INUYASHA NO ES DE MI PROPIEDAD, ES DE RUMIKO TAKAHASHI. AL IGUAL QUE EL NOMBRE E HISTORIA DEL FIC; ES PROPIEDAQD DE TELEVISA

Hermana, aquí en tu tumba te juramos vengar tu muerte, te lo juramos.- dice Inuyasha al sostener la cruz de espinas chorreándole la sangre que caía a la tumba, en eso la manos de sus tres hermanos se le unen al apretar con sus manos la cruz, provocando que también caía sangre suya a la tumba de su hermana.

Te lo juramos.-dice Sesshoumaru.

Te lo juramos y cumpliremos.- dice Kouga.

Te juramos que no descansaremos hasta vengar tu muerte hermana.- finaliza por decir Jaylin.

Y así entro un rayo de luz de sol, quedando cerrado el juramento de venganza de los Taisho.

Capitulo 4.- Conociéndote.

En la hacienda Higurashi, estaban en el cuarto de Ayame, Rin y Ayame con pijamas, la de Ayame era un camisón algo corto color lila y unos shorts blancos cortos, la de Rin era un camisón largo blanco, con una bata de dormir rosa pálido encima.

Oye Rin, quiero preguntarte algo, ven, tú crees que en verdad papa fue infiel a mi mama?.-le pregunta Ayame algo curiosa.

Ayame, no vuelvas a decir eso por favor.-le dice Rin molesta.

Es que mi mama esta convencida de que así fue; de otra forma no se hubiera quitado el luto y no nos hubiera obligado a quitárnoslo a nosotras, además si mi papa busco a otra mujer, fue porque ya no encontraba amor en mi mama.-le dice Ayame a su hermana.

No, estas mal, vas a tener que ir a confesarte con el padre Mioga.- le dice Rin a Ayame negando sus ideas.

Y de que me voy a confesar; de que estoy pecando solo de pensamiento?.- le reclama Ayame a Rin.-, por favor Rin no seas como mi mama. Además estoy diciendo la verdad porque todos los hombres son iguales.-le dice esto último con un reproche.

No, no, no, que me dices de Naraku?, el no tiene el amor de Kagome, y sin embargo no se busco a otra mujer, es un hombre admirable.- finaliza por decir Rin.

Pues yo no sé como a podido aguantar tanto, un año de casados sin…..-dice Ayame sin terminar lo que iba a decir, pero con eso le dio a entender a Rin a que era lo que se refería.

Pero porque todo el tiempo estas pensando en esas cosas?.-le reclama Rin a su hermana.

Rin por Dios, a poco tu no piensas en los hombres?.-le pregunta Ayame con voz y sonrisa picara.

Noooo.-le dice nerviosamente Rin.

Mmmhhh?.-

Bueno, no tanto como tu.- le dice nerviosamente y sonrojada Rin.

Pues yo espero con ansia el hombre de mi vida, pero espero que no tarde mucho, porque ya, ya….- decía Ayame soñadora, pero en eso.

Ya te deberías ir a dormir, eso es lo que debes hacer buenas noches.-la interrumpe Rin para luego retirarse de ahí.

Mientras tanto, en la panadería de los Taisho, estaban los tres hermanos en su recamara ya para descansar, aunque Inuyasha ya estaba acostado y dormido, y Jaylin estaba en su habitación ya dormida. Mientras que Sesshoumaru y Kouga estaban aun despiertos y vestidos con el traje que usaron esa tarde; veían como Inuyasha en la cama estaba temblando y murmurando varias palabras.

Kikio, Kikio ten cuidado con ese hombre, te va a hacer sufrir hermanita.-cuando dijo eso, soltó varias lágrimas. Sesshoumaru, Kouga, Jaylin tengo frio, tengo mucho frio.-dijo Inuyasha entre sueños.

Que pasa, está todo bien?.-dice Jaylin al entrar al cuarto de sus hermanos; ella no ha podido dormir por lo que paso ese día, cuando conciliaba el sueño, solo veía imágenes de su gemela muerta y enterrada en su tumba.

No has podido dormir hermanita?.-le pregunta Sesshoumaru al verla entrar al cuarto con su pijama que era una camisa negra grande y unos pantalones de pijama de Bob esponja junto con un peluche de Jack Skellington (n/a: je je je je, es que yo también tengo unos pantalones de pijama amarillos de Bob esponja; y con lo del peluche, no lo tengo y quiero uno buuaaaa).

No, no puedo dormir, pero que sucede?.-le contesta y pregunta Jaylin.

Pues aquí Inuyasha habla en sueños, debe de tener una pesadilla.-le contesta simplemente Kouga a su hermana.

Sesshoumaru, Kouga, Jaylin, tengo mucho frio.- repitió Inuyasha de nuevo en sus sueños, temblando bastante.

Aquí estamos Inuyasha.-le dijo Kouga al acercarse a su cama junto con sus hermanos.

Por kami, está ardiendo en fiebre.-exclama Jaylin al poner una mano en la frente de su hermano.

Ve por agua rápido.- le dice Sesshoumaru a su hermana.

Si, enseguida.-le dice Jaylin al dejar su muñeco en la cama de Inuyasha y salir a la cocina por agua.

Mientras tanto los dos hermanos trataban de calmar a Inuyasha que estaba bastante inquieto y delirando por la fiebre. Kouga lo intenta destapar de las sabanas para que se enfriara un poco su cuerpo, pero Sesshoumaru lo detiene.

No lo destapes mucho, se le enfriaran los pies y se resfriara.-

Kikio, toma la medallita de nuestra madre, tómala te va a proteger.- decía Inuyasha con los ojos bien abiertos en medio de su fiebre, estirando una mano hacia arriba como si quisiera alcanzar algo. En eso entra Jaylin con un balde de agua helada, se pone a un lado de la cama de Inuyasha y con un trapo húmedo se lo pasa por su frente para bajarle la temperatura. Inuyasha se vuelve a mover inquieto en su cama, pero lo detienen y lo acuestan sus tres hermanos de nuevo.

Tranquilo, tiene mucha fiebre.- decía Kouga mientras le ayudaba a Jaylin a pasar el trapo húmedo por Inuyasha para que se le baje la fiebre.

Kouga, Jaylin; les juro que si se muere yo…..- decía Sesshoumaru enfadado, pero lo interrumpen sus hermanos.

Cállate Sesshoumaru.- le grito Jaylin enfadada.

No llames a la muerte, suficiente tenemos con que nuestra hermana haya muerto.- le dijo molesto Kouga.

Noo, no entres a la oscuridad, hermanita, no entres a la oscuridad, te da mucho miedo Kikio.-dijo Inuyasha aun sollozando en sueños delirando por la fiebre; mientras sus hermanos lo enfriaban con agua helada.

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Ya era de mañana y en la panadería, estaban los cuatro hermanos, uno con la fiebre ya baja y los otros tres hermanos cerca de él, que lo estuvieron cuidando toda la noche. En eso Inuyasha se despierta, sintiendo algo húmedo en su frente, y un peluche de Jack Skellington a un lado suyo, se levanta algo pesado con el peluche en su mano preguntándose: cómo fue que el peluche favorito de Jaylin, la única hermana que le quedaba viva llego ahí?. Pero su pregunta fue contestada de inmediato, al ver a Jaylin a un lado suyo, y Sesshoumaru y Kouga en el otro.

Inuyasha, gracias a Kami que reaccionaste.- le dice Sesshoumaru al despertar y ver que su hermano menor ya despertó.

Y como te sientes hermano?.- le pregunta Kouga apenas despertando.

Ya mejor, que me paso?.-pregunta Inuyasha al levantarse de la cama, ayudado por sus hermanos y hermana.

Pues ayer después del entierro de Kikio, te desmayaste y perdiste el conocimiento.-le respondía Jaylin mientras le acomodaba unas almohadas.

Estuviste delirando toda la noche, tenias fiebre.- le respondió Sesshoumaru.

Gracias por estar conmigo.- les agradeció Inuyasha al estar sentado en su cama.

Pues somos hermanos, no?.- le respondió sonrientemente Kouga.

Y ahora nos tenemos a nosotros mismos.- le dijo Jaylin al unir sus manos junto con las de Inuyasha, Kouga y Sesshoumaru.

Tenemos un juramento que cumplir; tenemos que vengar la muerte de nuestra hermana; pase que pase, sea quien sea; van a pagar caro por lo que le hicieron a nuestra hermana.- dijo Inuyasha al ver una foto de Kikio que tenía en su mesita de noche.

Así va a ser.- dijo Kouga.

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En la hacienda Higurashi, estaban entrando en la casa Kagome con el padre Mioga.

Padre Mioga, en que puedo servirle?.- le pregunta amablemente Kagome al sacerdote.

Kagome hija, perdona mi impertinencia, pero como sabes se acerca la fiesta de la caridad, y aunque siempre te has hecho cargo de la celebración, dadas las circunstancias…..- dice el padre Mioga, pero en eso lo interrumpe Kagome.

No, se preocupe padre, yo con mucho gusto la seguiré organizando, y aunque en esta ocasión me gustaría dedicarla a la memoria de mi padre.- le dice Kagome al padre Mioga, quien al escuchar eso le da mucho gusto.

Hija, me parece una buena idea.-

Buenos días padre.- dice Kaguya al bajar por las escaleras.

Kaguya, buenos días, como sigues?.- le dice amablemente el sacerdote al verla bajar.

Mejor padre, gracias a Kami, la fe ha sido mi fortaleza y mi consuelo.- le dice Kaguya al saludar al padre.

Igual para tus hijas supongo.-dice el padre Mioga al voltear a ver a Kagome.

Así es.- dice Kaguya con una sonrisa hipócrita.

Qué bien, no es bueno guardar rencor.

No es rencor padre, he sido traicionada.-

Kaguya, quizás esa muchacha…- dice el padre Mioga tratando de buscar otro motivo pero en eso lo interrumpen.

Padre, me niego a hablar de ese asunto, con su permiso, está en su casa.- dice Kaguya al retirarse.

Mi madre jamás va a cambiar.- dice Kagome al ver a su madre retirarse.

Por Kami como mediador, se va a poder, ya veras, yo rezare para que la luz del Señor la ilumine.- le dice como consuelo el padre a Kagome

Pues deberá rezar mucho, porque mi madre no sabe reconocer sus errores y aceptar las consecuencias; por desgracia, con esa actitud ha hecho mucho daño; pero bastante.- dice Kagome resignada.

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En la casa de los Taisho, se ve que Sesshoumaru está abriendo el candado de un baúl bastante viejo, están vestidos con las mismas ropas que se pusieron el día anterior cuando enterraron y velaron a su hermana menor. En cuanto lo abre, saca una pistola pequeña y se la da a Inuyasha.

Era de nuestro padre, el nunca la uso, era un hombre de paz. Nuestros padres nunca nos enseñaron el odio, ni la venganza, pero todo tiene un límite y hasta ahí nos ha llegado.- dice Sesshoumaru, en cuanto le da la pistola a Inuyasha.

En eso Kouga se agacha y saca una manta enrollada, la sacude y resulta que esa manta cubría un rifle; y Sesshoumaru saca otro rifle del baúl.

El destino así lo quiso y así será, usaremos estas armas para vengarnos, destruiremos a esa maldita familia; mataremos a los seres queridos de Onigumo Higurashi.- lo dice Inuyasha con bastante rabia. En eso se acerca Jaylin; al ver armados a sus hermanos, comprendió que era lo que querían, iba al baúl para agarrar una y acompañarlos, pero sus hermanos se lo impiden.

No, Jaylin tú quédate aquí.- le dice Sesshoumaru al detenerla de que agarre un arma.

Pero…..- dice Jaylin sin entender.

Comprende hermanita, no queremos que te pase algo a ti.- le dice Kouga suavemente.

Pero yo también jure vengar con ustedes la muerte de nuestra hermana; por lo tanto voy con ustedes a matar a esa familia que causo la muerte de Kikio.- dice Jaylin molesta.

Jaylin, comprende, no queremos perder a otra hermana, si te pasa algo no vamos a poder vivir con el recuerdo de nuestras hermanas muertas; así que mejor quédate aquí; y ora porque nuestro juramento se cumpla; además hoy debes irte al trabajo y al escuela.- le dice pacientemente Inuyasha al agarrarla suavemente de los hombros.

Está bien; pero prométeme que van a cumplir nuestro juramento, entendido?.- le dice Jaylin ya resignada; porque conociendo a sus hermanos, no la dejarían ir con ellos; además era cierto, debía irse al trabajo, ella trabajaba en un restaurante como mesera, ganaba mil yenes a la semana además de vez en cuando cantaba ahí y le daban aumento de quinientos yenes. Cuando inicio a trabajar, sus hermanos no querían que ella trabaje, pues decían que con la panadería era suficiente. Pero ella les dijo que quería trabajar por su cuenta para saber cómo era ganarse su propio pan, y por eso la dejaron. Ella acababa de empezar segundo semestre en la universidad en la Universidad de Mito, la cual con su bicicleta, tarda una media hora en llegar; se metió en la carrera de Filosofía; Kikio no quedo cuando hicieron los exámenes de admisión, e iba a intentarlo el año siguiente.

Esa es mi hermanita; te prometemos que cumpliremos el juramento.- le dice Inuyasha como consuelo al abrazarla.

Te lo prometemos.- le dice Kouga al despeinarla poquito.

Ya verás que si cumpliremos.- le dice Sesshoumaru al abrazarla y darle un beso en la mejilla.

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Sayo, Sayo donde estas?.- dice Kaguya por toda la casa al buscarla, pero no la hallaba en ningún lado. Se fue a su habitación, creyendo que ahí la encontraría, pero no fue así.

Donde esta esa mujer, me urge las cuentas de la bodega.- dijo Kaguya con voz desesperada, y revisa sus cajones para ver si hay tenia las cuentas de la bodega. En uno de esos al abrirlo ve que ahí tiene la foto de Kikio que Sayo saco de la chamarra de Onigumo antes de morir. Se impacta y la voltea y no puede cree lo que dice atrás de la foto:"Para mi querido y amado Onigumo, con todo mi amor". Y debajo de ese mensaje estaba otro de la letra de Onigumo que decía:"Para el verdadero amor que por fin encontré. Mi adorada niña Kikio." Kaguya al leer eso, le entra una rabia e ira enorme y arruga en un puño la foto.

En eso entra Sayo, quien no ve que Kaguya estaba adentro de su cuarto.

Sayo.- dice Kaguya al ver a Sayo entrar.

Me dijeron que me buscaba.-

Porque lo hiciste, porque me traicionaste?.- le acusa Kaguya a Sayo.

Bueno, yo estaba revisando las cosas de don Onigumo; y esa foto estaba en su chamarra.- le dice nerviosamente Sayo.

Y porque no me lo dijiste?.- dice Kaguya molesta

Porque creí que era mejor que usted no se enterara.-

Sayo, cuánto tiempo trabajas aquí?.- le pregunta Kaguya acusándola.

He trabajado aquí casi toda mi vida.- responde Sayo

Si, entraste muy joven; y por eso no te hemos tratado como empleada, si no como alguien de la familia, mis hijas te adoran, mi padre confía en ti, y por eso dispones de la casa a tu antojo; y te pregunto: porque me traicionaste?.- le pregunta molesta Kaguya al borde de lagrimas de desesperación.

Yo no la traicione.- le responde tranquila Sayo.

Si lo hiciste; no seas hipócrita, mereces un castigo.- le grita Kaguya.

Señora, me iré de esta casa cuando usted lo disponga; es mas hoy mismo si así lo desea.- dice Sayo al ir por una maleta, pero Kaguya la detiene bruscamente y le da un par de cachetadas.

Eso es para que aprendas a respetar, y NO TE IRAS!!!!!.- le grita esto último Kaguya al irse de la habitación de Sayo.

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Mientras tanto los tres primeros Taisho estaban en el mercado preguntando por la hacienda Higurashi, le preguntan a un señor que vendía verdura; pero como les contesto feo y grosero se lo agarran a golpes junto con otros señores más que defendieron al vendedor, en medio de tanto escándalo llega Tsubaki con sus hijos quien al ver lo que hacen los reprende.

Sesshoumaru, Inuyasha y Kouga ya párenle, parecen chiquillos, que todavía no entienden?.- les grita Tsubaki al llegar; mientras que Jinenji y Miroku los separaban.

Ellos empezaron.-dijo Kouga.

Nosotros solo preguntamos por la hacienda de Onigumo Higurashi.-dijo Kouga.

Nada más.-dijo Inuyasha.

Yo sé donde llegar hasta allá; no quería decirles porque no quería que ocurra otra desgracia.- les dice Tsubaki.

Usted sabe?.-pregunta Inuyasha, como sospechando y ella no tuvo opción que decirles en donde esta.

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Mientras tanto en la hacienda, don Saito estaba en su habitación jugando con sus soldaditos de juguete; simulando una batalla.

Al enemigo hay que agarrarlo por sorpresa, por eso hay que actuar con cautela, ustedes están bien organizados y estos están muy mal; y por eso tenemos una batalla ganada de este lado.- decía don Saito mientras acomodaba sus soldaditos y en eso ve que Sayo entro con ropa limpia a su cuarto.

Hola Sayo, ven voltea.-lo dice al ver que Sayo estaba de espaldas. Ven a ver, ven acá, estas llorando?.- le pregunta al ver lagrimas en sus ojos.

No, porque lo dice?.-

Más sabe el diablo por viejo que por diablo; de seguro tuviste un disgusto con mi hija, no es cierto?.- le pregunta Saito para saber la razón.

No.- le dice Sayo.

Como no; hasta puedo asegurar que ella te golpeo.- le dice seriamente Saito al ver marcas rojas en las mejillas de Sayo.

No, no, como cree?.- le niega Sayo para que don Saito no se enfrente a su hija Kaguya.

Dime, desahógate cual es ese secreto que las une?.-le insiste Saito.

No, no, es nada don Saito.-

Si no me dices enfrentare a Kaguya.-le dice Saito para retirarse a cumplir con lo que dijo.

Por favor don Saito, no aumente la tensión que hay en esta casa.- le suplica Sayo.

Entonces dime.- le dice don Saito.

Mientras que en patio de enfrente de la hacienda estaba Kaguya con un arquitecto para resolver el asunto de la cabaña que desea construir.

Ya tome medidas, doña Kaguya, esta cabaña se construirá empezando mañana.- le dice el arquitecto.

Muy bien, quiero que quede de muy buen gusto; se la regalare a mi yerno para que viva con mi hija aquí; déjeme ver los planos.- le pide Kaguya al arquitecto.

En eso baja don Saito por el elevador y se topa con su hija que iba por las escaleras.

Kaguya, que le hiciste a Sayo y no me dejes hablando solo que te habla tu general, firmes ya.- lo dice Saito al hacer el saludo militar.

Papa, no estoy de humor para tus impertinencias.-

Ni nosotros para tu amargura, si Onigumo te traiciono fue tu culpa, le fallaste, no fuiste la mujer que el necesitaba, siempre eres fría y calculadora y merecías lo que te paso, asi que no culpes a los demás.- le reclama y enfrenta don Saito a su hija.

Ahorrate tus sermones, no sabes nada.- le dice Kaguya a punto de desesperación y subiendo las escaleras.

Las paredes de esta prisión no son gruesas como para ocultar tantos secretos.-

Ya déjame en paz!!!!!!!.- le grita Kaguya a su padre.

Muy pronto pagaras todo lo que has provocado.- le sentencia Saito a Kaguya.

En la noche, estaba don Saito acostado en su cama y alrededor estaban sus nietas, a quienes mando llamar.

Miren, se que mañana se irán a Tokio con su madre, así que les pido un favor.- les dice el abuelo a sus nietas.

Dinos abuelo.-dice Ayame.

Pues que en un descuido de su carcelera, se encuentren unos buenos mozos y se escapen con ellos a Europa.- les dice divertido el abuelo provocando la risa de las nietas.

Pero abuelo como se te ocurren esas cosas?.-pregunta Rin mientras se reia y persignaba por lo que dijo su abuelo.

Ya saben hay que darle al cuerpo lo que pide, lo que yo ya no doy.- lo dice el abuelo haciendo que Ayame ponga una cara picara.

Abuelo, mi papa acaba de morir.- le reclama Kagome.

Perdón hija, no te ofendas, se me olvido, todo esto que digo es para que se rian y que olviden un rato tanto entierro.- les dice el abuelo.

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En la casa de los Taisho, estaban regresando los tres hermanos, y se toparon con la hermanita.

Que paso, ya se vengaron?.- pregunta curiosa Jaylin.

No, pero mañana, si.- le responde Inuyasha.

Y porque hoy no fue así?.- les pregunta dudosa Jaylin.

Porque no sabíamos dónde estaba la hacienda, pero ya nos dijeron y mañana iremos; pero de todos modos te quedaras aquí, como se dijo esta tarde, no queremos que te pase algo.- le dijo Sesshoumaru al adivinar las intenciones de su hermana.

Está bien.-dice Jaylin con un reproche y se va a dormir. Buenas noches hermanos.- lo dice al despedirse de ellos para ir a dormir.

Descansa Jaylin, mañana si se cumplirá la venganza.-le dicen Inuyasha, Kouga y Sesshoumaru al abrazarla y darle las buenas noches.

En la mañana se van temprano los Taisho armados para cumplir el juramento, y los Higurashi se van a Tokio por unos asuntos de herencia.

En eso llegan los hermanos en sus caballos y armados a la hacienda y Sayo los recibe; como Kaguya le dijo anoche que se iban a Tokio temprano, la dejo a cargo y al pendiente por si llegan los albañiles que harán la cabaña.

Por fin llegan, soy Sayo el ama de llaves y me hare cargo de ustedes.- les dice al verlos y los confunde con los albañiles que llegarían ese día.

Señora, creo que usted nos confunde.-le dice Kouga al acercarse.

Cómo, ustedes no son los albañiles que harán la cabaña?.-pregunta Sayo confundida.

No señora.- le responde Sesshoumaru fríamente.

Entonces quiénes son?.-

Somos Sesshoumaru, Kouga e Inuyasha Taisho, somos los hermanos de Kikio Taisho, nuestra hermana muerta; venimos por los Higurashi, que salgan o vamos por ellos.- le dijo Inuyasha fríamente a Sayo, mientras que ella estaba asustada y sentía las miradas frías y penetrantes de los hermanos.

Perdónenme, pero ellos salieron a Tokio, regresen otro día.-dijo Sayo asustada.

No le creo; entremos.-dijo Sesshoumaru a sus hermanos pero Sayo los detiene.

Perdónenme, pero doña Kaguya es la única que les puede explicar todo.-

Y quien es esa Kaguya?.-pregunta Inuyasha.

La viuda de don Onigumo; ella fue quien atendió a su hermanita la noche que velamos a Onigumo.- les dice Sayo para que se vayan de una vez.

Kikio estuvo aquí; que fue lo que paso?.-dijo fríamente Inuyasha.

Que paso?.-grito Sesshoumaru.

Que paso, caramba?.- grito Kouga.

Doña Kaguya fue dura con ella; pero ella les debe decir todo.- les dice Sayo.

Yo digo lo mismo; pero ahora entraremos.-dice Kouga al entrar a la casa a pesar de las suplicas de Sayo de que no lo hagan y se vayan.

Váyanse; siento mucho que su hermanita se haya suicidado.-dice Sayo para detenerlos.

Ella no se mato, fue el desgraciado de Onigumo que la abandono.- la interrumpe fríamente Inuyasha.

El no la abandono; el la amaba profundamente.-

Y como es que sabe tanto?.-le pregunta frio Sesshoumaru.

Bueno, es que…..-dice Sayo, pero no decía nada al fin.

Bueno quédese callada; pero entraremos, vengaremos a mi hermana a como de lugar.- le dijo Inuyasha al entrar a la casa con sus hermanos.

No váyanse, no hay nadie váyanse.- les gritaba y suplica Sayo.

Pero en eso sale el abuelo vestido de indio, con un plumero y una bufanda en la cabeza como penacho y un arco y como flecha un destapacaños, se iba al ataque, según él; pero cuando sale Sayo va a él para llevárselo a su cuarto y esconderlo, pero Inuyasha la detiene y la agarra fuerte y se dispone a dispararle al viejo.

No; es un anciano.-suplicaba Sayo.

Pero Inuyasha no le hizo caso y le iba a disparar, pero el abuelo prepara su arma y le lanza el destapacaños a Inuyasha, quien al ver como era el abuelo; de infantil, baja su arma.

Jejeje; le di.- decía el abuelo contento; de "derribar" al enemigo; se acerca a los escalones; pero se cae, y antes de que se pegue; Inuyasha corre a ayudarlo para que no tenga un accidente. Bajan su silla e Inuyasha lo pone en ella con cuidado.

Gracias por salvar a don Saito, no sé qué pasaría si le pasara algo.- les agradece Sayo.

Habría un indio menos en la tribu de los colorines.-dice don Saito; los Taisho, al ver la personalidad infantil del abuelo, no sabían si reírse o desesperarse.

Y quiénes son?.- les pregunta el viejo.

Somos los hermanos Taisho y…- decía Inuyasha pero lo interrumpen.

Son los albañiles; y mañana mismo construirán la cabaña.- dijo Sayo rápidamente para que el abuelo no descubra que desean en verdad.

Jejeje, es la primera vez que veo constructores armados, en vez con herramientas de trabajo; es que las cosas se hacen mejor con balas y pólvora?.- les decía burlón Saito y ellos no sabían aun si enojarse o reír.

Bueno, regresaremos mañana.- dice Kouga.

No los dejare entrar.-dice firmemente el abuelo.

Como dijo?.-dijo sorprendido Sesshoumaru.

No los dejare entrar al menos que me traigan un buen sake; del bueno.-les dice divertido el abuelo y los Taisho, hasta Sayo casi se caen de la impresión cuando el abuelo dijo lo que quería.

Cuando llegan a su casa y le dicen a Jaylin lo que sucedió, ella empezó a reírse, sobre todo de lo que le decían del anciano.

Jajajajajajaja; no puede ser, jajaja, creyeron que eran albañiles, jejeje, y el viejo se vistió de indio y los ataco con un destapacaños; jajaja y para que entren que le lleven un sake; eso me encantaría verlo.- decía entre risas Jaylin, mientras que ellos les contaban lo que paso.

Pero bueno ahora que van a hacer?; si ya se comprometieron ir mañana para construir la choza esa.- les pregunto dudosa mientras que preparaba galletas de chocolate.

Vamos a trabajar de albañiles.- dice decididamente Inuyasha mientras amasaba para hacer pan de vainilla.

Estás loco Inuyasha?.- le pregunta Kouga sorprendido.

Piensen, si trabajamos como albañiles en esa hacienda; trataremos con los Higurashi, y luego de conocerlos; sabremos cual es su punto débil y tacamos.- les decía Inuyasha a sus hermanos, quienes estuvieron de acuerdo con esa idea.

En la mañana siguiente se encaminan a la hacienda para trabajar en la construcción de la cabaña, en cuanto llegan los recibe Sayo, y al entrar ven que don Saito les lanza confeti.

Compañeros albañiles, clase obrera, es un honor para mí recibirles en mi casa; y felicitarlos en la edificación de fuertes y murallas. Viva los albañiles.- les decía Saito al lanzarles el confeti.

Ese viejo está loco.- decía Kouga al verlo.

A mí me divierte mucho.- dijo Sesshoumaru.

Pues para mí que no está loco. Debe guardar muchos secretos.-dijo Inuyasha al entrar y llegar al punto donde seria la construcción. Mientras tomaban medidas; vieron lo que faltaba y Sesshoumaru y Kouga fueron por material, mientras Inuyasha se quedo a ver los planos, y poner puntos de las medidas de construcción; como hacía calor se quito la camisa; y se amarro el cabello en una coleta baja. En ese momento llegan los Higurashi y Naraku de Tokio; al llegar Sayo les avisa que ya están los albañiles y Kaguya va a ver, cuando llega ve que Inuyasha estaba trabajando sin camisa.

Que se ha creído usted; como se atreve a estar desnudo por la hacienda?.- le reclama Kaguya a Inuyasha al verlo en tales condiciones.

Pues que no ha visto usted en su vida a un hombre sin camisa o qué?.- le pregunta medio burlón Inuyasha al levantarse y enfrentar a Kaguya.

Es un insolente!!!!.-le dice fuerte y fríamente Kaguya cuando le responde así.

Y quien es usted para que me regañe tanto?-le pregunta serio Inuyasha.

Ella es la señora Kaguya, la dueña de la hacienda y viuda de don Onigumo.- le dice Sayo al llegar con ellos; cuando Inuyasha escucho eso le entro una furia enorme. En eso llega Kagome e Inuyasha al verla se queda embobado, vio que era bellísima con hermosos ojos azules como el mar, figura perfecta y divina como una diosa, cuando le sonrió, le pareció que era la más hermosa sonrisa que haya visto en su vida; ella al verlo también se quedo plasmada; observo que ese hombre frente suyo era hermoso, con preciosos ojos color dorado como oro fundido; cabello largo y plateado, y con un cuerpo fuerte y musculoso.

Que quieres Kagome?.- le pregunto Kaguya al voltear y ver a su hija atrás suyo; pero Kagome aun se le quedaba viendo a Inuyasha y el a ella. Kagome, que quieres?.- le repitió con voz alta al ver que su hija no le hacía caso.

Pues quería consultar contigo algunas cosas sobre la fiesta de la caridad.- dijo Kagome saliendo de su trance.

Eso lo veremos después; vete a la casa.- le ordena Kaguya, pero Kagome aun seguía observando a Inuyasha y viceversa. Que te vayas a la casa.- le vuelve a ordenar Kaguya al ver que Kagome de nuevo no le hacía caso.

Si.- le dice Kagome a su madre al retirarse pero de nuevo voltea para ver a Inuyasha y el la siguió observando hasta que se fue.

Así que usted es la viuda de Higurashi?.- le pregunta Inuyasha a Kaguya después de que Kagome se fue.

Así que usted es el único albañil?.-le pregunta Kaguya a Inuyasha con aires de superioridad.

Pues no, somos mis dos hermanos y yo.- le dice Inuyasha un poco molesto por la actitud de Kaguya.

Solo tres?.-pregunta burlona y sintiéndose superior Kaguya.

Pues para construir una cabaña como esta no se necesita tanta gente.- le responde Inuyasha a punto de perder la paciencia.

A mí me parece buena idea, se que a usted no le gusta tener tanta gente extraña en la casa.- dijo Sayo para calmar el ambiente tenso que se hizo cuando Inuyasha supo quien era Kaguya.

Espero que sean responsables y cumplan.- dijo Kaguya fríamente.

No se preocupe señora, si mis hermanos y yo venimos a cumplir con nuestro trabajo.- dijo Inuyasha con el mismo tono de voz frio que Kaguya.

Esta batalla ya empezó, los héroes albañiles contra la Santa Inquisición; ahora esta batalla será divertida; sobre todo como los héroes se enfrentaran a la amargada de mi hija.- decía el abuelo en su habitación observando todo con su catalejo y vestido de detective.

Kagome entra a la casa suspirando por lo que acababa de pasar y observa en una ventana a Inuyasha trabajando; recordando sus finas y preciosas facciones, sus hermosos ojos ámbares, su cabellera plateada, y su cuerpo perfecto y musculoso, sin darse cuenta suspiro de nuevo y sintió cosas que no había sentido por nadie, ni siquiera por Naraku.

Pero qué me pasa, porque me siento así?.-se preguntaba a sí misma.

Mientras Kagome pensaba eso, Inuyasha no era diferente, mientras trabajaba, recordaba a esa hermosa mujer que acababa de ver hace rato; recordaba sus preciosos ojos azules como un par de bellísimos zafiros; su hermoso rostro, su cuerpo divino y perfecto como una diosa y su encantadora sonrisa en cuanto ella lo vio.

Kagome, se llama Kagome.- decía para sí mismo y sin darse cuenta sonrió.

Cuando la familia estaba comiendo, Kaguya dijo que sintió que Inuyasha en cuanto la vio, quiso matarla, aunque su padre e hijas dijeron que exageraba, ella no se quito esa idea, y les prohibió a las dos menores que no se acerquen a los trabajadores, que no eran de su condición y clase.

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Así que conociste a la viuda de Higurashi?.-le pregunto Kouga en cuanto llegaron el y su hermano mayor e Inuyasha les dijo lo que paso, claro que omitió la parte en que conoció a Kagome.

Y como es Inuyasha?.-le pregunta Sesshoumaru.

Como me la imagine, hipócrita, fría, déspota, quiere todo a su voluntad y estoy seguro que maltrata a sus servidores, estoy seguro que maltrato a Kikio.- les decía Inuyasha a sus hermanos.

En la habitación del abuelo, estaban el abuelo, Ayame y Rin observando desde la ventana a los tres Taisho.

Están guapísimos, son unos garañones sangre pura, pero que brazos.-decía Ayame admirada viendo a los hermanos, pero sobre todo viendo a Kouga, quien le pareció el más hermoso.

Ya párale Ayame.- le reclamo Rin por su actitud; pero no podía dejar de ver a los hermanos, sobre todo a Sesshoumaru, quien le pareció el más hermoso y divino de los tres.

Qué?, sólo reconozco sus atributos, no tiene nada de malo, verdad abuelo?.- le pregunta Ayame a su abuelo.

Claro que no hijita, la atracción sexual es un funcionamiento de las hormonas, cuando uno se siente así…- decía el abuelo pero en eso lo interrumpen.

Abuelo, ya sé cómo funciona eso, no me lo expliques.- le dijo colorada Rin.

Ay Rin, no cabe duda que te contagiaste de amargura por andar cerca de Sor Tormenta.- le dijo tristemente el abuelo.

Porque hablas mal de mi mama siempre?.- le reclama Rin a su abuelo.

No hablo mal de ella, solo digo como es.- le dice tranquilo don Saito.

En ese momento llega Naraku hacia donde estaban trabajando los Taisho.

No se preocupe, nosotros sabemos hacer bien nuestro trabajo.- le dice Inuyasha al verlo llegar.

Quiero ver los planos.-les dijo Naraku mientras fumaba un puro.

Que pasa, donde están los planos?.-pregunto Naraku con aires de superior al ver que ellos no se los daban.

Aquí están los planos.-dijo Sayo al llegar a ese lugar con los planos en la mano y se los da a Naraku, que los ve y revisa que todo está bien, estira la mano con los planos y Sesshoumaru la estira creyendo que se los iba a dar a él; pero Naraku se los da a Sayo y se va de ahí.

Es mejor que ustedes los tengan, pero guárdenlos bien, porque los pueden pedir en cualquier momento.- les dijo Sayo al darle los planos a Sesshoumaru, y se va de ahí, y Sesshoumaru avienta molesto los planos al suelo.

Que ser tan odioso y repugnante.- dijo con bastante odio.

Tienes mucha razón, nos miro como la misma Kaguya me observo, déspota, frio y con aires de grandeza, debe ser unos de los habitantes de aquí.- dijo Inuyasha con el mismo tono de voz que Sesshoumaru.

Deben tener mucha razón, que se cree, que es el mejor de aquí y que nosotros por no estar a su nivel somos escoria e inferiores?.- dijo Kouga con el mismo tono de voz.

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Mientras que el abuelo y las hermanas menores de Kagome estaban ahí, al abuelo se le ocurrió algo después de observar con su catalejo a los Taisho.

Quieren ver de cerca a los trabajadores y conocerlos?.- les pregunta emocionado el abuelo.

Ayy, a mi si, vamos abuelo.-dijo Ayame bastante alegre y emocionada por lo que dijo el abuelo.

No Ayame, acuérdate lo que dijo mama sobre esto.- le recordó Rin bastante seria.

No estamos haciendo nada malo.- le dice Ayame al agarrar la silla del abuelo para bajar y ver a los albañiles de cerca.

Bueno si la Sor tormentita no quiere ir que se quede, los demás, suban a bordo.- dice el abuelo al dejar su catalejo e irse de ahí con una Ayame bastante emocionada. Rin se quedo pero no pudo evitar agarrar el catalejo de su abuelo y observar otra vez a Sesshoumaru, así que decidió ir, pero se fue por otra parte para que no la descubran.

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Esto no cuadra nada, las medidas que tomamos son muy pequeñas.- decía Inuyasha mientras veía los planos con sus hermanos.

En eso llega el abuelo con sus nietas menores, pero no se dan cuenta y pasan la silla del abuelo cerca de un agujero, esta por caerse, pero en eso llegan Sesshoumaru y Kouga para ayudarles a Rin y Ayame a levantar al abuelo, Kouga llega a lado de Ayame y Sesshoumaru a lado de Rin. Y cuando ambas parejas se miran a los ojos se quedan pasmados. Kouga no dejaba de admirar eso ojos verdes aqua de Ayame, su cabello rojo y su figura divina, Ayame en cambio no dejaba de observar eso ojos azules como el cielo y su musculatura perfecta y su cabello negro recogido en una coleta alta. Sesshoumaru no dejaba de observar los ojos azul profundo de Rin y su cuerpo escultural; y Rin trataba de parecer fría, pero le costaba trabajo porque no evitaba ver sus ojos dorados como el oro fundido y su cuerpo musculoso y su cabello plateado hasta la cintura.

El abuelo estaba viendo divertido con su lupa la actitud y reacción de esos dos hermanos y sus nietas como si fuera el mismo Sherlock Holmes.

Estimados maestros albañiles, es un honor presentarles a mis adoradas nietas; ella es Ayame, es un poco rebelde como potranca, pero noble.- lo dice al dirigirse con Ayame. Y ella es Rin, un cuerpo de tentación y carita de "yo no fui", atrapada en obligaciones y ropajes de monjita que su madre le impone.- dice el abuelo al dirigirse a Rin

Bueno chicas ellos son Kouga.-lo dice el abuelo al dirigirse a él. Y el es Sesshoumaru.- lo dice al dirigirse al susodicho nombrado. Y el es Inuyasha, ven no te quedes allá.- lo dice al ver que Inuyasha seguía viendo los planos. Inuyasha al ser llamado, acude con don Saito.

Hola don Saito.- dijo amablemente Inuyasha al saludarlo, en eso sale de la casa Kagome e Inuyasha se emboba de nuevo al verla, el abuelo al observar eso se ríe de nuevo.

Por cierto, ella es la mayor de mis nietas, se llama Kagome, una jovencita con corazón de oro igual que tus ojos Inuyasha, nuca se niega a ayudar a quien se lo pide.- lo dice al presentarla a los hermanos Taisho.

Kagome ellos son los hermanos Sesshoumaru.- lo dice al dirigirse a quien estaba al lado de Rin. El es Kouga.- al dirigirse a quien estaba al lado de Ayame. Y el es Inuyasha.- lo dice finalmente el abuelo al dirigirse a quien estaba enfrente de el.

Mucho gusto.- dice tímidamente Kagome a Inuyasha.

El abuelo otra vez estaba divertido y viendo la reacción de estos dos con su lupa como si fuera un detective.

Hola hermanos; les traigo el almuerzo; AAAAYYYYY ME CAIGO!!!!!!!!!.- dijo la voz de una muchacha que venía en su bicicleta; al pasar sobre otro agujero la rueda de la bicicleta se atoro y ella por poco pierde el equilibrio; los tres Taisho van a ayudarla y observan que es su hermana menor Jaylin.

Jaylin, que haces aquí?.- le pregunta Sesshoumaru al ayudarle a bajar de su bicicleta.

Te dijimos que te quedes en casa.- le reclama Kouga.

Y como llegaste hasta aquí?.- le [pregunta Inuyasha al ayudarle con la canasta donde estaba la comida que ella les llevo.

Primero, les traje el almuerzo, segundo hoy no trabajo y entro al escuela a las cuatro y son las doce apenas, y tercero le pregunte a Tsubaki donde estaban y me dio la dirección de esta hacienda, y por último, que no puedo ver a mis hermanos trabajar como albañiles?.- les dice tranquilamente Jaylin. Ella solo trabajaba lunes, miércoles y sábados; y ese día era martes.

Bueno, ya que estas aquí te presentamos a esta familia; ellas son las hermanas Kagome, Rin y Ayame y él es el abuelo Saito.- le dice Inuyasha al presentarles a los miembros de la familia mencionados; pero ellos no dicen nada; ya que al ver a Jaylin, se dan cuenta que es bastante, pero bastante parecida a Kikio; la muchacha que se apareció en la noche que velaron a Onigumo; y por lo que les dijo su madre ahora estaba muerta.

Hola mucho gusto; me llamo Jaylin Taisho y soy la hermana menor de estos tres.- dijo amablemente Jaylin al estirarles la mano; pero ellos seguían sorprendidos de ver como ella era bastante parecida a esa muchacha; solo que Kikio, según recuerdan tenía el pelo negro y ojos verdes y esa joven que tienen enfrente tiene los ojos ámbares y el cabello plateado con mechones negros.

Tengo algo raro en mi?; si estoy hecha un desastre, es que apenas llegue y no fue fácil encontrar esta casa y pedalear en rumbo desconocido en bicicleta es pesado.- les dijo Jaylin al ver como las hermanas Higurashi y el abuelo la veían.

No nada, estas bien, solo que nos sorprendimos de que eres la hermanita de los tres maestros de obra; estos grandes albañiles que edificaran la cabaña. Como les decía, ellas son mis adoradas nietas, son mi mayor tesoro; como lo eran de su padre Onigumo- decía el abuelo saliendo de su trance. Cuando menciono que eran también tesoro de Onigumo; los cuatro hermanos se sorprendieron y a los cuatro les entro coraje; pero se contuvieron.

Eres bastante parecida a los dos mayores Jaylin.- dijo Ayame al ver sus ojos y cabello.

Muchas gracias, y me verán aquí algunas veces, cuando les traiga el almuerzo a mis hermanos.- dijo amablemente Jaylin.

Las hermanas y abuelo se retiran de ahí para entrar a la casa, aun extrañados de esa joven que se apareció y el enorme parecido que tenía en las facciones a la otra; excepto del cabello y los ojos.

Y finalmente apareciste aquí como querías.- dijo en tono burlón Inuyasha.

No me culpen, Kaede dijo que les traiga el almuerzo hasta acá, además me aburro en casa sin ustedes.- dijo Jaylin.

Y que no deberías trabajar o irte ya a la universidad?.- le pregunta Sesshoumaru.

Ya dije que hoy no trabajo; acuérdate que los martes, jueves y viernes no trabajo, además entro a las cuatro a la escuela y son las doce como dije antes.- le dijo Jaylin algo fastidiada.

De acuerdo, tú ganas.- dijo Kouga.

Puedo ayudarles en algo? – les pregunto Jaylin.

Sabes cómo hacer esto?.-le pregunta Inuyasha; algo burlón.

Si me enseñas y dices como, si.- le contesta Jaylin molesta por su tono de voz. A ellos no les quedo de otra que dejarla que los ayude.

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Oye abuelo, no crees que esa muchacha Jaylin tenga algo que ver con la otra?.- le pregunta curiosa Kagome a su abuelo.

Tal vez; pero tal vez no, esta joven tiene los ojos dorados como sus hermanos al igual que el cabello plateado con mechones negros como los cabellos de Inuyasha y Kouga juntos; bueno solo un poco en el cabello; pero la otra tenia ojos verdes y pelo negro.- le contesta el abuelo.

Pues a lo mejor solo sea coincidencia de que Jaylin sea parecida en las facciones a la otra joven, no creen?.- dice Ayame.

Quién sabe, pero luego sabremos.- finaliza Rin.

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Ya en la noche, en la panadería, esta Inuyasha amasando para unos panes; pero en cada amasada se acordaba de Kagome y su hermosura; y sin darse cuenta a un pedazo de masa le dio forma de corazón y en el vio a Kagome; sus hermosos ojos de zafiro y su encantadora sonrisa. Y en ese instante, sonrio al pensar en un nuevo pan que le haría recordarla siempre.

Continuara……..

Bueno, aquí está el siguiente capítulo; y en el próximo verán cosas interesantes, como intrigantes; solo espero que me sigan dando sus reviews y me animen para seguir. Tratare de publicar un nuevo capítulo cada semana, no puedo prometerlo, porque como estoy en cuarto semestre de universidad, me dejan bastantita tarea y a veces es pesada

Le agradezco sus comentarios a La Dama de Hielo; muchas gracias por tus comentarios, me han motivado para seguir con el fic. Hasta prometo que en unos capítulos más habrá lemon entre Inuyasha y Kagome. También habrá con Ayame y Kouga, al igual con Sesshoumaru y Rin. Pero Inuyasha y Kagome serán los principales

Se despide

OSORE JAYLIN.