Hola fanfic-readers, hemos llegado al final de la primera parte de esta hermosa historia. Muchas gracias a todos por leer :)
Capítulo 19- FINAL
Pov Rosalie
Me despierto en mi habitación, un paño frío descansa en mi frente. La habitación se encuentra casi a oscuras gracias a la luz del velador que la ilumina un poco.
–Qué bueno que ya despertaste– el oír su voz me calma. Suspiró sintiendo mi cuerpo nuevamente, siento que dormí todo un día. Me volteo hacia él y lo miro. Está preocupado.
–Los niños...–la voz apenas me sale en un susurro. Emmett se acerca y deposita un beso en mis labios.
–Ellos están bien, cariño–le sonrío agradecida.
–Mia estaba mal, ella...
–Si, lo sé. Pasó un tiempo hasta que volviera en sí, pero ya está bien
– ¿Royce?
–Luego te cuento todo, ahora debes descansar... – mis ojos nuevamente se cierran y caigo en la inconsciencia.
Lo primero que veo al abrir los ojos, son los ojos azules de mi princesa.
Mia se encuentra observándome atentamente, tratando de no perderse nada de lo que yo fuera a hacer.
Sus labios se mueven, formando una adorable sonrisa y dejando a la vista la ventanita del diente que se le había caído hace unos días, haciéndola ver más infantil. Mia tenía ocho años, pero aun tenía rasgos que la hacían ver más niña.
–Buenos días–le sonrío.
–Hola mami–ella se acerca y yo levanto las mantas para taparla, nos tapo a las dos y la rodeo con mis brazos.
Su delicioso perfume, muy propio de ella, me hizo sentir en casa otra vez. Dios, nunca me cansaría de esto.
Royce estaba bien, pronto saldría del hospital, suerte que no le pasó nada grave. Aunque tuvo unas fracturas en la rodilla y tobillo. Tanya lo cuidaba día a día, a Emm le sorprendió eso porque dijo que ella nunca se había preocupado por nadie.
Los meses pasaban, nos encontrábamos en pleno invierno y mi barriga estaba enorme, apenas podía moverme. Mi bebé estaba a punto de nacer y yo pedía a todos los dioses que no naciera en navidad.
Recordé el loco suceso que había pasado hace unos días, cuando abrí la puerta de la habitación del futuro bebé y se encontraba por completo pintada de rosa. Emmett realmente estaba loco. ¡Le había pedido pintarla de blanco! Eso provocó que tuviera unas contracciones muy fuertes y Emmett pensó que ya era la hora, pero solo eran mis nervios.
Estábamos en diciembre ocho, Thomas, Noah, Mía y Zoey se encontraban decorando el árbol de navidad, habíamos ido a comprarlo juntos...
Sí es que se podía decir, ya que apenas pude salir del auto y decidí quedarme dentro para no estorbar la salida.
Emmett se encontraba a mi lado, haciendo mimos en mi cabello y con la otra mano acariciando mi vientre.
– ¡Es hora de poner la estrella!–gritó Mía, mirando a su hermana. Emmett se levantó para tomar a Zoey y Mía en brazos, yo los acompañé y entre todos pusimos la estrella en la punta del árbol.
–Se ve bien, ¿verdad?– preguntó Noah, me acerqué a mis hijos y les di un beso a cada uno.
Era una escena tan familiar, llena de amor que no volvería a faltarme nunca. Esta clase de momentos eran los que me hacían sentir la persona más feliz del mundo.
Caleb McCarty nació el diez de diciembre, dos días después de haber decorado nuestro árbol navideño, en madrugada.
Pesó tres kilos, trescientos cincuenta gramos, y completamente sano. Ya había pasado un mes de su nacimiento, era el bebé más despierto que había visto. Parecía no querer perderse nada, sus ojos eran azules, iguales a los de Emmett, que creías ver el océano en ellos.
–Mami, ¿puedo darle de comer?– preguntó Mía. Le sonreí y le indique que se sentara.
Coloqué a mi hijo en sus brazos, sin soltar su cabeza.
–Cariño, procura no soltar su cabeza ¿sí?– Ella asintió sonriente, mientras yo buscaba el biberón.
– ¿Lo estoy haciendo bien?– asentí.
–Muy bien–le di un beso.
–Ya, muy bien. Es suficiente–Alice se paró frente a nosotras cruzada de brazos.
Ambas, Mía y yo, levantamos la mirada hacia ella.
– ¿A qué te refieres, Alice?
–Dijeron que esperarían a que el bebé nazca para casarse. Ya pasó un mes y todavía no hay señales de boda–se quejó. Tomé a mi bebé en brazos para darle golpecitos en la espalda.
–Eso es cierto, mamá –miré a mi hija alzando una ceja, ella sonreía de forma cómplice como hacía cada vez que hacía una travesura.
–Bien, te dejaré organizar la boda si te hace feliz. Pero tendrás tus límites.
– ¿Yo puedo ayudar?–preguntó Mía. Alice se acercó a ella y la tomó en brazos.
–Eso no tienes que preguntarlo, yo ya cuento con tu ayuda–le dijo, dejando un beso en su mejilla. Suspiré, esperaba que la boda fuera según mis términos y no una celebración a lo grande.
– ¡Llegó la pizza!– anunció Emmett, entrando con Jasper, los gemelos y Zoey.
– ¡A comer!–Mia corrió hacia Emm, y lo ayudó un una caja, ¿Porqué había comprado tanto?
Emmett me saludó con un piquito en los labios y un beso en la cabeza de Caleb.
Nos sentamos en la mesa y comenzamos a repartirnos una porción para cada uno.
Definitivamente, nunca me cansaría de esto.
Pov Emmett
"Esperanza es vida"
La primera vez que la vi, su cabello dorado y lleno de vitalidad, sus ojos azul cielo, su sonrisa... Llamaron mi atención de una manera tan intensa, tan única. Despertó en mí, un sentimiento desconocido y sin siquiera consultarlo conmigo mismo, sabía que daría todo por ese sentimiento, rompería cada barrera e incluso era capaz de matar.
Ahora la tenía frente a mí, su cabello estaba recogido en un peinado bastante prolijo que la hacía ver adorable.
El vestido le quedaba perfecto, llegando hasta el piso. Mis adorables hijas sostenían el velo, y los gemelos, ahora mis hijos y si pequeño hermano, sostenían los anillos.
Era infinitamente feliz.
Ya lo había sido antes, cuando la conocí...cuando salvó a mi hija, cuando mi otra hija volvió a hablar, cuando me dio un hijo... Todo se lo debía, ella había llegado para cambiar mi vida por completo.
Antes de siquiera cruzármela, mi vida era un agujero negro.
Trataba de estar bien para mis hijas, ellas me necesitaban... Pero a veces, la fortaleza que uno trata mostrar a los demás, es en realidad la debilidad más fuerte.
Ahora el agujero negro había desaparecido, siendo reemplazado por miles de estrellas.
Miré a mi futura esposa, al fin de cuentas, había accedido a casarse por iglesia conmigo. Ella era un ángel, ¿cómo no iba a casarse con un vestido blanco y frente a otros ángeles?
–Te amo–dijo apenas en un susurro, sus ojos brillaban de emoción a punto de llorar. Le sonreí con todo el amor que sentía.
–Te amo– respondí. Ambos dimos el sí, y finalmente unimos nuestros labios, como lo habíamos hecho hacía tiempo.
—
– ¡Qué vivan los novios!–gritó mi madre, muy alegre. Nos encontrábamos en el salón de fiestas celebrando. Mis hijas vestían vestidos color pastel. Mia uno rosa y Zoey uno celeste, los gemelos vestían un traje negro, idéntico al mío, con camisa blanca. Se veían muy guapos. Y Caleb traía un trajecito hecho a su medida.
– ¡Hora de cortar el pastel!– dijo Alice.
Abracé a mi mujer por la cintura, Mía Zoey y los gemelos se encontraban entre nosotros, tomé a Caleb en brazos para que formara parte del momento.
Los seis, a excepción del bebé que estaba profundamente dormido, agarramos el cuchillo para partir el enorme pastel.
–Sonrían y digan ¡Whisky!– dijo Alice, así lo hicimos y ella tomó la foto.
Nada reemplazaría esta felicidad, a partir de ahora todo iba a ser amor, esperanza, y pura alegría. Como siempre debió ser.
Hola, antes que nada, pido disculpas por no haberlo subido ayer. Realmente no tuve tiempo.
Sé que dije que le faltaban des capítulos mas para el final, (se suponía que la versión de Emmett sería mas larga) Pero todo me pareció muy corto porqué saqué unas cosas. Por eso uní ambas partes para que formaran un sólo capítulo, aunque quedó algo corto igual, lo siento xD
Quedaron algunos datos que todavía no se saben, como por ejemplo: la custodia de los gemelos. Eso se verá en la segunda parte de la historia.
El lunes que viene(si dios quiere) sino el martes, publicaré el primer capítulo de la segunda parte, la cual se llama "La Mejor Decisión"
Les agradezco de corazón por haber seguido esta historia, por sus reviews que me ayudaban a seguir escribiendo. Realmente esta historia no sería nada sin ustedes.
