Finalmente un nuevo capítulo de este fic! traté de hacer un lemmon pero no pude, simplemente nosé escribir uno(? En fin gracias por leer!


Capítulo 8

– ¿Cómo fue la cita?–le preguntaba Jasper a Rose con una mirada divertida. Ella lo miró con picardía, tal vez sabiendo lo que su hermano pensaba.

–Fue perfecta, salió todo muy bien, nos casaremos en enero y tendremos una luna de miel en Hawaii–dijo ella, haciendo gestos con las manos de forma exagerada.

– ¿Hawaii?¿ Esa es tu luna de miel de ensueño?–Rose rió.

–Soy tu hermana, deberías de saber que tengo gustos bastante delicados… La cita fue bastante bien, los niños se comportaron, Emmett se comportó…no puedo pedir más–dijo ella sonriendo.

–"Emmett se comportó", ya veo quién manda en la relación– Rose golpeó a su hermano a modo de broma.

–Las mujeres siempre tenemos el control, o ¿acaso crees que no se qué Alice manda en la de ustedes?–Jasper puso los ojos como platos. Él no quería parecer un "dominado" para su hermana.

–Sólo a veces–dijo, defendiéndose como pudo.

–Prometimos vernos hoy–dijo Rose volviendo al tema. Jasper levantó las manos.

–No hay problema, Alice y yo decidimos quedarnos en la noche a cuidar a sus retoños–Rose lo miró con cara de pocos amigos– ¿Qué? Emmett nos lo pidió, y claro, se que es importante tener un poco de privacidad.

–Gracias, Jas, pero… ¿seguro que podrán con cuatro niños?–preguntó ella, insegura.

–Rose, cuido a los gemelos desde que nacieron, todo estará en orden. Además, tu y Emm lo merecen–le dijo guiñando un ojo. Ella le besó en la mejilla en forma de agradecimiento.

Esa tarde, Rose preparó las cosas de los gemelos, ya que ellos irían a pasar la noche en casa de Emmett.

–Mamá, ¿por qué tenemos que ir nosotros?– preguntaba Thomas. Rose acarició su cabello.

–Porque ustedes son caballeros, y respetan a las chicas.

–Pero nos van a hacer jugar a cosas de niñas–dijo él, haciendo un puchero y cruzándose de brazos.

–Estoy segura que encontrarán una forma de divertirse, además, su tío Jasper irá con ustedes–le dijo ella–ahora, terminen de juntar sus juguetes que vendrá Jas en unos minutos–les ordenó.

Jasper pasaría a buscarlos y los llevaría a la casa de Emmett. Él y los gemelos iban a quedarse, y Rose y Emm iban a irse.
Jas estacionó en la puerta de la gran casa, ninguno de los cuatro que se encontraban en el auto, había estado en casa de Emmett. Toda una novedad para Rose.
La casa era bastante bonita. Una gran reja aseguraba la entrada, Jasper fue y tocó el timbre. Desde el portón, se podía apreciar el gran patio, un pequeño camino conformado por baldosas los dirigía hasta la puerta principal.
Luego de anunciar su llegada, las puertas fueron abiertas y todos pasaron. Se podían ver varios juguetes tirados por el gran césped. Al llegar a la puerta, Rose pisa sin querer una muñeca. La levanta y sonríe al ver que se trataba de una de las colecciones de Monster High.

– ¿Por qué tarda tanto?–pregunto Noah, impaciente.

–Tranquilos, tal vez está ocupado…–Rose no terminó de responder a su hijo cuando la puerta fue abierta por una Alice despeinada, y con Zoey en brazos.

–Lamento el retraso, pasen–dijo ella sonriendo y saludando a todos uno por uno.

– ¿Me siguen?, los llevaré a la estancia, ahí estaremos más tranquilos.

– ¿Sucede algo Alice?–preguntó Jasper al ver que Alice se encontraba nerviosa.

–Es Mía, ¿quién mas va a ser?–dijo Alice, rodando los ojos– Emmett y ella han peleado todo el santo día, he venido a ayudar, y aproveché a que me quedaría toda la noche–suspiró. Rose se acercó a ella y con cuidado acarició los cabellos de Zoey, quitándoselos de su cara.

–Hola, princesa, ¿cómo estás?

–Le molesta que Emmett y Mía peleen–respondió Alice. Zoey tenía pequeñas lágrimas en sus ojos.

– ¿Quieres que te cargue preciosa?–le ofreció Rose. La niña secó sus lágrimas con uno de sus puñitos y luego tendió sus brazos a Rose, quién la tomó en seguida.

–Es raro, no deja que cualquiera la cargue… en fin, iré por Emmett, no tardo–dijo Alice para después desaparecer.
Noah y Thomas silbaron al mismo tiempo, contemplando la casa.

–Es grande.

–Y bonita.

–Lamento el retraso, pero esta señorita me tenia ocupado–dijo Emmett apareciendo con Mía en brazos. Zoey se movió en los brazos de Rose para ir corriendo a sus brazos.

–¿Me van a extrañar eh?–les dijo él a sus hijas– Muchachos, Alice les mostrará la casa, gracias Jasper por haber venido.

–No es molestia–dijo Jasper haciéndole un gesto a Alice para que los guiara.

–Nosotras vamos también, adiós papá–dijo Mia tomando a Zoey de la mano para llevarla.

–Adiós…–las saludó Emmett, al ver a Rose silvó como solía hacer cada vez que la veía– estás hermosa.

–Tu también–ambos se saludaron con un pequeño beso en los labios.

Una vez que Emmett tuvo todo listo y Rose se despidiera de sus hijos, salieron de la casa.

–Lamento el retraso–dijo Emm sin despegar los ojos de la carretera. Rose lo miraba, embobada por cada una de sus facciones.

–No pasa nada cariño, no es fácil ser padre soltero–le dijo ella sonriendo– ¿puedo preguntarte algo?–Emmett asintió– ¿Zoey no habla desde que despertó del accidente o…?

–Fue cuando se enteró lo de su mamá–la interrumpió– Fui por cada hospital, no pudieron hacer nada ya que es algo psicológico–dijo él rodando los ojos– daría lo que sea por escuchar su voz otra vez.

–Lo siento, cariño… ¿Y Mía como se lo tomó?–Emmett rió.

–No querrás saberlo… los primeros días fueron terribles para todos, pero Mía…jugaba, miraba televisión, pero no duraba haciendo eso más de dos minutos, después se cansaba y comenzaba a gritar, dar patadas y romper todo lo que esté a su alcance–Rose se mordió el labio.

–Claro que eso no cambió mucho, siguen sus caprichos y berrinches… Alice estaba de viaje y cuando volvió ayudó bastante.

–Cariño, te has preguntado que tal vez lo que tu hija quiere es llamar tu atención– Emm la miró un instante, mientras estacionaba el auto.

– ¿Por qué haría esas cosas? Ni siquiera le va bien en la escuela, no creo que sea para llamar la atención.

–Me refiero a que trabajas tanto que no pasas mucho tiempo con ellas. Eres su padre, y el único en el que confían plenamente. Se sienten seguras a tu lado, y sin una madre…–Emm se quedó pensando un momento, tal vez Rose tenía razón, pero ¿qué podía hacer? No podía dejar de trabajar.

–Ya luego veré eso–dijo abriéndole la puerta del copiloto a Rose para que bajara.

Rosalie contempló el lugar y notó que no era un restaurante como el de la otra vez. Se trataba de una cabaña, rodeada por grandes árboles. No había montañas, ni rocas, pero aun así parecía un bosque. El lugar estaba bastante apartado de la ciudad, la cabaña tenía a sus alrededores varias luces que la iluminaban y hacían que se viera más romántico.

– ¿Dónde estamos?– preguntó Rose, encantada. Emmett la tomó de la mano y la guió por el sendero de luces hasta la cabaña.

– ¡Dorchester!–dijo Emmett abriendo la puerta de la cabaña–…o algo así–dijo encogiéndose de hombros y dejando que Rose pasara.
Ella rió y entró al lugar, el cual estaba completamente vacío salvo por la mesa que se encontraba en el centro. La mesa estaba cubierta por un mantel blanco, y en el centro había un "centro de mesa" con flores y velas. Los platos estaban puestos, con copas y un champagne en hielo esperándolos.

–Wow… ¿en serio preparaste todo esto?–le dijo ella con una sonrisa en el rostro, Emm se acercó a ella para besarla. Rose correspondió al beso, acercándose más a él. Emmett rió entre dientes y se separó un poco de Rose.

–Dejemos lo mejor para el postre–dijo guiñándole un ojo para después llevarla a la mesa.

La cena fue silenciosa, no necesitaron hablar mucho, ya que con la mirada se decían todo. Rose estaba nerviosa, porque sabía cómo iba a terminar esa noche.

–Rose, ¿puedo preguntarte algo?– dijo Emmett rompiendo el silencio. Rose lo miró con dulzura.

–Claro.

–¿Te gustaría conocer a mi familia?–le preguntó el, encogiéndose de hombros. Rose lo miró sin comprender.

–¿A qué te refieres?–le preguntó ella.

–Mi madre quiere conocerte–le soltó él. Aunque en realidad estuviera mintiendo, ya que su madre sólo quería conocer a la mujer que saliera con su hijo. Rose por poco se atraganta al escucharlo.

–Si quieres que la conozca… no tengo problema–dijo ella sonriendo, aun tratando de digerir la noticia. Emmett le devolvió la sonrisa, sintiéndose complacido porque Rose aceptara.
Al terminar la cena, ambos se levantaron para lavar los platos, aunque Emm tuviera otros planes…

–Rose, dejemos los platos para después–dijo, rodeándola por la cintura con sus brazos y besando su cuello.
Rose sonrió y dejó los platos, girándose sobre sí misma para verlo a los ojos. Ambos tenían deseo en ellos.
Comenzaron con una serie de besos bastante húmedos, Emmett tomó a Rose de sus muslos y ella rodeó su cintura con sus piernas, rodeando el cuello de él con sus brazos.

–Somos insaciables–dijo Rose riendo entre besos. Emmett la llevó a la habitación acostándola en la cama y poniéndose sobre ella.

–No me digas–le dijo él. Rose fue desabotonando la camisa de Emmett, dejando su abdomen al descubierto. Era increíble la cantidad de abdominales que tenía ese hombre.
Emmett por su lado quitó la blusa de Rose y ella lo ayudó a hacerlo. Ambos fueron deshaciéndose de sus prendas. Rose no pudo evitar ruborizarse, hacía mucho tiempo que no se desnudaba frente a un hombre, aunque solo lo hubiera hecho con Royce. Emmett besó sus mejillas y la miró anonado.

–No te avergüences, eres hermosa y eso lo sabes–dijo mientras volvía a besarla. Los roces pasaron a ser caricias, Emmett tomó el cuerpo de Rose besándolo y mimándolo, como si se tratara del único oro en el mundo. Ella se entregaba a él con cada caricia y cada beso. Esa noche ambos eran uno, y eran infinitos.

–Te amo–dijo Rose en un suspiro.

–Yo también te amo, gracias por estar aquí– continuaron con su danza de besos, pensando que tal vez, no podrían volver a hacerlo por un tiempo.


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Saludos!