Disclaimer: Dragon Ball es de Akira Toriyama. El título del fic es homónimo al tema de Vegeta en el Kai.

Saiyan Blood

CAPÍTULO OCHO

La respiración de Bulma se heló, o quizá fue el ambiente natural del planeta que le llegó repentinamente después de dejar las instalaciones del laboratorio. No lo sabía, como tampoco sabía la manera de hacer que su cerebro mandara la señal a sus piernas y comenzar a caminar.

El sonido de una de las puertas deslizándose a su espalda le hizo reaccionar y alcanzó a esconderse dentro del cuarto antes de que Tulece pudiera verla.

Tulece, escuché que apenas llegaste de una buena jornada ¿y ya te vas otra vez? —la voz de uno de los soldados se escuchó nítida a través de la puerta.

Ya conoces a los de mi raza, siempre en busca de nuevas conquistas —el saiyajin parecía de buen humor y eso hizo que el odio de Bulma aumentara. Si tan sólo pudiera tener la manera de eliminarlo en esos precisos instantes.

El Gran Freezer debe de estar complacido por tu actuación. Aunque se rumora que algunos de ustedes trataron de levantarse en contra del emperador y…

¡A callar! Lo que un guerrero descerebrado como Bardock hizo no significa que todos seamos iguales. Yo sólo espero que Freezer premie mi labor.

Las palabras se fueron poco a poco perdiendo, al igual que los pasos, lo que le indicó a la científica que se marchaban. Después de algunos minutos más decidió salir. Los pasillos estaban desiertos y finalmente pudo marcharse a su habitación. Su cuarto se encontraba en una de las torres más cercanas a la base y accedía a ella por medio de un código simple de dos dígitos. Desde un principio pensó que la seguridad era muy débil y no se cansaba de machacárselo en la cara a Doddoria cada que podía hacerlo.

Llegó hasta su cuarto y, sin ducharse siquiera, se dejó caer boca abajo y se quedó dormida. Sin embargo, sus sueños no fueron reparadores, pues sufrió de pesadillas en las que veía una y otra vez la muerte de Yamsha y de todos los demás que le acompañaron. En una de ellas, cuando el cuerpo calcinado, con la piel a medio derretir, de Yamsha caminaba a donde ella, llamándola, su desesperación fue tanta que logró despertar.

El sobresalto inicial le impidió llorar, pero cuando recobró la noción de su realidad, las lágrimas amenazaron con salir, pero ella apretó los ojos y las soportó. Ya no lloraría y eso se lo había jurado.

"Una forma para eliminarlo, de la misma forma dolorosa como él lo hace con esas pobres gentes. Que sienta la desesperación de saber que morirá".

La pregunta era ¿cómo? Él era un guerrero fuerte y ella sólo una científica, débil ante él.

La única forma que se le ocurría era conseguir que alguien igual o más fuerte accediera ayudarla.

Zaabon.

Pero él jamás haría algo sin la autorización de su emperador. Al menos que…

Bulma abrió la cajonera y sacó una muda de ropa, dispuesta a darse un baño y a no salir de su habitación. Si hacia eso, sabía que el guerrero de ojos miel iría a buscarla. Y entonces esperó.

((…))

Deja de hacer berrinche, y levántate —dijo Zaabon al momento de quitarle las cobijas de encima.

Tú no entiendes nada. Estuve frente a frente ante la muerte y ahora me dices que despabile —Bulma se enredó con la sábana de nuevo.

¿Frente a la muerte? ¡Qué tontería!

Para ti es fácil decirlo, nadie rivaliza en fuerza contigo. Pero para mí, ver a Tulece…

Nada de eso hubiera pasado si llevaras siempre la capa que…

¡Al diablo con tu capa! ¿Cuánto tiempo crees que me podrá seguir protegiendo, ah? Nada podrá hacerme sentir mejor.

La respiración cansina de Zaabon se dejó escuchar y antes de que pudiera decir algo más, Bulma soltó algo que llamó la atención del soldado.

¿Quién es Bardock?

A saber —le respondió con indiferencia, aunque si ella no hubiera estado enredada en las sábanas, se podría haber percatado del ceño fruncido que adquirió.

Ellos estaban hablando de un tal Bardock.

¿Y qué dijeron?—Bulma sonrió, mientras lo escuchaba que se recargaba en uno de los muebles. Seguramente había cruzado las piernas y los brazos.

Te lo diré si me ayudas en algo.

¡No estás en condiciones de hacer negociaciones! —ella alzó el hombro derecho— ¡Pequeña bribona! ¿Quién te crees que eres?

Zaabon la levantó de la cama, aún con la sábana enredada. Bulma se asustó un poco, pero comenzaba a acostumbrarse al carácter del soldado.

Lo único que sé es que si me matas a Freezer no le gustará.

Puedo hacer que él mismo te mate —le siseó.

O puedes hacer un trato conmigo y ahorrarle un dolor de cabeza. Estoy segura de que te compensará.

No tientes más a tu suerte.

Lo único que quiero es vivir en paz.

Zaabon la miró directo a los ojos, entrecerrando la mirada y después de un rato la soltó, dejándola caer sobre la cama.

Así que quieres que te ayude a matar a Tulece a cambio de que me digas lo que escuchaste. Nadie mata a nadie a menos que el Gran Freezer lo indique.

Tú odias a los saiyajin, te he oído hablar con Doddoria. Qué es uno más, después de los que murieron tras el levantamiento.

Los orbes melados se volvieron a clavar en la figura de la chica, meditando sobre lo que le estaba diciendo. Al parecer sabía lo suficiente.

¿Qué escuchaste? —Bulma supo que aunque no le había prometido nada, de alguna manera terminaría ayudándola.

Estaban hablando sobre el motín que hubo y de Bardock, que era un héroe y algo por el estilo. No escuché todo, porque estaba más ocupada en tratar de esconderme.

No es más que un farol que estás usando.

Quizá, pero estoy segura de que aún están tramando algo en las sombras, al igual que creo que Tulece está involucrado. Tú puedes seguir investigando y el crédito sería tuyo.

Zaabon torció los labios. Ginew había aprovechado la oportunidad de que recién cambiara de cuerpo para acercarse a los monos, pero al parecer ellos no soltaban mucha información. Y sobre Bardock, bueno él había comenzado una revuelta al enterarse de que la idea de Freezer era eliminar a los saiyajin. Pocos fueron los que le creyeron y estos habían sido eliminados, aunque el resto de su raza seguía en constante vigilancia. La línea de investigación partía de la idea de que la realeza saiyajin y la familia del rebelde le apoyaban y que por eso es que habían cambiado las misiones en los días en que encontraron a Bulma.

¿La razón por la que Freezer no los eliminaba a todos de una vez? La leyenda del súper saiyajin. Pensaba que si los atacaba en conjunto y sin cuidado, el guerrero legendario aparecería justo en esos momentos y sería capaz de acabar con su imperio ¿Pero reamente existía esa clase de rival? ¿Tanto podían pesar unas simples palabras de un moribundo antepasado del clan de su emperador? Al parecer sí, y él deseaba poder hacer algo por ayudar a Freezer. Y aunque era cierto que las investigaciones las llevaba Ginew, nadie había dicho que él mismo no pudiera hacer un poco.

Zaabon se dirigió hacia la puerta.

El punto débil de los saiyajin es que se creen demasiado fuertes e invencibles. Pero sólo son unos monos. Usa esa misma fuerza en su contra.

Y se marchó.

"Grandioso, me ha dejado igual", pensó frustrada y aun decidida a no salir de su habitación en todo el día.

((…))

Me he pasado por aquí para saber de ti —le dijo el jefe Ponto, quien se encontraba en la puerta de la habitación de su subordinada. Bulma le invitó a pasar, pero él se negó amablemente.

Gracias, jefe. Es sólo un poco de cansancio.

¿En serio? ¿Es que archivar tantos papeles te ha dejado así?

Bulma arrugó un poco el entrecejo. Ponto tenía razón. Su primer trabajo de verdad y ella salía con esos pretextos tontos.

Lo siento, le aseguro que estaré mañana a primera hora —el jefe asintió sin ninguna palabra de por medio y estaba apunto ya de marcharse cuando pareció recordar algo.

¿Has oído hablar alguna vez del Árbol de la vida? —Bulma negó con la cabeza— Se planta la semilla de ese árbol en un planeta cualquiera y tras crecer absorbe toda la energía vital de dicho planeta. El fruto obviamente contiene todo ese poder. Si es capaz de secar todo un planeta ¿te imaginas lo que le haría a una persona?

Y el jefe se marchó.

Bulma se quedó confundida ¿A qué venía eso?

Usa esa misma fuerza en su contra.

Las palabras de Zaabon entonces cobraron sentido. Pero para cuando quiso reaccionar y preguntar más, el jefe Ponto ya se había ido definitivamente.

((…))

A pesar de que Bulma ya había pasado la prueba de los novatos, aún no se le permitía entrar en total acción dentro de las investigaciones principales del laboratorio. Permanecía como asistente de una de las áreas, con trabajos básicos y ya estaba a punto de ir directamente a donde Ponto cuando en una de esas mañanas él apareció en su cubículo de trabajo.

Freezer ha mandado sus congratulaciones por el trabajo que hiciste hace días —le dijo sin siquiera saludar.

Bulma lo miró con un poco de enojo, dándose cuenta de que debajo del brazo llevaba una carpeta. Ponto la dejó sobre la mesa de la chica y ella se imaginó que iba a comenzar de nuevo a archivar cosas, cuando él comenzó a hablar otra vez.

La semilla del Árbol de la vida fue de las primeras cosas que se crearon en este laboratorio. Si quieres avanzar hasta llegar a ocupar mi lugar, tienes que conocer todo lo que se hace aquí.

Ponto se marchó como vino y Bulma tuvo que parpadear un par de veces para asimilar lo que acababa de escuchar. Miró la carpeta de hojas meticulosamente acomodadas, preguntándose sobre la forma en como Zaabon estaba haciendo las cosas. Llegó a la conclusión de que todo era a espaldas de Freezer, que el guerrero por eso se había limitado a dar una simple orden al jefe. De llegar a oídos del emperador, el guerrero ojimiel simplemente podría alegar que Ponto mentía o eliminarlo antes de que eso sucediera.

Puedo hacer que él te mate.

Y a ella también.

Abrió la carpeta. Era un riesgo que estaba dispuesta a correr.

((…))

Las investigaciones biológicas que se llevaron a cabo para la realización de la semilla del Árbol de la vida dejaron impresionada a Bulma. Aunque en un principio le había costado trabajo entender las implicaciones, poco a poco fue comprendiendo hasta que llegó a dominar el tema a la perfección.

La semilla se comporta como un organismo propio vivo, dotado de cierto grado de inteligencia, lo suficiente para que se fije de inmediato a otro ser vivo y absorber la energía vital del otro. Hasta el momento ha sido utilizado con eficacia en lugares amplios, tales como planetas, lo que ha permitido una rápida caída de civilizaciones enteras, esto cuando lo único que interesa es preservar los avances tecnológicos de la raza en cuestión.

Rezaba una de las explicaciones de los archivos.

Bulma se acomodó en su cama, pues se había llevado las investigaciones a su habitación. En esos momentos tenía las piernas dobladas y en un momento de descanso se acomodó el cabello detrás de las orejas.

"Una semilla que absorbe la energía vital… la cuestión es ¿cómo hacer que llegue al organismo de Tulece?"

Lo meditó por unos instantes más. Aunque la semilla contara con cierta inteligencia, no creía muy probable que se fijara en él con, por ejemplo, comerla. Sonaba tan ilógico como el que a una persona le germinara una sandía en el estómago por ingerir algunas semillas por accidente.

"No necesita ser la semilla en sí".

Bulma miró de nuevo los esquemas que explicaban la forma y las características del proceso para crearla.

"Si lograse encontrar la forma de repetir ese mismo comportamiento pero en algo mucho más sencillo…algo que sea aparentemente inofensivo, fácil de transportar y que al verlo Tulece no sospeche."

La científica tenía las manos frías. La temperatura de la habitación no estaba templada por el termostato, pues se le había olvidado encenderlo. Sin mucho ánimo, se levantó para programarlo y al hacerlo tropezó con el buró. El dolor en el dedo meñique del pie fue muy fuerte, pero su mente se distrajo al sentir el agua correr por sus pies. Con el movimiento, el vaso con agua que estaba sobre el mueble cayó.

"Agua…"

Sus orbes azules se abrieron un poco más. Y después sonrió.

Tomó los papeles desperdigados sobre la cama y volvió a guardarlos y salió de la habitación con dirección al laboratorio.

((…))

Bulma dividía su tiempo entre su trabajo como asistente y con sus investigaciones. La idea de copiar el mecanismo de la semilla del Árbol de la vida había sido brillante en un principio, pero hacerlo no era tan fácil. Sin embargo, parecía tener ya una teoría de cómo lograrlo. Debido a que después de las cápsulas que construyera para Freezer, Ponto le había dejado el pequeño laboratorio, era capaz de trabajar en su proyecto sin ser molestada, pero más importante aún, sin ser descubierta.

De esa manera pasaron casi cuatro semanas. Una vez encontrada la forma de materializar su teoría, lo demás fue pan comido. La destilación final se llevó a cabo y tomó una pequeña muestra con una de las pipetas. Colocó el líquido dentro de uno de bebederos de los conejillos de indias y, aunque sintió un poco de lástima por el animalito, se lo dio.

La especie en cuestión se acercó para oler el contenido y después de un momento comenzó a beberlo como si nada. Bulma tomó el tiempo, pero después de transcurridos cinco minutos nada sucedió.

"Quizá no haya funcionado…"

Soltó un suspiro, revisando sus notas rápidamente. Básicamente todo era correcto.

"O quizá sólo es que tarde en surtir efecto."

Decidió esperar. De pronto, como a los quince minutos, el animalito sufrió un espasmo, quedándose quieto de inmediato y después de convulsionar, su cuerpo se secó, como una uva pasa.

Después de la primera impresión, Bulma sonrió y procedió a hacer los estudios correspondientes con el cadáver del sujeto de prueba.

Y sus conclusiones fueron definitivas. El líquido, una vez llegado al estómago, lo drenaba de inmediato y, tras alcanzar el torrente sanguíneo, lo hacía con el cuerpo entero. Las pupilas dilatadas del conejillo mostraban que sin duda tuvo tiempo para sentir los efectos momentos antes de morir.

El experimento y la fase de prueba habían sido todo un éxito. Aunque no estaba muy complacida por la idea de que Tulece tuviera una muerte tan rápida, todos los preparativos para cumplir con su venganza estaban en su lugar y no desperdiciaría ni un minuto más. Deprisa salió de las instalaciones y se fue a casa, pues lo único que quedaba por hacer era presentarse ante él y eso también estaba ya resuelto.

En el imperio era costumbre galardonar a los mejores guerreros con lujosos regalos y a los élites o a quienes lograban una gran hazaña se les daba, además, la compañía de una mujer. A estas las escogía el mismísimo Freezer y se le consideraba un gran honor.

Así que el plan de Bulma era simple. Averiguar la llegada de Tulece lo fue otro tanto.

La chica agarró con fuerza la capa que llevaba puesta con una de las manos, como si un viento fuerte apareciera de la nada y fuera a arrancársela. Ahora comprendía el verdadero valor de dicha prenda. Las mujeres que las portaban eran las elegidas para entretener y complacer a los guerreros y nadie más podía tocarlas. La capa le había protegido, ahora la llevaría a su venganza personal.

Bulma se sumergió en las tibias aguas de la bañera, agregándole unas gotitas de esencias florales, las cuales quedaron impregnadas en su piel. Arreglo su cabello, peinándolo con una raya de medio lado, dejando que algunos mechones cayeran coquetamente sobre la parte derecha de su rostro. Luego, puso un poco de color neutro en sus párpados y pintó los labios de color coral. Se miró al espejo por última vez, soltando un suspiro profundo y colocó la capa con cuidado, para finalmente salir de su habitación. Ya que ese ritual siempre lo realizaba de ida y vuelta no levantó ninguna clase de sospecha, sólo que esta vez no se dirigía al laboratorio.

Bulma caminó por las calles desiertas. No había mucha vigilancia a los alrededores teniendo en cuenta que se encontraban en la capital del imperio y que, además, se tenía la sospecha de un levantamiento en su contra.

Mantuvo la misma dirección por unos cuantos minutos más hasta que en una de las esquinas dobló hacia la derecha y luego a la izquierda, saliendo a una pequeña avenida. Bulma se sorprendió un poco de que las calles no estuvieran distribuidas en la típica forma circular.

Según la dirección que había investigado, faltaba poco para llegar al edificio donde se alojaban los soldados en espera de nuevas misiones y Tulece estaba apuntado para dentro de dos días, así que él permanecería en el lugar.

Llegó ante el edificio, una torre de al menos diez pisos, era de color blanca y parecía que por la parte de atrás se extendía en línea horizontal, pero sólo por la parte de la planta baja.

Tentó el frasquito que llevaba oculto en un bolsillo y caminó en línea recta hasta llegar a la entrada. Un par de guardias la detuvieron.

Vaya, uno de los guerreros tendrá diversión esta noche —dijo uno de ellos.

Pero no hemos recibido notificación alguna —le informó su compañero.

¿Con quién te han enviado? —habló de nuevo el primero.

Con el guerrero saiyajin Tulece —se dejó escuchar una risita y los soldados se miraron entre sí.

¿En serio? Debe ser una broma del Gran Freezer ¿Un honor para ese mono? Si ni siquiera su príncipe ha sido…

Ha sido orden directa del emperador. Pero si quieres puedes ahora mismo llamarle y preguntarle —le invitó Bulma sin perder su compostura.

Los soldados se miraron nuevamente. La sola mención del emperador bastaba para que comenzaran a temblar y sin más se hicieron a un lado, indicándole a otro soldado a través del scouter que guiara a la mujer hasta la habitación del saiyan.

El soldado custodio la dejó afueras del cuarto del guerrero. Ella agachó la cabeza por unos instantes y finalmente llamó a la puerta.

Tulece salió enfurruñado, al parecer ya se encontraba durmiendo. Iba a decir seguramente una sarta de maldiciones cuando notó la vestimenta de quien se encontraba frente a él.

El Gran Freezer me ha enviado esta noche —le dijo Bulma, tratando de que su voz sonara lo más tranquila posible. El miedo, el odio y la adrenalina se mezclaban en ella por lo que las manos le temblaban por debajo de la capa.

Ja, ¿en serio? —el saiyan torció los labios en una mueca— Ya iba siendo hora de que el Gran Freezer me reconociera —las palabras se le salieron con demasiado sarcasmo y pronto su expresión adquirió un gesto más serio.

Hasta él se daba cuenta de a como estaban las circunstancias no era bueno ni sabio andarse con esa clase de comentarios. Miró la figura frente a él con insistencia, esforzándose por ver a través de las sombras que la capucha le brindaba a la mujer.

Eso le pareció sospechoso. Aunque nunca había sido galardonado con una mujer por parte del emperador, se le hacía muy extraño que todavía esta portara el gorro.

Descúbrete —le ordenó, receloso de que todo eso fuera una trampa.

Mi Señor —le dijo la chica con un tono de voz reconciliador—, ésta es la primera vez que me envían con un saiyajin, así que estoy un poco nerviosa, pues dicen que son los guerreros más fuertes y… —bajó el tono— sementales de todo el imperio.

Tulece sonrió satisfecho, engrandeciéndose por las palabras de la mujer.

Me gustaría, más bien, que me dejara entrar porque aquí afuera hace mucho frío y, adentro… podríamos estar un poco más… tibios.

El saiyan estaba tan complacido que no tomó como amenaza que una de las manos de la chica saliera de en medio de la vestimenta y la posara sobre su pecho. Los delgados dedos recorrieron la piel expuesta y finalmente el guerrero la dejó pasar.

"Estos simios no piensan más que con lo que tienen en medio de las piernas".

Bulma entró al cuarto y divisó de inmediato el frigorífero que estaba en una de las esquinas de la habitación. Sabía que, aunque la mayoría de los soldados no bebían nada que los distrajera de sus misiones de conquista, siempre se les dejaba una pequeña porción de estos en sus habitaciones.

Estaba en medio de su reconocimiento del lugar cuando sintió las manos del saiyan sobre sus hombros y eso la alertó de inmediato.

Mi Señor —volvió a llamarlo en tono reconciliador al mismo tiempo en que se daba media vuelta para quedar de frente. Notó de inmediato que él le retiraría la capa, así que recargó la cabeza sobre el pecho —Veo que tiene curiosidad por ver mi rostro, le aseguro que es muy hermoso pero ¿qué le parece si jugamos a algo antes de eso?

¿Jugar? —el saiyajin preguntó curioso.

Iré a llenar la bañera y ahí comenzará nuestro juego, se ve muy tenso. La tibieza del agua y nuestro juego le relajará, se lo aseguro.

Está bien —le respondió con una sonrisa divertida.

Mientras tanto, prepare algo para tomar, por favor —Bulma entró al cuarto de baño, cerrando la puerta tras de sí, recargándose sobre la superficie plana.

Se percató de que las piernas le temblaban tanto que no comprendía cómo le había hecho para caminar hasta ese lugar. Cerró los ojos y aspiró profundamente a fin de tranquilizarse. Se dirigió hacia la bañera y abrió las llaves. Mientras el agua llenaba la tina y el vapor se extendía por el cuarto ella se desvistió, dejándose solamente la capa puesta.

Cerró las llaves y comprobó la temperatura del agua y, antes de salir de nuevo, se preocupó por doblar su ropa y acomodarla a un lado, pero dejando visible su ropa interior.

Está listo —anunció desde la puerta y percatándose de que el saiyan había servido un par de copas—. Adelántese, que yo llevaré eso.

El pelinegro le hizo caso. Al entrar, lo primero que vio fue la ropa, volteando de inmediato hacía la chica con interés renovado.

Sí, estoy desnuda debajo de la capa —le dijo Bulma dándole la espalda y sin prestarle atención.

Tulece se desvistió de inmediato y entró a la bañera, ansioso, escuchando el tintineo de las copas conforme la mujer se acercaba.

¿Alguna vez ha oído hablar del agua azul? —le preguntó Bulma dejando la bandeja en el suelo.

Yo no necesito de eso —le respondió molesto.

No lo mencionaba por eso, créame. Me han dicho que ustedes los saiyajin son tan poderosos —Bulma se sentó en la orilla de la tina y metió la mano al agua recorriendo el abdomen del guerrero, bajando poco a poco pero detuvo su camino antes de llegar hasta su miembro.

Tulece gruñó molesto, reteniendo la mano de la chica.

Es parte del juego. Usted aceptó jugar ¿lo recuerda? —un nuevo gruñido acompañado de un apretón sobre la mano— Y al final la recompensa será grande.

Bulma hizo a un lado un poco de la tela de la capa, dejando expuestos sus muslos, entonces Tulece la soltó.

El agua azul hace que las sensaciones se potencien ¿se imagina todo lo que experimentará con todo el poder que tiene? —Bulma escuchó que el otro reía— Aumentaría como a diez veces más.

Quizá hasta pudiera convertirme en un súper saiyajin ¿no lo crees? —dijo divertido.

Bulma se desconcertó un poco, pues nunca había escuchado sobre eso.

¿Un súper saiyajin? —preguntó cautelosa.

El saiyajin más poderoso que sólo aparece cada mil años y para el cual no existe rival en todo el universo —una de las manos de Tulece se deslizó por la pierna de la chica y ella reaccionó de inmediato.

Entonces ¿la probará? —el guerrero torció los labios en una media sonrisa y sólo se limitó a alzar los hombros.

Bulma tuvo que contenerse para no echarse a reír. Había sido tan fácil. Ahora simplemente vertería el líquido en la copa, frente a los propios ojos de Tulece y se sentaría a ver cómo moriría.

La científica tomó el frasquito de sus ropas dobladas y vacío el contenido en la bebida del guerrero.

¿Tú no tomarás? —le dijo al momento de recibir la copa de manos de la mujer.

Lo importante aquí es usted —Bulma hizo un movimiento para brindar y el otro le imitó bebiéndose todo de una sola vez.

La chica le retiró la copa dejándola cuidadosamente sobre el suelo de nuevo, junto con la suya.

Ahora relájese —Bulma se paró detrás de él y comenzó a masajearle los hombros, mirando el reloj que llevaba puesto en la muñeca. Cuando estaban a punto de cumplirse los quince minutos comenzó a contar en voz alta—. Uno, dos, tres…

¿Por qué estás contando? —le preguntó con voz liviana.

Porque al llegar al diez, el efecto comenzará, Señor y entonces me pararé enfrente y le dejaré ver mi rostro. Estoy segura de que jamás lo olvidará.

Él no contestó, seguramente porque empezaba a sentirse mal y Bulma reanudó la cuenta.

Ocho, nueve, diez.

Un quejido de parte del guerrero le robó una sonrisa a la chica, la cual se levantó y cumplió con lo dicho. El rostro desencajado de Tule le hizo reírse audiblemente.

¿Sabes? Estás a punto de morir.

¿D-de qué… hablas? —Tulece llevó los brazos a la orilla de la bañera, pero no fue capaz de encontrar la fuerza necesaria para levantarse— ¡Maldita! ¿Qué… qué me has hecho?

Sólo una venganza por todos los que haz asesinado —Bulma se descubrió finalmente el rostro.

¡Tú!

Qué bueno que no me has olvidado. Ya no te queda mucho tiempo. Morirás, todo ese poder del que ustedes se sienten tan orgullosos será absorbido por el líquido que vertí en tu bebida, tal y como lo haría un Árbol de la vida ¿Tú sabes cómo funciona, no es así?

Eres una… una ¡argh! —Tulece escupió sangre y Bulma dio un paso hacia atrás, chocando con los utensilios de baño. Estos cayeron al suelo. El pelinegro quedó inconsciente debajo del agua, la cual se tiñó de rojo.

Bulma de pronto se asustó y supo que, aunque había dicho que se quedaría a ver cómo moría, no tenía el valor para hacerlo. Se apresuró a vestirse de nuevo y salir de inmediato del lugar.

Los guardias custodios la vieron al llegar a la entrada.

¿Tan pronto se terminó la diversión? —preguntó uno de ellos.

El estúpido simio se emborrachó tanto que se quedó dormido en la bañera —respondió, simulando estar enfadada por la situación.

Sin más la dejaron irse.

Bulma trató de mantener el paso sereno pero al doblar la esquina empezó a caminar a prisa, para después comenzar a correr, tratando de huir de su conciencia que no dejaba de decirle que acaba de asesinar a alguien a sangre fría.

Si ella no hubiera salido corriendo del lugar, habría sabido que Tulece no estaba muerto.

FIN DEL CAPÍTULO OCHO

O.O ¡Ay, en la m…! Creo que Bulma se habrá metido en un buen lío por eso. Aunque ya sabíamos que Tulece no murió, sino lean de nuevo el capítulo 6 XD

Gracias por leer y no se olviden de dejar un comentario.