HOLA eh aquí, después de un tiempo! Saben que estoy estudiando y por eso se me complica actualizar, pero la semana que viene se normaliza todo! Disfruten!


Capítulo 17

Ya había pasado tres meses desde que Rose quedó embarazada. Ahora, había llegado el momento de contarles a los niños que se venía un hermanito en camino.

Alice y Jasper habían acudido esa mañana para ayudar a Rose y Emm con los niños y a preparar la merienda en la que les dirían la noticia.

–Sabes, Rosalie, se te da muy bien la pastelería– le dijo Alice mientras sacaba una bandeja de cupcakes del horno. Rose sonrió en agradecimiento.

–Gracias, Al. Mas ahora que estoy embarazada se me antojan muchas cosas– admitió riendo.

Jasper y Emmett se encontraban en el patio jugando con los niños.

Mientras los niños estaban en la piscina ellos los observaban y tomaban jugo de naranja.

–¿Cómo lo están llevando?– preguntó Jasper.

–Lo normal, ya sabes...luego de que Rose me contara su problema y me mostrará las ecografías comencé a investigar–hizo una pausa y tomó un poco de jugo– Queremos mudarnos–Jasper lo miró atónito.

–¿Qué? ¿Seguro? Esta casa...–le dijo Jasper, conociendo la historia de la casa de Emmett.

–Si, lo sé... No te preocupes, lo hemos pensado y a menos que ampliemos el lugar, no alcanzan las habitaciones. Además Rose y los niños prácticamente ya se mudaron aquí y se está haciendo incómodo la falta de espacio– Jasper asintió.

–¿Cómo crees que se lo vayan a tomar?

–No lo sé – respondió Emmett, observando como los cuatro niños se divertían juntos.

El mes pasado había sido cumpleaños de Mía, y ella misma había organizando toda su fiesta con Rose y Alice.
A Rose le sorprendió mucho que Mía supiera mucho de fiestas, pero se alegró de que ella tuviera ese carácter de decir siempre lo que quería.

Ahora se venía el cumpleaños de los gemelos y Rose esperaba que su padre asistiera.

–Gracias por haber venido chicos–los saludó Rose, dándole un cálido abrazo a su hermano.

–Suerte–Jasper tomó la mano de Alice y ambos se fueron.

Emmett y Rosalie fueron al patio trasero, donde los niños se encontraban jugando a las cartas.

–¡Truco!

–Eso no es truco, Zoey – dijo Thomas

–Si lo es– respondió ella, inflando sus mejillas molesta.

–¿Qué sentido tiene que sea o no sea truco? No estamos apostando nada–se quejó Mía, apoyando la cabeza en la mesa y tirando todas las cartas.

–Niños...–llamó Emmett. Cuatro pares de ojos se fijaron en él y en Rose, que estaba a su lado, teniendo su mano entrelazada con la suya.

–¡Mami!– gritó Zoey dejando sus cartas y levantándose de su asiento para correr en dirección a Rose.

Emmett la tomó en brazos antes de que Rose la alzara. Ésta última se quedó con los brazos abiertos en el aire, se cruzó de brazos haciendo un puchero a Emmett.

–No vas a alzar a nadie hasta después de seis meses–le dijo él.

–¿Qué pasa papá? – preguntó Zoey.

Emmett la dejó en el suelo y caminó junto a Rose hasta la mesa donde los niños se encontraban.

–Tenemos que hablar

–No se asusten–dijo Rose, tomando asiento junto a Noah.

–Ahora si me asusté –dijo Thomas, haciendo que Rose y Emm rieran.

–Tranquilos...–dijo Emm, mirando de reojo a Rose.

–¿Recuerdan Cuando Emm y yo les dijimos que íbamos a mudarnos?

–Si, ¿ya encontraron una casa?–preguntó Mía.

–No, pero pronto será así...

–A lo que vamos es que...–Rose se mordió el labio nerviosa.

–Ya no vamos a ser sólo seis... La familia se agranda–anunció Emmett, mirando detenidamente cada una de las reacciones de los niños, Rose hacía lo mismo.

–¿Vamos a adoptar un perrito?–preguntó Mía, abriendo los ojos con sorpresa y muy entusiasmada. Thomas se golpeó la cara con su mano.

–Mia...ya hablamos sobre eso–dijo Emm. La niña se encogió de hombros en su asiento y suspiró.

–A lo que Emm va es que... Ya no serán los únicos niños en la casa

–Así es, Rose está esperando un bebé– soltó Emmett.

La sala se quedó en silencio unos minutos que parecían ser eternos para la pareja. Thomas y Noah intercambiaron miradas, Zoey movía sus pies, que colgaban de la silla, incómoda y Mía se había quedado pensativa, con el ceño fruncido.

–¿Vamos a tener un hermano?–habló Noah rompiendo el silencio.

Rose y Emmett se miraron con ternura.

–Así es, cariño –le respondió Rose, acariciando sus cabellos.

–¡Genial! Podremos jugar fútbol juntos–dijo Thomas entusiasmado.

–También pude ser niña...–Rose sonrió.

–Pff...

–Yo quiero que sea niña–dijo Zoey, jugando con su pelo.

–¿Mia?–le habló Emmett, llamando su atención. Ella todavía se encontraba frunciendo el ceño.

Se removió en su asiento cuando escuchó a su padre.

–¿De dónde vienen los bebés?–Emmett se quedó nuevamente helado al escuchar esa pregunta por segunda vez. Miró a Rose pidiendo algo de ayuda.

–En la escuela nos enseñaron que…

–Thomas... No–le silenció Rose–Mia...

–Papá dijo que Alice me lo diría–Rose miró a Emmett con curiosidad. Él se llevó una mano a la cabeza.

–Sí, pero...

–Dijiste que cuando fuera el momento, ella me lo diría. Ahora mamá va a tener un bebé, ya es el momento papi. ¿Cómo van a tener un bebé?

– ¿Sabían que hoy juegan los Delfines? –dijo Thomas.

–No pero no quiero perdérmelo– le dijo su hermano. Ambos se levantaron y fueron hablando hasta entrar a la casa.

– ¿Lo va a traer la cigüeña?–preguntó Zoey sonriendo.

–Mejor dejemos el asunto en pausa, ¿sí?

–Cuando venga Alice le pediré que me diga–Emmett suspiró.

–De acuerdo, pero si ella no quiere decírtelo no la obligues–Emmett se levantó, dejando un beso en los cabellos de Rose– iré a ver a los delfines– Rose y las niñas rieron.

–Mami, ¿es cierto que ya no vas a cargarnos?–preguntó Zoey.

–No puedo hacerlo, cariño… ahora, su futuro hermanito o hermanita se encuentra aquí–dijo acariciando su vientre– en unos meses estará más grande y podrá nacer. Mientras se encuentre en mi vientre no podré hacer esfuerzos –les dijo ella.

– ¿Y cómo se metió el bebé ahí dentro?–Rose se rió nuevamente.

Rose le explicó a Mía y a Zoey cómo era que venían los bebes, pero sin entrar en detalles. Sólo les contó la versión de la semilla que se planta en el estómago y de ahí viene un bebé.
Los días pasaban, las semanas pasaban y finalmente, Emmett encontró un par de casas que podrían gustarle a Rose.
La tarde del viernes, Emmett Rose y los niños, fueron a ver esas casas.

– ¿No crees que es demasiado?–preguntó ella, recostando su cabeza en el pecho de Emm.

–Es linda… tiene espacios grandes….

–El patio trasero es grande– dijo Thomas, llegando a las corridas a donde ellos estaban.

–Y sobran habitaciones–dijo Mia corriendo junto a Zoey.

–La familia que ocupaba esta casa se mudó a otra ciudad–informó la agente inmobiliaria– tiene seguridad para niños, una piscina…

–Muchas gracias, seguiremos viendo las otras casas para estar seguros–le dijo Emmett.

–Esta sí me gusta–dijo Roe sonriendo con admiración.

–A mi también, es como una mezcla entre tu casa y la mía… ¿chicos que opinan?

– ¡Está linda!–gritó Zoey, tirándose en el césped. Mía se tiró a su lado y le siguieron los gemelos.

– ¿Desayunaron café o qué les diste?–le pregunta Emmett a Rose.

–Yo no les doy café a mis hijos, ¿qué dices?

–Gracias por llevárselos–dijo Emmett a su hermana y a Jasper, quienes habían pasado a buscar a los chicos el sábado en la noche.

–Los traeremos mañana, sanos y salvos–dijo Jasper con Zoey en sus hombros.

–Adiós papi–Emmett y Rose saludaron a sus hijos y se tiraron en el sofá al escuchar las llantas del auto arrastrarse por la calle.

–Y pronto serán cinco–dijo Emm, atrayendo a Rose hacia su cuerpo, besándola en el cuello.

–No osito…–dijo ella separándose de él. Emmett le besa la frente y se separa.

Ambos preparan la cena juntos, un salteado de verduras con pollo… jugo de naranja, ya que Rose está embarazada y no puede tomar alcohol.

–Por nuestra nueva casa–dijo Emm, levantando su copa. Rose se ríe y lo imita. Mañana empezarían con la mudanza. Alice y Jasper comprarían la casa de Emmett.

–Espera un momento– dijo Emmett, poniéndose de pie. Rose lo mira confundida y Emm la besa en los labios– ya vuelvo.
Emmett apareció nuevamente, con una cajita en las manos. Rose se tapó la boca con ambas manos sorprendida.

–Sé que no es el mejor momento… que debemos ir de a poco, que debes cuidarte por el bebé… y yo esperaré todo el tiempo que sea necesario, pero quiero que nuestra hija nazca teniendo a sus padres comprometidos–los ojos de Rose se llenaron de lágrimas y comenzó a reírse.

– ¿Hija?–preguntó sin parar de reír.

–Apuesto mi vida a que será niña–ella lo golpea amistosamente en el hombro.

–¡Emmett McCarty, no puedes hacer eso! No quiero quedarme sin oso si el bebé llega a ser un niño–dijo ella riendo. Emmett se acercó a ella, tomando su rostro con ambas manos y pegando sus bocas.

–Rosalie Lillian Hale–empezó, separándose y poniendo una rodilla en el suelo y la otra levantada, como reverencia, Rose se ruborizó– Prometo amarte, respetarte, cuidarte y mimarte cada segundo de nuestras vidas juntos… ¿me harías el maravilloso honor de ser mi esposa?–Rose secó una de sus lágrimas que comenzaba a correr por su mejilla y asintió, con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba que no cabía de felicidad.

–Si, mi amor–dijo ella arrojándose a sus brazos.


Esta hermosa historia poco a poco está llegando a su final, pero nos quedan varios capítulos para eso! Gracias a todos por seguirla :)
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