Hola, perdón por el pequeño retraso, disfruten el capítulo!


Capítulo 13

El lunes por la tarde, Emmett decidió ir de compras al supermercado con sus hijas, como solía hacer. Por la tarde irían con Rosalie a tomar helado, ese era el plan que habían hecho dos días antes, en la fiesta de Zoey.

–Papá, ¿podemos llevarnos esto?–preguntó su hija, mostrándole una caja de cereales Trix.

–No te gusta ese cereal–dijo él.

–Pero a Zoey le gusta–dijo ella señalando a su hermana– por favor, papi–le pidió haciendo un adorable puchero.

–Ve a dejarlo donde estaba, Mia–dijo él. La niña frunció el ceño, inflando sus cachetes, enojada– No vas a convencerme–dijo Emmett, siguiendo con el carrito a la sección de vegetales. Mia se quedó atrás de brazos cruzados.
Su celular sonó, con ese tono definido sólo para ella. Contestó con una sonrisa.

–¿Cómo está mi ángel?–preguntó. Zoey lo observaba y se reía de cómo había llamado su padre a Rose.

–Hola, oso, muy bien… de hecho, debo decirte algo–
respondió ella. Emmett frunció el ceño.

–¿Es algo malo?–preguntó, volviendo su vista a donde estaba antes, buscando a Mia, que había desaparecido.

–No, bueno… no lo sé. Pero quiero que lo sepas– Emmett distinguió un poco de tristeza en su voz. Tomó la mano de Zoey para ir a buscar a Mia.

–¿Qué sucede?–le preguntó él.

–Te lo diré esta tarde, ¿te importaría correr la hora para las cinco?–

preguntó Rose, cambiando de tema.

–No hay problema, te llamo luego… se me perdió una pulga–dijo él. Rose rió del otro lado de la línea.

–¿En dónde te encuentras?

–Supermercado…

–Qué casualidad– escuchó como Rose se reía – Hola, papá–sonrió de alivio al escuchar la voz de su pequeña.

–Mia, Dios. Gracias amor, ¿cómo es posible que coincidamos en todos lados?

–No lo sé– escuchó detrás de él, a la vez que se cortaba la llamada. Se volteó sobre sí mismo y encontró a Rosalie con Mía de la mano. La imagen era bastante adorable.
Zoey corrió en dirección a Rose, y ella la tomó en brazos.

–Compras familiares–dijo él, luego de que ambos terminaran las compras. Mia y Zoey miraban los productos y hacían comparaciones con los números de los precios.

–Deberíamos hacer esto más seguido–le dijo ella, apoyando su cabeza en el hombro de él.

–¿Tú crees?–Rose se giró y lo besó en los labios.

–Diagh–ambos rieron ante la queja de Mia.

–Los veo en la tarde, y tu pórtate muy bien–le dijo Rose a Mia. Luego fue a saludar a Zoey y por último a Emmett, quien aprovechó a que las niñas ya subieron al auto para acercar el cuerpo de Rose al suyo.

–Cariño…–dijo ella apartándose. Emmett se rió y la soltó.

–Hasta luego, cuídate.

–Igual tu– Rose fue hasta su auto, cargó las bolsas y subió al asiento del conductor para ir a su casa.

Al llegar, se encontró con una escena de lo mas graciosa. Alice, Jasper y los gemelos se encontraban en el sofá de la sala viendo una película con palomitas, varias de estas andaban por el piso. Rose alzó una ceja y se acercó a ellos.

–¿Porqué no puedo ser la mujer invisible?–se quejaba Alice.

–Porqué ella sale con Reed Richards y yo soy Reed Richards–dijo Thomas señalándose el pecho.

–En ese caso, Jas puede ser el Sr. Fantástico…

–¡No, Alice, él es Reed Richard, yo soy el Sr. Fantástico!–gritó.

–Pues deja que Jasper sea el Sr. Fantástico–le dijo Alice, llevándose una palomita a la boca.

–Te lo dije, no debíamos ver la película con ella, tío Jasper ¿por qué la trajiste?–preguntó Noah.

–Entonces, si Alice no puede ser la mujer invisible, ¿puedo serlo yo?–preguntó Rose, acercándose a sus hijos.

–Claro que sí, mamá– le dijo Thomas, acercándose para abrazarla.

–¿Por qué ella sí y yo no eh?– Jasper abrazó a Alice por los hombros, atrayéndola para besarle el pelo.

–Yo soy su madre–dijo Rose sonriendo y besando la cabeza de su hijo.

–Y eso suma puntos–apuntó Noah riendo por la expresión de Alice.

–Ya verán ustedes dos–dijo ella, poniéndose de pie.

–¿Ya se van?

–Sip, Alice y yo tenemos planes–dijo Jasper, siguiendo a su prometida– Pásenla bien hoy, nos vemos.

–Claro, adiós–saludaron los chicos.

–Pásenla bien–les dijo Rose.

A las cinco treinta de la tarde Emmett, Rose y sus hijos estaban riéndose de las anécdotas que contaban sus hijos.

–Alice estaba enojada porque no podía ser la mujer invisible–dijo Noah.

–Pero mamá si podía, porque es mamá–dijo Tomas, luego de aclarar los roles de los personajes.

–¿Entonces mi papá puede ser Sr. Fantástico?–preguntó Mia.

–Pero yo soy Sr. Fantástico–dijo Thomas.

–Si, pero tú no sales con tu mamá, mi papá si–dijo ella. Rose y Emm se miraron divertidos.

–De acuerdo, ¿qué dices Emmett?–preguntó el niño. Rose lo miró con una sonrisa divertida en el rostro.

–Si me dejas, será un honor, Thomas–le dijo él, acercándose para despeinarlo.

–¿Por qué a todos les gusta hacer eso?–preguntó Thomas, alejándose.

–Que hermosa imagen tenemos por aquí–las risas se apagaron al escuchar una voz desconocida para algunos, y muy conocida para otros. Rose se levantó del asiento, mientras los cuatro niños y Emmett observaban a la persona que había llegado.

–¿Qué haces aquí, Royce?–le habló ella, acercándose a él. Emmett estuvo a su lado en menos de cinco segundos.

–Sólo pasaba, ya sabes que no vivo en Boston. Así que este es el nuevo–dijo mirando a Emmett de pies a cabeza, éste último lo miró furioso.

–Royce, vete, no quiero problemas–le dijo ella en un susurro.

–¿Quieres que me vaya?

–Papá–lo llamó Thomas, llegando junto a ellos. Rose atajó a su hijo de los hombros.

–Cariño, tu padre yo vamos a hablar, ve con tu hermano y las niñas–le dijo ella.

–Pero…

–Thomas, ve con tu hermano–le dijo Royce sin mirarlo. Thomas lo miró frunciendo el ceño y se fue.

–Espero no cometas los mismos errores, Rosalie. Un placer…

–Emmett.

–Royce–se presentó el tipo. Ambos se dieron un apretón de manos no muy amistoso. Royse se fue dando la vuelta, sin siquiera despedirse.

–No puedo creer que se aparezca así…

–Anda, olvidemos que vino, sigamos pasando un buen rato–le dijo él, haciéndole caricias en los brazos.

–Mamá…–la llamó Noah. Ella se volteó hacia su hijo. Emmett se acercó con ella–Thomas se fue–le dijo él.

–¿Cómo que se fue? ¿a dónde?–Emmett miró a sus hijas, pero Mia tampoco estaba.

–Mia también se fue–dijo preocupado, mirando en todas direcciones y tomando a Zoey en brazos.

–No dijo donde, él se fue y Mia lo siguió.

–Cariño, ¿porqué no me avisaste? Debiste decírmelo en el momento..

–Tu y papá dijeron que no debíamos interrumpirlos– Rose suspiró y miró a Emmett.

–Debemos encontrarlos–ella asintió y en menos de cinco minutos se encontraban recorriendo el lugar.

–¡Thomas, Mia!–gritaban ambos, pero ninguno de los niños estaba a la vista. Los ojos de Rosalie se llenaron de lágrimas. ¿Y si algo malo llegaba a pasarle a su hijo? ¿Y a Mia? A quien ya consideraba como una hija.

–Estoy preocupada Emm, ¿y si están asustados?– Emmett la acercó a su pecho y acarició su espalda.

–Tranquila, vamos a encontrarlos. Tenemos que encontrarlos–dijo él, tratando de mantener un poco la calma. ¿Dónde podrían estar?


¿Dónde pueden estar Thomas y Mia? ¿Estarán bien? ¿Qué hacía Royce en Boston?
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AVISO IMPORTANTE: a partir de hoy hasta el 8 de octubre, voy a actualizar sólo los sábados o domingos, porque tengo que estudiar. Gracias por leer :) Saludos!