan.

- ¡No puede ser!- Exclamó éste, con un resoplido de incredulidad- ¿Dónde demonios aprendiste a jugar así a las cartas?.

Se oyeron risitas a su alrededor, e incluso Hotch, que estaba absorto leyendo un informe, un poco alejado del resto, los miró de reojo sonriendo.

- Eso es una señal para que vayas, Emily- Señaló Rossi, sentado junto a J.J., en uno de los asientos del otro lado del pasillo. - Y tú deberíais acompañarlos, Morgan... A lo mejor así aprendes algo- Se burló.

Derek frunció el ceño, atónito. ¿Desde cuándo se había convertido en objeto de burlas? Normalmente ese papel solía ocuparlo Reid.

Pero la idea no le parecía mal. ¿Un par de días a solas con Emily, en Las Vegas? Sonaba muy bien..

- Te lo enseñaría yo, Morgan, pero tengo prohibida la entrada a Los Casinos...- Les recordó Reid torciendo los labios.

Emily sonrió, mientras comenzaba a barajar de nuevo las cartas.

- ¿Cuándo fue la última vez que me ganaste al póquer, Reid?- Le preguntó fingiendo indiferencia.

El resto se echó a reír. Hasta donde cualquiera de ellos podía recordar, eso había sucedido en contadas ocasiones.

- Bueno...- Replicó Reid, tratando de cambiar de tema- ¿Os venís o no?.

- ¡Claro!- Exclamó Morgan, justo al mismo tiempo que Emily decía "¡No!", y luego se quedaron mirándose el uno al otro absolutamente desconcertados.

- No voy a ir solo- Se quejò Derek guiñándole un ojo.

Emily abrió los suyos, estupefacta, y de reojo comprobó que el resto no se hubiera percatado del gesto de Morgan. Suspiró aliviada, cuando no vio ninguna expresión curiosa a su alrededor.

- Puedes ir con Reid...-Le replicó ella fulminándolo con la mirada.

- ¡Oh vamos, princesa!- Exclamó Derek haciendo un mohín- Ya lo oíste... Reid no puede entrar en los casinos...

Por supuesto, no era la primera vez que la llamaba así en público pero, sin saber por qué, ahora era algo que le producía un profundo sonrojo, y desvió la mirada, hasta darse de bruces con su botellín de agua. Lo cogió y le dio un par de sorbos con la esperanza de que bajara su temperatura corporal.

- Venga Emily... Te divertirás- La animó J.J. con una sonrisa.

Cuando la miró a los ojos, Emily habría jurado que detrás de aquella sonrisa aparentemente inocente, había mucho más que un simple deseo de que se divirtiera jugado a las cartas. Apartó la vista de ella, algo confundida, para encontrarse con las caras compungidas de Reid y Derek, justo delante de ella.

- ¡Oh Por Dios!- Cedió al fin, negando con la cabeza- Está bien...

Reid y Morgan, se miraron complacidos, mientras que Emily soportaba estoicamente, las risas del resto.

Cuando llegaron a Las Vegas, Morgan y Reid absolutamente entusiasmados, practicamente tiraron de Emily arrastrándola fuera del avión, mientras ésta miraba al resto del equipo con expresión de súplica.

Desde el interior del avión, Hotch, Rossi y J.J. contemplaron cómo Reid se adelantaba a Morgan y Emily con paso acelerado, en dirección a la zona del hangar. Estos últimos, totalmente ajenos a las miradas curiosas del resto del equipo, se lo tomaron con más calma. Rossi y J.J. rieron al ver cómo Derek cogía de la mano a una nada emocionada Emily, tratando de que apresurara el paso. Luego, ella se había detenido bruscamente, y éste, después de comprobar que Reid estaba a una distancia prudencial, se había acercado a Emily, y le había susurrado algo al oído. Ésta lo había apartado con un pequeño empujón, con gesto de advertencia. Derek había comenzado a reír, con los brazos en alto, y finalmente ella pareció ceder y dio unos pasos hacia él. Junto siguieron los pasos de Reid, al que ya no podían ver desde el interior del jet. Aún pudieron presenciar cómo Morgan rodeaba a Emily por la cintura mientras caminaban, y justo antes de desaparecer de su vista, le dió un suave beso en el cabello antes de volver a soltarla para reunirse con Reid.

Los tres miembros del equipo que quedaban en el avión, se miraron en silencio durante unos segundos, dándose cuenta en ese instante de que en realidad, para ninguno había sido una sorpresa.

- ¿Crees que esto ha sido buena idea?- Preguntó finalmente Hotch dirigiéndose a Rossi.

Éste se encogió de hombros y miró hacia J.J.

- ¿Desde cuándo lo sabías?.

- Casi desde el principio... O al menos lo sospechaba. Se que estaban quedando de vez en cuando para verse, aunque dudo que ni ellos mismos se dieran cuenta de lo que había entre ellos. Pero justo despuès del caso de Florida, lo supe con certeza... ¿Y vosotros?.

- Para mí fue definitivo ver lo enfadado que estaba Morgan cuando se enteró del asunto de Doyle- Les explicó Rossi. Hotch y J.J. lo miraron, confusos- He estado casado tres veces. Se perfectamente reconocer los celos cuando los veo.- Añadió por toda explicación.

- Pero no había nada entre ellos en aquella época...- Le señaló Hotch. De hecho, la siguiente vez qeu Derek había visto a Emily fue cuando creyó que había muerto entre sus brazos, Y entonces lo comprendió- Cuando volvió Emily comenzaste a vigilarlos, ¿no?, y ahí te diste cuenta...

Rossi asintió con la cabeza.

- ¿Y tú?- Rossi le dirigió ahora la pregunta a Hotch- Hace mucho tiempo que estás evitando emparejarlos en el campo.

- Fue una precaución. En realidad, no quería creerlo hasta que los he visto juntos ahí abajo...- Confesó con un suspiro de resignación- Esto les va a traer complicaciones... Especialmente con Strauss...

- Déjame a Erin a mí- Le replicó Rossi crípticamente.

Una vez en Las Vegas, Reid se había despedido de ellos, para dirigirse a la Residencia donde se encontraba su madre, y Morgan y Emily optaron por registrarse en uno de los muchos Hoteles de la zona. Lo hicieron en dos habitaciones diferentes, a sabiendas de que sólo utilizarían una. Pero con García, cualquier precaución era poca.

Emily se desplomó en la cama, rendida.

E inmediatamente, Derek se unió a ella, dejándola inmovilizada debajo de él.

- ¿A esto es a lo que tu llamas "tener cuidado"?- Le reprendió Emily- ¿Crees que les parecerá normal que tu y yo pasemos un par de días juntos en Las Vegas?.

Derek , que hasta el momento estaba concentrado en recorrer el cuello de Emily con su boca, se incorporó levemente una con sonrisa traviesa.

- Tenemos dos habitaciones... - Le recordó- De hecho, yo ni siquiera estoy aquí...- Se burló

Emily entornó los ojos, con un jadeo.

- Estoy bastante segura de que al menos tu lengua lo está...- Le dijo arqueando las cejas.

Derek se echó a reír con suavidad y se apartó a un lado.

- Venga... Saben que somos buenos amigos... Y en algún momento también quedaremos con Reid... No te preocupes... ¿Qué puede pasar?.

Y lo que pasó fue que unas horas después, ambos habían bebido tanto, que acabaron completamente borrachos delante de la Capilla del Hotel.

Se miraron el uno al otro, con una sonrisa de oreja a oreja, como si aquello fuera lo más divertido del mundo, y de pronto Emily se encontró con Derek de rodillas frente a ella, pidiéndole matrimonio. Ella comenzó a reirse escandalosamente, y aceptó entusiasmada la petición. En menos de cinco minutos, Derek había comprado un anillo por cinco dólares, y practicamente la había arrastrado hasta el interior de la Capilla, donde se dijeron el sí quiero delante de un Elvis Presley casi tan hortera como el anillo con el que Emily amanecería al día siguiente.

De vuelta a la realidad, los recién casados, se miraban entre sí, sin saber cómo demonios iban a salir de aquello.