Hola de nuevo! Espero les estee gustando la historia y la disfruten! Gracias por sus Rv. y por seguirla :3 los invito a mi grupo de fb, por si quieren unirse(FanFic Twilight by Ness) :
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Un beso! Ness~


Capítulo 5

–¿Qué haces aquí?–le preguntó Rose a Emmett, conteniendo la risa.

–¿No te alegras de verme? –le preguntó él con un puchero. Emmett sacó una mano que tenia oculta en la espalda, para entregarle a Rose un ramo de flores.

–Gracias–dijo ella sintiendo como el calor inundaba sus mejillas–¿quieres entrar?–le propuso. Emmett sonrió y entró en la estancia, apreciando todo su interior. Rose era muy ordenada, todo se veía prolijo y en su lugar. Emmett envidiaba y apreciaba aquello, su casa siempre tenía juguetes por todas partes, y muy pocas veces se encontraba ordenada.

–¿A qué viniste, Emmett?–le pregunta ella, conociendo ya la respuesta. Emm le sonríe.

–Pensaba que no te molestaría tener una cita conmigo esta noche, ¿qué dices?–le preguntó él. Emmett estaba muy nervioso, tanto que comenzó a morder su labio inferior mientras esperaba respuesta de Rose.
Ella tardó un par de minutos pensarlo y sonrió.

–Déjame avisarle a mi hermano, y podré salir contigo–le dijo ella sonriendo.

Rose fue a buscar a Jasper, quien estaba tirado en el pasto mientras los gemelos se pasaban la pelota.

–Jazz–lo llamó ella, poniéndose a su lado, él le sonrió.

–¿Qué pasa, hermana?

–¿Podrías quedarte con los chicos? Surgió algo en el hospital y me necesitan…–Jasper frunció el ceño, el sabía que ella mentía pero no quería ser tan metiche.

–Claro, suerte–le dijo él. Rose le dio un beso en la mejilla.

–Gracias, te debo una–le sonrió y se fue donde estaba Emmett.

–¡Me debes muchas!–le gritó su hermano desde el patio. Rose se rió y fue a encontrarse con Emmett, quién seguía parado en la estancia.

–Puedes sentarte, iré a buscar mi bolso y nos vamos–le dijo ella.

–No hay problema–dijo él, levantando sus manos. Rose sonrió y fue a su habitación para arreglarse un poco.

Mientras la esperaba, Emmett observaba los cuadros y portarretratos con fotos de Rose y sus hijos. Él se preguntaba como Rose hacía para identificarlos. Escuchó unos pasos en la habitación siguiente, y reconoció al hombre que se encontraba en la cocina, bebiendo agua.

–¿Jasper?–preguntó el, despacio pero no tanto para que lo escuchara. Jasper se volteó y lo miró sorprendido.

–¿Qué haces aquí?–le preguntó Jasper acercándose a él.

–¿Conoces a Rose?–le preguntó.

–Es mi hermana…Emmett, ¿qué estás haciendo aquí?–le pregunto Jas, algo enojado. En ese momento, Rose baja las escaleras y los observa. Jasper la mira.

–¿Rose, cómo conoces a Emmett?–le preguntó su hermano. Ella le dedica una sonrisa tímida.

–Mmm, resulta que nos conocimos en el supermercado y…hemos empezado a salir, ahora, si no te importa tengo una salida con este hombre maravilloso, hasta luego hermanito y ¡No te enojes!– dijo ella, tomando del brazo a Emm para sacarlo de su casa.

–No me dijiste que tenías un hermano…–empezó a decir él.

–No me dijiste que conocías a Jasper–contraatacó ella.

–Espera, no sabía que Jasper era tu hermano–le dijo él. Ella lo miró entrecerrando los ojos. Ambos subieron al auto de Emm.

–¿Cómo conoces a Jasper?–le preguntó ella. Emmett se encogió de hombros.

–Bueno, él sale con…mi hermana–dijo medio sonriendo. A Rose casi se le cae la mandíbula al escuchar su respuesta.

–¿Alice es tu hermana?–le preguntó. Emm simplemente asintió con la cabeza.

–Es mi hermana menor, yo soy el del medio… mis padres querían formar una familia muy pronto, y adoptaron a Edward, milagrosamente después de eso, nací yo y por último, Alice. Claro que…yo digo que ella es la adoptada–dijo él sonriendo. Rose se rió.

–Qué malvado.

–No la conoces del todo, de lo contrario, estarías de acuerdo conmigo–"qué hombre" pensó Rose.

Emmett llevó a Rose a un restaurante que daba vista al Río Charles, el restaurante era muy bonito y delicado, Rose se sintió muy cómoda.

–Wow, Royce nunca me ha llevado a restaurantes como este–comentó ella, sintiéndose estúpida por nombrar a Royce, pero al mirar a Emmett, notó que a él no le había molestado el comentario.

–Pues, me siento honrado–dijo él, sonriendo mientras ayudaba a Rose a sentarse.

Se pasaron gran parte de la cena hablando sobre temas que les parecían interesantes, sobre sus gustos, sus hijos y cómo eran sus familias. Ninguno de ellos dejó de sonreír, de vez en cuando Emmett decía uno que otro chiste, y Rose lo miraba como si fuera un niño.
Habían terminado la cena y ya estaban terminando el postre cuando el teléfono de Emmett sonó en su bolsillo, interrumpiendo sus risas. Emm miró su celular para ver de quién se trataba y rodó los ojos al ver que era su hermana.

–Hola, ¿Alice? ¿Qué sucede?– preguntó él, pasándose la mano libre por la cara y luego agarrando sus cabellos en un acto nervioso.

–¿Estás segura? Ya sabes cómo es, Al, seguro está fingiendo…–Rose miraba a Emmett cada segundo, y quería saber porqué él actuaba de esa manera– Alice, no puede agarrarle apendicitis de nuevo, usa un poco de razón… ¿estás segura que no sabe nada de mi cita?– Rose lo miraba preocupada, sin entender– Mierda, de acuerdo… sí, Alice, lo entiendo...ya me va a escuchar, adiós– Emmett colgó la llamada muy enojado.

–¿Pasa algo?–le preguntó Rose, tomando la mano de él que estaba sobre la mesa. Emm relajó su postura al sentir el contacto de Rose.

–Mía está molesta, dice que le duele el estómago–Emmett rodó los ojos.

–Emmett, no seas así, tal vez sea grave, recuerda que tuvo una cirugía–le dijo Rose.

–No conoces a Mía, es una excelente actriz, de seguro sabe que estoy en una cita, siempre se le ocurre algo para arruinarlo…

–Emm, no ha arruinado nada, de hecho la pasé muy bien contigo, fue una noche maravillosa–dijo ella sonriendo–Además… yo también estaría celosa si mi padre fuera tan guapo como tu– Emmett le devolvió la sonrisa.

–Aun así, esa niña me va a escuchar–Rose se mordió el labio, pero no iba a meterse.
Pidieron la cuenta, y una vez que pagaron fueron al auto para irse a casa. Emm estacionó frente la casa de Rose y apagó el motor.

–Gracias por todo, Emm–le dijo ella nerviosa, y sintiendo como sus mejillas se teñían de rojo. El le sonrió, la luz de la luna marcaba las perfectas facciones de Rosalie, al igual que las suyas, ella era todo un espectáculo.

–No hay de qué, Ángel–respondió él. Emmett sabía que si no la besaba ahora, probablemente eche todo lo que había logrado a perder y lo lamentaría. Poco a poco se acercó hacia donde estaba Rose, y tomó su rostro entre sus manos, sus labios estaban a escasos centímetros de los de ella. Rose quería que ya la besara, estaba deseosa por ese contacto. En un acto reflejo, su mano derecha fue al cuello de Emm, atrayéndolo más a ella, juntando sus bocas. El beso fue bastante caliente y tierno, estaba cargado de pasión y amor. Rose sentía que así era como se besaba a un hombre de verdad.

–Tengo que entrar–le recordó ella, sus labios apenas estaban separados por un centímetro, Emm sonrió y volvió a besarla unos minutos más.

–Buenas noches–le dijo él, abriéndole la puerta. Rose sonrió y le dio un casto beso en los labios antes de bajarse del auto, luego entró a su casa con una sonrisa boba en los labios.
Se encontró a Jasper dormido en el sofá, con la televisión prendida; sonrió y lo cubrió con una manta para después apagar la televisión.

Emmett, en cambio, aunque había amado besarla, estaba bastante enojado. Claro que no deseaba que su hija dijera la verdad y que le doliera el estomago, al contrario, el quería que ella aceptara que su padre era un adulto y merecía encontrar a una nueva mujer.
Llegó a su casa, estacionó el auto y entró. El living estaba a oscuras, Emmett caminó con cuidado y tropezó con un peluche chillón color rosa, maldijo por lo bajo y encendió las luces.
Alice apareció al pie de las escaleras, con su pijama de seda, pantuflas de conejo y una taza de café en sus manos.

–¿Cómo la has pasado?–le preguntó ella, tratando de olvidar que lo había interrumpido. Al ver que su hermano seguía con la misma cara de ogro, lo intentó de nuevo– Lo siento, esa niña va a volvernos locos, comenzó a gritar y a decir incoherencias, tenía miedo que por culpa de tanto estrés realmente le doliera algo, así que le creí y te llamé para que al menos pensara que las tenía todas…–Alice iba a seguir hablando sin parar, y Emm ya estaba acostumbrado a eso, la detuvo con un gesto, y fue hacia la habitación de Mía.
La niña estaba dormida profundamente, y Emm notó que tenía los ojos hinchados, probablemente por haber estado llorando. Le dio un beso en la frente y la cubrió bien con las mantas, hizo lo mismo con Zoey, su otra hija de cinco años. Zoey era más tranquila, a diferencia de su hermana, y no era sólo por el hecho de que no hablara, sino porque así era ella.
Luego del accidente, cuando sus hijas supieron que su madre había muerto, Mía se volvió más distante y caprichosa, en cuanto a Zoey, dejó de hablar de un momento a otro.
Emmett recorrió cada centro médico, pero todos decían que era un problema psicológico y que era cuestión de tiempo, había días que él pensaba que su hija no volvería a hablar.
Salió de la habitación y fue con su hermana.

–Todo en orden. Alice no debes preocuparte, ya sabes cómo es–le dijo él. Ella le dedicó un adorable puchero.

–Sabes que son mi debilidad, moriría si algo les pasara por mi culpa– Emmett abrazó a su hermana y luego le revolvió sus cabellos.

–No seas tan dramática, imagino que ya has ordenado la habitación de huéspedes–ella asintió– bien, buenas noches, hermanita–dijo él, dándole un beso en la mejilla para luego ir a su cuarto.
No veía la hora de encontrarse con Rosalie de nuevo.