Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen y bla bla, ahora el cap.

Capítulo 4 : Blanco vacío

—Los encontré-—

Esa gruesa voz causó qué él corazón de ambos jóvenes estuviese a punto de detenerse.

Ambos estaban paralizados por él miedo, y no era para menos, ya qué aquel hombre encapuchado les apuntaba con un arma de fuego al ritmo qué sé acercaba a ellos.

Naruto sé coloco frente a Hinata de manera protectora esperando lo peor.

Él sonido producido por los pasos qué daba aquel maleante hacían eco en la mente de los jóvenes.

Ese sonido fue abruptamente interrumpido, para dar pasó al rugido de una bala saliendo a toda velocidad.

Tanto Naruto como Hinata cerraron los ojos ante este sonido, sin embargo la bala nunca toco él cuerpo del rubio.

—Maldito, como te atreves— Él mismo bandido qué segundos antes amenazaba a los jóvenes ahora mismo estaba tirado con ambas rodillas destrozadas.

—Lo siento, pero no puedo dejar qué tú grupo ponga sus sucias manos sobre ellos— Murmuró una silueta escondida en las sombras qué esos callejones regalaban, una voz bastante grave fue la que pronuncio esas palabras.

Ante aquellos inusuales sucesos, él rubio abrió los ojos e inmediatamente busco con la mirada él lugar de donde provenía aquella voz.

Un joven de aproximadamente 1.80 metros de alto sostenía un arma de fuego irreconocible, de la cuál salía humo por él cañón.

Él recién llegado vestía un conjunto de motociclismo totalmente blanco, su rostro estaba oculto tras un casco blanco. Del visor del casco sé podía apreciar un pequeño brilló qué mostraba patrones regulares en muy cortos intervalos de tiempo, aparentemente era una computadora acoplada al casco.

—Tres más a la derecha, dos al frente y cuatro buscando en los alrededores, la opción más segura es avanzar por la calle Sakai hasta él almacén Wart-smart— Musito él blanco.

—¿Quién te envío?— Cuestiono un confuso rubio ante tal situación.

—¿Quieren salir vivos de aquí?— Respondió aquel joven de blanco con un tono indiferente, dando a entender qué le daba igual sí esos estudiantes vivían o morían.

—Naruto-kun, por ahora debemos tratar tú brazo— Exclamó la fémina de ojos perla. Aún se encontraba tensa, pero al menos ya no era presa del pánico.

De pronto, él eco de varias pisadas resonó en aquellos callejones, obviamente sí un disparo sé escucho no iba a pasar mucho tiempo antes de qué esos bandidos sé reunieran en el lugar del qué él sonido provenía.

—No tenemos mucho tiempo white, se acercan rápidamente, siete de ellos— Esa voz femenina distorsionada sé logro escuchar proveniente del casco del joven de blanco.

—Tayuya, ¿Por dónde vienen?—

—Cuatro a las 12 y tres a las 9— Respondió la voz ante él cuestionamiento del blanco.

—Muy bien, puedo encargarme fácilmente de los tres y poner una trampa para retrasar el avance de los...—

Antes de qué él joven de blanco terminara de hablar, una mano lo tomo por él hombro ejerciendo algo de presión.

—Mira, no me importa quién seas ni lo qué me pueda pasar, solo pon a Hinata en un lugar seguro— Menciono él rubio, pero su voz denotaba un deje de dolor ocasionado por la bala alojada en su brazo derecho.

La Hyuga estaba sin palabras, ella no esperaba qué él Uzumaki antepusiera su seguridad por sobre otras cosas, como por ejemplo, su brazo herido o su propia vida.

Pero la suplica del rubio no obtuvo respuesta, en cambio, él joven de blanco lo aparto con fuerza haciéndolo a un lado.

Esto fue interpretado por la Hyuga como rechazo, pero no podía estar más equivocada.

En él momento en que Naruto fue apartado, él joven sé movió lo más rápido qué sus piernas sé lo permitieron, dando una patada a un contenedor metálico qué sé encontraba cerca, dando como resultado qué este sé moviera quedando convenientemente a espaldas de la Hyuga, cubriéndola de algo qué de otra forma la hubiese matado. No hacía falta explicar de qué se trataba en vista del crudo sonido producido por él contenedor metálico al ser impactado por una bala.

—Nada mal chico, prolongaste lo inevitable— Aplaudió él hombre de ojos turquesa mientras una sonrisa sé dibujaba sobre la tela qué cubría su rostro.

—A juzgar por el tono de voz, la complexión y la forma del rostro qué pude observar ante esa sonrisa, Mizuki Fuuga, ¿Qué motivos tiene para atacar a sus estudiantes?—

Las palabras recién dichas por él joven de blanco dejaron estupefactos a los presentes, sobre todo por el hecho de qué él criminal en cuestión ya tenía su identidad al descubierto.

—Oye white, no es por arruinarte en tus brillantes deducciones, pero ese puto tiene un revólver .75 apuntándote a la cabeza— Exclamó la voz femenina qué se lograba escuchar del casco de motociclista.

Y en efecto, no pasó no un segundo para qué se abriera fuego, forzando al joven de blanco a ponerse a cubierto en él contenedor, no sin antes haber puesto en la misma situación al rubio, justo al lado de la Hyuga.

—¿Sabes usarla?— Cuestiono él joven de blanco mientras sostenía una beretta*.

—He usado las de juguete, ¿Eso cuenta?— Sorprendentemente quién respondió fue la ojiperla.

—Eso es suficiente— Respondió él joven de blanco mientras sacaba unas llaves al mismo tiempo qué le daba él arma a la fémina.

—No hay joven a quién no le guste la idea de pasear en motocicleta en medio de la noche junto a su novia, así qué en vez de pedirle a un extraño qué se la lleve, hazlo tú mismo—

Una vez qué él motociclista dijo esto, le dio las llaves a Naruto.

—En cuatro segundos desde qué termine de hablar, saldré a descubierto, aprovechen ese momento para correr, cuatro calles a la izquierda y dos al sur, ahí está su medio de escape—

Un agujero apareció a escasos milímetros del rostro de Naruto.

La potencia de fuego del revólver era suficiente para perforar la superficie del contenedor.

Casualmente, cuatro segundos habían pasado desde qué él motociclista dejo de hablar y respondió él fuego.

Acorde al plan, Naruto tomo la mano de Hinata y salió corriendo en la dirección qué aquel hombre de blanco le había señalado.

—Maldición— Gruño él rubio en vista de su situación, ya qué frente a él, a no más de dos metros se encontraba él portador de la katana.

No habían recorrido ni dos calles y ya se topaban con ese problema.

Un ataque de adrenalina, un reflejo, un acto realizado por mero instinto o cualquiera que sea la razón provocaron qué la tímida chica disparara en dirección del hombre con la katana.

Tal como una escena de película de acción, él hombre desenfundo su espada y la antepuso a la bala, pero para su desgracia, pese a su perfecta ejecución en tal hazaña, la realidad no opera igual qué las películas.

La bala en realidad fue desviada, pero encontró a su blanco impactándolo directamente en el ojo derecho, a lo qué aquel hombre solo soltó un alarido de dolor.

Naruto no tenía ni él tiempo ni él humor para sorprenderse por eso, así qué ignoro los recientes acontecimientos con solo un pensamiento cruzando por su cabeza, "Debo poner a Hinata a salvo".

Después de correr por cerca de tres minutos, él rubio logro vislumbrar una motocicleta deportiva blanca, rápidamente la monto y coloco la llave qué le fue entregada en la respectiva ranura, despertando así al caballo metálico de su letargo.

Hinata rápidamente se subió y abrazo al Uzumaki con todas sus fuerzas, después de todo, aún estaba en shock después de qué cayó en cuenta qué realmente le había disparado a un ser vivo con un arma de fuego y aún no salían de esa comprometedora situación.

—Avanza en línea recta hasta topar con pared y ahí gira a la izquierda, saldrás a las calles de Roppongi— Hablo la misma voz femenil qué se lograba escuchar desde él casco del hombre qué los ayudo, solo qué esta vez provenía del tablero de la moto.

—Él sujeto de blanco, ¿Está bien?— Cuestiono él rubio alterado esperando qué tal pregunta llegará a esa voz.

—Ese marica es más difícil de matar qué una jodida cucaracha— Respondió la voz.

Naruto no tuvo tiempo para responder, más qué nada debido a un punzante dolor qué se apoderaba poco a poco de su brazo, pero no podía permitirse el lujo de atenderlo o perdería el control del vehículo.

—Da vuelta a la derecha en la siguiente bifurcación y continúa por cuatro calles más, ahí veras una maldita puerta púrpura en medio de la calle, párate ahí, toca esa puerta tres veces y di "colbrande"— La voz volvió a sonar dando más indicaciones.

A Naruto no le gustaba seguir ordenes, no obstante, el dolor y la pérdida de sangre le indicaron qué no podría continuar, por lo qué accedió a seguir esas órdenes.

Era extraño qué una zona residencial como Roppongi existiera una zona tan deplorable como esa, la depresión económica qué sufrió Japón años atrás ciertamente había disminuido el número de residentes y todo, pero Roppongi en particular nunca fue descuidada.

Él rubio se detuvo en él lugar indicado y colapso en ese momento, dejando a su acompañante aún más tensa.

Hinata sacó fuerzas de donde no las tenía para lograr, al menos, qué él rubio no se cayera de la motocicleta. Sí bien él vehículo ya estaba con él motor apagado, no llevaban cascos ni alguna otra protección, por tanto él estado del rubio hubiera empeorado sí caía al suelo en la situación en la qué se encontraba.

Hinata no era muy fuerte, ni física ni mentalmente, pero de algún modo se las arreglo para poner a Naruto en el suelo y acercarse la puerta púrpura mencionada.

La Hyuga toco tres veces y musitó "colbrande".

Acto seguido, la puerta se abrió, dejando entrever a una mujer de cabellera rosada y ojos avellana, su ropa consistía en una minifalda color negro con una camiseta color guinda qué se ajustaba a su figura. Extrañamente su cabeza era cubierta por una pañoleta de un color café oscuro, de la qué resaltaba una diadema usada por los empleados de las compañías telefónicas.

Por sus expresiones faciales, se podía observar un dejé de disgusto.

—Tardaron una maldita eternidad— Exclamó esa mujer, por su voz ambos jóvenes supieron qué se trataba de la mujer qué los guió por medio de la moto.

La mujer se acerco al rubio, quién se encontraba recostado sobre él suelo.

Inexplicablemente, lo levanto como sí cargase un bulto, exhibiendo una anormal fuerza física.

—¿Qué esperas para entrar?, ¿Qué te de una patada en ese gordo culo?— Cuestiono esa mujer a Hinata.

La Hyuga no sabía cómo reaccionar, pero al menos esa persona les había ayudado anteriormente, así qué por un segundo dejo su miedo de lado y siguió a esa mujer, quién atravesaba la puerta cargando a él rubio.

Una vez dentro, la mujer dejo caer al rubio en un sillón de terciopelo rojo, mientras ella tomaba asiento frente algunos monitores qué mostraban imágenes de los callejones en donde tanto Hinata como Naruto se encontraban anteriormente.

—White, ellos ya están aquí, puedes retirarte— Menciono la mujer usando el micrófono de su diadema.

Los monitores en la habitación dejaban ver al motociclista de blanco sin ninguna herida aparente, también al grupo de malhechores quienes aun lo seguían atacando a la distancia.

—The target has no mute yet (El objetivo no ha sido silenciado aun)— Contesto la figura de blanco.

—Don´t worry about that son of a bitch, we found his hiding (No te preocupes por ese hijo de perra, ya hemos encontrado su escondite)— Respondió la fémina.

Quizás la Hyuga hubiera entendido eso, ya que ella era relativamente buena en ingles, pero no le dio importancia ya que en ese momento estaba más centrada en atender la herida en el brazo del rubio, aun así, el súbito cambio planto en ella una duda, ¿Por que cambiaron el idioma en que aquellas personas se comunicaban?.

—¿Est la misión est reportée? (¿Se pospone la misión?)— Interrogo nuevamente la silueta blanca.

—Ordre du directeur (Orden del director)— Contesto la fémina, en el mismo idioma en el que se formulo la pregunta.

Los monitores mostraban como la silueta blanca estaba a punto de ser atacada por el hombro que jugaba con su navaja, lo que nadie logro ver fue el momento en el que "White" le rompió el cuello a aquel hombre.

Después de todo, es más fácil matar a alguien que simplemente hacerlo a un lado, o al menos para esa persona era asi.

—Bien, la ayuda y sus padres llegaran pronto, esperen aquí mientras ese marica juega a matar personas— Las palabras de Tayuya eran increíbles, en más de un sentido.

—Pero el brazo de Naruto-ku…..— Hinata fue súbitamente interrumpida.

—White es el único que podría quitarle la bala sin dolor, además, es un dolor en el culo, pero aquí solo tengo lo necesario para tratar el sangrado y la fiebre— Replico la grosera mujer con una notoria cara de desagrado.

Pero por el momento, tratar el sangrado y la ¿fiebre?. La ojiperla coloco su mano en la frente del rubio, comprobando que realmente tenía una temperatura elevada.

—Recibió un impacto de una 9mm en el brazo en un lugar no muy higiénico, estuvo corriendo y perdiendo sangre y además, se las apaño para seguir consciente mientras conducía una motocicleta, es obvio que la herida se infectara en algún momento dado— Hablo la mujer de la pañoleta una vez mas mientras explicaba las circunstancias más razonables que llevaron a ese resultado.

La mujer con un "respetable" vocabulario entro a una habitación dentro de aquél inmueble, sacando un botiquín y un paquete de suero.

Rápidamente sacó un tubo con una aguja intravenosa y se la coloco al suero, el cuál colgó de un gancho qué sobresalía del techo.

Flojito y cooperando, no me gustan los maricas qué oponen resistencia- Sentenció la mujer de la pañoleta mientras ensartaba la aguja en el antebrazo del rubio.

Normalmente Naruto se hubiera opuesto rotundamente a tener una aguja clavada en su cuerpo, ya qué odiaba profundamente las inyecciones, pero ahora no tenía ni la fuerza para protestar.

—Mocosa, tú trabajo ahora es mantener ésto sobre la herida y aplicar un poco de presión, lo haría yo misma pero es una molestia— Exclamó aquella mujer mientras le daba un pañuelo a la ojiperla, ya qué ella acababa de lavar y desinfectar la herida ocasionada por la bala.

Hinata no solo se limito a presionar el pañuelo sobre la herida, también había usado una toalla qué ella usaba en gimnasia y la humedeció, colocándola en la frente de Naruto.

Una larga media hora pasó, el primero en llegar al lugar fue el motociclista referido como "white".

Lo primero que vio fue a su supuesta compañera con una cara de molestia bastante palpable.

—Aún no llega la jodida paramedico, pero contigo es suficiente— Exclamó la mujer de la pañoleta. Su cara era lo suficientemente aterradora para denotar su profunda molestia, después de todo, ella detestaba ese tipo de situaciones.

—Aún tiene la bala en el brazo, ya confirme qué el hueso no está dañado— Explicaba Tayuya al recién llegado, soltando un profundo suspiro en el proceso.

El motociclista sacó un tubo de ensayo usado en los laboratorios, dentro había varias agujas de 15cm de largo, mismas qué posicionó en linea recta al lado del rubio, quién en ese momento luchaba por mantenerse consiente.

—Esto no es lo más adecuado para alguien en tú estado, pero sin duda ayudará— Menciono el motociclista de blanco mientras le entregaba una barra de chocolate semi-amargo a la Hyuga.

Por supuesto, la ojiperla sé extraño ante tal acontecimiento, pero fue aún más grande su sorpresa cuándo observo como "white" clavaba una a una las agujas en el brazo del Naruto, quedando con 19 agujas alrededor de la herida de bala.

Por supuesto, ese acto no acabó ahí, ya qué el hombre de blanco sacó una navaja bastante fina y delgada de quién sabe donde, con la cual extrajo el plomo del cuerpo del hiperactivo ojiazul.

—No tengo los antibióticos necesarios para tratar la infección, pero al menos el suero ya cubrió la parte de la deshidratación causada por la pérdida de sangre y la fiebre— Menciono "white" casi como sí fuera un verdadero médico, claro qué esas palabras sin emoción alguna no eran muy convincentes.

Aún así la Hyuga sé calmo después de oír esas palabras, claro qué un par de mordidas a la barra de chocolate también ayudaron.

Pocos segundos después, la puerta sonó 6 veces.

—Girasol— Una voz resonó del otro lado de la puerta, con un tono entre preocupado e incrédulo.

—Hyuga Hiashi ya esta aquí, de aquí en adelante las explicaciones corren por tu cuenta— Menciono Tayuya mientras tomaba asiento sobre su cómoda silla de oficinista frente a los monitores.

La puerta sé abrió, dando pasó a la cabeza de la familia Hyuga, quién también estaba acompañado de su segunda hija además de su sobrino y ahijado.

—Mi hija, ¿En dónde está? — Exclamó bastante preocupado.

Y como no estarlo, recibir una llamada de una extraña a altas horas de la noche pidiéndole al patriarca de una familia poderosa qué recogiera a su hija, la cual sé encontraba en una situación comprometedora, alteraría a cualquier padre.

Debido a la conmoción, nadie noto qué una pelirroja entro, al menos hasta qué sus tímpanos estuvieron a punto de reventar.

—!¿QUÉ LE PASÓ A NARUTO?¡ —

Sí un padre preocupado es bastante difícil de tratar, una madre preocupada es mucho peor.

Y no era para menos, ya qué la escena no era nada agradable para los familiares de los jóvenes.

Hinata estaba relativamente calmada, claro qué había qué ignorar sus temblores involuntarios y el contorno de sus ojos enrojecido a causa del llanto reprimido, Naruto recostado en un sillón con fiebre, una intravenosa y con su brazo con claros signos de haber sangrado bastante no eran muy alentadores para sus padres.

—¿Qué pasó exactamente? — Cuestiono un rubio exactamente igual al qué estaba recostado, con la diferencia de qué él era mayor y no poseía esas marcas en las mejillas qué tenía el rubio herido.

No es qué Minato no estuviese preocupado, pero al menos intentaba ser racional ante la situación.

—Sus hijos fueron atacados en un acto premeditado por alguna organización criminal, eso fue lo que pasó— Menciono el motociclista.

—¿Quién eres tú? — Cuestiono Hyuga Neji con bastante enfado.

—Yo soy parte del Taka, una facción de las fuerzas policiales secretas de Japón, creada para mantener el orden y hacerse cargo de situaciones qué no deben salir a la luz pública— Explicaba el motociclista, eso obviamente era una mentira, pero para la organización en la qué verdaderamente trabajaba, convertir esa mentira en verdad era un juego de niños.

—¿Entonces ustedes sabían qué esto iba a pasar? — Cuestiono una enfadada mujer apodada "habanero sangriento".

—El qué yo llegará a ese lugar fue pura coincidencia, en esos momentos estaba haciendo una redada por la zona debido a que sé reportaron algunos problemas que mis compañeros de la sección regular de la policía no pueden manejar—

—¿Qué clase de problemas? — Esta vez quién preguntó fue Minato.

—Como dije anteriormente, es algo qué no debe salir a la luz pública— Respondió el motociclista.

—Supongo qué no conseguiremos nada más con solo preguntar— Afirmo Neji, quién también estaba en modo analítico.

—Hinata, a partir de mañana seis guardaespaldas te acompañarán a todos lados— Exclamó el cabeza de la familia Hyuga, antes de ser abruptamente interrumpido.

—Eso sería inútil y le revelaría a la sociedad sobre la falta de organización y poder de las familias Hyuga y Uzumaki, además de qué sería incómodo para una chica tener a seis personas siguiéndola a todas partes— Replicaba el motociclista.

—¿Quieres qué dejemos a nuestros hijos sin protección? — Sí Kushina preocupada era insoportable, enfadada era mucho peor.

—Nunca dije eso, de hecho puedo hacerme cargo de su seguridad, ya qué hay un agente de nuestra organización dentro de la academia Hirameki— Explico "white".

Todos los presentes sé quedaron hechos piedra, a excepción de Tayuya y de "White".

El motociclista toco la parte lateral del lado izquierdo de su casco, revelando algunas luces del visor.

—Kirishima, tienes trabajo extra, a partir de mañana tendrás qué ser el protector de Hyuga Hinata y Uzumaki Naruto, después te enviaré los detalles—

Un sonido parecido al de un teléfono al ser colgado provino deo casco del motociclista, dejando en claro qué además de una computadora, tenía acoplado un teléfono celular.

Apenas esa efímera llamada culmino, una médico entro al inmueble.

—Ya era hora, tardaste un maldito milenio Shizune— Reclamo la mujer con flores en la boca.

—A diferencia tuya, yo no abandono un trabajo a medias— Respondió la recién llegada con un tono de pocos amigos.

Una doctora de aproximadamente 26 años de edad, cabellera negra y corta para facilitar su visión, una formada cadera con un modesto busto, vestida por una falda blanca haciendo juego de con una bata usada por la gran mayoría de los doctores, sus muslos eran cubiertos por unas medias de un modesto color marrón, calzando unos zapatos blancos aparentemente cómodos.

Cualquiera diría qué esas dos féminas sé terminarían peleando por el modo en qué sé miraban, pero en cambio, una mirada cómplice las delato, haciendo qué ambas estallaran en carcajadas.

—Shizune, ¿Trajiste todo lo qué te pedi? — Exclamó el motociclista, su tono neutral sin emociones les recordó a ambas mujeres la situación en la qué sé encontraban.

—Hai, analgésicos concentrados de bajo efecto secundario, antibióticos contra bacterias gram negativo aplicados vía tópica, vendajes esterilizados, medicamento para la fiebre y una barra de chocolate cookies&cream— Recito la morocha de forma mecánica, ya qué reconoció la voz de su superior. Internamente agradecía qué llevará un casco, ya qué no podría soportar verlo a esos inexpresivos ojos en ese momento.

El motociclista tomo un frasco bastante pequeño qué parecía contener agua en su interior, lo destapo y vertió el contenido de su interior sobre la herida de Naruto, claro qué este último reacciono con un espasmo, ya qué su condición no le permitía quejarse, poco después la herida fue vendada.

—Por ahora, los analgésicos deberían mitigar el dolor, pero le causarán somnolencia, debe tomar una de estas píldoras cada 6 horas para qué su fiebre pase rápido, en cuanto a la chica, sé llevo un gran shock emocional, pero gracias al joven, no resulto herida físicamente, por otro lado, ambos necesitan reposo y sugiero qué mañana sé abstengan de asistir a la escuela, además de qué la persona qué sé hará cargo de ellos los contactará por la tarde, asegúrense de dejar un espacio libre en su agenda alrededor de las 6 p.m. — Una vez dicho esto, aquél llamado white sé retiró junto a la doctora y la mujer de respetable vocabulario.

Al ritmo qué abandonaban el inmueble, el motociclista sé quitó el casco y comenzó a comer la barra de chocolate qué la doctora había llevado. Debido a su posición, nadie pudo ver su rostro.

Pero cierta ojiperla vislumbro por el rabillo del ojo un mechón de cabello violeta.

En tanto, los jóvenes qué habían atravesado por esa peligrosa situación se encontraban exhaustos tanto física como mentalmente, y sus padres sé encontraban con un cansancio producto del estrés generado al momento, por lo qué decidieron descansar en sus hogares y dejar qué, al menos, su preocupación e incertidumbre sé resolviera cuándo conocieran al policia encubierto dentro de la academia.

N.A: Disculpen la tardanza en actualizar, pero la verdad no creo que a muchos les importe este fic, por lo que agradesco infinitamente a todos aquellos que se toman la molestia de darle un vistazo.

Diasuke

Haruka Yagami

Cybor-Girl.

la verdad pensaba hacerlo un long fic, pero por como van las cosas, no creo que este fic pase de los 20 capitulos, pero algo es seguro, no lo dejare inconcluso.

Sin mas me despido deseandoles la mejor de las suertes.

ATTE : ANH