Hola!. Os dejo el capítulo 22. Es más bien un capítulo de transición, pero necesitaba hacerlo así para enfocar el final de la historia. Al final, he decidido no hacer segunda parte, sino añadir un par de capítulos más al final de temporada de la serie. Cuando pueda iré publicando los siguientes. Normalmente tengo siempre algo adelantados los capítulos, pero a partir de aquí, no tengo nada más escrito.
Gracias por leer!.
Capitulo 22. Perfil 101
Realmente había sido un día extraño. El equipo había pasado la mañana dando una conferencia sobre cómo desarrollaban su trabajo, a un grupo de estudiantes. Luego, se habían despedido de Rossi que, como cada año, el día de su cumpleaños, tenía cita con un asesino en serie en la prisión donde estaba recluido. Era una cita obligada, ya que todos los años le revelaba el nombre y la localización de una de sus víctimas. Habían insistido en acompañarle, pero él había rehusado.
Finalmente volvieron a la UAC, y allí Emily se llevó la sorpresa del día. Strauss, que se acababa de reincorporar, la había llamado a su despacho. Emily había acudido prepararada para cualquier tipo de amenaza o coacción, y sin embargo se encontró con sus más sinceras disculpas por su comportamiento anterior. No confesó en ningún momento que conocía su relación con Derek, pero no había hecho falta. Sin embargo, le había advertido de que, a pesar de que no iba presionarla de ninguna manera, ni a ella ni a Derek, había cargos superiores a ella con los que podrían tener problemas. No era una sorpresa para Emily, sabía de sobra que desde su vuelta, la Unidad estaba siendo vigilada con lupa, y ella especialmente. Cualquier error, podría hacer caer a todo el equipo al completo. Salió de allí haciendo las paces de alguna manera con Strauss, pero al mismo tiempo, con el temor de que su relación con Derek pudiera perjudicarlos no solo a ellos, sino al resto. Hasta aquel momento, ni siquiera se lo había planteado.
A Derek, únicamente le contó que Strauss parecía que había dado un paso atrás, y que no habría problemas con ella. Decidió obviar el resto de sus temores.
Y comenzó a darle vueltas a la idea de que quizás había sido un error volver a la Unidad, y no sólo por su relación con Morgan. Podía darse perfecta cuenta, de que aún tenía muchas heridas que cicatrizar. No estaba segura de que fuera el lugar correcto para hacerlo. Las pesadillas estaban volviendo con fuerza y, además, después de lo ocurrido durante la reunión de hacia unos días, estaba segura de que el equipo sospechaba de ellos mas de lo que había imaginado. Se sentía como si supiera que todo se iba a desmoronar de un momento a otro, y no pudiera hacer nada para evitar.
Estaba ensimismada pensando en todo ello, mientras cortaba el tomate de la ensalada que estaba preparando.
La mano de Derek sobre su cadera, la sobresaltó de tal manera que se volvió hacia él con el cuchillo apuntándole directamente al pecho.
- ¡Ey Princesa!- Exclamó él con las manos en alto, y bastante preocupado por su reacción- Sólo soy yo...
No era la primera vez que la veía saltar de aquel modo. Emily no había mentido cuando le había confesado que aún miraba a sus espaldas cuando oía cualquier ruido. Siempre le había inquietado su actitud hipervigilante, pero parecía que había empeorado en los últimos días.
- ¡Por Dios, Derek! ¡Deja de hacer eso!.- Exclamó tratando de recuperar la respiración, al tiempo que dejaba el cuchillo sobre la encimera- Podría habértelo clavado.
Se quedó apoyada contra la barra, y se frotó la sien con la mano. Derek enseguida se percató del miedo en sus ojos.
- ¿Qué ocurre?- Le preguntó con suavidad- Em...
Le tomó la mano, y la obligó a mirarlo a los ojos.
- Nada...- Negó ella con la cabeza- Sólo me he asustado.
- Estás en casa Emily...- Le recordó Derek. Llevaba todo el día comportándose de un modo extraño, y desde hacía unas noches, las pesadillas habían vuelto a reaparecer, aunque ella al día siguiente fingía no recordar nada.
- Como si eso pudiera detenerle...- Susurró ella para sí misma, casi sin pensar.
Derek se quedó perplejo, tratando de ver más allá de sus palabras. ¿Estaba hablando de Doyle?. ¿Era posible?.
- ¿Detener a quién?- Y le acarició con delicadeza la mejilla.
Ella salió de su ensimismamiento, y le dirigió una expresión desconcertada.
- ¿Qué?.
Derek podía ver perfectamente que estaba en su propio mundo.
- Has dicho como si eso pudiera detenerle...
Y Emily frunció el ceño, sin saber muy bien qué responder.
- Oh...- Balbuceó- No sé por qué he dicho eso...
Se quedaron en silencio unos segundos. Emily como si de repente no supiera qué hacía allí, y Derek realmente preocupado.
- ¿Esto es por lo de Strauss?. ¿Te dijo algo más?.
- No...- Contestó ella precipitadamente- Todo está bien... De veras..Ya te he dicho que se disculpó.- Le aseguró, aunque a ojos de Morgan, parecía cualquier cosa menos segura- ¿Querrías venir conmigo a ver la casa? Me vendría bien una opinión experta- Le propuso con la única intención de cambiar de tema.
Derek se dio cuenta de su treta, pero no trató de forzarla.
- Por supuesto. Dime cuándo, y te acompañaré.- Aceptó él, encantado.
Ella le dirigió una tímida sonrisa.
- Bien...
Después de cenar, se sentaron a ver juntos una película. Emily estaba cansada, y pronto se quedó dormida abrazada a Derek. En sueños, la oyó quejarse y gemir. No era extraño, aunque le desesperaba un poco no poder hacer nada más por ayudarla.
- Shhhhh- Le susurró suavemente al oído, tratando de no despertarla- Estoy aquí. Estás a salvo.
Pareció tranquilizarse, y su respiración volvió a la normalidad. Derek se levantó del sillón y la cubrió con una manta. Antes de irse a la cama, se detuvo a contemplarla durante unos minutos.
Y por primera vez, sintió que la posibilidad de perderla, era absolutamente real. Y ello, a pesar de que formalmente aún seguían casados. Supuestamente debían haber firmado los papeles de la anulación, pero por alguna razón u otra, siempre encontraban algo mejor que hacer. Ninguno de los dos hablaba de ello, por supuesto y, mientras tanto, los papeles acabaron relegados a un cajón del escritorio.
El olor de las tortitas la despertó.
- Buenos días, princesa- La saludó un sonriente Derek sentado justo frente a ella, sosteniendo una bandeja con el desayuno.
Emily se desperezó, aún sin terminar de ser consciente de que había dormido en el sillón. Le dirigió una sonrisa a Derek y se incorporó hasta quedarse sentada.
- Gracias...
Su voz sonaba demasiado frágil. Aquel día, toda ella se veía frágil.
- He pensado que si quieres podemos pasar hoy a ver la casa- Le dijo él tratando de animarla.
- Me parece bien...
Probó las tortitas, pero definitivamente no tenía hambre. Aún así, consiguió forzarse a comerlas. No quería hacer sentir mal a Derek después del esfuerzo que estaba haciendo para alegrarla. Pero ella se sentía triste, y asustada y ansiosa... todo al mismo tiempo. La presión de que el equipo supiera de su relación y las consecuencias que podrían acarrerar, estaban haciendo mella en ella. De pronto, todo parecía demasiado real, y no sabía si estaba preparada para afrontarlo. Estaba aterrorizada, y al mismo tiempo se sentía miserable por desear salir corriendo cuando delante de ella tenía al hombre más increíble que había conocido.
Derek la observó comer en silencio. Cuando terminó, retiró la bandeja, y la besó en los labios.
- Oye. Si prefieres quedarte en casa, lo podemos dejar para otro día...- Le propuso. A Derek no le gustaba para nada la expresión de su rostro. Y podía ver que no había dormido demasiado.
- No..., vamos...
Poco después estaban de camino a la casa que se suponía iba a comprar. Aunque cada vez, estaba menos convencida.
