ANTES QUE NADA DEBO DECIR QUE INUYASHA NO ES DE MI PROPIEDAD, ES DE LA PROPIEDAD DE RUMIKO TAKAHASHI. AL IGUAL QUE EL NOMBRE E HISTORIA; ESA NOVELA Y PERSONAJES SON PROPIEDAD DE TELEVISA Y SU PRODUCTOR.

CAPITULO 2.- MUERTES

Mientras tanto, Inuyasha, Kouga y Sesshoumaru trataban de hablar con Kikio, ella simplemente no les abría la puerta, y Jaylin tampoco, ya que pensaba que lo mejor para ella era relajarse sin que ellos molesten.

Pero como fue que nunca nos dimos cuenta de lo que estaba pasando en todo este tiempo?- pregunta Sesshoumaru algo preocupado.

Porque siempre estás en la cantina para ver a esa cualquiera Sesshoumaru; y tú Inuyasha, te la pasas tanto tiempo en esa panadería; que no veían ni sus narices.-respondió secamente Kouga por la pregunta de su hermano.

Sesshoumaru e Inuyasha estuvieron a punto de pegarle por su majadería, pero se contuvieron; ya bastante tenían con el problema que se les presento.

Kikio y Jaylin, abran esta puerta, necesitamos hablar.- grito desde afuera Kouga, pero el resultado era el mismo; ninguna abría la puerta.

Que abran la maldita puerta o la tendré que tumbar!- grito ya furioso Inuyasha, por la necedad de sus hermanas de no querer salir para nada.

Ya cálmate Inuyasha; así no van a querer hablar con nosotros, sobre todo Kikio quien es la que nos debe explicar este asunto.-

Por cierto, porque no mejor Sesshoumaru habla con Kikio?-

El ya no está aquí, desde hace rato salió a la cantina, para relajarse de este problema.-

Y efectivamente, Sesshoumaru se encontraba en la cantina del pueblo"La Malaqueña" , donde solía ir para ver a Kagura; la cantante de ese lugar; era una mujer joven, de la misma edad de Sesshoumaru; tenía el cabello negro casi siempre amarrado a un chonguito; ojos de color rubí y el cuerpo tenia curvas envidiables; sus ropas con que salía a cantar siempre eran muy sensuales y minúsculas.

Ahora con ustedes, Kagura Sutonmi. – menciono el voceador del lugar.

Y todos los clientes estaban gritando, chiflando y diciendo frases malsonantes en cuanto la música empezó a sonar; y aumentaron de volumen cuando la misma Kagura salió a cantar. Estaba vestida con un top rojo que solo le tapaba su enorme busto y con unos minúsculos shorts igualmente rojos que apenas le cubría lo que debía taparle.

Mi cinturita
que parece que a todos agita
si me pongo una falda cortita
El meneo me la sube todita

Gritan Bonita
Cuando bailo uno que otro se excita
si supieran que yo estoy tan solita
y les bailo porque soy dinamita

Si se sabe bombón asesina
Se sabe bombón piel latina
y me dicen bombón suculento
que por mi bombón casamiento
saben que bombón que lo mueve
menea el bombón cuando quiere
me dicen bombón insaciable
que soy un bombón masticable
me dice bombón

Y ahí estaba Sesshoumaru; contemplándola embobado cuando ella cantaba y bailaba sensualmente al ritmo de la música, pero ella también lo muraba fijamente con bastante interés como él mientras cantaba. Es que ella también le correspondía al mismo sentimiento que él le tenía a ella: interés y amor.

Mi cinturita
que parece que a todos agita
si me pongo una falda cortita
El meneo me la sube todita

Gritan Bonita
Cuando bailo uno que otro se excita
si supieran que yo estoy tan solita
y les bailo porque soy dinamita

y si ella tiene un bombón asesino
Se sabe bombón piel latino
y me dicen bombón suculento
que por mi bombón casamiento
saben que bombón que lo mueve
menea el bombón cuando quiere
me dicen bombón insaciable
que soy un bombón masticable
me dice bombón

bombón
me dicen bombón
Mi cinturita que parece que a todos agita
me dicen bombón.

En un instante en que Kagura se acerca en donde estaba Sesshoumaru; el aprovecho y le regalo una rosa; al tiempo en que ella le sonreía hermosamente, dejándolo aun mas embobado.

Y si ella tiene un bombón asesino
Se sabe bombón piel latino
me dicen bombón

saben que bombón que lo mueve
menea el bombón cuando quiere
me dicen bombón insaciable
que soy un bombón masticable
me dice bombón

me dicen bombón.

Aaah, el estaba ahí otra vez, desde que empecé a cantar, el estaba ahí, como siempre; mirándome con esos ojos fríos, pero con una expresión de calidez y ternura como la de un pequeño niño queriendo buscar el amor; tan guapo y tan varonil.- suspiraba Kagura en su camerino cuando estaba hablando de Sesshoumaru.

Y tú que sientes por ese muchacho Kagura?- le pregunto Kanna, la mujer que siempre cuidaba de ella, desde que Kagura tiene uso de la razón. Kanna era una mujer entrada apenas en sus cincuenta; era alta y muy delgada; tenía el pelo blanco.

Pues, no te negare que ese muchacho me gusta.-

Pues la próxima vez que el venga, trata de entablar una conversación con él; y haber si te ayuda con tu problema con Naraku.-

No Kana, no quiero que él se meta en esto; ya sabes cómo es Naraku; el podría hacerle daño a él o apartarme a mi hijito para siempre.- expreso Kagura con temor; Naraku la tenia sometida a sus órdenes y ella debía obedecer sin chistar; porque él le quito a su hijo hace meses, y si lo quiere volver a ver, tiene que obedecer, o si no se lo llevara lejos para siempre.

En eso, Kanna se retira del camerino; Kagura cierra la puerta con llave; mientras ve con lagrimas la foto de su hijo; un pequeño como de apenas tres años, con un rostro infantil alegre e inocente, con cabello negro y ojos como los de ella.

Mi pequeño hijo, mi Akago, donde te tienen, en donde te tiene ese maldito?-

Pero en ese momento golpean la puerta; y la abren bruscamente de una patada, era Naraku, estaba visiblemente molesto.

Cuantas veces te debo decir que no cierres la puerta con llave, Kagura?- grito Naraku bastante enfadado.

Pero Naraku, ya te dije que quiero algo de privacidad de vez en cuando.- respondió Kagura demasiado asustada.

En eso Naraku la agarra fuertemente de los brazos; la agita violentamente y le grita:

Mientras tú estés aquí, me obedecerás; tú eres de mi propiedad y hago contigo lo que quiera.-

En eso la lanza a la cama que está en la esquina del camerino, se arroja a ella y le empieza a quitar la ropa.

Tú me perteneces, y harás lo que diga, y pobre de ti si desobedeces; y el hombre que se te acerque a ti lo eliminare. Entendiste?-

Sí, sí; Naraku, perdóname, hare lo que digas la próxima vez.- lo dice Kagura asustada y llorando al sentir la lengua de ese ser despreciable en su cuello; de nuevo la empezó a violar como siempre lo hacía cuando a Naraku se le daba la gana.

Mientras que en la casa de los Taisho; Inuyasha estaba sentado a un lado de la puerta de la habitación de Kikio, esperando de que de una vez le abra; él era más paciente, porque es más apegado a las gemelas, y ellas también eran muy apegadas con el más que con Sesshoumaru y Kouga. Kouga se rindió y se fue a descansar en la habitación donde los tres dormían.

Kikio, hermanita por favor ábreme; si tenemos que hablar, como un hombre que habla con su hermana.-

En eso se abre la puerta; sale Kikio aun con lágrimas en los ojos, le estira la mano para que Inuyasha se levante.

Ven entra, Inuyasha.-

Inuyasha solo entra al cuarto, cierra la puerta, y ve que Kikio se sienta en la cama a un lado de Jaylin; mientras que solo esta muy seria mirando a su hermano; mientras que el se sienta en la silla frente a las gemelas.

Que bonitas son ustedes dos; que bonitas son, si cuando murieron nuestros padres, ustedes estaban bien chiquitas que a veces temía cargarlas para no romperlas. Tan frágiles que eran; y parece ayer cuando estaban pequeñas y corrían en toda la casa haciendo travesuras; sobre todo tu Jaylin, que eras la más traviesa. Recuerdan como las peinábamos Sesshoumaru y yo?- la voz de Inuyasha, también se oía quebrada, las lagrimas casi le salían de los ojos.

Sí, nos peinaban así, con media colita o dos colitas.- menciono Jaylin, cuando se agarro el pelo mostrando como las peinaban sus hermanos cuando eran niñas.

Y ahora, ya son todas unas mujercitas, y nos han hecho tan orgullosos a mí y sus hermanos; pero que paso? Sobre todo tu Kikio, porque no nos dijiste nada, porque no dijiste que estabas enamorada de un hombre, porque no me lo dijo; acaso ya no nos tienes confianza?-sentencio Inuyasha bastante serio por ese último detalle.

No, no es eso Inuyasha.-

Entonces, porque?-

Por mensa; les temía a sus reacciones; de que me detestaran cuando lo supieran. Pero te juro de que él me ama; me lo ha jurado tantas veces, y me hace sentir segura y querida entre sus brazos al darme ese tipo de amor que solo se da cuando son dos personas correspondidas la una a la otra- lo menciona Kikio; aun con lagrimas en los ojos.

Pero como te vamos a odiar; si eres nuestra hermanita; y tu Jaylin, como supiste esto y porque no nos lo quisiste decir, acaso eres tú la que no confía en nosotros?-

No es eso hermano; es que esto era asunto muy privado de ella; además ella me pidió que no les dijera y se lo prometí; además la manera en que lo supe es por la actitud rara de Kikio; siempre andaba en la luna, era más distraída que de costumbre, así que un día le pregunte que le pasaba. Al inicio no me decía nada, me lo negaba; pero después me lo dijo, porque no es tan fácil de engañarme y lo sabes.-termino por decir la verdad Jaylin, la voz también se le estaba quebrando igual que a Inuyasha.

Lamento mucho todo esto Inuyasha, lamento haberles ocultado esto a ti y a Sesshoumaru y Kouga.; es más, mejor me arrodillo ante ti para disculparme y pedirte perdón.- lo dice Kikio al momento en que se arrodilla, igual que Jaylin, es que ella también se había arrepentido de mentirle a sus hermanos, sobre eso; pero es que era asunto de su gemela únicamente.

No, no se arrodillen, ustedes son nuestras hermanitas, nuestras niñas, nuestros tesoros. No lo hagan.- lo dice Inuyasha al momento en que las levanta a las dos del brazo; en el momento en que las levanta abraza a las dos y varias lágrimas y sollozos por parte de los tres se hacen presentes. Después se separan e Inuyasha saca un paliacate enrollado, lo abre y dentro estaban una medalla y una pulsera con el símbolo de Kami en cada una.

Miren; les gusta?, esta medalla y pulsera le pertenecieron a nuestra madre; son lo único que tenemos de ella. Pensaba dárselas cuando fuera el tiempo indicado, pero creo que este ya lo es.- lo menciona Inuyasha al darle la medalla a Kikio y la pulsera a Jaylin.

Después de esa charla y aclaración del asunto, ya se sintieron mejor los cinco hermanos; aunque no estaban relajados los tres hermanos mayores; aun querían conocer a este tal Onigumo Higurashi en persona; le exigieron a Kikio que lo lleve a casa a conocerlo, pero ella les dijo que estaba de viaje y que en una semana regresaba; pero ellos se sentían demasiado impacientes por saber bien como es.

Una tarde, como siempre, Sesshoumaru se fue a la cantina para ver a Kagura; después de escucharla cantar; se le ocurrió ir a su camerino a decirle lo que siente por ella; pero le era difícil porque él es muy frio y no expresaba sus sentimientos tan fácilmente; pero esta vez lo haría.

Entro al camerino y vio a Kagura enfrente de su tocador bailando y cantando una de las tantas canciones que siempre cantaba cuando sale.

Mi cinturita que parece que a todos agita si me pongo una falda cortita, El meneo me la sube todita.-cantaba Kagura, en eso vio que Sesshoumaru estaba en su camerino viéndola y en lugar de asustarse o de correrlo, siguió ensayando y empezó a dar vueltas alrededor de él bailando; pero en una de esas vueltas, Sesshoumaru le da un beso en la mejilla; en eso se detiene abruptamente.

Tienes que irte de aquí ahora mismo.-menciona Kagura tratando de aparentar molestia y enojo al sentir ese beso, aunque no niega que le gusto; pero no quería que Naraku lo encontrara ahí y lo matara, tal como él había amenazado.

Pero Kagura; yo te quiero mucho.- lo suplica Sesshoumaru.

Tú me deseas, como todos los hombres que vienen a esta cantina; así que mejor vete.-

Pero Kagura..-

Pero nada; algún día aprenderás a amar a alguien de verdad, ahora vete.-

En eso Sesshoumaru se retira derrotado de ahí; Kagura cierra la puerta y empieza a llorar.

Algún día aprenderás a amar a alguien, como te amo a ti.-

En cuando se termino la semana de viaje a Tokio de Onigumo; el decidió que ya era hora de conocer personalmente a los hermanos de su querida Kikio; así que el día que regreso de su viaje, en lugar de dirigirse a su hacienda donde ese mismo día se celebraba su aniversario de matrimonio; se fue directamente a la casa de los Taisho. El ya le aviso a Kikio por medio de una carta que la visitaría ese mismo día.

En ese momento Sesshoumaru, Inuyasha y Kouga estaban arreglados para ir a darle una visita al enamorado de su hermana. En eso llegan Jaylin y Kikio las cuales abrazan a sus hermanos como solían hacerlo desde pequeñas; Kikio abraza a Kouga y Jaylin abraza a Sesshoumaru e Inuyasha.

Ya está listo el desayuno hermanos.-les auncia Jaylin a sus hermanos mayores.

Y ahora; a donde van tan guapos?.-pregunta Kikio algo curiosa.

Pues aquí tus hermanos y yo queremos darle una visita a tu enamorado Kikio.-responde Sesshoumaru con su típica voz fría mientras seguía abrazado de Jaylin.

A visitar a Onigumo han dicho?-pregunta Kikio un poco temerosa.

Así es hermanita; queremos conocerlo en persona lo antes posible.-dice Kouga soltándose un poco de su abrazo para verla a los ojos.

No será necesario porque el ya viene para acá.-

Que el ya viene para acá Kikio?-pregunta Inuyasha algo sorprendido soltándose del abrazo de Jaylin.

Asi es; es que además de que los conozca; necesito decirle una noticia muy importante a él, y además es necesario que ustedes también lo sepan.-menciono Kikio con algo de temor al soltarse de Kouga para ver a sus hermanos de frente.

Y que es eso tan importante que nos tienes que decir Kikio?.-pregunto Sesshoumaru temiendo lo peor.

Pues…es que….Yo….bueno….estoy embarazada.-confeso al fin Kikio con algo de miedo; porque sabía que eso no les agradaría a sus hermanos, en especial a los más grandes.

Eso les causo gran impacto a sus hermanos; hasta a Jaylin; ya que ella no se esperaba eso, pero era de suponer que si se entregaba a la persona amada o a cualquiera eso podría pasar, así que no se sorprendió mucho. Inuyasha por ser el más apegado a ella y a Jaylin se sintió más frustrado y sorprendido que sus hermanos. Se fue a sentar a la mesa; parecía que estaba a punto de llorar.

En que te fallamos Kikio;en que te falle; en que te hemos fallado?.-

Sesshoumaru, Kouga, Jaylin y Kikio se acercan a él para calmarlo y tranquilizarlo

Tranquilo Inuyasha, lo mejor ahora es que le demos nuestro apoyo a Kikio en su condición.-lo dice Kouga mientras él y Sesshoumaru la abrazan para demostrarle apoyo y cariño incondicional; mientras que Jaylin abraza a Inuyasha para tranquilizarlo.

En eso tocan la puerta y Jaylin va a abrir y ve que quien estaba tocando era un hombre mayor con varias canas en su pelo negro, alto, delgado y con un traje fino; lo deja pasar y ve que este hombre saluda a su hermana con un beso y supuso que ese tipo es el tal Onigumo.

Buenas tardes.-saluda amablemente Onigumo estando al lado de Kikio agarrándole la mano.

Ellos son mis hermanos y mi gemela, ya saben todo de nosotros.-le dice Kikio al presentarle a su familia.

Usted es el señor Onigumo Higurashi?.-pregunta Sesshoumaru aguantándose las ganas de golpearlo al darse cuenta de que es un viejo aprovechado; según él.

Así es joven el mismo en persona.-

El mismo en persona que recibirá una paliza.-dijo Kouga muy molesto, porque según él, Onigumo se aprovecho de la inocencia de Kikio. Ya iba directo a él para golpearlo pero en eso sus hermanos y las gemelas lo detienen.

Detente Kouga; que no dijimos que cuando viniera el enamorado de su hermana; por ella se iban a comportar?.- grito Inuyasha muy molesto por lo que estaba a punto de hacer Kouga.

Usted es un hombre que puede ser nuestro padre o hasta nuestro abuelo; de seguro se aprovecha de la inocencia de las jovencitas para seducirlas; es un viejo infeliz.-dijo Sesshoumaru muy molesto.

Jaylin no decía nada; todo el tiempo se quedo callada observando al hombre del cual su hermana se enamoro perdidamente; como si lo estuviera examinando, y lo que vio en sus ojos fue amor verdadero y correspondido hacia su hermana y que él no se había aprovechado de Kikio como sus hermanos decían y creían.

Entiendo su reacción, tal vez seré un viejo; pero no soy un infeliz; si no Kikio no se hubiera fijado en mi; la primera vez que la vi, mire en ella a una persona timida y callada, y con el tiempo me enternecí tanto que me enamoro; pero les puedo asegurar que no tengo malas intenciones.-dijo Onigumo tratando de sonar tranquilo.

En eso Kikio se separa de Onigumo; lo ve de frente para decirle de una vez la noticia.

Onigumo querido; hay algo que debo decirte; no sé cómo te vayas a tomar la noticia y no quiero forzar nada; estoy embarazada.-dijo emocionada Kikio al abrazar a Onigumo.

Sus hermanos creyeron que al escuchar esa noticia; él la botaría sin compasión; así que estuvieron listos para eso y darle una paliza; pero lo que paso a continuación, no era lo que esperaban.

Mi pequeña Kikio me haces tan feliz.-dijo Onigumo sinceramente feliz y emocionado por la noticia.

Bueno; ahora lo que nos interesa es que se casen.-dijo Sesshoumaru al ver la expresión de Onigumo por la noticia de Kikio.

Pero cuando escucho eso, Onigumo se puso demasiado tenso con remordimiento picándole el corazón; porque aun no le habían llegado los papeles de divorcio para separase de Kaguya.

Y ahora; porque se puso tan serio?-pregunta Kouga al ver la cara de seriedad que puso Onigumo cuando Sesshoumaru menciono matrimonio.

No; no es nada es que me agarraron sorprendido, eso es todo, pero cumpliré mi palabra de que me casare con ella; solo necesito algo de tiempo.-

Y tu Jaylin; qué opinas sobre esto?.-le pregunta Kikio al ver que su hermana no ha dicho nada en todo el rato que Onigumo estuvo de visita en su casa.

Pues, si tu eres feliz de verdad con este hombre; y el te ama de verdad; no le veo ningún incoveniente.- termina por decir Jaylin, porque para ella lo importante es que su gemela fuera feliz.

En ese mismo momento en la hacienda Higurashi; se celebraba la fiesta de aniversario de matrimonio de Kaguya y Onigumo; pero en los últimos años se hacía mas como costumbre que con las ganas y alegría de celebrar un ano más de matrimonio.

En ese momento Kaguya estaba en compañía del padre Mioga; quejándose de que su marido aun no llegaba.

Pero en donde estará Onigumo?; de seguro se le habrá olvidado de que hoy es nuestro aniversario matrimonial.

No te preocupes hija mía, ten fe en que llegara sano y salvo a casa.-le decía tranquila y sabiamente el padre Mioga; él era el sacerdote del pueblo y era muy querido por la gente por su alta devoción de su oficio como soldado de Kami; además jamás negaba ayuda a quien se lo pedía; sobre todo tenía un fuerte concepto de lo que era justicia.

En eso el padre Mioga se va con unas personas que lo llamaron para saludarlo; en cuanto se va; llega Naraku al lado de Kaguya.

Hola doña Kaguya, y don Onigumo aun no llega?.-

No, aun no, pero espero que ya llegue pronto a nuestro aniversario.

En eso llega Onigumo de su visita con los hermanos Taisho a su hacienda; en cuanto llego todos empezaron a gritar de alegría y además algunos gritaron "beso, beso", y con más pena que ganas se lo dan.

Crei que no llegarías Onigumo.-lo reprocha Kaguya hacia su marido.

Bueno, ya estoy aquí, que mas quieres?-le responde bastante enfadado Onigumo.

En ese mismo instante llega de nuevo Naraku; quien al verlos juntos le toma la mano a Kaguya e hipócritamente se la besa.

Felicidades queridos suegros por un año mas de feliz matrimonio; espero que lleguen a muchos más en la vida. Es usted muy afortunado; no hay muchas mujeres como Kaguya.-

Mientras que a Kaguya eso le parecía sincero y halagador; a Onigumo eso le parecía repulsivo y desagradable, porque Naraku desde que se caso con su hija Kagome; siempre trataba con amabilidad y cariño fingido a los dos; el sospechaba que era para sacarles dinero a costa suya. El se va adentro de la hacienda para guardar su maleta y en eso se topa con Sayo.

Porque no estás afuera en la fiesta con los demás Sayo?-le pregunta Onigumo algo extrañado, ella siempre acompañaba en los festejos de la hacienda; él la estimaba mucho porque hacia sus deberes como se debía y desde que sus hijas eran pequeñas; ellas las cuidaba y quería incluso muchísimo mejor que su propia esposa.

Bueno don Onigumo, es que estaba revisando aquí si nada faltaba antes de salir allá afuera.-le respondía con una voz de mujer enamorada; la cual Onigumo no se dio cuenta, pero no sabían ambos que don Saito los observaba desde su habitación.

Bueno; Sayo ya que estas aquí y antes de que bajes; me podrías hacer un favor?

Claro; dígame que es.-

Puedes llevar mi maleta a mi habitación; si es que no estás ocupada.-

Claro; ahora se la llevo a su habitación.-

Gracias; sabía que podía contar contigo Sayo.- se lo agradece sinceramente Onigumo y le da un beso en su mejilla; aun que para él, solo fue un beso de agradecimiento; para ella fue el mejor y maravilloso que hay sentido y cerró los ojos sintiendo se halagada. En eso don Saito lo ve todo; y hace un gesto que se interpretaba como:"ahora ya entiendo porque eres tan servicial con el"; con eso se dio cuenta que ella lo amo desde que empezó a trabajar.

En cuanto Sayo llevo la maleta de Onigumo a su habitación, secretamente saco una chamarra de cuero que tenia ahí guardada y se la llevo a su cuarto; aspirando y regocijándose del aroma de ese hombre que tanto amaba; aunque él nunca la amo; pero en eso saca de uno de sus bolsillos; la foto de Kikio que ella le había dado, la voltea y en la parte de atrás decía:"Para mi querido y amado Onigumo, con todo mi amor". Y debajo de ese mensaje estaba otro de la letra de Onigumo que decía:"Para el verdadero amor que por fin encontré. Mi adorada niña Kikio."

Eso le destrozo el corazón a Sayo; sus ojos se humedecieron; y le salieron sollozos leves de su boca.

Encontró el amor en otra; encontró el amor verdadero en otra mujer.-lo dijo entre lagrimas y sollozos, al ver prueba final de que Onigumo jamás la amaría como ella lo amaba a él.

Después de que Onigumo sale al festejo; se encuentra con sus tres queridas hijas que lo esperaban con los brazos abiertos.

Papá; por fin llegas te extrañamos mucho.-le dice Kagome al abrazar a su padre.

Yo también las extrañe mucho, mis queridas hijas; no saben cuánto.- les dice Onigumo al abrazar a las tres.

Bueno; papa como te sientes; te la estas pasando bien?.-dijo Ayame tiernamente.

Si, si claro; lo mejor de esta fiesta y de la casa son ustedes, es más, siéntense a mi lado, siéntense conmigo; que ustedes son la alegría de esta casa y la alegría de mi vida; siéntense a mi lado.-lo decía Onigumo mientras acomodaba sillas en una mesa para que sus hijas se sentaran con él y el quedo en medio, Kagome se puso a su izquierda, Rin a su derecha; Ayame a la derecha de Rin y Naraku, quien hace rato llego, se puso al lado faltante de Kagome.

Que divertidos están, no, de que estaban hablando?-pregunta Kaguya en cuanto llega a la mesa en donde estaban ellos sentados.

De nada en especial, doña Kaguya, solo hablábamos de la fiesta.-dice Naraku al levantarse de su asiento en cuanto Kaguya llego.

Precisamente por eso vine Querido, acompáñame.-lo dice Kaguya al jalar a Onigumo de silla y llevárselo con ella.

A donde me llevas? Yo quiero estar aquí con mis hijas.-le reclama Onigumo a Kaguya cuando lo separo de sus tres hijas.

Y yo quiero que me acompañes a saludar a mis invitados, ven vamos.-le respondió secamente Kaguya; algo molesta de que su marido no haga lo que ella quiera.

Pues si no puedo estar con mis hijas, no me interesa estar con alguien más.-le dice fríamente Onigumo al soltarse de su esposa e irse a la hacienda.

Kagome estaba cerca de su madre y de su marido; aunque estaba preocupada porque su padre se fue a la hacienda.

Y mi papa ya se fue a dormir, o se sintió mal?; mejor iré a verlo.-lo dice a punto de irse pero en eso Naraku le jala un brazo.

No Kagome; mejor quedate aquí conmigo.-le dice Naraku sosteniéndole firmemente el brazo.

Pero Naraku mi papa…-

Kagome; el tiene razón; debes permanecer siempre junto a tu marido.-le ordena firmemente su madre a Kagome.

Pero mama; se trata de mi papa.-

Kagome; obedece a tu mama, ella es quien manda en esta casa.- le dice Naraku; como siempre apoyando a Kaguya que a su propia esposa; a Kagome eso le pareció increíble, que su propia madre apoye más a su marido que a ella.

En cuanto Onigumo se retiro; aparece Sayo empujando a don Saito con su silla de ruedas hacia la fiesta.

Mira que linda esta la fiesta.- decía Saito admirando la fiesta.

Así es don Saito, y además decoraron bien bonito.-le respondía Sayo con la misma admiración.

Pero que haces Sayo sacando a mi papa de la casa?; sabes que él jamás debe salir de la casa.-dijo Kaguya muy alterada al ver que Sayo saco a la fiesta a su padre.

Perdóneme señora; pero él me insistió.-le respondió Sayo sin intimidarse.

Asi es; yo insiste porque ya estoy harto de que pretendas alejarme de la gente….-le reclamaba Saito a su propia hija; desde que se quedo invalido ella se avergonzaba de él, solo por el hecho de estar en silla de ruedas y su actitud infantil.

Ya cállate; cállate.-le decía Kaguya muy bajito para que no oyeran los invitados de que su padre salió a la fiesta.

…O que te avergüenzas de tu padre invalido, en una silla de ruedas?-

Me das vergüenza papa.-le reclamo fríamente Kaguya en voz baja a su padre.

Ahórrate tu vergüenza hija; porque a un anciano como yo nadie lo puede esconder; nadie.-termino por reclamar Saito a su hija.

En cuanto termino la fiesta; todo mundo se retiro a sus casas o a sus habitaciones a dormir; Kaguya se va directamente a su habitación y se encuentra a Onigumo; quien estaba vestido con una bata azul encima de su ropa de dormir.

Porque me dejaste sola con todos los invitados?; como siempre no me das el lugar que me corresponde.-le reclama Kaguya a su marido por lo de horas atrás.

Las apariencias; es lo único que te preocupa, Kaguya.-le responde sencillamente Onigumo.

Como puedes decir eso?;soy una madre; una esposa ejemplar, no tienes nada que reprocharme.-le reprocha Kaguya a Onigumo; con la "verdad" según ella.

Te equivocas Kaguya; tú no eres lo que piensas; ni lo que proclamas, y te puedo reprochar muchas cosas. Me acusas de haberme olvidado de ti y de no darte tu lugar, ja ja, pero sabes una cosa?; tú eres la que te olvidaste de mi desde hace mucho tiempo. Hace tanto que dejamos de hacer el amor que ya no recuerdo como era amarnos.-dijo esto último con tristeza que se le notaba en su tono de voz.

Cállate; no seas indigno; hay otras cosas más importantes.-le reclama Kaguya al oír el discurso que le daba su marido.

Y que puede haber más importante que el amor Kaguya?.-le pregunta Onigumo con desesperación y tristeza.

Ustedes los hombres, siempre….siempre pensando en obscenidades.- dice Kaguya tratando de excusarse de los reproches de Onigumo; ella no iba a dejar que su orgullo se destrozara.

Ese es tu problema; pensar que el amor es una obscenidad; porque tu; tú no sabes amar, eso fue lo que nos separo. Vives tan reprimida, que jamás; jamás supiste lo que es entregarse por completo a quien te ama..-continuo hablando Onigumo pero en eso fue interrumpido.

No te permito que…-interrumpió Kaguya sin dejar que su marido le terminara de hablar pero en eso.

No, no me interesa lo que puedas permitirme; estoy cansado Kaguya, cansado de tus rechazos, de tu tiranía. Tu amor físico, tu amor de mujer lo dosificaste de tal manera que terminaste por negármelo para siempre, me fuiste relegando de tu vida y solo me queda un papel: el de proveedor. PERO LO MAS TRISTE!!!.-dijo esto gritando furioso.- lo más injusto, es la manera en como tratas a nuestras hijas, como si fueran tus criadas; tus…-pero de nuevo Onigumo fue interrumpido de nuevo por la orgullosa de su mujer.

Mi misión es protegerlas!!!-dijo Kaguya tratando de nuevo librarse de los reclamos de su marido; porque todo lo que decía era verdad; pero no se iba a dejar vencer.

Mentira, a la única que quieres proteger es a ti misma. Estoy harto Kaguya, harto de tu mezquindad, de tu egoísmo; y por eso te digo de frente, que mi amor por ti término. Ya no te amo Kaguya.-eso le dolió mucho a Kaguya a la vez que la dejo sorprendida.- quiero que nos divorciemos.-termino de confesar de una vez por todas lo que Onigumo tenía que decirle a la tiránica de su esposa.

No, no, no, tu no vas a dejarme; jamás te daré el divorcio, no te iras de mi lado. Te quedaras en esta casa, aunque nuestra vida se convierta en un infierno.-recalco esto último Kaguya, no iba a permitir que su marido se separara de ella y ser el hazmerreir de la sociedad.

Ya es un infierno querida; ya es un infierno, mi decisión está tomada me iré y no volveré a verte.-le dio énfasis a esto último para que le quede bien claro a Kaguya que ya desea separarse de ella. Tomo unas colchas y almohadas para irse a dormir a otro cuarto de la hacienda.

No creas que te dejare el camino libre para que te vayas. Eso nunca; primero muerto.-le dijo Kaguya en cuanto Onigumo se retiro de ahí.

Al día siguiente los habitantes de la hacienda Higurashi se preparaban para ir a comer con la familia Yaikito; pero Onigumo se fue temprano para el rio como siempre; para encontrarse con Kikio.

Miren la hora que es; y nosotras aun aquí. Los Yaikito nos deben estar esperando para comer.-dijo Kaguya bastante desesperada.

Donde esta don Onigumo?.-pregunta Naraku en cuanto sale de la casa.

Seguramente fue a dar una vuelta por los sembradíos; ya saben que siempre lo hace todos los domingos.-dijo Kagome a su madre y marido; por ser la favorita de su padre, lo conocía más.

Tranquila querida suegra; iré a buscarlo, voy por mi camioneta.-le prometió Naraku a Kaguya para que se tranquilizara.

En ese momento; Onigumo estaba cabalgando en su caballo preferido rumbo al rio para su encuentro con su amada niña Kikio; en esos momentos recordaba su última visita y la gran noticia que le dio.

Flash back

Onigumo querido; hay algo que debo decirte; no sé cómo te vayas a tomar la noticia y no quiero forzar nada; estoy embarazada.-dijo emocionada Kikio al abrazar a Onigumo.

Me a dar un hijo; un hijo mío; Kikio mi niña.-dijo esto bien emocionado y feliz y apresuro a su caballo rumbo al rio. Pero en su camino; cerca de una choza abandonada se encontró a Naraku en su camioneta; el freno brusco y Onigumo detuvo bruscamente su caballo y bajo de él para reclamarle.

Don Onigumo lo estamos esperando.-le informa Naraku desde la camioneta.

Ten más cuidado; por poco haces que el caballo me tire.-le grita Onigumo a Naraku por lo de hace momentos.

Perdóneme suegro; pero vine a buscarlo porque su esposa está muy nerviosa por su ausencia; lo han estado buscando por todas partes y nomas nadie lo encuentra.-lo dice Naraku con preocupación fingida.

Y como fue que tu si me encontraste?.-le pregunta Onigumo receloso.

Porque yo sé a dónde va a ir.-le dice Naraku con sonrisa cínica.

A ver, a donde?.-le pregunta Onigumo desafiándolo.

Pues a ver a su amante.-termina por decir Naraku de una vez por todas.

Mire Onigumo, yo le ayudo a que nadie lo descubra; pero a cambio usted me ayudara con ciertas deudas que tengo.-lo dice Naraku con cinismo.

De mi no sacaras ningún maldito centavo, me entiendes?, ningún centavo.-se lo grita Onigumo furioso al saber el chantaje de su despreciable yerno.

Ya,ya, ya tranquilícese, el dinero no lo quiero solo para pagar las deudas de juego, también quiero asegurar mi futuro, sabe, o acaso piensa dejarle todo a su amante?.-

Eso fue la gota que derramo el vaso, Onigumo se enfureció de tal manera que le dio un golpe en la mandíbula a Naraku, quien cayó al suelo debido a la fuerza del golpe dado.

En otra parte cerca de la panadería de los Taisho, en el mercado, enfrente de un puesto de frutas; estaban unos tipos en una camioneta escuchando música y haciendo enorme escándalo, tomando y bailando ridículamente en su camioneta.

Báilele; compadre báilele.- decía uno de ellos que estaba en la camioneta con una botella de cerveza en una mano y con la otra sosteniendo se de la camioneta para bailar estúpidamente; mientras que el otro se sostenía de la puerta bailando como un idiota. En eso sale una mujer mayor con apenas entrando a los cincuenta; algo parecida a Kaede; era su hermana mayor, pero a diferencia de Kaede, ella era delgada y alta, y Kaede era gordita y bajita; casi siempre se la pasaban peleando porque no concordaban en varias cosas, salió molesta de su puesto de frutas que atendía con sus hijos Jinenji el mayor quien es de la edad de Sesshoumaru; y Miroku el menor, quien tiene la edad de Inuyasha.

A ver si se van con su música a otra parte; ya estamos hartos de su escándalo.- les dijo bastante molesta la mujer.

La calle es de todos; doña Tsubaki.-le decía uno de los borrachos.

Así es; teporraca.-la insulto el otro riéndose a carcajadas a causa de su borrachera.

O se largan o llamo a la policía.-los amenazo fuertemente Tsubaki.

Jajajaja; a la policía llamara, jajaja.-se reía el que estaba parado en la camioneta.

Está bien ya nos vamos.-le dijo el otro subiéndose a la camioneta para partir.

Mientras tanto; con Onigumo y Naraku.

Ya no me queda duda de que eres un maldito abusador y que mi hija corre peligro a tu lado; si la maltratas estando cerca de nosotros; como será estando lejos, eh?. Pero escucha bien, de mi no sacaras ni un solo centavo, ninguno, entendiste?.-amenazo Onigumo a Naraku con el fuete con que arriaba su caballo.

No me diga.-dijo Naraku burlonamente.

Si te digo.-

Así?, es su última palabra?.-le pregunto cínicamente Naraku.

Así es la última; y escúchame bien; no me someteré a ninguna de tus exigencias; escuchame bien, hare hasta lo imposible para anular tu matrimonio con Kagome, me quedo claro?.-dijo decididamente Onigumo subiendo a su caballo de nuevo.

Eso jamás; mejor ocúpese del problema que se le viene encima, porque yo no me voy a quedar callado, yo me encargare de decirle a Kaguya y a sus hijas todo este asuntito con su amante.-lo amenazo Naraku para que Onigumo se asuste y le de lo que el exige.

No te preocupes, Naraku, precisamente hoy le diré a Kaguya toda la verdad y en cuanto lo haga; ajustare cuentas contigo, te iras de mi casa, inmediatamente!!!!!!.-le recalco firmemente Onigumo, pero Naraku no se dejaría vencer.

Onigumo; don Onigumo; usted no se irá a ninguna parte.-lo amenaza Naraku agarrando las riendas del caballo, haciendo que este se mueva desesperado.

Suelta mi caballo Naraku, suéltalo!!.-le gritaba Onigumo desesperado porque su odioso yerno no soltaba su caballo.

No, no lo hare, no se irá a ningún lado.-

Forcejeaban de tal manera; que en una de esas Naraku suelta bruscamente las riendas del caballo, y este se levanta y brinca fuertemente que Onigumo se cae del caballo y se golpea en una roca, matándolo instantáneamente.

En la panadería de los Taisho; Kikio ya estaba arreglada para su encuentro con Onigumo; pero en el momento en que Onigumo se golpeo la cabeza, Kikio siente un dolor en un costado, se sintió extrañada por este hecho.

Por Kami; que me pasa, que sucede?-

En ese instante después de lo que paso con Onigumo, Naraku lo contempla para saber si son ciertas sus sospechas.

Yo lo mate; lo acabo de matar.- Naraku contempla el cuerpo muerto de Onigumo, le pasa la mano atrás de su cabeza y al ver su sangre, se asusta y piensa la forma de hacer parecer un accidente su muerte. Entonces ve el caballo de Onigumo, y carga el cuerpo sin vida de Onigumo, lo pone encima de su caballo, lleva al caballo cerca de un barranco; tenía intenciones de tirarlo del barranco, pero escucha una camioneta con música en alto volumen; y ve que son unos borrachos haciendo escándalo y se le ocurre otra forma de disfrazar la muerte; le pega al mismo para que corra, y en eso el caballo corre con el cuerpo de su dueño muerto, Naraku lo observa detrás de la choza; y en ese preciso momento pasan los borrachos en su camioneta y al ver cruzar el caballo, no frenan a tiempo y le pegan un poco al caballo y el cuerpo de Onigumo cae y golpea el cofre del carro; se bajan los tipos que estaban en la camioneta y se espantan al ver a Onigumo tirado sin moverse.

Por Dios, que paso, estará muerto?.-pregunta uno bien preocupado.

Yo creo que si.-dice otro.

En eso Naraku sale de su escondite; y con la actuación más fingida posible grita enojado.

Que paso, lo arrollaste infeliz maldito, hare que te encierren de por vida.-lo grita hacia el conductor de la camioneta, agarrándolo fuerte de la chaqueta

No, no pude frenar a tiempo, le juro que no lo hice a propósito.-le dice muy asustado el conductor borracho por la furia de Naraku.

Que paso, está muerto?.-finge Naraku el no saber el estado de Onigumo.

No lo sabemos señor.-

Si esta muerto.-lo dice Naraku al revisar los signos vitales del cuerpo sin vida de Onigumo.

En ese instante en la hacienda aun estaban desesperados por la ausencia de Onigumo.

Pero en donde está Onigumo que no aparece?.- pregunta ya bastante desesperada Kaguya y enojada.

Tranquilízate mama, a mi también se me hace raro que mi papa no haya llegado; ire a buscarlo; RENKOTSU.-le habla fuerte Kagome a Renkotsu, el capataz de la hacienda.

Si dígame patrona.-le dice amablemente Renkotsu a Kagome; el era un hombre que desde niño vivía en la hacienda con su padre Bankotsu Antsu; desde que su padre falleció el tomo su lugar, el tenia un bigote poblado, cabello negro y corto.

Prepárame un caballo, iré a buscar a mi padre.-

Yo te acompaño Kagome.-le dice Ayame decidida.

No te irás a ningún lugar Ayame, ni tu tampoco Kagome.-le ordeno Kaguya a las dos al jalarlas del brazo.

Qué te pasa mama, porque eres así?, además ayer en la fiesta te vi discutir con papa, que les pasa, porque no se llevan bien?.-enfrenta Kagome a su madre.

Tu eres la menos indicada para hablar; tu relación con tu marido no va bien que digamos.-le responde secamente su madre.

Es que tu no entiendes lo que estoy pasando.-

Lo que se es que por tu culpa Onigumo y Naraku se la pasan peleando.-le grita Kaguya a su hija.

Mama..-

Cállate y deja de hacerte la victima Kagome.-le grita finalmente Kaguya.

Yo nunca me he hecho la victima; te juro mil veces que hubiera preferido morir antes de ser violada para evitarte esa vergüenza.-le contesta firmemente Kagome a su madre; quien al igual que sus hermanas se quedo callada al oir esa afirmación de la boca de Kagome. Pero Kaguya, por lastimar a Kagome y no dejarse vencer de nuevo toma las armas.

No me harás una escenita otra vez.-

Ay mama; no te entiendo.-le dice Kagome a punto de llanto y se retira pero la detienen.

No te irás a ninguna parte.-le dice enojada Kaguya al jalarle el brazo.

Mama tranquilízate, le haces daño.-le suplica Rin para calmar a su madre.

Más daño me hacen a mí con sus críticas y que siempre se pongan del lado de su padre; pero el día que les falte yo; sabrán lo que en verdad es sufrir y jamás apoyar a su madre; es que no ven todo lo que hago por ustedes y las tres no lo aprecian?.-lo dice esto último llorando, pero no de sentimiento; sino de rabia y desesperación, además si lloraba sus hijas caían engañadas y las hacía sentirse culpables.

Mientras ellas discutían, don Saito en su habitación estaba viendo todo lo que sucedia con su catalejo; el estaba disfrazado de Napoleón Bonaparte, además de jugar con soldaditos, le gustaba jugar con disfraces que tenia guardados.

Enemigo en posición de ataque, soldados preparen cañones; listos cañones, disparen, bum,bum,bum. Amargada eliminada.-lo dice al terminar de imaginar que estaba liderando un grupo de soldados de guerra. En eso agarra su bitácora y anota en ella sus victorias y reportes como si estuviera en misiones de guerra.

Enemigo terminado; ay Kaguya, algún día la vida te hará pagar caro todo lo que haces; eso te pasa por no saber ser una buena madre.- lo escribe este ultimo dándole énfasis de lo que a su hija Kaguya le faltaba.

Oye Sayo ven; tráete ahora una torta de aguacate para dársela a mi hija; como ahorita está enojada; de seguro que si se la come; nos libramos de ella.-

Pero don Saito; no es bueno ni en broma invocar a la muerte así o, de otra manera.- le dijo bastante sorprendida Sayo, quien estaba en la recamara con don Saito doblando ropa.

No bueno invocar muerte con torta de aguacate.-lo dijo para sí mismo don Saito, mientras lo escribía en su bitácora.

Mientras en el rio, estaba Kikio algo preocupada de que Onigumo no haya aparecido; le extrañaba que el llegara tarde a su encuentro.

Onigumo; donde estarás; te habrá pasado algo, estarás bien?.- todo eso se preguntaba Kikio muy angustiada por la tardanza de su amado Onigumo.

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Ya mama, cálmate que nos duele verte sufrir.-le decía tristemente Ayame. Pero en eso escuchan un relincho de un caballo cerca de la puerta. Kagome va a revisar seguida de Ayame y Rin; y no puede creer lo que ve: en el caballo de su padre estaba Naraku y otro hombre bajando el cuerpo de su padre ya muerto, va a ver pero no la dejan.

Naraku; Naraku, que le paso a mi papa?; déjame ver; papa.- decía bastante angustiada Kagome mientras veía a su padre depositado en el suelo y Naraku la detenía de los brazos.

Cálmate Kagome, tranquila.-le decía Naraku mientras le detenía los brazos.

Naraku; que paso?.-le grito Kaguya desde lejos.

Perdóneme doña Kaguya…. don Onigumo…. está muerto.-dijo Naraku con voz de dolor bien disfrazada. Eso le impacto mucho a Kaguya; pero no le dolió mucho; solo se sorprendió de que Onigumo estuviese muerto justo después de que le dijo antes muerto que separado de ella.

Nooo, eso no puede ser cierto; papa; papacito, papa, contéstame por favor papa.-gritaba con bastante dolor Kagome entre su llanto mientras estaba con el cuerpo de su padre sin vida; tratando de que despierte, no podía creer que su querido padre estuviera muerto. Rin y Ayame, estaban en el umbral de la puerta llorando por la noticia de la muerte de su padre; en eso acompañan a Kagome a abrazar a su padre mientras descargaban todo su dolor y llanto en el.

Mientras tanto; don Saito seguía viendo lo que pasaba abajo con su catalejo; cuando vio el cuerpo sin vida de su yerno; le entro un profundo dolor al igual que a sus nietas, porque él quería mucho a Onigumo como si fuera su hijo.

Sayo, ayúdame a bajar por favor.-

Pero don Saito; doña Kaguya se va a enojar.-

No, no va a poder enojarse porque ocurrió una desgracia.-

Que sucedió don Saito?.-pregunto Sayo con temor.

Onigumo está muerto.-lo dice muy triste don Saito mientras se quitaba su sombreo de Napoleón en señal de respeto.

Sayo; al oír que el hombre que siempre amo acababa de morir; le dolió fuerte; tan fuerte que le faltaba aire, no respiraba bien y empezaba a ver negro, se acababa de desmayar.

Sayo, Sayo, despierta.-le decía don Saito algo desesperado por lo que ocurrió.

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Inuyasha y Jaylin estaban en la panadería haciendo varios panes; en eso llega Kikio bastante triste; iba directo a su habitación.

Detente ahí.-le dijo Inuyasha en cuanto la vio pasar; Jaylin estaba concentrada en los panes, que no la vio hasta que Inuyasha hablo.

Que, no me das a dar mi beso de llegada?-le pregunta Inuyasha alegre a Kikio; pero Jaylin veía que su hermana estaba algo triste, raro en ella.

Kikio le da un beso en la mejilla, pero era uno muy chiquito y sin emociones.

Ah, qué raro, ese estuvo apagado.-le dice Inuyasha al sentir el beso; Kikio se iba a ir, pero al oír lo que su hermano dijo, le planta en la mejilla varios besos tronadores.

Te pasa algo verdad hermanita?.-le pregunta Inuyasha con cierta sospecha al ver que Kikio no hablo desde que llego y sus besos estaban muy tristes.

No, no es nada Inuyasha.-le dice Kikio para que sus hermanos no se preoucupen.

Kikio te conozco muy bien y no puedes engañarme, así que dinos que es lo que te pasa de una vez.-le dice Jaylin al ver que su hermana seguía seria y triste.

Pues es que Onigumo no llego al rio donde siempre nos encontrábamos.-termina por confesar Kikio.

Y sabes dónde queda la hacienda del tipo ese?.-le pregunta Inuyasha, para ir alla y que Kikio hable con él.

No, nunca le pregunte.-confiesa algo penosa Kikio.

Y sabes siquiera su número telefónico para que le llames?.-le pregunta Jaylin, mientras se acomodaba su paliacate rojo en su cabellera suelta.

Tampoco.-dice aun más apenada Kikio.

Ay Kikio, como que no sabes casi nada del tipo con que te vas a casar.-dice algo desesperado Inuyasha, al ver que Kikio no sabe lo básico de su prometido, y Jaylin se llevo una mano a su cara en muestra de desesperación.

Uy hermanita, se nota que si eres bien despistada.-dijo Jaylin en tono burlón.

A lo mejor tuvo un contratiempo y por eso no llego.-dice Kikio tratando de encontrar una respuesta a la ausencia de su prometido a su encuentro.

Pues a lo mejor y si; o tal vez se dio cuenta del enorme compromiso que tuvo al darse cuenta que estabas embarazada y decidió abandonarte y no volver a verte.-dijo Inuyasha molesto, y como a veces lo hacía; siempre hacia juicios adelantados.

Inuyasha cálmate; no hagas juicios adelantados sin pruebas.-le dijo Jaylin a su hermano, porque estaba poniéndose furioso.

Si, además Onigumo me ama Inuyasha.-le reclama Kikio a Inuyasha.

Pues que bueno que te ame; porque si no ya se las vera conmigo.-dice bastante molesto Inuyasha.

No te preocupes hermano; si Onigumo no aparece, me iré del pueblo para no causar más vergüenza.-dice Kikio al retirarse.

Detente ahí.-le habla de nuevo Inuyasha.

No andes con esos disparates de que nos causas vergüenzas hermana, tu no eres ninguna vergüenza.-le dice firmemente Jaylin a su hermana.

Así es, no te irás a ninguna parte; no necesitas de ese hombre para cuidarte; si nos tienes a Sesshoumaru, a Kouga, Jaylin y a mí; tú y Jaylin son lo más preciado que tenemos; y cuando este pequeño nazca, lo querremos igual, o más.-dice Inuyasha en burla al tocar el vientre de Kikio y abrazar a sus dos hermanas.

Mejor más.-dice Kikio riéndose por lo que dijo su hermano.

Despues ese hecho; Kikio se va al mercado por unas cosas, Jaylin insistió en acompañarla, pero ella se negó diciendo que lo haría sola; en eso va al puesto de frutas de Tsubaki; quien conocía a ella y a sus hermanos desde pequeños.

Hola Tsubaki.-le saluda alegremente Kikio.

Hola pequeña Kikio, como has estado?.-le devuelve con el mismo animo Tsubaki.

Bien, y me podrías dar dos kilos de tomate por favor?.-le pregunta amablemente Kikio.

Si en un momento. Espera un poco, estos están podridos, ahorita iré por otros.-le dice Tsubaki al revisar los tomates. Ella y sus hijos jamás engañaban a los clientes con respecto a calidad y precio.

Si claro; aquí la espero.-le dice Kikio, pero en eso escucha del vendedor de periódicos la noticia de que Onigumo estaba muerto por el atropellamiento de un coche, según la versión que dio Naraku para cubrir su crimen. Kikio al oír esto le arrebato un periódico, y al leer la noticia de primera plana, no lo pudo creer; sintió que el aire le faltaba y empezó a ver borroso; Tsubaki la agarro antes de que cayera.

Jinenji, Miroku, ayúdenme!!!!.-le grito a sus hijos, quienes de inmediato llevaron alcohol para que és de pasarle el alcohol por la nariz Kikio despierta poco a poco.

Onigumo, no puede ser que este muerto.-lo dice entre varios sollozos a Tsubaki, quien la sostenía desde que se cayó.

Sabes donde vive?-le pregunta amablemente Tsubaki; a lo cual Kikio negó con la cabeza.

Si quieres te llevo donde vive, yo sé donde es.-se ofrece Jinenji al leer la noticia.

Así es; rápido llévenla, yo me quedo atendiendo el puesto mama, no te preocupes.-le dice Miroku para que su hermano y madre lleven a Kikio con Onigumo.

La llevan a la hacienda Higurashi; en donde todos estaban de luto y velando el cuerpo de Onigumo; todos los que vivian en la hacienda estaban tristes y llorando; excepto Naraku y Kaguya, que solo estaban ahí por no levantar sospechas.

En eso llega Kikio y al ver a la gente en un salón y al ver que velaban el cuerpo de Onigumo; se llena de tanta tristeza que llora encima del féretro y le pone su chal blanco que tenía en ese momento; los familiares se sorprenden al verla. Pero Kaguya solo se dirigió fríamente a ella.

Soy Kikio, la prometida de Onigumo.-dice entre llanto Kikio, quien al decir eso Kagome y su abuelo se sorprenden

Mentirosa aprovechada; deja de decir mentiras.-le dice Kaguya fríamente al jalarla de un brazo del féretro.

No es mentira;-se defiende Kikio.

Mira mocosa; sabes con quien estas tratando?-le dice furiosa Kaguya.

No señora.-

Con Kaguya Ungoshi de Higurashi, viuda de Onigumo Higurashi.-le recalca lo último de viuda de Onigumo Higurashi; a lo cual Kikio cayó en un llanto más desesperado.

No es cierto; Onigumo no era casado, si nos íbamos a casar; además estoy esperando un hijo de el.-le dice Kikio a Kaguya quien escuchar eso se enfurece aun mas; Kagome, Rin, Ayame y don Saito se sorprenden grandemente al escuchar esa noticia.

Maldita farsante. LARGO DE MI CASA AHORA!!!!!.-le grita Kaguya al jalarla del brazo y lanzarla a la puerta.

No miento, es la verdad lo que digo.-grita Kikio entre su llanto tratando de ir de nuevo en donde esta el ataúd de Onigumo, pero Naraku se lo impide.

Que no tienes vergüenza, chamaca?; no se que pretendas pero lárgate ahora.-le dice Naraku al lanzarla a la puerta.

Espera muchacha; no te vayas detente; quiero hablar contigo.-le grita el abuelo Saito al ver que Kikio se marcho; él no quería humillarla, solo quería aclarar cosas con ella.

Tú no te irás a hablar con nadie.-le dice Kaguya al jalarlo de su silla de ruedas cuando él estaba por cruzar la puerta.

Déjame ir con un demonio, ustedes son unos desalmados tiránicos.-le reprocha a Kaguya y a Naraku su actitud con Kikio.

Sayo vio que Kikio se fue y corrió a alcanzarla para hablar con ella antes de que se fuera.

Kikio espera.-

Que quiere señora; acaso me humillara también?-le pregunta en medio de su llanto.

No, no es eso, solo quiero decirte que yo si te creo.-le confiesa Sayo, porque en cuanto vio a Kikio, supo que decía la verdad, porque Onigumo si la amaba.

Y porque no dijo nada señora hace rato? fácil es quedarse callado.-le reprocha Kikio a Sayo en medio de su llanto.

Kikio se aleja de Sayo y se va con Tsubaki quien estaba afuera de la camioneta que usaban ella y sus hijos para el transporte de fruta.

Onigumo era casado; Tsubaki, era casado.-le decía en un llanto mas fuerte que los demás.

Es que no lo sabías?.-le pregunta sorprendida Tsubaki.

Tu lo sabías?.-le pregunta sorprendida Kikio.

Si hija, es que nosotros le llevamos fruta a la hacienda cada semana y desde antes conocíamos a su familia.-le explica tranquilamente Tsubaki.

Y porque no me lo dijiste?.-le reprocha Kikio, y se va antes de que Tsubaki la detuviera.

Kaguya y Naraku estaban en el despacho; ella estaba devastada por lo que sucedió hace rato. Pero no le afectaba tanto el hecho de que Onigumo la haya engañado con otra, sino más bien se preocupaba de su imagen.

Que haremos ahora?; si esto se sabe, no aguantare las burlas de la gente.- decía Kaguya angustiada, mientras bebía una copa de ron para calmar sus nervios.

Tranquilícese Kaguya, de seguro es mentira lo que dijo esa nina.-le menciono tranquilamente Naraku mientras el tomaba otra copa de ron y le servia mas a Kaguya.

Pero y si no lo es?; la mitad de la herencia la tendrá ese bastardo.-

Eso puso serio a Naraku, porque si era cierto lo que acababa de decir Kaguya; el saldría afectado y no tendría todo el dinero de la Hacienda "Higurashi"; eso no le convenía, así que mejor era eliminar los obstáculos.

Con su permiso.-dijo Naraku antes de salir, pero Kaguya no lo oyo porque estaba atenta a una foto de Onigumo.

Maldito seas Onigumo; cómo pudiste engañarme? Espero que ardas eternamente en las llamas del infierno.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Donde estará Kikio?; ella jamás se ha tardado tanto.- decía bastante preocupado Sesshoumaru, hacia horas que Kikio no aparecía.

No se habrá ido a ver al tipo este con que se está viendo desde hace meses?.-pregunta Kouga dando una posibilidad del paradero de Kikio.

No, porque este tipo la dejo plantada en el rio donde siempre se encuentran.-le respondió Jaylin a Kouga, esfumándole la posibilidad de ir para alla.

Asi es, además es mejor que vayamos a buscarla.-les dijo Inuyasha a sus hermanos.

Si vayamos ahora mismo.-le respondieron los demás.

En ese instante Sesshoumaru, Inuyasha y Kouga estaban en sus caballos (n/a: no me pregunten de donde los sacaron, porque ellos no tenían corral, además en la novela, tampoco se sabía donde los Reyes sacaban al inicio de esta los caballos si vivían en una panadería sin corral de caballos antes de ser ricos); y Jaylin estaba en su bicicleta; ella no tenia caballo, porque cuando era pequeña, se cayó de uno cuando estaba aprendiendo a montar y se fracturo el brazo. Y desde entonces no se sube a uno. Estaban preguntando a todo el pueblo por Kikio; pero todos les negaban haberla visto. Se reunieron para saber que les dijeron, pero todos coincidieron en que nadie sabía de ella; además empezó a llover y se retiraron a su casa.

No se habrá fugado.-pregunta temeroso Inuyasha.

No lo creo; porque vi su cuarto y ahí estaban sus cosas.-le Niega Jaylin.

Kikio estaba en el rio, desbordando lágrimas amargas y llanto desesperado por lo que acababa de vivir hace horas.

Porque Onigumo porque? Si yo te amaba, y aun te amo, porque me engañaste?; si es tu hijo.- esto lo dice tocándose el vientre. Que Kami te perdone porque yo no puedo.-en eso llega una persona en traje y sombrero negro de vaquero; la agarra del cuello y la trata de golpear a las rocas, pero cuando lo hace ella escapa y el la persigue; la agarra de nuevo del cuello y la golpea en una roca, pero no consigue matarla. Y en una de esas arremetidas, le tumba el sombrero y descubre que es Naraku; trata de escapar otra vez, pero Naraku la golpea fuertemente con un barrote en la cabeza tres veces, matándola instantáneamente y el collar que ella tenía se lo quita Naraku.

En el momento en que Kikio muere; Inuyasha y Jaylin sienten una presión fuerte en el pecho, tanto que preocupan a sus hermanos y a ellos mismos.

Que les pasa a ustedes dos que tienen?.-preguntaban Kouga y Sesshoumaru muy preocupados.

Una presión en el pecho que duele mucho.-contesta con mucho dolor Inuyasha.

Como pudo sucederles esto?.-pregunta Kouga intrigado.

No lo sé, es extraño para mí también.-contesto Jaylin igual; con bastante dolor.

Entran a la casa para descansar y buscar a Kikio en la mañana o por si ella llegaba en medio de la noche. Pero Inuyasha y Jaylin no estaban tranquilos, así que se pusieron a esperar de su casa y como aun seguía lloviendo; tomaron unos ponchos gruesos y se pusieron a esperar. Amaneció y ella aun no aparecía. Inuyasha y su hermana estaban aun afuera; solo que Jaylin se durmió hace horas e Inuyasha no durmió en toda la noche.

Estuvieron aquí toda la noche ustedes dos?.-pregunto Kouga bastante sorprendido; él y Sesshoumaru se acababan de despertar y como encontraron la cama vacía de Inuyasha, al igual que la habitación de Jaylin, fueron a buscarlos.

Tápense, se van a resfriar.-les decía Sesshoumaru mientras los tapaba con una manta y en eso Jaylin despertó.

Miren, viene acá el comisario; que habrá pasado?.-pregunto Jaylin confusa al ver la patrulla de la policía en su casa, en eso sus hermanos voltean y ven que se baja el comisario bien triste y con su sombrero en la mano.

Tengo que darles una mala noticia; encontramos un cuerpo en el rio. Es su hermana Kikio.-lo da por terminado el comisario. Los Taisho al escuchar esto les parte el alma y sueltan el llanto. Pero los más afectados fueron Inuyasha y Jaylin.

UUFF POR FIN ACABE ESTE CAPITULO; DESPUES DE CASI UN MES; LO SIENTO CHICAS, ES QUE DEBIA EXPLICAR VARIAS. LA CANCION QUE CANTA KAGURA ES EL "BOMBON ASESINO" DE NINEL CONDE; ME IMAGINO QUE MUCHOS YA SABEN CUAL ES.

BUENO SE DESPIDE.

OSORE JAYLIN.