Los personajes le pertenecen a Meyer salvo los que yo creé para esta historia. blablabla, enjoy it!
Capítulo 15
Es injusto que el día sea contado por horas, y más si se trata de solo veinticuatro horas.
Emmett no quería dejar pasar ningún momento, cada vez se sentía feliz y más a gusto con su vida.
Se encontraban sentados en el sofá del living de su casa, las piernas de Rose cruzaban las suyas y ella tenía la cabeza apoyada entre su cuello y su pecho. Él le daba ligeros besos en su cabeza. Ambos observan a los niños, a través del gran ventanal, jugando en el patio.
– ¿Qué opinas de tener un bebé?–suelta él de repente, sintiendo como Rosalie se tensa.
– ¿Un bebé?–responde ella, levantando su cabeza para mirarlo.
–Bueno, creo que sería lindo…–responde él, encogiéndose de hombros. Rosalie se muerde el labio–claro que si no quieres, y quieres esperar un poco más, lo entenderí…– Rosalie lo interrumpe con un beso, rodeando su cuello con sus brazos. Emmett la atrae más a su cuerpo, abrazando su cintura.
–Entonces… ¿un bebé?–vuelve a preguntar. Rosalie se ríe.
–No será necesario… ya sabes–dijo ella, mordiéndose el labio y sus mejillas tiñéndose de un ligero color rosa. Emmett acaricia una de sus mejillas con la yema de sus dedos.
– ¿A qué te refieres?–pregunta él, frunciendo el ceño.
–Estoy embarazada–suelta ella, mordiéndose el labio. Evitando sonreír por la expresión de Emmett.
–Estás de broma–le dice él, con una mueca alegre. Ella niega con la cabeza y Emmett sonríe, dejando a la vista los hermosos hoyuelos que Rose adora. SE levanta y la toma en brazos.
– ¿Está confirmado?–le pregunta.
–Hey, ¿no sabes con quién estás tratando o qué?–le dice ella bromeando. Emmett la da vueltas y la besa, un beso profundo y lleno de cariño y pasión.
–Gracias–le dice, sin dejar de sonreír. Rosalie trata de festejar con él, ignorando por un momento lo que aquello puede significar… ya buscaría un momento para comentarle a Emm aquello. Un llanto llama su atención, haciendo que su festejo sea interrumpido.
Salen al patio tomados de la mano, Emmett corre al lugar en el que los niños se encuentran y Rose lo sigue, viendo que uno de sus hijos está herido.
Los cuatro niños se encontraban en la casa del árbol que Emmett tenía en su patio trasero. Su padre la había construido para sus nietas, y ahora la casa estaba bastante vieja y tenía un par de defectos.
–Noah, ¿qué pasó?– pregunta Rose mirando hacia arriba a su hijo, quien no dejaba de llorar.
Emmett sube las escaleras de la casa del árbol.
–Tranquilos, ya estoy subiendo…–dijo él a medida que subía.
–Papá, Thomas se cortó–le dijo Mía, quien estaba abrazada a sus rodillas con los ojos llorosos.
–Tranquila, no va a pasarle nada… Ahora, bajen de la casa, vamos–dijo él, ayudando primero a Mia, luego a Zoey y por último a Noah.
– ¿Están todos bien?–preguntó Rose– Mia, cariño, ¿qué tienes?–le preguntó Rose al ver el estado de la niña, quién estaba pálida como un papel.
–No le gusta ver sangre–respondió Emmett– Creo que tendrás que subir, Rose, la herida es grande– ella asintió y se apresuró a subir.
–Traeré el maletín de primeros auxilios–dijo él.
–Mami, me duele– lloraba el niño. Rose examinó la herida cuidadosamente. Thomas tenía un corte en la pierna derecha.
– ¿Cómo te cortaste?–le preguntó, acariciando los cabellos de su hijo.
– Con esa rama–señaló él. Una rama sobresalía por una de las ventanas de la casita, las puntas eran bastante filosas– quería trepar…
–Thomas, cariño…–le dijo ella. No quería retar a su hijo, ya que él simplemente estaba jugando. Emmett llegó con el maletín de primeros auxilios.
– ¿Necesitarás ayuda?–preguntó.
–No, amor, estaré bien… luego te llamo para que me ayudes a bajarlo–le dijo ella. Emmett sonrió y le dio un tierno beso en la mejilla.
–Estás en buenas manos, campeón–le dijo a Thomas– iré a ver a Mia–dijo para después irse.
Luego de unas horas, los cuatro niños se encontraban en el sofá del living viendo la película de los vengadores, por petición de los varones. Zoey se había quedado dormida en medio de ellos y Mia reía en cada escena. Emmett y Rose los observaban y ambos se preguntaban qué era lo que le daba tanta risa a la niña.
–Mañana sacaré turno con un ginecólogo–le dijo Rose a Emm. Él se acercó para besarla en los labios.
–Todavía no puedo creer que estés embarazada–dijo él embobado. Rosalie no pudo contener la risa que le provocaba esa expresión de Emmett.
– ¿Tengo monos en la cara?–dijo él, acercándose a ella y haciéndola reír aun mas.
–Mas bien diría osos…ya, Emm, basta…–Emmett dejó de hacerle cosquillas, y la abrazó, dejando un beso húmedo en su cuello.
–Me haces tan feliz–le dijo él. Ella besó sus labios una última vez, antes de separarse.
–Lamento arruinarle el momento señor McCarty, pero debo llevarme a mis hijos a casa ya que mañana tenemos responsabilidades que cumplir–dijo ella. Emmett besó su frente.
–Hasta mañana entonces, ángel–se besaron nuevamente, ésta vez Emmett presionó el trasero de Rose con una de sus manos, haciendo que ella saltara de la sorpresa.
Al otro día, Rose pidió un turno con una de las doctoras ginecólogas del hospital en el que ella trabajaba.
–Debe ser genial para ti volver a estar en la dulce espera–le dijo Charlotte cuando Rosalie le pidió un turno.
–Casi... ya sabes–dijo ella con una mueca.
– ¿Se lo has dicho?– Rose negó con la cabeza–deberías hacerlo, antes de que las complicaciones aparezcan… cariño, ve a cambiarte, te haré el ultrasonido ahora mismo–le dijo Charlotte. Rosalie abrió los ojos sorprendida.
– ¿En serio?–Charlotte la miró seria, Rose no dijo nada más y fue a hacer lo que ella le había ordenado.
–Todo está perfecto cariño, mira esa manchita preciosa–dijo la doctora sonriendo. Rose estaba muy feliz de estar embarazada otra vez. El sonido parecido al de un tambor inundó la habitación, haciendo que los ojos de Rose se llenaran de lágrimas.
–Ese es su corazón… precioso, Rose, te felicito–le dijo la doctora–puedes ir a cambiarte, imprimiré las fotos–Rose asintió y fue a cambiarse. ¿Qué le dirían sus hijos cuando lo supieran?
Mientras se cambiaba, recibe una llamada de Alice.
– ¿Alice?–contesta.
–Hola, Rose… ¿Mi hermano está contigo?–Rose frunce el ceño.
–No… ¿qué sucede, Al?
–Debe de estar en alguna reunión o algo así. Me llamaron de la escuela de Mía, él no ha pasado a buscarla, ni a ella ni a Zoey–Rose se quedó paralizada un momento, preocupada por su oso.
– ¿Crees que pudo haberle pasado algo?–preguntó.
–No, pero alguien debe de buscar a las niñas y estoy con mucho trabajo… ¿podrías?
– ¿Crees que van a dejarme?
–Ya dejé la autorización en la escuela, ve tranquila–le respondió Alice–te pasaré la dirección por whats app, adiós Rose, gracias–dijo cortante, finalizando la llamada. Rose se quedó mirando el teléfono unos segundos, lo guardó y se apresuró a vestirse.
–Recuerda que debes tomar ácido fólico, y nos estaremos viendo en dos semanas ya que tu control deberá ser más constante–le dijo Charlotte–cariño, te has puesto pálida, ¿te encuentras bien?
–Yo…eh, si, me llamaron y tengo que irme–dijo Rose con una media sonrisa.
Bien, tranquila, debes mantenerte con buen ánimo, no te estreses–le dijo la doctora, entregándole las fotos. Rose las guardó en su cartera y la saludó–ah y Rosalie…suerte–dijo despidiéndose de ella.
–Gracias–Rosalie salió del consultorio para ir al suyo, agarró sus cosas y se fue, avisando a su secretaria que tuvo un problema y debía irse.
Detuvo su auto en un semáforo y llamó a Emmett, pero tal cual le había dicho Alice, él no respondía a las llamadas. Se mordió el labio preocupada. Aceleró y trató de llegar a la escuela lo más pronto posible.
–¿Dónde estarás, osito?–se preguntó a sí misma en voz alta.
Rose aparcó frente a la escuela, se bajó del auto y entró en el establecimiento. Mia y Zoey se encontraban en la dirección, esperándola.
–¡Rose!–saltó Mia de su asiento y corrió a abrazarla. Rosalie se sorprendió pero le devolvió el abrazo. Zoey se unió a su abrazo en cuestión de segundos.
–¿Cómo se portaron?–les preguntó.
–Usted debe ser la señora Hale–una mujer no muy mayor, de unos treinta y pico, se colocó frente a ella sonriéndole de manera forzosa. Rosalie le sonrió de la misma manera y le tendió la mano.
–Así es, un gusto–respondió Rose, amablemente.
–La tía de estas niñas dejó la autorización para que usted la buscara, así que ya pueden retirarse–saludó la mujer. Rose se despidió de ella nuevamente y salió con ambas niñas tomadas de la mano.
–¿Y qué vamos a hacer ahora?–preguntó Mia. Zoey iba dando saltitos sin soltar la mano de Rose.
–¿Qué quieren hacer?–preguntó Rose. Todavía le quedaban un par de horas para buscar a los gemelos, y por lo que tenía entendido, ese día las niñas lo tenían libre.
–¿Podemos ir al parque?
–Claro–les respondió Rose.
Una hora después, Rose se encontraba en una de las bancas del parque, tratando de localizar a Emmett. Llevaba varios intentos llamándolo y no contestaba. Levantó la vista a mirar a las niñas asegurándose de que sigan divirtiéndose. Suspiró frustrada, y marcó el número otra vez.
"–Te has comunicado con el buzón de voz…"– hablaba la contestadora. Rose rodó los ojos pero se dispuso a dejar un mensaje.
–Emm, por favor, cuando puedas contesta a las llamadas. Necesito saber que te encuentras bien, te quiero–dijo, finalizando el mensaje y colgando.
–¡Rose!–Rosalie levantó la mirada ante ese grito tan familiar. Miró a Mia y fue hacia donde estaba cuando notó a Tanya con ellas. ¿Qué hacía esa bruja en el parque?
Rose caminó tranquilamente, observando a Tanya, quien al parecer intentaba tomar en brazos a Zoey pero ella no la dejaba.
–Te lo dije, te dije que no estamos solas–le decía Mia.
–Yo solo quería llevarlas con su padre– decía Tanya, todavía sin percatarse de la presencia de Rosalie.
–Deja a mi hermana, bruja
–No me digas bruja, demonio–le dijo Tanya.
–Ma…– los ojos de Rose, al igual que los de Mia, se posaron en Zoey.
–Yo no soy tu madre, anda, sal del maldito juego–le decía Tanya a la niña, todavía forcejeando con ella. Rosalie todavía estaba sorprendida de que la niña hablara.
–No, mamá Rose–dijo Zoey, dirigiendo su mirada a Rose, quien no sabía cómo reaccionar.
–Déjala, Tanya–le dijo Rosalie, volviendo en sí misma y viendo como Zoey comenzaba a llorar. Tanya la miró furiosa.
– ¿Qué haces tú aquí?
–Eso debería preguntártelo yo–dijo Rose, extendiendo sus brazos hacia Zoey, quien fue hacia ellos con gusto. La niña envolvió sus piernas en la cintura de Rose, al igual que sus brazos en el cuello de ésta última, apoyando su cabecita en la base de su cuello.
–Ahora vete–le dijo Rose, dándose la vuelta con Mia de la mano.
– ¿Están bien?–les preguntó Rose, tomando asiento con Zoey en brazos en una de las bancas alejada de los juegos. Mia asintió mirando a su hermana.
– ¿Zoey?–le habló Rose, separando a la niña de su cuerpo pero ella se aferró mas al cuello de Rose– cariño, sé que estás asustada, tranquilízate–le pidió Roe, haciéndole caricias en la espalda.
–Rose…–la llamó Mia.
–Si, cariño
–Zoey te dijo mamá–Rose se mordió el labio. Ella todavía no podía creer lo que había pasado.
–Mami Rose–repitió Zoey, levantando la vista a la mirada de Rosalie.
Rose le sonrió y besó su frente.
–No hay problema con eso–le respondió Rose a Mia con una sonrisa en los labios. Emmett se iba a poner muy contento cuando lo sepa… Emmett. Todavía debía encontrarlo.
– ¿Vamos a buscar a los gemelos?–preguntó, cambiando de tema.
– ¿Sabes dónde está mi papá?
–No, cariño, pero Alice dijo que él estaba bien.
–Di casa–le pedía Thomas a Zoey por milésima vez. Pero ella no tenía interés en decir nada. Rose se encontraba con los cuatro niños en el living de su casa, viendo las noticias mientras ellos jugaban juegos de mesa. Aunque al parecer dejaron de hacerlo hace rato.
–Thomas, ya déjala, no es un loro que repite todo lo que dices–le retó Rose. Zoey corrió hasta el sofá donde ella se encontraba y se sentó de rodillas junto a ella. Rose la observó unos instantes. Los ojos de Zoey, tan azules como el mar mismo, la miraban sin parpadear.
– ¿Qué sucede, preciosa?–le habló Rose. Ella pensaba que tal vez, Zoey se sentía cohibida y necesitara tiempo y espacio. Sólo esperaba que a partir de ahora, ella hablara como cualquier otra niña.
Zoey bostezó, tapándose la boca con ambas manos, y luego se recostó en el sofá colocando su cabeza en las piernas de Rose.
–Descansa, princesa–le dijo ella, dándole un tierno beso en la cabeza.
–Mamá, ¿Zoey va a volver a hablar?–preguntó Noah.
–No lo sé cariño, esperemos que sí. Sólo no la presionen– Rose continuó viendo la televisión unos minutos. La puerta de la casa se abrió, y todos, a excepción de Zoey que se encontraba dormida, voltearon a ver.
– ¡Papi!–gritó Mia, corriendo a sus brazos. Emmett la abrazó, tomándola en brazos y besando sus mejillas.
–Mi princesa, ¿me extrañaste?
– ¿Dónde estabas?–preguntó la niña haciendo un puchero.
–Tuve un juicio importante, me llevó horas–respondió él, dejándola en el suelo para saludar al resto.
– ¿Cómo está mi ángel?–le preguntó a Rose, acercándose a ella para darle un piquito en los labios.
–Muy bien, cuidando de tus pequeños ángeles mientras no estabas–le dijo ella. Emmett sonrió apenado.
–Lamento no haber contestado a las llamadas, no podía hacerlo. Me relajé cuando Alice me dijo que estabas con las niñas– Así que Alice lo sabía y ni siquiera le había avisado.
– ¿Alice lo sabía? Perfecto–dijo ella, bufando.
–Iré a darme una ducha, luego los llevaré a su casa–le dijo Emmett. Rose asintió sonriendo.
–Debes preguntarle, no seas tímida–le decía Thomas a Mia entre susurros.
–Pero no quiero, ¿Qué tal si se molesta?–le respondió ella, abrazando su osito de peluche.
–No va a molestarse…–Rose carraspeó para llamar su atención.
– ¿En que andan?
–Nada–respondieron ambos niños al unísono y sonriendo como si nada pasara. Rose los miró frunciendo el ceño pero lo dejó pasar.
Emmett se puso muy contento al enterarse de que su hija había vuelto a hablar, aunque todavía no lo haya hecho con él, Emmett estaba feliz. Mia también estaba contenta, por lo menos no cantaría sola en el concierto de One Direction.
Rose había evitado contarle lo de Tanya a Emmett, pero pronto iba a hacerlo. Había tantas emociones encontradas, tantas cosas que Rose debía decir, y cada vez se lo hacían más difícil. ¿Por qué simplemente no lo decía y ya?
Reviews? :)
Gracias por seguir esta historia. Saludos desde Argentina :)
