Holaaaa! cómo andan? les dejo un nuevo capítulo, espero lo disfruten y que sea de su agrado(?) no olviden dejar su review, fav y seguir la historia! los quiero, gracias por leer!
Capítulo 2
Luego de varios días de esperar a su esposo, Rose se cansó de esperarlo y decidió seguir con su vida sin necesidad de ponerse a su disposición. Les preguntó a sus hijos si querían salir a algún lado y ellos dijeron que sí gustosos.
Rose los llevó al shopping, donde habían videojuegos y cosas con las que los chicos pudieran entretenerse. Pasaron un par de horas y los llevó a almorzar en un restaurante cercano, a todo esto, ella había apagado su celular porque no quería recibir noticias de su marido sabiendo que a consecuencia le vendrían un par de problemas encima.
–Gracias por el paseo mamá, aunque nunca has estado muy divertida– le dijo Noah. Rose le sonrió y terminó con su comida. Trataba de llevar el día con el mejor humor posible.
Volviendo a casa caminando, Rose iba distraída sumida en sus pensamientos mientras los niños jugaban entre ellos y reían. Iba tan distraída que no se fijó en el semáforo, estaba dando unos pasos hacia la calle, cuando la bocina de un auto la despierta y unos brazos la sacan del camino.
–Deberías estar más atenta al cruzar, además no estás sola–le dijo un hombre mirando a los niños, que habían quedado en estado de shock en la vereda.
–Lo sé... perdón–Rose miró al hombre y se dio cuenta que ya lo había visto, era el mismo del supermercado–¿Me estás siguiendo?–le preguntó ella, él le sonrió dejando a la vista todos sus hoyuelos.
–Eso debería preguntártelo yo…– el hombre soltó a Rose y miró a los chicos– muchachos, asegúrense de mantener consiente a su madre hasta llegar a casa–volvió la vista a Rose– espero verte de nuevo–le sonrió– Rose se quedó estupefacta. ¿En serio él se preguntaba si ella lo seguía?
–¿Mamá?–Rose volvió en sí y miro a sus hijos.
–Vámonos a casa–los tomo de la mano a ambos y se fueron.
–¿De donde conocías a ese tipo? –preguntó Thomas.
–¿Estás engañando a papá?–preguntó Noah.
–Chicos, basta, apenas lo conozco…nos hemos cruzado un par de veces, no engaño a su padre, tranquilos–Rosalie todavía no lograba recuperarse de su encuentro–miren, parece que su padre volvió–dijo ella sonriendo forzadamente mirando el auto estacionado de Royce. Los chicos soltaron su mano y corrieron a la casa.
–¡Papá!–gritaron ambos al ver a su padre. Los tres se hundieron en un fuerte abrazo. Royce observó a Rosalie y volvió la atención a sus hijos.
–¿Cómo están mis muchachos? ¿Estuvieron de paseo?
–Mamá nos llevó a jugar videojuegos
–Y a comer
–Eso me parece estupendo, ¿porqué no van a ver lo que dejé en su habitación?
–¡Si, regalos!–gritaron ambos y subieron a su habitación, dejando a sus padres solos.
–Nunca vas a cambiar, ¿verdad?–le preguntó Rosalie, irónicamente. Royce le sonrió y fue a servirse una copa de vino.
–Sabes que no puedo decepcionarlos–dijo él.
–Ya lo haces, siempre que dices que vas a volver y pospones tu viaje una o dos semanas más, ¿Qué ocultas Royce?–Rosalie se cruzó de brazos.
–¿Qué se te ocurre que pueda ocultar? –Royce sonreía de forma amargada. Rosalie se acercó a él y le dio una cachetada.
–¿Con quién te quedas esas semanas "extra" en la que pospones tu viaje de regreso? Dímelo King, y no me importa la respuesta hoy no vas a quedarte aquí–Royce se tocó el rostro donde Rose le había golpeado y la miró con sorpresa.
–Si no te importa la respuesta, te hubieras ahorrado el preguntármelo… de acuerdo, hoy no me quedaré, pero me llevo a los chicos–le dijo él, desafiándola.
–Eso ni lo sueñes–dijo Rose.
–¡Son las últimas ediciones! Gracias papá– venía corriendo Thomas con sus juguetes, abrazando a su padre. Royce le devolvió el abrazo. Noah había visto todo y se quedó en las escaleras.
–De nada, lo mejor para mis muchachos, ¿Dónde está tu hermano?
–Aquí estoy–Noah se acercó y abrazó a su madre, ella acarició su cabello.
–¿Qué les parece ir conmigo a casa de los abuelos?–ofreció Royce. Rose lo miró con odio.
–¿Va a ir mamá también?–preguntó Thomas. Las miradas de Rosalie y Royce se cruzaron.
–No, ella va a quedarse aquí–le dijo él.
–Yo no voy–Noah dejó sus juguetes y se fue a su cuarto.
–¿Y bien Thomas, qué dices?
–Si Noah no va, no creo que sea divertido–Rose sonrió.
–Oh vamos, no necesitas a tu hermano para divertirte, podrás andar en karting, montar a caballo, nadar, todo lo que quieras–lo chantajeaba Royce.
–Está bien, voy por mis cosas–Thomas subió corriendo a su habitación, la sonrisa de Rose se borró.
–¿Crees que voy a dejártelo fácil? Lo nuestro puede terminar, pero no me alejarás de mis hijos–le dijo Royce, Rose lo miró con ira.
–Quiero a Thomas aquí mañana en la tarde, o mandaré a la policía a buscarlo–le dijo ella. Royce estalló en carcajadas.
–¿Y qué les vas a decir? ¿Qué secuestré a nuestro hijo?–siguió riéndose.
–Bastardo– dijo ella gruñendo.
Royce se llevó a Thomas, y dejó a Rose muy enojada. Ella decidió calmarse, ya que al menos su hijo Noah se había quedado.
–¿Noah? –Lo llamó yendo a su habitación a buscarlo– ¿Qué te parece si pasamos toda la noche viendo películas de acción con palomitas?–le ofreció ella sonriendo. Noah estaba sentado en su cama jugando con sus viejos juguetes. Miró a Rose con tristeza.
–Mamá, ¿tú y papá se van a separar?–Rosalie se quedó helada y se acercó a su hijo para abrazarlo.
–Mi vida, ¿porqué preguntas eso?
–Los vi pelear.
–Noah, me gustaría mucho decirte que no, pero en estos momentos no sé que responderte y créeme, no quiero mentirte…las cosas entre tu padre y yo no están yendo muy bien–le respondió ella dándole un beso en la cabeza a su hijo.
Ese fin de semana pasó rápido, para la suerte de Rose. Royce trajo de regreso a Thomas a la mañana del día siguiente, por una alergia que el niño había agarrado por unas plantas del campo.
–Lo hubieras traído en cuanto notaste la alergia, pobre mi bebé, está brotado por todas partes– lo retaba Rose mientras trataba de controlar el salpullido de su hijo con medicinas.
–No quería traerlo, y quería demostrar que podía hacerme cargo– Rose bajó a Thomas de la mesa donde lo estaba atendiendo y miró a Royce.
–Y mira que bien te salió–le dijo ella señalando a su hijo– Thomas, ya está amor, ve a ver televisión–le dijo a su hijo y éste fue a hacer lo que ella le dijo–La próxima vez, te irás sin ellos, y ve juntando tus cosas.
–No te preocupes, de todas formas no pensaba quedarme… la casa de mis padres es más acogedora que ésta–dijo dándose la vuelta para irse.
–¿Y hasta ahora lo dices? Imbécil– dijo ella sabiendo que no la escucharía.
El lunes en su trabajo, Rose tenía el despacho bastante lleno de pacientes. Se dedicó a cada uno de ellos con paciencia y alegría, tratando de darles la mejor atención posible, como siempre.
–Doctora Hale–la llamó su enfermera/secretaria. Rose levantó la mirada, dejando las notas que estaba haciendo– hay un problema en urgencias, un padre bastante preocupado–Rose estaba acostumbrada a esas situaciones, y entendía a los padres. Lo que hacía era ir a verificar el estado del niño para saber si era muy urgente o no, de esa forma lograba tranquilizar un poco a los padres.
–¿Cuál es el diagnostico, Anne?–le preguntó, mientras se ponía de pie y la seguía.
–Dolor de estómago, creo que es estreñimiento– le respondió la enfermera.
–Ya veremos eso– le dijo Rose, si bien Anne estaba en práctica todavía y le costaba deducir algunas enfermedades.
–Aquí está la doctora, ¿señor…?–le preguntó Anne.
–McCarty– respondió el hombre, sus ojos azules se fijaron en los ojos azules de Rose. Ella simplemente no podía creerlo, otra vez era él. Los quejidos de la niña devolvieron a la realidad a ambos y Rose comenzó a trabajar.
Rosalie tocó apenas la frente de la pequeña, y al observarla supo que no se debía solo a un estreñimiento.
–Vamos a mi consultorio, rápido–dijo ella. Una vez en el consultorio, ordenó a Anne tomar el pulso de la niña, mientras ella la revisaba. Aunque su revisión era destinada sólo a presionar el lado derecho del estómago, en el apéndice. Un grito de dolor salió de la niña en cuanto Rose presionó su abdomen.
–Lo sabía, Anne, deja todo ahora, llama a mi padre y dile que prepare todo en la sala de operaciones, tenemos un caso de Apendicitis–dijo ella mirando al padre de la niña.
–No estabas preparado para esto, ¿verdad?–le preguntó ella mientras ayudaba a las enfermeras a preparar a la niña.
–Por favor, dime que va a estar bien, tengo a mi otra hija en la sala de espera–dijo él, Rose asintió.
–Va a estar bien, tranquilo– dijo ella y fue a encontrarse con su padre.
La sala de operaciones estaba lista, Rose se encargó de la operación junto con su padre y todo salió perfecto. La niña estaba fuera de peligro y Rose se puso feliz de haber hecho todo bien.
Luego de unas horas y que llevaran a su paciente a una habitación, Rosalie fue a darle las buenas noticias al padre de la niña, quien se llamaba Mía.
–Señor McCarty, su hija está bien, ahora la llevaron a su habitación. Deberá quedarse unos días en observación, pero la recuperación será larga así que paciencia– El hombre sonrió de felicidad y corrió a abrazarla, Rose se rió.
–Muchas gracias por salvarla… ¿Cuándo podemos pasar a verla?–le preguntó él. Ella había olvidado a la otra niña, que se encontraba sentada en uno de los asientos de la sala; le sonrió.
–En unos minutos, la enfermera vendrá para avisarles.
–Por cierto, soy Emmett–dijo él, tendiéndole la mano– y no, no te estoy siguiendo…creo que todo esto es culpa del destino–y otra vez esa sonrisa llena de hoyuelos que dejaban encantada a Rose.
–Bueno… un gusto Emmett, mi nombre es…
–Rosalie, lo supe por tu credencial de hospital–dijo él señalando la identificación que ella llevaba en su delantal, ambos se sonrieron– ah, y ella es Zoey–señaló a su hija, Rose se agachó para estar a su altura y le ofreció la mano.
–Hola Zoey, que bonita eres–dijo ella sonriendo, Zoey se escondió detrás de su padre– Es tímida, ¿verdad?–le preguntó Rose, recordando el momento que pasó con Zoey en el supermercado.
–Si…algo, eso y que no habla–dijo Emmett tomando a su hija en brazos.
–¿No...habla?
–Luego te lo explico, ahora voy a esperar a ver a Mía, gracias Rosalie–le dijo él nuevamente. Rose trató de recomponerse y le sonrió.
–Cuando quieras.
